El culto a las imágenes

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Icono del II Concilio de Nicea. siglo XVII, monasterio Novodévichy, Moscú (Rusia).

Pregunta: Hola me parecen muy interesantes sus artículos, realmente disfrute mucho leyéndolos, soy un verdadero amante del arte y las “esculturas” religiosas del catolicismo, he estudiado mucho los efectos que tienen en la gente y la percepción que ellos tiene de ella; recientemente, me he unido a una célula cristiana y sus ideas y perspectiva me parecen muy interesantes, ellos leen mucho la Biblia que vaya da “vergüenza” pues hay una cita que me parece interesante: No te harás imagen, ni siquiera semejanza de cosa que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. No te inclinarás ante ellas ni las honrarás; porque yo soy Jahvé tu Dios (Éxodo, 20, 4-5). La pregunta sería: ¿Es correcto admirar y venerar una imagen de yeso o madera? Ok, yo al igual que ustedes admiro un trabajo hecho tan perfectamente y con esmero.

Respuesta: Estimado amigo, aunque en su día te respondimos brevemente a esta doble pregunta, también te dijimos que este era un tema que valía la pena desarrollar mucho más ampliamente mediante un artículo que se publicaría en el blog y eso es lo que pretendo hacer.

Hay que ponerse en primer lugar en el contexto, en el momento en que son escritos esos dos pasajes de las Escrituras, del Libro del Éxodo e incluso habría que remontarse mucho antes hasta los tiempos de Abrahán que originariamente adoraba a dioses extraños, tiempos en el que toda la región estaba influida por las religiones de origen cananeo cuya principal deidad era “Elohim”, palabra que significa “dios”. Es verdad que este era un dios muy particular, creador y misericordioso, padre de todas las criaturas, distinto al resto de los dioses y que fue el precursor de quienes posteriormente adorarían a un solo Dios.
Pero como el proceder de los cananeos no era el correcto, es por lo que el verdadero Dios, Yahvé, decide, como hoy diríamos, darle un toque de atención a Abrahán y con él, a todos los suyos.

Ábside de la iglesia de Santa Irene en Estambul, Turquía. Ejemplo de arte iconoclasta (sólo se mantiene la cruz).

Aunque el estudio de este tema es muchísimo más complejo, podríamos decir que a partir de ahí, los hebreos, el futuro pueblo de Israel empieza a rendirle culto al llamado “Dios de nuestros padres”, que era el único y verdadero Dios.
Pero por las razones que todos conocemos, el pueblo hebreo se ve sometido a Egipto, país o imperio que tenía sus dioses y lógicamente, terminaron por contagiarse de alguna manera por el modo de vida que tenían sus opresores. Y esto chocaba con los designios de Yahvé que eran que adorarlo conllevaba llevar un estilo de vida en concordancia con su divina voluntad.

Dios se aparece a Moisés y le ordena liberar a su pueblo de la opresión de Egipto. Moisés lo hace y el pueblo de Israel sale de un país donde se adoraba a los ídolos, donde esta práctica se les había contagiado y en su caminar y posterior asentamiento, estuvieron siempre rodeados de pueblos vecinos que también practicaban la idolatría.
El Dios de Israel, el que no tenía nombre ni se hacía directamente visible, quería que lo adorasen con el corazón y el espíritu y no mediante figuras físicas aunque estuvieran hechas de materiales preciosos. Pero el caminar por el desierto era penoso y cansado, pasaban hambre y sed y no veían el día en el que llegarían a la tierra que se les había prometido y es por eso por lo que el pueblo de Israel, influenciado por algunos de sus mismos miembros, cae en la idolatría y con las joyas con las que salieron de Egipto ordenan a Aarón: “haznos dioses que marchen delante de nosotros” (Éxodo 32, 1) mientras se sentían abandonados por Moisés, que no bajaba del Monte Sinaí.

Aaron hizo “un becerro de fundición y entonces ellos dijeron: ¡Israel, este es tu dios que te sacó de la tierra de Egipto! Cuando Aarón vio esto, edificó un altar delante del becerro y dijo: Mañana será un día de fiesta dedicado a Jahvé”. (Éxodo 32, 5). ¡Se mezcla al becerro con la fiesta de Yahvé! Pero recordad que leyendo detenidamente todo el Génesis, los hebreos llegaron a identificar a Baal como hijo del dios “Eloim”, que a veces era representado como un toro, por lo que su hijo se representaba como un becerro. El adorar a “este hijo” fue sinónimo de idolatría. Al bajar del monte, Moisés rompe las tablas de la Ley que Yahvé le había dado y les hace recordar los mandatos que tu recuerdas en tus reseñas del capítulo veinte del Éxodo.

Poco a poco Israel lo va entendiendo. Mientras que quienes adoraban a los ídolos basaban su culto y su vida en el materialismo, quienes adoraban al Dios de Abrahán tenían que tener una conducta conforme a sus mandatos: adorarlo y servirlo y ese fue el gran desafío para los israelitas: escoger entre Yahvé y el becerro de oro. Si leemos los textos de todos los profetas (Isaías, Miqueas, Jeremías, Ezequiel, Oseas, etc.), encontraremos numerosas recomendaciones y amonestaciones en este sentido. Esto ya es aceptado unánimemente cuando siglos más tarde se escriben los salmos: “In exitu Israël de Aegypto, domus Iacob de populo barbaro: Facta est Iudaea sanctificatio eius, Israël potestas eius… Ubis est Deus eorum? Deus autem noster in coelo: omnia quaecumque voluit, fecit. Simulacra Gentium argentum et aurum, opera manuum hominum…” (leer completo el salmo 113).

Icono ortodoxo griego de Santa Teodora, emperatriz de Bizancio, portando un icono del Salvador.

Dios no tiene nombre: “Yo soy el que Soy” (Éxodo, 3, 14), no habita en casas construidas por los hombres sino en sus corazones, no admite la idolatría repitiéndosenos machaconamente este mensaje tanto en los textos del Antiguo como del Nuevo Testamento. A Dios se le adora, se le da culto de “latría”, que es el que actualmente damos los cristianos a Dios.

Sin embargo, Cristo que es quién nos enseña que Dios es nuestro Padre y que ha venido a cumplir la Ley, parece que está en contra de que Dios no habita en casas construidas por los hombres: “Esta es la casa de mi Padre y vosotros la habéis convertido en cueva de ladrones” (Mateo, 21, 13). Pero no existe contradicción porque Él, que reverentemente adora a su Padre en el Templo y que admite, como lo admitía Israel, que el Templo es “la morada” de Dios, lo que no quiere es que en él se mercadee. ¡Cómo debiéramos aprender este mensaje de Cristo, nosotros que aun en las mismas iglesias vendemos todo tipo de cosas! Pero el mensaje de Cristo lo deja todo meridianamente claro y por eso, San Pablo dice: “vosotros sois templos del Espíritu Santo” (I Corintios, 6, 19)

Pero es verdad que mientras las otras dos religiones monoteístas no hacen figuras o representaciones de Dios, desde el inicio del cristianismo, cuando los primeros discípulos tienen que esconderse en las catacumbas, necesitan representar símbolos de su fe y aparecen los primeros frescos que llegan a mostrar pasajes de las Escrituras y así comienza a manifestarse estas expresiones artísticas a las que en ningún momento se idolatraban. Había una diferencia absoluta entre la actitud de los cristianos, que solo adoraban en espíritu a Dios, y la de los antiguos hebreos que llegaron a adorar al becerro de oro.
Los pasajes del Éxodo pretenden eliminar la idolatría. En la Iglesia jamás se dio la idolatría sino que desde sus comienzos, empezó a dominar el culto de “latría” que se ofrece solo a Dios en Si mismo, pero nunca a ninguna de sus representaciones físicas.

Siglos más tarde aparece en la Iglesia la cuestión iconoclasta, cuestión que hacía referencia a la destrucción de las imágenes e iconos que abundaban tanto en Oriente como en Occidente. En el año 726, el emperador León III Isaurico prohibió la veneración de las imágenes e iconos, haciéndolo sobre todo por cuestiones políticas.
El pueblo cristiano, por lo general, se negó a cumplir esta orden ya que la veneración de imágenes e iconos estaba muy extendida, por lo que Constantino V, hijo del emperador anterior ordenó combatir militarmente contra quienes se oponían a obedecer la orden dada por su padre.

Página del Salterio Chdulov (s.IX) donde se ve a unos iconoclastas cubriendo con cal las imágenes de Cristo.

El II Concilio Ecuménico de Nicea, celebrado en el otoño del año 787 confirmó la veneración de los iconos ya que esto no suponía ninguna señal de idolatría pues se trataba de simple veneración, nunca de adoración. Este Concilio había sido convocado como consecuencia de esta controversia iconoclasta y a él asistieron los enviados del Papa de Roma y del Patriarcado de Constantinopla, el patriarca de Jerusalén así como algunos archimandritas de los monasterios griegos de Palestina.
Quienes negaban el culto a las imágenes estaban influenciados por los cristianos monofisitas, los musulmanes y judíos (practicantes monoteístas) y el deseo del emperador León III, que era de origen sirio y que quería contrarrestar el poder de los monjes de la Palestina, que defendían la llamada “iconodulia” o veneración de imágenes. Naturalmente argumentaban también con las citas del Antiguo Testamento a la que tú haces referencia en tu pregunta.

El Concilio permitió distinguir entre el culto de adoración tributado a Dios (culto de latría) y la veneración de las imágenes o proskýni̱sis. De esta manera se impedía la adoración de las imágenes como si fueran Dios en si mismas, pero también su destrucción. La propia emperatriz Irene, que fue quién convocó el Concilio, se aseguró de que los cánones del mismo fueran favorables al culto a las imágenes.
Pero en el seno de la familia imperial permanecieron estas disputas que continuaron hasta el reinado del emperador bizantino Teófilo, quién murió en el año 842, momento que aprovechó su esposa, la emperatriz Teodora para movilizar a quienes estaban a favor de la veneración de las imágenes proclamando definitivamente la restauración de los iconos en el año 843.
Esta emperatriz, que pasó los últimos años de su vida recluida como monja en un monasterio, es venerada como santa por la Iglesia, encontrándose sus reliquias en la catedral ortodoxa de Corfú (Grecia).

Quizás valiera la pena hacer mención de los numerosos santos que combatieron la iconoclasia así como los que se distinguieron por ser pintores de iconos o iconógrafos, pero sería alargar excesivamente el artículo.
Aunque ya venía de antes, al iniciarse el segundo milenio comenzó el auge del arte religioso: pinturas e iconos, esculturas, grabados, vidrieras, etc. arte que, aunque de manera distinta, se ha desarrollado tanto en Oriente como en Occidente a lo largo de todos los siglos.
La Iglesia Universal jamás practicó la idolatría. Solo es adorado Dios por Sí mismo (y consecuentemente la Sagrada Eucaristía), pero a las imágenes se les da culto de “dulía”, o sea, veneración y respeto, solo por lo que ellas representan.

Mosaico bizantino donde aparece la Virgen y el Niño entre el emperador Juan II Conmeno (izqda.) y Santa Irene emperatriz (dcha). Santa Sofía, Estambul (Turquía).

Pregunta: Me encontré con una idea muy interesante y revolucionaria; si fuimos hechos a imagen y semejanza de Dios, ¿seremos dioses? La iglesia cristiana cree que si Dios tenía el poder de sanar y expulsar demonios con su palabra, sus hijos, o sea, nosotros, también podemos hacerlo proclamado con poder y autoridad. Espero su respuesta. Amablemente me despido.

Respuesta: En cuanto al segundo tema que planteas, te diré que es verdad que estamos hechos a imagen y semejanza de Dios pero no somos ni seremos nunca dioses. Es verdad que algunos padres espirituales hablan de convertirnos en “dioses”, en el sentido de la doctrina espiritual de la deificación mediante la oración: es una doctrina mística, que no dogmática, y por eso, en algunos sermones de abades medievales se afirma que, al “crecer” Cristo en nosotros, “vamos siendo como dioses”, en el sentido de que la comunión con Cristo es tan profunda que el hombre se “asemeja” a su Dios; eso sí, siempre precisaron que no se trata de una “fusión”, ni mucho menos de una conversión real en divinidad. Esta enseñanza es popular en la espiritualidad ortodoxa y de hecho está unida con la doctrina de las energías increadas de San Gregorio Palamas.

Somos hijos de Dios, somos hijos suyos por adopción, porque el Único Hijo Consustancial con el Padre, Engendrado por Él, es la Segunda Persona de la Santísima Trinidad, y aunque este Hijo de Dios hecho Hombre, o sea Cristo, dijo que en mi nombre realizareis milagros y también dijo que la fe mueve montañas, eso no quiere decir que nosotros por nosotros mismos, por muy santos que seamos, seamos capaces de hacer milagros sin ton ni son. Los milagros los hace directamente Dios, que muchas veces se vale de personas santas para hacerlos a través de ellas, pero son casos excepcionales. Este es un tema que quizás valiera la pena ser desarrollado más extensamente. Quedará para otra ocasión.
Espero que comprendas que esta contestación tenía que ser breve porque el tema es de mucha profundidad.

Antonio Barrero

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

20 pensamientos en “El culto a las imágenes

  1. Antonio. ¿Qué decirte de este tema? Este artículo me salió al “chingadazo” (con perdón de todos los lectores). Y es que no es para mas; tengo un par de días hablando con un sacerdote ortodoxo no católico que vive en México y hemos entrado en muchos temas. Lo veo con un resentimiento no bueno hacia la Iglesia Católica; hasta sentí que eso del Ecumenismo es pura falsedad e hipocresía de todas las iglesias (Ortodoxa y Católica) espero que ninguno cristiano tanto de una u otra Iglesia se ofenda. Vi en el face de este sacerdote ortodoxo muchos iconos ya sabrás como son: Hermosos, espléndidos, llenos de catequesis. En lo personal me gustan mucho los iconos. Excelente artículo Antonio.

    • Varias cosas, Emmanuel.
      En primer lugar explícame que es un “chingadazo” en palabras sencillas y que pueda entender.

      En segundo lugar tengo que decirte que si es verdad que en ambas Iglesias existen personas que están en contra del ecumenismo. Normalmente son personas muy extremistas o que han vivido en sus carnes actos desleales por parte de alguien perteneciente a la otra Confesión. Incluso en la Iglesia Ortodoxa Serbia, existe un famoso santo del siglo pasado que escribió bastante en contra del ecumenismo. Eso es así por mucho que Cristo en la Última Cena nos dejara dicho: “Que todos sean uno, como tu Padre, estás en mi y yo en ti; que también ellos estén en nosotros para que el mundo crea que tu me enviaste”. (Juan, 17, 21)

  2. Antonio, me he quedado impresionado con el artículo. Muy bueno, sí señor. Me lo guardo para el futuro. Ya sabes que soy un retorcido “buscapegas”, pero reconozco que es estupendo.
    Coincido con Emmanuel en la belleza de los iconos. Estuve en Rusia y allí disfruté mucho de ellos.
    Los católicos durante siglos hemos metido la pata con los ortodoxos muchísimas veces. Pero en los últimos decenios es justo decir que los Papas han hecho mucho por la unidad de los cristianos. Sólo hay que recordar los encuentros de Asís, las declaraciones conjuntas (siempre por iniciativa católica), la participación de clérigos ortodoxos en Concilios y Sínodos, la apertura de la Puerta Santa de Roma en el 2000, las continuas visitas de los pontífices a los patriarcas ortodoxos en los países donde viajaban (os recuerdo que el patriarca ruso Alexis II, q.e.p.d., vetó siempre con inexplicable vehemencia el viaje de Juan Pablo II a Rusia), el respeto por las tradiciones o ritos litúrgicos de aquellos cristianos que vuelven a la comunión con Roma (uniatas, anglicanos, grecos,…), los documentos pontificios sobre el tema (Redemptor hominis, 6; Encíclica Unum et sint,…), los regalos de templos a ortodoxos como el de san Basilio en Roma,… Y podíamos seguir. Hay que dar a cada uno el mérito que le corresponde.
    He tenido la suerte, gracias a Dios, de participar en estos temas ecuménicos, y me ha parecido que los esfuerzos católicos han sido enormes. Del lado ortodoxo sólo diré que los gestos han variado según el patriarcado del que se trate y con el delegado con quien se trate (hay alguno en los que se nota un cariño inmenso y ganas de avanzar, pero otros…). Sólo hay que quedarse con los pasos positivos, para construir esa desdichada unidad rota que destruimos entre todos y que no es ejemplo para el mundo que no conoce a Cristo.

    • Es verdad lo que dices: estamos reparando en parte el daño que nos hemos hecho mutuamente durante diez siglos. Te diré que ambas Iglesias tienen canonizadas o beatificadas a personas martirizadas por miembros de la otra Iglesia; esto ya es el colmo: unos cristianos martirizando a otros por el solo hecho de considerarlos cismáticos.

      Estamos devolviendo cosas, especialmente reliquias, pero no hemos devuelto ni el uno por ciento de las reliquias que los Cruzados robaron en iglesias y monasterios ortodoxos masacrando incluso a cientos de monjes mientras les robaban. Y otras veces, fueron los ortodoxos los que no se quedaron mancos cometiendo barbaridades contra católicos, especialmente, contra los uniatas por el solo hecho de serlos. Como comprenderás eso ha dejado una huella que, alimentada durante veinte siglos, es muy difícil de borrar. Pero Dios ha puesto al frente de muchas de sus Iglesias a pontífices que están dispuestos a que la unidad se reconstruya aunque en este tema, los laicos, que somos mayoría, jugamos un papel fundamental y en este blog tenemos un ejemplo.

      Y no olvidemos el poder de la oración. Con hechos, tenemos que mostrarnos como hermanos con todos aquellos que profesan una misma fe en Cristo aunque pertenezcan a otras Iglesias, pero eso hay que compaginarlo con una intensa oración para que Dios nos ayude a unos y a otros a irnos acercando mutuamente.

      Y una última aclaración (digo esto porque en esto no estoy de acuerdo contigo): Roma no hace ningún regalo “respetando” como tú dices, los ritos de los uniatas. En la Iglesia Universal siempre han existido estos ritos y ¡hasta ahí podríamos llegar si se intentara imponer el rito latino en todas partes! Ya, a los españoles, Roma nos quitó nuestro rito propio, el rito mozárabe o hispano-visigodo, que ha quedado relegado a dos o tres iglesias en toda España.
      Por eso, en este blog, hemos dedicado un apartado a los diversos ritos de la Iglesia Universal y ha hemos publicado diversos artículos sobre ellos. Este mes en concreto, hablaremos de la Iglesia Asiria.

      ¿Te has dado cuenta que en vez de debatir sobre el culto a las imágenes estamos debatiendo sobre el ecumenismo?

  3. Gracias Antonio. Reconozco que el tema del culto a las imágenes es uno de los que más controversia y dudads me produce y has puesto el dedo en la llaga. Me quedo con la síntesis de que las imágenes no son venerables por sí y sí lo son por aquello que representan. Pero en cuanto a la iconoclastia ortodoxa me queda la duda de si se mantiene y qué valor se le da entonces a aquellos preciosos iconos y mosaicos que llenan sus templos o si son tratados como simples obras de arte.

    • No, Salvador.
      Como he dicho en el texto, el II Concilio de Nicea confirmó la veneración de los iconos y la emperatriz Santa Teodora (de la cual ya escribimos un artículo) proclamó definitivamente la restauración de los mismos en el año 843, luego ni los ortodoxos ni los católicos somos iconoclastas; veneramos a las imágenes y a los iconos por lo que representan. Los iconoclastas fueron condenados por el Concilio.
      Las Iglesias Orientales, en su conjunto o sea, todas, les tienen especial veneración. Rara es la iglesia en la que no abundan, existen monasterios absolutamente pintados con ellos y en sus casas, también los tienen y veneran. Yo, en mi despacho, tengo dos preciosos iconos, uno ruso antiguo y otro polaco moderno.

      • El apóstol Pablo en su carta a los romanos dejó una advertencia “Y CAMBIARON LA GLORIA DEL DIOS INCORRUPTIBLE EN SEMEJANZA DE IMAGEN DE HOMBRE CORRUPTIBLE, DE AVES, DE CUADRÚPEDOS Y REPTILES”, ante esto debemos estar atentos en las practicas de culto a Dios.
        Jamas alguien me ha respondido el por qué Jesucristo jamas representó con imagenes a Dios su Padre, por el contrario la mejor forma de representarlo no era su cuerpo, ni muchomenos la cruz, pero sí sus palabras y sus obras. En ese sentido el culto a las imagenes y las imagenes mismas es doctrina de hombres y no según Jesucristo.

  4. Pues yo sí soy defensora del ecumenismo y siempre lo seré. Estoy harta de los extremistas y de los fanáticos religiosos, sean de la confesión cristiana que sean, sean de la religión que sean. HARTA.

    Las viejas soluciones de “sólo yo tengo la razón”, “sólo mi fe es la verdadera”, “yo soy un creyente y tú un hereje”, “liquidemos a los herejes” sólo traen odio, muerte, aniquiliación e irreconciliación. Ya está bien de tanto gallito que se cree en posesión de la verdad y que tiene que pasar por encima de quien sea simplemente porque no comparte sus creencias. YA ESTÁ BIEN.

      • Por cierto, he tenido la descortesía de no hacer referencia al tema principal del artículo, perdóname.

        Soy una gran admiradora del arte sacro y creo que las imágenes religiosas, ya sean pintura, escultura, mosaico, o icono; son un patrimonio muy valioso de la humanidad y como tales deben ser preservados. Las palabras de Yahveh en la Biblia, mensaje de un dios iconoclasta para un pueblo iconoclasta, no deben ser extrapoladas a todos los contextos para justificar el ataque a estas maniestaciones artísticas del ser humano.

        Además, como bien expones, nosotros no las adoramos a ellas en cuanto a materia sino a lo que representan (¡¡del mismo modo que hacían los llamados “paganos”, tan incomprendidos!!); pero, siendo sincera, he de decir que no me extraña que algunos -ortodoxos y protestantes, principalmente- se confundan con esto, pues hay cada actitud de devoto ignorante hacia las imágenes religiosas que pone los pelos de punta…

        • Yo, personalmente, le he oido decir a un sacerdote en una novena dedicada a la patrona de un pueblo: “adoremos a la Virgen de la Salud”. ¿Se equivocó…..? !!!!!
          Es verdad lo que dices. Yo diria que por “falta de cultura y exceso de fe”, parte del pueblo cristiano rinde adoración a algunas imágenes, cosa totalmente inapropiada pues como todos sabemos y aceptamos, adoración solo se le debe a Dios.

  5. Me ha gustado mucho el tema de este articulo Antonio, era una duda que yo mas o menos también tenia.
    Estoy de acuerdo con David en lo que escribe en su comentario y también con Ana María, como amante del arte sacro que soy desde los primeros cristianos hasta la actulidad, nosotros adoramos a las imagenes, estampas, iconos etc por lo que representan.
    Y si que es verdad que algunas personas solo veneran con mucho fervor a determinadas imagenes por su valor artístico o bien en determinadas fechas.

    • Perdona que te corrija: Nosotros no adoramos a las imágenes, estampas, iconos, etc. por lo que representan. Será que nosotros veneramos….. Adorar, no; venerar, si.

      • Perdona Antonio porque no queria decir eso, sino lo que tu bien dices.
        Como comento desde el telefono movil se me cambian las palabras y no me doy ni cuenta.
        Gracias Antonio por hacer la corrección.

  6. Antonio. Chingadazo tiene muchas connotaciones. Pero para que me entiendas significa como que “algo quedó exactamente como lo esperaba” “Quedó en su punto”. Y espero que me perdones. Tanto por la expresión (la cual solo la refiné jajaja) y no expresé su significado mas fuerte. Y también perdóname porque por mi culpa nos metimos a debatir sobre el Ecumenismo.

    • Gracias por tu aclaración y ha sido inevitable el que hablemos de ecumenismo aunque a mi me hubiera gustado más que hablásemos sobre el culto a las imágenes.

  7. Antonio al igual que tu y que Ana María defiendo la “Unidad de los Cristianos” Aunque estamos unidos por un mismo Cuerpo; no lo estamos visiblemente. ¿No crees que debería de darnos vergüenza a todos los Cristianos el proclamar a Cristo y su Evangelio cuando estamos peleados entre nosotros mismos? Y David que bueno que has estado en Rusia. yo los únicos iconos que he visto son en internet jaja. Si contemplara unos iconos en alguna iglesia Ortodoxa creo que me sentiría en la Séptima Morada de Santa Teresa.

    • Sí, la verdad es que hay iconos de la altura de una persona y que llenan de devoción. Siempre se acercan a darles besos y ponen su frente sobre ellos, y se forman colas enormes, como los besapies o besamanos católicos.

      Yo también llegué a la séptima morada, jejejeje, pero luego, al volver a casa, bajé rápido a la primera como buen desastre que soy.

  8. Que tal, yo sólo quiero si me hacen el favor de darme el significado de la palabra ‘venerar’ y si me pueden explicar la diferencia que hay entre venerar y adorar, Gracias

    • Venerar es mostrar respeto y reverencia. A una imagen se la respeta por lo que representa al igual que puedas respetar o tener especial cariño a una foto que tengas en casa de un familiar fallecido. En una imagen o icono de la Virgen o un santo vemos representada a esa persona por la que sentimos algo especial y ante la cual inclinamos nuestra cabeza en señal de respeto. Es lo que se llama el culto de “dulia”.
      Ante una imagen jamás debemos ponemos de rodillas porque este acto es un signo de adoración que solo se le tributa a Dios.
      Entre todas las imágenes e iconos, especialmente se quieren, aprecian, respetan, veneran o como quieras llamarle, a los de la Santísima Virgen.

      Sin embargo, a Dios si que le rendimos culto de “latria” o adoración y al postrarnos ante Él (y podemos hacerlo en cualquier lugar porque está en todas partes), demostramos que es nuestro Creador, nuestro Salvador, el Ser Supremo que está por encima de todas las cosas creadas.
      Solo adoramos a Dios, Uno y Trino: Padre, Hijo y Espíritu Santo y también a la Santísima Eucaristía porque ella en si misma es el mismísimo Hijo Unigénito del Padre encarnado en el vientre de la Virgen Maria y que bajo esas apariencias de pan y de vino ha querido quedarse realmente con nosotros hasta el final de los tiempos.

      Adoración, unicamente a Dios; veneración, a la Virgen y los santos.

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