San Francisco de Asís, fundador de la Orden de los Frailes Menores

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Óleo del Santo por el pintor italiano Francesco Albani, siglo XVII.

Es el santo patrono de Italia, es el santo por excelencia de los ecologistas por su amor a la Madre Naturaleza y es el pobre entre los pobres; vivió al límite la pobreza evangélica.

Nació en Asís (Perugia) en el año 1182, hijo de Pietro de Bernardone y Madonna Pica. Al bautizarlo le impusieron el nombre de Juan. Aprendió a leer y escribir y ayudaba a su padre que era comerciante; fue un joven alegre y algo despilfarrador pero que siempre mostró un enorme amor a los pobres.

Como consecuencia de una guerra comunal, fue hecho prisionero y estuvo un año en prisión en la ciudad de Perugia. Lo liberaron porque cayó enfermo y esto le cambió el ánimo, su forma de vida: se volvió piadoso, realizaba innumerables actos de caridad y peregrinó a Roma. Un día, en la iglesia de San Damiano, le habló el crucifijo diciéndole: “Repara mi iglesia que, como ves, está en ruina”. Él se dedicó a repararla, renunció a la herencia paterna y se cobijó bajo el amparo del obispo de Asís, Monseñor Guido II. Así llevó dos años llevando vida solitaria y eremítica. Restauró tres iglesias en su pueblo natal: San Damiano, San Pedro de la Espina y la Porciúncula y en el mes de abril del año 1208, viste el típico sayal franciscano junto con sus compañeros Bernardo de Quintavalle, Pedro Cattaneo, Gil de Asís y algún otro. Así nace la Orden de los Frailes Menores, la Primera Orden.

Dos años más tarde, en el año 1210 redactó la primera Regla de su Orden, regla que fue aprobada por el Papa Inocencio III y aunque se le insinuó que se ordenase de sacerdote, por humildad no quiso y sólo fue ordenado como diácono y así, desde 1209 a 1224 ejerció una intensísima vida apostólica.

En 1212 toma los hábitos su convecina Clara de Asís y funda junto con ella la Segunda Orden Franciscana (Clarisas). Un año más tarde marcha a Palestina y posteriormente intenta visitar España y Marruecos, aunque se lo impide una tempestad en alta mar.

Va nuevamente a Tierra Santa, Siria y Egipto y envía los primeros misioneros de la Orden a tierras musulmanas: los santos Berardo, Pedro, Acursio, Adjuto y Otón, martirizados en Marruecos en el año 1220 y los santos Daniel, León, Ángel, Nicolás, Samuel, Hugolino y Donnino martirizados en Ceuta el día 16 de enero del mismo año.

Restos del hábito del Santo, expuestos en su Basílica de Asís, Italia.

Ese mismo año, vuelve a Asís a fin de llevar el control del cumplimiento de la Regla de su Orden y redacta nuevamente la Regla, haciéndola aun más rígida (segunda redacción), Regla que es aprobada definitivamente por el Papa Honorio III el día 29 de noviembre de 1223, o sea, sólo tres años más tarde.
Como era un foco de atracción y se acercaban a él numerosas personas casadas y solteras que querían vivir el evangelio pero sin ingresar en la Orden, en el año 1221 fundó la Tercera Orden Seglar Franciscana. Son multitud las personas que le siguieron y siguen de una u otra manera, pero viviendo el auténtico espíritu del evangelio, “sin glosa”, como le gustaba a él decir.

Se dice que San Francisco de Asís es el primer belenista de la historia; a él se le atribuye la construcción del primer Belén viviente, cuando en la Navidad del año 1223 aceptó la invitación del señor feudal de Greccio y pensó celebrar la Natividad en una gruta escarpada.“Quiero adorar al Niño que ha nacido en Belén y ver con mis ojos las dificultades de su infancia necesitada, cómo reposaba en el pesebre y cómo, entre el buey y un asno, fue recostado en la paja”. Y así, aquella Nochebuena todos acudieron a la gruta con cirios y antorchas. Se celebró la Santa Misa; Francisco, como era diácono, cantó el Evangelio y así celebraron el primer Belén de la historia.

Las tres órdenes fundadas por Francisco han dado a la Iglesia más de mil santos y beatos canonizados o beatificados oficialmente y muchísimos más que reciben culto a nivel local, aunque aún están en marcha sus Causas para el reconocimiento del culto “ab inmemorabile”. En alguna otra ocasión escribiremos sobre algunos de ellos y, con pesar, tampoco hablaremos hoy de su compañera Santa Clara de Asís. De ella ya contestamos una pregunta que se nos hacía el día 23 de septiembre del año pasado.

Pero volvamos a tratar sobre San Francisco, que es el Santo a quien dedicamos este artículo, artículo que he resumido al máximo pues de lo contrario tendría que haberlo dividido en varias partes; sabéis que es mi santo protector, al que tengo una especial devoción y un especial cariño.

Vista de los restos del esqueleto del Santo, expuestos tras su último reconocimiento en su Basílica de Asís, Italia.

Se le ha llamado y llama “el serafín” porque llevó en su cuerpo los estigmas de la Pasión de Cristo. El día 14 de septiembre del año 1224, festividad de la Santa Cruz, Francisco, extremadamente débil, se encontraba en oración en el Monte de la Verna. Estando en éxtasis, se le apareció un serafín alado que le hirió gravemente las manos, pies y costado reproduciendo en su cuerpo las llagas de Cristo. Él quedó marcado para toda su vida. Regresó a Asís, visiblemente dolorido y ya no levantó cabeza pasando un doloroso calvario hasta el día de su muerte. Incluso se le dañaron los ojos quedando casi ciego.

Aun así, en estas circunstancias, en el año 1225 compuso el hermoso “Canto del Hermano Sol”:

“Altísimo, omnipotente, buen Señor, tuyas son las alabanzas, la gloria, el honor y toda bendición.
A ti solo, Altísimo, corresponden y ningún hombre es digno de hacer de ti mención.
Loado seas, mi Señor, por todas tus criaturas, especialmente el señor hermano sol, el cual es día y por el cual nos alumbras.
Y él es bello y radiante con gran esplendor; de ti, Altísimo, lleva significación.
Loado seas, mi Señor, por la hermana luna y las estrellas; en el cielo las has formado luminosas, preciosas y bellas.
Loado seas, mi Señor, por el hermano viento y por el aire y el nublado y el sereno y todo tiempo, por el cual a tus criaturas das sustento.
Loado seas, mi Señor, por la hermana agua, la cual es muy útil y humilde y preciosa y casta.
Loado seas, mi Señor, por el hermano fuego, por el cual alumbras la noche y él es bello y alegre y robusto y fuerte.
Loado seas, mi Señor, por nuestra hermana la madre tierra, la cual nos sustenta y gobierna y produce diversos frutos con coloridas flores y hierbas.
Loado seas, mi Señor, por aquellos que perdonan por tu amor y soportan enfermedad y tribulación.
Bienaventurados aquellos que las soporten en paz porque por Ti, Altísimo, coronados serán.
Loado seas, mi Señor, por nuestra hermana la muerte corporal, de la cual, ningún hombre viviente puede escapar.
¡Ay de aquellos que mueran en pecado mortal!: bienaventurados aquellos a quienes encuentre en tu santísima voluntad, porque la muerte segunda no les hará mal.
Load y bendecid a mi Señor y dadle gracias y servidle con gran humildad”.

Vista de la tumba del Santo en su Basílica de Asís, Italia.

Murió la tarde del sábado día 3 de octubre del año 1226 con sólo cuarenta y cinco años de edad cantando el salmo 141:

“Voce mea ad Dominum clamo, voce mea ad Dominum deprecor.
Effundo in conspectu eius lamentationem meam, et tribulationem meam ante ipsum pronuntio.
Cum deficit in me spiritus meus, tu nosti semitas meas.
In via, qua ambulabam, absconderunt laqueum mihi.
Considerabam ad dexteram et videbam, et non erat qui cognosceret me.
Periit fuga a me, et non est qui requirat animam meam. – Clamavi ad te, Domine;
dixi: “Tu es refugium meum, portio mea in terra viventium.
Intende ad deprecationem meam, quia humiliatus sum nimis.
Libera me a persequentibus me, quia confortati sunt super me.
Educ de custodia animam meam ad confitendum nomini tuo; me circumdabunt iusti, cum retribueris mihi”.

Fue canonizado por el Papa Gregorio IX, dos años después de su muerte, en la ciudad de Asís, el día 16 de julio del año 1228. En el año 1230 sus restos fueron trasladados a la basílica construida en su honor en su ciudad natal y allí permanecen.

Antonio Barrero

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

21 pensamientos en “San Francisco de Asís, fundador de la Orden de los Frailes Menores

  1. Hace poco dije de la Beata Teresa de Calcuta que era “una mujer irrepetible”. Pues para mí, del mismo modo, San Francisco es “el hombre irrepetible”. Su espiritualidad y su carisma cambiaron el alma del mundo, en una época donde la tónica general era la corrupción de la clase eclesiástica, el politiqueo, el tráfico de favores e influencias y el gobernar a lo señor feudal, que era al fin y al cabo lo correspondiente a la alta jerarquía eclesiástica.

    Francesco di Assisi, recogiendo aires de espiritualidades que eran anteriores a él pero que habían tenido poca fortuna e incluso en ocasiones consideradas heréticas, les dio su sello personal de amor, humildad y obediencia, y logró lo que otros no pudieron: humanizar a la Iglesia y a la cristiandad entera, en un tiempo en que casi se había perdido aquello del amor incondicional y la pobreza evangélica. Yo, que soy historiadora, puedo atestiguar que incluso los historiadores no creyentes reconocen el magnífico papel de Francesco en los albores de una nueva época, de un Renacimiento que no fue sólo artístico y científico, sino también espiritual.

    No quiero enrollarme mucho más, pero en mi opinión, y dejando aparte las oraciones “canónicas” (Padrenuestro, Avemaría) yo diría que esta oración que se le atribuye a San Francisco es la más perfecta entre todas las oraciones habidas y por haber y resume perfectamente el auténtico espíritu cristiano:

    “Señor, haz de mí un instrumento de tu paz.
    Que donde hay odio, ponga yo amor.
    Que donde hay ofensa, ponga yo perdón.
    Que donde hay discordia, ponga yo unión.
    Que donde hay error, ponga yo verdad.
    Que donde hay duda, ponga yo fe.
    Que donde hay desesperación, ponga yo esperanza.
    Que donde hay tinieblas, ponga yo luz.
    Que allá donde hay tristeza, yo ponga la alegría.

    Oh Señor, que no busque tanto ser consolado, como consolar,
    ser comprendido, como comprender,
    ser amado, como amar.

    Porque es dando como se recibe,
    es olvidándose de uno mismo como uno se encuentra a sí mismo,
    es perdonando, como se es perdonado,
    es muriendo como se resucita a la vida eterna.”

  2. ¡¡Nuestro queridisimo San Francisco de Asis!!.
    Antonio creia que los estigmas le aparecieron en la Porciúncula,¿o alli ocurrio otro hecho milagroso?.
    Yo tengo tres peliculas del santo:”Hermano Sol Hermana Luna”,la cual me cautivo y algun conocido mio cristiano la tildo de noña,diciendo que San Francisco no se quedaba embobado viendo las flores o corriendo tras los animales del campo (sin comentarios).
    La otra es “Francisco Juglar de Dios”,una preciosidad que narra algunos episodios del libro “Las Florecillas de San Francisco”.
    La tercera es “Francesco”,la mas moderna y que me decepciono un poco ya que se queda mas en su etapa de juventud y guerra que en todo lo referente a la creacion de la Orden de Frailes Menores.
    Desde luego,los restos del santo estan bien esparcidos,apenas han dejado algun hueso reconocible del santo.

    • La estigmatización de San Francisco ocurrió en el Monte de la Verna. De hecho, allí hay un convento conmemorativo donde está sepultado algún beato de la Orden.

      La relación de San Francisco con la Iglesia de la Porciúncula fue muy estrecha. De hecho, allí nació la Orden Franciscana. Tu sabes que, actualmente, esta pequeñísima iglesia que tiene sus orígenes en el siglo IV, se encuentra dentro de la Basílica de Santa Maria de los Ángeles en el mismo Asís.
      Como digo en el artículo, San Francisco la restauró con sus propias manos y fue en ella donde Jesús le dijo que le siguiera, observando una absoluta pobreza, cosa que él hizo a rajatabla.

      En ella fue donde San Francisco empezó a reunirse con sus primeros compañeros y por eso te he dicho antes que en ella fue donde se fundó la Orden. También fue en esta Iglesia donde San Francisco recibió a Santa Clara en el año 1211 y donde se celebraban las primeras reuniones o capítulos generales de los nuevos frailes.

      En el mes de septiembre del año 1226, cuando él veía cercana su propia muerte, mandó que lo llevaran a dicha iglesia. ¿Te parece poca la relación de San Francisco con la Iglesia de la Porciúncula? Con razón, todos los días 2 de agosto, en honor de San Francisco y de esta iglesia, se concede indulgencia plenaria a cuantos visitan a cualquier iglesia franciscana.

      Y con respecto a películas y libros escritos sobre él, mi consejo es que leas sobre todo las “Florecillas de San Francisco”. Es esta web, las tienes al completo:
      http://www.franciscanos.org/florecillas/menu.html

  3. Como tu, estoy absolutamente convencido de que Nuestro Padre San Francisco es el santo que más se ha parecido a Cristo, que más intensamente vivió las virtudes evangélicas y el que redactó unas Reglas para su Orden lo más parecida a la práctica de los consejos evangélicos. Para mi es un hito en la historia de la Iglesia y no solo en el siglo XIII, sino también en los siete siglos posteriores.
    El franciscanismo es una verdadera fuente de santidad dentro de la Iglesia.

    La oración a la que haces referencia y que es conocida como “oración simple”, se le atribuye a él, pero muy probablemente no lo sea. No está documentado que él la escribiera aunque bien es verdad que refleja en profundidad su pensamiento.

    Como sabes, la única teca que conservo es la que tiene dos reliquias “ex ossibus” de San Francisco y Santa Clara. Hoy la tengo especialmente cerca de mi.

  4. Pues ni qué decir de San Francisco el Grande? de verdad que en él podemos ver a un verdero enamorado de Jesucristo. Y bueno, Antonio, ese dato que mencionas sobre el diaconado de Francisco es muy curioso: ¡sería el diácono más famoso de la Iglesia, superando a San Lorenzo en su parrilla! pero quiero preguntarte: ¿ese dato es verídico? porque alguno frailes franciscanos lo afirman, pero otros tantos me lo niegan, entonces me queda la duda si esa información en verificable o es leyenda…

    • Amigo Dairon,
      San Francisco de Asís era diácono.
      Su primer biógrafo, el Beato Tomás de Celano, que lo conoció personalmente, lo dice expresamente en el capítulo XXX de la biografía del santo. Dice: “El santo de Dios viste los ornamentos de diácono, pues lo era, y con voz sonora canta el santo evangelio”.

      Si lees la vida de San Francisco escrita por Tomás de Celano verás que cuando San Francisco habla de sus hermanos sacerdotes lo hace en segunda persona, pero cuando habla de las obligaciones del diácono (distribución de la comunión, cuidar los vasos sagrados, cantar el evangelio,…), siempre lo hace en primera persona.

      Con respecto al hecho de que San Francisco no era sacerdote existe una anécdota que nos daría la razón por la cual el Santo no quiso ordenarse: “un día que Francisco oraba en el convento de Vicalvi (cerca del Monte Casino), se le apareció un ángel llevando en la mano una ampolla que contenía agua transparente: “Mira, Francisco -le dijo el ángel-, ¡así ha de ser quien desea dar a los hombres el cuerpo y la sangre de Cristo!” El Santo, en su humildad, pensó que no podría jamás alcanzar tan alta perfección y renunció al sacerdocio”.

      Con todo mi cariño y respeto por todos los santos diáconos: Esteban, Lorenzo y otros…, el más importante para mi es Nuestro Padre San Francisco.

  5. Que decir de San Francisco de Asís que personalmente es el santo que más admiro entre todo el santoral, no hay uno mas semejante a Cristo que el mismo Francisco, yo me quedo con aquello que se dice que le dijo el sultan Melek, “si todos los cristianos fueran como tu, no dudare en doblar la rodilla ante tu Cristo”, ojalá todos fueramos como Francisco para ser tan parecidos a Cristo, además hay que recordar que también se le conmemora como abogado de las almas del purgatorio por aquello de que cada año en la fecha de su muerte baja al purgatorio a sacar a los de su orden, creo que algo asi dice la leyenda.

    • Que la Orden Franciscana (en todas sus ramas) es la que más santos y beatos ha dado a la Iglesia, no me cabe la menor duda, pero de ahí a que baje al purgatorio a rescatar a los que pertenecen a su orden……, esa leyenda no es seria. Además, ¿qué es el purgatorio?

  6. Para “variar” el “tono” de mis comentarios quiero decir que Valencia tuvo en lo que hoy es su principal plaza, la Plaza del Ayuntamiento, el Convento de mayor tamaño que ha tenido nunca la ciudad y que estaba dedicado al Padre San Francisco. En él se dice que hubieron 200 monjes hasta su desamortización y fue en su entorno donde se dio martirio a San Juan de Perosa y San Pedro de Sassoferrato. Sin duda, un gran homenaje para un santo que se dignificó en la pobreza y el amor al prójimo.

    • Conventos franciscanos han abundado y aun hoy abundan en todas las regiones de los paises de nuestro entorno y en otros muchos de los paises de ultramar, pues los franciscanos, además de extenderse por todo el occidente latino, al ser una orden muy misionera (como quería el propio San Francisco que lo dice expresamente en su Regla), se extendieron por todo el mundo.
      ¿Sabes que las reliquias de los dos santos mártires franciscanos de los que haces mención están muy cerca de tu ciudad?

    • Ignacio Antonio,
      No se qué quiere decir con que le enviemos todo lo referente a San Francisco de Asís. Yo lo que tengo son muchos libros sobre él que he ido consiguiendo a lo largo de los años y esos libros, cuando yo falte, irán a la Universidad de mi ciudad.
      Le podría dar algunos nombres para que usted los busque en alguna librería, pero yo empezaría intentando conseguir el libro de las “Florecillas”.
      Y en cuanto a fotos sobre pinturas, esculturas, reliquias, etc. de este gran santo, en la red hay miles.

  7. Escuche que San Francisco De Asis es patrono de los animales y la ecologia entre otros, pero, tambien he escuchado que en vida tenia el Don de comunicarse con los animales, es esto cierto? o es pura ficcion piadosa.

    • Prácticamente todo el mundo da por cierto esto que preguntas, aunque bien es verdad que también hay quienes dicen que son fantasias. Te aconsejo que leas las Florecillas de San Francisco, textos escritos por sus primeros compañeros (los Beatos Gil, Bernardo, Maseo, Rufino…) y recopilados posteriormente por Hugolino de Santa Maria.
      Es verdad que hay que leerlas con sentido crítico pero no intentando comprender estrictamente con los criterios de hoy en día lo que entonces escribieron sus mismos compañeros sobre él. En esta web tienes el texto completo:
      http://www.franciscanos.org/florecillas/menu.html
      Lee por ejemplo, lo referente al lobo de Gubbio o la domesticación de las tórtolas.

  8. solo digo una cosa el me a cautivado que e sentido un llamado que me quema por dentro que e desidido unirme a los franciscanos

  9. Me sorprende que Bernardo de Quintaval, primer discípulo de San Francisco sea aún Beato, por que no es santo? si su vida fue extraordinaria y según San Francisco era santo, ojalá a futuro algún Papa cambie esto.

    • Salvo alguna rarísima excepción, todos los primeros compañeros de San Francisco son beatos. El por qué habría que preguntarlo a la Orden y a la Santa Sede.

  10. Hola he visitado este bello lugar en dos ocasiones y sólo les puedo decir que es muy hermoso.sientes que estas en la época de la era medieval y cuando entras a la basílica y ves los restos de la túnica es algo que no se puede creer que una prenda se conserve por muchos siglos.
    En ese lugar como una de las mejores tortas dicho en mexicano se los recomiendo. Yo estoy por ir una vez más. Saludos

    • Concuerdo contigo, Clara, que la visita a la basílica inferior de San Francisco en Asís puede proporcionar a un cristiano una de las emociones más importantes de su vida. Ponerte de rodillas delante de la ruda arca que contiene sus benditos restos y comprobar que la rodean los restos de cuatro de sus compañeros como si estuvieran haciéndole guardia, te transporta a otro mundo.
      Sinceramente pienso que ese momento solo puede ser superado por el momento en el que te arrodillas ante la tumba de Jesús en la Basílica del Santo Sepulcro en Jerusalén y la besas. Ahí, de veras que se llora.

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