Beato Gaspar de Bono

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Lienzo del Beato, obra de José Camarón y Bonanat (1788). Capilla de La Nau, antigua Universitat de València, España.

El Beato Gaspar de Bono es un gran desconocido, incluso en su Valencia natal, pero, como veremos, tuvo una vida llena de merecimientos para su veneración. Sus padres, madre catalana y padre francés, se establecieron en Valencia como tejedores de lino procedentes de la villa de Cervera y en nuestra ciudad nació Gaspar el día 5 de Enero de 1530. Recibió este nombre en recuerdo de uno de los Santos Reyes por haber nacido en la víspera de su fiesta.

Vivían sus padres con una escasez angustiosa que se agravó cuando la madre, todavía joven, quedó completamente ciega y no pudo ayudar a su esposo en los telares. Como tampoco su padre era capaz de atender el pesado oficio, vendió las herramientas de su ocupación diaria y se hizo afilador y vendedor de juguetes de poco valor y quincallas. El joven Gaspar, con tres hermanos más, fue creciendo en un entorno que llenaba con entretenimientos como el de cantar la Salve, vestir de flores una cruz y organizar procesiones con sus amiguitos.

Con estas condiciones, sus padres le colocaron a los diez años en casa de un rico mercader y Gaspar comenzó a sentir el anhelo poco a poco de ser sacerdote. Y no vio otro camino posible ni mejor que el claustro encontrándose con la fortuna de que otro criado mayor de la misma casa, que sabía latín, se ofreció a enseñarle esta lengua. De este modo, Gaspar entraba en el convento de Dominicos o predicadores de la ciudad aunque poco le duró el destino pues la gran pobreza de su casa le hizo arrepentirse de aquello y volver a su origen.

A los veinte años Gaspar, balbuciente y tartamudo en busca de más fortuna, se alistó en el ejército de Carlos V. Curiosamente era devoto de San Valero, porque, como él, tenía problemas en el habla. Estuvo en el ejército unos años, rezaba diariamente el oficio, el rosario y la letanía de Nuestra Señora; frecuentaba templos y no dejaba de dar limosna a los pobres, aunque faltase a su sustento. Un suceso dramático le aconteció en la armada y que finalmente le hizo cambiar de profesión. Y es en una escaramuza militar en Florencia en que él mismo cayó en un pozo seco quedando oprimido por su cabalgadura; los enemigos vinieron sobre él, y, después de abrirle la cabeza a golpes de alabarda, le dieron por muerto. En aquella terrible angustia invocó a sus santos patronos y a la Virgen de los Desamparados, prometiendo ingresar en la Orden de San Francisco de Paula si salía con vida. Y pudo cumplir finalmente su promesa.

Capilla del Beato en la catedral de Valencia, España.

Ya en su vida monacal no le resultó difícil cumplir la perpetua abstinencia de carnes, de huevos y lácteos, coro a medianoche y otras penitencias. Ingresó en el Convento de San Sebastián de la Orden de los Mínimos, fundada en 1460, seguidores de San Francisco de Paula que se mantienen dentro de la estructura de las órdenes mendicantes. Por ello, la salvación del prójimo no encajaba en la espiritualidad del Beato Gaspar Bono como fin primordial ya que sólo dentro de los muros del convento encontraba su sentido espiritual, en el silencio del claustro y con una vida contemplativa. Por eso, mandaba al hermano limosnero que le contara los pecados de que tuviera noticia por las calles para rezar y hacer penitencia por los pecadores, pero no iba a buscarlos.

El beato sufría de fuertes dolores; pero no sólo los soportó con paciencia y ecuanimidad, sino que todavía añadió a ellos la mortificación corporal. En sus contadas salidas no era extraño verle pasar junto a los muros de la catedral de Valencia para postrarse en la capilla de San Francisco de Borja, donde se veneraba una imagen de Santa Inés, pintura sobre tabla de Juan de Juanes, que aún se conserva.

Muerte del Beato. Boceto para el lienzo de Mariano Salvador Maella (ca. 1787). Museu de Belles Arts Pius V, Valencia (España).

De otro modo no hubiera sido posible y fue necesario que interviniese el arzobispo de Valencia, San Juan de Ribera, para que el Beato Gaspar fuese elegido provincial de su Orden. Y aceptó el cargo por obediencia a pesar de que en su humildad rechazó cuanto pudo aquel cargo. También estuvo en Alaquás, Perpignan y Palma de Mallorca donde fundó algún convento. Murió el 14 de julio de 1604 y fue beatificado el 17 de septiembre de 1786 por S.S. Pío VI.

Sus reliquias se encuentran en la Iglesia de San Nicolás de Valencia. Actualmente la Calle Cañete, azucat entrañable de la ciudad de Valencia, conserva siempre vivo el recuerdo de su vecino Beato pues allí tiene su casa natalicia y año tras año la Peña el Clau le celebra animadas y concurridas fiestas que atraen devotos y curiosos en unos actos muy populares.

Salvador Raga Navarro

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15 pensamientos en “Beato Gaspar de Bono

  1. Aunque conocia de nombre a este Beato no sabia nada mas de él y muchos menos que fuera español de Valencia su vida es algo interesante por la sencillez, aunque me queda la duda Salvador, al vez tan sencilla su vida y que tu mismo dices que es algo desconocido, ¿como fue que se logro su beatificación? ¿que milagros obró para tal caso o quien difundio su culto?

    • Estimado André, si por algo destacó el Beato Gaspar fue por su sencillez en una vida que , cmo se ha dicho, estuvo repleta de miseria y de aventuras en el ejército. Pero si por algo pasó a la “posteridad” fue por su tremenda actividad fundadora de cenobios que le hicieron recorrer gran parte de los territorios de la antigua Corona de Aragón en este menester.

  2. Muchas gracias, Salvador.
    Hay dos cosas que me llaman la atención; la primera es que siendo muy niño se entretenía jugando con cruces, procesiones y cantando la Salve cuando su padre vendía precisamente juguetes. ¿No parece esto un poco raro y que en este tema, quién escribió sobre él, metió la mano añadiendo lo que le vino en ganas?
    La otra cosa es que a él no le gustaba salir del convento pero le gustaba que le contaran “los pecados de la calle” para rezar por ellos. ¿No huele esto a chismorreo? ¿No puede ser esto otro añadido piadoso?

    • Estimado Antonio, es muy plausible que , entre los datos hagiográficos ciertos o presntos, se puedan haber “colado” adornos como los dos que comentas. También a mí me parece un poco al límite el hecho de jugar con símbolos procesionales y ya lo de rezar por los pecados mundanos puede sonar son duda a exageración. Pero tal y como se cuenta lo relatamos…

  3. Antonio metiendome un poco en conversacion ajena, te dire que en especial eso de que le gustaba que le contaran los pecados de la calle, me parecio lo mas extraño, casi parece mas un desprecio del mundo, un desprecio de su projimo y también llegue a pensar como tu que podria ser un añadido posterior

  4. Estoy de acuerdo con que eso de querer saber los pecados de los demás es más propio de un cotilla morboso que de un Santo; y que no hay niño al que, por santo que sea, no le brillen los ojos al ver juguetes. Pues ésa es parte de la inocencia y encanto infantiles. Concuerdo en que bien pueden ser añadidos piadosos, como decís.

    Tengo la suerte de conocer a este Beato valenciano únicamente por las bellas obras de arte que se han dedicado a representarlo, algunas de las cuales vemos en este artículo. Recomiendo en todo caso el óleo de Maella -no el boceto, que se ve en el artículo, sino el trabajo final- que creo está actualmente en el Museu Pius V y que es bellísimo e impresionante.

    • De acuerdo con lo que dices. Respecto al impacto artístico del Beato Gaspar hay que decir que fue grande y que la obra de Maella destaca por su brillantez. Recientemente realicé una carpeta de gozos para la PEña el Clau donde recopilé 10 ejemplares históricos que dan buena cuenta de la gran devoción que se le tenía, en especial como protecto de las partirientas en el momento del parto. Tiene dos capillas dedicadas en la Catedral de Valencia e Iglesia de San Sebastián y parte de sus reliquias, pues estas fueron profanadas en la Guerra Civil, se encuentran en la bella Iglesia de San Nicolás de Valencia.
      http://gogistesvalencians.blogspot.com.es/2010/11/gozos-al-beato-gaspar-de-bono-de-la.html

  5. Como bien dices Salvador el Beato Gaspar es un gran desconocido, por esa razón y porque tengo muchas estampas antiguas de él me interese por su vida y me ley una breve biografía suya.
    Lo que no me queda claro es ¿porque despues de estar en otras ordenes religiosas decide entrar en la orden de los minimos? , a caso esta orden fundada por San Francisco de Paula tenia tanta presencia en Valencia.

    • Como bien dices David la presencia de las órdenes monásticas en Valencia arranca de la Reconquista de 1238 y fueron enormemente beneficiadas por el Rey Jaime I para que fueran asentándose en distintas zonas del arrabal musulmán y cristianizaran así el nuevo orden. En concreto, la presencia de la Orden de los Mínimos estaba bien asentada en el antiguo Convento de San Sebastián, extramuros de Valencia, y del que hoy sólo nos queda la parroquia dedicada conjuntamente con San Miguel. Del motivo de su tránsito de los Dominicos a los Mínimos poco se conoce pero me aventuro a decir que la proximidad a su casa natal de este Convento de los Mínimos pudo influir enormemente.

  6. Salvador, me queda una duda ¿quién o quiénes motivaron su beatificación? porque al igual que los demás, me da la impresión de que no era muy popular en las afueras de su convento, no dudo que haya sido un gran personaje, pero no creo que haya sido beatificado únicamente por ser fundador de cenobios.

  7. No se si mi vision me falla pero como es el habito de los Mínimos por que le veo mas cara de agustino, jejeje. Me viene a la mente tantos santos que se aventuraron en la milicia y despues de una manifestacion se hacen religiosos..san Ignacio de Loyola, san Juan de Dios etc. Saludos

  8. Estimada Montse, respecto a cuál fue el motivo concreto por el cuál fue beatificado no puedo darte una respuesta concreta. Pero sí decirte que fuera de su convento la popularidad del Beato fue grande, aunque cuesta creerlo por el poco conocimiento que se tiene de él hoy mismo incluso dentro de nuestra ciudad. Fue encomendado por su orden para la fundación de cenobios y ese es un dato que demuestra la confianza que se tenía en él.

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