Santa Agripina, virgen mártir romana (I): visión de un ortodoxo

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Icono ortodoxo griego de la Santa entre los Santos Cayo (izqda.) y Aristocles (dcha.)

Santa Agripina era una piadosa virgen cristiana, oriunda de Roma, que sufrió el martirio por Cristo, probablemente, en tiempos del emperador Valeriano (253-260), el cual inició una persecución contra los cristianos en el año 257.

La pequeña historia que sobre ella nos transmite el Sinaxario griego, no nos dice mucho. No existe ninguna otra información sobre ella, solo que provenía de una familia noble. El contexto en el que fue acusada y condenada como cristiana es también desconocido. Solo en la versión latina, escrita probablemente en el siglo VIII (Bibliotheca hagiographica latina antiquae et mediae aetatis, vol.1. Bruxelles, 1898, p. 29), se da fe de que la noble virgen Agripina se dedicaba a la caridad. El canon litúrgico de los himnos del Menologio bizantino da una sumaria información sobre el hecho de que Santa Agripina fue golpeada por sus perseguidores estando tendida en el suelo, sin conseguir que abjurase de su fe en Cristo.

Finalmente, después de recibir otras torturas, incluyendo la desnudez pública, entregó su alma en las manos del Todopoderoso. El Sinaxario menciona que en vez de tomar la corona de una novia, cogió la corona del martirio.

La veneración de Santa Agripina
La historia no termina aquí. Las reliquias de la santa fueron sepultadas en el cementerio de la iglesia de San Pablo Extramuros, pero más tarde, fueron llevadas en secreto por tres vírgenes, Basa, Paula y Agatónica que, huyendo de Roma, marcharon por mar hasta Sicilia. En primer lugar, las reliquias permanecieron en una gruta en Contrada Lamia (llamada hoy cueva de Santa Agripina) y más tarde, el 17 de mayo del año 263, fueron llevadas a Mineo, en el centro de Sicilia por parte del obispo Gregorio de Agrigento. Más tarde, durante el reinado de Constantino, sobre su tumba se construyó una iglesia en su honor, iglesia que fue consagrada por el obispo Severino de Catania. De todos modos, estas fechas son discutibles y muchos investigadores creen que la iglesia de Santa Agripina fue construida entre los siglos VIII-IX, porque en este período de tiempo también existen dos obispos con el mismo nombre que los mencionados anteriormente. También existe una mención acerca de un asedio a la ciudad por parte de los sarracenos (árabes); entraron en la iglesia construida sobre la tumba de la santa y quisieron profanar sus reliquias, pero no pudieron porque milagrosamente quedaron detenidos, aunque no se aclara cómo fueron detenidos.

Relieve marmóreo de la Santa en la ciudad italiana de Mineo.

Las sagradas reliquias de Santa Agripina han ayudado a algunos creyentes que han recurrido a ella y los ha sanado de sus enfermedades. La santa es protectora contra las tormentas en el mar, contra la lepra y contra los malos espíritus.

Debido a la importante población griega existente en Sicilia en aquella época, el culto a Santa Agripina se extendió también por la Iglesia de Oriente. Allí se celebra también el mismo día indicado por el Martirologio Romano: el 23 de junio. En Occidente ella es venerada el 23 de junio (fecha del martirio), el 17 de mayo (fecha del traslado de las reliquias a Mineo) y el tercer miércoles de la Gran Cuaresma. En Estados Unidos es especialmente celebrada en el primer fin de semana del mes de agosto. Durante la gran migración de italianos a Norteamérica, un grupo de sicilianos de Mineo se establecieron en North End, un barrio de Boston y con ellos llevaron el culto a Santa Agripina. El día de hoy no es solo la fiesta de la comunidad italiana de Boston, sino de toda la ciudad y desde el año 1914 se celebra una procesión especial, paseando una escultura de la Santa por las calles de la ciudad.

Troparion (himno) de Santa Agripina
Tu mártir Agripina, ¡oh Jesús!, grita en voz alta: «A Tí, mi Esposo, busco y deseo con ahínco; y estoy crucificada y enterrada contigo en Tu Bautismo; y sufro por Ti, de manera que pueda reinar contigo; y muero por Ti, de manera que pueda vivir en Ti». Así pues, acepta como sacrificio inmaculado a la que ardientemente fue sacrificada por Ti. Por su intercesión, oh misericordioso Salvador, salva nuestras almas.

Procesión en honor a la Santa en North End, Boston (EEUU), donde es típico recubrirla con dólares americanos para pedirle prosperidad.

Oración italiana en la ceremonia en honor de Santa Agripina:
¡Oh Dios! que has otorgado a Santa Agripina la gracia de unir a la palma del martirio la flor de la virginidad; concédenos que por su ayuda superemos las pasiones de la carne y las trampas de este mundo para conseguir la alegría eterna. Por Cristo nuestro Señor. Amén.

Mitrut Popoiu

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