San Florencio en Orizaba, Veracruz

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San Florencio, Iglesia de San Juan de Dios. Orizaba, Veracruz, México. Foto MontseB.

Continuando con la temática de artículos anteriores, en esta ocasión presentaré un corposanto presente en la ciudad de Orizaba, del estado de Veracruz en México: San Florencio, el cual se encuentra resguardado en la iglesia del ex hospital de San Juan de Dios. Su ubicación dentro de la iglesia es en la nave del lado de la Epístola, colocado a un lado de la puerta principal.

Este corposanto o cuerpo relicario, es una escultura de cera fundida y moldeada, muestra a un joven con aplicación de peluca de cabello natural color castaño, vestido con ropajes de tela. Como marca de martirio lleva un hacha clavada en su cabeza, la cual reposa en un almohadón de tela blanca de reciente factura. El cuerpo se encuentra colocado sobre un colchón de terciopelo amarillo con filo dorado también de reciente elaboración. El rostro presenta ojos y boca entrecerrados, expresión durmiente, con una sombra de barba, los brazos colocados a los lados del cuerpo, cubiertos por una armadura y as piernas y pies se encuentran extendidos. Los elementos que lo adornan son, una aureola de metal, un tocado elaborado con una corona, flores y hojas bordadas con hilo dorado e imitación de piedras preciosas, escudo, espada y casco colocados a su costado. Su vestimenta consta de túnica blanca corta sobre la que se colocó una coraza de placas, cinturón dorado y una túnica larga morada, lleva caligas en los pies simuladas con listones dorados y suelas, por último lleva una capa de terciopelo rojo sobre los hombros. La urna que lo resguarda es de madera tallada, ensamblada, dorada y cerrada con tres vidrios.

San Florencio posee únicamente uno de los signa martirii, elementos que lo identifican como santo de catacumba, establecidos por la Congregación de Indulgencias el 10 de abril de 1668. Se trata del vas sanguinis que tiene la forma de una pequeña ánfora dorada, coronada por laureles y una cartela en donde se lee “vas sanguinos”.

Detalle del rostro. Foto MontseB.

Además del vas sanguinis, San Florencio posee fragmentos de hueso insertos en las plantas de sus pies, no ha sido posible hasta el momento detectarlas en otras partes del cuerpo ya que se encuentra totalmente cubierto por la vestimenta y armadura. Lamentablemente de este corposanto no se tienen noticias de su llegada o por quién fue traído, en la iglesia que lo resguarda no tienen información disponible acerca de la pieza. Su culto aunque pequeño, aún se conserva entre los pobladores que oscilan entre los 60 – 40 años. Junto a su urna se encuentra una alcancía y una mesa en la que eventualmente se ven veladoras encendidas, así mismo es posible adquirir en las oficias una estampa con la imagen y la oración dedicada al santo. De acuerdo con testimonios de los pocos devotos actuales, anteriormente se colocaba la urna de San Florencio en el altar mayor con motivo de su festividad, el 27 de octubre y se hacía el oficio correspondiente. Hoy la celebración ha sido desplazada y no se recuerda al santo.

Acerca de San Juan de Dios, la iglesia en la que se encuentra el corposanto, historiadores de Orizaba del siglo XIX como José Joaquín Arroniz y José María Naredo dedican apartados para hablar sobre las fundaciones de las iglesias y parroquias de la ciudad. Arroniz, transcribe una carta de 1711 redactada por el P. jesuita Taillander en la que habla del aspecto que tenía la ciudad en ese momento y explica sobre San Juan que:
Ilustran la población dos Conventos de Religiosos , uno de Carmelitas […] y otro de San Juan de Dios, tan necesario en este Pueblo, porque siendo la entrada del Reyno (al modo de Xalapa) todos los europeos que arriban a Vera-cruz los más enferman en el Puerto y siendo el destino de ellos subir a México y a otras Provincias internas, llegan al pueblo enfermos y en el Hospital son hospedados, asistidos y curados por sus Religiosos con todo amor y caridad […] [1]

Vas sanguinis de San Florencio. Foto MontseB.

No da mayores noticias acerca del aspecto de la construcción o los elementos que posee en su interior. Por otro lado, José María Naredo únicamente informa los nombres de los benefactores del hospital, fundado en el siglo XVI:

¿Cómo no consignar los nombres de los llamados Ramón, Velasco, Prado, Mejía, Maldonado, jerezanos de origen, dueños de grandes convoyes y numerosas récuas, que movidos á piedad por los muchos enfermos que aquí venían de la tierra caliente, solicitaron y obtuvieron, contribuyendo con sus donativos, la fundación del hospital de la caridad de San Juan de Dios? [2]

La iglesia de San Juan de Dios formaba parte del primer hospital fundado en la Nueva España y fue víctima de de varios terremotos que reconfiguraron la construcción, lamentablemente no tenemos más datos para conocer si San Florencio fue destinado desde un principio a esta iglesia o fue donada por otra.

MontseB


[1] Arróniz, José Joaquín. Ensayo de una historia de Orizaba, Mexico: Editorial Citlaltépetl, 1959 p.120. Impreso.
[2] Naredo, José María. Estudio Geográfico, Histórico y Estadístico del Cantón y de la Ciudad de Orizaba, Orizaba: Imprenta del Hospicio, corrección 13, 1898, p.49. Impreso

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