San Alfonso María de Ligorio (III)

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Imagen del Santo en el templo de la Santísima Trinidad, Puebla (México). Fotografía: Enrique López-Tamayo Biosca.

Apóstol Obispo:
San Alfonso escribe a Remondini, su impresor de Venecia y se encuentran alusiones a su salud, 4 de julio de 1761: “Soy anciano y mi cabeza me traiciona. También de día a día espero la muerte”. 13 de julio: “Casi cada año me aqueja una enfermedad mortal. También espero la muerte de un día para otro”. Pues bien, no llega la muerte sino su nombramiento para el obispado de Santa Águeda de los Godos. Grande es el desconcierto de Alfonso quien ya por dos veces ha rehusado el obispado de Palermo. Alguien viene entonces a sugerirle:“Pero usted puede rechazarlo”. Al punto Alfonso redacta una carta renunciando al episcopado y remite todo al enviado de la nunciatura no sin proveer a éste de una buena propina.
“Miren, -dirá poco después-, por esta bagatela he tenido que perder una hora y cuatro ducados. No cambiaría yo la Congregación por todos los reinos del Gran Turco”. Pero Clemente XIII mantiene su orden. Alfonso se somete: será obispo. Un obispo pobre, en una diócesis pobre; un obispo amigo de los pobres. Se cuenta que con motivo de su entronización episcopal, en julio de 1762, su secretario había mandado a preparar una buena comida. Aquello no fue del agrado del obispo: “Don Felice, -le dice-, que Dios se lo perdone. ¡Qué cosa ha hecho! Hay tantos pobres que mueren de hambre y nosotros quisiéramos estar bien servidos”.

Emprende la reforma de su diócesis, mientras prosigue dirigiendo su Instituto, Alfonso, obispo misionero, decide una misión general en todas sus parroquias, ya que como él escribe: “El mayor bien que un obispo puede procurar a su diócesis es hacer que sin falta se predique la misión cada tres años”. Se moviliza a todos los religiosos de su diócesis para darla, y al mismo tiempo, con paciencia y energía, comienzan las reformas.

Lo primero, la reforma del clero y el Seminario Mayor, ordenando que su edificio se renueve por su estado lamentable, vela por la elección de los candidatos y la calidad de la enseñanza. Con su firme y bien sentido y su espiritualidad exigente y practica, guía la formación de los jóvenes y construye el porvenir.
Consiente de sus obligaciones, despierta a todo su clero para que asuma sus propias responsabilidades frente al pueblo de Dios. Recuerda a los arciprestes y párrocos “la obligación que les incumbe de predicar todos los domingos y todas la fiestas solemnes, según la prescripción del Concilio de Trento, y de predicar de una manera sencilla y popular, adaptada a la clase de su auditorio.”

Imagen del Santo en la iglesia de Saint Maimboeuf en Montbéliard, Francia.

En fin, las parroquias se reforman, gracias sobre todo, a la acción perseverante de las misiones. Estas, por oleadas sucesivas, van remodelando el rostro de la diócesis. Las visitas pastorales del obispo y su testimonio hacen el resto ya que toda su vida proclama a Jesucristo. Multiplica los gestos de caridad, vende su vajilla de plata, sus mulas, su carroza. Se alza contra toda forma de injusticia y por otra parte no sin tener éxito: cuando el hambre se abatió en el Reino de Nápoles, se constata que la subida del precio del pan en su propia diócesis, tan pobre como las otras, es sensiblemente menor que en el resto del Reino.

Igualmente llama a las Monjas Redentoristas de Scala para que funden en Sta. Águeda de los Godos: ellas serán, por así decirlo, el núcleo firme de la vida contemplativa de su ciudad episcopal y en toda la diócesis.

Por la pluma evangeliza su diócesis y el mundo entero. El horizonte de Alfonso no se limita a las fronteras de su diócesis o a los miembros de su Congregación. Es obispo de Sta. Águeda de los Godos, y también lo es para el mundo entero. Mantiene con la pluma una larga correspondencia. A petición de un obispo no duda en escribir incluso a los cardenales en 1774: “Ante todo, yo quisiera que el futuro Papa escogiera, entre los sujetos que le serán propuesto para cardenales, a quienes son mas doctos y al mismo tiempo mas celosos de los intereses de la Iglesia. También a mi parecer seria necesario proscribir el lujo de los prelados de quienes principalmente depende de la religión de los pueblos y la salvación de las almas. Por tanto, será necesario estar atentos cuando se trata de nombrarlos, informándose de diversas partes si los candidatos reúnen, junto con las costumbres íntegras, la ciencia necesaria para gobernar una diócesis”.
Para mirar por la salvación de la gente, muy especialmente del campo, Alfonso como San Vicente de Paúl en el siglo precedente, se basa ante todo en las misiones parroquiales y también se basa en los escritos que son una misión permanente, una misión a domicilio. Por tanto escribe, y escribe mucho.

El Escritor:
Antes de su episcopado Alfonso había escrito 51 obras y todavía antes de su muerte escribiría otras 60 más.Sí, San Alfonso es el hombre de los medios de comunicación. Escribe como predica, es decir, para que todos lo comprendan. Este es el secreto de su éxito: Alfonso escribe para el pueblo. En un mundo donde la mayoría no sabe leer ni escribir, bastará una persona que sepa leer para que todos los asistentes puedan aprovechar sus escritos. Gracias sobre todo a Remondini, su impresor de Venecia, sus obras vienen a ser los “best- sellers” de toda Europa. Un total de 112 obras con mas de 20.000 ediciones y en mas de 70 lenguas. En la imposibilidad de hacer oír su voz hasta las extremidades de la tierra, quería llegar por sus escritos a donde su predicación no podía hacerlo.

Vidriera del Santo en la catedral de Carlow, Irlanda.

La lista de sus best-seller es impresionante. Algunos entre los más conocidos: “VISITAS AL SANTISIMO SACRAMENTO Y A MARIA SANTISIMA”. Hay mas de 2 000 ediciones y en una ocasión de un Congreso Eucarístico hubo que imprimir para una sola edición no menos de 250 000 ejemplares.
“LAS GLORIAS DE MARIA”, desde su primera aparición en 1750, se han efectuado más de 1000 ediciones, sin contar otras ediciones parciales. Entre las obras Marianas de todos los tiempos, este libro constituye el de mayor circulación. Es el fruto de 16 años de intenso trabajo para poner por escrito al alcance del pueblo cristiano lo que el predicaba cada semana y meditaba desde su juventud; es decir, todo lo que de esencial y de verdad ha dicho la escritura y la Tradición sobre la Virgen María, Madre de Dios y Madre nuestra.
“PRACTICA DE AMOR A JESUCRISTO”, tiene 535 ediciones. En carta del 16 de noviembre de 1777 a su impresor Remondini, declaraba Alfonso que “de todas su obras ésta, era a su parecer, la mas piadosa y la más útil”. Su desarrollo se enmarca tomándolo del capitulo XII de la Primera Carta paulina a los Corintios.
“EL GRAN MEDIO DE LA ORACION”, cuenta con 238 ediciones. San Alfonso hubiera querido ser suficientemente rico para imprimir tantos ejemplares de este libro sobre la oración como cristianos hubiera en el mundo. Así en 1757, escribe a los sacerdotes napolitanos “LA INSTRUCCIÓN PARA EL CONFESOR”. Escribe para todos los sacerdotes de Europa y por eso traduce este libro al latín con el título del Homo Apostolicus.
Ya obispo, hace un resumen a los sacerdotes de su diócesis y lo traduce al italiano con el título de El confesor de la Gente del Campo. Esta obra aparece en 1764. Con todo, su obra maestra en este campo es la “TEOLOGIA MORAL”. Sale definitivamente bajo la forma de tres tomos en 4. Allí se encuentran unas 70 000 citas de 800 autores. La calidad excepcional de este trabajo hará que más tarde obtenga el título de DOCTOR DE LA IGLESIA Y PATRONO DE LOS CONFESORES Y MORALISTAS.

Como lo reconocen los historiadores, sus escritos han contribuido a renovar la moral y la piedad de fines del siglo XVIII, y durante el siglo XIX. Especialmente en Francia hombres como Eugenio de Mazenod, Pedro Julián Eymard, Juan Claudio Colín, Juan María Vianey, el Padre Chevrier, serán grandemente influenciados por su moral y su espiritualidad.

Imagen yacente del Santo que contiene sus restos, en su Basílica de Pagani, Italia.

El Encuentro con su Señor:
En el diario íntimo de San Alfonso: “Asuntos de conciencia” (Cose di Coscienzia) las palabras que más impresionan en la página 36 y que se remontan a los años de la fundación: “Jesús me ama…” y después, dos líneas más abajo: “María me ama…”
Éste era el secreto de su corazón: San Alfonso ha tenido la deslumbrante y cegadora experiencia de ser amado del Señor, de ser amado de la Virgen María. Su respuesta ha sido Amor por Amor. Cuántas veces no deja de repetir cuando predica: “Dios os ama… amadlo” (Dio vi ama, amatelo). Qué sencillo parece, pero Alfonso va hasta el fin de este amor; ama a Cristo, ama a los pobres, ama a la Iglesia tanto como ama a la Madre de Cristo, nuestra Madre y nuestra Esperanza. Y tiene particular predilección por esa expresión que se encuentra al pie de sus dibujos de la Madonna: “¡ESPERANZA NUESTRA, SALVE!”

Con María siempre apóstol: hace más de 200 años moría San Alfonso. Unas horas antes de su muerte pide: “¡Denme a la Madonna!”. Recibe entonces en sus manos la imagen que él mismo dibujó tomada de un cuadro de Carlo Dolci. Lo abraza, le habla, le sonríe. Después se extingue en la paz el 1 de agosto de 1787. El campanario del convento de Pagani toca el Angelus de mediodía. Alfonso se extingue, pero su fuego quema aun en el corazón de sus discípulos, los Redentoristas y las Monjas Redentoristas.
La posteridad de Alfonso: el 1 de Agosto de 1986, en las noticias de la mañana, un locutor de la televisión francesa anunciaba fríamente: “Hoy, primero de agosto, Fiesta de San Alfonso María de Liguori, Doctor de la Iglesia y fundador de una familia religiosa que ha desaparecido ya completamente…” ¡Qué equivocación! San Alfonso ha muerto, pero su Congregación está viva como siempre recordando y continuando la obra de su Fundador. Forma parte de las 10 congregaciones religiosas más importantes en el mundo, tanto por el número de sus miembros como por su expansión geográfica…

Tacho de Santa María

Bibliografía:
– Taller de Profundización: Espiritualidad Misionera Redentorista. Cap. 13, Julio de 2000. San Luis Potosí, S.L.P. México.
Espiritualidad Redentorista, Vol. 3., Jean Marie Sègalen. Roma, Italia 1994.

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

4 pensamientos en “San Alfonso María de Ligorio (III)

  1. Gracias Tacho, por este trio de artículos sobre este gran santo que, aunque vivió en “tiempos modernos” (siglos XVII-XVIII) es un gran desconocido. Debo confesar que nunca me llamó especialmente la atención porque pensaba que era una persona anclada en el pasado y un tanto anticuada para su tiempo.

    Está claro que debió ser un gran santo y un gran escritor pues por sus obras ha merecido ser incluido en el catálogo de los Doctores de la Iglesia en el año 1871.

  2. Tacho han sido tres articulos excepcionales. 😀
    Me han servido de mucho para saber y aprender de este humilde santo.
    De este ultimo trimestre no pasa sin que me haga con “Las Glorias de Maria”,libro imprescindible segun tengo entendido para todos los que aman a la Santisima Madre de Dios.

    • ABEL: SI SABIA QUE TE ENCANTARIA ESTE ARTICULO, REALMENTE ME INTERESO LA VIDA D ESTE GRAN SANTO LEYENDO LAS GLORIAS D MARIA, ESTE ME FUE REGALADO POR MI BISABUELA EN MI 1ERA COMUNION A LOS 9 AÑOS, PERO NO LO LLEGE A LEER SI NO 10 AÑOS DESPUES, AL LEER ESTA OBRA CREEME TU AMOR A LA MADRE D CRISTO SE INFLAMARA MAS PUES CORRES EL RIESGO Q AL LEER ESE GRAN LIBRO SE TE RUEDE UNA LAGRIMA POR LA EMOCION. DICE UNA ANECDOTA REDENTORISTA: HABIENDO RENUNCIADO A LA DIOCESIS D STA. AGATA SE RETIRO AL CONVENTO D PAGANI Y LOS HNOS. SE TURNABAN PARA LEERLE TEXTOS ESPIRITUALES. UN DIA SE LE LEYO UNA PARTE D LAS GLORIAS D MARIA, A LA MITAD D LA LECTURA EXCLAMO “QUE HERMOSO, Q EXCELSO, CUANTO AMOR HAY A TRAVEZ D ESTAS LETRAS!, ¿QUIEN ES EL AUTOR? El lector voltio la tapa del libro respondiendo LAS GLORIAS D MARIA DE DN ALFONSO D LIGOURI. EL VENERABLE ANCIANO ECHO SU MANOS A LA CARA LLORANDO D VERGUENZA POR QUE POR LA FALLAS D SU MEMORIA A CAUSA D SU AVANZADA EDAD, SIN PRETENDERLO HABIA ELOGIADO SU PROPIA OBRA. . . . . . ,

  3. DN. ANTONIO: TIENE UD. MUCHA RAZON ES UN GRAN DESCONOCIDO A PESAR QUE ES UN GRAN EJEMPLO D SANTIDAD QUE ENRIQUECE A LA IGLESIA UNIVERSAL.

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