Nuestra Señora de Guadalupe: reina de México y emperatriz de América (I)

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Óleo/tela, Virgen de Guadalupe con las cuatro apariciones Non fecit taliter omni nationi, Juan Patricio Morlete, siglo XVIII.

1. El relato de las apariciones
Con este artículo damos inicio a una serie en la que narraremos y analizaremos diversos aspectos de la que es considerada la advocación mariana más conocida de América y a mi parecer la más polémica. No puedo dejar de dedicar esta serie de artículos en especial a mi parroquia, el Santuario de Nuestra Señora de Guadalupe.

En este primer artículo me ceñiré únicamente a narrar sobre las apariciones de la Virgen de Guadalupe a San Juan Diego en diciembre de 1531, sobre las controversias que existen acerca de la veracidad de dichas apariciones y de otros aspectos trataré en artículos posteriores; pero para poder entrar de lleno en esta problemática es de suma importancia primero narrar que es lo que se cree y se cuenta que sucedió y como se inició esta advocación según nos cuenta la devoción popular. La narración sobre las apariciones de Nuestra Señora a San Juan Diego se relatan en un famoso escrito colonial llamado el Nican Mopohua (“aquí se cuenta, aquí se narra”) atribuido a Antonio Valeriano y que fue publicado en 1649 por Lasso de la Vega; a partir de este escrito se han basado los posteriores que relatan sobre las apariciones en el cerro del Tepeyac.

El sábado 9 de diciembre de 1531 muy de mañana se levantó Juan Diego para ir a escuchar misa a Tlatelolco; al pasar por el cerro del Tepeyac escuchó un canto que provenía de arriba del cerro como de varios pájaros, después cesó el canto y escuchó que le llamaban “Juanito, Juan Dieguito” y cuando llegó a la cumbre del cerro vio a una señora que su vestido relucía como el sol y las piedras sobre las que estaba relucían como el sol y los mezquites y nopales de alrededor brillaban como si fueran de esmeraldas y entonces al acercarse Juan Diego la Señora le dijo: “Juanito, el más pequeño de mis hijos, ¿a dónde vas?”. Y él le respondió: “Señora y niña mía, tengo que llegar a tu casa de México Tlatilolco, a seguir las cosas divinas, que nos dan y enseñan nuestros sacerdotes, delegados de Nuestro Señor”. Después de esto la Señora se dirigió nuevamente a él y le dice cuál era su voluntad: “Sábelo, ten por cierto, hijo mío el más pequeño, que yo soy la perfecta siempre Virgen Santa María, Madre del verdadero Dios por quien se vive, el creador de las personas, el dueño de la cercanía y de la inmediación, del cielo, el dueño de la tierra. Mucho quiero, mucho deseo que aquí me levanten mi casita sagrada, para en él mostrar y dar todo mi amor y compasión, auxilio y defensa, pues soy vuestra piadosa madre; a ti a todos vosotros juntos los moradores de esta tierra y a los demás amadores míos que me invoquen y en mi confíen, porque allí les escucharé su llanto, su tristeza, para remediar, para curar todas sus diferentes penas, sus miserias, sus dolores. Y para realizar lo que pretende mi compasiva mirada misericordiosa. Anda al palacio del obispo de México, y le dirás como yo te envió, para que le descubras como mucho deseo que aquí me provea de una casa, me erija en el llano mi templo; todo le contarás, cuando has visto y admirado, y lo que has oído y ten por seguro que mucho lo agradeceré y lo pagaré, que por ello te enriqueceré, te glorificaré y merecerás mucho que yo recompense el trabajo y fatiga con que vas a procurar lo que te encomiendo. Mira que ya has oído mi mandato, hijo mío el más pequeño; anda y pon todo tu esfuerzo”.

Óleo/ Tela, Tercera aparición de la Virgen de Guadalupe, anónimo, siglo XVIII.

Juan Diego, después de esto, se encaminó presuroso para ir a visitar al obispo de México, fray Juan de Zumárraga O.F.M. y después de ser recibido por el Obispo le contó a este todo lo que había visto y oído, pero el obispo no le creyó y el mismo día Juan Diego regresó al Tepeyac para decirle a la Virgen lo que había sucedido.

Juan Diego le pidió a la Virgen que por favor mandara a alguien más a cumplir su petición puesto que a él no le había creído “porque en verdad yo soy un hombre de campo, soy mecapal, soy parihuela, soy cola, soy ala; yo mismo necesito ser conducido, llevado a cuestas, no es lugar de mi andar ni de mi detenerme allá donde me envías, y tú, Niña mía, la más pequeña de mis hijas, Señora, me envías a un lugar por donde no ando y no me paso. Perdóname que te cause gran pesadumbre y caiga en tu enojo, Señora y dueña mía”.

A lo que la Virgen le respondió que era necesario que fuera él quien llevara su mensaje y que entonces volviera al siguiente día a ver al obispo y le narrara nuevamente cuanto ella le pedía. Juan Diego aceptó y le prometió a la Señora volver al siguiente día en la tarde para llevarle su mensaje al obispo.

Al día siguiente domingo, aun siendo de madrugada salió Juan Diego para ir a misa y después se dirigió a ver al Obispo; le costó mucho trabajo ser atendido y cuando lo recibió se arrodilló delante de él y le pidió que por favor cumpliera la petición de la Señora. El Obispo para estar seguro le hizo muchas preguntas a Juan Diego, a pesar de todo esto el Obispo nuevamente no le creyó a Juan Diego y entonces le pidió a este una señal para poder creerle; al retirarse Juan Diego ordenó el obispo a dos de sus sirvientes que le siguieran para ver con quien hablaba, pero antes de llegar al Tepeyac le perdieron de vista y por más que le buscaron no lo encontraron y debido a esto regresaron muy molestos y le dijeron al Obispo que no le creyera a Juan Diego.

Juan Diego desplegando su tilma ante el Arzobispo de México, fray Juan de Zumárraga.

Mientras, Juan Diego hablaba con la Virgen diciéndole la petición del Obispo de una señal, la Virgen le dijo al indio que volviera al siguiente día para llevarle al Obispo la señal que pedía. Pero al día siguiente lunes, Juan Diego no pudo ir a cumplir la petición de la Virgen pues su tío Juan Bernardino se enfermó gravemente y este le rogó que fuera a buscar a un sacerdote para que lo confesase; y el martes Juan Diego se dirigió a Tlatelolco para buscar al sacerdote y cuando estaba cerca del Tepeyac decidió rodearlo para no encontrarse con la Señora, pero la Virgen le salió al encuentro y le dijo: “¿Qué pasa, el más pequeño de mis hijos? ¿A dónde vas, a dónde te diriges?”. Juan Diego, algo apenado, le contestó a la Virgen que iba con prisa a buscar un sacerdote para su tío que se encontraba muy enfermo y después de escuchar su relato, la Virgen le contestó: “Oye y ten entendido, hijo mío el más pequeño, que es nada lo que te asusta y aflige; no se turbe tu corazón; no temas esa enfermedad ni otra alguna angustia. ¿No estoy yo aquí, que soy tu madre? ¿No estás bajo mi sombra? ¿No soy yo tu salud? ¿No estás por ventura en mi regazo? ¿Qué más has menester? No te apene ni te inquiete otra cosa; no te aflija la enfermedad de tu tío, que no morirá ahora de ella: está seguro de que ya sanó”.

Juan Diego, al escuchar las palabras de la Virgen, quedó consolado y entonces le dijo que le diera la señal para llevársela al Obispo; la Virgen le ordenó que subiera a la cumbre del cerro donde le había visto antes y que encontrara varias flores, que las cortara y las trajera a su presencia. Juan Diego subió y se asombró mucho a ver tantas rosas de castilla puesto que debido al invierno estas flores no era común de ver y menos en un lugar lleno de abrojos y piedras como un cerro. Juan Diego las cortó y las puso en su tilma, luego bajó y se las presentó a la Virgen, quien las cogió con su mano y las volvió a echar en el regazo de Juan Diego, diciéndole que esas rosas sería la señal para el Obispo y que no las desplegara ante nadie más que no fuera el Obispo. Después de escuchar las palabras de María, Juan Diego se dirigió al palacio del Obispo, donde los criados no quisieron recibirle, pero Juan Diego siguió esperando y al ver que traía algo en el regazo se acercaron para ver lo que traía y Juan Diego, al ver que no podía alejarlos, descubrió un poco las rosas y estos intentaron tres veces tomarlas, pues se asombraron de verlas tan frescas y hermosas, que al tratar de tomarlas parecían como si estuvieran pintadas en la tilma.

Verdadera imagen de la Virgen de Guadalupe plasmada en la tilma de Juan Diego y que se encuentra en su Basílica en México, D.F.

Ante esta situación, los criados fueron a decirle al Obispo lo que habían visto y al darse cuenta el Obispo que aquello era la prueba que le había pedido, mandó que lo dejaran pasar, y Juan Diego, postrándose delante de él, le contó nuevamente todo lo que le sucedió con la Virgen. Después de terminar el relato, el indio desplegó su manto y dejó caer las rosas, las cuales se esparcieron por el suelo y en su tilma apareció dibujada la imagen de la Virgen María. Al ver tal portento, el Obispo y los demás presentes se arrodillaron y el Obispo con lágrimas pidió perdón de no haberle creído y cuando se levantó, desató la tilma del cuello de Juan Diego y la puso en su oratorio. Un día permaneció Juan Diego en casa del Obispo y al siguiente día llevó a éste al lugar donde la Virgen le pedía se le construyera el templo, después de esto le acompañaron a su casa para ver a su tío Juan Bernardino. Al llegar, su tío estaba restablecido, y le contó que también había visto a la Señora del cielo y que ésta le dijo que fuera a ver al obispo y le dijera que ella quería ser nombrada como la siempre Virgen Santa María de Guadalupe [1]. El Obispo albergó en su casa a Juan Diego y a su tío hasta el momento en que se edificó el templo sobre el cerro del Tepeyac.

Es hasta 1561 que se comienza la construcción de un Santuario para albergar la imagen pero la primera piedra se puso en el 1601 siendo arzobispo fray Diego de Santa María y Mendoza y Zúñiga, y se concluyó, después de su muerte, en 1606. La basílica que contuvo la imagen de la Virgen de Guadalupe y que ahora se conoce como “la antigua” Basílica se comenzó a construir hacia 1695 y se concluyó en 1790.

Óleo/tela, Declaración del patrocinio de la Virgen de Guadalupe sobre la Nueva España (detalle), Miguel Cabrera, siglo XVIII.

Hacia 1737 la Virgen de Guadalupe es jurada como patrona de la ciudad de México mientras es llevada en procesión por las calles de la ciudad y nueve años después, en 1746 este patronato se extiende a la Nueva España, patronato el cual es confirmado por S.S. Benedicto XIV, en 1754. Sobre este acontecimiento se dice que al presentarse el procurador de la Compañía de Jesús ante el Papa, el padre Juan Francisco López y narrarle acerca de las apariciones y mostrarle una copia de la imagen hecha por Miguel Cabrera, este quedo tan sorprendido que no dudo en decir aquellas palabras del libro de los salmos “Non fecit taliter omni nationi”[2], del mismo modo S.S. Benedicto XIV aprobó la traslación de la fiesta de la Virgen al 12 de diciembre y le concedió misa y oficio propios.[3]

Lic. André Efrén Ordóñez Capetillo

BIBLIOGRAFÍA:
– Camacho de la Torre, María Cristina, Fiesta de nuestra Señora de Guadalupe, México, CONACULTA, primera edición, 2001.
– Cuadriello, Jaime, et. al. Zodiaco Mariano, México, Museo de la Basílica de Guadalupe, primera edición, 2004.
– Iglesias y Cabrera, Sonia, Las fiestas tradicionales de México, México, Selector, primera edición, 2009.
– Nebel, Richard, Santa María Tonantzin Virgen de Guadalupe, México, Fondo de Cultura Económica, tercera reimpresión, 2005.
– Sánchez Lacy, Alberto Ruy, Visiones de Guadalupe, México, Artes de México, primera edición, s/a.
– Schneider, Luis Mario, Cristos, Santos y Vírgenes, México, Planeta, primera edición, 1995.
– Zarebska, Carla, Guadalupe, México, Debolsillo, primera edición, 2005.
– Zerón-Medina, Fausto, Felicidad de México, México, Clío, primera edición, 1995.


[1] El nombre de Guadalupe es muy debatido y se piensa que el verdadero nombre que la Virgen le dijo a Juan Bernardino fue Coatlaxupe (“la que aplasta a la serpiente”) en náhuatl, pero los españoles al no poder pronunciarlo le pusieron un nombre más conocido para ellos como el de Guadalupe, en especial esta tesis es apoyada debido a que en náhuatl no existe la g ni la d.
[2] Frase que también se le ha dado a una que otra advocación mariana, la más famosa sea quizá la Virgen del Pilar de Zaragoza, España.
[3] Anteriormente, como sucede con muchas de las advocaciones marianas, su fiesta se celebraba el 8 de septiembre o el 8 de diciembre, debido a que las advocaciones sin una aprobación en particular deben celebrarse litúrgicamente en fechas relacionadas con festividades marianas, como la Natividad, aunque a nivel local y popular su fiesta se celebraba el 12 de diciembre.

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

15 pensamientos en “Nuestra Señora de Guadalupe: reina de México y emperatriz de América (I)

  1. Estimado André,
    Estoy supercontento porque has iniciado una serie de artículos sobre la Virgen de Guadalupe, devoción mariana que tanta trascendencia tiene en la vida de toda la Iglesia de habla hispana.
    Se que va a ser una delicia leerlos y se que es muy posible que se suscite más de un debate, lo cual me alegra. Yo hoy solo me quiero quedar en expresarte mi agradecimiento y mi alegría.

    • No te equivocas para nada Antonio, esta serie de articulos daran mucha tela que cortar eso te lo prometo jeje, como bien dices tiene una trascendencia enorme en toda la iglesia de habla hispana el año pasado que estuve en Madrid me sorprendi al ver varias imagenes de esta Virgen en especial una en la colegiata de San Isidro. Te agradezco Antonio todo tu apoyo y aunque debo decir que es de las series de articulos mas complicadas que voy a hacer debido a la cantidad de bibliografia que existe al respecto es muy agradable hablar sobre María en una de sus advocacines tan cercanas a mi país.

  2. ¡Por fin una serie dedicada a la Guadalupe mexicana! Ya tenía ganas de debatir y aprender sobre el tema. Ha sido un espléndido artículo, André, te felicito; y aunque de momento sólo te has ceñido al relato de las apariciones y hay que ver lo que queda por exponer en los siguientes artículos, me gustaría hacer alguna valoración al respecto:

    1.- Parece claro que la Virgen se llama “de Guadalupe” porque las autoridades españolas así les sonó… debió haberse llamado Coatlaxupe o de Coatlaxupe. Acaso hubiese sido mejor, habríais tenido una advocación mariana genuina y no se habría confundido con la Virgen de Guadalupe española que se venera en Extremadura (s.XII); hasta el punto que hay quien cree que la española es posterior a la mexicana… (!!)

    2.- Una vez hablé con un mexicano que me dijo que los indígenas llaman a esta Virgen Tonantzin, como a la diosa mexica. Cuando quise aclararle que eso es el nombre de la diosa y que parece que estaban confundiendo a la Virgen con la diosa, insistió en que no; que una cosa era la diosa Tonantzin y otra cosa el que los indígenas llamen a la Virgen Tonantzin (???). ¿Qué opinas del tema?

    Espero que sigas pronto deleitándonos con estas publicaciones y me reservo el resto de mis opiniones sobre esta bellísima advocación mariana para tus próximos artículos sobre el tema.

    • Pues fijate Ana que el que llamen a la Virgen de Guadalupe “Tonantzin” como a una antigua diosa, siempre ah sido causa de debate ya el mismo fray Bernardino de Sahagun se quejaba al respecto pero de eso hablare en algunos articulos posteriores, quiza para el tercero de esta serie ya me comience a meter en esta parte mas escabrosa de la devoción guadalupana, pero el nombre Tonatzin como bien puntializa Tacho, significa “madrecita”, y los antiguos aztecas le llamaban de esa forma a la diosa Coatlicue que era considerada la madre de los dioses era una forma cariñosa de dirigirse a ella, mas no era su nombre, entonces al aparecer la Virgen de Guadalupe como “madre que viene a consolarlos” y además en un lugar dond antiguamente se venero a la Tonatzin, se dio para la confusión porque muchos indios y hatsa hoy asi es, le dicen Tonatizin cariñosamente a María, osea le dicen “madrecita”. Sobre el nombre, debo decirte que ciertamente ah ocasionado mucha confusion con la extremeña y prometo dedicarle un articulo especificamente al problema de las dos Guadalupes, porque hace ya algnos años una revista mexicana publico una supuesta entrevista a los guardianes del santuario de Extremadura donde ellos dicen que la Virgen de Guadalupe mexicana es una copia de la española (!!!) debido a que tiene cierto parecido a una pequeña escultura en el coro bajo del santuario de la Virgen de Guadalupe de extremadura y que los mexicanos lo negamos, para que asi la basilica mexicana no tenga que dar donaciones al santuario extremeño y mas cosas que alegan y del mismo modo hay muchas controversias que ah sucitado esta confusion de nombres, que si hubieran dejado a la Virgen con el nombre de Coatlaxupe seguro nos ahorrariamos, pero te prometo que estos temas de los que te menciono los tratare más a fondo en los proximos articulos, muchas gracias Ana por tu lectura y apoyo.

  3. Anita: La Diosa Tonanzin era llamda la Madre de los Dioses, el nombre en nahuel quiere decir madre reverenciada o Madrecita” algunos misioneros relacionaron este culto a la maternidad divina con la Virgen y ellos llamaron asi a la Virgen Maria para atraerlos a la fe.
    Efren que padre articulo espero ver los siguientes articulos sabes mi mama nacio ese dia de la Virgen y es mera Lupita jejeje. En el Libro Felicidad de Mexico que sacaron hace años hablan de cuando se le presento la Imagen de la Virgen que pinto Cabrera y llevada ante el Papa Benedicto XIV dicha por el P. Lopez: He aqui a la Madre de Cristo que tambien se digno ser Madre de los mexicanos…… muy buen articulo!

    • Pues muchas gracias por tu comentario amigo te lo agradezco y pues esta serie de articulos tiene mucho para dar y ya se ira viendo en los subsecuentes articulos donde poco a poco se ira haciendo la polemica y que bueno que tu mamá si que es mera Lupe jejeje

  4. Andre me alegra que hayas iniciado una serie de articulos sobre Nuestra Señora de Guadalupe.
    Se que habran polemicas,se han realizado diferentes estudios y unos se contradicen a otros,pero bueno,de esto me imagino que ya lo hablaremos mas adelante.
    Yo me quedo con La Santisima Virgen! 😉

    • Tienes razón Abel por lo general las polemicas que hay aun no referiendose a los estudios que se le han hecho a la imagen muchos se contradicen unos a otros logrando que pues lo más que se pueda hacer es dejar al propio criterio si creer o no en lo “celestial” de la imagen, que por lo general tambien es esa mi forma de pensar pues como sabe en la mayoria de mis articulos yo trato de no irme tanto ni por un lado ni por otro muy aparte de lo que yo crea o piense personalmente al respecto, aunque eso sii no les puedo prometer abarcar todas las polemicas que hay sobre la Virgen de Guadalupe porque son muchisimas y varias no tengo toda la informacion como para darles los puntos a favor y en contra, pero tratare si de dar a conocer lo más posible de esto. Muchas gracias por tu comentario Abel y por tu lectura

  5. André, me uno a todos al aplaudir que inicies esta serie de artículos dedicados a tan gran devoción en México.

    Aunque no soy muy devota de la Virgen de Guadalupe, es un tema riquísimo que da mucho campo para el debate, además de la gran cantidad de hermosas obras de arte novohispano que produjo. me gustaría que ilustraras los artículos con obras novohispanas (que claro, veo que lo has hecho) y evitaras poner estampas modernas, creo que eso sería mucho más interesante para todos nuestros queridos lectores. Gracias!

    • Yo tampoco es que sea devoto de la Virgen de Guadalupe, aunque si soy algo guadalupano pero no su devoto puesto que me agrada su advocacion por ser tan cercana a nuestro pueblo mexicano, sobre las estampas novohispanas no te preocupes que en la mayoria de articulos salvo ciertas excepciones usare imagenes novohispanas y algunas del decimonónico, solo quiza en una articulo que pienso dedicar a la devocion popular alrededor de su culto si utilice las mas famosas estampas pero de ahi en fuera yo soy admirador del barroco y de las obras novohispanas asi que no dudes que mis articulos sobre esta serie guadalupana seran ilustrados con ellas, muchas gracias por tus comentarios.

  6. Este es un tema muy apasionante en lo particular, todos los mexicanos, al referirse todos, estoy englobando a todos aquellos que sentimos que nuestra identidad como católicos nace precisamente a los pies del Tepeyac, un 12 de diciembre de 1531. Sobre los particulares iremos tomando nota para que al final podamos dar un buen juicio imparcial sobre este asunto, que al final terminará siempre en lo mismo, Guadalupe será Guadalupe, eso nadie lo cambiará.

    Gracias hermano André, paz y bien!!!

  7. Cuando terminen de debatir …de perder el tiempo y de robarle la fe y la confianza a los hijos de Dios en su Madre y Reina…Tienen algo mejor que ofrecerle al Pueblo de Dios que el amor de su tierna Madrecita…es mi pregunta…El Papa es el Vicario de Jesucristo y su sancionador en la tierra y el ya dio su veredicto…si para ustedes no es valedero, permitanme dudar de su catolicismo.

    • Mauricio,
      En este blog está permitido discrepar; es un blog de debate y tengo que admitirte que no solo lo visitan los católicos pues también lo hacen muchos ortodoxos, protestantes y personas que sencillamente les gustan estos temas aunque puedan incluso ser agnósticos,
      ¿Que a ti no te gusta? Lo tienes muy fácil: no nos visites y punto. Pero te guste o no, los debates los vamos a seguir teniendo porque tenemos capacidad de discernimiento propio. Se puede ser católico practicante, siendo oveja del rebaño eclesial, pero no borrego.

      No siempre que habla el Papa lo hace “ex catedra”, ¿eh? ¿Y tu sabes quién dijo: “No juzgueis y no sereis juzgados, no condeneis y no sereis condenados”? Pues si nunca lo has leido, lee el evangelio de San Lucas 6,37.

  8. Precisamente hoy vi un video del mensaje para Colombia y México en el cual la virgen María se le manifestó a John Rick Miller y fue el inicio para que el país de colombia se consagrara al Sagrado Corazón de Jesús y una consagración al Inmaculado Corazón de María, iniciando con ello la conversión. En ese video este señor nos habla que México es una Nación Afortunada al tener a la Vírgen como intercesora que es una patria que tendrá mucho que ver para los últimos tiempos siempre y cuando todos los Mexicanos aceptemos a Dios de corazón. La historia de la Iglesia está repleta de ejemplos de las gracias que recibimos del Cielo y de los grandes milagros consecuencia del acto de consagración pública. A su vez, la Misión nos ayuda a conectarnos con otros grupos para comenzar la lucha contra todo lo que se opone a los mandamientos de Dios en nuestra sociedad. Me siento orgullosa de ser Méxicana y tener a la vírgen como Reina de México.

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