Santa Úrsula: entre la historia y la leyenda (II)

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Martirio de Santa Úrsula y compañeras. Óleo de Filippo Vitale, colección privada.

Se acepta como cierto que la época en que fue martirizada Úrsula gira en torno al año 304, en tiempos de Diocleciano, y por lo que respecta al número de sus compañeras, la tradición antigua no dice nada explícitamente. A finales del siglo VIII es cuando se habla de once compañeras, y dos siglos más tarde, en la passio de 975, ya se habla de once mil compañeras. El por qué de semejante alteración –bárbaramente exagerada, por sentido común- lo podríamos ver en la mala lectura de la cifra escrita en números romanos (XI, undecim) que fue erróneamente leída como once mil (undecimilia) por haber alguien sobrepuesto a esta cifra la barra transversal que indicaría el millar. Se sabe que Úrsula fue martirizada junto a algunas compañeras, pero en realidad no se conoce el número de éstas: ni once, ni mucho menos once mil. A partir del siglo IX, las compañeras, aun cuando no se precisaba el número definitivo, empiezan a ser dotadas de nombre: Britola, Marta, Ana, Saula, Sambacia, Saturnina, Gregoria, Pinosa, Paladia… ninguno de estos nombres es original ni auténtico, porque si no se conoce el número exacto de compañeras, mucho menos los nombres de éstas –y he aquí el por qué es enteramente ridículo disponer de una lista de nombres y pretender que sea auténtica-.

En el año 867 se asegura que junto a la iglesia original -destruida durante un incendio y sobre la cual el tal Clemacio edificó la basílica a las vírgenes- existía un monasterio también dedicado a ellas (Monasterium Beatarum Virginum), habitado por canónigos, que lo cedieron en el año 922 a las señoras nobles de la Fundación de Gerresheim, cuya primera iglesia fundada data del año 670. Santa Úrsula dio nombre pues a este monasterio ahora ocupado por mujeres de la nobleza, que mantuvo el nombre de Sanctarum Virginum. Entre los siglos XI-XII se hizo una reconstrucción románica de la misma y en las épocas gótica y barroca fue de nuevo restaurada y ampliada. En el siglo XIV pasó a ser una fundación laica femenina que duró hasta 1802. Actualmente, las primitivas construcciones están en ruina.

Respecto al culto de Santa Úrsula los primeros testimonios datan del siglo VIII –oficio litúrgico en honor de las vírgenes- y aparecen a finales del siglo IX en documentos, calendarios, letanías y misales. El tremendo desfase entre la probable época de martirio –siglo IV- y los inicios del culto –siglo VIII- actúa como margen de error en contra de la veracidad de la leyenda, del número de compañeras y de los nombres de éstas, por lo cual ninguno de estos tres aspectos deben tomarse al pie de la letra.
Desde Colonia, el culto se propagó por toda Europa, principalmente por España, Italia, Dinamarca y Polonia. Aquellos restos humanos sacados del Ager Ursulanum, que sin más fueron considerados como pertenecientes a las mártires, fueron trasladados y distribuidos ampliamente.

Relicario de la Santa conservado en Brujas, Bélgica.

Relicario de la Santa conservado en Brujas, Bélgica.

Santa Úrsula fue nombrada patrona de la ciudad de Colonia, de la juventud y de las universidades, principalmente las de Viena, Coimbra y París. Se la invoca en tiempos de guerra para conseguir una buena muerte (Litaniae Ursulanae pro felici morte), así como protectora contra el fuego. También se la invoca para conseguir un buen matrimonio, es protectora de los maestros, de los panaderos y de la Orden de las Ursulinas.
Entre los siglos XII-XV nacen las Orsolaschifflein, confraternidades de veneración a la Santa, a las cuales pertenecieron obispos, abades y reyes. La fiesta en su honor se estableció el día 21 de octubre, primero en Colonia –donde sus reliquias eran sacadas en procesión- y después por toda Europa.

Meldelen

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13 pensamientos en “Santa Úrsula: entre la historia y la leyenda (II)

  1. Me ha llamado poderosamente la atención la delicadeza con la que has planteado el tema del número de las compañeras de la santa, de donde salieron tantas “reliquias” y como ha habido quienes se han atrevido a ponerles nombre e incluso publicar el elenco de ellas, cosa que personalmente, me parece de lo más simplón.

    Tú sabes que desde hace más de cuarenta años colecciono fotos de sepulcros y relicarios de santos y beatos, teniendo en mi colección documentación fotográfica de más de catorce mil de ellos, tanto católicos como ortodoxos.

    A sabiendas de que son falsas, tengo dos álbumes repletos con más de cuatrocientas fotos de relicarios de “compañeras distintas de Santa Ursula”, muchas de ellas aun con el nombre con el que son veneradas. Se que todas estas reliquias son más falsas que un billete de dos euros, pero por la belleza de muchos de esos relicarios y por la curiosidad de que en muchos lugares se las veneran, pues las tengo a nivel privado.

    Pero lo que nunca comprenderé es como a sabiendas de esa falsedad, públicamente se permite su veneración, entendiendo que quizás en alguna localidad que tenga a alguna por patrona eso no se pueda erradicar, pero que existan relicarios enteros, como el de la foto de Colonia, con tantas reliquias falsas, me parece personalmente un despropósito.

  2. Antonio, tu sabes que la gente pude generar amor, devoción o porque no, apego hacia alguna de estas “reliquias”, pienso que no hay que quitarlas así como así, digo que lo que falta es educar a la gente y explicarle lo que sucede y luego retirar la “reliquia” para que no sea un golpe tan duro, o también dejar el relicario como algo que ayude a a la ornamentación del templo, ya que reliquia o no, pienso que el patrimonio de los templos es de los fieles y no de los curas y no tiene porque andar siempre guardado; los feligreses tienen derecho a seguir con su relicario, pero haciendo la aclaración, obviamente sobre lo que significó y significa tener una “reliquia” como esta.

      • Disculpa Antonio, tienes razón.

        Abel, pues yo creo que hay que decir la verdad, a mi no me gustaria que un hueso de un santo de mi devoción, resulte ser de otro y que no me lo digan, yo digo que la verdad sea dicha, el que la quiera aceptar que lo acepte, y el que no, pues esta en su libertad de creer lo que quiere ¿no?

        • Me refiero al hecho de retirar una reliquia,no que no se deba decir la verdad.
          Estoy casi seguro que aunque les dijeras a los devotos de una reliquia que no es de quien creen que es les resultaria igual (a la mayoria).

    • Lucho estoy de acuerdo en parte contigo,pero lo de explicar a la gente que la reliquia no es verdadera y luego retirarla….tampoco me parece muy correcto.
      Piensa que debe existir una tradicion de siglos a esas reliquias.

  3. Bueno,ya ha salido en este segundo articulo la mencion a la mala traduccion de la cifra de compañeras martires de Santa Ursula.
    A mi me vale con saber que tuvo unas compañeras martires,sean 2,20,100,1000 o 11000.

    No estoy de acuerdo con Antonio con el tema de que no se deberia permitir la veneracion de las supuestas reliquias de las compañeras martires de Santa Ursula,haber quien es el listo que lo intenta.

    • Abel,
      A veces es necesario conocer algunas cosas que se desconocen. ¿Sabes que algunas reliquias se han analizado y ni siquiera corresponden a restos humanos, sino de animales? ¿Seguimos venerándolas porque así se ha hecho siempre? Venga ya, hombre.

  4. Gracias, amigos y compañeros míos, por haber planteado este interesante debate en mi artículo.
    Mi opinión personal respecto al tema es que sí se debe informar a la gente sobre la naturaleza y procedencia de las reliquias. Si son de dudosa autenticidad, que se sepa que lo son. Luego los devotos son libres de escoger. Pero imagino que a nadie le gustará venerar el hueso de un perro, las cenizas de un gato o los dientes fósiles de un dinosaurio (son casos reales). Los devotos son devotos pero apuesto a que no les gustará que los tomen por tontos.
    Sin embargo yo no prohibiría nada por prohibir, porque normalmente prohibir genera una respuesta negativa y lo que se quiere es conocimiento y raciocinio. Muchos relicarios de presuntas compañeras de Santa Úrsula son, como bien dice Antonio, auténticas joyas de orfebrería: aun cuando la “reliquia” se retirase, siguen siendo piezas de gran valor.
    En resumen, que se sepa, y luego cada uno que decida según su conciencia. Pero está claro que no fueron once mil y que la mayoría de las presuntas reliquias no son verdaderas.

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