San Gregorio Magno, Doctor de la Iglesia

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Lienzo del Santo, obra de Francisco de Zurbarán. Museo Provincial de Arte, Sevilla, España.

San Gregorio nació alrededor del año 540, siendo sus padres los santos Gordiano y Silvia, nobles cristianos que destacaban por los servicios prestados a la Iglesia.
El Papa San Félix III había sido su tatarabuelo y su padre había estado encargado de los asuntos administrativos de la sede papal. Su casa se encontraba en la zona más noble de la ciudad de Roma, muy cerca del Palatino, del circo Máximo y de las basílicas lateranense, de San Clemente, de los Santos Juan y Pablo y de los Cuatro Santos Coronados.

Su adolescencia transcurrió en el período más oscuro de la historia de la Roma del siglo VI, cuando la ciudad había sido tomada por los ejércitos bizantino y ostrogodo y cuando había estado a punto de ser destruida por el rey Totila.
Aprendió gramática, retórica, medicina y derecho, cosa que se nota leyendo sus escritos. Pero casi nada se sabe sobre su formación religiosa, estando claro de todos modos, que en él debieron influir sus santos padres Gordiano y Silvia y sus santas tías paternas Társila y Emiliana. Su propia madre, al morir su padre, abrazó la vida ascética pasando sus últimos años en el retiro de San Sabas en el Aventino.

Con rotundidad no se puede afirmar si siendo joven él sintió lo mismo. Existe un único escrito suyo, dirigido a San Leandro de Sevilla, en el que de alguna forma se lamenta de “haber perdido el tiempo siendo joven, dedicándose más a las cosas mundanas que a las cosas trascendentales”.
En el año 572 entró como funcionario en el gobierno de Roma y se convirtió en el prefecto de la ciudad, que era el mayor cargo administrativo ya que de él dependían las finanzas, el avituallamiento, la policía, la protección de los edificios públicos, así como las relaciones entre la autoridad civil y la Iglesia. El era un administrador del emperador bizantino, que tenía un profundo sentido del orden, de la disciplina y del respeto a las leyes.

Durante este tiempo ocurrió el llamado “Cisma de los Tres Capítulos” en el que incurrieron algunos obispos del norte de Italia. Pero él, al mismo tiempo que se dedicaba a estos servicios civiles en la ciudad de Roma, empezó a sentir la necesidad de dedicarse también a las cosas del espíritu por lo que tres años más tarde, como no se había casado, decidió consagrarse a Dios cambiando sus vestiduras por las de monje. Aunque no abandonó la ciudad, se retiró a una casa heredada de su padre, la cual transformó en monasterio y en la cual habían vivido como ermitañas sus propias tías, Santa Társila y Santa Emiliana.

Conversión del padre del Santo. Manuscrito iluminado griego del s.IX.

Fundó otros seis monasterios en unos terrenos que tenía en Sicilia y por humildad no quiso ser elegido abad. Se dedicó a llevar una vida tranquila, dedicada a la oración, al ayuno y a la soledad y esto le acarreó un grave problema de estómago que le duró toda su vida. Se dedicó también a leer y estudiar las Sagradas Escrituras y a los exégetas latinos, siendo sus autores preferidos San Agustín y San Jerónimo. Al no saber ni griego ni hebreo, tuvo que leer la versión de la Biblia traducida por San Jerónimo.

En estos años de vida monástica fue madurando su personalidad y se fue formando para en el futuro ser un Papa-monje, pero verdaderamente, muchos datos concretos sobre él en ese tiempo, no se tienen. Sus biógrafos dicen que estuvo tentado de ir el mismo a Inglaterra como misionero, cosa que no hizo aunque si envió a otros.
¿Cuánto le duró este estilo de vida? Con exactitud no se sabe ya que en un año impreciso entre el 579 y el 590, el Papa Pelagio II lo promovió al diaconado con la intención de darle más altas responsabilidades, como la de legado pontificio en Constantinopla. La fidelidad que siempre le había mostrado a la Iglesia, la fortaleza de su carácter, el hecho de renunciar a todo su patrimonio y el conocimiento que tenía acerca de cómo funcionaba la administración bizantina, influyeron para que el Papa tomase esa decisión de enviarlo a Constantinopla. Allí permaneció hasta principios del año 586, siendo legado pontificio pero viviendo como un monje.

En Constantinopla conoció a San Leandro arzobispo de Sevilla. San Leandro había ido a Constantinopla para conseguir ayuda para la Iglesia Hispana.
En la ciudad imperial encontró tranquilidad, pues había pasado el tiempo de la controversia monofisita, aunque quedaban algunos grupos resistentes en Egipto y en el patriarcado de Antioquia.

Tuvo que combatir los errores del patriarca Eutiquio de Constantinopla que afirmaba que un cuerpo resucitado no tenía la misma identidad que un cuerpo vivo. Discutió con él delante del emperador, el cual apoyó las tesis de Gregorio. Con posterioridad, el patriarca se retractó de sus errores.
En Constantinopla tuvo que buscar ayuda militar para contener en Italia la presión ejercida por los longobardos y para evitar golpes de mano en la región de Roma, ciudad que solo tenía policía ciudadana pero que no tenía ejército. Como el emperador estaba en guerra con los persas, todo lo que pudo hacer fue enviar dinero para comprar la alianza de algunos nobles longobardos y del rey Childeberto II y así, se tranquilizaron las cosas.

El Santo celebrando la Santa Misa. Obra de Adrien Ysenbrandt (s.XVI).

Como he dicho antes, Gregorio no sabía la lengua griega y en Constantinopla buena parte del clero hablaba esta lengua, por lo que tuvo que tratar preferentemente con personas oriundas de Roma que hablaban el latín. De todos modos, por su forma de ser, se ganó la estima y amistad de todos, cosa que le valió muchísimo cuando fue elegido Papa.

Cuando volvió a Roma, fue elegido secretario del Papa Pelagio II al que ayudó a solucionar el “Cisma de los Tres Capítulos” que he mencionado antes. Allí en Roma, actuó también como abad de su monasterio durante dos años ya que esto era compatible con los servicios que le prestaba al Papa.
Como consecuencia de unas lluvias torrenciales e inundaciones ocurridas en Roma a principios del año 590, inundaciones que destruyeron algunos edificios y los almacenes de grano de la ciudad, se originó una epidemia de peste bubónica, lo que originó la muerte del Papa el día 5 de febrero del año 590.

Era necesario elegir rápidamente a un nuevo Papa y el clero, el senado y el pueblo pusieron los ojos en Gregorio, que solo era diácono. El se resistió e incluso llegó a escribir al emperador para que no confirmase su elección, pero el prefecto de la ciudad retuvo la carta escrita por Gregorio y solo envió al emperador y al patriarca de Constantinopla el protocolo de la elección de Gregorio como nuevo Papa. Tuvo que ceder y tuvo que renunciar a su vida monástica dedicándose plenamente a este nuevo ministerio, aunque intentando conciliar la vida activa con la contemplativa.

Fue consagrado el día 3 de septiembre del año 590, dedicándose desde entonces regularmente al ministerio de la predicación ya que decía que este era el primer deber de un obispo. Sus homilías son numerosas y muy célebres.
Se dedicó a corregir algunos desórdenes en el clero, los diáconos debían dedicarse al servicio de los pobres, combatió la simonía que estaba muy extendida y reguló los servicios que debían prestarse a la Sede Apostólica. Ejerció activamente no solo como obispo de Roma, sino también como metropolita del resto de la Iglesia. Reguló la elección de los obispos y no consagraba a los nuevos elegidos sin antes haber examinado el proceso de elección y la idoneidad del candidato. Vigilaba que los obispos fuesen diligentes en su ministerio pastoral, reprimiendo los abusos e imponiendo penitencias.

Reordenó las sedes episcopales, instauró los sínodos regionales a fin de que le tuviesen informado sobre la conducta del clero y la vida religiosa del pueblo. Puso orden en la iglesia italiana y prosiguió en este empeño con el resto de las iglesias de Occidente. Es muy grande la información de la que se dispone sobre cómo actuó ante problemas suscitados en numerosísimas regiones eclesiásticas.

Lienzo del Santo, obra de Matthias Stom (s.XVII). Offentliche Kunstsammlung, Basilea (Suiza).

San Leandro le había informado en Constantinopla en qué condiciones se encontraba la iglesia hispana bajo el dominio de los visigodos. Cuando Leandro volvió a Sevilla ocurrió el cambio de Leovigildo por Recaredo, el cual se convirtió al catolicismo en el primer año de su reinado. Anteriormente, los visigodos profesaban la herejía arriana como ya hemos escrito cuando hemos tratado de San Isidoro, San Hermenegildo y San Leandro.
El Concilio de Toledo del año 589 consagró la conversión de los visigodos al catolicismo romano. De todo esto, informó San Leandro a San Gregorio y el propio rey Recaredo escribió al Papa demostrándole su devoción y sus sentimientos religiosos. Gregorio le contestó con otra carta en la que le encomendaba a Dios y le enviaba reliquias de mártires romanos. Mediante otras cartas intervino con la autoridad propia de Sumo Pontífice resolviendo algunos problemas planteados en la provincia bética.

Pacificó la iglesia gala, envió misioneros a Inglaterra estableciendo allí una jerarquía al frente de la cual estaba San Agustín como metropolita de Canterbury. Tuvo un trato fraternal con los patriarcas de las cuatro iglesias orientales: Constantinopla, Alejandría, Antioquia y Jerusalén. Mantuvo la autonomía de estas iglesias en cuanto a la elección de sus obispos, confirmando siempre la elección de un nuevo patriarca. Todos los patriarcas reconocían al obispo de Roma como la cabeza de la Iglesia Universal, que solo actuaba en sus jurisdicciones en casos muy excepcionales, cuando se trataba de temas relacionados con la fe. Tuvo especial cuidado en no aparecer ante los patriarcas como una autoridad suprema, sino más bien como un hermano mayor al que recurrir en caso de necesidad.

Se ocupó también de otras cuestiones más terrenales, como las propiedades de la Iglesia. En el siglo VI la Iglesia era la propietaria mayoritaria de todas las tierras italianas; poseía terrenos en Sicilia, Campania, Lacio, Cerdeña, Córcega, Dalmacia, Provenza y aun en África.
Organizó el patrimonio de las iglesias para administrarlo mejor haciendo que los agricultores pudiesen rentabilizar más sus trabajos, mejorando la vida de los colonos agrícolas, recaudando los diezmos que dedicaba al sostenimiento de los hospitales, monasterios e iglesias y en general, al socorro de los más necesitados. Quiso que la administración de los bienes eclesiásticos fuese prudente y rentable, pero al mismo tiempo, justa y misericordiosa.

Sepulcro del Santo. Basílica de San Pedro del Vaticano, Roma (Italia).

Puso al frente de cada región eclesiástica a un subdiácono que administraba los bienes de la iglesia. Esta mejor administración, puso en las manos de Gregorio los medios necesarios para hacer frente a las grandes necesidades de su tiempo: atendía a los necesitados, rescataba a quienes caían en manos de los longobardos, atendía a los refugiados, construyó nuevas iglesias, sostenía a los monasterios más necesitados, a los hospitales y orfanatos, etc. Los bienes de la Iglesia estaban verdaderamente al servicio de los pobres y esto le ocasionó una gran ascendencia e influencia en todas las capas de la sociedad y en el gobierno civil de Roma.

Protegió y promovió la vida monástica y en el campo litúrgico, su obra tuvo una cierta importancia. Se le atribuye la composición de un Sacramentario para el uso papal cuando celebraba misa solemne en la Basílica Lateranense: incluía los formularios de la Misa en las grandes solemnidades del año litúrgico y en las fiestas de los santos celebradas en Roma. Recopiló un Antifonario, ordenó los textos y las melodías que debían interpretarse en cada solemnidad y reorganizó una “schola cantorum” romana. Toda esta obra litúrgica estuvo inspirada en su celo pastoral por el decoro del culto divino.

Fue también escritor fecundo. Su obra literaria tiene un carácter esencialmente práctico, exegeta, moral: “Expositio in beatum Job libri trigésima quinta”, “Homiliae in Evangelia”, “Homiliae in Ezechielem prophetam”, “Moralia”, “Canticum canticorum”, “Corpus Christianorum”, “Liber Regulae Pastoralis”, “Registrum epistolarum”, “Dialogi”, etc, etc.

Murió el día 12 de marzo del año 604. Durante su pontificado se hizo llamar “siervo de los siervos de Dios”, título que aun conservan los Papas. Es el único Papa de la Edad Media que ha recibido el nombre de Magno y ha sido no sólo por su excelsa personalidad, sino también por su influencia profunda y duradera en la Iglesia.
Tuvo que trabajar en condiciones dificilísimas, pero su celo incansable, su santidad y su inmensa humanidad hizo que consiguiese grandes resultados.

Recuperó para la Sede Apostólica una posición de preeminencia en el mundo cristiano, tanto en Oriente como en Occidente, impulsó las relaciones con los gobernantes de Bizancio, resolvió el problema de los longobardos en Italia, reorganizó la administración del patrimonio eclesiástico, en fin: reformó la Iglesia.
Aun en vida tuvo fama de santo y esta fama se difundió rápidamente después de su muerte. San Isidoro de Sevilla y San Ildefonso de Toledo le dedicaron palabras de elogio. Fue sepultado en el pórtico de la basílica vaticana, pero cincuenta años más tarde, su cuerpo fue trasladado al interior del templo. Su fiesta se celebraba con una vigilia y ya en el siglo VII su nombre fue incluido en el Martirologio Jeronimiano, en el de Rábano Mauro y posteriormente en el de Adón y en el Martirologio Romano, que lo conmemora el 12 de marzo.

En el año 747 todos los obispos de Inglaterra decretaron celebrar anualmente su fiesta. También todos los martirologios y sinaxarios bizantinos lo incluyeron el 12 de marzo y en el Menologio de Basilio II escrito en el año 984, se encuentra un largo elogio suyo el día 11 de marzo.
Es uno de los cuatro Doctores de la Iglesia de Occidente y su fiesta se sigue celebrando ese día. Lo han pintado y esculpido todos los pintores y escultores de todos los tiempos y sería innumerable el relato de estas obras por mucho que quisiera resumirlo.

Antonio Barrero

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28 pensamientos en “San Gregorio Magno, Doctor de la Iglesia

  1. Verdaderamente el sobrenombre de “Magno” pudo venirle por su celo en extender la fe por todo el orbe. También en Valencia este Papa tuvo su reconocimiento en forma de un convento que se hallaba en la actual Calle de San Vicente, en el lugar que actualmente ocupa el teatro Olympia. Este se hallaba junto a la llamada “Casa de las arrepentidas” que era un lugar para el recogimiento de mujeres que habían abandonado una “vida pública” por edad o enfermedad y pasaban a la vida monacal. Dejo su gozo http://gogistesvalencians.blogspot.com/2011/11/gozos-al-glorioso-san-gregorio-papa.html.

    • Fue realmente uno de los Papas más trascendentales de los primeros siglos y es por eso por lo que recibió el nombre de Grande o Magno y así se le reconoce tanto en Oriente como en Occidente. Su obra de “ordenamiento interno de la Iglesia” fue realmente magna, enorme, grandiosa y su influencia en las cuestiones temporales, también lo fue.
      Gracias nuevamente por este otro gozo.

  2. Creo que fue este Papa el que impulsó la llamada reforma gregoriana, con proyecciones en el calendario y en la música. En cuanto a la música, como ex-cantora de un coro litúrgico estoy familiarizada con el canto gregoriano, muy bello aunque difícil de interpretar si se quiere hacer bien; y muy curioso seguir esa partitura arcaica con cuadritos en lugar de notas esféricas.

    Actualmente el gregoriano vuelve a estar de moda con esas corrientes de música “new-age” que introducen algunos coros y pasajes inspirados en el canto gregoriano, pero que por supuesto no son gregoriano ya que éste sólo es el canto coral de la liturgia, sin acompañamiento de instrumentos. Ahora, a cualquier cosa lo llaman gregoriano. Y no.

    • Bueno, quién hizo la reforma gregoriana del calendario fue el Papa Gregorio XIII en el siglo XVI.
      Aunque los orígenes de la música utilizada por las primeras comunidades cristianas deriva de la utilizada en las sinagogas judías, si que algunos atribuyen a San Gregorio Magno la recopilación de estos antiguos cantos. Pero realmente, San Gregorio Magno “no los inventó” y hasta el siglo IX no empezó a llamarse por este nombre a esta salmodia litúrgica, que si que recibió este nombre por este Santo del que hoy tratamos.

      Yo también soy un forofo del canto gregoriano y presumo de conocerlo algo.

  3. Sin duda este Papa fue uno de los mejores que hemos tenio, muchos de los que despues le sucedieron tendrian que haber seguido sus pasos antes que dedicarse a la vida de principes.
    Admiro a S Gregorio porque supo muy bien reorganizar el Papado y tambien conciliar entre todos los jefes de las demas iglesias.
    Gracias por este articulo Antonio, y espero que te recuperes lo antes posible.

    • Gracias David. Yo se que tu eres un experto en cuanto se refiere a la historia del Papado y que conoces bien la historia de muchos de los Papas.

  4. Un personaje importantísimo, unificador y ecuménico. No por nada es uno de nuestros 4 doctores. me impresiona que haya tenido tanta acción en diferentes ámbitos, no solamente en el político y eclesiástico, sino también en el patrimonial y el social. Este artículo es una excelente manera de conocer su vida y obra, muchas gracias querido Antonio!

    • Gracias a ti, Montse. La verdad es que no ha sido del todo fácil hacer este artículo porque existe tanto material disponible que, para no hacerlo excesivamente largo, uno no sabe por donde cortar. Esto te lo demuestra, por ejemplo, la cantidad de enlaces que tiene con otros artículos del blog.
      Este santo quizás hubiera merecido que le dedicáramos más de un artículo.

  5. Antonio. No tenía idea que San Gregorio era diácono y se le impuso el papado. Ya tengo otra razón para admirarlo más. Hoy hablan de B. JPII el grande o magno; que aunque no existe un estándar para llamarles así o que exista un proceso, en lo personal B. JPII no se compara en la trascendencia de S. Gregorio. Me gustó mucho la forma de ser el papa ante los demás patriarcados; creo que hoy en día y desde hace centenares de años existe una especie de centralismo imperial del papado ante las demás Iglesias Cristianas. Creo que será un tema muy difícil de tratar (ver ¿Cuál es el poder del papa?) hasta ¿Dónde llega su poder, autoridad? En lo personal debería de existir mas la colegiabilidad entre los obispos para tratar todas las cuestiones de la Iglesia.

    • Emmanuel, planteas varias cuestiones a cual más interesante.
      ¿Cómo tiene que ser un papado para que un Papa reciba el título de Magno como San Gregorio o San León? Para mi, desde luego tiene que ser algo excepcional, que ponga orden dentro de la Iglesia y en su área de influencia, que difunda de verdad el mensaje de Cristo, que trabaje más para dentro que de cara al exterior, que haga lo imposible por conseguir la Unidad perdida, en fin, que realmente sea un revulsivo en la Iglesia y si en el siglo pasado hubo algún papa con esas características, desde luego para mi fue Juan XXIII y no otro.

      Otro tema de vital importancia: la relación entre las Iglesias. Hasta que Roma no asuma que no es más que nadie y que solo es el “primus inter pares”, de unidad, nada de nada. Y eso lo supo llevar a la práctica San Gregorio Magno evitando quizás un cisma que podría haberse dado mucho antes de lo que se dio. El Papa tiene que tratar a los Patriarcas de las Iglesias hermanas como iguales, porque si el Papa es el sucesor de Pedro (que lo es), también lo es por ejemplo, el Patriarca de Antioquia. Pedro fue obispo de Antioquia antes que obispo de Roma.

      Y por tocar otro tema: la colegialidad dentro de la Iglesia: más decisiones colectivas y menos decisiones individuales, unilaterales y prefiero no seguir…

  6. Pues yo prefiero seguir…

    Antonio yo te apoyo B Juan XXIII Magno. Un tema que creo que siempre entra en conflictos la gente. Pedro Fue obispo de Roma y antes de Antioquía. ¿Acaso un obispo no es sucesor de los apóstoles? Me suena siempre contradictorio el decir que Pedro fue el Primer papa. Yo mas bien digo el es Apóstol y San Lino el primer obispo de Roma.

    No me vayas a excomulgar jajajaja 🙂

    • Nadie discute que los apóstoles Pedro y Pablo fundaron la Iglesia de Roma ni que los dos eran obispos en Roma, pero la Primacía o el Primado lo ejercía Pedro: San Lino, sucede a Pedro como obispo y también lo sucede en el Primado.

  7. As orthodox, I must say I have the same idea about Linus as the first bishop, but maybe there are confessional reasons. I also know that the Apostles are bigger than the bishops and the last ones are only responsibles for the Church, when no Apostle is there. Anyway I don’t agree the primacy of Peter in the College of the Apostles> all were equals and even Paul dared to correct him sometimes. But I understand the divergence of the opinions, as we both have grown up with some ideas and maybe prejudices, so I don’t want to throw away the heirenic sentiments on this site.
    In the same manner, I would say that Gregory was not recognized by all the patriarchs as the bishop of the universal church, for the simple fact that he wasn’t bishop for the universal church, but only for the West. Of course, I will be curious to see the documents who contradict me.
    Article is excellent: an exemplary life of a very big saint of the Church.
    In East, Gregory is named “Dialogos”, i don’t know why, but he a is very important. He composed the Liturgy of the Presanctified Gifts, the one of the 3 Liturgies we have. Its ascetical character (celebrated only during the Great Lent) make me guess the personality of the author. I bet that every orthodox practicant is “fallen in love” for this Saint Liturgy, usually celebrated in the evening, only with candles

    • Está claro que los ortodoxos y los católicos tenemos puntos de vista diferentes en lo que significa el Primado de Pedro. Todos los apóstoles eran iguales pero Cristo constituyó a Pedro como cabeza de la Iglesia: “Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás, porque no te ha revelado esto ni la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en los cielos. Y yo a mi vez te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella. A ti te daré las llaves del Reino de los Cielos y lo que ates en la tierra quedará atado en los cielos, y lo que desates en la tierra quedará desatado en los cielos”.
      Lo llama por su nombre (Simón, hijo de Jonás) y le dice que a él le dará las llaves del Reino de los cielos.

      Todos eran iguales, pero Pedro era el líder y ¡claro que se podía discrepar con él en cuestiones no fundamentales! De hecho, lo hizo San Pablo.

      En los primeros siglos nadie puso en duda la Primacía de Pedro, la primacía de la sede de Roma y eso se demuestra en que cuando la fe se vio amenazada, entonces sí intervenía Roma. Tales fueron las causas que llevaron a la intervención de san Dionisio, san Esteban, san Calixto, san Víctor y san Clemente, y nadie jamás discutió su primacía como ocupantes de la Silla de Pedro.

      Pero eso es una cosa y la imposición sin más es otra. Los apóstoles eran iguales, Pedro era el Primero pero las decisiones se tomaban comunitariamente (recordemos el Primer Concilio de Jerusalen) y en ese sentido es en el que yo digo que es “primus inter pares”, que es el Primero, el Primado, pero entre iguales porque todos eran apostóles y a todos se les dió el poder de “atar y desatar”.

      Está claro que cuando lo que domina es la caridad, los problemas no surgen y si aparecen, se resuelven. Imposiciones, las menos posibles.

  8. Antonio cuando los apóstoles van a la tumba donde dejaron el cuerpo de Cristo llega antes Juan que Pedro y otro apóstol que no recuerdo quien era. Pero Juan no entra, sino que espera a que llegue Pedro y es éste quien entra primero; como que ahí se nota ya el reconocimiento al menos por parte de Juan de la Autoridad dada a Pedro por Cristo. ¿No crees?

    • San Juan dice en su evangelio: “Salieron Pedro y el otro discípulo, y se encaminaron al sepulcro. Corrían los dos juntos, pero el otro discípulo corrió por delante más rápido que Pedro, y llegó primero al sepulcro. Se inclinó y vio las vendas en el suelo; pero no entró. Llega también Simón Pedro siguiéndole, entra en el sepulcro y ve las vendas en el suelo y el sudario que cubrió su cabeza, no junto a las vendas, sino plegado en un lugar aparte. Entonces entró también el otro discípulo, el que había llegado el primero al sepulcro; vio y creyó”. (Juan, 20, 3-5).

      Quiero decirte tres cosas:
      1.- No fueron tres discípulos al sepulcro, sino dos.
      2.- Juan aunque llega el primero no entra y deja que sea Pedro el primero que entre. Eso pudo ser por simple deferencia o porque veía en él al primero del colegio apostólico, reconocía su autoridad.
      3.- Juan dice que cuando él mismo entró, vió y creyó. Es una profesión explícita de fé en la Resurrección de Cristo. Es de hecho la primera profesión de fé en la Resurrección. ¿Por qué crees tu que la hace Juan, que la hace alli y que la hace en aquel momento?

        • Juan le había ído decir a Jesús que al tercer día resucitaría, se lo oyó como se lo habían oído decir todos los apóstoles, pero por su cabeza lo único que pasaba es que él lo había visto morir en la cruz.

          Pero Juan fue el único apóstol que asistió al acto de amortajar y enterrar a Jesús y supo exactamente como fue amortajado, cómo fue envuelto y cómo se le puso el sudario en la cabeza, todo a la usanza judía. Y cuando entró en el sepulcro y vió las telas en el suelo y el sudario plegado aparte, él que lo había visto muerto y envuelto comprendió que el cadáver había desaparecido por si mismo, que no había sido robado; que El solo se había “esfumado”. Vió, recordó y creyó alli y entonces lo que el Maestro tantas veces les había dicho: “al tercer día, resucitaré”. Era exactamente el tercer día.

  9. Un muy interesante articulo sbre un verdaderamente grande de la Iglesia, debo admitir que fuera de una que otra referencia bibliografica es poco lo que sabia sobre este Santo Papa, muchas gracias Antonio por esta tan bien documentada vida de San Gregorio en especial debo hacerte una pregunta sobre la famosa misa de San Gregorio que eh visto representanda en varias pinturas y tu mismo ilustras el articulo con una de ellas… esto hace referencia a una vision o a que cosa en particular?

    • Tu sabes que el arte no es lo mío y, por supuesto en aquellos tiempos la Misa no se celebraba como ahora. Desde mi punto de vista, esa es una inspiración del pintor.
      Seguro que Ana Maria puede contestar mejor a esta pregunta tuya. Desde luego, de visiones, nada de nada.

      • Es una leyenda piadosa sobre el Santo, tan tardía, que por aparecer no aparece ni en la Leyenda Áurea. Dice que una vez San Gregorio dudó de la presencia real de Cristo en la Eucaristía, por lo que, mientras celebraba misa en la Santa Cruz, se le apareció Jesús rodeado de los instrumentos de su pasión; para convencerle de que él estaba allí en el pan eucarístico, aunque no lo viese como tal.

        • Muchas gracias, Ana Maria, por esta aclaración que sabes mejor que yo que, además de ser un “cuento chino”, también se lo aplican a otros santos.

          San Gregorio Magno jamás tuvo esa duda, pero bueno…, ¡el papel es tan sufrido que se puede escribir lo que se quiera y si no, que se lo pregunten al Beato Jacobo de Vorágine!

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