San Esteban, diácono protomártir

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Tabla gótica del Santo, obra de Giotto di Bondone (s.XIV).

Las primeras noticias que tenemos de San Esteban provienen de los Hechos de los Apóstoles pero existen otros textos antiguos bastante posteriores al siglo I en los que sobre todo se habla del descubrimiento de sus reliquias y que son muy útiles para explicar las razones por las cuales San Esteban ha sido muy venerado desde los primeros siglos por toda la Cristiandad.

La primera vez que se habla de San Esteban es en (Hechos, 6, 5): “Pareció bien la propuesta a toda la asamblea y escogieron a Esteban, hombre lleno de fe y de Espíritu Santo, a Felipe, a Prócoro, a Nicanor, a Timón, a Pármenas y a Nicolás, prosélito de Antioquía” y esta elección fue consecuencia del malestar y de las protestas de los griegos contra los hebreos porque sus viudas eran desatendidas en aquella incipiente comunidad de Jerusalén, por lo que los apóstoles tuvieron que elegir a siete diáconos que les ayudaran en estos menesteres sociales.

De este texto podemos deducir que Esteban era ya muy conocido y valorado “hombre lleno de fe y de Espíritu Santo” en aquella primitiva comunidad. Hay quienes manifiestan que pertenecía al grupo de los setenta y dos discípulos que acompañaban al Maestro, pero esto no se puede afirmar completamente; lo que si se puede decir es que tenía muy buena reputación. Sigue diciendo San Lucas que “Esteban, lleno de gracia y de poder, realizaba entre el pueblo grandes prodigios y señales” (Hechos, 6, 8), pero que “Se levantaron algunos de la sinagoga de los Libertos, de Cirene y de Alejandría y otros de Cilicia y Asia, y se pusieron a disputar con Esteban; pero como no podían resistir a la sabiduría y al Espíritu con que hablaba, entonces sobornaron a unos hombres para que dijeran: Nosotros hemos oído a éste pronunciar blasfemias contra Moisés y contra Dios” (Hechos, 6, 9-11).

De este texto se puede deducir que su apostolado no era meramente asistencial, sino que además, entre los judíos de la diáspora suscitaba animadas discusiones provocando el debate. Y el hecho de que lo acusen injustamente de blasfemar contra Moisés, nos da a entender que principalmente predicaba la visión que tenía de la misión salvadora universal de Cristo, salvación que sobrepasaba a la Ley y los profetas, que superaba la mera visión localista que tenían los judíos convertidos. Por eso, es acusado de dos crímenes: rechazar la Ley de Moisés y despreciar el Templo. San Lucas, en el capítulo 7 de los Hechos narra el largo discurso de Esteban ante el Sanedrín: la historia de la salvación, que empieza por Abrahán y los patriarcas, continúa por Moisés y David y que finalmente, lleva a Cristo a quién ellos traicionaron y asesinaron (aconsejo leer el capítulo 7 entero).

Martirio del Santo. Mural románico catalán en la iglesia de Sant Joan de Boi, Lleida (España).

La reacción contra esta reprimenda de Esteban fue furiosa sobre todo cuando proclamó su fe en Cristo: “Entonces, gritando fuertemente, se taparon sus oídos y se precipitaron todos a una sobre él; le echaron fuera de la ciudad y empezaron a apedrearle. Los testigos pusieron sus vestidos a los pies de un joven llamado Saulo. Mientras le apedreaban, Esteban hacía esta invocación: «Señor Jesús, recibe mi espíritu.» Después dobló las rodillas y dijo con fuerte voz: «Señor, no les tengas en cuenta este pecado.» Y diciendo esto, se durmió” (Hechos, 7, 57-60). Según muchos exegetas, esta condena no tiene lo más mínimo de legalidad. Es originada por el furor del Sanedrín, por la violencia que entre ellos provocó la profesión de fe de Esteban. Esteban proclama la divinidad de Cristo y es por esto por lo que es el primer mártir, el primer testigo que paga con su propia sangre, la fe que profesa a Jesús. La manera en que San Lucas narra los últimos momentos de San Esteban es muy elocuente: “Señor Jesús, recibe mi espíritu” y “Señor, no les tengas en cuenta este pecado”.

El evangelista Lucas no precisa el lugar del martirio, solo dice que fue “fuera de la ciudad”. Está basada en documentos muy posteriores, la creencia de que el lugar del martirio estaba en la parte Norte de la ciudad, una zona llena de piedras, lejana a la zona bajo el control de la guardia romana. Tampoco dice San Lucas donde fue sepultado; sólo dice: “Unos hombres piadosos sepultaron a Esteban e hicieron gran duelo por él” (Hechos, 8, 2). Si releemos el artículo publicado el día 16 de marzo, titulado ¿A qué edad murió Cristo? y aceptamos que pudo ser el año 30 de nuestra era, Esteban debió ser martirizado el año 31 o 32, en un día muy cercano a la fiesta de los Tabernáculos, pues según nos dice San Lucas, había en Jerusalén muchos forasteros (Hechos, 7,9). Y esto es todo lo que se sabe de la vida y muerte de San Esteban, diácono y primer mártir de la Cristiandad, aunque bien es verdad que hay una “passio” legendaria de la que diremos algo.

Invención de las reliquias del Santo. Miniatura gótica del códice Speculum Historiae, siglo XV.

En el siglo X se encontró un códice en el Monte Athos en el que se escribía, en lengua georgiana, sobre el martirio de San Esteban. De él existen versiones en diversas lenguas eslavas y en griego. Según este relato, San Esteban nació dos años después de la Ascensión en un tiempo en el que muchos sabios de Etiopía, Tebaida, Mauritania y Babilonia discutían acaloradamente sobre el nacimiento virginal de Cristo, sobre sus milagros y su Resurrección. Esteban tomó partido y sus adversarios lo llevaron ante Pilatos para que lo condenase, pero Pilatos les reprochó su terquedad defendiendo a Esteban. El mismo Pilatos, con su mujer e hijos se habían convertido al cristianismo.

Esteban fue llevado entonces ante Caifás, quien lo hizo azotar y durante tres días y tres noches hizo que Esteban debatiera con ellos sobre esos temas. Ni siquiera Saulo (San Pablo), logró rebatirlo por lo que se suscitó una violenta reacción, que fue frenada por Gamaliel, que era miembro del Sanedrín y que previamente se había convertido, quién sin embargo no pudo evitar que Esteban fuese torturado. Seguidamente lo condujeron ante el escriba Alejandro y posteriormente ante el tetrarca Antipas. La noche anterior al último juicio, un ángel anunció a Esteban su inminente martirio y lo confortó y en ese juicio, que aun fue más violento que los anteriores, fue Saulo quién insistentemente solicitó su lapidación. Esto ocurrió delante de Pilatos y familiares, Nicodemo, Gamaliel y su hijo Abibo. Posteriormente el mismo Nicodemo y Abibo serían también martirizados por haber intentado sepultar a Esteban pues sus enemigos pretendían que fuera devorado por las fieras. Entonces fue Pilatos quién lo sepultó en su tumba familiar y desde allí, milagrosamente su cuerpo fue trasladado a Kefar-Gamla. Otra versión dice que este traslado lo hizo Gamaliel con el consentimiento de los apóstoles.

Como puede verse esta “passio” está llena de ocurrencias a cual más inverosímil e incluso esperpéntica y no se acomoda en absoluto a lo escrito por San Lucas en los Hechos de los Apóstoles, siendo un relato inventado por un monje que vivió entre los siglos V-VI.

Las reliquias de San Esteban se encontraron en el año 415, hecho que contribuyó a incrementar el culto al santo. Parece asombroso que se perdiera el rastro del sepulcro de uno de los mártires más venerados de la antigüedad, pero así fue, aunque esto puede explicarse por el hecho de que el culto a los mártires en sus sepulcros no se inició hasta el siglo II, siendo en el siglo IV donde alcanzó su apogeo. Puede también explicarse este “abandono” por el hecho de que los emperadores Tito (en el año 70) y Adriano (en el año 135) arrasaron Palestina y muy especialmente, Jerusalén.

Relicario del Santo en Gimel, Francia.

Es un sacerdote llamado Luciano de Kefar-Gamla quién relata en griego este descubrimiento, relato que casi inmediatamente fue traducido al latín por Avito de Braga, al siríaco, copto, árabe y otras lenguas. Todo esto contribuyó a que por toda la Cristiandad “se corriera la noticia como la pólvora”. Según nos cuenta Luciano, durante tres días, en el mes de diciembre del año 415 se le apareció en sueños Gamaliel, quién le aseguró que San Esteban estaba sepultado en aquella localidad porque quién allí lo había sepultado era él mismo. También le indicó que en el mismo sepulcro había puesto los cuerpos de su hijo Abibo, de Nicodemo, quienes, por temor al Sanedrín, se habían refugiado en su casa antes de morir y aun el suyo propio; o sea: en el mismo sepulcro estaban Esteban, Gamaliel, Abibo y Nicodemo.

Luciano contó esto al obispo Juan de Jerusalén. Excavaron, encontraron la piedra sepulcral donde estaban anotados en griego los nombres de los cuatro, identificaron las reliquias e inmediatamente ocurrieron grandes prodigios (yo, la verdad, no se cómo pudieron distinguir los restos de uno de los restos de los otros tres). Luciano dice que él se quedó con una parte de los huesos, que posteriormente distribuyó entre algunos amigos, y que la porción mayor de las reliquias se trasladaron a Jerusalén, a la iglesia de Sión, el día 26 de diciembre del año 415.

Juvenal, obispo de Jerusalén mandó construir una basílica en el presunto lugar donde se produjo la lapidación del santo y esta basílica, fue solemnemente inaugurada por San Cirilo, patriarca de Alejandría, en el año 439. La emperatriz Eudocia, que vivía en aquella época, edificó una basílica aun más grandiosa y un monasterio, los cuales fueron destruidos por los persas en el siglo VII.

Demos por auténticos estos restos de San Esteban, pero si el descubrimiento de las reliquias se hubiese realizado en el día de hoy, ¿los hubiéramos dado por buenos, estando mezclados con otros, sin hacerles ningún tipo de pruebas? En el fondo, ¿qué quiero decir con esto? Que dudas razonables las hay, máxime cuando sabemos que si se juntasen todas las reliquias que del santo existen repartidas por toda la cristiandad, tendríamos varios esqueletos. Un simple ejemplo: hay un cráneo completo en el monasterio Vatopedi del Monte Athos (se reproduce una foto), otro también completo en Dubrovnik (Croacia) y algún otro más; algo parecido a lo que ocurre con San Juan Bautista (ver artículo del 26 de junio) y con algún que otro santo de la antigüedad.

Sepulcro de los Santos Esteban, Lorenzo y Justino. Basílica de San Lorenzo, Roma (Italia).

Que yo sepa, existen reliquias insignes de San Esteban en: Roma (Italia), Venecia (Italia), Nea Ionia (Grecia), Sens (Francia), Gimel (Francia), al-Fayum (Egipto), Viena (Austria), Waha (Bélgica), Monte Athos (Grecia), Putignano (Italia), Dignano (Croacia), Wegier (Polonia), Bega (Barcelona-España), Zagreb (Croacia), Huy (Bélgica), Kiev (Ucrania), Maastricht (Holanda), Dubrovnik (Croacia), Court St. Etienne (Bélgica), Limoges (Francia), Auxerre (Francia), etc., etc.

Además, hay casi una decena de iglesias que presumen de tener relicarios de ¡la sangre del mártir! A mí me vais a permitir que dude de la autenticidad de estas reliquias porque ¿quién y cuando recogió la sangre del mártir? Y el colmo: en Ancona (Italia) se veneran algunas de las piedras utilizadas durante la lapidación.

Como he mencionado antes, el culto es antiquísimo. El mismo San Lucas dice: “Unos hombres piadosos sepultaron a Esteban e hicieron gran duelo por él” (Hechos, 8, 2). Esto se hacía en Palestina para conmemorar especialmente a los difuntos más distinguidos, más queridos y venerados, por lo que podemos deducir que ya esto, en si mismo, fue una primera veneración al santo. El mismo San Pablo, que fue testigo de su muerte, años más tarde dice que “fue testimonio de Cristo” (Hechos, 22, 20). San Agustín llega a decir que el mismo hecho de que su martirio esté contado en un Libro Sagrado, contribuyó a que desde los comienzos de la Iglesia, su memoria estuviese en la mente de todos.

En Oriente, en el siglo IV, varios Padres de la Iglesia escriben sobre él: San Gregorio de Nissa, San Basilio de Seleucia, San Asterio de Amasea y otros y destaquemos que estos sermones escritos por estos santos son anteriores a la fecha del descubrimiento de las reliquias, luego es seguro que ya con anterioridad a este hecho el Santo era venerado, aunque el descubrimiento de las reliquias incrementase aun más su culto. Ya desde el siglo V, el Martirologio Siríaco conmemora su fiesta el día 26 de diciembre y la Iglesia de Constantinopla lo conmemoraba un día después.

Esta fecha no conmemora el día del martirio sencillamente porque no se sabe, sino que quieren solemnizar la festividad de este primer mártir cristiano poniéndola lo más cerca posible del día en el que conmemoramos en nacimiento de nuestro Salvador. De hecho, San Gregorio de Nissa nos recuerda cuales eran las fiestas celebradas alrededor de la Navidad: Santos Pedro y Pablo, Santos Juan y Santiago, San Esteban…; cabe destacar, sin embargo, que la “Depositio martyrum” del año 354 no menciona esta festividad.

Relicario del cráneo del Santo venerado en el monasterio Vatopedi, Monte Athos (Grecia).

Como he dicho anteriormente, el descubrimiento de las reliquias es lo que hace florecer el culto principalmente, máxime cuando el propio Luciano dice que él repartió parte de ellas entre sus amigos; una de ellas se la regaló a Orosio, obispo de Menorca, en Hispania (!!). De hecho, como hemos visto antes, las hay por todos los países cristianos tanto de Oriente como de Occidente.

Se multiplicaron las fiestas litúrgicas conmemorando traslados de las reliquias de un sitio a otro y se le dedicaron multitud de iglesias, monasterios y abadías. Recordemos en este momento un curioso relato que habla del traslado de las reliquias de San Esteban: Un mujer de Constantinopla, llamada Juliana, había sepultado en Jerusalén a su esposo llamado Alejandro, junto al sepulcro de San Esteban. Realizó diversas gestiones y consiguió que le permitieran trasladar el cuerpo de su marido desde Jerusalén a Constantinopla; conseguido el permiso, consiguió engañar a todos y en el ataúd que debiera llevar el cuerpo de su esposo, escondió el del santo y así trasladó el cuerpo a Constantinopla (!!) Una vez que el cuerpo estuvo en la Ciudad Imperial, Pulqueria, hermana de Teodosio II, se dedicó a regalar parte del cuerpo a diversas personas relevantes de la Corte, devolviéndose algunas a la propia Jerusalén. Parte de ellas volvieron a Occidente en el siglo XIII durante la Cuarta Cruzada.

Además de la fiesta del día 26 de diciembre, a partir del siglo X se empezó a celebrar otra fiesta sobre el descubrimiento del cuerpo: el día 2 de agosto (!!), fiesta que como es natural, ha sido una de las suprimidas del siglo pasado. ¿Y por qué? Porque está clarísimo que fue una confusión con la festividad del Papa San Esteban I que es precisamente ese día; ya dijimos que Luciano cuando habla de la invención, lo hace en diciembre. Pero sobre este tema de fechas, siguen las discusiones entre los hagiógrafos en las que no es necesario entrar aquí. Las Iglesias caldea y copta lo conmemoran el día 8 de enero, pero hay que tener en cuenta que estas iglesias el día anterior conmemoran la Navidad.

En la Edad Media existían en Roma diversas iglesias dedicadas al santo diácono protomártir, la más famosa, Santo Stefano Rotondo sul Monte Celio, erigida por el Papa San Simplicio en el siglo V. Existe otro relato que dice que a finales del siglo VI, durante el pontificado de San Pelagio II se llevaron reliquias desde Constantinopla hasta Roma, siendo estas reliquias las que reposan en la cripta existente bajo el altar de la Basílica de San Lorenzo fuori le Mura, junto con las reliquias del santo diácono hispano.

Icono ortodoxo americano del Santo. Iglesia de la Santa Dormición de Cumberland (EEUU).

Sobre la abundante iconografía de San Esteban prefiero no hablar porque además de alargar en exceso el artículo, no soy yo la persona más apropiada. Para preparar este artículo, además de utilizar el Nuevo Testamento, las Cartas de Luciano y los datos propios de mi archivo, principalmente me he basado en los trabajos de Monseñor Gian Domenico Gordini, profesor de Historia Eclesiástica del Pontificio Seminario Regional de Bologna (Italia).

Antonio Barrero

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

17 pensamientos en “San Esteban, diácono protomártir

  1. Dear Antonio,

    your profession is obvious for the manner you are making the research and is brilliant. The problem of the multiple relics happens quite often, I remember my research about St. Andrew, when I observed the multitude of the traditions. I may be the destruction of Jerusalem the reason of the 2-3 century loss, I don’t know. But is it possible that the cult of the relics not to be so important in the first christian centuries? I know that the martyrdom of Ignatius, Polycarp or Irenaeus of Syrmium demonstrate quite the opposite. But, maybe, the palestinian christendom was a little bit more “iconoclastic” because of the jewish influence, and in the meantime the relics were venerated among the christians from the greek/roman space?
    As you mentioned, the byzantine-rite Churches of the Orthodoxy celebrate St. Stephen tomorrow. Happy namesday for all the Stephen-named Christians, today and tomorrow!
    Merry Christmas to all!

    • Estimado amigo Dumitru,
      Te respondo en castellano porque se que lo comprendes y así participan más hispano-parlantes en los debates o comentarios.
      Hay un refrán español que dice: “más sabe el demonio por viejo que por demonio” (else knows the demon for old that for demon) y algo parecido me pasa a mi. Son muchos los años dedicados al estudio de estos temas.

      Es verdad: la primitiva comunidad cristiano-judía era “más iconoclasta” que la griega o romana debido a su anterior tradición judía.
      Recordemos lo que dicen las Escrituras: “No os hagáis ídolos, ni pongáis imágenes o estelas ni coloquéis en vuestra tierra piedras grabadas para postraros ante ellas, porque yo soy Yaveh vuestro Dios” (Levítico, 26, 1) ó “No te harás ninguna escultura y ninguna imagen de lo que hay arriba, en el cielo, o abajo, en la tierra, o debajo de la tierra, en las aguas” (Deuteronomio, 5, 8 ) y está claro que los primitivos cristianos de Palestina mantuvieron la misma actitud ante el culto a las reliquias.

      Conforme el cristianismo se asienta entre los gentiles, las costumbres van cambiando y a los santos se les empiezan a dar culto, como se demuestra con los mismos ejemplos que tú mencionas: Ignacio, Policarpo o Ireneo. Pero aún así y todo, aunque la proliferación de reliquias falsas es más tardía, se dio tanto en Oriente como en Occidente.

      Feliz Navidad tanto a quienes la celebramos por el calendario gregoriano como a quienes la celebran por el calendario juliano.

  2. Antonio ya era hora de que le tocara el turno a San Esteban (protomartir),no recuerdo que articulo se publico en su lugar el año pasado,luego lo revisare.
    Referente a “reliquia insigne”,me imagino que quiere decir una parte importante o un hueso completo,no?

    • Se publicó un artículo de Dairon dedicado a la Sagrada Familia, porque ese día coincidía la fiesta de la misma -2º día de Navidad- con San Esteban.

      Yo, en lo que respecta a este Santo, me quedo con lo que cuentan los Hechos, que pese a ser muy escuetos, ofrecen mucha fiabilidad. Y es que me parece el colmo que a un Santo del que tenemos datos en las Sagradas Escrituras se le haya inventado también una “passio”. Por cultivar la imaginación que no quede, oye.

      • Ana Maria,
        Entre otras cosas, por esas, tu y yo estamos tan en contra de los cuentos chinos llamados “passios” inventados sobre todo en la Edad Media y que nuestro buen amigo, el Beato Jacobo de Vorágine se encargó de recopilar y darles publicidad.
        Yo con este tema, es que no puedo. Por eso estoy tan en contra y por eso, en raras ocasiones, entro al trapo contando algo de ellas.

    • Abel,
      Por reliquia insigne se entiende lo que tu dices: el cráneo, una mano, una pierna, un hueso grande completo,…, cosas así. Un hueso pequeñito es una reliquia de primera clase, pero no se considera reliquia insigne.
      Como te dice Ana Maria, es la primera vez que hablamos de San Esteban y ya era hora, ¿verdad?

  3. Gracias Antonio. Me quedo finalmente con la gran devoción que se profesa por los grandes diáconos , siendo el más venerado en la iglesia de Oriente el propio San Esteban , en la de Roma San Lorenzo y en la iglesia de Occidente San Vicente. Multitudes de iglesias les adornan y su culto es más que extendido por protomártires. Me sumo a que ya era hora de rendir nuestro particular homenaje a San Esteban.

    • Salvador,
      ¡Cómo barremos para casa! ja, ja 8).
      Son muchísimos más los diáconos que han sido grandes santos. Yo solo te voy a recordar a dos: Efrem el Sirio y el gran Francisco de Asís. Y barriendo yo también te hablaré de un tercero: Walabonso de Niebla, nacido a treinta kilómetros de dónde yo vivo.
      Pero bueno, de estos tres, también hemos escrito ya.

  4. ¡Excelente artículo para el primer mártir!

    Aunque me causa ruido que se llame a veces “protomártir”, creo que el testimonio que dio con su sangre, no se diferencia de nada con los mártires de la persecución.

  5. Muy buen articulo Antonio como bien dicen ya era justo que San Esteban tuviera un articulo propio, es un santo de gran veneración y que como bien dicen lo importante es que además su martirio se encuentra en las Sagrdas Escrituras y que en ellas como narraste se puede distinguir la temprana veneración y devoción a su memoria, al contrario de lo que piensan los protestantes de que los primeros cristianos no veneraban ni recordaban a los santos o martires.

  6. Hola, soy estudiante de 1º curso de Historia del Arte, y me preguntaba si me podríais echar una manita en un trabajo que estoy haciendo. El trabajo trata sobre San Esteban protomártir, y me gustaría saber algo sobre la adoración de las reliquias de este santo o como es normalmente representado.
    Me he leído tanto éste artículo como el de San Esteban I Rey de Hungría, y ambos me resultan muy interesantes y de gran utilidad.
    Les doy las gracias de antemano.
    Un Saludo.

  7. Paulo Orosio no fue obispo de mahón ni de otra sede balear , se encontraba en Jerusalem el 415 por consejo de San Agustín para consultar cuestiones teológicas sobre el alma con San Jerónimo , recibió reliquias de San Esteban ,volvió a Hipona para continuar allí escribiendo parte de su obra en el 418 terminada su labor pretendió y volver a Hispania para llevar las reliquias a Braga de dónde parece que era natural al llegar a mahón se encontró con los sucesos que les relataron los huidos de la península ( Walia rey godo por encargo del emperador Honorio ataco y venció a los alanos y vandalos silingios ) con lo que Orosio dejo las reliquias en Mahón y volvió a África es posible que dado el gran cariño que tenía a su tierra (como deja entrever en sus escritos) intentara volver entre el 420 -423 aproximadamente pero entonces la guerra estaba precisamente cerca de Braga y según relatan los cronistas de la orden Agustina que lo consideran discípulo de San Agustín ,fundo un monasterio a tres leguas de la cuidad de Cartagena posiblemente en el lugar que hoy conocemos como San Gines de la Jara

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