De la virginidad

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Detalle de la Virgen Inmaculada y Santa Maria Goretti rodeadas de lirios, símbolo de virginidad. Lienzo de Noah Buchanan (2008), Santuario de Nuestra Señora de Guadalupe, Wisconsin (EEUU).

Pregunta: Se hace mucho hincapie en las santas que han sido vírgenes. ¿Por qué en los santos varones no? Tan solo conozco algunos casos que les representan con los lirios como simbolo de pureza (ejemplos mas conocidos San Estanislao de Kostka o San Luis Gonzaga). ¿A que se debe esto? ¿Antiguamente tan poco se valoraba la pureza en el varon que tan solo se hacia referencia a las santas virgenes? ¡Saludos! España

Respuesta: Hola, muy interesante la pregunta que me planteas. Te la voy a responder desde mi opinión personal y desde lo estudiado respecto al tema, tanto en la universidad como por mi propia cuenta; lo que significa que no es una visión que necesariamente todos hayan de compartir, pero que me gustaría que al menos se respetara.

Se puede decir que no es que no se valorara la virginidad en el varón, sencillamente es que no se le daba excesiva importancia a ese detalle, en comparación a las mujeres. Lo queramos o no, nuestra cultura, como tantas otras en el mundo, es de raigambre patriarcal, lo que significa sexismo y sumisión de la mujer al hombre en todos los aspectos de la vida; y la obligación de seguir unos roles concretos a riesgo de no ser integrados –unos y otros- en la sociedad. Es por eso que desde antes de la aparición del cristianismo se le dio un excesivo valor a la virginidad de la mujer, en tanto que ésta es una propiedad que se transmite de padre a marido y debe transmitirse “pura” e “intacta”. Es una forma de “cosificar” a la mujer, de convertirla en un objeto que sólo vale, o que vale más, si es virgen –las esclavas vírgenes se vendían más caras en el mercado, la novia debía llegar virgen al matrimonio, la mujer no casada no debía perder su virginidad, las vírgenes cristianas consagraban su virginidad a Dios, etc.- Si te fijas eso sigue presente en nuestra cultura a pesar del devenir histórico y en otras culturas tiene tintes muy radicales y permanentes.

La cultura cristiana, que procede del mismo sustrato geográfico y cultural que la “pagana”, la judía, la musulmana; es, como todas ellas, una cultura patriarcal, y lo sigue siendo hasta hoy, digan lo que digan algunos. Es por ello que en el cristianismo la virginidad tiene un valor muy destacado y según qué épocas se la pone por encima del matrimonio como estado perfecto para una mujer. De ahí que se haga mucho hincapié en las santas que son vírgenes, y que la “virginidad” sea una corona añadida a otras que pueda tener la Santa en cuestión, como la del martirio, o tratándose mismamente de una categoría para definirla.

La mártir romana Inés es también una Santa muy asociada a la iconografía del lirio. Altar de la Santa en Corropoli, Italia.

¿Qué pasa con los hombres? Realmente, como adelantaba, la virginidad no es algo que se exigiera ni se valorara en ellos. Es más, dependiendo de épocas y de costumbres, se ha incidido precisamente en lo contrario, en que adquirieran una experiencia sexual previa al matrimonio como signo de “reafirmar su virilidad”, e incluso durante el propio matrimonio, a riesgo de ser objeto de burla de sus semejantes si procedía de otro modo –he aquí como el patriarcado no es sólo una jaula para las mujeres, sino también para los hombres, habría que hablar, en otras circunstancias, de la discriminación de aquellos que no seguían estas pautas, como los homosexuales-. De ahí que existan pocos Santos donde la iconografía del lirio y la virginidad esté presente, como bien mencionas, Luis Gonzaga, Estanislao de Kostka… y si te fijas todos siguen un patrón iconográfico muy curioso: son claramente efebos, jovenzuelos hermosos cuya representación llega a ser, en ocasiones, claramente afeminada. No es inocente esta forma de representarlos en absoluto: hasta este punto llega la trampa del patriarcado, de identificar virginidad con lo femenino, con afeminamiento y efebismo, como si tal cosa no pudiera darse en un varón prototípico, es decir, viril. (No estoy diciendo en absoluto que estos Santos fueran o no fueran así en su vida real, hablo únicamente de su representación en el arte). Y como lo virginal es –se quiere que sea, mejor dicho- femenino, de ahí la incomodidad, o lo tardío históricamente, de identificar al varón con ello, porque siempre se ha asociado a la mujer como ideal.

Todo esto suena mucho a “rollo feminista” pero creo que es importante conocerlo para saber analizar nuestro propio lenguaje visual, y ver hasta dónde alcanzan las claves e interpretaciones de la cultura en la que vivimos, más allá de la fe que profesamos. Podría decir mucho más sobre el tema, como por ejemplo recordar que todo esto pertenece al mundo de las ideas y que la inmensa mayoría de las veces no tiene una aplicación concreta sobre los Santos y las Santas de los que hablamos –de aquellos que vivieron en los primeros siglos no sabemos casi nada- pero sería extenderme demasiado. Espero al menos haberte dado una idea de lo que querías saber.

Meldelen

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10 pensamientos en “De la virginidad

  1. Hoy será beatificado en la Catedral de San Juan, en Besançon (Francia), el Venerable Juan José Lataste, fraile dominico.
    Presidirá la ceremonia el cardenal Angelo Amato.

    Ana Maria, enhorabuena por el artículo.

  2. Quisiera decir tantas cosas acerca del tema pero a la vez no expresarlas. Pero se me hace una buena opinión y reflexión tuya Ana María. El tema de la Virginidad hoy en día (hablando de la mujer) es sumamente difícil ya que existen algunos grupos feministas que creen que canonizamos por el hecho de ser vírgenes como el caso de Santa María Goretti que más bien es por el perdón que manifestó a su agresor y deseaba que Alesandro si mal no recuerdo (nombre del agresor) estuviese con ella en el paraíso. Pero que bueno que haces énfasis de que digamos “La Virginidad” y su importancia es mucho antes al Cristianismo.

    Creo que tanto el varón como la mujer debemos de cuidar nuestro cuerpo y no dañarlo. Y todo a su debido tiempo. Si bien dice el Deuteronomio que existe tiempo para nacer y tiempo para morir, tiempo para esto y aquello; también hay un tiempo para ese encuentro íntimo entre el hombre y la mujer.

    Y solo por añadir Santo Domingo de Guzmán también es representado con su lirio pero nunca he visto imágenes de este santo representado con delicadeza 😉

    • Bueno, yo no culparía a los grupos feministas de haber caído en esa malinterpretación de la santidad de María Goretti, pues la propia Iglesia y la iconografía cristiana la han alentado. Casi nadie habla de perdón y compasión cuando habla de ella, sino de virginidad, virginidad y virginidad (y, ¡toda mujer que no ha tenido relaciones sexuales es virgen!) quedándose pues con lo secundario, en lugar de con lo principal; y aprovechando para denostar a todas aquellas que no escogen la virginidad o el matrimonio. Un error conduce a otro error y ambas partes están equivocadas.

      No pretendo denostar la virginidad en absoluto y creo que las personas debemos ser libres para escogerla o no, sin imposiciones exteriores, y tanto en el caso del varón como de la mujer. También soy partidaria de una sexualidad responsable y de que cada cosa tiene su tiempo, pero tampoco creo en que porque yo lo crea, esto deba imponerse a todos sin excepción. Claro que esto es opinión personal.

      Y Santo Domingo de Guzmán sí tiene no pocas obras en las que aparece un poco afeminado (Fra Angelico) y ya, si hablamos de San Antonio de Padua, ni te cuento… el simple hecho de presentarlos imberbes ya es un indicio.

  3. Bueno, en general está bien todo esto y estoy de acuerdo, pero sería genial no quedarnos sólo en la sociología, en la iconografía y en la antropología en relación a este tema. Quizás podríamos hablar del papel fundamental que la Virgen María tuvo como modelo de perfección virginal. Desde el comienzo era la imagen donde se miraban las jóvenes que querían consagrarse al Señor asumiendo su característica más alabada ya por los profetas: la virginidad (recordad aquello de 2 Sam 1, 23: La virgen concebirá y dará a luz un hijo, y le pondrán por nombre Emmanuel, que significa: Dios-con-nosotros). Y sobre todo valorada en el catolicismo, ortodoxos y anglicanos, ya que si vemos otras confesiones cristianas que no estiman la virginidad de María, sobre todo luteranos, no encontramos tanta alabanza de esta virtud en su historia, escritos y autores.

    También podemos acudir a textos de la Sagrada Escritura donde se habla de esto. Vemos en el AT la importancia que se le daba a esto en el judaísmo:

    •Gen 24, 16. “La joven era muy bella y aún virgen, pues no había tenido contacto con ningún hombre. Bajó a la fuente, llenó el cántaro y subió.” Es el pasaje donde se busca una esposa para Isaac, o sea, que una virgen era la ideal para ser esposa. Si una mujer que quería casarse no lo era, lo tenía claro.
    •Lev 21, 13. “El sumo sacerdote tomará mujer virgen. No tomará una viuda o una mujer despedida, o deshonrada o prostituta”. Más o menos lo mismo que antes.
    •Dt 22, 16. “El padre de la joven dirá a los jueces: He dado a mi hija por esposa a este hombre, pero ya no la quiere, y ahora pretende que no la tomó virgen”.
    •Dt 22, 19. “Lo multarán además en cien monedas de plata, que entregarán al padre de la joven, por haber difamado a una virgen de Israel. El marido tendrá que tomarla como esposa y no podrá repudiarla en toda su vida”.

    Y hay más, pero esto ya es suficiente para hacernos una idea de la importancia que se le daba al tema en el judaísmo.

    En el NT también se habla de la virginidad, pero aparecen las primeras citas de su valoración en el varón. Pongo algunas. No cito las referentes a la Virgen María, de sobra conocidas.

    •Mt 19, 12. “Hay hombres que han nacido eunucos. Otros fueron mutilados por los hombres. Hay otros todavía, que se hicieron tales por el Reino de los Cielos. ¡Entienda el que pueda!”. En esta cita se sustenta el ser virgen por el Reino.
    •Ap 14, 4: “Estos son los que no se mancharon con mujeres: son vírgenes. Estos siguen al Cordero adondequiera que vaya; estos son como las primicias, pues han sido rescatados de entre los hombres para Dios y el Cordero”. Aquí habla de la virginidad consagrada universal.
    •1 Cor 7, 1. “Ahora responderé a lo que ustedes me han preguntado por escrito: Es bueno para el hombre abstenerse de la mujer”. Fijaos que alaba la virginidad en el varón.
    •1 Cor 7, 8. “A los solteros y a las viudas, les aconsejo que permanezcan como yo”. O sea, que él era célibe (no sabemos si virgen)
    •2 Cor 11, 2. “Yo estoy celoso de ustedes con el celo de Dios, porque los he unido al único Esposo, Cristo, para presentarlos a él como una virgen pura”.

    Fijaos, hay una ruptura entre Antiguo y Nuevo Testamento en relación a este tema. Ahora, en la Nueva Alianza, es valorada la virginidad del hombre tanto como la de la mujer. Es curioso que, a lo mejor por ser sobreentendida, Jesús no habla nada de la virginidad de las mujeres, sino que introduce la de los hombres. Es san Pablo el que habla de unos y otras, pero se ve que el matiz es diferente al judío, pues en el Antiguo Testamento es, como se nos decía muy bien en el artículo, algo más sociológico y patriarcal: la virginidad de la mujer era propiedad del marido, sólo él podía tomarla (con compensación económica si no era así). Aquí la cosa cambia, pues se guarda esa virginidad para el Reino, para Dios mismo. La mujer, y el hombre como novedad, permanecen vírgenes para consagrarse en cuerpo y alma a Dios. Ya no son de para un marido o una mujer, sino que son para Dios.
    A pesar de que, como vemos, en la Escritura se igualan ambas “virginidades”, es cierto que condicionantes extrabíblicos nos han retrotraído a la situación veterotestamentaria durante muchos siglos: la virginidad de la mujer ha sido más valorada que en el hombre. Pero hemos de reconocer que esta distinción en la Iglesia actual es residual y sólo queda en la liturgia (memorias de santas vírgenes y mártires) y en los sacramentales (consagración de vírgenes).

    • Gracias, David, por tu aportación. 🙂 En efecto, este despliegue de textos bíblicos está muy bien como justificación espiritual de la virginidad, pero como muy bien dices, no nos engañemos; la justificación real es la que ha sido expresada en el artículo. No digo que la virginidad no sea admirable y que quien elige ese camino no sea digno de todo respeto; al contrario, pero la única explicación del control y de la exigencia de la virginidad de la mujer es el sometimiento de ésta a la voluntad y control del hombre en todos los aspectos de su vida; y eso, aunque nos duela, es cierto. La espiritualidad y el lirismo con que los textos bíblicos alaban la virginidad es sólo un maquillaje estético de este control patriarcal. Y esto viene probado por el hecho de que aunque en teoría se exija la misma pureza a hombres y mujeres, en la práctica esto sólo se impuso a las mujeres; por lo que, como se puede entender, en última instancia el patriarcado prevalecía sobre las mismas Sagradas Escrituras.

      Y esto vale tanto para la cultura hebrea, como la grecorromana, la islámica, la cristiana… los textos sagrados y la exaltación de la virginidad como virtud sólo tratan de hacer más llevadero un cliché que se impone sin más y en el cual la mujer no ha tenido, hasta hace nada, la menor capacidad de decisión. Era sí o sí, a riesgo de ser calificada de prostituta.

      Además, quien me preguntaba estaba claro que buscaba una respuesta de este tipo y no la justificación espiritual de la virginidad; porque hablaba de la representación del lirio y otras cualidades propias del arte y la cultura visual. Y el arte siempre es el reflejo de las ideas imperantes en una cultura.

      En resumen, que vienes a confirmar lo que he dicho, pero… ¿es exactamente residual esta concepción en la Iglesia? Yo creo que hay discursos y mentalidades dentro de la misma que se resisten a que sea un mero residuo… como se deduce de algunos sermones y residuos asociados a Santas vírgenes o mártires “de la pureza”…

    • Querrás decir que los llevan a partir de los siglos XVIII-XIX cuando empieza a irrumpir esa iconografía ñoña que anuncia el academicismo; que acaba por afeminar también a estos Santos. En resumen: que se sigue confirmando lo que ya he dicho.

  4. Finalmente che riesco a tradurre 🙂 ho potuto leggere questo interessante articolo, e le molte profonde riflessioni degli altri. GRAZIE!

    Nella cultura bibblica la verginità è presente, credo però che l’evento di Cristo ha dato una svolta anche a questo tema.

    Certo nessun santo (uomo) viene detto vergine, forse perchè la verginità maschile è non fisicamente corrittibile come per le donne. Anche se molti santi uomini vengono esaltati per la loro purezza di vita o per il loro celibato, che poi non è altro ceh la dimensione maschile della verginità. Spesso costoro hanno il giglio come simbolo.

    L’esempio di Maria Goretti, gloria della Chiesa italiana del XX secolo e “protomartire” di una schiera infinita di vergini e martiri del XX e XXI secolo, è favolo non solo e non tanto per la sua verginità, ma per la sua dignità di donna, che vede nella verginità un dono; ma poi ciò che eleva alla santità più splendente la piccola Marietta è il suo perdonare il suo carnefice, Alessandro Serenelli (sapete che ora è sepolto presso il santuario di Cornaldo?), che la innalza alla dignità del suo Maestro: il Cristo sulla Croce e del protomartire Stefano. Che meraviglia di creatura, Maria Goretti!

  5. Meldelen

    Por favor por una lista de Santos Varones Vírgenes aparte de José Santísimo, Juan Bautista, Juan Apóstol y Evangelista, Santiago el Menor.

    Muchas gracias y espero tu respuesta.

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