Vosotros sois la luz del mundo (I)

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Vidriera contemporánea de la Beata Lucia Bufalari.

“Vosotros sois la luz del mundo. Una ciudad construida sobre un monte no puede permanecer oculta y no se enciende una lámpara para esconderla, sino para ponerla en un candelabro y alumbre a todos los que están en la casa”. El Señor había llamado previamente a sus discípulos que eran la sal de la tierra, porque con su sabiduría celestial restauró el sabor en el corazón del hombre, el cual había estado insípido por obra del demonio. Ahora los llama luz del mundo, porque iluminados por Él, verdadera y eterna luz, habrán de convertirse en luz entre las tinieblas.

Y no sin motivo, Jesús que es el sol de justicia, llama a sus discípulos luz del mundo, porque mediante ellos, como rayos resplandecientes, infunde en todo el universo la luz de su conocimiento; ellos disipan las tinieblas del error de las mentes de los hombres mostrándoles la luz de la verdad.
También nosotros, iluminados por Él, hemos venido de las tinieblas a la luz según lo afirma el Apóstol: “En otro tiempo erais tinieblas pero ahora sois luz en el Señor y ya no sois hijos de la noche ni de las tinieblas, sino que sois hijos de la luz e hijos del día”. Incluso San Juan, en su carta, dió testimonio diciendo: “Dios es la luz y el que permanece en Dios y en la luz, como Él mismo, está en la luz. Entonces, debemos gozarnos de haber sido liberados de las tinieblas del error; debemos siempre, como hijos de la luz, caminar en la luz”. El Apóstol dice. “Vosotros debeis brillar como fuentes de luz en este mundo, impregnados de la Palabra de la vida”.

“Si no nos comportamos de esta manera, nuestra infidelidad esconderá y oscurecerá como un velo la utilidad de una luz tan necesaria, en detrimento de nosotros mismos y de los demás, llegando a ser como el siervo que prefirió esconder el talento recibido en lugar de cambiarlo por los bienes celestiales. Y por haberlo leido, sabemos la recompensa que había recibido. Por lo cual, la lámpara estaba encendida y brillante porque la usamos para nuestra salvación y por eso siempre debe brillar en nosotros. De hecho, tenemos la luz del mandamiento divino y la gracia espiritual, de la cual David había dicho “la lámpara que está a mis pies es tu palabra y es la luz de mi camino” y Salomón: “Porque el precepto de tu ley, es una luz”.

“Esta luz de la ley y de la fe no debe ser ocultada, siempre se mantiene en alto en la Iglesia, como puesta en un candelero para que sea la salvación de muchos, porque nosotros, primero hicimos uso de su luz y así, todos los creyentes serán iluminados”. Del “Tratado sobre el Evangelio de Mateo” de San Cromacio, obispo. (Trattato 5, 1.3-4; CCL 9, 405-407).

Grabado antiguo de la Beata Lucia da Settefonti

Introducción:
El nombre de Lucía deriva del “praenomen” latino Lucia, que es el femenino de Lucius. El cambio del acento italiano deriva de la traducción griega Lukìa. En el italiano moderno ya no representa el femenino de Lucio como consecuencia de tradiciones onomásticas separadas. Tradicionalmente esto ha derivado del termino latino “lux lucis”, la luz, significando “luminosa, brillante”, pero también “nacida en las primeras luces de la mañana”.

El Martirologio Romano recuerda el 13 de noviembre: Memoria de Santa Lucía, virgen y mártir, que mientras vivió, guardó encendida la lámpara para ir al encuentro del Esposo y en Siracusa de Sicilia, fue conducida a la muerte por Cristo, mereciendo el acceder a unirse con Él en el cielo y poseer la luz que no conoce ocaso alguno..
La mártir siracusana es una de las siete mártires incluidas en el Canón Romano o Plegaria eucarística:
“También a nosotros, tus siervos pecadores, que confiamos en tu infinita misericordia, concédenos ¡Oh Señor! participar en la comunidad de tus santos apóstoles y mártires: Juan, Esteban, Matías, Bernabé, Ignacio, Alejandro, Marcelino y Pedro, Felicidad, Perpetua, Águeda, Lucía, Inés, Cecilia, Anastasia y todos los santos: admítenos a gozar de su feliz destino, no por nuestros méritos, sino por la riqueza de tu perdón”.

Una curiosidad. En la tradición del Rito Ambrosiano este elenco es diferente. Así, en la nueva edición del Misal Ambrosiano, encontramos también diariamente citadas a las mártires Eufemia, Justina, Tecla, Pelagia y Catalina: en total son doce mujeres mártires.
El nombre de Lucía está ampliamente difundido y las otras santas y beatas han recibido en su honor el mismo nombre.
He aquí una relación de ellas:

Ejemplos de santidad de nombre “Lucía”:

Escultura contemporánea de Santa Lucia Filippini, obra de T.B. Purcer. Iglesia de la Santa en Tarquinia, Italia.

Santa Lucia Filippini:
Virgen, fundadora del Instituto “Maestre Pie Filippine” (25 de marzo).

Nació en la Toscana italiana el día 13 de enero del año 1672 en Tarquinia. Cuando apenas tenía once meses y pocos días, murió su padre y pocos años después, también murió su padre.
Cuando tenía dieciseis años de edad tuvo un felicísimo encuentro con el cardenal Barbarigo decidiendo entrar en el monasterio de Santa Clara en Montefiascone.

Su ideal era poder iluminar las inteligencias y levantar los corazones: con la ayuda del cardenal Barbarigo, bajo las normas de Santa Rosa Venerini y con la cooperación de una señora muy piadosa, se da cuenta de su proyecto apostolico dando origen al ministerio educativo de las “Maestras Pías Filipinas”. Pronto falleció Rosa Venerini y Lucía continuó sola el trabajo.
Abrió escuelas parroquiales en Montefiascone, extendió su Instituto a Roma y a otras ciudades italianas e incluso fundó algunas casas en el extranjero, particularmente en América del Norte, donde en la actualidad las monjas siguen trabajando activamente.

Consumida por las fatigas pero muy rica en méritos, expiró dulcemente en Tarquinia el día 25 de marzo del año 1732.
El Papa Pío VI en el año 1779 confirmó su culto y fijo su conmemoración el día 7 de noviembre. Posteriormente, Pío XI en el año 1926 la incluyó entre los beatos y el 22 de junio del 1930, la inscribió en el catálogo de los santos.

El día 25 de marzo, el Martirologio Romano dice: Junto a Montefiascone en el Lazio, Santa Lucia Filippini, fundadora del Instituto de las Maestras Pías para la promoción de la instrucción cristiana entre las niñas y las mujeres, especialmente entre las más pobres.

Beata Lucia Bartolini Rucellai:
Monja, terciaria dominica (22 de octubre)

La Beata se llamaba Camila y había nacido en el seno de la noble familia de los Bartolini. Siendo aun adolescente se casó con Rodolfo Rucellai y estuvo viviendo en un expléndido palacio albertino, perteneciente a los afortunados tintoreros Rucellai. En Florencia, desde hacia generaciones, los Rucellai era una de las familias más ilustres y generosas de la ciudad.

Teniendo unos treinta años, las palabras de Savonarola encendió el fuego de su profunda y sufrida espiritualidad y por el mismo motivo, su marido Rodolfo, decidió separarse de su esposa de la que no había tenido ningún hijo y entró en el convento de San Marcos, vistiendo el hábito dominico.
Camila aceptó la decisión de su esposo aunque no la compartió del todo y ella se hizo terciaria dominica. Pasados varios meses, Rodolfo Rucellai se cansó del estado religioso y decidió tornar al mundo, salirse del convento, intentando convencer a su esposa, cosa que no consiguió.

Rodolfo murió poco después y Camila, religiosa con el nombre de Lucia, se mantuvo en el convento de las terciarias dominicas, promoviendo una nueva fundación dedicada a Santa Catalina de Siena. Era muy mortificada, pernitente y severísima consigo misma y oraba con tanto fervor que se decía que el convento de Santa Catalina estaba coronado por llamas mientras ella estaba en oración.
Su muerte, acaecida en el año 1520 sobrevino después de una enfermedad que aceptó serenamente y su halo de santidad vino a embellecer la gloria de la riquísima familia Rucellai.

Estampa popular devocional de la Beata Lucia Broccattelli.

Beata Lucia Broccatelli de Narni:
Virgen, terciaria dominica (15 de noviembre)

Nació en Narni, en Umbría, en el año 1476.
Con solo doce años de edad de consagró al Señor haciendo voto de virginidad. Obligada por sus familiares a casarse, después de tres años de “blanco” matrimonio, como se llamaba entonces al matrimonio que imitaba la vida matrimonial de María y José, consiguió que su marido accediese a su deseo de hacerse terciaria regular dominica.

Primero estuvo en el convento de Narni, posteriormente en el de Roma y finalmente en el de Viterbo, donde la noche del 25 de febrero del año 1496 recibió los dones de los estigmas de la Pasión, estigmas que fueron verificados, confirmados por el mismo Papa, por los médicos y por los teólogos.

El duque de Ercole I, conocedor de la santidad de Lucia, le solicitó ser su consejera y le construyó en Ferrara el convento de Santa Catalina de Siena dedicado a la educación de las jóvenes de la ciudad. En el año 1499 fue nombrada primera priora del convento, pero demostrándose que no era la superiora más adecuada, fue depuesta por una nueva priora. Vivió treinta y nueve años recogida en el convento, conociendo el desprecio y la humillación de las monjas, que aceptó con imperturbable serenidad. Murió el día 15 de noviembre del año 1544 en Narni y está sepultada en la catedral. Su esposo se hizo fraile franciscano.
El Papa Clemente XI, el día 1 de marzo del año 1710 confirmó su culto.

Beata Lucia Bufalari de Amelia:
Virgen agustina (27 de julio)

Nació en Castel Porziano y era hermana del beato Juan de Rieti. Tomó el velo en el convento agustino de Amelia siendo nombrada priora de dicho convento. Murió en el año 1350 y es invocada como protectora contra la posesión diabólica.

El día 27 de Julio, el Martirologio Romano dice: En Amelia de Umbria, la beata Lucia Bufalari, virgen, hermana del beato Juan de Rieti, perteneciente a las Oblatas de la Orden de San Agustín, insigne por su espíritu de penitencia y por su celo por las almas.

Estampa devocional de la Beata Lucia da Caltagirone.

Beata Lucia de Caltagirone:
Virgen franciscana (26 de septiembre)

Nació en Caltagirone, en Sicilia, y profesó como clarisa en Salerno. Murió en el año 1304 y fue beatificada en el año 1514.

El día 26 de septiembre, el Martirologio Romano dice: En Salerno, la beata Lucia de Caltagirone, virgen de la Tercera Orden Regular de San Francisco.

Beata Lucia de Settefonti:
Virgen camaldulense (7 de noviembre)

Nació en Bologna y entró en el convento de Santa Cristina en Settefonti, cerca de la localidad de Ozzano Emilia, dode estaba el mencionado monasterio, en la diócesis de Bologna. Vivió y murió en el siglo XII con fama de santidad.

Entorno a su figura de monja y abadesa se divulgaron diversas narraciones populares que, testimoniando el valor de su intercesión y caridad fraterna, incrementaron su culto particularmente en la iglesia de Santa Cristina en Bologna.
Desde allí, el 7 de noviembre de 1573, el cardenal Paleotti trasladó las reliquias a la iglesia de San Andrés en Ozzano, donde se construyó otro monasterio de la misma Orden. El Papa Pio VI en el año 1779 confirmó su culto y fijo su festividad el día 7 de noviembre.
Los camaldulenses la veneran como la fundadora de la rama femenina de la Orden.

Damiano Grenci

Fonti e Bibliografia:

* AA. VV., Enciclopedia dei Santi “Bibliotheca Sanctorum”, 17 voll., Città Nuova, 1990
* C.E.I., Martirologio Romano, Libreria Editrice Vaticana, 2007, pp. 1142
* Grenci Damiano Marco, archivio privato iconografico e agiografico, 1977 – 2012
* Sito web ancelledellacarita.it
* Sito web beatavergine.e-cremona.it
* Sito web newsaints.faithweb.com
* Sito web santibeati.it
* Sito web vatican.va

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Martyrium: desmembramiento

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Martirio de Santa Tárbula y su hermana. Grabado de Alexander Hogg. (c. 1780). Wellcome Library, Londres, Reino Unido.

Martirio de Santa Tárbula y su hermana. Grabado de Alexander Hogg. (c. 1780). Wellcome Library, Londres, Reino Unido.

Si el catálogo de atrocidades hasta ahora expuesto no basta para abominar de la crueldad humana, faltaría ver la vergonzosa y terrible muerte que suponía ser desmembrado, es decir, cortado o desgarrado a trozos, para hacerse siquiera una idea de hasta qué extremos eran –y son- capaces de llegar las personas.

Existían diversos métodos para convertir en un destrozo de carnicería la maravillosa creación que es el cuerpo humano; uno de los cuales era la sierra. Algo tan brutal y repugnante como serrar a una persona por la mitad o a fragmentos no se dio demasiado en el occidente del Imperio Romano, sino que es una tortura originaria de Persia que se exportó a la India – que mantiene la memoria de muchos mártires sikh, cortados a cachos por no querer abrazar el Islam- y a las provincias orientales del Imperio. Naturalmente el resultado era la muerte, pero la más atroz y lenta, que nos podamos imaginar. Lo padecieron pocas mártires, pero no por ello dejan de ser significativas. El horror e indignidad del proceso hace que muchos hagiógrafos inventen todo tipo de prodigios para hacer que la mártir salga ilesa, salgo algunas excepciones.

Santa Tárbula y compañeras: a esta mártir la veneran los ortodoxos con el nombre de Ferbuta. Fue una esclava en el harén de la emperatriz de Persia, que por cristiana fue serrada por la mitad, y con ella su hermana y otras cristianas cuyos nombres no se conservan.

Santa Teódota

Santa Calamanda: la tradición dice que su padre le hizo serrar los brazos para que no pudiera unir las manos en oración ni hacer la señal de la cruz. Como aprendiera ella a hacerlo con los pies, éste hizo dar orden de serrarla por la mitad.

Santa Fausta de Cízico (20 de septiembre): fue metida dentro de una caja de madera de la que salían los brazos y piernas, y éstos serrados. La tradición dice, no obstante, que las sierras se rompían al tocar el cuerpo de la niña.

Santa Afra de Brescia: según la tradición, esta matrona y su esclava, llamada Samaritana, fueron torturadas con una sierra hasta la muerte.

Santa Irene de Tesalónica: la tradición sostiene que al ir a ser serrada, un trueno resonó en el cielo, y el pretor, temiendo una desfavorable señal divina, mandó suspender el tormento.

Santa Eufemia: mismo caso que Fausta, sin embargo, al no ser herida por intervención divina, este tormento no ha trascendido en la iconografía, con excepción del pintor barroco español Zurbarán, que sí la representa portando una sierra.

Beata Apolonia Lizárraga: religiosa que, en el contexto de la Guerra Civil Española, fue serrada viva y sus restos arrojados a los cerdos. Sirva esto de ejemplo que muchas brutalidades que consideramos “cosas del pasado”, no lo son en absoluto.

El desmembramiento también se realizó en el occidente del Imperio romano, pero recurriendo a golpes de hacha, que fue el caso de las Santas Basilisa y Anastasia, de Santa Anastasia Romana, de Santa Cirila de Cirene y de Santa Febronia de Nisibe, descuartizadas progresivamente hasta rematarlas por decapitación.
En el caso de Santa Orosia (Eurosia) de Jaca (25 de junio) parece que fue usado un alfanje –espada curva- árabe, que tiene gran contundencia, para amputarle manos y pies antes que la cabeza, aunque en algunas representaciones aparezca siendo serrada.

Pero sin duda la forma más atroz de desmembramiento era la que se hacía por tracción simultánea, es decir, tirando de los cuatro miembros a la vez para arrancar brazos y piernas de una sola vez. Esta atrocidad también es de origen persa y se usó en las provincias orientales del Imperio. Se ha aplicado especialmente a los traidores y se ha usado en Europa hasta el siglo XVIII. Especialmente conocidas son:

Santa Estefanía (Corona) izada entre dos palmeras dobladas para su descuartizamiento. Estampa popular alemana (s.XIX).

Santa Estefanía (Corona) izada entre dos palmeras dobladas para su descuartizamiento. Estampa popular alemana (s.XIX).

Santa Estefanía (Corona): fue atada de brazos y piernas a dos palmeras dobladas que, al ser soltadas, desgajaron su cuerpo en trozos.

Santa Tecla: fue atada a cuatro bueyes a los que se azuzó para que corrieran en direcciones opuestas y la descuartizaran, pero según la tradición, los animales rehusaron obedecer.

Entre los varones mencionamos también a San Simón apóstol (28 de octubre), San Jacobo el Persa (27 de noviembre) y San Melchor García Sampedro, entre muchos otros.

Como excepción, es de justicia mencionar a la filósofa pagana Hipatia de Alejandría; que como consecuencia de un motín cristiano –al parecer alentado por San Cirilo de Alejandría– fue atacada por una turba de cristianos que la arrastraron, pisotearon, despellejaron y cortaron a trozos usando trozos afilados de cerámica rota. Cuando el prefecto Orestes, alumno suyo, mandó castigar a los culpables, se aludió por parte de la comunidad cristiana que practicaba la magia negra y que tabajaba por la perdición de los cristianos. En realidad, parece que Hipatia, mujer ilustrada y librepensadora, había rehusado abrazar la fe cristiana por considerarla demasiado restrictiva para sus ideales. La comunidad científica y filosófica la honra como mártir, y lo cierto es que ella representa el trágico cambio cristiano de perseguidos a perseguidores en un tiempo récord, que es injustificable se mire por donde se mire.

Meldelen

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El Señor de las Maravillas de Puebla y el milagro de las flores

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Escultura del Señor de la Maravillas venerado en el Templo de Santa Mónica en Puebla, Puebla, México.

Hacia principios del siglo XVII en la ciudad de Puebla de los Ángeles, en México se construyó el convento de Santa Mónica por don Francisco de Reynoso y don Julián López. En un principio inició como colegio de Santa María Magdalena dedicado a acoger a mujeres desamparadas. Posteriormente ante el fracaso de esa idea el obispo Manuel Fernández de Santa Cruz fundó en el mismo sitio un colegio para viudas y jóvenes doncellas hacia 1680 bajo el patrocinio de Santa Mónica y hacia 1688 fue erigido en convento.

En el templo anexo a este convento se venera desde aquel entonces una imagen de un Nazareno en el momento de sus tres caídas conocido primeramente como “El Señor de la Caída” y renombrado posteriormente como “Señor de las Maravillas” debido a uno de los más curiosos y famoso milagros que se narran sobre él y del cual trataré a continuación.

Se habla de que cerca al templo de Santa Mónica existía una cárcel nombrada de San Juan de Dios a la que llegaba una piadosa mujer devota del señor de la Caída a visitar a su esposo y en este sitio conoció a un recluso a quien nadie visitaba y decidió entonces que cada vez que fuera a ver a su esposo también le llevaría a él algo de comida, pero al ser liberado su marido ella continuo llevándole alimentos a aquel recluso solitario. Su marido poniendo en duda las extrañas ausencias de su mujer creyó que esta lo engañaba con otro hombre y entonces este tomo un puñal y la intercepto y le pregunto arrebatándole la canasta con los alimentos ¿Qué llevas en el canasto?, a lo que la mujer asustada le respondió que llevaba maravillas (un tipo de flor morada que se da en la región) para el Señor de la Caída.

Al revisar el hombre la canasta quedaron sorprendidos al ver que los alimentos efectivamente se habían convertido en flores moradas. Al ver tal portento la mujer le explicó a su esposo lo que realmente sucedía y este comprendió la caridad de su esposa y ambos fueron en agradecimiento a rezar ante la imagen del Señor de la Caída y ofrecerle aquellas milagrosas flores lo que originó que al Cristo se le cambiara el nombre al de “El Señor de las Maravillas”. La devoción que ha alcanzado esta imagen es inmensa siendo su día de fiesta el 1 de julio especialmente y en Semana Santa (el jueves y el viernes); la diócesis de Tehuacán le tiene por patrón y su veneración se extiende por prácticamente toda la República Mexicana.

Conjunto escultórico moderno del Señor de las Maravillas obra del artista Baltasar Hernández, en su capilla en la Parroquia de la Santa Cruz en Villahermosa, Tabasco, México.

Lo curioso en este caso como ya se podrán haber dado cuenta es su similitud tan grande con el famoso milagro de los panes transformados en rosas que se narra en la vida y leyenda de tantos santos europeos como San Diego de Alcalá o Santa Isabel, y aun más curioso se vuelve cuando no es la única imagen de la que se narra un milagro similar ya que existen dos más, estos otros Cristos crucificados y estoy hablando del Señor de Villaseca venerado en la Mina de Cata en Guanajuato y el Señor de las Maravillas de El Arenal, Hidalgo. En las tres imágenes el milagro que se narra es muy similar con la diferencia de que en él caso de los crucificados se habla de una mujer que ciertamente engañaba a su marido a diferencia de la leyenda del de Puebla donde la mujer hace un acto de caridad y al verse la mujer descubierta por su esposo le dice a este que lleva “flores para el Señor de Villaseca, o el Señor de los Laureles, o el Señor de la Caída” dependiendo de cuál de las tres imágenes se trate. Esta leyenda tiene más repercusión en la imagen de Puebla y en la de Hidalgo debido a que ambos después de este suceso legendario cambiaron su titulo de Señor de la Caída el de Puebla y de Señor de los Laureles el de Hidalgo por el de Señor de las Maravillas.

Analizando las diferentes versiones en las tres advocaciones, en el caso del Señor de Villaseca, la mujer está casada con un minero, cosa que se entiende siendo que el Señor de Villaseca pertenece a la mina del Real de Cata. En los otros dos a veces el marido está en la cárcel o simplemente es un marido celoso y del mismo modo los nombres de los personajes varían, nunca coinciden, lo mismo en algunas versiones dicen en donde vivían dichas personas y hasta en que calle sucedió el milagro. En el caso del Señor de Villaseca una de las tres versiones que revisé, va aun más allá que las otras versiones al decir que al levantar el marido la servilleta para ver el contenido de la canasta, los alimentos se convirtieron en ramos de flores (no especifica cuáles), el atole (bebida a base de maíz) en vino para la misa, las tortillas ( alimento a base de maíz en forma plana y redonda muy típica de México) en hostias, y los frijoles (judías) en granos de incienso; otras versiones del mismo Señor de Villaseca dice que los alimentos se convirtieron en rosas y aquí entra la diferencia con las versiones de los otros dos Cristos, en los cuales los alimentos se transforman en una clase de flor morada llamada “maravillas” ´lo que hace que a la imagen en cuestión se le comience a nombrar “Señor de las Maravillas”.

En la mayoría de las versiones al siguiente día del hecho milagroso el amante de la mujer aparece muerto (parece que al amante ni un milagro lo salvaba ya del marido celoso), y tanto la mujer del milagro como su esposo celoso desaparecen de la ciudad y nunca más son vueltos a ver, eso sí previo arrepentimiento de la esposa quien le promete a su esposo y al Cristo jamás volver a ser infiel y cambiar su forma de vida.

Imagen del Señor de Villaseca venerado en su Santuario en el Mineral de Cata, Guanajuato, imagen de quien se relata una leyenda similar a la del Señor de las Maravillas.

En el caso de este milagro, es difícil poder saber si le corresponde a los tres, o si fue copiado de uno de ellos a los otros Cristos o si es una copia de los milagros en las leyendas de santos. Por antigüedad el más antiguo es el Señor de Villaseca que es una escultura del siglo XVI, siendo que el Señor de las Maravillas de Puebla, es una imagen del siglo XVII y el Señor de las Maravillas de El Arenal, su Santuario y devoción no se consolida si no hasta principios del siglo XIX. Quizás por antigüedad podríamos decir que el milagro corresponde al Cristo de Villaseca, pero hay que decir que a pesar de que la versión de este Cristo es además la que más datos da, no es el único milagro famoso sobre esta imagen, ni el que le da su nombre, cosa que si sucede en los otros dos; el milagro de las flores es más famoso en el Señor de las Maravillas de Puebla que en el de El Arenal, Hidalgo, además que la devoción que recibe el de Puebla es mucho mayor que en el de El Arenal. Pudiera darse el caso de que en alguno de los dos Señor de las Maravillas, por querer darle una explicación “milagrosa” a su advocación y titulo copiaran o inventaran esta leyenda del marido celoso y las “maravillas” que aparecen en la canasta. A todo esto muchas veces la iglesia prefiere decir que se le da el nombre de “Señor de las Maravillas” por los milagros tan maravillosos que obra Cristo, y así de esta manera no meterse en controversia ni en historias legendarias.

Hablando nuevamente del Señor de las Maravillas de Puebla también se narra que esta imagen anteriormente era acompañada por dos soldados romanos pero que una novicia en la noche escucho gemidos que venían del templo y al ir a observar vio como estos azotaban al Cristo y al narrárselo a la superiora esta decidió retirarlos y quemarlos para que no siguieran azotando al Cristo. Aunque parece una leyenda bastante ingenua este tipo de narraciones se repite muy comúnmente en varias imágenes y son resultado del pensamiento barroco de la época en que le daban más importancia de la que debían a la imagen; bien recordaran él artículo del Señor del Buen Despacho del que se narra un suceso similar.

Procesión del Silencio con la imagen del Señor de las Maravillas durante la Semana Santa en las calles de Puebla.

Realmente es complicado decir si la leyenda que se narra del Señor de las Maravillas de Puebla y de los Cristos de Villaseca y El Arenal es un añadido para aumentar o para dar origen a una devoción popular o si realmente ocurrió en alguna de las tres imágenes o si simplemente fue un invento de algunos devotos para tratar de explicar por qué la imagen que se venera en su templo se llama “Señor de las Maravillas”. Lo que sí se puede constatar es que cierta o no, el Señor de las Maravillas de Puebla es quien ha hecho famosa a esta leyenda en tierras mexicanas siendo una de las imágenes de Cristo más veneradas con una afluencia de devotos innumerables que llegan diariamente al pequeño templo de Santa Mónica y que realmente atiende maravillosamente las peticiones de sus devotos.

André Efrén

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María Santísima, Reina de todos los Santos (VI)

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Panagia Ierosolymitissa (Nuestra Señora de Jerusalén). Icono ortodoxo venerado en el Sepulcro de la Virgen, Gethsemané (Jerusalén, Israel).

En el pasado mes de septiembre tratamos sobre los dos dogmas marianos que son aceptados como tales por el conjunto de la Iglesia Universal: la Maternidad Divina y la Virginidad Perpetua de María.
Existen otros dogmas marianos aceptados por la Iglesia Católica acerca de los cuales, nuestro amigo Damiano Marco Grenci escribió el pasado 15 de agosto (la Asunción de María en Cuerpo y Alma a los cielos) y el 8 de diciembre (la Inmaculada Concepción).
Estos son los cuatro dogmas Maríanos de nuestra fe, aunque solo los dos primero lo son como tales para nuestros hermanos ortodoxos. Los católicos, profesamos los cuatro.

Culto a María en Oriente:
En general en Oriente, en las Iglesias Ortodoxas y Católicas, tanto en privado como en público, litúrgicamente o no, el culto a María gravita sobre dos grandes verdades: la dignidad y santidad de esta mujer que mereció ser la Madre de Dios y su potentísima intercesión por nosotros ante su Hijo, Jesucristo, que es el único y verdadero mediador ante el Padre.
La oración “sub tuum praesidium”, recitada desde el siglo III y que añadimos al final del artículo, la nomina como Madre de Dios, Virgen santa y bendita a la que solicitamos nos ayude en nuestras necesidades y nos proteja contra todos los peligros.
Desde antes del Concilio de Éfeso, esta oración está incorporada a la Divina Liturgia e incluso se celebraba como una festividad propia mariana entre la Natividad y la Epifanía (Fiesta de la Felicitación a María).

A partir del siglo V se difundieron por Oriente otras fiestas litúrgicas marianas: La Natividad de María (8 de septiembre), la Purificación de María (2 de febrero), la Anunciación (25 de marzo), la Dormición (15 de agosto) y la Concepción por parte de Santa Ana (8 de diciembre). Resaltemos que en Oriente, los ortodoxos no celebran la Asunción de María a los cielos, sino su Dormición y tampoco celebran la Inmaculada Concepción, sino la Concepción por parte de Santa Ana.

En la Iglesia Nestoriana este culto tuvo un menor desarrollo y por eso solo celebraban tres de estas fiestas: la Felicitación, la Natividad y la Dormición. Los sirios celebraban otras fiestas locales: el Patrocinio de Constantinopla (1 de octubre), una fiesta agrícola dedicada a la Virgen (15 de enero), la fiesta de las espigas (15 de mayo), la fiesta de las viñas (15 de agosto) e incluso el aniversario de la primera iglesia dedicada a María (15 de junio), mientras que los coptos y los etíopes le dedicaban a María el día 21 de todos los meses.

Dormición de la Virgen. Pintura contemporánea sobre tabla. Iglesia Ortodoxa de San Jorge en Greenville, Carolina del Sur (EEUU).

Dentro de todas las liturgias orientales (ortodoxas y católicas), se canta o recita el Credo y en él se confiesa la fe en el Verbo encarnado en el seno de la Santísima Virgen María por obra del Espíritu Santo. En todas las anáforas de todas las liturgias, María es nominada para que interceda ente Dios a favor de todos los fieles vivos y difuntos.
Algunos ritos la mencionan en otras partes de la Liturgia: los bizantinos y armenios al final de todas las letanías, los coptos y etíopes cada vez que inciensan las imágenes, los caldeos y malabares cuando el sacerdote, después del ofertorio ponen el pan y el vino encima del altar, etc.
Mientras que en Occidente, el núcleo del Oficio Divino (Liturgia de las horas) es el rezo de los salmos, en Oriente abundan los himnos, antífonas y otras composiciones poéticas de distintos autores cristianos, recordando los misterios de Cristo, de la Virgen o de los santos y no solo en los días de su fiesta, sino en todos los días del año. Veamos las otras particularidades Maríanas en cada uno de los ritos.

En el rito bizantino (católico y ortodoxo):
En los iconostasios de las iglesias de rito bizantino siempre aparece un icono de la Madre de Dios y en todas las celebraciones, tanto el sacerdote como el diácono, lo inciensan inclinándose ante él mientras se le reza. Este acto de respeto aumenta en los fieles la devoción a la Santísima Virgen.
Durante la Divina Liturgia bizantina, cuando el sacerdote prepara el pan para el sacrificio eucarístico, pone en el disco un pan o parte de él en honor a María.
En el Oficio de Maitines se cantan ocho letanías en las cuales, la última petición va siempre dirigida a la Virgen y cinco series de estrofas en las cuales, la última es siempre un “theotokion”, que es un himno a María.
En las Horas Menores se recitan dos “theotokia”. En el Oficio de Vísperas, cuatro letanías y tres “theotokia” y en el Oficio de Completas, tres “theotokia”. En el “Άξιον εστίν” (himno de María), en el Credo y en la oración final de todas las Horas, también se hacen mención de Ella.

En el rito bizantino, el miércoles es el día dedicado a María y agosto, su mes (recordar que en el rito romano es el sábado y mayo). En las oraciones por los moribundos, por los penitentes, en peligro de guerra y en otras muchas ocasiones se hacen invocaciones especiales a ella. Se le han compuesto numerosos himnos, siendo el más famoso el “Akathistos” (Ἀκάθιστος ᾽Υμνός), himno que siempre se canta de pie, que se atribuye a Romano el Melódico y que está dividido en veinticuatro estrofas.
Estos son dos videos donde se muestran el canto del Akathistos en el monasterio de San Sabas de Kalimnos, en Grecia.

Vídeo 1
Vídeo 2

Canto del Akathistos en Santa Maria la Mayor (Roma) el 8 de diciembre del 2000.

En el rito armenio (católico y ortodoxo):
Como los armenios creen que la Anunciación cayó en miércoles, ese es el día de la semana que le dedican a María. La fiesta mariana más importante es la Asunción, fiesta que va precedida de un día de ayuno y que tiene una octava.
En el Oficio Divino y en la Divina Liturgia generalmente se cantan diez himnos, en los cuales la última estrofa siempre está dedicada a ella. Es célebre el himno Maríano compuesto por San Gregorio de Narek y que podría compararse con el himno bizantino “Akathistos”. Cabe también destacar el panegírico que sobre la Asunción hizo San Gregorio Lamproniense y numerosos discursos poéticos y homilías, especialmente las de Gregorio de Dathev, que es el autor de trescientas cincuenta homilías para todo el año litúrgico. También le tienen dedicadas a María numerosas iglesias y santuarios, siendo el más famoso el de Bzommar, en el Líbano.

En el rito sirio (católicos y ortodoxos sirios y malancares):
Como ocurre en el rito bizantino, en el rito sirio el culto a María ha penetrado profundamente en la liturgia. En el Oficio Divino, todos los días de la semana se cantan himnos, letanías, antífonas y oraciones dedicados a ella. En las Vísperas y Maitines, cuatro antífonas y después de la llamada oración del incienso, otras cuatro.
El miércoles se le dedica la parte principal del Oficio (proemio, sedro, qolo y bauto) y en la larga oración final de todas las horas canónicas, la Iglesia se encomienda a la Madre de Dios.

El período del año litúrgico que precede a la Navidad (nuestro Adviento), se llama “sûbâra” o sea, Anunciación, recordándose los domingos del mencionado tiempo litúrgico: la Anunciación del nacimiento del Bautista, la Anunciación a María, la Visita de María a Isabel, la Revelación del ángel a José y la Genealogía del Salvador.
Desde el siglo V se cantan los himnos de San Efrén el Sirio (ver el artículo del día 9 de junio del año pasado) en la Navidad de Cristo, himnos en los que se hacen especial mención a su Madre.
Se conservan una serie de himnos litúrgicos atribuidos al Patriarca Severo de Antioquia (siglo VI) en todos los cuales se celebran la memoria de María.
También tiene dedicadas numerosas iglesias y santuarios, siendo el más famoso el de Sciarfa.

Colosal estatua de Nuestra Señora del Líbano, ubicada en un promontorio de la ciudad de Harissa, Líbano.

En el rito maronita (católico):
Aunque con matices propios, en el rito maronita, por ser un rito de origen sirio antioqueno, habría que repetir todo lo dicho sobre el Oficio Divino en el rito sirio. Como es natural, al ser este rito únicamente católico, la influencia occidental es palpable y así, el mes de María es el mes de mayo, es popular el rezo del rosario y lo mismo que en Occidente se da la bendición con la Sagrada Eucaristía, los maronitas también la dan con una imagen de la Virgen, bendición que va acompañada de cantos, incensaciones y bendiciones que imparte el sacerdote, diciendo: “Por la intercesión de la Madre de Dios, la siempre Virgen María, os bendiga la Santísima Trinidad: Padre, Hijo y Espíritu Santo”.
El principal santuario nariano se encuentra en la colina de Harissa (Líbano).

En los ritos caldeo y malabar (católicos):
El Oficio Divino del miércoles está particularmente dedicado a María. Todas las Horas finalizan con una serie de oraciones dirigidas a ella. En las partes comunes de los Oficios de Vísperas y Maitines de todos los días de la semana, se le dedican una serie de antífonas llamadas “onyath”.
Entre los himnógrafos caldeos destaca Jorge Warda (siglo XIII) quién compuso las alabanzas a María dedicadas en el día de la Felicitación, festividad de la que se ha hablado antes.
Los caldeos introdujeron en el siglo XIX las fiestas de la Anunciación, la Visitación, la Natividad de María y la Inmaculada Concepción, mientras que los malabares siguen el calendario del rito latino desde el siglo XVII. En Mosul (Iraq) existe una iglesia llamada “la Pura” y un monasterio (Alqosh) dedicados a Ella.

Tanto unos como otros veneran especialmente a María en los meses de mayo y octubre, siendo costumbre en estos meses el rezo del rosario en familia. Los fieles, especialmente las mujeres, preparan la festividad de la Natividad de María (día 8 de septiembre), ayunando desde el primer día de dicho mes.
En tierras malabares, el santuario mariano más célebre es el de Manakart (India).
Sin embargo, los nestorianos (ortodoxos pertenecientes a esta tradición ritual) han desarrollado menos la liturgia dedicada a la Madre de Dios.

Bóveda de la Iglesia Ortodoxa Copta de Santa María en Zeytoun, Egipto. Foto: Lisa Garland.

En el rito copto (católico y ortodoxo):
En el Oficio Divino, la última estrofa del himno de todas las Horas canónicas, se canta en honor a María. El culto mariano se manifiesta especialmente en el mes de diciembre, durante la preparación de la Navidad.
Un libro especial, llamado “Absalmudiyyab al Khiahk” contiene himnos marianos para todos los días de la semana. Estos himnos se insertan en los Oficios de Vísperas y Maitines. El número de las estrofas es variable, ocho o diez diarios y veintidós, los domingos. Los textos están inspirados en citas simbólicas a María en el Antiguo Testamento.

Hay que destacar el monasterio de la Madre de Dios de Deir Muharraq, creyéndose que en aquel lugar, Matarieh, estuvo la Sagrada Familia en su huída a Egipto. Allí surge una fuente de agua dulce considerada milagrosa al estilo en el que en Occidente es considerada el agua de Lourdes. Es también muy frecuentado por los peregrinos el monasterio de Deir Dronka, en la provincia de Assiut, al que las madres llevan a sus hijos el día 15 de agosto para que allí sean bautizados.

En el rito etiópico (católico y ortodoxo):
Existe una anáfora eucarística que lleva el nombre de María. Al igual que hacen los coptos, dedican el mes de diciembre a la Virgen. Tienen un Oficio Maríano distribuido entre los siete días de la semana al que llaman “el arpa de María”. Son célebres los himnos “el cántico de las flores” que tiene ciento cincuenta y seis estrofas de cinco versos cada una de ellas y el “Salterio de la Virgen”, que tiene ciento ocho estrofas. A María la llaman “Kidana Mehrat” o “Pacto de la Misericordia” y con este título existe un himno compuesto de cuarenta y dos estrofas. Entre los santuarios Maríanos en Etiopía y Eritrea, el más famoso es el del lago Tsana, llamado comúnmente “convento abisinio de Asana”.
Este es el canto de algunas estrofas del “Kidana Mehrat”; es precioso:

En el próximo artículo hablaremos del culto a María en Occidente. Para realizar este artículo, hemos consultado especialmente los trabajos del sacerdote jesuita Alfonso María Raes, prefecto de la Biblioteca Apostólica Vaticana.

Sub tuum praesidium confugimus, Sancta Dei Genitrix.
Nostras deprecationes ne despicias in necessitatibus,
sed a periculis cunctis libera nos semper,
Virgo gloriosa et benedicta.

Ὑπὸ τὴν σὴν εὐσπλαγχνίαν, καταφεύγομεν, Θεοτόκε.
Τὰς ἡμῶν ἱκεσίας, μὴ παρίδῃς ἐν περιστάσει,
ἀλλ᾽ ἐκ κινδύνων λύτρωσαι ἡμᾶς,
μόνη Ἁγνή, μόνη εὐλογημένη.

Bajo tu protección buscamos refugio, oh Santa Madre de Dios,
No rechaces nuestras oraciones en nuestras necesidades,
Sino que líbranos siempre de todos los peligros,
Oh Virgen gloriosa y bendita.

Antonio Barrero

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Santa Ángela Mérici, fundadora de las Ursulinas

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

La Santa como peregrina. Lienzo de Giuseppe Fali (1697-1772), Brescia (Italia).

Nació en el seno de una familia de agricultores, muy modesta y religiosa, el día 21 de marzo del año 1470 (o 1474) en Desenzano sul Garda (Brescia), que entonces era territorio de la República de Venecia.
A los quince años quedó huérfana y se fue a vivir con una hermana a casa de unos tíos que vivían holgadamente y que las acogieron en Salò, en su misma provincia. Para Ángela y su hermana supuso un cambio de vida a mejor. Allí entró en la Tercera Orden Franciscana para, como ella misma dice en uno de sus escritos, de esta forma le fuera más fácil asistir a Misa, a confesarse y a recibir la Sagrada Comunión.
Sus tíos tenían la intención de casarla, pero ella deseaba vivir como religiosa y así, cuando tenía veinte años de edad, al morir su tío, ella retornó a su pueblo natal.

En el año 1497, estando en Burdazo tuvo una visión que le sugirió la fundación de una Compañía. Se le apareció la “escala de Jacob” por la que subían una muchedumbre de muchachas camino del cielo, algunas de ellas acompañadas por un ángel. En una de las muchachas, Ángela identificó a una amiga suya que había fallecido recientemente y que le insistió para que fundara una comunidad de jóvenes.
Entonces Ángela comenzó a reunir en torno a sí a un grupo de niñas y muchachas pobres para enseñarles algunas labores y cuidar de los enfermos y renunciando definitivamente al matrimonio, renunció a amar a ningún hombre y desposarse con Cristo.

En el año 1516, los franciscanos la enviaron a Brescia a fin de que consolara a la señora Catalina Patengola que acababa de perder a su esposo e hijos en una guerra. Ella accedió y marchó a la capital donde continuó su actividad asistencial con las muchachas, labor que compaginaba con la asistencia a la señora Patengola, con quién estuvo dos años, ayudándola a superar ese mal momento. Posteriormente acepta la hospitalidad de Antonio Romano permaneciendo en Brescia.

Visitó algunas ciudades italianas; por ejemplo en 1522 estuvo en Mantova para visitar la tumba de la Beata Hosanna Andreasi y dos años más tarde marchó a Tierra Santa con un grupo de peregrinos. Se dice que durante este viaje sufrió una cierta ceguera de la que sanó de forma milagrosa.
En 1525 fue a Roma para ganar el Jubileo y visitar las tumbas de los apóstoles y en una audiencia con el Papa Clemente VII, este le solicitó que se quedara en Roma a fin de explicar su obra, pero ella declinó la oferta diciéndole que se marchaba a Brescia, cosa a la que accedió el Papa. Ella siguió con su idea de fundar una Compañía de vírgenes que quieran consagrarse a Dios y que se dedicasen a ayudar a las muchachas que lo necesitaran.

Visión de la Santa. Óleo de Pietro Rizieri Calcinardi (1834), Desenzano del Garda, Italia.

Huyendo de los soldados de Carlos V, en el año 1529, fue a refugiarse en Cremona; allí fue curada milagrosamente de una grave enfermedad y después de peregrinar al Monte Varallo, predijo el final de la guerra. Efectivamente, el día 5 de agosto del mismo año fue firmada la paz de Cambrai y Ángela pudo volver a Brescia, donde en 1533 reunió junto a sí a doce jóvenes en la Colegiata de Santa Afra, siendo éste el primer núcleo de la Compañía de las Siervas de Santa Ursula, jóvenes que pertenecían a todas las clases sociales, que no tenían un programa monacal propiamente dicho y que se preocupaban de las necesidades más urgentes de los niños. Puso la Compañía bajo la protección de Santa Úrsula, que como sabemos es una virgen mártir del siglo IV, que se le había aparecido varias veces instándola a realizar esta obra.

La obra de Ángela se reveló tanto más necesaria ya que con el florecimiento del Renacimiento y la consecuente tendencia al laicismo en la sociedad, supuso una gran renovación espiritual y moral en defensa de la responsabilidad cristiana tanto para las familias como para las mujeres.
El día 25 de noviembre del año 1535 es considerado como la fecha de la fundación de las Ursulinas, porque aquel día, veintiocho jóvenes, después de haber observado un período de preparación, hicieron sus votos y se dedicaron por entero a las obras de caridad.

La Regla de la Compañía, articulada en doce capítulos, fue aprobada el día 8 de agosto por el cardenal Cornaro, obispo de Verona. Esto tuvo una gran influencia en la constitución de numerosas asociaciones que con un mínimo de vida comunitaria, pero con un máximo de sacrificio se pusieron al servicio del Papa y de los obispos diocesanos.
El 8 de marzo de 1537, en el primer Capítulo de las Ursulinas, Ángela fue elegida superiora a perpetuidad, pero el 27 de enero del año 1540, después de una breve enfermedad, murió en Brescia y fue sepultada en la cripta de la Colegiata, aunque años más tarde su cuerpo fue trasladado a la Colegiata.

Vista del sepulcro de la Santa en Brescia, Italia.

En los últimos años de su vida, Santa Ángela quiso dedicarse a la formación espiritual de sus hijas, dictando a su confesor los “Recuerdos de asesoramiento”, el testamento espiritual y la Regla.

El 9 de junio del año 1544, el Papa Paulo III aprobó la Regla de las Ursulinas.
La Compañía se transformó en Orden religiosa después del Concilio de Trento lo que obligó a que las hijas de Santa Ángela tuvieran que enclaustrarse, transformándose en educadoras.
Aunque cuando murió la santa la Compañía solo tenía ciento cincuenta y nueve miembros, se multiplicaron grandemente y se difundieron por todo el mundo en tres grupos: Ursulinas seculares, Ursulinas colegiadas y Ursulinas enclaustradas. Desde entonces se han dedicado a tareas de educación entre las jóvenes.

El culto a Santa Ángela se desarrolló rápidamente. Su pueblo natal la declaró su protectora y en el año 1587 ya se les permitió exponer imágenes suyas. En el 1608 sus paisanos le dedicaron una capilla en la iglesia local, iniciando San Carlos Borromeo a nivel diocesano, el proceso de su canonización. El decreto fue promulgado por Clemente XIII el día 9 de abril de 1768, siendo canonizada por el Papa Pío VII el día 24 de mayo del año 1807.

Detalle de la urna que contiene el cuerpo incorrupto de la Santa.

El Beato Papa Pío IX fijo su fiesta el día 11 de julio del año 1861, extendiéndose su culto por toda la Iglesia. El 17 de julio de 1903, el Papa León XIII confederó en una única Unión Romana a las de doscientas comunidades pertenecientes a los tres grupos.
Aunque su fiesta se celebra el día 31 de mayo, hemos querido publicar este artículo, hoy, aniversario de su muerte.

Antonio Barrero

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es