Los símbolos de Lourdes

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Aparición de Lourdes. Vidriera contemporánea en la parroquia de Saint-Genis-Laval, Francia.

El Martirologio Romano el día 11 de febrero, escribe: “Beata María Virgen de Lourdes, que, a cuatro años de la proclamación de la Inmaculada Concepción de la Beata Virgen, la humilde niña santa María Bernardette Soubirous muchas veces vio en la gruta de Massabielle en los montes Pirineos, junto al río Gave cerca del pueblecito de Lourdes, donde imnumerables multitudes de fieles acuden con devoción”.

El evento mariano de Lourdes ha entrado en la memoria litúrgica de la Iglesia, que, como “memoria facultativa” celebra y exalta la revelación de María “en la gruta de Massabielle en los montes Pirineos, junto al río Gave, cerca del pueblecito de Lourdes” como la Inmaculada Concepción.
Pero, ¿qué es lo que ocurrió en Lourdes que nosotros aun seguimos celebrando?. Escuchemos el relato de la memoria de Sor María Bernardette Soubirous:

“La primera vez que fui a la gruta, era el jueves 11 de febrero. Estaba recogiendo leña junto con otras dos niñas. Cuando estábamos en el molino, les pregunté si querían ver donde está el agua del canal que iba a unirse al Gave. Ellas me respondieron que si. A partir de ahi, seguimos el canal y nos encontramos frente a una cueva, no pudiendo ir más lejos. Mis compañeras se dispusieron a cruzar sobre el agua que estaba enfrente de la cueva y cruzaron el agua. Se pusieron a llorar y yo les pregunté por qué lloraban; ellas me dijeron que el agua estaba muy fría. Yo les pedí que me ayudaran a poner unas piedras en el agua para poder pasar sin descalzarnos. Me dijeron que lo hiciera yo si quería; me desplacé un poco sin descalzarme, pero no podía. Entonces retorné delante de la gruta y comencé a ponerme descalza. Acababa de coger el primer calcetín y sentí un ruido como de una fuerte ráfaga de viento. Entonces volví la cabeza hacia el lado de la pradera (sentido opuesto a la gruta) y vi que los árboles no se movían. Continué quitándome los zapatos y volví a sentir el mismo ruido. Tan pronto como levanté la cabeza hacia la gruta, vi a una señora vestida de blanco.
Tenía un vestido y un velo blancos y un cinturón azul y una rosa en cada pie del color de la cadena de su rosario. Yo quedé un poco impresionada. Creía ver visiones y me froté los ojos. Volví a mirar y vi a la misma señora. Metí la mano en mi bolsillo y me encontré con mi rosario: yo quería hacer la señal de la cruz. No me lo pude llevar a la frente porque mi mano se cayó. A continuación el asombro se apoderó de mí con más fuerzas; mis manos, temblaban. Sin embargo, no huí. La señora tomó el rosario que tenía en sus manos e hizo la señal de la cruz. Luego, lo intenté por segunda vez y fui capaz de hacerlo. Tan pronto como hice la señal de la cruz, la gran consternación que tenía, había desaparecido. Me puse de rodillas y yo rezaba el rosario en la presencia de aquella bella señora. La visión deslizaba las cuentas de su rosario, pero no movía los labios. Cuando terminé de rezar el rosario, me hizo un gesto para que me acercara pero no me atreví. Entonces, de repente, desapareció. Empecé a coger el otro zapato para atravesar el poco de agua que estaba frente a la gruta, para ir donde estaban mis amigas y nos fuéramos. En el camino, les pregunté a mis compañeras si habían visto algo y me respondieron que no. Les pregunté de nuevo y volvieron a decirme que no habían visto nada. Y me preguntaron: ¿y tu has visto algo?. Yo les dije: si vosotras no habeis visto nada, yo tampoco. Pensé que estaba equivocada. Pero de vuelta por el camino yo me preguntaba qué había visto. Siempre recuerdo aquello; yo no queria decirlo, pero me han dicho tantas veces que lo diga.. Lo hago pero a condición de que no hablemos de este asunto. Prometi mantener el secreto, pero tan pronto como llegué a casa, me urgió decir lo que había visto. Eso fue la primera vez”.

Detalle de la Inmaculada de Lourdes en el retablo de la parroquia de Lissone, Italia.

Como dice la misma Bernardetta, esta fue la primera vez de un total de dieciocho apariciones de la Virgen de Lourdes. He aquí una pequeña síntesis.

Primera Aparición — 11 febrero 1858
Acompañada por su hermana y una amiga, Bernardette, se acerca a Massabielle, cerca el Gave, para recoger leña seca. Quitándose el calzado para atravesar el canal, siente un ruido como de un fuerte viento, alza la cabeza hacia la gruta y ve a una Señora, vestida de blanco: llevaba un vestido blanco, un velo también blanco, un cinturón azul y una rosa de oro en cada pie. Hace la señal de la cruz y reza el rosario con la Señora. Terminada la oración, la Señora desaparece.

Segunda Aparición — 14 febrero 1858
Bernadette siente una fuerza interior que la empuja a volver a la Gruta, no obstante la prohibición de sus padres. Ante su insistencia, la madre la dejó y después de rezar la primera parte del Rosario, vio aparecerse a la misma Señora. Le echa agua bendita, la Señora sonríe e inclina la cabeza.

Tercera Aparición — 18 febreso 1858
En la primera vez que habla la Señora. Bernadette le presenta una pluma, un tintero y un folio de papel y le pide que escriba su nombre. Ella le responde: “No es necesario” (N’ey pas necessari) y añade: “¿serás tan amable de venir aquí durante quince días?”. (Boulet aoue ra gracia de bié aci penden quinze dias?). Bernardette responde que si y la Señora dice: “No te prometo hacerte feliz en este mundo, pero si en el otro” (Nou prometi pas deb hé urousa en este mounde, mès en aoute).

Cuarta Aparición — 19 febrero 1858

Quinta Aparición — 20 febrero 1858

Sexta Aparición — 21 febrero 1858

Séptima Aparición — 23 febrero 1858

Octava Aparición — 24 febrero 1858
Mensaje de oración y de penitencia. La Señora dice a Bernadette: “Penitencia! Penitencia! Penitencia!” (Penitenço… penitenço… penitenço…). “Rogad a Dios en la tierra por los pecadores”.

Novena Aparición — 25 febrero 1858:
La Fuente. “Ve, bebe de la fuente y lávate”. (Anat béoué en’a houn é b’y laoua). Bernardette dice: “Me ha dicho que vaya a beber a la fuente… yo solo he cogido un poco de agua turbia”. En el cuarto intento, pudo beber.

Décima Aparición — 27 febrero 1858

Undécima Aparición — 28 febrero 1858

Duodécima Aparición — 1 marzo 1858

Decimotercera Aparición — 2 marzo 1858
La Señora dice a Bernadette: “Ve y dile a los sacerdotes que vengan aquí en procesión y que construyan una capilla”.

Décimo cuarta Aparición — 3 marzo 1858
Nueva solicitud de una “iglesia o capilla”.

Décimo quinta Aparición — 4 marzo 1858
Ultimo día de la quincena.

Décimo sexta Aparición — 25 marzo 1858, Fiesta de la Anunciación.
La Señora dice su nombre: “Yo soy la Inmaculada Concepción”. (Que soy era Immaculada Councepciou).

Decimoséptima Aparición — 7 abril 1858
El “Milagro de la Vela”.

Decimoctava Aparición — 16 Julio 1858, Fiesta de Nuestra Señora del Carmen.
Bernadette, desde la pradera frente al Gave, vió a la Virgen: “está más bella que nunca”.

Es cierto que el evento mariano de Lourdes no es solo un conjunto de visiones o de palabras, porque la Virgen María quiso educar primeramente a la pequeña Bernardette y posteriormente a cada uno de nosotros.
He aquí un resumen de una interpretación de los signos presentes en las apariciones de Lourdes: el agua, la roca, la luz, las multitudes y las personas que están enfermas o con dificultades.

Bernadette busca el agua según se lo pide la Virgen. Vidriera decimonónica en el Santuario de Nuestra Señora de Lourdes, Francia. Fotografía: Louis Dufaur.

EL AGUA:
El jueves 25 de febrero de 1858, Bernardetta escucha estas palabras: “ve a beber a la fuente y lávate”.
“Aqueró (“Ella”, término utilizado por Bernadette para referirse a la Virgen) me dice de que vaya a beber y a lavarme a la fuente. No viéndola, me dirigí al Gave para beber. Pero me hizo seña con el dedo para que fuera bajo la roca. Fui y me pareció agua turbia, con barro y tan poca que apenas podía llenar el cuenco de la mano. Tres veces la tiré porque estaba sucia y a la cuarta vez, pude beberla” (Bernadette).

El Evangelio nos presenta la siguiente escena: Jesús, cansado del camino, estaba sentado cerca de un pozo. Una mujer vino a sacar agua y Jesús le dice: “El que venga a beber el agua que yo le daré, no tendrá sed jamás, pués el agua que le daré será para él una fuente de vida eterna”. (Juan 4,14).

El agua de Lourdes es el símbolo de aquella “agua viva” que Jesús nos da. Con este signo, Dios, a través de María, nos reclama que vayamos a los orígenes de nuestro camino en la fe: el Bautismo. Esto también significa recordar la memoria de aquel día en el que nos convertimos en hijos de Dios, hijos en el Hijo, un pueblo nuevo que se prepara y espera el cumplimiento del Reino.

LA ROCA.
Es en la Gruta de Massabielle, donde Bernardette ha visto a la Virgen dieciocho veces.

En la Biblia se dice que Dios es nuestra roca. Es la roca sobre la cual podemos sostenernos: “Señor, mi roca, mi fortaleza, mi liberador, mi Dios, mi roca en la que me refugio, mi escudo, mi potente salvación y mi baluarte”. (Sal. 18) “El, solo es mi roca y mi salvación; mi defensa: no podré vacilar”. (Sal. 62) “Dios es la roca de mi corazón” (Sal. 73) “Tu eres mi padre, mi Dios y la roca de mi salvación” (Sal. 89) “Bendito el Señor, mi roca, que adiestra mis manos para la guerra y mis dedos para la batalla” (Sal. 144)

El Señor es el sostén de nuestra vida. Esto nos lleva de nuevo a las páginas del Evangelio de Mateo: “Inmediatamente obligó a los discípulos a subir a la barca y le precedieran a la otra orilla, mientras él despedía a la multitud. Despidió a la gente y subió aparte al monte para orar. Cuando llegó la tarde, se quedó allí solo.
Mientras tanto, la barca distaba ya muchas millas de tierra, el viento era contrario y era agitada por las olas. Al llegar la noche, Jesús vino a ellos andando sobre el mar. Al verlo caminar sobre el mar, los discípulos se sorprendieron y dijeron: “¡Es un fantasma!” Y gritaban de miedo, pero enseguida, Jesús les habló diciendo: “Vamos, soy yo, no tengais miedo”. Entonces Pedro le dijo: “Señor, si eres tu, ordename ir hacia ti sobre las aguas”. Y él le dijo: “Ven”. Pedro bajó de la barca y se puso a caminar sobre las aguas yendo hacia Jesús; pero viendo que el viento era fuerte, sintió miedo y comenzando a hundirse, gritó: “¡Señor, sálvame!”. Enseguida, Jesús le tendió la mano, lo agarró y le dijo: “Hombre de poca fe, ¿por qué has dudado?. Apenas subieron a la barca, el viento cesó. Los que estaban en la barca se postraron ante él diciendo: “verdaderamente, tu eres el Hijo de Dios”
. (Mateo 14)

Reproducción en miniatura de la gruta en la parroquia de Nuestra Señora de Lourdes, Taurisano (Italia).

La poca fe de Pedro es sostenida por el Señor, que lo elige como una piedra sobre la que edificará la Iglesia: La piedra es el apóstol que se apoya en la roca, que es Cristo.
El signo de la roca nos recuerda también a la Iglesia y nos recuerda que debemos ser piedras vivas que la edifican y testimonian ante el mundo su Evangelio.
También este signo es un signo bautismal: por el Bautismo llegamos a ser miembros, piedras, que participan en la vida de la Iglesia.

LA LUZ.
La decimosexta aparición, que duró una hora, tuvo lugar el día 25 de marzo, dia en el cual la Iglesia conmemora la Anunciación del Señor. Durante la visión tuvo lugar el milagro de la vela. Bernadette tenía entre las manos una vela, que durante la visión ardió del todo y las llamas tuvieron contacto directo con su piel durante más de quince minutos, pero ella, aparentemente, no mostraba ningún signo de dolor o herida.

Tal acontecimiento fue visto por muchas personas que estaban presentes, incluído el médico de Lourdes (doctor Pierre Romaine Dozous), que cronometró y documentó el hecho.
Según mostraba su informe, la piel de Bernardette no mostraba ninguna señal de que se hubiera visto afectada de ninguna manera y que tuvo bajo control a la niña, aunque sin intervenir. Después de que la visión hubo terminado, el doctor dijo que había examinado la mano de la niña sin encontrar ningún rastro de quemadura y que ella no era consciente de lo que le había sucedido. Luego, dijo el médico que él le aplicó brevemente una vela encendida en una mano a la niña y que esta reaccionó inmediatamente.

Día y noche, en invierno y en verano, se encendieron y encienden velas en la Gruta. La vela es la luz de la fe y esta luz, es Cristo.
“Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no caminará en tinieblas y tendrá la luz de la vida”. (Juan, 8, 12).

También este signo da respuesta a la temática bautismal. De hecho, el ritual del Bautismo dice: “Recibe la luz de Cristo (Se enciende la llama del cirio pascual)
A vosotros, padres, a vosotros, padrino y madrina,
se os confía este signo pascual,
llama que siempre debeis alimentar.
Tened cuidado que vuestro niño, iluminado por Cristo,
viva siempre como hijo de la luz;
y perseverando en la fe,
vaya al encuentro del Señor que viene,
con todos los santos, del reino de los cielos”
.

Vista de la multitud de enfermos y peregrinos de la Hospitalidad de Granada que visitaron el Santuarui de Nuestra Señora de Lourdes en junio de 2009.

LA MULTITUD.
Siempre ha sido inmensa, de cualquier raza, lengua o nación. De los pocos peregrinos del principio se ha pasado hoy a más de seis millones al año. En Lourdes, se vive ya la Iglesia; encuentro de la unidad de todos los hijos de Dios que están dispersos.

“Viendo a la multitud, sintió compasión porque habían estado desamparadas y dispersas como ovejas sin pastor…. Bajó de la barca, y vió una gran muchedumbre y sintió compasión por todos y curó a los que estaban enfermos… Entonces, Jesús, llamó a sus discípulos y les dijo: “Siento compasión de esta muchedumbre. Llevan tres días conmigo y no tienen nada para comer. No quiero despedirlos en ayuna, no vayan a desfallecer en el camino” (Del Evangelio de Mateo, cap.9, 14,15)

La peregrinación a Lourdes es el encuentro con el Misterio de Dios, que hace de un pueblo disperso y sin guía un único pueblo, que escucha a la Madre que dice: “Haced lo que él os diga”. (Juan, 2, 5).

LAS PERSONAS ENFERMAS Y CON DIFICULTAD.
Desde el tiempo de la curación de Caterina Latapie (verificada el 1 de marzo de 1858), los enfermos afluyen a Lourdes buscando la curación del cuerpo, pero sobre todo, la curación del corazón, el coraje de empezar de nuevo y la alegría de vivir.
He aquí dos pasajes evangélicos que cuentan dos curaciones, una física y otra espiritual.

“Partiendo de allí, Jesús se retiró a la zona de Tiro y de Sidón. Y he aquí, que una mujer cananea que venía de aquella región, se puso a gritar: “¡Ten piedad de mi, Señor, hijo de David! Mi hija está muy atormentada por un demonio”. Pero Jesús no le respondió ninguna palabra. Entonces sus discípulos se le acercaron implorándole: “¡Escúchala, porque viene de lejos gritando!” El les respondió: “No he sido enviado, sino a las ovejas perdidas de la casa de Israel”. Pero ella se acercó y se postró delante de él, diciendo: “Señor, ayúdame”. El le dijo: “No está bien coger el pan de los hijos y echarlo a los perrillos”. “Es verdad, Señor (dijo ella), pero también los perros comen el pan que cae de la mesa de sus padres”. Entonces Jesús le replicó: “¡Mujer, grande es tu fe!, hágase como tu deseas” y en aquel instante, su hija quedó curada”. (Mateo 15, 21-28)

Virgen de Lourdes coronada que preside la explanada de acceso al Santuario.

“Marchó de nuevo al mar y toda la muchedumbre venía a él y él les enseñaba. Pasando, vió a Leví, el hijo de Alfeo, sentado en el banco de los impuestos y le dijo: “Sígueme” y el se levantó y lo siguió..
Mientras estaba comiendo a la mesa en su casa, estaban con Jesús y sus discípulos sentados muchos publicanos y pecadores; eran muchos los que lo seguían. Entonces, los escribas y fariseos, viéndolo comer con los publicanos y pecadores, decían a sus discípulos: “Por qué come y bebe junto a los publicanos y los pecadores?. Oyéndolo Jesús, les dijo: “No solo los sanos tienen necesidad del médico, sino los enfermos y yo he venido a llamar a los justos, pero también a los pecadores”
(Marcos 2,13-18)

La peregrinación a Lourdes es un encuentro con el Misterio de Dios, que genera vida nueva, una nueva llamada al discipulado cristiano.
Concluyo este pequeño discurso mariano-lourdiano con una oración a la Virgen Inmaculada:
Dóciles para escuchar tu voz materna, Oh Virgen Inmaculada de Lourdes, corremos a tus pies junto a la gruta, donde te dignaste aparecer para señalar a los pecadores el camino de la oración y de la penitencia y para dispensar a los que sufren las gracias y los prodigios de tu soberana bondad.
Oh Visión blanca del Paraiso, aleja la oscuridad de la mente con la luz de la fe, levanta a las almas afectadas con el perfume de la esperanza, aviva los corazones estériles con las ondas divinas de la caridad. Haz que amemos y sirvamos a tu dulce Jesús, para merecer la felicidad eterna. Amén
.

Damiano Grenci

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

12 pensamientos en “Los símbolos de Lourdes

  1. Bajo tu amparo nos acogemos Santa Madre de Dios. Antonio, ahora que mi madre ya esta muy grave y en casa, nos llena de Esperanza el recordar hoy a la Madre de Cristo. Ella, como madre que es de toda la humanidad se apiade de todos los que sufren: enfermos, oprimidos, encarcelados, marginados, deprimidos, presos…

    • Ya me gustaría. No, no he tenido el placer. En Francia sólo he estado en Montpellier y nunca he ido a México. Pero eso es algo que con los años espero remediar, cuando pueda permitírmelo 🙂 De los santuarios marianos más conocidos, Lourdes es uno que no quisiera perderme.

  2. En un día como hoy, pero de hace 6 años, por un favor muy especial de Dios, a través de la Santísima Virgen de Lourdes, mi padre Fernando, fue curado milagrosamente de cáncer de próstata. Ese día tomó su medicamento para el cáncer con agua de la gruta de Masabiel, y al momento sintió una senasación muy especial en la zona pélvica. Más tarde, al hacer de nuevo el análisis del antígeno prostático, constatamos que efectivamente habia bajado muy considerablemente los niveles del antígeno.
    Gracias Madre bendita de Lourdes, por tan gran favor a mi padre y a nuestra familia.
    Para mayor gloria de Dios!

  3. Excelente articulo.
    Yo tuve la oportunidad de estar en Lourdes en el año 98 y debo decir que me causa una profunda impresion la devocion y el sentimiento que se respiraba entre la multitud a medida que uno se acercaba a la gruta de Masabielle.
    Espero poder volver algun dia y acercarme a la poblacion de Nevers donde esta el cuerpo de la santa.

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