San Quintín de Vermand, mártir

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Miniatura del Santo bautizando. Libro pontifical de Beauvais, s.XIII.

Hoy, día 31 de octubre, el Martirologio Romano le dedica a San Quintín una nota bastante detallada: “En las Galias, en la ciudad de Vermand (Augusta Viromanduorum), San Quintín, ciudadano romano de origen senatorial, que sufrió el martirio en tiempos del emperador Maximiano. Su cuerpo fue encontrado intacto, cincuenta años más tarde debido a una revelación angélica”.

Esta información forma parte de una “passio prior”, conocida en diversas versiones, muy parecidas las unas a las otras y que se está de acuerdo en datar tal y como hoy las conocemos, en los inicios del siglo VIII. Existe otra “passio” atribuida a San Eligio y escrita en el año 641, que además narra el hecho de la invención (descubrimiento) de las reliquias, a las que se le habían perdido el rastro. Sin embargo, es curioso notar que ambas “passios” ignoran el milagro referido por San Gregorio de Tours en “De gloria martyrum”, de que hablaremos más tarde, lo que nos hace suponer que se refiere a una tradición más antigua, actualmente olvidada, perdida.

Pero sin embargo, el autor de la primera de ellas (la passio prior) pretende escribir los datos recogidos de un testimonio ocular del primer descubrimiento de las reliquias en el año 340, cosa que sitúa esta redacción primitiva a finales del siglo IV. Esta redacción primitiva está enriquecida con muchos de los elementos del llamado “ciclo de Ricciovaro”, al que pertenecen los relatos de los martirios de los santos de aquella época y de aquella región: Fusciano, Luciano, Crispín, Crispiniano, Piato… pero la historicidad de este “ciclo” es discutible, porque no es fácil separar los datos verídicos referidos a San Quintín, de los datos no fiables referidos a los otros mártires.

Sin embargo, se dan por validos estos datos: Quintín era hijo del senador romano Zenón y formaba parte del importante grupo de misioneros enviados a las Galias entre los años 286 al 305 a fin de evangelizar aquella importante provincia romana. De este grupo, Dionisio permaneció en París mientras que Quintín y Luciano estuvieron primero en Amiens y posteriormente, en Beauvais.
Es en este punto donde entra en escena Riziovaro, que era un prefecto militar encargado de la seguridad de aquella región que había sido devastada en el año 284 por los bagaudios. Es presumible que los misioneros enviados desde Roma y que pertenecían a una secta poco conocida (la cristiana), fueran perseguidos por Ricciovaro desde que llegaron, pues este era “un bárbaro poco romanizado” y que estaba ansioso por mostrarse como un celoso guardián ante Roma.

Sepulcro del Santo en su iglesia de Saint Quentin, Francia.

Tomaron el camino que iba desde Reims hasta Amiens y que pasaba por Soissons y Vermand (Augusta Viromanduorum), cercana a la actual ciudad francesa de Saint-Quintin.
Quintín fue apresado en Amiens, torturado de diversas maneras y enviado a presencia del emperador. Esta expedición debió encontrar numerosos obstáculos imprevistos porque Riziovaro, parándose cerca del río Somme, hizo decapitar allí mismo al prisionero y, colgándole algunos trozos de plomo, echó su cuerpo al río. Los martirologios históricos ponen fecha a este acto: el 31 de octubre de un año cercano al 285.
Cincuenta años más tarde, bajo el reinado del emperador Constantino, una dama romana que estaba enferma y que se llamaba Eusebia, advertida por un ángel en sueños acerca de donde estaban los restos del mártir, se acercó al lugar y se puso a rezar. Milagrosamente, el cuerpo sumergido, que estaba bien conservado, salió a flote y pudo llevarse hasta la orilla. Eusebia curó milagrosamente y en torno al primitivo sepulcro del mártir se obraron numerosos prodigios.
San Gregorio de Tours cuenta que un ladrón que había robado a un clérigo por lo que había sido condenado a muerte, se había librado de ella gracias a que por la intercesión de San Quintín, la cuerda a la que había sido colgado, se rompió. Este es el dato al que hacemos mención más arriba cuando nos referimos al “De gloria martyrum”.

El primer traslado de los restos tuvo lugar en el año 497 y se hizo para colocarlos en una iglesia más grande, pero en el año 641 se ignoraba la localización exacta de dicho cuerpo por lo que fue necesario el empeño de San Eligio para lograr descubrirlo e identificarlo. De esto hemos hecho mención con anterioridad. El santo obispo puso las reliquias en una tumba adornada con oro y con piedras preciosas. En el año 823, el abad Fulrado edificó otra iglesia, iglesia que fue dedicada al santo dos años más tarde por parte de Drogón, obispo de Metz.
En el 881, para proteger las reliquias de las invasiones normandas, fueron llevadas a Laon, de donde regresaron el día 30 de octubre del año 885. Otros traslados o reconocimientos se hicieron en los años 1228 y 1257.
En el 1559, los españoles, que habían ocupado la ciudad de Cambrai, se llevaron el cráneo, pero este fue restituido a los pocos años.
Se conservan las actas del reconocimiento canónico que se hicieron a las reliquias en el año 1795, 1807, 1829, 1840 y 1875, reconocimientos que se hicieron casi siempre para coger reliquias que fueron repartidas entre distintas ciudades; por ejemplo, así se volvió a hacer en el año 1950 para extraer reliquias que se llevaron a Mainz donde el santo era venerado desde la época carolingia.

Relicario con el cráneo del Santo en su iglesia de Saint Quentin, Francia.

San Quintín siempre ha gozado de un culto muy particular en toda Francia y en Bélgica. Ya desde el siglo VIII su nombre se encontraba en las letanías de los santos de la diócesis de Soissons; en el 842, en las letanías de Saint-Denis; en el 1050 en las de Saint-Germain-des-Pres, etc. Entre Francia y Bélgica se han contado ciento ochenta parroquias dedicadas al santo.

La tumba del santo es lugar activo de culto desde los tiempos en que San Medardo transfirió su sede a Soissons. La misma ciudad de Saint-Quintin, situada en una encrucijada de caminos, siempre ha sentido la influencia de los peregrinos y de los comerciantes. A finales del siglo XII se inició la construcción de una de las más bellas iglesias góticas de Francia, cuyo coro, construido entre los años 1230 al 1237, tiene una notable semejanza al de la catedral de Reims. Esta basílica sufrió importantes daños durante los bombardeos de la Primera Guerra Mundial y su restauración aun no se ha completado.

La abundancia de milagros relatados en las leyendas y la notable difusión del culto en la Francia septentrional, Bélgica e Italia, ha hecho que la iconografía de San Quintín sea muy variada y rica.
Existen numerosas pinturas dedicadas a los diversos tormentos sufridos durante el martirio, aunque se ha comprobado que más de una pintura atribuida a San Quintín, en realidad hacía representación de algún otro santo martirizado d la misma manera. Se le representa como mártir, con clavos y pinchos clavados en la cabeza; así, por ejemplo está representado en el estrado de la Academia de Florencia, obra del maestro que realizó la capilla Rinuccini.

Relicario con la mano incorrupta del Santo en su iglesia de Saint Quentin, Francia.

En el políptico de Andrea Vanni en la iglesia de San Esteban en Siena, el santo aparece con aspecto de joven diácono vestido con dalmática oscura, portando entre sus manos un enorme asador o parrilla. Sin embargo, no hay constancia alguna de que el santo recibiera esa orden sagrada.
Existe una imagen de la escuela de Modena, del siglo XVI, que originariamente estuvo destinada a la iglesia de San Quintín de Parma y que hoy está en el Museo del Louvre, en la que el santo está representado como un soldado, con armadura y espada, pero descalzo. Tampoco existe constancia alguna de que San Quintín fuera un soldado.

La vida legendaria del santo, su proceso y su martirio han dado argumentos para confeccionar multitud de miniaturas desde el siglo XI al siglo XIV; destaquemos una miniatura de un antiguo misal custodiado en la basílica del santo en Vermand y un gran pergamino que se guarda en una iglesia dedicada al mismo en Lovaina. El suplicio de los clavos es recordado también en un bajorrelieve del pórtico de la catedral de Chartres y en un tapiz del siglo XV conservado en el Museo de Cluny. Podríamos poner más ejemplos.

La mayor parte de las reliquias, así como su sepulcro, se encuentran en la ciudad francesa de Saint-Quentin, aunque pequeños relicarios existen en otras muchas ciudades francesas y belgas.

Antonio Barrero

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Nuestro Señor Jesucristo Crucificado de Esquipulas

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Imagen original en el camarín de Ntro. Sr. de Esquipulas. APELGJ: Fondo Santos y Papas, Sección: Devociones, expo. 2.

En la provincia de Chiquimula, Guatemala rayando pocos kilómetros con la frontera de Nicaragua y El Salvador, se localiza una pequeña ciudad que con el paso de los años ha ido creciendo en fama y devoción popular por aquellas personas que se acercan a la imagen de un Cristo Negro milagroso. Esta ciudad llamada Esquipulas se ha convertido en la “Capital Centroamericana de la Fe” por la inmensa cantidad de personas que llegan a visitar al Señor de Esquipulas, no solamente de Guatemala, sino de otro países donde su devoción ha llegado y sigue atravesando fronteras en América. Por ejemplo E.U. ha sido uno de los receptores de inmigrantes que se llevan su imagen y su fe en Jesucristo Crucificado de Esquipulas.

La provincia de Chiquimula fue sometida por los españoles en 1525 a cargo de los capitanes Juan Pérez Dardón, Sancho de Barahona, Bartolomé Becerra y Conciso Hernández que bajo las órdenes del famoso Pedro de Alvarado y al mismo tiempo introdujeron la religión católica en el pueblo de Esquipulas, cuyo significado tiene diversas vertientes: el historiador Fuentes y Guzmán menciona que la palabra es Izquipulas y su traducción es “sólo pantanos”; Castañeda refiere que es Itzcuitlpolac derivado en “donde las manos labran y reza la obsidiana”; Arriola se inclina por Izquitzuchil que es “paraje donde abundan las flores” o “tierra florida”; para Cardoza y Aragón la palabra es de origen maya Ek ik pul ha y significa “negro viento que empuja el agua”. Otros más creen que la palabra es Its qui pulu ja que traducido sería “el rio de la espuma del dulce encantamiento”< o como yo que considero que la palabra significa “paraje o lugar donde abundan las flores” ya que Esquipulas esta rodeado de un hermoso campo cubierto de flores que anualmente y no solo flores naturales sino también espirituales (gracias y milagros).

Debido a las insurrecciones hechas por los indígenas chortís (de herencia maya) en 1530 debido a los malos tratos y no pudiendo soportar la carga de su sometimiento y con el ejemplo de otros pueblos se independizaron. El juez visitador Francisco de Orduña envió a varios capitanes con soldados para pacificar Esquipulas, éstos luego de haberse perdido, lograron encontrar el camino al pueblo rebelde que estaba bien atrincherado, 3 días de continuas luchas agotaron ambas fuerzas que para el 4° pactaran la paz, los españoles se instalaron con los misioneros que continuaron evangelizando y catequizando a los indios. Así entre 1560 y 70 se funda la Villa de Esquipulas por los españoles con ayuntamiento dando legalidad jurídica mismas que afirmaban las Leyes de Indias.

Dentro de los mitos y leyendas de Cristos Negros, quizá Esquipulas difiere mucho sobre su origen, de la cual tenemos certeza histórica de los acontecimientos que iremos narrando en el presente artículo de forma que el lector se dará cuenta que a través del origen de este Cristo Negro podemos aventurarnos a dar una posible explicación del origen de otros Cristos “aparecidos” cercanos y no tan cercanos a Guatemala, pero que circundan la región.

Vista lateral de la imagen con San Juan y la Santísima Virgen. APELGJ: Fondo Santos y Papas, Sección: Devociones, expo. 42.

Desde mediados del siglo XVI, Goathemala [1] gozó de una enorme fama en la elaboración de imaginería religiosa, esculturas y obras de arte sacro que hoy son consideradas como una de las principales aportaciones y que forman parte del patrimonio nacional de ese país y quizá de México también. Los artista y escultores provenientes de Europa se asentaron en la Antigua Ciudad de Santiago de Goathemala, por documentos de la época sabemos que formaban un excelente gremio asociado y que por peticiones y solicitudes de diversos lugares de la Nueva España, encargaban pedidos de imágenes para sus templos, iglesias, catedrales y conventos, la excelencia en la elaboración de estas piezas las hacían por contratos registrados en los libros que quizá hoy yacen en el olvido en las respectivas dependencias solicitantes.

Entre los artistas que se asentaron en Santiago, ubicamos a Quirio Cataño cuyas obras aún se observan en diversos lugares de Guatemala y quizá de México (Chiapas, Veracruz y DF), vino procedente de Portugal aproximadamente en el año de 1580, casándose con Catarina de Mazariegos, alguna descendiente quizá del famoso conquistador de Chiapas, Diego de Mazariegos. Algunos investigadores refieren que su preparación artística bien la pudo aprender en Portugal o Italia entre 1556 y 1575. Su taller estaba ubicado en la calle de los Pasos Perdidos y ahí se daban cita los más connotados artistas de su época, cada uno en sus diversas especialidades. Para principios del siglo XVII, el taller de Cataño era el mejor organizado de todos. La obra cumbre de sus manos es sin duda la imagen de Nuestro Señor Jesucristo Crucificado de Esquipulas.[2]

Para la realización de la obra que nos embarga, es indispensable la presencia del Provisor General de Obispado de Goathemala, Cristóbal de Morales que enterado de la petición que hacían los habitantes de Esquipulas de una imagen de un Cristo Crucificado, concertó el 29 de agosto de 1594 con Quirio Cataño la elaboración de una talla en madera [3]. Los esquipultecos habían tenido en la cosecha de algodón de 1594 una buena producción y el costo fue pagado con los frutos de esa cosecha. Esta escultura del crucificado según el documento debía medir “… vara y media…” [4] y el costo total de la confección de ella “… cien tostones de cuatro reales de plata…” [5] y debía ser entregada para el “… día de San Francisco, primero que viene…” y para ello él había recibido la mitad de la cantidad de dinero convenido en el documento. No tenemos más informes de cuál fue el resultado de la entrega de la imagen ni su forma original, pero entendemos que Cataño entregó el pedido en tiempo y forma.

Acercamiento al rostro del Cristo Negro, nótese la vitalidad de la talla. APELGJ: Fondo Santos y Papas, Sección: Devociones, expo. 16.

Los cronistas anónimos de la época y algunos historiadores a finales del siglo XIX plasmaron la devoción con que fue recibida la imagen por los esquipultecos que la fueron a buscar al taller de Cataño que recibió la segunda parte convenida, al tiempo que comenzó un recorrido desde la ciudad hasta el pueblo de Esquipulas, pasando por diversos lugares, viendo lo hermosa que es, mucho pidieron que por lo menos se quedara una noche, fervor y devoción fue lo que levantó en Cristo a su paso, se cuenta que la gente se agolpaba al paso de la imagen para saludarla, pedirle favor, milagros, darle gracias por los ya recibidos y ofrecerle una ofrenda copiosa, todo esto preludio de lo que siglos más tarde se seguirá viviendo con más fervor. El trayecto duró poco más de 3 meses, llegando el 9 de enero de 1595 al pueblo elegido y se comenzó a construir una pequeña ermita.

Sobre las características primarias de la imagen y referente a los estudios modernos que se le han realizado, encontramos que está confeccionada en ébano, cuyas características absorbentes como las esponjas, hace de la madera atrapar las pigmentaciones del humo de velas y grasas humanas que constantemente pasaron por su cuerpo antes de colocarla en el camarín, originalmente estuvo colocada a vista y altura de la personas que deseaban tocarla. Todo ello nos hace afirmar de forma científica que el color original era acanelado por el barniz sobrepuesto a la madera y que al paso del tiempo se ennegreció a causa de los agentes físico-químicos provocados por la combustión de velas, grasas, polvo, climatológico y bacteriológico (humedad, bacterias, hongos, etc.). [6]

Con el paso del tiempo los milagros se acentuaron cada vez más, las romerías y peregrinaciones fueron creciendo y siendo muy numerosas, sobre todo de la Nueva España, Goathemala, Centroamérica y Cuba; los pardos, negros e indígenas fueron los primeros en venerar la imagen, los españoles competían con la patrona de Goathemala, la Inmaculada Concepción, sin embargo, resplandeció más el Hijo que la Madre. Por ello la pequeña ermita ya no pudo contener a tantas persona y debió construirse una segunda, Fuentes y Guzmán en su obra “Recordación Florida” nos hace un bosquejo de esta segunda iglesia que debió terminarse seguramente a finales del siglo XVII, nos dice: “… Su iglesia parroquial… se adorna con buena capilla mayor, y sacristía de bóvedas, y el resto del cuerpo de la iglesia, cubriéndose de tejas…”.

Aunque la devoción era fuerte ya de forma popular, necesitaba el impulso eclesiástico para sobrepasar los límites de la piedad, en 1737, siendo Obispo y posteriormente Arzobispo de Guatemala el Ilmo. y Excmo. Sr. Dr. Dn. Fray Pedro Pardo de Figueroa y Sotomayor, de la Orden de los Mínimos de San Francisco de Paula aseguró haber sido curado de una peligrosa enfermedad que lo tenía al borde de la muerte. Este solo hecho aumentó en número los feligreses a la parroquia y dio de iure et facto el apoyo episcopal para emprender una nueva construcción de la iglesia de Esquipulas. Pardo de Figueroa encomendó la construcción de la iglesia a Felipe José de Porres, hijo de Diego y nieto de José de Porres, célebres arquitectos antigüeños.

Virgen Dolorosa al pie de la cruz del Cristo Negro. APELGJ: Fondo Santos y Papas, Sección: Devociones, expo. 2.

A la muerte de Fray Pedro, subió al Arzobispado el Ilmo. y Excmo. Sr. Dr. Dn. Francisco José de Figueredo y Victoria que al tomar posesión de su sede en 1752, cargó sobre sus hombros la terminación de la tercera iglesia, la cual logró ver terminada. Al llegar al año 58, los trabajos se concluyeron y se fijó fecha para la bendición y dedicación del templo en enero de 1759. Desafortunadamente Figueredo y Victoria se enfermó para estas fechas y no pudo lograr participar en la ceremonia fijada, para ello invitó a los Obispos de Comayagua y Chiapas para hacer la solemne entrada de la imagen a su nuevo templo.

El día 4 de enero año mencionado, se presentaron el Ilmo. y Excmo. Sr. Dr. Dn. Diego Rodríguez de Rivas y Velasco, Obispo de Comayagua (Nicaragua) que a pesar de su enfermedad celebró los ritos con el Ilmo. Sr. Mtro. Dn. Fray José Vidal de Moctezuma y Tobar, de la Orden de la Merced, Obispo de Ciudad Real (Chiapas), a esta ceremonia asistió también el Muy Ilustre Señor Dn. Alonso de Arcos y Moreno, Presidente de la Real Audiencia de la Ciudad de Guatemala, Gobernador y Capitán General del Reino. El sábado 6 de enero se efectuó el traslado de la imagen a su nuevo templo. Se organizaron procesiones e itinerarios de sacerdotes y feligreses procedentes de varios municipios cercanos, se celebró Misa Solemne con sermón panegírico por la mañana y moral por la tarde, con predicadores de la ciudad. La concurrencia fue total durante el novenario.

Al realizar el traslado a su nuevo templo el Obispo de Chiapas mandó sacar “…la Ymagen de su trono, la lavó y limpió del polvo…, desclavándola de la cruz, la que igualmente se limpió, y puso con la mayor pureza, lo mismo con la corona, y con las demás alhajas que tiene la Ymagen, y concluido todo se volvió a poner en la cruz, y colocar en andas…”. El novenario se cerró el día 15 de enero con el traslado de los restos mortales del extinto Arzobispo iniciador y patrocinador del templo: Fray Pedro Pardo de Figueroa y Sotomayor que fue reinhumado a los pies del Santísimo Cristo a perpetuidad.

Basílica de Nuestro Señor Jesucristo Crucificado de Esquipulas. APELGJ: Fondo Santos y Papas, Sección: Devociones, expo. 5.

A partir de estos momentos y más durante el siglo XIX y XX se comenzará un registro en libros de todos los hechos milagrosos que ha obrado la imagen en favor de sus feligreses. Este Santuario por su importancia, el Venerable Papa Pío XII erigió en 1956 la Prelatura Nullius del Santo Cristo de Esquipulas y nombró como primer prelado al Ilmo. y Excmo. Sr. Dr. Dn. Mariano Rossell y Arellano, Arzobispo de Guatemala, éste buscó una comunidad religiosa para que atendiera el Santuario y a los peregrinos, encontrándola en los Padres Benedictinos de la Abadía de San José de Louisiana que desde 1959 fundaron el Monasterio Benedictino de Esquipulas. Y finalmente en 1961 por petición de Mons. Rossell y Arellano, el Papa San Juan XXIII elevó el Santuario a categoría de Basílica Menor con todos los privilegios que se conceden a la de San Juan de Letrán. La fiesta de Nuestro Señor Jesucristo Crucificado de Esquipulas es el 15 de enero.

He seleccionado algunos portentos breves realizados por la imagen en diferentes años para ampliar un poco el panorama socio-religioso que se estaba y sigue viviendo en Esquipulas, están sacados de los libros de milagros que datan desde el siglo XVII al XXI:

1. El año de 1618 Pedro Ruiz, de la Ciudad de Granada, llegó al Santuario con veinte úlceras abiertas en una pierna, sin esperanza de remedio humano; y posteriormente ante el divino Señor Crucificado, después de una hora, halló que se le habían cerrado diez y ocho de ellas, quedándole dos solamente, que a los diez días se le cerraron quedando bueno y sano.
2. Una tarde, el día 15 de julio del año 1722, estando María de Cardona sentada junto a su marido sobrevino una tempestad; a los relámpagos invoco el santísimo Cristo de Esquipulas, y en el acto le cayó un rayo en la cabeza, habiéndole bajado por la espalda, dejándole tan solo una leve señal sin tocarle la camisa y quedando ella sin aturdimiento alguno. Vino de romería el año de 1723, desde San Salvador, de donde ella era; y publicó este caso en el Santuario.
3. En Guatemala, el 6 de Febrero de 1878 pintando Trinidad Jeresano y Ortiz una casa de tres pisos, se quebró la escalera y cayendo desde el último piso clamó al Señor de Esquipulas y habiéndole conducido al Hospital, salió al tercer día bueno.
4. El 17 de Mayo de 1903, Josefina Cruz, de once años, fue atacada de una complicación de enfermedades, Meningitis, Tifus y Rubeola y otras más, hasta el número de siete. Estaba a punto de morir pues fue desahuciada por los doctores, y en tan críticos momentos su angustia madre clamó al Señor de Esquipulas quien le devolvió la salud.
5. En El Chaparrón, departamento de Jalapa, el 28 de marzo de 1904, Angelina Medina, atacada de un tumor en el estómago creyó perder la vida pues el mal llevaba cinco años sin haber encontrado remedio, y en su angustia clamó a Cristo Crucificado de Esquipulas, alcanzando la salud, pues se resolvió el tumor enteramente, y en breve quedó completamente curada y restablecida.

“Bella imagen milagrosa
De Esquipulas Redentor,
Tan negro y oscurecido
Siendo más lindo que el Sol.”

Fray Marcelino de Jesús, CSFJ

Bibliografía:
– Fuentes y Guzmán, Francisco de: Recordación Florida. T. II. Biblioteca Goathemala de la Sociedad de Geografía e Historia de Guatemala. Guatemala, 1932.
– Juarros y Montúfar, Domingo: Compendio de la Historia de la Ciudad de Guatemala. Guatemala, 2000.
– Muñoz, Miguel: Noticia Verdadera de la Imagen que se venera en la Basílica de Esquipulas. Esquipulas, 1827.
– Navarrete Cáceres, Carlos: Las rimas del peregrino. Poesía popular en oraciones, alabados y novenas al Cristo de Esquipulas. UNAM-IIA. México, 2007.
– Paz, Nicolás de: Novena y Bosquejo de los Milagros y Maravillas que ha obrado la Santísima Imagen de Cristo Crucificado de Esquipulas. Santiago de Guatemala, 1771.


[1] Durante el periodo colonial español en los documentos se escribía Goathemala en lugar de Guatemala, cuya palabra es la traducción o descomposición fonética del primero, por ello utilizo para este tiempo la primera palabra. A la independencia utilizaré la palabra Guatemala que es cuando ya se utiliza ésta.
[2] Entre las otras obras escultóricas que con probabilidad muchos autores le atribuyen encontramos el Señor de Tila venerado en la ciudad del mismo nombre en Chiapas, el Cristo Señor de Otatitlán en Veracruz, una Inmaculada Concepción en la Catedral de Guatemala y el Señor de Santa Teresa lamentablemente destruido en un temblor, otros menos conocidos como el Señor del Nopalito en Zacatecas o el Cristo de la Salud de la Catedral de México, pero no menos importantes. Yo personalmente considero a los 3 primeros Cristos como originales y obras de un mismo autor, este caso Cataño ya que las características de las imágenes tienen tendencias similares a otros salidos de sus manos.
[3] El documento aludido fue encontrado en 1685 en la parroquia de Quetzaltepeque, donde estuvo por muchos años en los libros hasta que en la visita pastoral del Ilmo. y Excmo. Sr. Dr. Dn. Fray Andrés de las Navas Quevedo, de la Real y Militar Orden de Nuestra Señora de la Merced. Obispo de Goathemala (gobernó de 1683 a 1700) mandó sacar una copia del documento original que estaba muy maltratado. No inserto el documento que puede ser encontrado en diversas páginas de internet donde narran la historia de la iglesia de Esquipulas y su imagen.
[4] La vara es un instrumento formado de madera u otra materia que se usa para medir, graduado con varias señales que notan la longitud de tres pies (en Castilla cada pie medía 28 cm.) y la dividen en tercias, cuartas, sesmas, ochavas y dedos.
[5] Moneda del valor de 34 maravedíes, que le llaman real de vellón. El maravedí ha tenido diversos valores según su diferente calidad y material.
[6] En el estudio que se le realizó por parte de connotados científicos en diversas áreas llegaron a conclusiones novedosas para el siglo XX, ellos refieren que: “… presenta un oscurecimiento bastante pronunciado, debido principalmente a la acumulación de impurezas de todo tipo, que se han acumulado a lo largo de los siglos, llegando a fusionarse con el color original, lo cual es conocido como el Cristo Negro, estas impurezas han sido agregadas por los peregrinos, quienes en un acto de devoción tocaban la imagen transmitiéndole cera de las candelas, grasas de las manos, hollín, hilos, cabellos, polvos, etc…. [Conclusiones] La policromía general del Cristo es de un tono más claro; presentando restos de dos encarnados anteriores al que posee actualmente, y esta capa pictórica se encuentra oscurecida por el paso del tiempo y la acumulación de residuos sólidos en el ambiente, que provocaron el color moreno que posee…”.

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Beatos Mártires de Vila-real (I)

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Beato Pascual Fortuño Almela, franciscano mártir.

Este es el primero de dos artículos (en principio) dedicados a los mártires beatificados de mi ciudad, Vila-real. En un principio sólo iba a realizar las reseñas de varios de ellos, pero indagando en mis libros de consulta he descubierto que hay algunos más, así que lo dividiré en varios artículos.
El que titule los artículos como “Beatos Mártires de Vila-real”, no expresa necesariamente que hayan sufrido el martirio hallándose en esta población, sino que son oriundos de ella. Desgraciadamente hay más mártires cuyas causas están en proceso y de los que no dispongo de información, pero ya trataré más adelante de averiguar sobre ellos.

Padre Pascual Fortuño Almela, franciscano:
Cursó sus primeros estudios en el colegio de los franciscanos de Vila-real y las humanidades en el Seminario menor franciscano de Balaguer (Lleida), y en el de Benissa (Alicante),perteneciente a la Provincia Franciscana de Valencia.
Vistió el habito franciscano en el monasterio de Santo Espíritu del Monte en Gilet (Valencia), el día 18 de enero de 1905,donde hizo la profesión simple el 21 de enero de 1906 y la solemne el 24 de enero de 1909.
Terminados los estudios eclesiásticos en las Casas de formación de la Provincia Franciscana de Valencia, fue ordenado sacerdote en Teruel, el día 15 de agosto de 1913.
Fue destinado al Seminario Menor Franciscano de Benissa (Alicante), como educador de los seminaristas, por quienes se preocupaba y de quienes consiguió ganar su aprecio y confianza.

En el año 1917 fue destinado a Azul (Argentina).Durante unos cinco años, en esta y otras casas de Argentina, desempeñó con ejemplaridad su ministerio sacerdotal.
Reintegrado al territorio de su Provincia Franciscana de Valencia, en Benissa y en Pego (Alicante), de nuevo se dedico a la educación y formación de los niños seminaristas.
Durante algún tiempo estuvo en Segorbe (Castellón) y ya entrada la República de 1931 fue nombrado Vicario del Convento-Noviciado de Santo Espíritu del Monte.

Durante estos años de su ministerio sacerdotal fue asiduo al confesionario y prudente director de almas. Predicador de la palabra de Dios, que preparaba con esmero y tesón.
Director de Ejercicios espirituales y muy solicitado por las religiosas para pláticas espirituales de formación. Quienes convivieron con el, comentan con fluidez y gozo las virtudes y cualidades morales y religiosas de que estaba adornado, así como su devoción al Santísimo Sacramento, a la Santísima Virgen, a la practica del Vía Crucis, su vida de oración, su conciencia y vida religiosa; y recalcan su afán de inculcar estas virtudes y devociones a sus alumnos.

Sepulcro de los Beatos Ángel María y Luis María.

Al tener que abandonar el Monasterio de Santo Espíritu de Monte en la persecución religiosa de 1936, se refugió en casa de sus familiares en Villa-real (Castellón). En sus conversaciones, particularmente con su madre, solía decir: “Sea lo que Dios quiera. Que se cumpla la voluntad de Dios. Estemos preparados para lo que el Señor quiera de nosotros. Esto es lo único que nos interesa en esta vida. No llores madre, pues cuando me maten, tendrás un hijo en el cielo. Tu me preguntas que adonde voy, me voy al cielo”.

Fue funesta la persecución religiosa que sufrió Villa-real. Fueron asesinados muchos sacerdotes y religiosos y quemados los templos. En este ambiente, el Padre Pascual Fortuño fue detenido en Villa-real en casa de su hermana Rosario, el día 7 de septiembre de 1936, y encarcelado en el cuartel de la Guardia Civil.
A un testigo de excepción del tiempo que estuvo en la cárcel, el Padre Pascual le dijo: “A usted no le pasará nada. Yo se positivamente adonde voy. Estoy destinado al martirio; diga a mis hermanos que voy conforme al martirio; que recen mucho por estos pobres hombres”.
Y no le paso nada; también fue llevado al patíbulo de la muerte, pero pudo escapar y sobrevivir. El Beato Pascual Fortuño Almela fue asesinado en la madrugada del día 8 de septiembre de 1936, en la carretera entre Castellón de la Plana y Benicassim (Castellón).

Contaba 50 años de edad, 31 de hábito franciscano y 23 de sacerdocio. Su cadáver fue trasladado al cementerio de Castellón de la Plana y enterrado en el suelo, en fosa individual.
El mismo día de la muerte corrió por Villa-real la noticia del género de muerte del Padre Pascual y se difundieron las palabras de sus verdugos: “Estamos asustados; disparábamos y las balas rebotaban sobre su pecho. Entonces el nos ha dicho: es inútil que disparéis, si queréis matarme, tiene que ser con un arma blanca. Le hemos hundido un puñal o machete y ha muerto”.
“Hemos hecho mal en matarlo; era un santo”.
“Si es verdad que hay santos, este es uno de ellos”.

Se trasladaron después sus reliquias al cementerio de Villa-real, donde se hizo fervoroso recibimiento, siendo depositado en el panteón de los franciscanos.
Actualmente sus restos reposan en la iglesia de los Padres Franciscanos de Villa-real, en el lateral de una pared cercano al altar.
Tengo la dicha de guardar muy buenos recuerdos de los Padres Franciscanos, allí asistí al catecismo así como realice mi primera Comunión y Confirmación.

Reconocimiento de los restos de los Beatos Ángel María y Luis María, en Tarrassa.

Ludovico María Ayet Canós (Antonio Ayet Canós), carmelita:
Antonio Ayet Canos, nació en Villareal de los Infantes (Castellón) el 25 de julio de 1886. Sus padres se llamaban Pascual y Mariana, y fue el menor de cinco hermanos. Fue bautizado el mismo día de su nacimiento y confirmado el 10 de junio de 1890.
Frecuentó la escuela de los Padres Franciscanos, mostrándose aplicado y piadoso.
De joven ayudaba a su padre en las labores del campo; asistía a los actos de la Congregación Mariana de San Luís y colaboraba en la catequesis del Carmen.
Por su profunda piedad e inclinación a todo lo referente al culto divino, daba ya desde pequeño señales de vocación religiosa.

En agosto de 1909, con 19 años recién cumplidos, ingresó en la Orden del Carmen, tomando el hábito para hermano, y profesando el 2 de febrero de 1911.
En 1920 fue destinado a la fundación de las misiones en Puerto Rico, a donde llegó el día 3 de mayo. Tras dos largos años en Puerto Rico, el 23 de junio de 1922 pasó a la fundación de Venezuela, donde trabajó hasta 1928, en que regreso a España.
En 1936 se hallaba en el convento de Barcelona, cuando el 18 de julio por la tarde, a petición de Padre Luis Codinach, fray Ludovico fue a Tarrasa para preparar la fiesta del Carmen, que iba a celebrarse el domingo día 19.

En Terrasa le sorprendió la persecución religiosa, siendo encarcelado el día 21 junto con fray Ángel Presta. El 13 de agosto fue trasladado junto con fray Ángel y otros presos a la cárcel Modelo de Barcelona, donde estuvieron hasta el 12 de octubre, fecha en que fueron trasladados al Palacio de Justicia.
Al día siguiente los llevaron al cementerio clandestino de Tarrasa y allí los fusilaron en la noche del 13 de octubre de 1936.

Abel

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Santos Simón Zelotes y Judas Tadeo, apóstoles mártires

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Miniatura de los Santos en un breviario romano del siglo XV.

San Simón, apóstol:
En la lista de los doce apóstoles es nominado en el undécimo puesto, llamándolo Simón el Cananeo (Mateo, 10, 4; Marcos, 3, 18). San Lucas, sin embargo lo pone en el décimo puesto y lo llama Simón Zelotes (Lucas, 6, 15 y Hechos, 1, 13). El significado de este doble apelativo es el mismo: “ardiente de celo” por la ley y por la práctica del culto (Gálatas, 1, 14), lo que el profetas Elías llamaba “ardiente de celo por Iahweh” (Primero Reyes, 19, 10). Muchos lo confunden con un primo del Señor llamado también Simeón (o Simón), hermano de Santiago el Menor, al que sucedió como obispo de Jerusalén desde el año 62 al 106, fecha de su martirio en tiempos del emperador Trajano. Los bizantinos y los coptos lo identifican con Natanael de Caná, entendiendo así erróneamente el apelativo de cananeo o con el director de la mesa en las bodas de Caná (Juan, 2, 8 y siguientes). Los bizantinos dicen que predicó en África y en Gran Bretaña, pero esto carece de cualquier valor histórico. Los latinos y los armenios dicen que predicó y murió martirizado en Armenia. Fortunato, obispo de Poitiers dice que los apóstoles Simón y Judas fueron sepultados en Persia, donde según la historia apócrifa de los apóstoles, habrían sido martirizados, concretamente en Suanir. Esta información aparece en el Martirologio Jeronimiano que conmemora a los dos apóstoles el 28 de octubre y el 29 de junio. Las tradiciones conservadas en el Breviario Romano lo hacen predicar en Egipto y con San Judas, en Mesopotamia, donde sufrirían el martirio. Los bolandistas, admitiendo la predicación del apóstol en Persia y en Egipto, considera como legendaria la predicación en otros lugares de África y sobre todo en Gran Bretaña.

En el siglo IX, el monje Epifanio afirmaba que en Bósforo había reliquias de San Simón y que una tumba del santo existía en Nicopsis, en el Cáucaso occidental y que allí, desde el siglo VI, había una iglesia a él dedicada por parte de los griegos. Esta tumba de Nicopsis es también recordada en la “Vita” georgiana de San Gregorio el Agiorita. Según el “Liber pontificalis”, en la antigua basílica de San Pedro en Roma existía una capilla dedicada a los dos apóstoles, capilla en la que era guardado el Santísimo Sacramento y la iglesia de San Saturnino de Toulouse presume también de poseer reliquias de ambos. Beda, en el 735, Adón en el 860 y Usuardo en el 875, así como el Martirologio Romano, fijaron su festividad el día 28 de octubre; esta fecha es confirmada por los sacramentarios gregoriano y gelasiano.

Milagros de los Santos. Iluminación de un manuscrito de la Leyenda Áurea, Jean le Tavernier (s.XV).

Normalmente se le representa junto con los demás apóstoles: representaciones del Cenáculo y de Pentecostés, en la Dormición de la Virgen, en los grandes mosaicos bizantinos que coronan al Cristo Pantocrator, etc. Pero particularmente, se le representa junto a San Judas Tadeo, junto al cual sufriría el martirio en su defensa de la fe en contra del culto a los ídolos. Por influencia de la “Leyenda Áurea”, en Occidente, su martirio es representado de forma diferente a como lo hacen las Actas apócrifas de los Apóstoles, pues es representado serrado en dos como el profeta Isaías, y se le pone como atributo una sierra. Su culto está muy difundido en todo el mundo cristiano, pero de manera especial en la región de Venecia y en Dalmacia. Pinturas, esculturas, vidrieras y otras formas artísticas se conservan en Venecia, Merlevenez, Guérande, Fidenza, Roma, Chartres, Reims, Colonia, Zadar, Blutenburg, Brera, Vich, etc.

San Judas Tadeo, apóstol:
San Judas Tadeo es uno de los doce apóstoles de Cristo y así aparece mencionado en los Evangelios canónicos y en los Hechos de los Apóstoles: Mateo, 10, 3; Marcos, 3, 18; Lucas, 6, 16 y Hechos, 1, 13. Desde el punto de vista etimológico, Tadeo significa “magnánimo, valiente”, aunque también se puede considerar una deformación Judas, Teuda, Tadeo.Y todos sabemos que Judas significa “alabanzas sean dadas a Dios”. En algunos códices de la antigua versión latina de la Biblia, se le denominaba Judas Zelotas y es un apóstol distinto al célebre Judas Iscariote, el que traicionó a Jesús.

No se sabe en qué momento empezó a formar parte del grupo de los doce y hay quienes afirman que San Judas Tadeo y Santiago Alfeo, ambos apóstoles, eran hermanos de sangre. El evangelista Juan lo menciona en la última cena (Juan, 14, 22). Después de Pentecostés asistió al primer Concilio de Jerusalén y desde el punto de vista histórico, no se sabe nada más de él.

Relicario de San Simón apóstol en la iglesia de Podeanu, Bucarest (Rumanía).

La tradición oriental dice que predicó en Palestina y en las regiones vecinas, pero tradiciones más tardías lo hacen predicador en Arabia, Mesopotamia, Armenia e incluso en Persia, junto con el apóstol Simón Zelotes. Los textos sirios más antiguos lo presentan como mártir en Arado (Beirut) mientras que otros textos dicen que murió pacíficamente en Odessa, cerca de Abgar. Si esto fuese cierto, sería el segundo apóstol que no murió mártir, pero pocos son los hagiógrafos que mantienen esta tesis.

La tradición mantenida en occidente, es que junto con San Simón Zelotes, predicó en Persia donde ambos sufrieron el martirio en la ciudad de Suanir, existiendo un texto latino del siglo VI escrito por un tal Abdías que llega a decir que San Simón murió aserrado por medio y San Judas, degollado con un hacha. En occidente ambos son celebrados el día 28 de octubre, aunque en muchas iglesias se le conmemora los días 28 de todos los meses del año. Los griegos lo conmemoran el día 19 de junio, los armenios el 16 de febrero y los coptos el 2 de julio. Se dice que San Judas Tadeo es el patrón de los imposibles. Esto es así porque Santa Brígida de Suecia escribe que un día se le apareció Jesús y le dijo: “Cuando quieras algo pídelo a Judas Tadeo”. A raíz de eso no sólo se le venera en las iglesias sino que también han aparecido numerosas novenas supersticiosas que, en el fondo, lo que han perseguido es simplemente un interés económico.

Iconográficamente se le representa siempre como un hombre maduro, barbudo y hasta viejo, con un hacha (haciendo mención al martirio y con un libro (mención de la Epístola). Sólo existe una pintura que lo representa como imberbe y casi adolescente: se encuentra en el Vaticano y es de un autor anónimo del siglo XV.

Pero, ¿qué decir de la Epístola o Carta Apostólica de Judas? ¿Es de él? Esta es una epístola canónica, que forma parte del Nuevo Testamento y que fue escrita en griego entre los años 62-65, antes de la caída de Jerusalén. La escribe un tal Judas que se llama hermano de Santiago (recordar que Lucas en 6-16, lo denomina Judas de Santiago), pero no todos los exégetas lo identifican con este apóstol.

Antiguo sepulcro de los Santos (s.IV) en la iglesia de San Giovanni in Valle, Verone (Italia).

Sea o no sea suya, los rasgos principales que caracterizan a esta Epístola son la denuncia de las herejías de los primeros tiempos, pone a sus destinatarios en guardia contra las falsas doctrinas, condena la lujuria y la adulación interesada, anima a estar firmes en la fe, anuncia que surgirán falsos profetas y maestros, alienta el amor a Dios y al prójimo, exhorta a la paciencia y concluye la carta con una oración.

Las reliquias de los dos santos, en los siglos III y IV se encontraban en Verona, pero actualmente están en la Basílica de San Pedro, en el Vaticano. Reliquias pequeñas de ambos existen en otros países como España, Italia, Francia, Rumania y Alemania. En cuanto a su culto hay que decir que ha sido venerado siempre, desde el siglo I.

Antonio Barrero

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El Rito Etiópico

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Presentación de las especies consagradas durante una misa etíope.

Es el rito utilizado tanto por la Iglesia Ortodoxa como por la Católica en Etiopía y Eritrea. La leyenda dice que los etíopes son descendientes del Rey Salomón, por lo que es una raza semita y como muchas leyendas, esto tiene un núcleo de verdad histórica, pero yo no quiero entrar en ese tema, por no alargar el artículo así como tampoco entraré en la historia de esta Iglesia, sino sólo en sus ritos.

La cristianización de esta región la iniciaron los apóstoles Bartolomé y Mateo; la Iglesia allí establecida ha sido una iglesia siempre muy unida a la iglesia de Egipto y a su forma de entender el monacato y la doctrina cristológica por lo que es como una variante de la Iglesia Copta; sigue el credo monofisita de la Iglesia de Alejandría.
La liturgia etiópica conserva muchos elementos tomados de la tradición judía y de la influencia siríaca, aunque prevalece sobre todo la tradición copta. La liturgia alejandrina se adaptó a la sensibilidad nacional de los etíopes y a su piedad, que es extremadamente expresiva y llena de imaginación.
La Misa tiene doce anáforas (o cánones), destacando el aspecto de que es una ceremonia cantada con un ritmo marcadamente africano. Los cantos son acompañados por los sonidos de sonajas y tambores y los celebrantes siguen estos ritmos con gestos expresivos y con un movimiento rítmico de pies y manos al estilo de una danza. Digamos que es la única liturgia en la que los sacerdotes, diáconos y pueblo fiel, bailan durante la Misa.

Los etíopes bautizan por triple inmersión, rito que es muy común en las Iglesias Orientales. Al bautismo le sigue de inmediato la Confirmación y la Comunión mojándose los labios del recién nacido con el Vino Consagrado (Sangre de Cristo). Al igual que la mayoría de los coptos, mantienen la circuncisión pero, obviamente, esta no tiene carácter sacramental. El sacramento del Matrimonio tiene una clara influencia bizantina, manteniendo también la coronación de los esposos. La Confesión prácticamente sólo se utiliza en peligro de muerte y la Extremaunción ha caído en desuso.

Bautismo de un niño según el rito etíope.

El sacramento del Orden se confiere a hombres a veces extremadamente jóvenes por el solo hecho de pertenecer a alguna familia sacerdotal por lo que en general, el clero etiópico, sobre todo el rural, no es un clero muy preparado. Los sacerdotes pueden ser célibes o casados, pero los monjes siempre son célibes y de entre ellos se eligen a los obispos. El actual Patriarca Etíope es Su Santidad Abuma Paulos Gäbrä Mädhin Asbaha Gäbräyohannes y reside en Addis Abeba y el Patriarca Eritreo es Su Santidad Abuma Anthonios I Gebremedin Debretsion, residente en Asmara.


Representación de San Elesbaan en un salterio etíope del siglo XIV.

San Elesbaan, rey de Axum en el siglo VI

Pregunta: Vive junto a mi casa un emigrante etíope que se llama Elesbaan y que no tiene ninguna idea sobre este santo, que es muy venerado en su tierra. ¿Me podríais decir algo de él? Muchas gracias. Italia.

Respuesta: San Elesbaan, llamado también Caleb, fue rey de los etíopes axumitas en el siglo VI. La Iglesia Etiópica Ortodoxa lo conmemora el día 15 de mayo, aunque cuando Baronio introdujo su nombre en el Martirologio Romano lo hizo el 27 de octubre.
Elesbaan era pagano y se convirtió al cristianismo gobernando siempre con justicia a su pueblo, a los axumitas, que vivían en las costas occidentales del Mar Rojo. Axum fue siempre un pueblo floreciente.

En la costa oriental del Mar Rojo, en lo que hoy es Yemen, vivían los homeritas, entre los que habían muchos judíos. El hebreo Du Nuwas (o Dsunowa), con ayuda de los árabes, había tomado el poder y como odiaba profundamente a los cristianos, los persiguió.
En el 526 desterró a San Gregencio que era árabe de nacimiento y obispo de Taphar y en Nagran, en el 523, hizo decapitar a San Aretas y a sus cuatro compañeros. También condenó a muerte a su esposa e hijas, así como a más de trescientos cristianos, que son conmemorados en los calendarios orientales y occidentales el día 24 de octubre.

Los cristianos, perseguidos, recurrieron al emperador Justino y a la protección de Elesbaan, el cual atacó a Du Nuwas y lo derrotó. No se jactó de su victoria, restituyó a San Gregencio su sede metropolitana y ayudó a reconstruir la iglesia de Taphar.
Regresó a su patria y abdicó a favor de su hijo, envió su corona a Jerusalén y se retiró a un monasterio en las montañas del desierto. Se llevó solamente una taza para beber y una estera donde acostarse y vivió alimentándose de hierbas del campo y bebiendo solo agua, muy pobremente y haciendo continua penitencia. Aunque se le agregaron algunos otros penitentes, él siempre era el primero en los trabajos más penosos. Se cree que murió en el año 558.

Sepulcro del Santo en Etiopía.

Estos pocos datos, son mencionados en la “passio” griega de San Aretas y compañeros mártires de Nagran, pero no parecen ser datos muy fidedignos al menos en lo que se refiere a los últimos años de su vida.
Normalmente, se le representa de rodillas, delante de una cruz y con la corona real en el suelo, pero no hemos encontrado así ninguna imagen suya y por eso reproducimos una imagen suya impresa en un Psalterio ortodoxo etíope del siglo XIV. Su fiesta, en occidente, se celebra el día 27 de octubre.

Antonio Barrero

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