Santos Cosme y Damián, mártires

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Iluminación de los Santos en un manuscristo del siglo XV, Toulouse (Francia).

Los santos Cosme y Damián sufrieron el martirio en Ciro, ciudad episcopal, cuyo obispo Teodoreto, muerto en el año 458, los recuerda y los llama atletas y mártires generosos. Allí estaba su basílica martirial, muy célebre en la antigüedad desde la cual, su culto se difundió por todo el mundo. Aunque en Oriente hubo un momento en el que se perdió la noción de unidad de este grupo de dos santos y surgieron otros muchos grupos ficticios, ninguno de ellos tuvo una fiesta propia.

En el Martirologio Jeronimiano fueron conmemorados como mártires en días y lugares diferentes, pero sin embargo los latinos siempre fijaron su fiesta el día 27 de septiembre. Este hecho se basa en los sacramentarios romanos y su origen fue el día conmemorativo de la dedicación de su basílica en el Foro Romano. El elogio que se hace en el Martirologio Romano tiene como autor a Usuardo (siglo IX), quien a su vez lo copia de una “passio” que no goza de mucho crédito entre los autores más críticos. Cosme y Damián son considerados santos protectores de los médicos y tal creencia proviene del hecho de que fueron considerados “santos curanderos anargiros”, esto es, que curaban sin que les pagasen.

Según la “passio” Cosme y Damián nacieron en Arabia, pero fueron a Siria a aprender ciencias, especialmente medicina. Se establecieron en Egea, ciudad de Cilicia, donde ejercieron como médicos mostrándose al mismo tiempo como valientes cristianos y usando su profesión para hacer proselitismo cristiano. Durante la persecución de Diocleciano, en el año 303, fueron arrestados por Lisia que era gobernador de Cilicia, el cual después de haberlos torturado salvajemente, los decapitó. Sus cuerpos fueron llevados a Siria y sepultados en Ciro. Años más tarde, el emperador Justiniano que se había curado de una peligrosa enfermedad gracias a la intercesión de los dos mártires, engrandeció y fortificó la ciudad de Ciro.

Esto es lo que se sabe de ellos, aunque existen muchas versiones populares de la “passio” que narra tormentos más o menos ficticios, diálogos entre los dos santos y el gobernador y un sin fin de detalles, cuyo fin es más de pedagogía piadosa que historia propiamente dicha. El estrecho comercio existente entre Roma y Oriente hizo que los dos santos fueran pronto conocidos por los romanos, siendo también probable que tal conocimiento esté estrechamente relacionado con la traslación de reliquias al mismo tiempo.

Martirio de los Santos. Tabla de Fra Giovanni di Fiesole (Beato Angélico). Museo Nacional del Louvre, París (Francia).

En Roma, el papa San Simmaco les dedicó un oratorio próximo a la Basílica de Santa María la Mayor. En el siglo VI, en tiempos de Amalasunta, reina de los godos, el papa Félix IV les dedicó un santuario en un edificio que le regaló esta reina. En él existía un magnífico mosaico del siglo VI representando a Cristo rodeado de nubes, con aspecto solemne y majestuoso como si fuese un juez: el Juez Supremo. Delante de Cristo aparecen los apóstoles Pedro y Pablo presentándole a Cosme y Damián. En una inscripción que aun se conserva, se afirma que el templo estaba dedicado a estos médicos mártires “que traen al pueblo la esperanza de la salud”.

Los nombres de estos dos santos figuran en el Canon de la Misa.Son los dos últimos santos a los cuales se les ha concedido este honor. La antigua Misa de la fiesta de los dos mártires probablemente fue utilizada en la dedicación de su iglesia en el Foro Romano, pero pronto fue también usada como fórmula litúrgica para la misa de otros mártires. La llamada “Commune plurimorum martyrum”, misa para el común de los mártires que no tienen misa propia. Desde Roma, su culto se difundió por toda la región del Lazio. Recordemos como el monasterio de San Clemente fundado por San Benito de Norcia en el Monte Subiaco, en los tiempos del abad Honorato cambió de nombre y se les dedicó a ellos dos.

En la primera mitad del siglo V en Constantinopla se construyeron dos iglesias en su honor. Una tercera y aun una cuarta fueron erigidas también en su honor bajo el emperador Justino. Se les dedicaron iglesias en Scizia, en Capadocia, en Panfilia, en Odessa, en Jerusalén y otros muchos lugares de Oriente.

A partir del siglo V muchos cristianos empezaron a utilizar estos nombres (Cosme y Damián) como nombres propios y una de las basílicas de Constantinopla se convirtió como en un antiguo Lourdes, donde los cristianos enfermos acudían masivamente para ser sanados. De aquí viene el antiguo rito de la incubación: los enfermos pasaban la noche en la iglesia, donde dormían y durante el sueño, los santos venían a curarlos ya realizando una operación quirúrgica cuyos efectos notaban al despertarse, ya aplicándoles unas compresas impregnadas de aceite y cera y otras veces sugiriéndoles algunos remedios un tanto extraños. De estos llamados “milagros” se hizo una primera recopilación en el siglo VI.

Los Santos ejercen su oficio médico. Detalle de la predela del retablo de los Santos Abdón y Senén, de Jaume Huguet (s.XV). Iglesia de Santa Maria de Tarrassa, BArcelona (España).

Existe otra “passio” ésta escrita en árabe que dice que Cosme y Damián fueron martirizados con otros tres hermanos de nombres Antimo, Leoncio y Euprepio. Los Sinaxarios bizantinos conmemoran a los cinco mártires el día 17 de octubre, mientras que como dije antes, la Iglesia latina los conmemora el 27 de septiembre. Esta “passio” a la que he hecho mención, dice que antes de ser decapitados, sufrieron otros martirios de los cuales salieron ilesos: arrojados al agua atados a gruesas piedras (de ahí que sean los patronos de los trabajadores de los balnearios), quemados en la hoguera y aun crucificados. Dice también la “passio” que cuando estaban clavados en las cruces la multitud los apedreó, pero que las piedras, sin tocarlos, rebotaban golpeando a quienes las tiraban. Como se comprenderá, estos son hechos dudosamente verosímiles, más propio de una narración piadosa que de una narración histórica.

En Bizancio se dio un hecho cuanto menos curioso: hubo un momento en que veneraron a tres pares de santos con los nombres de Cosme y Damián. Los de Arabia (que son estos de los estamos escribiendo y que fueron decapitados en tiempos de Diocleciano), otro par de Roma que murieron apedreados durante el reinado de Carino y un tercer par (los llamados hijos de Teodota) que no fueron mártires. Evidentemente, se trata de los mismos.

El Martirologio Romano los reseña así:”En Egea, ciudad del Asia Menor, los dos santos hermanos Cosme y Damián, que en la persecución de Diocleciano sufrieron diversos tormentos, cargados de cadenas fueron arrojados a la cárcel, pasados por el agua y por el fuego, crucificados y por fin asaeteados sin experimentar daño alguno gracias al auxilio divino; acabaron siendo decapitados en el año 287”.

Sus reliquias son veneradas en Roma y en muchísimas otras partes del mundo, siendo el caso de que si se juntasen todas ellas se podrían formar una docena de esqueletos completos.

Altar con las reliquias de los Santos en Roma, Italia.

En la Edad Media se decía que dedicados a la medicina por mandato del Espíritu Santo, Cosme y Damián unieron esta actividad profesional a una intensa actividad apostólica y tanta fue su fama en la antigüedad que el emperador Justiniano les dedica una basílica.

Como eran y aun hoy son considerados patronos de los médicos, esto dio origen a la fundación de potentísimas cofradías en Francia, en Italia y en Flandes y, consecuentemente, eran también invocados como los santos protectores de los hospitales. ¿Y por qué los barberos o peluqueros le rinden culto? Como enla Edad Media estos profesionales practicaban la llamada medicina menor (¿quién no recuerda cuando en las barberías se quitaban las muelas?), pues simple y llanamente ese era su origen. También se encomendaban a ellos los enfermos renales, los de garganta, contra la peste, etc. y por eso se les representa como santos sanadores con las manos reverentemente escondidas bajo un manto recibiendo del Señor un cofre con los instrumentos quirúrgicos. Así están representados en un cofre relicario que se encuentra en la catedral de Kraków (Polonia), en unos frescos del siglo XIV en la iglesia metropolitana de Mistrá (Grecia) y en otros muchos lugares, sobre todo italianos. En Francia su culto fue particularmente floreciente a partir del siglo XII con la fundación de una Colegiata en la ciudad de Luzarches, en la que pusieron reliquias traídas desde Jerusalén.

Terminaremos este artículo recordando lo que escribía San Gregorio de Tours en el siglo VI en su libro “De gloria martyrum”: “Los dos hermanos gemelos Cosme y Damián, médicos de profesión, después que se hicieron cristianos, espantaban las enfermedades con el solo mérito de sus virtudes y la intervención de las oraciones. Coronados tras diversos martirios, se juntaron en el cielo y hacen a favor de sus compatriotas numerosos milagros. Porque si algún enfermo acude lleno de fe a orar sobre sus tumbas, al momento obtiene curación. Muchos refieren también que estos santos se aparecen en sueños a los enfermos indicándoles lo que deben hacer y, luego que lo ejecutan, se encuentran curados. Sobre esto yo he oído referir muchas cosas que sería demasiado largo de contar, estimando que lo dicho es suficiente” Está claro que San Gregorio de Tours no conocía los hospitales modernos ni los avances de la medicina.

Antonio Barrero

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13 pensamientos en “Santos Cosme y Damián, mártires

  1. Tengo entendido que los mártires Cosme y Damián son también patronos de los farmacéuticos. Cuando estuve en la Cartuja de Valldemossa, Mallorca, vi que la farmacia del monasterio estaba presidida por un hermoso lienzo barroco de estos dos Santos, vestidos a la usanza moderna, como es el caso de la imagen que encabeza el artículo de hoy.

    De todos modos creo que es un patronazgo más bien aproximativo ya que también se ha dicho que los patronos de los farmacéuticos son San Pantaleón, Santa María Magdalena, Santa Anastasia de Sirmio, las santas médico Filonela, Zenaida y Hermíone, y un montón más; por el hecho de que en la Antigüedad poco se diferenciaría el oficio de médico del de farmacéutico.

    Personalmente me quedo con la Beata María Sagrario de San Luis Gonzaga, quien sí fue farmacéutica titulada y ejerció su oficio unos años antes de entrar en la clausura. Voy a escribir un artículo sobre ella.

  2. Pues aun hay más “patronos” de los farmaceuticos aparte de los que mencionas: Santiago el Menor, San Marcos evangelista, Santa Maria Magdalena, San Nicolas de Myra, San Miguel arcángel y San Rafael arcángel.
    En cuanto a lo que dices de la Beata Maria Sagrario de San Luis Gonzaga es algo similar a lo que sucede con el Beato Francisco Castelló.

  3. Antonio gracias por el articulo de los Santos Cosme y Damian,tan conocidos en toda la Cristiandad.
    A mi me resulta muy curiosa la curacion del enfermo al que le transplantan o injertan la pierna de un etiope.
    Esto me recuerda uno de los milagros mas importantes acaecido en tierras españolas,el del famoso cojo de Calanda,al que le injertaron una pierna que habia perdido de muy joven.

  4. Abel,
    Al leer el artículo habrás comprobado que hay muchísimo más de fábula o leyenda que de historia, aunque sin poner en duda la autenticidad de los mártires (otra cosa sería de sus reliquias, de las que tengo fotos como para reconstruir una docena de esqueletos).
    Tu sabes que yo no creo ni en el injerto de la pierna del etíope ni en el milagro del Cojo de Calanda. Con cariño, pero como decía un amigo mío: “tonterias, las precisas”.

    • Pues perdona Antonio,pero el milagro de Calanda tuvo muchisima repercusion en su tiempo,hasta llegar a dia de hoy,y muchisimos testigos,actas y demas.
      Ese chico perdio una pierna,se la tuvieron que amputar,se fue a Zaragoza a mendigar frente a la Basilica del Pilar y se untaba el muñon con el aceite de las lamparas,Una noche se acosto y al despertar noto un dolor en la pierna (la que tenia de nuevo),incluso se quedo como una marca rodeando a la altura donde antes tenia el muñon.
      A mi siempre me hace gracia que la gente solo crea en determinados milagros,poniendo un limite infimo al poder de Dios.Antonio,¿no creemos que Dios es Todopoderoso y puede hacer lo que desee?
      A veces pienso que la gente teme milagros que van mas alla de lo que su mente pueda comprender(o tratar de comprender).

      • ¡Pues claro que Dios es todopoderoso! Puede hacerlo todo menos pecar, pero los supuestos milagros hay que analizarlos con lupa. Eso es lo que hace el Vaticano cuando se presenta un milagro para una beatificación o canonización.
        Recordemos también que de los miles de milagros atribuidos a Lourdes y Fátima, la Iglesia reconoce muy poquitos.

        Conozco perfectamente el “milagro del Cojo de Calanda”, pero dado el rigor que había en el siglo XVII, siglo muy dado a la milagrería, dificilmente sería admitido hoy por la Iglesia.

        Yo, desde luego, te pongas como te pongas, no me lo trago. Y creo que Dios es todopoderoso, aunque tu dudes de mi creencia.

  5. Dos Santos de mucha veneración y tradición en la iglesia, hace algunos años a una amiga que iba a entrar a la carrera de medicina le regale precisamente una estampa de estos santos debido a su patronazgo sobre la medicina, demás a parte del Canon de la Misa que eh de decir que al menos en mi diocesis ya los santos que ahi aparecen no se mencionan nunca también aparecen en la letania de los santos.

  6. André,
    En el canon de la Misa actual, generalmente no se mencionan a los santos, salvo a la Santísima Virgen, San José y los apóstoles Pedro y Pablo, pero en el canon (o anáfora) anterior al 1970, el que empezaba por ” Te igitur, clementissime Pater, per Iesum Christum, Filium tuum Dominum nostrum, supplices rogamus, ac petimus…” si que se hacía mención de estos y otros santos.

    Esta anáfora se sigue utilizando en las misas solemnes de importantes conmemoraciones litúrgicas; por ejemplo, el Papa lo utiliza en todas las misas de canonización

  7. Si lo tengo entendid Antonio que solo se mencionan esos santos en fiestas liturgicas pero aun en las fiestas solo mencionan a los primeros d ela lista y luego dicen y los demás martires y santos y ya no mencionan a Anastasia, Cosme y Damian etc…

  8. cuantas curaciones físicas numeradas,en constantinopla, se conocen dentro de la tradición cristiana,que hayan obedecido a la intersección de San Cosmé,Damián y Adolfo, en el santoral católico.durante períodos en que eran curados por santos médicos, en lugar de médicos tradicionales.
    me supongo deben haber algún registro del mismo.en la misma manera como fueron en Lourdes de Francia.
    atentamente, Leónidas Guerra U.

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