La Festividad de los Fieles Difuntos: el Día de Muertos en México

Códice Borgia donde se aprecia la dualidad de la vida y la muerte, representadas por Mictlántecuhtli, señor de la región de los muertos, y Quetzalcoatl.

En el año 2003 el Día de Muertos en México fue declarado por la UNESCO como patrimonio cultural de la humanidad. Aunque en lugares como Europa, la fiesta de Todos los Santos y los fieles difuntos no tienen tanta trascendencia, en México el culto y veneración por las ánimas benditas es a gran escala, ya que esta tradición hunde sus raíces en el pasado prehispánico de México pero también en la aculturación, a la llegada de los españoles y la evangelización de los indígenas, por lo que esta tradición tiene hasta hoy muchas características cristianizadas y muchas aun de la creencia mesoamericana.

Para los aztecas, después de la muerte, la persona podía ser destinada a cuatro lugares diferentes dependiendo, a diferencia del cristianismo de la forma de morir no de las virtudes practicadas en su vida, estos cuatro lugares eran el Mictlán, el Tlalocán, el Tonatiuh Ilhuícatl y el Chichihualcuauhco.

El Mictlán, esta palabra significa “En la región de los muertos” y se encontraba regido por dos deidades, Mictlantecuhtli (Señor de la región de los muertos) y su esposa Mictecacihuatl (Señora de la región de los muertos), este lugar consistía en nueve planos que se extendían debajo de la tierra y localizados al norte. A este lugar eran destinadas todas aquellas personas que fallecían de muerte natural; el alma del difunto tenía que pasar varias pruebas acompañado de un perro bermejo que era enterrado junto con el difunto para que le acompañase en la otra vida. Después de cuatro años el alma debía haber superado todas las pruebas y montado en su perro debería haber cruzar un caudaloso río llamado el Chignahuapan y después de pasar todas estas pruebas, el difunto debería presentarse ante Mictlantecuhtli y ofrecerle como ofrenda manojos de teas y cañas de perfume, algodón, hilos colorados y mantas. Según la creencia el Mictlan era un sitio de oscuridad donde no existían puertas ni ventanas. Este tipo de descripciones hizo que muchos cronistas hispánicos pensaran que el Mictlan era una especie de infierno.

El segundo sitio al que podía estar destinado un difunto era el paraíso de Tláloc, el Tlalocan; aquí llegaban los difuntos que habían tenido una muerte relacionada con el agua, así como los que morían por un rayo y los que morían por enfermedades como la gota, los hidrópicos, ahogados, enfermos del pulmón etc. En este lugar gobernaba Tláloc y su esposa Chalchiuhtlicue, acompañados de cuatro tlaloques principales y de los menores encargados de producir la lluvia y las tormentas. Este era un lugar de abundancia lleno de flores, frutas y verduras. Los muertos que morían por agua eran enterrados recordando a la semilla.

El Ichan Tonatiuh Ilhuícatl u Omeyocan, que era el “El cielo que es la morada del Sol” era un lugar destinado para los guerreros muertos en batalla o habían sido sacrificados; también iban aquí las mujeres que morían en el parto pues se consideraban que eran guerreras porque habían fallecido valientemente en la batalla de dar a luz y los comerciantes que morían en las expediciones mercantiles. Los guerreros acompañaban al Sol en su trayecto desde el amanecer hasta el medio día y a los cuatro años de muertos se convertían en colibrís para beber el néctar de las flores como Huitzilopochtli lo hace con el néctar de la sangre del corazón de los sacrificados. Las mujeres que morían en el parto se les llamaba Cihuapipiltin o mocihuaquetzque. Estas acompañaban al sol desde el atardecer hasta que se ocultaba.

El tradicional pan de muerto que se utiliza para los altares y ofrendas a las ánimas.

El cuarto sitio al que podían ir los difuntos era el Chichihualcuauhco o Xochatlapan (antecedente mesoamericano del limbo), a este lugar iban los niños muertos al nacer que no habían tenido relaciones sexuales ni habían comido maíz. En este sitio se encontraba un gran árbol que en sus ramas tenían muchas mamas que alimentaban con leche a los niños hasta que reencarnaran. Cada año estos pequeños podían bajar a la tierra para asistir a la fiesta de Mixcóatl, Serpiente de Nube que se celebrara en el decimocuarto mes del año (antecedente directo de la festividad del día de los angelitos del primero de noviembre).

Los aztecas celebraban varias fiestas dedicadas a sus muertos pero entre ellas destacan dos de importancia para esta investigación, la primera llamada Tlaxochimaco o Miccailhuitontli, la fiesta de los muertecitos o fiesta de los niños inocentes muertos, y la fiesta de Xócotl Uetzi o Hueymiccaihuitl, la fiesta grande de los muertos. Ambas festividades se celebraban alrededor del mes de agosto.

La fiesta de Tlaxochimaco “nacimiento de las flores” se llevaba a cabo entre el 22 de julio al 10 de agosto, era dedicada a los muertos de menor importancia social y a los niños difuntos. La celebración era en los templos y se entonaban cantos fúnebres y los sacerdotes ofrecían ofrendas de maíz, chile, frijol, calabaza, cacao, aves, frutas, semillas y comidas como los tamales.

La siguiente festividad era la llamada Xócotl Uetzi “caída de los frutos” o fiesta grande de los muertos. Se llevaba del 11 al 30 de agosto; en esta los deudos se cubrían la cara con tizne, lloraban y gritaban de dolor por su difunto. Para que las almas vinieran del más allá los deudos los invocaban desde las azoteas con palabras de bienvenida.

En la Iglesia Católica la festividad de los fieles difuntos se comenzó a celebrar desde el año 998 d.C., en la abadía de Cluny en Francia por mandato de San Odilón, abad del mismo monasterio, quien según nos narra la creencia popular al regreso de una peregrinación, paso por el monte Etna y al acercarse al cráter escucho los lamentos de las almas del purgatorio como lloraban de desesperación porque no había quien orara por ellas y debido a esto instituyo que el día posterior a la fiesta de Todos los Santos se usara para pedir por las almas de los fieles difuntos.

Pero no es sino hasta el siglo XVIII que S.S. Benedicto XIV concedió el privilegio de celebrar tres misas a los sacerdotes españoles y portugueses en sus territorios y colonias por el descanso eterno de las almas en el día de los fieles difuntos, pero es hasta el siglo XX, que en 1914 el papa S.S. Benedicto XV extiende este privilegio a la iglesia universal. Pero aun desde la época paleocristiana ya los primeros cristianos veneraban los restos de los mártires, y las sagradas escrituras en el segundo libro de los Macabeos recomiendan orar por los difuntos (2Mc 12, 43-46).

Personas velando en el cementerio esperando la "llegada de las ánimas" en la noche del 1 de noviembre en Michoacán, México.

A la llegada de los misioneros españoles a América y especialmente a México, los evangelizadores buscaron la manera de terminar con los cultos paganos y de ese modo al convertir a los indígenas englobaron estas festividades a los difuntos en la fiesta de todos santos y el día de fieles difuntos del 1 y 2 de noviembre. Fray Diego Durán menciona cómo los indios el día de todos los santos recordaban a las almas de los niños muertos como sucedía anteriormente en la fiesta de Tlaxochimaco que era antes de la de los difuntos grandes, por lo que hasta la actualidad al 1 de noviembre se le conoce como “Día de los angelitos”.

De la misma forma las costumbres de venerar a los difuntos fueron cambiando y amalgamándose con creencias cristianas como el uso de velas, las imágenes de los santos, la creencia del purgatorio o el rezo del rosario y la misa de difuntos.

En algunos estados de la República las oraciones por las almas de los difuntos y a las ánimas del purgatorio no solo se engloban en los día 1 y 2 de noviembre; en algunos lugares se cree que el 28 de octubre llegan las almas de los ahogados, el 29 las de los muertos en accidentes, el 30 de octubre los que murieron violentamente, el 31 los niños muertos antes de nacer y el 1 de noviembre de los demás niños y el 2 de noviembre de los demás difuntos. Del mismo modo en algunas comunidades indígenas se cree que San Miguel abre el purgatorio el 29 de septiembre y San Andrés lo cierra el 30 de noviembre (como bien sabemos nadie puede salir del purgatorio y regresar a la tierra, pero la creencia indígena en esos sitios es que Dios les da permiso de salir en ese periodo de tiempo y venir a departir con sus familiares, esto es una creencia heredada de los aztecas y mayas que aun pervive), por lo que las plegarias se extienden entre ese periodo de tiempo.

En el sureste del país al mes de noviembre se le llama “el mes de las ánimas” y los treinta días se hacen plegarias y sufragios por su descanso y el día 30 se vuelve a poner un altar y rezar el rosario para “despedir a las ánimas”. Para el 1 de noviembre en muchos sitios se acostumbra velar en el cementerio; las personas pasan toda la noche en la tumba de sus familiares y las adornan con flores de cempaxúchitl la “flor de veinte pétalos” que para los aztecas simbolizaba la eternidad y su color amarillo y anaranjado simbolizan la luz, alimentos y velas y rezan durante toda la noche mientras suenan las campanas de las iglesias “esperando la llegada de los difuntos”, al día siguiente las personas hacen un camino de pétalos de cempaxúchitl hasta su hogar, de la entrada de su casa hasta el altar para que el alma se guie. El 2 de noviembre muchas personas también acostumbran visitar las tumbas y hacer oraciones, llevan sus comidas y bebidas y comen con sus difuntos como si estos aun estuvieran vivos, algunos, llevan mariachis al cementerio y durante todo el día se reza y se recuerda a los seres queridos que ya no están con nosotros.

Tradicional ofrenda de difuntos en un hogar mexicano.

En estos días de difuntos se suelen hacer una variedad de comidas y dulces especiales para los altares de muertos; entre ellos destacan las calaveras de azúcar y chocolate, esto fue un cambio que hicieron los misioneros al uso prehispánico de cráneos reales se los cambiaron por los de dulce, simbolizando que con Cristo la muerte es dulce. A estas calaveras se le acostumbra poner un cartelito en la frente con el nombre del difunto y algunos con el nombre de los vivos y se los regalan a familiares y amigos como broma. También es muy popular el “pan de muerto” que tiene su antecedente directo en los “huesos de santo” y el “pan de ánimas” españoles y en el uso ritual prehispánico del pan de maíz para celebrar algunas fiestas. Este pan tiene forma redonda simbolizando una sepultura, en la parte de arriba, una bolita de pan que representa la cabeza del muerto y tiene cuatro tibias de pan alrededor como símbolo de los huesos del difuntos y es espolvoreado de azúcar que representa la sangre de los muertos.

Existen varios tipos de altares y ofrendas pero los simbolismos en general los trataremos en un artículo a parte del próximo año, pero generalmente los altares se dividen en tres niveles que simbolizan la tierra, el purgatorio y el cielo, se adorna con papel picado en diversos colores. No pueden faltar la Cruz o crucifijo que representa a Cristo pero que antiguamente también representaba los cuatro puntos cardinales, la Virgen del Carmen como abogada de las almas, San Francisco de Asís, San Miguel arcángel y los santos de los que fuera devoto el difunto. Se ponen los alimentos que al muerto le gustaban en vida, un vaso de agua que representa la purificación y otros dicen que es para que el alma se refresque de su largo viaje, el papel picado que se cuelga y que simboliza el cielo que todo lo ve, y sus colores morado y negro que recuerdan el luto, el naranja la eternidad, el blanco la pureza, las flores de cempaxúchitl con las que se adorna todo el altar, la foto del difunto o sus objetos personales, un puño de tierra que recuerda que polvo somos y al polvo hemos de volver, sal para purificar, el incienso o copal que representa las oraciones que se elevan al cielo y que los aztecas y mayas creían hacia un contacto entre el cielo y la tierra.

André Efrén

Bibliografía:
1. Argueta, Jermán, “Crónicas y leyendas mexicanas: Día de Muertos”, México, revista de publicación mensual, Tomo XV, septiembre 2007.
2. Foster, George, “Cultura y Conquista la herencia española de América”, México, Universidad Veracruzana, segunda edición, 1985.
3. Gómez, Marco Antonio y Delgado Solís, José Arturo, “Ritos y mitos de la muerte en México y otras culturas”, México, editorial Tomo, segunda edición, 2002.
4. Iglesias y Cabrera, Sonia, “Las fiestas tradicionales de México”, México, Selector, primera edición, 2009.
5. Maciel de Granados, Bárbara y Enríquez Argüello, Rossana, “Manual rescatando nuestras tradiciones festividad de los fieles difuntos”, México, Ludidáctico, primera edición, 2006.
6. Marroquín, Enrique, “La Cruz mesiánica una aproximación al sincretismo católico indígena”, México, Palabra, segunda edición, 1999.
7. Orellana, Margarita, “Día de muertos serenidad ritual”, México, Artes de México, primera edición, 2002.
8. Parra Sánchez, Tomás, “Diccionario de los santos historia, atributos y devoción popular”, México, San Pablo, cuarta edición, 2002.
9. Sellner, Christian Albert, “Calendario perpetuo de los santos”, México, Hermes, primera edición, 1995.
10. Zarauz López, Héctor, “La fiesta de la muerte”, México, CONACULTA, primera reimpresión, 2004.

18 pensamientos en “La Festividad de los Fieles Difuntos: el Día de Muertos en México

  1. Gracias André, por este interesantísimo artículo donde documentas la bellísima tradición mexicana del Día de Muertos, fruto del sincretismo entre la ancestral cultura mexica y el catolicismo que llegó mediante la conquista española.
    Está claro que cada pueblo tiene sus ritos y tradiciones para conmemorar a sus difuntos, pero para mí el Día de Muertos es una de las más hermosas. Y sinceramente, aunque por cosas del consumismo y el “American way of life” difundido mundialmente, Halloween sea más conocido como rito de celebración de los difuntos, entre Halloween y el Día de Muertos, me quedo con el Día de Muertos.

    • Ana te agradezco mucho tu comenario, si hay alguien que admira profundamente el día de muertos soy yo, los matices que tiene esta fiesta aun dentro de este pais en cada región son sorprendentes, y tienes razón yo también me quedo mil veces más con el día de muertos que con el halloween sin desmerecer a este ultimo que como sea es una tradición anglosajona. El día de muertos es resultado de nuestra herencia prehispanica con la española y cada año nos llena demucho placer al “creer” que los difuntos vienen a convivir con sus familias y disfrutar de la ofrenda.

  2. Es 1ero. por la tarde en el Valle de México, afuera hay ruido, fiesta, gente comprando cosas apresuradamente para sus altares. Incluso en esta que es una colonia digamos, menos tradicional. Y la nostalgia embriaga por la lejanía de la tierra ancestral. Mi familia también honra a sus ancestros, pero en Tabasco hasta hace pocos años no había pan de muerto ni calaveras de azucar; eso no forma parte de nuestra herencia local. En el altar dómestico habrá pan de la vieja panadería del pueblo, del mismo que los vivos comemos todo el año, nada de panes especiales, sino el mismo pan cotidiano: conchas, roscas de sal, laureles. Habrán flores, pero serán de tizcoque y amargoso; la primera es una prima del cempaxuchitl, pero más pequeña, la segunda parece un girasol pero se trata de un arbusto silvestre. Habrá dulces, pero no seran las calaveras de azucar, sino dulces tradicionales, hechos por la abuela: de calabaza, de limón real, de papayitas. Y tamales, inconseguibles en la ciudad de México: de chipilín, de pescado, de “caminito”. Y no faltará el café, el chocolate molido por las mujeres de la familia y el pozol, también casero. Que antojo, si las animas viniera, como se cree, pues espero que le aprovechen, yo no estoy muerto, ¡pero como extraño esos sabores, esos olores! Y eso que no soy precisamente practicante. Todo esto, solo para decir que la creencia general, en todo el país es que las almas regresan; pero en cada región, en cada pueblo, las costumbres y la cocina son tan diferentes que serían inabarcables en un artículo (sin desmerecer la interesante exposición del compañero), en un libro, en un viaje incluso. Saludos a todos.

    • Moisés, quiza no lo sepas pero yo soy de Villahermosa, Tabasco y vivo en Villahermosa y se muy bien que aqui las calaveras y el pan de muerto hasta hace poco no era comun verlas y en muchos altares aun no se usa, pero como dije eso lo tratare en un segundo articulo el proximo año si Dios me lo permite, el altar que ves en la ultima imagen es el que precisamente pongo en mi hogar, aunque algo lejos de la tradición tabasqueña pues yo soy tan admiradro del dia de muertos que me gusta conjugar un poco de todo asi ves pan de muerto a lado del pozol y el dulce de coco con guanabana o las calaveras de azucar junto a unos chanchamitos y un tamal de chipilin, aunque nuestra tradición local es diferente no quiere decir que todo lo que describo no forme parte de nuestra cultura también porque al fin somos mexicanos y nuestro altar aunque un poco menos vistoso siempre esta lleno de una riqueza de simbolismos muy hermosos.

  3. André,
    Me ha gustado mucho este artículo (es uno de los que más me han gustado de los publicados hasta ahora en el blog y mira que son muchos y muy buenos), pues no tenía ni idea de cómo celebráis ahí el día de los fieles difuntos; cómo habéis sabido entrelazar vuestras antiguas costumbres con las de la tradición cristiana europea en algo tan personal para todo ser humano, aunque tengo que reconocerte que algunas de las cosas que hacéis, yo personalmente, no las haría.

    Yo, con tu permiso, me voy a permitir hacer una oración por todas las personas que nos han precedidos en este mundo y que espero, gocen de la presencia de Dios.

    Fidelium Deus omnium conditor, et redemptor, animabus filiorum, filiarumue tuarum remissionem cunctorum tribue peccatorum: ut indulgentiam, quam semper optaverunt, piis supplicationibus consequantur. Amén.

    • Antonio amigo, te agradeco mucho tus palabras y el que te guste tanto mi articulo, yo entiendo bien que muchas cosas no las harias tu porque para el pensamiento europeo muchas de estas tradiciones son dificiles de entender algunas hasta parecen bastante paganas y otras muy macabras pero es parte e nuestra herencia cultural y que enriquece a mi país, curiosamente como te comente hice un articulo sobre el mismo tema más extenso para un Congreso de mi ciudad y no fui aceptado porque calificaron que no aporto nada nuevo, pero me da gusto ver que a mis amigos europeos si les estoy aportando muchas novedades con este resumen que me quede corto a pesar de los extenso que quedo y pues esperen el del próximo año que seguiremos hablando sobre las festividades de difuntos, y gracias Antonio por tu oración por todos nuestros seres queridos que ya se nos adelantaron. Dale Señor, el eterno descanso y luzca para ellos la luz perpetuo, que descansen en paz, así sea.

  4. Pues la verdad los de ECOSUR-UJAT se pierden el no haberte aceptado tu ponencia, la aportación es siempre novedosa, no hay mucho escrito sobre Tabasco y tu trabajo es pionero en esa área…, el experto en festividad de la muerte en Tabasco eres tú. Siempre te he felicitado por ello y hoy no será la excepción.

    La herencia prehispánica en el Panteón de los Dioses ha sido indispensable para realizar un sincretismo con el legado español y su Reino de los Cielos. Nuestras tradiciones y costumbres van de la mano con la religiosidad popular ya que en ellos se cimentó nuestras festividades el día de hoy. Nunca podremos olvidar nuestras raíces y menos sabiendo que es parte de nuestra identidad mexicana y nacional (no quiero ser choubinista) pero a través de ellos estamos compitiendo a gran altura con las antiguas civilizaciones del Viejo Mundo.

    • Amigo te agradezco como siempre tus acertadas palabras y tus halagos, tu sabes bien que el día de muertos es una festividad en la que se conjugan tan hermosamente nuestras antiguas tradiciones prehispánicas con las cristianas y creo yo que es de las pocas tradiciones a nivel nacional y que se celebran sin restricciones de edad, condición social o politica, región, estado o municipios aunque en cada lugar tiene disferentes carateristicas el fin siempre es el mismo recordar a los que ya se nos fueron.

  5. Te has lucido en este articulo Andre,es macnifico.
    Esa creencia de que SanMiguel Arcangel abre las puertas del purgatorio el dia 29 y San Andres las cierra el dia 30,permitiendo a los difuntos regresar por un dia me ha enternecido,la verdad.
    Tu altar es precioso,presidiendolo la Virgen del Carmen,veo tambiena San Antonio de Padua y un poco mas arriba de el no se si es San Judas Tadeo o San Andres.un poco mas a la izquierda hay otro santo que tampoco logro identificar muy bien.
    A lo que Antonio se refiere con lo que hay cosas que no haria,pienso que es(si no que me corrija) el hecho de pasar la noche en el cementerio junto a las tumbas de los familiares y comiendo.
    Yo particularmente tampoco lo haria,pero claro,sera otra mentalidad la que tenemos como tu bien dices.

    • Jajaja si supuse que era algo parecido por eso conteste que posiblemente les podrian parecer macabras algunas de las tradiciones, pero fijense Abel y Antonio que yo nunca eh ido a pasar la noche en el cementerio en estas festividades porque gracias a Dios no tengo ningun familiar muy cercano a mi difunto y además que aqui en mi estado esta tradición no es muy común, pero a pesar de todo esto si ustedes apreciaran las imágenes que se ven en los cementerios cada noche del 1 de noviembre y que además se hacen transmisiones especiales en Tv no le daria miedo, el cementerio se ve lleno de montones de luces de veladores y tiene una cantidad inmensa de deudos que recorren las tumbas que parece más que fuera de día que de noche mientras lo único que se logra escuchar de fondo son los requiems, los padre nuestro y las ave María rogando por las almas, quiza alguna plática recordando a los difuntos despues del rosario mientras departen los tamales y esperan a que se quemen sus velas.

      Abel si esa creencia de San Miguel y San Andrés es muy bella y respondiendo a lo de mi altar te agradezco el que e guste pues trabajo bastante en pel, y de izquierda a derecha los que estan de abajo a arriba son, San Martin de Tours, San Judas Tadeo, la Virgen de Guadalupe, San Antonio de Padua, San Lorenzo, el Señor de Tila (de quien escribire un articulo en junio del año próximo) San José, el Santo Entierro, San Pedro, San Martín de Porres, San Francisco de Asis, San Miguel arcangel, la Virgen del Carmen y Santa Rita de Casía.

  6. Pues la verdad es que yo no tendría miedo de pasar la noche en un cementerio, ¡¡me encantan los cementerios!! Especialmente los monumentales.
    Espero sinceramente poder disfrutar un día “in situ” de esta bellísima fiesta mexicana. Y concuerdo con Eddy; André: si no te aceptaron la ponencia, peor para ellos. Desde luego, a nosotros nos estás aportando muchísimo.

    • Muchas gracias Ana por tus palabras, y si me da mucha alegría que a ustedes si les aporto mucho y tienes razón el pasar la noche en el cementerio el 1 de noviembre es una tradición muy bella, sobre todo porque no es ir con morbo o con el miedo a la muerte que se le suele tener sino ir a pensar en que “vas a esperar a que llegue” tu difunto, tu papá, tu mamá, hermanos etc, y que mejor para esperar a alguien que no “ves” dede tan tiempo que velar esperandolo cuando fue alguien a quien quisiste tanto al que siempre recuerdas, ojalá algun día puedas venir y estar en estas festividades y que me avises para que yo te acompañe y te explique personalmente cada uno e los rasgos que tiene esta hermosa festividad de lo que yo me declaro admirador.

      • Tabasco y México en general posen una riqueza Meldelen, excepcional, sin menospreciar a nuestros hermanos de otros lados del continente americano que tienen maravillosas tradiciones y costumbres en referencia al día de muertos, principalmente donde se desarrollaron potentes civilizaciones como la de los Incas en Sudamérica como la más sobresaliente y otras de menor trascendencia, en México, como he dicho sus culturas son las más mencionadas como la Azteca o Mexica y la Maya, que en casi todos lados del mundo se conoce y que han legado una herencia cultural sin precedentes. El culto a la muerte por el mexicano no es burla, es acercarse a lo que desconoce por la gran curiosidad que tiene, pero al mismo tiempo lo hace con respeto pues como todo, no sabemos con lo que nos vamos a encontrar.

        Así asistimos al panteón (cementerio), a limpiar tumbas y pintarlas, decorar con flores plásticas y naturales con anticipación, para que nuestros hermanos difuntos encuentren todo dispuesto para su recibimiento. Para la gente tabasqueña como bien mencionó André no es de quedarse a velar toda la noche en el panteón, como en otros lugares Patzcuaro, Michoacán por ejemplo o un poco más cercano un pueblo de Campeche llamado Helchakán donde se sacan los restos (huesos) del difunto para limpiarlos uno por uno y volverlos a colocar dentro, parece algo macabro pero así está esa tradición. Yo en lo personal no tocaría los restos de un muerto.

        En mi ciudad de Teapa, Tabasco el párroco procura celebrar misa en los camposantos, los únicos dos que existen en la ciudad. El más antiguo es el central cuya primera tumba data aproximadamente de 1850. En Villahermosa capital de Tabasco las primeras datan de principios del siglo XIX. A lo largo del país hay panteones que datan desde los inicios de la época colonial y en ellos convergen un sinfín de elementos que aportan nuevos datos a las tradiciones y costumbres, entre ellos cuentos, leyendas y mitos. Saludos!!!

    • Bueno Ana María, si algun día tienes oportunidad de venir en esas fechas a México, quizá uno de los lugares más famosos del país esta cerquisima de Ciudad de México. Se trata de un antiguo enclave azteca, el pueblito de San Andrés Mixquic. Allí se solía rendír culto al dios y a la diosa de la muerte (Mictlantecuhtli y Mictecacíhuatl respectivamente), así que el día de muertos es la gran celebración del lugar. Todo esta ritualizado y se sigue el “protocolo” fielmente año con año. Además junto a la iglesia de San Andrés hay vestigios arqueologicos incluida una estatua prehispanica de Mictlantecuhtli, rodeada de craneos reales que según tengo entendido son de guerreros aztecas, los cuales también son adornados con f lores de cempazuchitl para la ocasión, pues son tenidos como los antepasados directos de los habitantes del pueblo y por tanto honrados en estas fechas. Yo este año nopude ir, pero quienes conocen dicen que vale la pena quedarse a dormir allá en esas fechas. Y el evento final es justamente la velación de las tumbas en el cementerio el día 2. La web del pueblito es http://www.mixquic.com.mx/ por si quieres echarle un ojo.

  7. EXELENTE ARTICULO EFREN!
    COMO BIEN EN CADA LOCALIDAD O REGION DE LA REPUBLICA TIENE ELEMENTOS PROPIOS COMO PAZTCUARO, EN MICHOACAN, MIXQUIC EN LA ZONA DEL D.F. HIDALGO, LA SIERRA NORTE DE PUEBLA Y EL EDO DE VERACRUZ, HUAQUECHULA PUEBLA Y OAXACA. AUNQUE MUY BIEN SABES QUE SENTIDO LE DOY PERO NO DEJA DE SER UNA BELLA TRADICION MEXICANA! SALUDOS A TODOS!!!!!

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