Comentario a la leyenda de Santa Filomena (II)

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

La Santa ante Diocleciano. Fotografía de una representación teatral de la vida de la Santa, tomada en julio de 1921. Siersthal, Francia.

“Debido a mi nacimiento muchas familias en el Reino llegaron a ser cristianas. Yo crecí en la enseñanza del Evangelio, que se grababa profundamente en mi corazón. Cuando tenía sólo cinco años, recibí por primera vez a Jesucristo en la Santa Eucaristía; y ese día, fue sembrado en mi corazón el deseo de estar unida para siempre a mi Redentor, Esposo de las vírgenes. A los once años me consagré a Él por voto solemne. Llegó el año trece de mi vida. La paz de Cristo que, hasta ese día, había reinado en la casa y en el reino de mi padre, fue perturbada por el orgulloso y poderoso emperador Diocleciano, quien, injustamente, nos declaró la guerra. Mi padre, comprendiendo que no podía enfrentarse a Diocleciano, decidió ir a Roma a hacer un pacto de paz con él. Era grande la tierna afección que mi padre tenía por mí, que no podía vivir sin tenerme a su lado. Es así que me llevó con él a Roma. Y mi madre, que no quiso dejarnos ir solos, nos acompañó.

Habiendo llegado a Roma, mi padre pidió audiencia con el Emperador, y el día señalado, quiso que mi madre y yo lo acompañaramos al palacio de los Césares. Introducidos en presencia del Emperador, mientras mi padre defendía su causa y denunciaba la injusticia de la guerra con que lo estaba amenazando, el Emperador no dejaba de mirarme.

Finalmente Diocleciano, interrumpió a mi padre, y le dijo con benevolencia:
“No te angusties más. Tu ansiedad está por terminarse… consuélate. Tu tendrás toda la fuerza Imperial para tu protección y la de tu Estado, si aceptas una sóla condición: darme a tu hija Filomena como esposa”
Enseguida, mis padres aceptaron su condicón. Yo no dije nada, pues no convenía oponerme a mi padre frente al Emperador… pero en mi interior, dialogando con mi Esposo Jesús, estaba firmemente decidida en permanecerle fiel, a cualquier precio.”

La Santa rechaza a Diocleciano. Fresco neoclásico de la Basílica de San Jean-Marie Vianney, Ars (Francia).

Este pasaje carece especialmente de sentido, por muchos motivos. El primero ya lo apuntábamos en el artículo anterior: en época de Diocleciano ya no existía ningún Estado independiente en Grecia, que estaba toda provincializada y anexionada al Imperio, y regida por pretores y gobernadores romanos. Por tanto, no habiendo rey ni reino, no se precisaban pactos con el emperador romano. Por cierto, que en esta época Diocleciano había dividido en dos el Imperio, estableciendo el Oriente para él y el Occidente para Maximino, y ni uno ni el otro residían en Roma en aquel entonces, sino en Rávena uno y en Constantinopla el otro.

Por si esto no fuera poco para demostrar lo ingenuo del relato, en la época que nos ocupa Diocleciano no estaba “casadero”. Era ya anciano, estaba enfermo y a punto de retirarse a Croacia, donde moriría poco después. Y estaba ya casado, con la única mujer que tuvo: la emperatriz Prisca, una mujer compasiva y favorable hacia los cristianos, de la que se ha querido decir que era cristiana (imponiéndole el seudónimo de “Santa Serena”) y que Diocleciano la había hecho matar, lo cual es rotundamente falso. Algunos devotos de Santa Filomena han dicho que seguramente Diocleciano ya estaría viudo en aquel entonces y por eso podía pedir a Filomena en matrimonio. Esto también es falso. Prisca sobrevivió a Diocleciano, quien jamás le hizo daño, aunque poco después sería asesinada junto con su hija Valeria por orden del emperador Licinio.

No estando viudo, y estando ya anciano y enfermo, y ni siquiera residente en Roma, lo último que le interesaba a Diocleciano era buscar matrimonios por capricho con una jovencísima virgen griega. Cualquier persona con sentido común puede establecer que si alguien del poder y la autoridad de un emperador romano desea poseer por capricho a una mujer, le basta con chasquear los dedos para conseguirla, sin necesidad de matrimonios. Eso, naturalmente, era reprobable a los ojos de la moral de la sociedad romana, pero no por ello algunos emperadores se privaron de estos caprichos. En cuanto al matrimonio, la poligamia estaba estrictamente prohibida por la ley romana, y un emperador sólo debía casarse con una mujer romana de su mismo estatus social.

La Santa rechaza a Diocleciano. Vidriera decimonónica en la iglesia de la Santa, Santiago de Chile.

Pero el problema es que la piedad cristiana ha tiranizado y demonizado en exceso a los emperadores romanos, y sobre todo a Diocleciano. No cabe duda de que él fue un perseguidor de los cristianos, sería una necedad pretender negarlo. Cierto es que el edicto lo promulgó más instigado por el César Galerio, compañero de gobierno en el sistema tetrártico de la época, que por voluntad suya, pero lo promulgó. Aún así, no era un monstruo sediento de sangre. Probablemente sabía que su esposa y su hija eran favorables a los cristianos, y nunca emprendió acciones contra ellas. Es muy probable que Diocleciano jamás tuviese ante sus ojos ningún cristiano; simplemente porque era un hombre de una estricta moral, que a diferencia de anteriores emperadores, apenas aparecía en público, no le gustaba ser observado ni aclamado por las masas, y se mantenía en palacio el mayor tiempo posible, especialmente en los últimos años de su vida. Tenía magistrados y jueces de sobra para llevar por él cualquier juicio o proceso, tareas que no correspondían al Augusto. Sólo recibía en audiencia a algunas autoridades en contadas excepciones, y siempre con gran misterio y parafernalia, pues se consideraba a sí mismo divino, concediéndose el título de Jupiteriano, “semejante a Júpiter”. Un hombre así nunca se hubiese rebajado a recibir cristianos en su presencia para torturarles y hacerles ejecutar, ni para desear a una joven virgen porque sí.

Y desde luego, si Diocleciano hubiese querido casarse con una niña de trece años, en modo alguno era un pervertido: en Roma, una mujer estaba facultada por la ley para casarse a partir de los doce años, más o menos por la época de la primera menstruación. No era una barbaridad en aquella época. Otras culturas las casaban mucho más jóvenes, como sabemos por ejemplos de hasta hoy en día.

Todo esto llega a concluir que se ha tratado injustamente la figura de Diocleciano, y también la de otros emperadores y pretores. Sin negar la realidad histórica de las persecuciones cristianas, de las torturas y las ejecuciones, se tiene que admitir que esas deformaciones de los perseguidores responden más a la piedad y a la imaginación popular, que a la realidad histórica.

Meldelen

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15 pensamientos en “Comentario a la leyenda de Santa Filomena (II)

    • Tiene tantos errores históricos como cualquier passio tardoantigua y medieval O MÁS; lo que no es de recibo es que se tejiese en el siglo XIX -era de la razón y el progreso- y encima haya calado tan hondo. Es de vergüenza. Al menos en la tardía Antigüedad y en la Edad Media este tipo de relatos se perdonan por la credulidad y la propaganda devota de la época… pero, ¿en el mundo contemporáneo? Me parece que es para tirarse las manos a la cabeza.

      • Excelente hermana, me quedo muy satisfecha con la manera que diseccionas semejante historia fantástica! creo que algunas cosas se le escapan a la gente por pura lógica, pero vamos que en cuestiones de devoción, todo se vale y todo se lo tragan…una lástima, cuando se puede tener la verdad sobre los santos.

  1. Muchas gracias Ana María. Reitero lo dicho por Antonio; el primer relato es un cuento infumable para ingenuos. Respecto a la foto de la vidriera chilena siempre me ha extrañado que este tio de obras de arte tuvieran tanta difusión en Francia y, en cambio, en España se hallan limitado a alguna de nuestras grandes catedrales góticas y no mucho más.

    • No debe extrañarte, pues este tipo de vidrieras van asociadas irremediablemente al arte gótico, y por tanto, habrá más en los países donde más se haya difundido el arte gótico; y menos donde menos se haya difundido.

      Francia es la cuna del arte gótico, así que hay a mansalva. En España el arte gótico es relativamente limitado, especialmente el de estilo francés -Burgos, León, Toledo y poco más- siendo el de estilo mediterráneo, que es más abundante, menos propenso a vanos en las paredes y por tanto, con menor proliferación de vidrieras.

      En cuanto al caso chileno, lógicamente estamos hablando de una iglesia neogótica que pretende imitar el estilo francés medieval -con mucho menor éxito y calidad, claro está- y por tanto; proliferan las vidrieras de este tipo.

  2. Buen articulo… respecto al relato, no hay que olvidarnos que es una revelación por lo tanto solo es comprobable con la fe, nada más, la Iglesia no asegura 100% que esta en realidad sea la vida de Santa Filomena. A pesar de que se ha comprobado que las revelaciones sobre la vida de Santa Filomena son un tanto falsas, creo que como tal si existe por que he recibido milagros por su interseción. Saludos Dios les bendice!

    • Si lees los artículos anteriores dedicados a esta Santa, verás que yo siempre he defendido lo que tú dices en tu comentario. Además, ya que estamos, yo también me he visto favorecida por la intercesión de esta Santa, de la cual soy devota.

      Por tanto, no se trata de negar la existencia de Santa Filomena -en la que creo profundamente por las pruebas históricas, arqueológicas y por los favores recibidos-; sino de demostrar que la leyenda tejida en torno a ella durante el s.XIX no es más que una farsa mal hecha, que le hace más mal que bien.

  3. Yo sobre el tema de la vida de Santa Filomena revelada a la religiosa en el siglo XIX no comentare mas pues ya he hablado lo suficiente para dejar mas o menos clara mi postura.
    Si quisiera comentar la defensa que haces de Diocleciano;para mi un asesino de masas como lo fue Hitler por ejemplo (aunque obviamente no a la gran escala de lo que hizo este ultimo).
    Creo que la historia ya lo ha dicho todo sobre las persecuciones cristianas de esas epocas,eso si,estoy contigo en que es normal que los cristiano sobre-elevaran a estos emperadores como los grandes males de la humanidad.

    • Comparar a Hitler con Diocleciano es no tener mucha idea acerca de Historia, con perdón, Abel. Así que no lo hagas. Diocleciano fue un perseguidor pero no un genocida; ninguna autoridad romana buscó jamás el exterminio de los cristianos, sino su sometimiento a las leyes imperiales. Hitler exterminaba sin preguntar.
      Si nos ponemos en ese plan, también los Papas y las monarquías del Renacimiento fueron “asesinos de masas” cuando se empeñaron en evangelizar el Nuevo Mundo y en combatir a las naciones protestantes, en perseguir a herejes y a todo cualquiera que no acatase hasta el último punto y coma de su voluntad.

      • Ana Maria aparte de “conocer la historia” (si,entre comillas porque aqui cada uno parece que tenga su historia verdadera) cada uno es libre de tener sus propias opiniones sobre la historia y sus personajes.

        • Puedes tener las opiniones que quieras, pero la Historia es la Historia y no se puede cambiar. Comparar a Hitler y a Diocleciano es mezclar personajes, ideologías, mentalidad y contextos históricos que no tienen nada que ver el uno con el otro. Te recomiendo que leas más bibliografía sobre el tema.

  4. Meldelen, gracias, sobre todo, por la traducción del documento del Dr. Miravalle. Debo contarte que tenía mis dudas acerca de la aprobación de la Iglesia a la devoción de Santa Filomena, y este documento y tus conclusiones me dieron un poco de luz al respecto, como también los comentarios a la leyenda (que yo ya había leído) de la vida de la santa. Respecto de eso, y de la iconografía, sobre todo, no se ven muchas opciones para hacer una imagen de Filomena y más que atribuirla a la leyenda es factible, como vos mencionaste, de atribuirla a las imágenes de la lápida, ya que verazmente no se conoce nada acerca de la vida de la mártir y por tanto es difícil hacer una imagen que se ajuste a lo que fue su realidad en la Tierra, desde un punto de vista personal, creo que la iconografía de Filomena es correcta en cuanto en su lápida están los elementos pintados y que la Iglesia no se ha promulgado en contra de ella, por lo tanto pienso que es una buena imagen para lo que se sabe históricamente de la santa, que es nada. ¡Saludos desde Buenos Aires, muy interesante la página!

    José

    • Gracias por tu reflexión argumentada y positiva, José. Se agradece mucho ya que generalmente este tipo de críticas suelen provocar reacciones adversas 🙂

      Concuerdo en lo que dices y a estas alturas es prácticamente imposible cambiar la iconografía de la Santa; pero si se mantiene, lo dicho; debería hacerse mucho hincapié en que son los símbolos de su lápida y no necesariamente los instrumentos de martirio. Por ello prefiero verla en un entorno de catacumbas o con su epitafio a los pies y simplemente la palma; pero bueno…

      Gracias por comentar y te animo a que leas el resto de los artículos de la serie dedicados a esta Santa, que son muchos debido al cariño que le tengo, y van a ser muchos más. Saludos! 🙂

      • Mende, yo tengo una imagen de filomena que está como en una catacumba, tiene la palma, la corona y tres flechas y en colorado, la inscripción que dice FI LLUMENA PAX TECUM y hoy le pedí especialmente una gracia que me la concedió rapidísimo, como si Dios quisiera que se le vuelva a dar un lugar a esta santa olvidada por muchos y desconocida por tantos. La imagen que te digo la podés encontrar buscándola en google y está ella vestida con una túnica blanca y un manto rosa, la palma del martirio, y sobre ellas tres flechas de color azul y una corona de flores (seguramente figurando su virginidad) no olvidemos que aunque en la leyenda en una parte dice “me pusieron la corona del martirio”, tengo entendido, que la corona es para las que fueron vírgenes, también me podés despejar eso si estoy equivocado, yo tomo como que lo que tiene Filomena son simplemente la iconografía de su lápida y respecto a la exclusión en el calendario litúrgico por motivos históricos, no me parece desacertado en un punto ya que está bueno que en la liturgia se recuerden santos que tienen una historia documentada y sirven de ejemplo para todos los hijos de la Iglesia, desde ya eso no quita que le tenga un cariño muy especial a Filomena y la tome de compañera para que me ayude en mi conversión completa. Perdón por la longitud de la respuesta. ¡Saludos!

        • Ahora mismo, José, tengo una carpeta con unas 800 imágenes sólo de Santa Filomena, así que me resulta difícil acertar con qué imagen estás describiendo 🙂

          De todos modos, quizá te alegre saber que la Santa es mucho más popular y conocida de lo que crees a nivel mundial, gracias a la obra de propagación del Rosario Viviente.

          También decirte que no hace ni cuatro días también me vi favorecida por ella. Bueno, no yo sino una persona por la que pedí.

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