El Santo Apóstol Andrés

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Detalle del Santo en un icono ortodoxo griego revestido de plata.

Para muchos cristianos, San Andrés es uno de los santos más importantes del año y esto sucede, por ejemplo, en Rumania, donde en los últimos veinte años casi la mitad de los niños nacidos, han recibido en el bautismo el nombre de Andrés. Y esto ha ocurrido gracias a la popularidad de su culto: se cree que el apóstol Andrés fue el primero que predicó el Evangelio en los territorios cercanos al Mar Negro. También es considerado el fundador de la Iglesia de Bizancio y, consecuentemente, es el santo patrono del Patriarcado Ecuménico de Constantinopla. De esta manera, providencialmente, los dos hermanos Pedro y Andrés son los santos patronos de la Iglesia Católica Occidental y de la Iglesia Ortodoxa Oriental, respectivamente.

Vida de San Andrés:
No es mucho lo que sobre San Andrés dicen los Evangelios. Habría nacido en la Galilea Oriental, en la costa del Mar de Genezareth, en un pequeño pueblo de pescadores llamado Betsaida, que probablemente tenía una población cosmopolita. Su nombre proviene del griego ἀνδρεία (Andréia), que significa “brevedad”, “hombría” o “valor”.
Por el Nuevo Testamento sabemos que Andrés era hermano de Simón Pedro y que ambos eran hijos de Jonás (Mateo, 16, 17; Juan, 1, 42). Tanto él como su hermano eran pescadores y nuestro Señor Jesús los llamó para que fueran sus discípulos, diciéndoles que los haría “pescadores de hombres (Mateo, 4, 19).

El Evangelio de San Juan aporta algunos detalles más al decir que Andrés era discípulo de Juan el Bautista que fue quién le aconsejó que se uniera a Jesús (Juan, 1, 35-40). En el mismo texto se dice que Andrés es el primero que reconoció a Jesús como el Mesías y que lo presentó a su hermano (Juan, 1, 41) y es por esto por lo que en las Iglesias Orientales decimos que Andrés es el primer llamado al apostolado.
A veces, Andrés, es uno de los compañeros más cercanos a Jesús, aunque por lo general, el pequeño grupo estaba formado por Pedro, Santiago y Juan. Poco más se sabe de San Andrés hasta la Resurrección de Nuestro Señor y su Ascensión.

Aunque no se menciona en los Hechos de los Apóstoles, los viajes misioneros del apóstol Andrés son conocidos por los cristianos ya que los narran varios de los Padres de la Iglesia. Eusebio de Cesarea, recogiendo una tradición de Orígenes (Historia de la Iglesia III, 1), menciona Escitia como el lugar principal de su misión y San Gregorio Nacianceno (en su 33ª Homilía) habla de las tierras de Epiro.

Icono ortodoxo griego del Santo, representando su vida y martirio. Santuario de Patrás, Grecia.

San Jerónimo, en su carta a Marcela, menciona Acaya y Teodoreto de Ciro (en el comentario al salmo 116) menciona genéricamente a Grecia. Además, Nicéforo (en su Historia Eclesiástica II, 39), en base a un trabajo anterior en el que se le menciona puntualmente aunque sin nombrarlo, dice que el santo predicó en Capadocia, Galacia y Bitinia y a continuación, en el desierto de los escitas, que en aquel tiempo estaba habitado por caníbales y posteriormente, en Bisanzio, donde ordenó a Estacio como su primer obispo, continuando luego su predicación por Tracia, Macedonia, Tesalia y finalmente, Acaya.
Según la tradición, el martirio de San Andrés se llevó a cabo durante el reinado de Nerón, el 30 de noviembre del año 60 y es por lo que es celebrado ese día tanto en Oriente como en Occidente.

La Leyenda Aurea, que es una obra recopilada por Santiago de la Vorágine en el siglo XIII (ver artículo del día 14 de julio), dice que San Andrés fue crucificado en una cruz en forma de aspa (X) que es también denominada como cruz decusada o saltyra, por orden de Aegeas, gobernador de Patrás, porque el santo se habría negado a sacrificar a los dioses. En esta historia, San Andrés explicaría con detalle el significado de la “locura” del sacrificio de Cristo en la Cruz. Mientras estaba crucificado, el santo predicó el Evangelio a los hombres que le rodeaban y pasados dos días, bajó del cielo una gran luz que impidió el que nadie pudiese ver durante media hora lo que a él le estaba sucediendo.
Después de su muerte, Maximila que era la esposa de Aegeas y que era cristiana, se llevó el cuerpo del apóstol y lo sepultó con honor. Según la leyenda, la tumba de San Andrés emanaba un maná y una mirra de olor muy agradable. Conforme emanaba más o menos maná de dicha tumba, la tierra daba mejores o peores cosechas.

La Historia de las reliquias:
Las reliquias del primer llamado al apostolado permanecieron en Patrás hasta el año 357, cuando el emperador Constancio II, hijo de Constantino el Grande, se las llevó a la iglesia de los Santos Apóstoles en Constantinopla. Allí permanecieron íntegras hasta alrededor del año 850, cuando el emperador bizantino Basilio I de Macedonia a petición de los habitantes de Patrás, les envió en un relicario la cabeza del santo.
En el año 1453, Tomás Paleólogo, gobernador de Morea en el Peloponeso y hermano del último emperador bizantino, Constantino IX, se refugió en Roma huyendo de los turcos, llevándose las reliquias de Patrás (la cabeza, un dedo y parte de la cruz), entregándoselas como regalo al Papa Pío II, recordando el hecho de que Andrés y Pedro eran hermanos. Se mantuvieron en un relicario en Pienza y más tarde fueron trasladadas a la Basílica de San Pedro. El Papa Pío II las recibió prometiendo devolverlas a Grecia cuando el país fuera liberado de la dominación turca.

Martirio del Santo. Mosaico en una iglesia griega.

Según otra tradición italiana, inmediatamente después de la Cuarta Cruzada, en el año 1208, el cardenal Pedro de Capua tomó las reliquias del santo que estaban en Constantinopla y se las llevó a Amalfi, cerca de Nápoles, permaneciendo allí hasta el día de hoy en la catedral de San Andrés. A partir de entonces fue cuando el Papa Pío II dio parte de las reliquias del santo a la Basílica de San Pedro en Roma, permaneciendo el resto en Amalfi. En esta ciudad de la Campania italiana, Amalfi, se conserva también el sarcófago en el que estaban las reliquias.

En el año 1964, el Papa Beato Pablo VI, durante la tercera sesión del Concilio Vaticano II decidió ofrecer como regalo a la iglesia de Patrás la cabeza del santo y lo hizo como un signo de amor fraterno. La cabeza de San Andrés se encuentra en Patrás desde el día 26 de septiembre de 1964, aunque una pequeña parte de las reliquias se mantuvieron también en la Basílica de San Pedro en el Vaticano.

Hay una tradición occidental que afirma que el obispo Acca de Hexam llevó en el siglo VIII una parte de las reliquias de San Andrés a Escocia, por lo que pronto, el santo apóstol fue considerado como el patrón del país. Hasta la Reforma Protestante, las reliquias se conservaron en la catedral de San Andrés, pero una vez que destruyeron la catedral, las reliquias se perdieron. En los años 1879 y 1969 desde Amalfi, se llevaron a Escocia algunas pequeñas reliquias, que hoy se veneran en la catedral de Santa María en Edimburgo.

Fragmento del cráneo venerado en Cheliabinsk, Rusia. Donación del Monte Athos en 1884.

Otras reliquias del Santo:
La misión apostólica de San Andrés continúa hoy a través de sus reliquias, las cuales son veneradas por los cristianos en diversas partes del mundo.
Las reliquias fueron llevadas desde Patrás a Rumania en dos ocasiones: en el año 1996 estuvieron en Iasi y en Galati y en el año 2011 lo han estado en Bucarest y Sibiu. Pequeñas partículas fueron donadas a las catedrales de Galati y Constanza. En Oriente, también hay pequeñas reliquias en el eremitorio ruso de San Andrés en el Monte Athos, en la catedral rusa de Cheliabinsk (1884), en la iglesia de Gabrovo (Bulgaria), en la iglesia de San Andrés de Mesa Geitonia (Chipre), en Tbilisi (Georgia) y en la catedral ortodoxa de Astana, en Kazajstán.

En Occidente existen reliquias de San Andrés en Trier (Alemania), en el monasterio de Santa Clara en Nápoles, en la iglesia de San Apolinar de Casino di Cicco (entre Roma y Nápoles), en la iglesia de San Andrés en Varsovia y en Szaflary, cerca de Cracovia (Polonia), en la Iglesia de San Lupicino en las montañas del Jura en Francia, en la iglesia de San Pedro de la Rúa en Estella (Navarra), en Mehrba (Malta) y desde el año 2006 también en la catedral católica de Hong Kong. Una reliquia pequeña se encuentra en la iglesia rumana de Viena, en Austria.

Patrón de muchos países y ciudades:
San Andrés es el patrono de Escocia (la bandera escocesa lleva la cruz de San Andrés), de España, Sicilia, Grecia, Rusia, Ucrania y Rumania. Es patrono también de ciudades tan importantes como Nápoles, Ravenna, Brescia, Amalfi, Mantova, Bordeaux, Brugges, Patrás y Galati, que es mi ciudad natal.

Relicario con parte del cráneo del Santo en Monte Athos, Grecia.

Tradiciones populares de San Andrés:
En la Europa del Este, la noche anterior a la fiesta de San Andrés (29/30 de noviembre) y muy especialmente en los pueblos, es la noche más importante del año. Se creía que San Andrés es el protector contra los espíritus malignos que se acercan conforme llega el tiempo del invierno. En algunos pueblos, la población practica algunos rituales similares a los del Halloween occidental. Por ejemplo, hoy en Galati, que como he dicho es mi ciudad rumana natal, se organiza un carnaval que recuerda a las viejas y horribles máscaras utilizadas con el fin de asustar a los fantasmas. También hoy en día se practica la costumbre de colgar ajos cerca de las puertas y ventanas, hacer linternas con calabazas y pasteles de calabaza, ya que se cree que esta noche los fantasmas y los lobos acechan las calles de los pueblos.
También los labradores ponen albahaca, que es una planta sagrada, y agua bendita en el agua que beben los animales a fin de protegerlos de los ataques de los lobos y al igual que se hace en Navidad, esta noche también se cantan unos villancicos muy especiales.

La noche de San Andrés es también un “pronóstico” para todo el año. Por lo general, en el día de hoy, se ponen en el ático de la casa doce cebollas frescas y sanas que quedan allí puestas hasta la víspera de la Navidad, fecha en la que las examinan. A cada cebolla se le asigna el nombre de un mes y las cebollas que se encuentran dañadas indican que esos meses serán lluviosos por lo que habrá buenas cosechas. Una predicción similar se hace con los granos de trigo. Además, si la noche es clara y cálida, se cree que el invierno no será muy frío y si esa noche hace frío o nieva, se cree que estos son los indicios de que el próximo invierno será muy duro.

Antiguamente, en Rumania, a diciembre se le llamaba “Andrea” por la creencia de que el santo protegía a las personas, aun a los más pequeños, todos los días del año. Todas estas costumbres paganas manifiestan la importancia de San Andrés en el calendario y en vez de interpretarlas como costumbres bárbaras, ha de hacerse interpretando que los sencillos creyentes tienen la esperanza de ser protegidos por el santo durante todo el año, a fin de que no les suceda nada malo.

Altar-relicario dedicado al Santo en Edimburgo, Escocia.

Himno (Troparion) de San Andrés:
“Como el primer llamado entre los apóstoles y hermano de su líder, ¡oh Andrés! Intercede ante el Señor de todos por la paz en el mundo y que por su gran misericordia, tenga piedad de nosotros”

Mitrut Popoiu

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San Eusebio y su iglesia en Roma

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Fachada principal de la iglesia de San Eusebio al Esquilino, Roma (Italia).

Iglesia S. Eusebio all’Esquilino
Piazza Vittorio Emmanuele II, 12
Roma

En el ángulo norte de la gran plaza Vittorio está San Eusebio, una de las más antiguas iglesias de Roma.
Restaurada entre los siglos VIII y IX por los papas San Zacarías, Adriano I, San León III y Gregorio IV, fue posteriormente reconstruída en sus cimientos durante el pontificado del papa Gregorio IX (1227-1241).
La estructura de la iglesia fue posteriormente restaurada en tiempos de Gregorio XIII, y fue radicalmente reconstruída alrededor del año 1750 gracias a los trabajos ordenados por su cardenal titular Enrico Enriquez.
A pesar de que su aspecto actual presenta claramente las intervenciones del siglo XVIII, de la iglesia del siglo XIII permanecen como testimonio el antiguo ábside y el campanario, que es visible desde el patio del monasterio.
Mientras que en su interior mantiene la estructura formal del románico, sin embargo, el campanario parece prefigurar las peculiaridades arquitectónicas del arte gótico, manifestado en el mayor empuje vertical de las tres luces de los planos superiores y en las columnas sutiles y estilizadas; pero su datación se coloca en la segunda mitad del siglo XIII. El campanario contiene tres campanas grandes y una pequeña.

Eusebio de Roma, santo. Sus reliquias son visibles, junto a las de los sacerdotes mártires Orosio, Paulino y a Vicente, en el altar mayor de esta iglesia de San Eusebio all’Esquilino.
La caja de mármol, que estaba puesta en el pavimento derecho del altar mayor y que en un tiempo conservaba los restos de Eusebio, Orosio y Paulino, se perdió a causa de las grandes transformaciones sufrida por la iglesia.

Detalle del sepulcro bajo el altar con los huesos del Santo. Iglesia de San Eusebio al Esquilino, Roma, Italia.

Martirologio Romano: 14 de agosto – En Roma, el natalicio del beato Eusebio, sacerdote y confesor, el cual por el emperador arriano Constanzo, a causa de haber defendido la fe católica, fue encerrado en una habitación de su casa, y allí, habiendo perseverado siete meses en oración, descansó en paz. Su cuerpo fue recogido por los sacerdotes Gregorio y Orosio y fue sepultado en las catacumbas de Calixto, en la vía Appia.

Felice

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La devoción a Santa Filomena (VI) – La retirada del calendario

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Óleo de la Santa por la pintora húngara Feszty Masa (1968). Sacristía de la iglesia de Nuestra Señora de Gracia, Mugnano del Cardenal (Italia).

Durante el tiempo en que se creó “la controversia de Filomena”, a inicios del siglo XX, Fr. Louis Petit, director de la “Obra de Santa Filomena” en Francia, fue recibido por San Pío X en audiencia papal el 6 de junio de 1907, en la cual el Papa habló documentadamente sobre la controversia. Aunque el informe de Petit acerca de los comentarios orales del pontífice no puede ser oficialmente verificado, lo que se ha recogido ofrece de cualquier modo observaciones teológicas válidas:

“Estoy muy entristecido por todo lo que se está escribiendo sobre ella. ¿Cómo puede ser esto posible? ¿Cómo pueden no ver que el gran argumento a favor de la devoción a Santa Filomena es el Cura de Ars? A través de ella, en su nombre, por la gracia de su intercesión, él obtuvo incontables gracias, maravillas continuas. Su devoción hacia ella era bien conocida por todos, él la recomendaba constantemente.
Leemos el nombre, Filumena, en su tumba. Si es su propio nombre o si ella tiene otro, ¿qué importa? Sigue siendo cierto que el alma que animó esos sagrados restos era un alma tan pura y santa que la Iglesia la ha declarado ser el alma de una virgen mártir. Esa alma era tan querida por Dios, tan complaciente para el Espíritu Santo, que ella ha obtenido las gracias más maravillosas a aquellos que han recurrido a su intercesión.”

Además de las diferencias de opinión en cuanto a arqueología, el criterio eclesial clásico para identificar el martirio cristiano, el vial de sangre y la hoja de palma grabada, están históricamente documentados en el loculus de Filomena. El futuro Benedicto XIV cita al papa Clemente IX en un decreto del 10 de abril de 1668 confirmando que el vial de sangre y la imagen de la palma constituyen verdaderamente los atributos de un mártir: “Censuit Sacra Congregatio, re diligentius examinata, palmam et vas illorum (martyrum) tinctum prosignis certissimis habenda esse.” El 10 de diciembre de 1863, un Decreto de la Congregación de Ritos bajo el beato Pío IX confirmó la afirmación de Clemente IX: “Philias vitreas aut figulinas sanguine tinctas, quae ad loculus sepultorum in sanctis coemeteriis vel Indus vel extra ipsos reperiuntur, censeri debere martyrii signum.”

Es más, la identificación de Filomena por el Custodio de las Reliquias procedente de la Santa Sede como una mártir cristiana es, según criterio explícito de la Iglesia, verdadera y acertada. El razonamiento teológico contenido en los comentarios conservados de San Pío X se resume en:
1. El testimonio de San Jean Vianney clarifica la realidad histórica y moderna de Santa Filomena y la excepcional eficacia espiritual de la devoción a ella.
2. Si Filumena es su nombre real o no, es secundario respecto al hecho de que la persona a quien pertenecen sus sagrados restos ha sido declarada virgen y mártir por la Iglesia.
3. Esta persona era tan amada por Dios que le ha sido garantizada la habilidad de interceder para lograr extraordinarias gracias a quienes invocan su intercesión.

Convenientemente entendidos, estos hechos teológicos e históricos colocan las cuestionables y secundarias objeciones arqueológicas en una conveniente posición subordinada.

Las reliquias de la Santa sacadas en procesión con ocasión de su festividad (11 de agosto). Mugnano del Cardenal (Italia).

Recientes documentos eclesiales:
En un acto sorprendente que actúa contra la histórica sucesión de la promoción papal magisterial de la veneración pública litúrgica a la santa mártir, la Congregación de Ritos lanzó una instrucción en 1961 que retiraba a Santa Filomena de los calendarios litúrgicos. La instrucción fue lanzada sin justificación por la acción litúrgica, sino por la opinión común teológica que concluía la falta de historicidad respecto a los orígenes de Santa Filomena, unido a las dudas causadas por la controversia arqueológica iniciada por Marucchi.

Es importante hacer notar que la instrucción de 1961 fue una directiva litúrgica y no una declaración eclesiástica de que Santa Filomena ya no era una santa, ni prohibió la devoción popular a Santa Filomena, que había recibido aprobación por parte del magisterio papal. La directiva litúrgica no vino acompañada de ninguna suspensión o prohibición del estatus universal de la Archiconfraternidad de Santa Filomena concedida por San Pío X. La devoción pública a Santa Filomena continuó con plena aprobación de la Santa Sede y del Ordinario de la Diócesis de Nola, donde está inserto el Santuario de Mugnano  y continúa funcionando, así como otros centros devocionales alrededor del mundo.

La devoción popular a Santa Filomena continuó en la Iglesia después de la instrucción de 1961, apoyándose en el sólido precedente fundado por numerosas aprobaciones papales.
La misma intención de “continuar como antes” en lo referente a las devociones populares después de la directiva litúrgica de 1961, estaba contenida en una afirmación oral del papa Beato Pablo VI, como constató el obispo Fernandes de Mysore, India, y el Ordinario de la Catedral de Santa Filomena en India. En una carta enviada en 1964 al Santuario de Mugnano por el obispo Fernandes, él testifica la respuesta que dio el papa Beato Pablo VI, en el marco de las sesiones del Concilio Vaticano II, a la pregunta: “¿Qué debo hacer por la gente de mi diócesis, que está muy atribulada por el decreto de la Sagrada Congregación respecto a Santa Filomena?”, Pablo VI respondió: “No dejes que ello te perturbe ni perturbe a tu gente; deja que la devoción a Santa Filomena continúe como hasta ahora.

Meldelen

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San Jacobo el Persa, mártir

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Fresco bizantino del Santo en un monasterio de Grecia, siglo XV.

San Jacobo el Persa, santo muy venerado desde antiguo en toda la Cristiandad, es conocido también como “San Jacobo el Interciso”, por la forma de martirio que tuvo.
Existen numerosas versiones de un documento siríaco, hoy perdido, pero hay una “passio” siríaca, publicada más tardíamente y que constituye una revisión de ese documento anterior. Asimismo existe otra “passio” armenia que tiene estrecha relación con el documento original perdido y de ella, deriva otra griega, también perdida en la actualidad. Desde antiguo, a partir del estudio de las tres se puede reconstruir la vida y muerte de nuestro santo.

Con posterioridad, de la “passio” griega se compuso una versión latina y diversas revisiones coptas, así como otra georgiana. De todas ellas, hizo una especie de “refrito” griego Simeón el Logotete, del que existe una traducción al georgiano.
O sea, desde muy antiguo, existen diversos documentos que tratan de San Jacobo lo que le confiere una historicidad que ningún hagiógrafo pone en duda.

Del estudio cronológico de ellas, se puede determinar la fecha exacta del martirio así como otros detalles de su vida. El santo murió por la fe bajo el reinado de Vahram V (420-438), hijo de Yazdegerd I, el viernes 27 tisrin II (o sea, de noviembre).
Era originario de Beth Lapat (Huzistán) y ocupaba un puesto importante en la corte de Yazdegerd. Para congraciarse con su rey apostató de la fe cristiana que compartía con su madre y con su esposa. Cuando ellas conocieron la debilidad de Jacobo, le instaron insistentemente explicándole la vanidad de su gesto y recordarle la perdición a la que estaba destinado por apostatar.
No se puede precisar cual era la convicción profunda de Jacobo, pero la insistencia de sus dos mujeres más queridas bastó para hacerlo reflexionar, condenar su propia ligereza y retornar a la fe con más fervor que antes.

Fue sorprendido leyendo las Sagradas Escrituras por lo que fue denunciado ante el rey. Sometido a un larguísimo interrogatorio, él se mantuvo con coraje en defender su fe e irritado por tal obstinación, Vahram V lo condenó al terrible suplicio por el cual es conocido como “el interciso”: poco a poco le amputaron los dedos de las manos, los de los pies, posteriormente, los pies, las manos, los brazos, las piernas… o sea, le fueron amputando todos sus miembros poco a poco. En todo momento, Jacobo se mostraba impasible, invocando al Señor con versículos de las Sagradas Escrituras para que le diera fortaleza. Finalmente, fue decapitado. Sufrió un martirio parecido al sufrido por San Melchor García Sampedro en el siglo XVIII en Vietnam.

Martirio del Santo. Fresco ortodoxo en una iglesia de Chisinau, Rumanía.

A este tipo de martirio se le conoce como el “suplicio de las nueve muertes”, ya que antes de la decapitación, también le cortaron la nariz, las orejas…
La “passio” continúa narrando la sepultura de todos los miembros del mártir y cómo habiendo comprobado el rey el culto que recibían las reliquias, ordenó quemarlas y dispersarlas. Tales órdenes hicieron que algunos cristianos recogieran parte del cuerpo, se marchasen del reino y después de cuarenta días de camino, llegaron a Jerusalén donde las depositaron en el monasterio de los Iberos, monasterio fundado por Pedro el Ibero y que se encontraba al norte de la ciudad, en una localidad llamada Torre de David.
Se sabe que Pedro el Ibero había sido consagrado obispo de Maiouma por parte de un patriarca cismático de Jerusalén que no aceptaba la doctrina del Concilio de Calcedonia. Pedro el Ibero, a su vez, consagró al obispo monofisita Timoteo Eluro, que fue sucesor de Proterio, patriarca calcedoniano de Alejandría. La narración copta da muchos más detalles de estos hechos terminando por confirmar que finalmente, las reliquias del santo fueron llevadas a Egipto. Dice que el mártir se apareció y ordenó depositarlas en una pequeña localidad llamada Paim, a cinco estadios de la ciudad de al-Bahnasa.

Aunque es verdad que ninguno de sus contemporáneos (San Agustín, Sozomeno o Teodoreto) lo mencionan entre los mártires persas, sin embargo, los miembros de la delegación enviada a Persia por el emperador Teodosio II para conseguir el reconocimiento de los cristianos que vivían en su reino, hablan, aunque poco, de este mártir. Hay un documento del siglo IX, el calendario del convento de Qennesre, que se encuentra en el British Museum, en el que se encuentra el testimonio más antiguo de la conmemoración del santo el 27 tisrin II, del que hemos mencionado antes, o sea, recibía culto en el día de su martirio. Todos los demás calendarios también lo conmemoran en el día de hoy (27 de noviembre), aunque además lo mencionan en otras fechas, como el 30 de noviembre, el 27 de enero o el 17 de mayo. El Martirologio de Rabban Sliba también lo menciona el 27 de noviembre.

Reliquias del Santo en el monasterio Frumoasa, Rumanía.

En los textos nestorianos también se mencionan al santo dedicándole el capítulo LXXV las “Crónicas de Séert”, que fija la fecha de su martirio, en un viernes del año 734 de Alejandría.
El Sinaxario armenio de Ter Israel lo conmemora el 24 de noviembre; el Sinaxario alejandrino de Miguel obispo de Atrib, lo menciona el día anterior (o sea, el 23) mientras que dice que el 27 hubo una traslación de las reliquias.
Todos los sinaxarios bizantinos lo conmemoran también en el día de hoy e indican dos lugares concretos de Constantinopla donde el santo recibía culto: en el barrio Ta dalmatou y en el de Ta Roustixiou. Antonio de Novgorod, en el año 1200 dice que en Constantinopla existía un monasterio femenino bajo su patrocinio.

En Occidente también es mencionado el 27 de noviembre en el Martirologio de Usuardo y en el calendario de Pedro de Natalibus.
El Beato Jacobo de Varazze, en su “Leyenda Aurea”, le dedica un capítulo, lo que contribuyó a extender su culto por Occidente y su popularidad dentro de la Iglesia Latina. Recordar que la Abadia de Cornary en la diócesis francesa de Tours dice poseer su cabeza desde el año 1103. ¡¡Fue llevada por un tal Guillermo, monje de dicha abadía, que la habría conseguido en Constantinopla, como regalo de un archimandrita de la Torre de San Diomedes de Nicomedia! Pero este monasterio francés pronto se quedó sin el chollo de presumir que la tenía porque en la IV Lectio del Oficio de Maitines del Propio de la Basílica vaticana, en la edición de 1674 publicada bajo el pontificado de Clemente X, dice textualmente el 27 de noviembre: “Sancti Iacobi Intercisi corpus a Christianis primun occulte sepultum, a Cyrillo deinde nobili romano clam subductum in Italiam deportatum est, et caput tandem sub Eugenium IV a Iordano Ursino cardinali Sabinensi Vaticanae Basilicae archipresbytero eidem ecclesiae donatum est”. Moraleja, ¿está en el Vaticano?
Fue Baronio el que incluyó su nombre en el Martirologio Romano el día 27 de noviembre.

Urna con las reliquias del Santo en la Catedral de Braga (Portugal).

Reliquias del santo se encuentran en: Zadar (Croacia), Braga (Portugal), Vaticano, Sarajevo (Bosnia-Herzegovina), Monasterio Sireti (Rumania), Monasterio Dragomina (Rumania), Monte Athos (Grecia), Nin (Croacia), Cornary (Francia), etc.
Yo personalmente he fotografiado una urna conservada en la Catedral de Braga (Portugal) que pretende poseer su cuerpo y un precioso relicario ¡con su cráneo! ¿Está en Cornary, en el Vaticano, en Zadar o en Braga? ¿Cuál de los cuatro es el verdadero, si es que alguno lo es?

El suplicio al que fue sometido el santo ha inspirado su iconografía. Su cuerpo cortado en trozos, el hacha y las tenazas representan los atributos más comunes del santo, así como las figuras de los verdugos realizándole tamañas barbaridades.
Como su origen es persa, las principales representaciones están en Oriente, son de la Iglesia Bizantina, pero sin embargo, en Occidente, inspiradas en la Leyenda Aurea, también son numerosas.

Por decir algunas: una pintura de Andrea Vanni (siglo XIV) que se encuentra en la catedral de Siena. Es un ciclo entero de la vida y martirio del santo, en el que se le representa como un joven, con muy poca barba y con un cubrecabeza oriental. También en un orfanato de Siena existe una pintura del siglo XIV en el que aparece el santo extendido sobre una mesa con las piernas cortadas que son recogidas por unos ángeles que le traen la corona del martirio.

Reliquias del Santo veneradas en el monasterio Dragomina, Rumanía.

En la iglesia de Santa Maria de la Impruneta hay una miniatura coral del siglo XIV con representación de las escenas del martirio. La miniatura más antigua es la que aparece en el Menologio de Basilio II, del siglo XI, en el cual aparece el tronco del santo sin sus miembros que aparecen esparcidos por los suelos. Destacar también una pintura existente en Freising (Alemania), que es del siglo XV en la que aparece junto a Santa María Magdalena, Santa Tecla y San Cristóbal y en la que Jacobo aparece como un joven imberbe.

En la Europa Oriental su iconografía es aun mucho más rica. Destaquemos unos frescos en la iglesia de San Jorge de Staro Nagoricino (Macedonia), del año 1318. Ver esta web.
Frescos del siglo XVI de la Catedral de Curtea de Arges (Rumania) y que hoy se encuentran en el Museo de Bucarest; pero la mayor parte de las imágenes del santo se encuentran en los monasterios del Monte Athos (Grecia). Normalmente se le representa como un hombre adulto, barbudo, con un gorro persa característico, cabellos negros, ricos vestidos, con una cruz en la mano y con su nombre en griego. Como se verá, normalmente no se representa la escena del martirio, salvo en una miniatura de un menologio guardado en uno de los monasterios atonitas.

Hemos utilizado los trabajos de Joseph-Marie Sauget, escritor de la Biblioteca Apostólica Vaticana y de Maria Chiara Celletti, doctora de Arte de la Universidad de Roma.

Antonio Barrero

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San Florencio en Córdoba, Veracruz

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San Florencio, Catedral de la Inmaculada Concepción. Córdoba, Veracruz, México. Foto Montserrat Báez .

En el artículo anterior presentamos a San Florencio, un corposanto presente en la ciudad de Orizaba, curiosamente encontramos otro con el mismo nombre situado en la ciudad de Córdoba en el estado de Veracruz, separada de la primera únicamente por 20 kilómetros.

Es un hecho bastante conocido encontrarnos con corposantos nombrados del mismo modo, ya que al no contar con nombre propio se les asignó uno que representara virtudes cristianas, esto ha conllevado a asociarlos con santos de santoral y disputas que reclaman poseer el “auténtico” o simplemente creer que se trata de piezas que contienen restos del mismo santo/mártir. En el caso de San Florencio de Córdoba, es un corposanto diferente al de su homónimo orizabeño, aunque el hecho de compartir el nombre los liga de una u otra manera por situarse en ciudades tan cercanas.

Córdoba Veracruz o la “ciudad de los 30 caballeros” fue una villa fundada por 30 jefes de familia de origen español provenientes de la zona de Huatusco y está separada de Orizaba por 20 kilómetros. El corposanto al que nos referimos, se encuentra resguardado en la Catedral de la Inmaculada Concepción, antiguamente conocida como templo de la Purísima, hasta que en el año 2000 fue creada la Diócesis de Córdoba por el papa San Juan Pablo II. San Florencio se encuentra situado en el ábside de la iglesia, en altar propio y frente al baldaquino del altar mayor.

Detalle de la mano de San Florencio. Foto Montserrat Báez .

Este corposanto o cuerpo relicario, es una escultura de cera fundida y moldeada, muestra a un joven con aplicación de peluca de cabello natural color castaño, vestido con túnica de tela blanca de factura moderna. Como marca de martirio lleva una lanza clavada en el cuello, su cabeza reposa en un almohadón. El cuerpo se encuentra colocado sobre un colchón también de reciente elaboración. El rostro presenta ojos y boca entrecerrados, expresión dolorosa, los brazos colocados a los lados del cuerpo, cubiertos y las piernas y pies se encuentran extendidos. Lamentablemente toda su vestimenta original fue sustituida por una túnica y capa de reciente elaboración que cubre el cuerpo e impide ver detalles, conserva sus caligas en los pies, hechas a base de listones dorados que se han desprendido de su lugar original. La urna que lo resguarda también es de madera de reciente elaboración y cerrada con cinco vidrios. Es preocupante el estado de conservación en el que se encuentra, podemos observar un ligero desprendimiento de la peluca y una capa de polvo y suciedad sobre la cera de los pies y manos, las caligas se encuentran desprendidas y es imposible observar el resto del cuerpo para ubicar alguna reliquia inserta. Preguntando al sacristán y encargados de la limpieza en Catedral, nos mencionaron que “no se mueve al santo para nada, solamente sacamos las cartas y fotos cuando son demasiadas”. Por ello es patente que no ha sido sujeto a ninguna limpieza desde hace tiempo.

San Florencio no posee ningún rasgo para identificarlo como santo catacumbal, no es posible saber si en algún momento poseyó alguno. Es notoria la sustitución de sus elementos originales por otros modernos (urna, vestiduras). Algo que lo distingue de su homónimo en Orizaba, es que su culto aún se encuentra vivo, siendo patente en las cartas y fotografías que mes con mes inundan su urna, pero a pesar de ello no cuenta con festividad propia.

Pies de San Florencio, donde se observa el desprendimiento de las caligas y la capa de suciedad sobre la cera. Foto Montserrat Báez.

La Catedral de la Inmaculada Concepción, templo que lo resguarda, es de fundación cercana a la iglesia de San Juan de Dios en Orizaba, siendo iniciada su construcción en 1621 y dedicada en 1725, a pesar de ello, no es la iglesia más antigua de la ciudad, siendo superada por el templo de San Sebastián. Al igual que muchas iglesias en la Nueva España, su interior fue sujeto a los cambios de estilo en el XIX por lo que encontramos altares neoclásicos sobredorados en todas las capillas, San Florencio como mencioné anteriormente, está colocado en el ábside sobre una mesa de altar, pero sin ningún tipo de adorno que lo enmarque, probablemente no se trate de su emplazamiento original.

Hasta el momento tampoco contamos con noticias sobre este corposanto, por lo que al igual que San Florencio en Orizaba, son piezas que requieren de un trabajo de investigación y rastreo más amplio, a la espera de revelar algún dato que nos hable sobre su llegada a la Nueva España.

MontseB

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