Santa Lucía (Yi Zhenmei), virgen y mártir

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Detalle de una ilustración oriental de la Santa.

Forma parte del grupo de los Santos mártires de China canonizados el día 1 de octubre del año 2000 por el papa San Juan Pablo II. Fue catequista y coronó su testimonio cristiano con la palma del martirio unida al lirio de la virginidad.

Había nacido el día 17 de enero del año 1815 en Mainyang (Sichuan) en el seno de una familia cristiana, recientemente evangelizada, siendo la última de cinco hermanos.
Según una costumbre cultural existente en muchos pueblos, desde niña fue prometida en matrimonio, pero ella, al contactar con las hermanas misioneras, descubrió su vocación virginal y con sólo catorce años de edad quiso entrar en un convento. Pero esto fue para ella un drama porque como existía un contrato matrimonial, ¿cómo deshacerse de él? La familia inventó una curiosa mentira: Lucía se haría pasar por loca y así su prometido quedaba libre del pacto matrimonial.

Entró en el convento pero al poco tiempo cayó enferma por lo que tuvo que retornar a su casa. Durante su estancia en la casa paterna a la espera de quedar sana y poder volver al monasterio fue calumniada, estando también las hermanas involucradas en dicha calumnia, por lo que después de recuperada se decidió que lo más conveniente era permanecer en su casa. Pero Lucía se consideraba desposada con su Divino Esposo y por eso, siguió esperando una nueva oportunidad para dedicarse a la vida consagrada.

Rehabilitada de la calumnia por parte del obispo de Kweichow, fue enviada como catequista a la misión donde estaba San Juan Pedro Néel, posteriormente mártir del Instituto de las Misiones Extranjeras de Paris, al igual que la misma Lucía. La obra evangelizadora realizada por Santa Lucía fue grandiosa gracias a que hablaba la lengua vernácula, pero sobre todo, porque con su vida daba constante testimonio de Cristo.

Cuando se inició la persecución de los “boxer”, Lucía fue arrestada e invitada a renegar de su fe en Cristo. Como ella se mostró inflexible, fue condenada a morir decapitada. Fue conducida al patíbulo, en la localidad de Kaiyang, cerca de Mianyang en la provincia de Sicuani. Allí quisieron desnudarla, pero ella se opuso enérgicamente, por lo que le permitieron permanecer vestida y así, entregó con dignidad su cuello al verdugo: era el día 19 de febrero del año 1862.
Como lo narra el mismo Martirologio Romano: “En la localidad de Kaiyang, cercana a Mianyang en la provincia china de Sichuan, Santa Lucía Yi Zhenmei, virgen y mártir, que por haber confesado la fe católica fue condenada a morir decapitada”.

La Santa es devuelta, enferma, del convento a su casa. Estampa popular china.

En aquellos días fueron también martirizados los santos Juan Pedro Néel, Martín Wu Xuesheng, Juan Zhang Tianshen y Juan Chen Xianheng.
Después del martirio de Lucía, su gorro o sombrero, manchado de sangre, fue llevado como una preciosa reliquia hasta su casa y puesto sobre su sobrina Paula, que estaba enferma. Inmediatamente, la joven Paula quedó milagrosamente curada.

El culto a Santa Lucía Yi Zhenmei se ha introducido en el calendario universal, el día 9 de julio como memoria facultativa por cuanto forma parte del grupo de los Santos Agustín Zhao Rong y ciento diecinueve compañeros mártires entre los años 1648 al 1930, todos canonizados, como he dicho antes, en el año 2000.

El Martirologio Romano también dice en esta fecha: “Los Santos Agustín Zhao Rong, sacerdote, Pedro Sans i Jordá, obispo y compañeros mártires, que en varias épocas y lugares de China dieron testimonio con coraje del Evangelio de Cristo tanto con sus palabras como con sus vidas, y cayendo como víctimas en diversas persecuciones por haber predicado o profesado la fe, fueron llevados al glorioso banquete del cielo”.

Damiano GrenciArtículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

6 pensamientos en “Santa Lucía (Yi Zhenmei), virgen y mártir

  1. Gracias, Damiano, por hablarnos con más entidad sobre esta mártir china. Es muy difícil encontrar información detallada de cada una de estas personas que murieron víctimas de la intolerancia en el Extremo Oriente. En este caso, destacar que Yi Zhen Mei declaró una vez, en conversación privada con su hermano, que aunque mantendría su fe hasta las últimas consecuencias, no esperaba obtener la gracia de convertirse en mártir. Se equivocó.

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