San Vicente Ferrer, fraile dominico

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Tabla del Santo por Francesco del Cossa (s.XV). National Gallery of London, Gran Bretaña.

Según los estudios críticos más recientes, Vicente nació en Valencia en el año 1350, probablemente el día 23 de enero, siendo sus padres el notario Guillermo Ferrer y Constanza Miguel, ambos oriundos de Gerona. Los biógrafos del santo, de forma más legendaria que histórica, hablan ampliamente de los primeros años de su vida y lo hace especialmente Pedro Ranzano, que es quién escribió por primera vez su biografía.
Dice que, como su familia era acomodada ya que su padre era notario, tuvo en su bautizo unos padrinos escogidos entre la nobleza, dice que desde niño era muy piadoso, que estudió latín en alguna escuela de Valencia, que desde los siete años frecuentaba la parroquia de Santo Tomás y que, incluso, se entretenía con los juegos de los niños de su edad sin abandonar nunca los actos de piedad.

La mitad de lo dicho suena a cuento chino porque ¿qué niño no se entretiene con los juegos más que con ninguna otra cosa? Ranzano intenta endulzar, “añoñar” la infancia y la juventud de Vicente llegando incluso a decir que “Vicente apareció en Valencia como un don llovido del cielo”.
Lo que si está históricamente comprobado es que con diecisiete años de edad, el día 5 de febrero de 1367, tomó los hábitos entrando como novicio en el convento de los dominicos de Valencia, emitiendo los votos simples un año más tarde; o sea, con dieciocho años sí que era fraile dominico.

Después de la profesión religiosa estudió Lógica en Valencia y en Barcelona y en 1369 estudió Filosofía en Lérida ya que en aquella ciudad estaba el Estudio General de la Corona, llegando a ser él mismo, profesor de Lógica en Lérida entre los años 1370 y 1371; o sea, con veinte años era profesor de Lógica y, como digo, esto si que está comprobado históricamente.
Entre 1372 y 1373 estudió Teología en Barcelona y probablemente en 1374 fue ordenado sacerdote y se dedicó a enseñar filosofía en Barcelona, como lo aseguran las actas del Capítulo Provincial de Manresa del año 1375.

Al año siguiente marchó a Toulouse (Francia) donde permaneció dos años ampliando sus estudios teológicos y retornando a Valencia, enseñó teología en la catedral entre los años 1385 y 1390. No se sabe exactamente en qué fecha recibió el magisterio en teología, pero debió tenerlo ya en el 1389, porque ese año fue nombrado Predicador General en el Capítulo celebrado en la Seo de Urgell (Lérida).

Cuando estaba en Lérida, había influido mucho en su formación el padre Tomás Carnicer. Vicente reunía en sí mismo la mejor tradición mística dominica y un ideal de perfección que posteriormente él mismo expresa en su obra “De vita spirituali”.
Su estancia en Barcelona y Toulouse le dio una visión más completa del mundo en el que vivía, poniéndolo en contacto con estudiantes y profesores de otras naciones que le informaban sobre las nuevas corrientes filosóficas y teológicas. Fue consejero y un árbitro en conflictos entre administraciones públicas y algunas familias de la nobleza y desde octubre de 1379 a marzo de 1380 fue prior del convento dominico valenciano. Este sería el único encargo de gobierno desempeñado a lo largo de toda su vida. En estos años escribe sus obras “De suppositionibus terminorum”, “De unitate universalis” y “De moderno Ecclesiae schismate”.

El Santo predicando al pueblo. Anónimo español del s.XVIII.

Pero el cisma provocado por la elección del anti-papa Clemente VII el 20 de septiembre de 1378 turbó a toda la Iglesia de Occidente. Entre 1378 y 1399, grandes santos, de buena fe, estaban desorientados y entre ellos estaba Vicente, que obedecía al anti-papa afincado en Avignon. Influyeron diversos factores: que el anti-papa había sido General de la Orden, su amistad con el cardenal aragonés Pedro de Luna y sobre todo, la influencia del más insigne dominico aragonés de la época, Fray Nicolás Eymerich, que le convenció de que la elección del Papa Urbano VI había sido nula. El cardenal Pedro de Luna lo envió como comisario suyo a Valencia para convencer a los valencianos de que Clemente VII era el papa legítimo. Allí en Valencia, Vicente fracasó y fue por eso por lo que solo estuvo seis meses como prior del convento valenciano.

Sin embargo, Vicente que era un hombre de una fuerte personalidad y de una devoción total a la Iglesia, así como de una fidelidad absoluta al romano pontífice, no debió tener una información objetiva sobre la elección del legítimo Papa Urbano VI y por eso cayó en este error. Como he dicho antes, lo mismo les ocurrió a otros santos de la misma época.

Pero aunque Valencia no reconoció al anti-papa, si lo hicieron Castilla, Aragón y Navarra. El 28 de septiembre de 1394, el cardenal Pedro de Luna sucedió al anti-papa Clemente VII con el nombre de Benedicto XIII y después de la muerte de Juan I de Aragón ocurrida en mayo de 1395, llamó a Vicente para que fuese a Avignon, nombrándolo capellán, confesor, penitenciario apostólico y maestro del sacro palacio, pero Vicente, empezando a dudar del nuevo anti-papa, se marchó, retirándose al convento dominico de Avignon, sufriendo muchísimo sobre todo cuando el anti-papa Benedicto XIII tomó las armas y la ciudad papal fue sometida a asedio.

Enfermó gravemente y se temió por su vida, pero el 3 de octubre de 1398 tuvo una visión que fue decisiva para su posterior misión de apóstol. Vio a Cristo con Santo Domingo de Guzmán y San Francisco de Asís, que lo curó y que le encargó evangelizar el mundo. El mismo le contará esta visión a Benedicto XIII, denunciándolo como el anti-cristo. Un año más tarde, el 22 de noviembre de 1399, abandonó Avignon e inició su misión de apóstol peregrinando como legado “a latere Christi”. Provisto de todas las facultades apostólicas, desde 1399 hasta el 1412 anduvo por toda Europa occidental predicando en todas partes el misterio de Cristo y de la Iglesia.

Casa natal-iglesia del Santo en Valencia, España.

Estuvo en Carpentres, Sainte-Baume, Arles, Aix y Marseille. Después marchó a la región del Delfinado, a Saboie, al Piemonte italiano y a los valles de los Alpes entre Italia y Suiza combatiendo los errores de los cátaros y de los valdenses. En la Gran Cartuja de Grenoble visitó a Bonifacio, general de los cartujos.
En Monteferrato fue director espiritual de la Beata Margarita de Saboya y en Alexandría (Italia) conoció al joven Bernardino de Siena, que posteriormente entraría en la Orden Franciscana y que hoy veneramos como santo.

De Suiza pasó a Lyon el 6 de septiembre de 1404 predicando con gran concurrencia de público durante trece días. Era tanto el entusiasmo que suscitaban sus predicaciones que lo seguían cerca de diez mil personas. Le ocurrió algo parecido a lo que le había pasado dos siglos antes a San Antonio de Padua. Este era un fenómeno de masas que acontecía en torno a los grandes predicadores en la Edad Media. A esta gente, Vicente le dio unas normas de vida y un hábito blanco y negro. Eran los llamados “disciplinantes” o “flagelantes” que como he dicho, le acompañaban. De este fenómeno, de estos hombres y mujeres, surgieron asociaciones de penitentes que llegaron a sobrevivir varios siglos.

Vicente conocía y utilizaba las técnicas de la predicación de la época, como por ejemplo, el destacar un estribillo que repetían con frecuencia los oyentes y que resumía las enseñanzas que al predicador le interesase destacar. Como además tenía una sólida formación intelectual, teológica y litúrgica y conocía perfectamente las Sagradas Escrituras y las vidas de los santos, llegaba fácilmente al pueblo, a sus sentimientos más íntimos.

Fue un gran predicador de finales del siglo XIV y principios del XV; era un buen ejemplo para su Orden, la Orden de Predicadores, la Orden de los Frailes Dominicos fundada también por un español: Santo Domingo de Guzmán.
Desde el centro de Francia, Vicente retornó a Italia y predicó en muchas ciudades de la región de Liguria: Génova, Savona, San Remo…. Y de la Lombardia: Milán, Piacenza… Marchó después otra vez a Francia, al norte del país; posiblemente estuvo también en Bélgica y hay quienes afirman, pero no se sabe con absoluta certeza, que incluso llegó a Inglaterra.

Tumba del Santo en la catedral de Vannes, Francia.

Es realmente difícil reconstruir con exactitud sus viajes apostólicos entre los años 1406-1407: va y viene, caminando por el norte de Italia, Francia e incluso España, llegando hasta Andalucía. Entre 1408 y 1410 visita todas las regiones españolas, volviendo de nuevo a Valencia de la que se había ausentado desde hacía quince años y según algunos historiadores, había fundado su Universidad y un colegio de niños.
Entre predicación y predicación visitó los santuarios de Montserrat, Santiago de Compostela y la Cueva Santa de Manresa.

El 1 de noviembre de 1408 participó en el Concilio de Perpignan, suplicando a Benedicto XIII que hiciese todo lo posible, incluso renunciando al papado, para restablecer la unidad de la Iglesia, que había empeorado porque tras el Concilio de Pisa, había surgido un tercer papa.
Tras la muerte de Martín, rey de Aragón, en el año 1410, en la península ibérica ocurrieron graves disturbios a causa de la sucesión. Vicente fue llamado para que fuese a Caspe y se afanó en conseguir que se reconociese como rey de Aragón al heredero del trono de Castilla, Fernando, preparando así una salida, una vía de unificación para toda la “España” de la época.

El 29 de noviembre del año 1412 volvió a Valencia y en julio del año siguiente se embarcó hacia las Islas Baleares. En 1414, junto con el rey Fernando I, trató de nuevo de convencer al anti-papa Benedicto XIII para que dimitiera, cosa que ya habían hecho Gregorio XII papa de Roma y el anti-papa Juan XXIII que había surgido de Pisa. No lo consiguió y amargado volvió a España, a Zaragoza, estuvo después en Barcelona y posteriormente embarcó hacia Niza.

Quiero hacer un paréntesis en este relato. Imaginémonos que estamos a finales del siglo XIV y principios del XV, cómo serían los caminos de la época y en qué condiciones haría San Vicente tantos y tantos viajes por toda Europa.
Entretanto, en Constanza se había reunido el Concilio para elegir a un nuevo Papa. Como Benedicto XIII no dimitía, el emperador Segismundo marchó a Perpignan donde estaban el rey Fernando I y San Vicente Ferrer. Después de un mes y medio de inútiles intentos, el emperador se volvió a Constanza y Vicente cayó gravemente enfermo. Sin embargo, enfermo, el 7 de noviembre de 1415, delante del anti-papa Benedicto XIII, delante de los cardenales, príncipes, embajadores y miles de fieles pronunció el famoso discurso: “Ossa arida, audite verbum Dei” (Huesos secos, oíd la voz de Dios). Habló de la gravísima necesidad de conseguir la unidad de la Iglesia, condenó la resistencia del anti-papa y aun lo amenazó con la justicia divina. Benedicto XIII permaneció firme, pero poco después se marchó precipitadamente hacia su último refugio en Peñíscola (Castellón).

Vista del relicario con el cráneo del Santo. Catedral de Vannes, Francia.

El 6 de enero de 1416 Vicente leyó en público las actas redactadas por Fernando I, todos lo felicitaban por sus trabajos a fin de conseguir la unidad de la Iglesia y la extinción del cisma y le pidieron con insistencia que acudiese al Concilio de Constanza, pero él, manifestando que se sentía irresistiblemente llamado a la predicación, retornó a Cataluña, marchando de nuevo a Francia en la primavera del año siguiente. Allí se le comunicó que el Concilio había elegido Papa a Martín V el 11 de noviembre de 1417, pero él siguió predicando llegando enfermo a Vannes el día 18 de marzo de 1418.
Aun así, estuvo después en Bretagne, Rennes, Caen, Nantes y volvió a Vannes, gravísimo, muriendo allí el día 5 de abril del año 1419. Su cuerpo fue llevado procesionalmente a la catedral, allí lo veneraron los fieles durante tres días y allí fue sepultado entre el altar mayor y el coro.

Además de gran predicador, escribió obras muy importantes, destacando un tratado teológico-canónico denominado “De moderno schismate”.
La espiritualidad de San Vicente Ferrer era eminentemente apostólica, cristocéntrica, tendía constantemente a imitar con fervor a Cristo, fuente de toda santidad y único modelo de apóstol. Buscaba la verdad en el estudio de la teología y de las Sagradas Escrituras sometiéndose plenamente al magisterio de la Iglesia. En la interpretación de las Escrituras seguía el mismo método que San Alberto Magno, Santo Tomás de Aquino y de los escolásticos del siglo XIV.

Según sus biógrafos, después de su muerte ocurrieron curaciones milagrosas por su intercesión, tanto en Vannes como en otras partes de Europa. Junto a su sepulcro se levantó un altar donde se celebraba misa en su honor.
El Papa Nicolás V nombró una comisión para estudiar su vida y su obra y el 29 de junio de 1455 (treinta y seis años después de su muerte) fue beatificado por el Papa Calixto III, publicándose tres años más tarde, el 1 de octubre de 1458, la Bula de canonización por parte del nuevo Papa Pío II.
Su fiesta fue fijada el día 5 de abril y continúa así aun después de la Reforma del Calendario Romano realizada en el año 1969. En Vannes, este día es de precepto.
Clemente IX en el año 1667 incluyó su oficio en el Breviario Romano con rito de semi-doble, elevándolo de rango en abril de 1726 el Papa Benedicto XIII (no el anti-papa anterior del que tanto hemos hablado).

El Santo como Ángel del Juicio Final. Óleo de Ángel María Camponesqui, siglo XIX.

Durante la Revolución Francesa el cuerpo de San Vicente fue ocultado para evitar su profanación, permaneciendo aun hoy en día en la catedral de Vannes, en Francia. En Valencia existe alguna reliquia suya.
La devoción al santo se extendió por toda Europa y aun por América, especialmente en España, Francia, Italia, Alemania y otros países en los cuales hay numerosas iglesias erigidas en su honor.
En ritual dominico ha consagrado y mantenido algunas frases, fórmulas, que utilizaba San Vicente para bendecir a los enfermos, a los campos o a las vides. Aunque no sé el por qué, se le invoca contra los rayos y los terremotos y en algunos lugares se celebran los siete viernes anteriores a su fiesta.
Lo han pintado Fray Angélico, Bartolomeo Della Porta, Ghirlandio, Giovanni Santi, Francesco del Cossa, Bellini, Donato Creti, Tiziano, etc.

Antonio Barrero

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