Beatos Mártires de Vila-real (II)

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Beatos mártires Hospitalarios. Lienzo contemporáneo.

Los dos primeros mártires de los que a continuación voy a reseñar brevemente su vida sufrieron martirio dentro del conocido grupo de “Mártires Hospitalarios de Calafell” (Tarragona). Veamos como sucedieron los hechos.
Los mártires Hospitalarios de Calafell fueron quince en total. En el “Santuario Marítimo de San Juan de Dios” convivían, además de los enfermos, en su gran mayoría niños, una comunidad y el noviciado. Vivieron en paz hasta el 22 de julio de 1936, en que la parroquia del pueblo (Calafell) fue profanada.

El 24 de julio, sobre las dos y media de la tarde, el Sanatorio se vio invadido por un grupo de milicianos armados, que los registraron buscando armas sin encontrar nada.
Se fueron prometiendo volver al día siguiente con personal para el Hospital y les exigieron que se quitaran los hábitos. “Ya nadie viste hábitos; todos somos iguales”.
Pasaron la noche de preparación y de reparación; confesiones, adoración… Durmieron muy poco, esperaban que esa noche fuera la última que pasarían allí. El sábado 25 muy de madrugada celebraron la misa, durante el día los religiosos se recogían visitando al Señor con cierto nerviosismo. Hacia las seis de la tarde aparecieron los milicianos, pidieron las llaves al Superior y se hicieron cargo de todo.

Los religiosos seguirían hasta que llegase el personal suplente, pero bajo las ordenes de los milicianos. El domingo día 26 ya no hubo misa y se rezaba en la capilla del noviciado. Al levantar los novicios a los niños y rezar se les prohibió hacerlo, burlándose y mofándose de la religión; les decían que a cambio de rezos tendrían juguetes y cine en la capilla, y que en adelante serian despertados con el grito:“No hay Dios!” y contestarían;“¡Viva el comunismo!”.
Pasaron el día con un gran temor, mientras por la noche y orientados por el maestro de novicios, se hicieron actos de desagravio.

El lunes a las tres de la madrugada se celebró la Eucaristía y todos comulgaron. Con ello se encontraron con más ánimos. A media mañana llegaron algunas mujeres como enfermeras, pero en vez de preocuparse de los enfermos, comían y bebían sin cesar, hasta ponerse ebrias y decir: “Estos frailes son nuestros criados; ya era hora de que esto cambiara”.
El maestro de novicios y el Superior ante lo que estaba ocurriendo, sostenían y animaban a los Hermanos y Novicios de todas las formas posibles.
El martes de madrugada celebraron también la misa; los milicianos se dedicaron a eliminar todas las señales religiosas y profanándolas decían: “Con este Cristo tenemos que acabar”.

Martirio de los Hermanos de San Juan de Dios de Calafell. Lienzo contemporáneo.

Mientras los religiosos prepararon su equipaje e incluso se les proporcionó documentación para viajar a Francia, ante la creencia de que saldrían libres ese mismo día. El jueves día 30 celebraron la ultima misa muy de madrugada; antes de comulgar el maestro de novicios les dirigió unas palabras sentidísimas: “Amadísimos hermanos; vais a recibir de mis manos pecadoras el Cuerpo adorable de Nuestro Señor Jesucristo, oculto en esta pequeña Hostia. Yo no lo se, pero tal vez sea la ultima vez que le recibimos oculto bajo estos velos de pan, en este miserable destierro de lágrimas. Avivemos por lo tanto nuestra fe; digámosle con los apóstoles:”Señor aumenta en nosotros la fe”. Pronto, muy pronto vamos a tener la inefable dicha de verle sin velos, tal cual El es y poseerle sin temor a perderle.¡Oh amadísimos hermanos! ¡Que dicha la nuestra si el Señor nos concediera tanta felicidad! Y ¿quien la rehusará cuando en estos momentos parece como que nos conducen en triunfo a este final glorioso? ¡Animo y adelante, hasta el martirio si es preciso!”….

Resultaron palabras proféticas. A las nueve los reunió el jefe de los milicianos y les dijo: “Los que quieran marcharse pueden hacerlo, pero no les podemos dar salvoconducto, ni documentación alguna, ni respondemos de sus vidas una vez salgan de la Casa. Los que quieran pueden quedarse con nosotros”.
La mayoría opto por salir, “pues si nos quedamos corremos el peligro de perder nuestras almas”.
Los novicios se despidieron con un beso a la imagen de la Virgen del noviciado y dándose un abrazo fraterno entre todos bajaron a la portería. Mientras los jefes determinaron dejar ocho Hermanos para el servicio del Sanatorio. Los otros, confiados a la Divina Providencia salieron en dos grupos hacia las estaciones del tren de Sant Vicenç de Calders (El Vendrell) y Calafell.

Capilla-sepulcro de los Beatos mártires Hospitalarios. Hospital de Sant Joan de Déu, Sant Boi del Llobregat, Barcelona (España).

De camino, los milicianos entresacaron al Beato Constancio Roca y junto a la vía lo ametrallaron. Un poco después recogieron a los dos grupos en una misma camioneta y ya siguieron juntos hasta el final.
Fueron llevados primero a la Plaza de Vendrell, donde un gran gentío estaba profanando la iglesia; y mientras los jefes decidían qué hacer, el gentío quiso apoderarse de ellos.
Al fin de nuevo en la camioneta se los llevaron en dirección a Barcelona. A pocos kilómetros, observando el maestro que les seguían otros coches les advirtió: “Hijos mios, ahora nos van a matar; haced un acto de contrición que os voy a dar la absolución”; y absolvió a todos.

Todavía sin pasar del termino de Calafell pararon las camioneta, los bajaron y fueron dispuestos para su sacrificio. Cuatro jóvenes fueron excluidos y los dejaron libres; otros dos más expresaron su deseo de unirse a ellos sin recibir respuesta alguna. Y así, sin consideración alguna, en numero de catorce fueron acribillados al grito de “Fuego”.
Participaron unos 19 milicianos, mientras los humildes mártires cayeron bajo las balas envueltos en su sangre y al grito de “Viva Cristo Rey. Eran sobre las cinco de la tarde.

Registrados los cadáveres, encontraron que llevaban el Detente del Sagrado Corazón. Los milicianos burlándose decían “Detente bala” y aun después golpearon los cadáveres con los fusiles.
Enterrados en el cementerio de Calafell, fueron trasladados el 23 de junio de 1940 a una cripta construida bajo la iglesia del Sanatorio, y en septiembre de 1972, a Sant Boi de Llobregat, a una de las capillas de la iglesia del “Hospital Sant Joan de Deu-Serveis de Salut Mental”.

Con ocasión de la beatificación, los restos de los 15 mártires de Calafell, mas de los Beatos Juan Bautista Egozcuezabal y Francisco Javier Ponsa, fueron colocados y son venerados en una capilla lateral de la misma iglesia.

Beatos Enrique Beltrán Llorca y Domingo Pitarch Gurrea

Urna con los restos del Beato Enrique Beltrán Llorca.

Enrique Beltrán nació en Vila-real (Castellón) el 14 de noviembre de 1899, siendo bautizado el día 26. Educado en el colegio de los PP. Franciscanos, frecuentaba su parroquia y pasaba su juventud practicando obras de misericordia.
Tomó la decisión de hacerse religioso de San Juan de Dios a los 36 años, junto con su amigo Domingo Pitarch ingresando en Sant Boi de Llobregat (Barcelona) e iniciando el noviciado el 6 de marzo de 1936,en Calafell (Tarragona).
Su relación con el maestro de novicios y los compañeros le ayudaron a sobrellevar los días del 24 al 30 de julio, pasados entre los milicianos en el sanatorio.
Al ser invitado el día 30 a quedarse, prefirió marcharse aceptando los riesgos a que se exponía. Siguió voluntarioso con los compañeros hasta el momento del martirio. Pero afectado ante los disparos, emprendió la carrera, siendo alcanzado y muriendo testimoniando su fe cristiana. Tenia 36 años.

Domingo Pitarch nació en Vila-real el 12 de febrero de 1909 y fue bautizado el día 14.
Se educó en el colegio de los PP. Franciscanos, pasaba su juventud cristianamente, trabajando en una farmacia. Sensible ante los enfermos, pidió en ingreso en la Orden Hospitalaria y en unión a su amigo Enrique Beltrán, se incorporó a la misma en Sant Boi de Llobregat en el año 1935.
Tras la primera orientación en Sant Boi, tomó el habito el día 6 de marzo de 1936 en Calafell.
Al igual que a su amigo, le ayudó mucho la relación con el maestro de novicios y los compañeros para sobrellevar los días pasados entre los milicianos en el sanatorio.
Al salir el día 30 llevó consigo un Cristo y el rosario, e intentando huir ante el tiroteo cayó herido al suelo, empapando entonces el Cristo y el rosario con su propia sangre. Antes de que lo remataran se los entrego a un miliciano, rogándole se los llevara a su madre. En el interrogatorio del Proceso su madre manifestó que nunca le llegaron esos objetos y el testigo Daniel Asunce, uno de los cuatro liberados, declaró que “los tiraron al suelo allí mismo y los patearon”. Murió a los 27 años.

Listado de los 15 mártires Hospitalarios de Calafell:

Urna con los restos del Beato Domingo Pitarch Gurrea.

Entre paréntesis incluyo el nombre de nacimiento, si no se incluye entre paréntesis es que no llegaron a cambiárselo dentro de la Orden de los Hospitalarios o no pudieron llegar a ello por los sucesos ocurridos, sobretodo los novicios.

Braulio Maria Corres Díaz de Cerio (Pablo Corres Díaz de Cerio) 39 años
Julián Carrasquer Fos (Miguel Carrasquer Fos) 55 años
Eusebio Forcades Ferraté (Antonio Esteban Isidro Forcades Ferraté) 60 años
Constancio Roca Huguet (Saturnino Jaime Fernando Roca Huguet) 40 años
Benito José Labre Mañoso González (Arsenio Mañoso González) 57 años
Vicente de Paul Canelles Vives 42 años
Tomas Urdanoz Aldaz 33 años
Rafael Flamarique Salinas 32 años
Antonio Llauradó Parisi (Antonio Manuel y José Llauradó Parisi) 26 años
Manuel López Orbara 23 años
Ignacio Tejero Molina 20 años
Enrique Beltrán Llorca 36 años
Domingo Pitarch Gurrea 27 años
Antonio Sanchís Silvestre 25 años
Manuel Jiménez Salado 28 años

Abel

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

7 pensamientos en “Beatos Mártires de Vila-real (II)

  1. Vaya tela, yo estuve en julio en Sant Boi del Llobregat y vi varias veces la iglesia de lejos, pero estaba con unos parientes de paso y no tuve ocasión de verla, me quedé con las ganas. Ahora sé que me hubiese encontrado con el sepulcro de estos mártires, ¡la paz sea con ellos!

    • Cuantas veces habremos estado cercanos a una iglesia,convento etc sin saber que en su interior se hayan grandes maravillas y hemos pasado de largo por motivos varios y luego nos hemos enterado de lo que albergaba en su interior. 😉

  2. Cuando beatificaron en el año 1992 a este grupo de setenta y un hermanos hospitalarios martirizados en Cataluña, Valencia, Toledo y Madrid, tuve diversos contactos con la Postulación General de la Orden Hospitalaria y con las distintas casas donde se encuentran sepultados, entre ellas el hospital de Sant Boi de Llobregat. Aunque con cierto trabajo, conseguí fotos de las urnas de cada uno de los que fueron identificados y
    que se encuentran en Sant Boi, en Ciempozuelos y en Madrid capital, si no recuerdo mal.
    Tuve la suerte de poder acceder incluso a documentación sobre el reconocimiento canónico de algunos y fue entonces cuando conseguí las fotos de los cadáveres de los hermanos colombianos, sobre los cuales nos escribió nuestro amigo Lucho.

    Abel, has descrito perfectamente los últimos días y momentos del grupo de Sant Boi, pero hay que tener en cuenta que la Causa no fue solo de estos 15, sino de 71 hijos de San Juan de Dios.

    Y como me comprometí contigo en que yo también escribiría sobre algunos de nuestros mártires del siglo pasado, mañana se publica un artículo mío sobre el único gitano mártir beatificado: “el Pelé”.

    • Antonio que privilegio el tuyo de tener tantos contactos que te han llevado a acceder a informacion que la gente de a pie no tenemos.
      Sobre la causa de canonizacion de los Martires Hospitalarios tienes razon,fueron 71,tuve un lapsus y solo cite a estos 15 dentro de esa causa,los 71 martires Hospitalarios se repartieron en 7 grupos,el grupo mas numeroso creo que fue el de Ciempozuelos.
      Espero que el articulo de Geferino Jimenez “El Pele” no sea el ultimo articulo que realices sobre nuestros martires. 🙂

  3. Estimado Abel , gracias por traernos a la memoria a estos héroes de la fe. No deja de quedarme un regusto incómodo e inquietante de cómo debieron pasar los últimos momentos cuando ya sabían que el fin estaba cerca. Aunque uno tenga mucha fe en que pronto estará en los brazos del Padre eso no quita un ápice de dramatismo a la escena, máxime cuando sabemos que lso milicianos no andaban con contemplaciones en la burla, difamación y violación de lo Sagrado. En suma , un episodio horrible de nuestra historia reciente.

  4. Vale estos martires los conozco por un amigo religioso Jaunino de echo conozco ese gobelino de la Beatificacion ya que en la Capilla del Hospital de Cholula existe una oleo similar y me parece que en la Capilla del noviciado hay una reliquia de uno de ellos. Saludos!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*