El Santo Apóstol Andrés

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Detalle del Santo en un icono ortodoxo griego revestido de plata.

Para muchos cristianos, San Andrés es uno de los santos más importantes del año y esto sucede, por ejemplo, en Rumania, donde en los últimos veinte años casi la mitad de los niños nacidos, han recibido en el bautismo el nombre de Andrés. Y esto ha ocurrido gracias a la popularidad de su culto: se cree que el apóstol Andrés fue el primero que predicó el Evangelio en los territorios cercanos al Mar Negro. También es considerado el fundador de la Iglesia de Bizancio y, consecuentemente, es el santo patrono del Patriarcado Ecuménico de Constantinopla. De esta manera, providencialmente, los dos hermanos Pedro y Andrés son los santos patronos de la Iglesia Católica Occidental y de la Iglesia Ortodoxa Oriental, respectivamente.

Vida de San Andrés:
No es mucho lo que sobre San Andrés dicen los Evangelios. Habría nacido en la Galilea Oriental, en la costa del Mar de Genezareth, en un pequeño pueblo de pescadores llamado Betsaida, que probablemente tenía una población cosmopolita. Su nombre proviene del griego ἀνδρεία (Andréia), que significa “brevedad”, “hombría” o “valor”.
Por el Nuevo Testamento sabemos que Andrés era hermano de Simón Pedro y que ambos eran hijos de Jonás (Mateo, 16, 17; Juan, 1, 42). Tanto él como su hermano eran pescadores y nuestro Señor Jesús los llamó para que fueran sus discípulos, diciéndoles que los haría “pescadores de hombres (Mateo, 4, 19).

El Evangelio de San Juan aporta algunos detalles más al decir que Andrés era discípulo de Juan el Bautista que fue quién le aconsejó que se uniera a Jesús (Juan, 1, 35-40). En el mismo texto se dice que Andrés es el primero que reconoció a Jesús como el Mesías y que lo presentó a su hermano (Juan, 1, 41) y es por esto por lo que en las Iglesias Orientales decimos que Andrés es el primer llamado al apostolado.
A veces, Andrés, es uno de los compañeros más cercanos a Jesús, aunque por lo general, el pequeño grupo estaba formado por Pedro, Santiago y Juan. Poco más se sabe de San Andrés hasta la Resurrección de Nuestro Señor y su Ascensión.

Aunque no se menciona en los Hechos de los Apóstoles, los viajes misioneros del apóstol Andrés son conocidos por los cristianos ya que los narran varios de los Padres de la Iglesia. Eusebio de Cesarea, recogiendo una tradición de Orígenes (Historia de la Iglesia III, 1), menciona Escitia como el lugar principal de su misión y San Gregorio Nacianceno (en su 33ª Homilía) habla de las tierras de Epiro.

Icono ortodoxo griego del Santo, representando su vida y martirio. Santuario de Patrás, Grecia.

San Jerónimo, en su carta a Marcela, menciona Acaya y Teodoreto de Ciro (en el comentario al salmo 116) menciona genéricamente a Grecia. Además, Nicéforo (en su Historia Eclesiástica II, 39), en base a un trabajo anterior en el que se le menciona puntualmente aunque sin nombrarlo, dice que el santo predicó en Capadocia, Galacia y Bitinia y a continuación, en el desierto de los escitas, que en aquel tiempo estaba habitado por caníbales y posteriormente, en Bisanzio, donde ordenó a Estacio como su primer obispo, continuando luego su predicación por Tracia, Macedonia, Tesalia y finalmente, Acaya.
Según la tradición, el martirio de San Andrés se llevó a cabo durante el reinado de Nerón, el 30 de noviembre del año 60 y es por lo que es celebrado ese día tanto en Oriente como en Occidente.

La Leyenda Aurea, que es una obra recopilada por Santiago de la Vorágine en el siglo XIII (ver artículo del día 14 de julio), dice que San Andrés fue crucificado en una cruz en forma de aspa (X) que es también denominada como cruz decusada o saltyra, por orden de Aegeas, gobernador de Patrás, porque el santo se habría negado a sacrificar a los dioses. En esta historia, San Andrés explicaría con detalle el significado de la “locura” del sacrificio de Cristo en la Cruz. Mientras estaba crucificado, el santo predicó el Evangelio a los hombres que le rodeaban y pasados dos días, bajó del cielo una gran luz que impidió el que nadie pudiese ver durante media hora lo que a él le estaba sucediendo.
Después de su muerte, Maximila que era la esposa de Aegeas y que era cristiana, se llevó el cuerpo del apóstol y lo sepultó con honor. Según la leyenda, la tumba de San Andrés emanaba un maná y una mirra de olor muy agradable. Conforme emanaba más o menos maná de dicha tumba, la tierra daba mejores o peores cosechas.

La Historia de las reliquias:
Las reliquias del primer llamado al apostolado permanecieron en Patrás hasta el año 357, cuando el emperador Constancio II, hijo de Constantino el Grande, se las llevó a la iglesia de los Santos Apóstoles en Constantinopla. Allí permanecieron íntegras hasta alrededor del año 850, cuando el emperador bizantino Basilio I de Macedonia a petición de los habitantes de Patrás, les envió en un relicario la cabeza del santo.
En el año 1453, Tomás Paleólogo, gobernador de Morea en el Peloponeso y hermano del último emperador bizantino, Constantino IX, se refugió en Roma huyendo de los turcos, llevándose las reliquias de Patrás (la cabeza, un dedo y parte de la cruz), entregándoselas como regalo al Papa Pío II, recordando el hecho de que Andrés y Pedro eran hermanos. Se mantuvieron en un relicario en Pienza y más tarde fueron trasladadas a la Basílica de San Pedro. El Papa Pío II las recibió prometiendo devolverlas a Grecia cuando el país fuera liberado de la dominación turca.

Martirio del Santo. Mosaico en una iglesia griega.

Según otra tradición italiana, inmediatamente después de la Cuarta Cruzada, en el año 1208, el cardenal Pedro de Capua tomó las reliquias del santo que estaban en Constantinopla y se las llevó a Amalfi, cerca de Nápoles, permaneciendo allí hasta el día de hoy en la catedral de San Andrés. A partir de entonces fue cuando el Papa Pío II dio parte de las reliquias del santo a la Basílica de San Pedro en Roma, permaneciendo el resto en Amalfi. En esta ciudad de la Campania italiana, Amalfi, se conserva también el sarcófago en el que estaban las reliquias.

En el año 1964, el Papa Beato Pablo VI, durante la tercera sesión del Concilio Vaticano II decidió ofrecer como regalo a la iglesia de Patrás la cabeza del santo y lo hizo como un signo de amor fraterno. La cabeza de San Andrés se encuentra en Patrás desde el día 26 de septiembre de 1964, aunque una pequeña parte de las reliquias se mantuvieron también en la Basílica de San Pedro en el Vaticano.

Hay una tradición occidental que afirma que el obispo Acca de Hexam llevó en el siglo VIII una parte de las reliquias de San Andrés a Escocia, por lo que pronto, el santo apóstol fue considerado como el patrón del país. Hasta la Reforma Protestante, las reliquias se conservaron en la catedral de San Andrés, pero una vez que destruyeron la catedral, las reliquias se perdieron. En los años 1879 y 1969 desde Amalfi, se llevaron a Escocia algunas pequeñas reliquias, que hoy se veneran en la catedral de Santa María en Edimburgo.

Fragmento del cráneo venerado en Cheliabinsk, Rusia. Donación del Monte Athos en 1884.

Otras reliquias del Santo:
La misión apostólica de San Andrés continúa hoy a través de sus reliquias, las cuales son veneradas por los cristianos en diversas partes del mundo.
Las reliquias fueron llevadas desde Patrás a Rumania en dos ocasiones: en el año 1996 estuvieron en Iasi y en Galati y en el año 2011 lo han estado en Bucarest y Sibiu. Pequeñas partículas fueron donadas a las catedrales de Galati y Constanza. En Oriente, también hay pequeñas reliquias en el eremitorio ruso de San Andrés en el Monte Athos, en la catedral rusa de Cheliabinsk (1884), en la iglesia de Gabrovo (Bulgaria), en la iglesia de San Andrés de Mesa Geitonia (Chipre), en Tbilisi (Georgia) y en la catedral ortodoxa de Astana, en Kazajstán.

En Occidente existen reliquias de San Andrés en Trier (Alemania), en el monasterio de Santa Clara en Nápoles, en la iglesia de San Apolinar de Casino di Cicco (entre Roma y Nápoles), en la iglesia de San Andrés en Varsovia y en Szaflary, cerca de Cracovia (Polonia), en la Iglesia de San Lupicino en las montañas del Jura en Francia, en la iglesia de San Pedro de la Rúa en Estella (Navarra), en Mehrba (Malta) y desde el año 2006 también en la catedral católica de Hong Kong. Una reliquia pequeña se encuentra en la iglesia rumana de Viena, en Austria.

Patrón de muchos países y ciudades:
San Andrés es el patrono de Escocia (la bandera escocesa lleva la cruz de San Andrés), de España, Sicilia, Grecia, Rusia, Ucrania y Rumania. Es patrono también de ciudades tan importantes como Nápoles, Ravenna, Brescia, Amalfi, Mantova, Bordeaux, Brugges, Patrás y Galati, que es mi ciudad natal.

Relicario con parte del cráneo del Santo en Monte Athos, Grecia.

Tradiciones populares de San Andrés:
En la Europa del Este, la noche anterior a la fiesta de San Andrés (29/30 de noviembre) y muy especialmente en los pueblos, es la noche más importante del año. Se creía que San Andrés es el protector contra los espíritus malignos que se acercan conforme llega el tiempo del invierno. En algunos pueblos, la población practica algunos rituales similares a los del Halloween occidental. Por ejemplo, hoy en Galati, que como he dicho es mi ciudad rumana natal, se organiza un carnaval que recuerda a las viejas y horribles máscaras utilizadas con el fin de asustar a los fantasmas. También hoy en día se practica la costumbre de colgar ajos cerca de las puertas y ventanas, hacer linternas con calabazas y pasteles de calabaza, ya que se cree que esta noche los fantasmas y los lobos acechan las calles de los pueblos.
También los labradores ponen albahaca, que es una planta sagrada, y agua bendita en el agua que beben los animales a fin de protegerlos de los ataques de los lobos y al igual que se hace en Navidad, esta noche también se cantan unos villancicos muy especiales.

La noche de San Andrés es también un “pronóstico” para todo el año. Por lo general, en el día de hoy, se ponen en el ático de la casa doce cebollas frescas y sanas que quedan allí puestas hasta la víspera de la Navidad, fecha en la que las examinan. A cada cebolla se le asigna el nombre de un mes y las cebollas que se encuentran dañadas indican que esos meses serán lluviosos por lo que habrá buenas cosechas. Una predicción similar se hace con los granos de trigo. Además, si la noche es clara y cálida, se cree que el invierno no será muy frío y si esa noche hace frío o nieva, se cree que estos son los indicios de que el próximo invierno será muy duro.

Antiguamente, en Rumania, a diciembre se le llamaba “Andrea” por la creencia de que el santo protegía a las personas, aun a los más pequeños, todos los días del año. Todas estas costumbres paganas manifiestan la importancia de San Andrés en el calendario y en vez de interpretarlas como costumbres bárbaras, ha de hacerse interpretando que los sencillos creyentes tienen la esperanza de ser protegidos por el santo durante todo el año, a fin de que no les suceda nada malo.

Altar-relicario dedicado al Santo en Edimburgo, Escocia.

Himno (Troparion) de San Andrés:
“Como el primer llamado entre los apóstoles y hermano de su líder, ¡oh Andrés! Intercede ante el Señor de todos por la paz en el mundo y que por su gran misericordia, tenga piedad de nosotros”

Mitrut Popoiu

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