Santa Iria (Irene) de Portugal: patrona de la honra y la buena reputación

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Santa Iria, abogada de la buena fama. Grabado decimonónico portugués.

Pregunta: Hola, mi nombre es Iria (Galicia, virgen de Iria Flavia) se que hay otra Iria Portuguesa pero no es el caso. Si no es mucha molestia me gustaría saber toda la información posible a cerca de esta virgen. También me gustaría saber el día de mi santo. Toda la vida lo he celebrado el 12 de Septiembre, eso fue lo que le dijo el párroco a mis padres cuando me bautizaron con el nombre de Iria. Pero a lo largo de los años me he ido encontrando con otras Irias que lo celebran en días diferentes, ¿cuál es el correcto de todos? Gracias de antemano. Un saludo. (España)

Respuesta: Lamento decirte, Iria, que por muy claro que creas tenerlo, te has confundido un poco con tu nombre. En primer lugar, la patrona de Iria Flavia es Nuestra Señora de los Dolores –a menos que te refieras a la titular de la Colegiata de Santa María, que simplemente es Santa María de Iria Flavia-, y el nombre de la ciudad es un topónimo latino que no tiene relación alguna con el nombre femenino de Iria, aunque suenen y se escriban de igual manera. Por último, decirte que el santo de Iria, aunque digas que no es el caso, sigue siendo Santa Iria (Irene) de Portugal, y que se celebra el 20 de octubre, o sea, día de hoy. Existen otras Santas que se llaman Irene, pero no con la variante galaicoportuguesa de Iria, por lo que te hablaré únicamente de esta Santa.

Dicen que la mujer del César, no sólo tiene que ser honrada, sino también tiene que aparentarlo, y así, nuestra Santa de hoy es la patrona de la honra y de la buena reputación; y por contrapartida protectora contra las calumnias y las habladurías. Las noticias que tenemos de ella proceden de un breviario de Braga datado en el año 1494 y de otro procedente de Evora, datado en 1548. Por tanto, se trata de fuentes muy tardías y que nos transmiten una historia aureolada de leyenda, pero veamos qué nos cuentan.

Según éstas, Iria (versión galaicoportuguesa de Irene) fue una religiosa que vivió en el monasterio de Nabancia, actual Tomar (Portugal). Su tío, Selio, era abad del dicho monasterio de Santa María, al parecer, mixto; y por eso ella era instruida en los evangelios por un monje del monasterio llamado Remigio. Siendo todavía joven la había visto el joven Britaldo, que era hijo del señor de la ciudad, y se enamoró perdidamente de ella; pero al ser rechazado pues Iria se había consagrado a Dios, enfermó y estuvo en peligro de muerte. Ella, conociendo estos hechos por inspiración divina, acudió a visitar al enfermo y le pidió que renunciara a sus deseos, lo cual él prometió si ella no se entregaba jamás a otro hombre, jurándole que la mataría si hacía tal cosa. Pero Iria, como estaba consagrada a Cristo, así se lo dijo y al renunciar Britaldo a sus deseos, sanó de inmediato.

Como decía, el director espiritual de Iria, el monje Remigio, se encargaba de formarla en las Sagradas Escrituras, pero un día, prendado también de ella, le propuso tener relaciones sexuales. Ella no sólo lo rechazó sino que le amonestó muy severamente, pues no era nada correcto que un monje le pidiese semejante cosa. Remigio, herido en su orgullo, preparó un veneno que dio a beber a su alumna. Ella, no desconfiando, lo bebió y al poco se le hinchó el vientre con tanta gravedad, que parecía que estuviese embarazada. Cayó muy enferma y vomitaba constantemente a causa del envenenamiento.

La Santa recibe el veneno de manos de Remigio. Azulejo del siglo XVIII, iglesia de la Santa en Azóia, Loures (Portugal).

No contento con esto, Remigio se dedicó a difundir por la ciudad que Iria se había quedado preñada de un desconocido que había pasado casualmente por el monasterio. A pesar de que ella, llorando, lo desmentía, a la vista de sus síntomas nadie la creyó y pronto fue objeto de burlas, críticas y desprecios, siendo tenida por la más perdida de las mujeres, cuando en teoría se había consagrado a Dios.

El noble Britaldo, al enterarse de los rumores que circulaban sobre ella, los creyó y montó en cólera, dando por cierto que Iria se había acostado con otro hombre. Así que, dando cumplimiento a su amenaza, le envió a un sicario con la expresa orden de matarla. Una noche que Iria salió a llorar junto a las orillas del río Nabao, el asesino la atrapó, la degolló y arrojó su cadáver al río. El cuerpo fue arrastrado por la corriente del Nabao al Zezere y de ahí al Tajo, cerca del castrum Scallabis.

Mientras tanto, viendo su súbita desaparición, todos dieron por cierto que Iria había huido para ocultar su vergüenza en otra parte. Tan sólo su tío, el abad Selio, sintió compasión de ella y marchó a buscarla. Guiado por inspiración divina, acabó encontrando su cuerpo en circunstancias milagrosas: las aguas del Tajo se abrieron y revelaron un precioso mausoleo de mármol ubicado en el lecho del río. Cuando quiso acercarse a recuperarlo, una fuerza misteriosa se lo impidió, y al punto las aguas del Tajo volvieron a cerrarse sobre el sepulcro. Convencido de que esto era señal de la inocencia de su sobrina, volvió corriendo a Nabancia y proclamó que la joven había sido víctima de una calumnia y que había muerto injustamente. Remigio y Britaldo, arrepentidos de sus fechorías, hicieron penitencia el resto de sus días. Estos sucesos fueron acompañados de numerosos milagros y curaciones, lo que dio inicio a su veneración como Santa; y habrían sucedido en el año 653, durante el reinado del visigodo Recesvinto.

El cuerpo de la Santa, arrastrado por la corriente. Pinacoteca del templo de La Enseñanza, México DF.

Independientemente de este relato que, como digo, es muy legendario y poco creíble, lo cierto es que el testimonio más antiguo del culto a la Santa es su mención en el antifonario mozárabe de la catedral de León, que data del siglo X. En el lugar donde el abad Selio halló el cuerpo, el castrum Scallabis (Scalabiz) se levantó una basílica en su honor y con el tiempo, el nombre de la ciudad fue cambiado a Santa Irene, deformándose hasta convertirse en Santarém, nombre que ostenta actualmente. La fiesta de la Santa, el 20 de octubre, no correspondería a su martirio sino al día de la dedicación de esta basílica; el Martirologio Romano toma esta fecha para conmemorarla, basándose en noticias de hagiógrafos portugueses y españoles. Aunque se entiende que las reliquias de la Santa son veneradas en la actual iglesia de San Francisco de esta ciudad, eso se contradice directamente con la leyenda, que afirma que la tumba se quedó en el fondo del Tajo (¡!!!).

En resumen, parece ser una Santa real pero los datos que tenemos de ella son demasiado líricos y legendarios para tomarlos en serio. Ha sido considerada siempre una Santa mártir, víctima de las calumnias y las maquinaciones de sus enemigos; y como fue considerada una mujer de mala vida pese a su virginidad y buenas costumbres ella es, como decía, patrona de la honra, la buena reputación y protectora contra las calumnias. En la iconografía se la representa indistintamente como una monja o una doncella, portando la espada, instrumento de su martirio.

Santa Iria, protégenos de las malas lenguas, de las calumnias, de nuestros enemigos.

Meldelen

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27 pensamientos en “Santa Iria (Irene) de Portugal: patrona de la honra y la buena reputación

    • Tacho, tú sabes que los artistas se toman las libertades que quieren a la hora de pintar. El relato dice que estaba muerta y bien muerta cuando echaron su cuerpo al río; recuerda que el sicario de Britaldo la degolló con su espada.
      Sin embargo luego en el arte cada uno pinta lo que quiere. De todos modos, creo que el hecho de que la Santa, en la pintura, tenga los ojos abiertos y mire hacia el cielo, es más una concesión estilística, que que el artista realmente no haya hecho caso de la leyenda; pues seguro que la había leído, cuando le encargaron el lienzo.

  1. Gracias, Ana querida, por este relato. Me pareció muy entretenido, pero vaya lío que le rodearon a la santa. Hasta monjes corrompidos, pues que no falte! y lo del mausoleo, eso si es lo mejor. Pero bueno, lo importante es que existió, y que posee un llamativo patronazgo contra las calumnias. La tendremos en cuenta.

    • A mí me llama mucho la atención que en un mismo monasterio se junte el abad Selio, tío de Iria, su también tía Julia como monja, otras compañeras, y su mentor, el monje Remigio. Lo que me lleva a concluir que era un monasterio mixto, de los que existieron muchos en la Edad Media. Pero ya se sabe, donde andan juntos, andan revueltos…

        • Hola, Dairon,
          por aquella época no existía España. Había en el 653 un reino visigodo sobre una Hispania muy romanizada. Aproximadamente lo que hoy son la España y Portugal ibéricas, Andorra, la colonia británica de Gibraltar, y Ceuta. Los potentados eran los militares, los condes godos y el clero vivía buscando los favores de aquellos, no como hoy.

  2. Ana María,
    Me ha encantado este artículo sobre Santa Iria.
    Pues yo tengo mis dudas acerca de la existencia histórica de esta santa del siglo VI de la cual la primera información que se tiene es de un antifonario mozárabe del siglo X (cuatro siglos más tarde) y posteriormente de otros documentos aun más tardíos: siglos XV y XVI.

    Tú sabes que en la liturgia hispano-mozárabe, a los mártires se les veneraban inmediatamente lo que no sucedía con los santos confesores y de ahí por ejemplo, el culto “tardío” a San Isidoro de Sevilla. ¡Y que en el rito mozárabe se tardase cuatro siglos en mencionar por primera vez a esta santa mártir……!, “me escama” muchísimo.

    Además el relato legendario de su vida. A mi no me extraña que algún director espiritual haga proposiciones deshonestas porque recientemente hemos visto casos muy escandalosos y la debilidad humana ha existido en todas las épocas, pero ¿conoces algún veneno que en vez de matarte he haga asimilarte a una mujer preñada?????? Qué cuento más raro, ¿verdad?
    Y que las aguas del Tajo de abrieron para que se viera el sepulcro!!! Ese es otro cuento chino que no cuela.

    Si ya hay científicos e incluso exegetas bíblicos que ponen en entredicho la apertura de las aguas del Mar Rojo por parte de Moisés, por mucho que lo diga la Biblia, ¿nos vamos a creer que en el Tajo pasó lo mismo? Conmigo que no cuenten para esto. Yo, insisto, creo que esta santa jamás existió y que es un invento o una deformación de otra advocación.

    • Lo que dices parece lógico. Por desgracia, el relato no hay por dónde cogerlo. Es decir, los monasterios mixtos existieron, los confesores que se propasaban con su grey, también (y demasiado… si yo te contara cuál es el auténtico origen del actual confesionario “cerrado”… aunque ya te puedes imaginar, ¿no?); las calumnias y discriminación, pan de cada día; pero el resto del relato… ¡puf!

      Yo de venenos, no sé mucho -¡gracias a Dios!- pero tengo entendido que el que te hace tanto mal como para hincharte el vientre, te mata en muy poco rato. Además, aunque la Edad Media tiene sobre sí la calumnia -nunca mejor dicho- de ser una época oscura e inculta; realmente la gente de esa época no era estúpida y sabían distinguir perfectamente un embarazo de un envenenamiento. Y si ellos no lo sabían, ahí tenían a los médicos judíos y a los musulmanes, que eran auténticos ases en su oficio.

      En fin, que no cuela. De mausoleos en el fondo del río y chorradas semejantes, ni hablo. ¿Pero eso descalifica la autenticidad de la Santa? Como bien dices, puede ser una deformación o desdoblamiento de otra Santa, no sería la primera vez que pasa. ¿Irene de Tesalónica? ¿Irene, la africana? ¿Alguna otra mártir de la Antigüedad? Quién sabe.

      Lo que está claro es que la leyenda, aunque preciosa, no es más que una leyenda.

  3. Ana Maria yo si que creo que existio esta santa,siempre me repito,pero lo dicho “toda leyenda tiene su base real”,o sea,esta santa existio,aunque su leyenda pueda quedar en eso.
    No estoy de acuerdo con Antonio,que si por el fuera nos borraria cientos de santos del santoral como hizo el Papa Pablo VI,jajaja. 😉
    Y en cuanto a venenos,no soy ningun experto (a Dios gracias),pero seguro que debe haber alguno que te hinche el vientre y provoque esos sintomas.

    • Ya te digo que no sé de venenos, Abel… pero generalmente, la respuesta de un estómago agredido es el vómito, así que no será uno, sino muchos, los venenos que hagan vomitar. Dicen que un buen recurso cuando te envenenas es beberte un vaso de agua con sal, que está asqueroso y te hace devolver enseguida. Pero ni eso te sirve como antídoto.
      También tengo entendido que un envenenamiento lento puede provocarte hinchazón del vientre, pero acaba matándote y ya he comentado que en esos tiempos eran ya capaces de distinguir un embarazo de un envenenamiento. La gente no es tonta. Los médicos, menos.
      Pero ya que estamos, le preguntaré a mi novio, que es farmacéutico y por tanto sabrá bastante más de venenos, qué opina de este tema. Luego te lo cuento, si quieres.

    • Abel,
      Cuando la Santa Sede “expurgó” el Martirologio y adaptó el calendario litúrgico en tiempos de Pablo VI, cogio las tijeras de un sastre. Si lo hubiera tenido que hacer yo, hubiera cogido las tijeras de podar árboles.
      Durante más de cuarenta años leyendo libros de hagiografá, no te puedes hacer ni idea de las barbaridades y cuentos chinos que he leido y lo siento, hijo, pero mis “tragaderas” son más estrechas que las tuyas.

        • Pues hubiera sido mejor expurgar medio o casi todo el santoral, de las leyendas (que no todas tienen su base real, como San Cipriano el Mago, supuesto martir de Antioquía) por eso existieron los desdoblamientos, y Pablo VI (con todo respeto) cometió errores de sacar a santos reales aunque su vida estuviera transformada en leyendas, y no a santos como Santa Martina o Santa Febronia, entre muchos TOTALMENTE legendarios. Además cada semana (siento yo) estan beatificando a mártires, confesores, fundadores, seglares (cantidad un poco injusta: son pocos) y sacerdotes misioneros, además yo creo que aunque Antonio me regañe que exagero jajaja, yo expurgaría a casi la mayoría de los mártires de este periodo romano, los que estén lleno de leyendas de milagritos

    • Pues me ha dicho que no es imposible que un veneno hinche el vientre, por la retención de líquidos, pero que la referencia al veneno en la leyenda es demasiado vaga como para concederle demasiada seriedad. Yo me acojo a lo de siempre: en esa época, sabrían distinguir un embarazo de un envenenamiento, perfectamente.

  4. Desde luego si Santa Iria es protectora contra las calumnias y las habladurías debiera ser una santa a la que nos acojamos con frecuencia ya que en el noble arte del vilipendio que algunos practican sin rubor se han convertido en verdaderos maestros del mal. Por ello y por lo que me callo , Santa Iria , protégenos ¡¡¡ jeje

  5. Muy buen articulo Ana, poco habia escuchado sobre esta santa es muy interesante y más toda la polemica que se arma, es si como bien dices muy bella su leyenda, pero aunque mentira supongo que alguna labor didactica tuvo en su tiempo.

    • Labor didáctica, mucha: cuídate de calumniar, de perseguir, de malhablar y de criticar. Pero como decía Salvador, demasiado poco conocida es, a juzgar por el escaso éxito de la fórmula moralizadora. Pues hoy en día, el que no le da al palique más de lo que debiera, es que está mudo o muerto, por desgracia.

  6. No dudo en nada que esa santa existió. Por que en mi cabeza anduvo metida varios días justo en tiempos de calumnias y chismes. Cuando leí este artículo no me cupo la menor duda que lo que se decía de ella era verdadero. Alabo su existencia y todo lo que soportó por tener tantas convicciones. Sólo podemos creer por fe y por devoción. Vayan para Santa Iria toda mi fe y mi devoción. De que ella existió, existió y con toda esa gama de características.muy valederas por supuesto. A partir de hoy día estará siempre en mis oraciones.

  7. A mi hija le puse este nombre: Irene de Portugal por esa leyenda maravillosa que conocía de un viejo santoral de mi madre y por gustarme también Portugal… Todas las leyendas llevan algo de verdad casi seguro. Así que fuera como fuese la autenticidad del relato, algo raro pasó para que esa tradición del siglo VII siga viva.
    En estos tiempos de descreimiento de todo, nos creemos que sabemos algo y deberíamos hacer un claro ejercicio de humildad y reconocer nuestra ignorancia. Hay cientos de misterios por descubrir que está por ver si alguna vez los sabremos en vida.
    Por mi parte me alegro mucho de haber puesto este nombre conciliador a mi hija que como ustedes saben en griego significa paz, aunque ignoro si Iria e Irene significan lo mismo.

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