Iglesia de los santos Lucas y Martina al Foro Romano

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Vista de la iglesia -al fondo- en las ruinas del Foro. Roma, Italia. Fotografía: Felice Stasio.

Iglesia de los santos Lucas y Martina al Foro Romano
Via della Curia, 2
Roma

La iglesia de los santos Lucas y Martina está situada en el lugar donde en un tiempo estuvo la antigua Curia Hostilia (llamada así por haber sido fundada, según la tradición, por el rey Tullio Ostilio) al borde del Comitium. Los orígenes de la iglesia se remontan al siglo VI cuando el Papa Honorio I quiso dedicar un edificio sagrado a Santa Martina, mártir en Roma en el año 228 durante el imperio de Alejandro Severo aprovechando los ambientes antiguos de la Curia Hostilia que en aquel tiempo habia sido adaptada a Secretarium Senatus, que era un edificio que tenía un destino bastante incierto: sede del tribunal para los procesos a los miembros del Senado, o quizás archivo senatorial o incluso lugar habilitado para las reuniones secretas de los senadores.

La envidiable situación de esta iglesia, situada entre el Foro Romano y los Foros de César y de Augusto, le han valido el sobrenombre de “Santa Martina in tribus foris”. En su fase más antigua, la iglesia tenía planta rectangular con un ábside hasta que en el año 1588, el Papa Sixto V decidió encomendarla a la Academia de San Lucas, que fue el origen de la antigua Universidad de las Artes Pictóricas de Roma: por este motivo, se decidió reconstruir la antigua iglesia de Santa Martina, dedicándola también a San Lucas. Los trabajos fueron confiados inicialmente a Ottaviano Mascherino, pero debido a la falta de fondos (presupuesto) se procedió solamente a la construcción de un nuevo pavimento colocado en un nivel superior con respecto al antiguo y con la intención de tener un lugar subterráneo destinado a las sepulturas de los miembros de la Academia.

Vista del interior de la iglesia superior. Fotografía: Felice Stasio.

En el año 1634, se hizo cargo de estos trabajos Pietro de Cortona que era asimismo príncipe de la Academia, con la ayuda del cardenal Francesco Barberini; el artista comenzó la su costa, la reconstrucción de la cripta en la cual colocó su propia capilla funeraria. La suerte quiso que durante las excavaciones fueran encontrados los restos de Santa Martina y de otros tres mártires: Concordio, Epifanio y Compañero. Este hecho suscitó tal conmoción y entusiasmo que el Papa Urbano VIII no pudo evitar el intervenir, incluso haciendo una aportación financiera, así como su sobrino el mencionado cardenal protector Francesco Barberini. El resultado fue que se construyó una iglesia maravillosa, una obra maestra de la arquitectura, uno de los testimonios de mayor relieve del Barroco romano. En el año 1932, para la apertura de la vía del Imperio (hoy Vía de los Foros Imperiales), la iglesia fue totalmente aislada del resto de los edificios, incluido el de la Academia que fue trasladada al Palacio Carpegna.

A la iglesia se accede a través de la fachada principal que, hasta finales del siglo XX, constituia la parte final de la Vía della Consolazione. La iglesia inferior está ricamente decorada con mármoles de diversos colores y está dedicada a la mártir Santa Martina, de la cual se conservan sus reliquias en el altar mayor. Por disposición de Pietro da Cortona, la administración de la iglesia inferior de Santa Martina fue confiada después de su muerte, al Conservatorio de Santa Eufemia del que era actual propietario. La iglesia superior está abierta al público y pertenece a la Academia de San Lucas. La fachada, ligeramente convexa, está considerada como la obra maestra de Pietro da Cortona y está dividida en dos niveles, enmarcados por parejas de pilastras y animados por pares de columnas y elegantes pilastras menores. La parte inferior es un bello portal muy bien rematado por un frontón curvo, mientras que en la parte superior existe un ventanal con tímpano triangular y símbolos heráldicos situados a los lados. Sobre un pequeño tímpano curvo están situados dos ángeles que sostienen el escudo de armas del Papa Barberini.

Vista del altar barroco de bronce en la iglesia inferior, que es a la vez la tumba de Santa Martina. Iglesia de los Santos Lucas y Martina al Foro Romano, Roma, Italia.

Sobre todo esto se erige una poderosa cúpula realizada en el año 1664, que descansa sobre un tambor circular dividido por pilastras en ocho secciones, con ventanas con tímpanos triangulares y bellas cornisas, sobre las cuales están puestas las abejas, que era el símbolo heráldico de los Barberini. El mismo ciclo se repite en la calota o casquete, caracterizada por una serie de tímpanos semicirculares, coronados por volutas. El conjunto está coronado por una linterna (llamada “il gingillo”), que consta de dos niveles: en el inferior se abren una serie de ventanas rectangulares enmarcadas por ricas volutas que sobresalen, mientras que en la parte superior y un poco atrasadas, se repite el mismo número de ventanas que están sin embargo sobre un arco y comprimidas entre las pequeñas pilastras.

Internamente, está dividida por “nervaturas” en ocho segmentos que irradian desde la base de la linterna. Cada sección está decorada con claraboyas. En los penachos se reproducen los símbolos de los Cuatro Evangelistas: el león de San Marcos, el ángel de San Mateo, el toro de San Lucas y el águila de San Juan, todos realizados en el año 1730. El interior tiene planta de cruz griega y descendiendo a la parte inferior, se encuentra el monumento funerario del arquitecto G.B. Soria, entrándose a continuación en una sala octogonal en la cual hay un altar con la imagen de Cristo yacente, tallado por Algardi y las esculturas de las santas mártires Dorotea, Sabina, Teodora y Eufemia. Luego se llega al monumento funerario de Pietro da Cortona, una obra maestra del barroco realizada por Luca Berrettini con un diseño de Ciro Ferri. La cripta, como antes hemos dicho, fue ideada por el mismo Pietro da Cortona reproduciendo el mismo esquema de la cruz griega de la iglesia superior, pero agregándole dos corredores que se cruzan y que están destinados a las sepulturas, en cuya intersección organizó la estructura octogonal.

Detalle del sarcófago de Santa Martina. Iglesia de los Santos Lucas y Martina al Foro Romano, Roma, Italia.

En el centro de la cripta y como corresponde al honor de las reliquias allí veneradas, existe un excepcional altar de bronce decorado con incrustaciones de piedras preciosas y que fue realizado por Giovanni Artusi, llamado el Pescina, bajo el diseño del mismo Pietro da Cortona. Cosimo Fancelli talló el bajorelieve de Santa Martina delante de la Virgen, también diseñado por el artista de Cortona en honor de la santa. Diseñada y construida con poca altura, tiene un techo casi plano, dividido en secciones con proyecciones octogonales de paneles huecos. El altar principal está completamente abierto, de forma que pueda verse las partes delatera y trasera y está sobre unas gradas de mármol negro veteado en blanco circundado por una bellísima balaustrada de color gris. Junto a esta, se encuentra otra capilla en la que existe un grupo en terracota de los santos Concordio, Epifanio y Compañero, obra de Algardi.

Saliendo hacia la iglesia superior nos encontramos la lápida sepulcral de Girolamo Rainaldi, el monumento fúnebre de Filippo Albacini y también el de Luigi Canina. La decoración fue realizada y terminada bajo la dirección de Ciro Ferri en el año 1679. El altar mayor, diseñado por Pietro da Cortona, fue realizado por Luca Berrettini y Domenico Tavolacci, mientras que el cuadro de “San Lucas pintando a la Virgen”, es de Antiveduto Grammatica y es una copia de la célebre obra pictórica de Rafael, que se conserva en la Galería de la Academia. En el año 1720, Sebastiano Conca donó un gran cuadro de la Asunción de Maria, que está puesto en un altar en el lateral izquierdo. En el suelo y en correspondencia con la cúpula, existe una apertura circular que nos deja ver la iglesia inferior de Santa Martina.

Felice Stasio

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

6 pensamientos en “Iglesia de los santos Lucas y Martina al Foro Romano

  1. Gracias, querido Felice, por dedicar un artículo a la iglesia donde reposan los restos de una mártir sobre la que escribí hará cosa de un año; además de algunas otras mártires, probablemente de las catacumbas, en su cripta.

    La fotografía de la iglesia entre las ruinas del Foro romano es de tal belleza que me duele en el pecho. ¡Ojalá pueda contemplarla un día en persona!

    A ROMA SEPULTADA EN SUS RUINAS

    “Buscas en Roma a Roma ¡oh peregrino!
    y en Roma misma a Roma no la hallas:
    cadáver son las que ostentó murallas
    y tumba de sí propio el Aventino.

    Yace donde reinaba el Palatino
    y limadas del tiempo, las medallas
    más se muestran destrozo a las batallas
    de las edades que blasón latino.

    Sólo el Tíber quedó, cuya corriente,
    si ciudad la regó, ya sepultura
    la llora con funesto son doliente.

    ¡Oh Roma, en tu grandeza, en tu hermosura,
    huyó lo que era firme y solamente
    lo fugitivo permanece y dura!”

    Francisco de Quevedo, 1648

  2. En una de mis visitas a Roma, en el año 2004, cuando fue beatificada Sor Eusebia Palomino, tuve la suerte de ver con mis ojos “esa postal”: la Iglesia de los santos Lucas y Martina junto al Foro Romano. No pude entrar pues estaba cerrada, pero si recorrí detenidamente los Foros Imperiales y bastante cerca, el Coliseo, donde tantos cristianos derramaron su sangre por Cristo.
    Este artículo me hace recordar esas vivencias inolvidables. Muchísimas gracias, Felice, y muchísimas gracias por las preciosas fotos del sepulcro de la santa: las publicadas y las no publicadas.

  3. Concuerdo contigo Ana María. Es muy hermosa la Iglesia entre las ruinas. Toda una historia tiene dicha Iglesia y muchas veces en lo personal ni nos atrevemos a indagar la historia del templo de nuestro pueblo. A ver que día me doy una vueltecilla por Roma jajaja. Los bueno que ustedes están mas cerca; yo en cambio tengo que brincar aún el charco (Océano Atlántico) jajaja.

  4. Preciosa Iglesia, yo hace tres semanas la pude visitar pero con cierta pena por que no puede entrar a dentro, sabia que esta dedicada a San Lucas, pero de Santa Martina mártir ni idea :(.
    La fachada clásica y la cúpula me recuerdan al Vaticano.

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