San Daniel de Perejaslavl’ monje

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Detalle del Santo en un fresco ortodoxo ruso en el monasterio Troickij-Danilov, Rusia.

Pregunta: Mirando algunos iconos de santos rusos con mi nombre en internet encontré a San Daniel de Peresyaslav (1460-1540) pero luego no encontré otros datos. Tengo dudas si se trata de San Daniel de Moscú porque no pude ubicar más información (aunque difieren las fechas de nacimiento y muerte). Les transcribo lo único que tengo: San Daniel nació en 1460. Tenía un gran amor por el ascetismo y así se convirtió en un monje en un monasterio en Borovsk. Se preocupaba mucho por los muertos. Cada vez que oía de una persona fallecida siendo descuidados o demasiado pobre para un entierro, se apresuraba a darles un entierro decente oraciones y la oferta en su nombre. Él construyó una iglesia al lado de su cementerio. Él descansaba en paz en 1540 y sus reliquias permanecen intactas. Este icono de la mano de Pablo Drozdowski del Monte. Les agradecería me quitaran la duda y dónde puedo obtener más datos del primero. Muchísimas gracias.

Respuesta: En Rusia se veneran varios santos de nombre Daniel, entre ellos: San Daniel Grechozaruckij, San Daniel de Kostroma, San Daniel el iconógrafo, San Daniel Aleksandrovic de Moscú, San Daniel de Perejaslavl, San Daniel Suzgorskij y otros más.
O sea, San Daniel de Perejaslavl es uno y San Daniel Aleksandrovic de Moscú es otro. El primero era monje y vivió en el siglo XVI y el segundo, era príncipe y vivió en el siglo XIII. Como nos pides que te demos alguna información sobre el de Perejaslavl, lo hacemos y ya más adelante escribiremos sobre San Daniel de Moscú.

Las noticias biográficas que nos han llegado sobre él provienen de una “Vita” escrita posiblemente por un discípulo suyo, unos veinte años después de su muerte. Hay historiadores que se atreven a afirmar que el autor de esta “Vita” fue el protopope Andrés, que cuando se hizo monje tomó el nombre de Anastasio y que posteriormente fue metropolita de Moscú entre los años 1564 al 1566 y confesor del Zar Iván IV.
Esta “Vita” nos ha llegado en cuatro redacciones que están inscritas en algunos manuscritos no anteriores al siglo XVII. La primera de ellas es, por supuesto, la versión original.

San Daniel nació en el año 1459 en Perejaslavl’-Zalesskij, siendo hijo de Constantino y de Teodosia, la cual profesó como monja cambiando su nombre por el de Tecla. Desde muy joven fue educado muy austeramente en la vida ascética por un pariente suyo llamado Juan, que era egumeno del monasterio Nikitskij en Perejaslavl’. Quedó fascinado por aquella forma de vida y decidió hacerse monje, pero temiendo que algunos parientes se opusieran, cuando tenía unos veintidós años de edad, huyó en secreto con su hermano Gerasimo al monasterio de San Pafnucio Borovskij. En Borovsk recibió la tonsura monástica bajo la guía del starec San Leucio de Volokolamsk, viviendo allí diez años, impregnándose del espíritu austero y de la observancia monástica que allí habían heredado de su santo fundador Pafnucio, que había fallecido en el año 1477.

Sepulcro del Santo en su monasterio de Perejaslavl', Rusia.

En el año 1491, deseando vivir en una soledad aun mayor, se retiró durante dos años con San Leucio a un eremitorio cercano al río Ruza. A los dos años volvió a Perejaslavl’ ingresando primero en el monasterio Nikitskij y posteriormente, en el monasterio Gorickij, el que estaba como archimandrita un pariente suyo llamado Antonio.
Ordenado sacerdote, fue nombrado padre espiritual de los monjes, acudiendo asimismo numerosos seglares al monasterio, que deseaban también ser dirigidos espiritualmente por él y recibir sus consejos. Desde que entró en el monasterio Gorickij mostró un trato exquisito con los peregrinos y con los pobres, llegando incluso a desarrollar una penosa obra de misericordia como era sepultar a todos los muertos que eran abandonados por ser pobres, por no tener casa ni parientes. En cuanto se enteraba que había un cadáver insepulto, salía de noche del monasterio, recogía el cadáver y lo sepultaba celebrándole un oficio fúnebre. Sepultado el cadáver según el rito de la Iglesia, después hacía mención expresa de él al celebrar la Divina Liturgia.

La “Vita” que hemos mencionado narra un hecho milagroso, casi una respuesta divina a la piedad de San Daniel: una noche fue vista una luz y unas llamas de fuego sobre el lugar donde sepultaba a los muertos, llamas que no quemaban y que estaban acompañadas de cantos y sonidos de campanas. Este signo, suscitó en Daniel la idea de construir una iglesia en aquel lugar a fin de que en ella se pudiera rezar por todos los difuntos anónimos que habían sido abandonados.

Otro prodigio que también se cuenta en la “Vita”, marcaría el inicio de su fundación monástica: tres “starcy” (monjes ancianos) llegaron como peregrinos al monasterio Gorickij y fueron acogidos por San Daniel como si fueran invitados por el Señor (algo parecido al episodio de la hospitalidad de Abrahán a los tres ángeles, mencionado en Génesis, 18, 1-2), le aconsejaron que renunciase a su deseo de construir esa iglesia y que se confiase plenamente al Señor, que le revelaría su voluntad. Y así, dos famosos boyardos llamados Juan y Basilio Celjadnini, que habían caído en desgracia ante el príncipe y que fueron liberados gracias a las súplicas de Daniel, presentaron a éste ante Basilio IV Ioannovic que le ofreció al santo en propiedad el lugar donde él acostumbraba a sepultar a los muertos, se construyó la iglesia sobre el lugar ya comprado, iglesia que fue consagrada por el metropolita Simón de Moscú.

Un sacerdote ortodoxo venera las reliquias del Santo. Monasterio de San Daniel de Perejaslavl', Rusia.

Tres importantes donaciones hicieron posible la construcción de la mencionada iglesia, construcción que se inició en el año 1508. La iglesia fue dedicada a Todos los Santos y entorno a ella, los monjes construyeron algunas celdas, iniciándose así un nuevo monasterio. El mismo San Daniel dejó el monasterio Gorickij y se fue a este pequeño convento que él había fundado y se dedicó a enseñar a los nuevos monjes la observancia de la regla monástica, impregnándolos de su propia vida de asceta y a conseguir cada cual su comida y su ropa mediante el trabajo de sus propias manos “porque ahora no poseemos terrenos, sino que por amor a Dios, sobrellevamos la pobreza y las restricciones”. Las dificultades que le causaron las intrigas de los poderosos del lugar y la extrema pobreza, fueron las que marcaron los inicios de aquella comunidad monástica, pero aun así, inmediatamente aumentó el número de monjes.

En el 1524 San Daniel aceptó suceder al archimandrita Isaías, retirándose al monasterio de San Pafnucio Borovskij y allí, introdujo una regla monástica aun más rígida, dando él mismo ejemplo de observancia, trabajando manualmente con los monjes y llevando el hábito que llevaban los novicios. Un año más tarde, por voluntad del gran príncipe Basilio IV, fue trasladado como superior al monasterio que él mismo había fundado con “la orden de introducir en él la vida cenobítica”. El príncipe se comprometió a darles todo lo que necesitaran. El aquel momento la comunidad la formaban ya setenta monjes entre los cuales estaba San Gerasimo Boldinskij, que fue discípulo suyo. San Daniel gozaba de gran autoridad ante el príncipe, a cuya familia estuvo estrechamente ligado.

Fue famoso por el don de la clarividencia y gracias a ello, encontró las reliquias de San Andrés, príncipe de Smolensk en el siglo XIV. Predijo el futuro del metropolita Josafat de Moscú y del archimandrita Jonás del monasterio Cudov. Siendo ya anciano renunció a la dirección del monasterio y, como lo atestigua una carta de Iván IV, fechada el 17 de junio de 1539, por su voluntad fue nombrado egumeno el monje Hilarión. Sintiendo que le llegaba la hora de la muerte, recibió el gran “skima” y dio a sus monjes sus últimos consejos. Murió el 7 de abril de 1540, con ochenta y un años de edad.

La espiritualidad de San Daniel fue continuación de la de San Pafnucio Borovskij y de la de San Leucio de Volokolamsk. San Daniel fue formado en aquel ambiente monástico que se caracterizaba por una acentuada piedad exterior y por una rígida observancia de las costumbres de la regla cenobítica. Cuando él fue elegido egumeno del monasterio Gorickij llegó incluso a prohibir la salida de los monjes del monasterio si no tenían una expresa autorización del superior, visitar casas de particulares, asistir a invitaciones o a pernoctar fuera del monasterio. Las celdas tenían que ser pequeñas, los monjes tenían que trabajar manualmente y llevar una vida tan rigurosa, que prácticamente eran ascetas. El ascetismo de San Daniel nos recuerda el primitivo ascetismo sirio.

Vista actual del sepulcro del Santo en su monasterio de Perejavslav', Rusia.

Otras características de su espiritualidad fue su actitud misericordiosa con los pobres, el dar su propia persona en servicio de los demás, el honrar y rezar por los difuntos abandonados, el acoger a los peregrinos, a los enfermos, a los pobres y a los hambrientos, el transformar su monasterio en un hospicio donde se atendía a los inválidos y enfermos… en fin, en practicar todas las obras de misericordia. En tiempos de carestía, cuando en el monasterio solo había existencia de algunos panes, él se los daba a los pobres, viudas y niños antes que a los monjes.

Igualmente, San Daniel mostraba una especial compasión al ejercer la paternidad espiritual: era condescendiente con las debilidades humanas al estilo en que lo fue San Pafnucio Borovskij o San José de Volokolamsk y por eso, acudían a él muchos nobles y príncipes, sacerdotes, monjes y laicos. Entre sus hijos espirituales podemos nombrar al príncipe Demetrio Ivanovic, a Zilka, hijo de Iván III, al propio Andrés (Anastasio) que fue metropolita de Moscú, etc. En la “Vita” que ya hemos mencionado, se dice de él que “con palabras llenas de misericordia curaba las pasiones pecaminosas del hombre y las heridas del alma… porque era un experto y sabio médico; acompañaba las hierbas medicinales con los consejos divinos y persuadía a todos para que no permaneciesen en el pecado y con penitencia, se acercasen a la misericordia de Dios”.

Las relaciones con el príncipe fueron muy buenas: Basilio III visitaba frecuentemente el monasterio y en el año 1532 hizo construir la iglesia de piedra dedicada a la Santísima Trinidad. Junto con San Casiano Bosoj, San Daniel fue padrino en el bautismo de Iván IV y junto con el egumeno Josafat, lo fue también de Jorge Vasilievic, el segundo hijo del gran príncipe.
Existen testimonios de culto tributado a San Daniel en el monasterio que él había fundado, anteriores a la aprobación oficial. En la segunda mitad del siglo XVI comenzaron a pintarse iconos en su honor y en el siglo XVII se le compuso un “troparion”. Después de exhumarse su cuerpo recibió oficialmente culto litúrgico. Sus reliquias fueron encontradas en el año 1652, cuando como consecuencia de un sueño, los monjes del monasterio Troickij-Danilov, con el permiso del patriarca Nicón, abrieron el sepulcro y encontraron el cadáver incorrupto. El reconocimiento canónico se hizo delante del metropolita Jonás Sysoevic de Rostov y del egumeno del propio monasterio.

En el año 1653 el patriarca estableció su fiesta litúrgica a nivel local. En el 1782 se hizo un nuevo reconocimiento canónico de las reliquias y a principios del siglo XX las reliquias fueron llevadas a la iglesia de la Trinidad; allí fueron puestas en una urna de plata bajo un baldaquino. La urna fue profanada por los bolcheviques el día 20 de febrero del 1919, pero no se destruyeron las reliquias. La Iglesia Ortodoxa Rusa lo conmemora el día 7 de abril (fecha de su muerte) y el día 30 de diciembre (fecha del descubrimiento de las reliquias).

Antonio Barrero

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

40 pensamientos en “San Daniel de Perejaslavl’ monje

  1. En la tradición ortodoxa es de gran importancia el servicio de funeral. Incluso la tradición lo añade a la lista de los 7 Misterios (sacramentos) junto a la profesión monástica y la gran Bendición de las Aguas que se hace el día de la santa Teofanía por lo que en realidad en la Iglesia Ortodoxa habría diez Misterios.

    El funeral y el entierro se oficia a los tres días de la muerte del fallecido y luego se hace el oficio solemne de difuntos al noveno y al cuadragésimo día. No se acepta nunca la incineración del cuerpo que ha de ser sepultado en tierra por lo que en los cementerios ortodoxos no existe lo que en España se llaman nichos.

    Es san Daniel ejmplo de una de las obras misericordiosas, la de enterrar a los difuntos y oficiar su servicio fúnebre ya que al estar enterrados se benefician de las oraciones de la Iglesia que se hacen durante todos los oficios litúrgicos: “Por los siervos de Dios que están enterrados en este lugar…” por eso las capillas de los cementerios son de los lugares en los que se oficia la Liturgia todos los días mientras en las parroquias se suele celebrar sólo los domingos y solemnidades.

    También aparece como ejemplo de Psicoterapeuta, médico del alma. En la tradición ortodoxa hay una intima conexión entre el pecado, la enfermedad del cuerpo y la del alma. Todo va unido íntimemente por lo que los grandes Padres espirituales han ejercido este servicio utilizando para la salud integral de la persona, de la que tanto se habla en algunos círculos como si hubieran descubierto la gran panacea, la unión de la confesión, los consejos espirituales, la Santa comunión y el uso de aquellos remedios que nos ha dado Dios en su naturaleza.

    Nicolás Vera

    • Gracias, Nicolás, por esta interesantísima información que nos aportas sobre lo que significa el funeral y el entierro en la tradición ortodoxa.
      En la católica, posiblemente sea también una de las tradiciones más arraigadas en el pueblo, quizás más por aquello de querer honrar a los seres queridos independientemente del sentido religioso de dicho acto, que desde luego, para muchísimos, si que lo tiene.

      Yo creo que en Occidente se impuso el tema de los nichos por cuestión de espacio y “por un cierto miedo” a ser sepultado en la tierra y el tema de la incineración, es más por cuestiones de comodidad que de otra cosa.

      Independientemente de todo esto, lo que San Daniel nos aporta es el sentido tan profundo que tiene la obra de misericordia de enterrar a los muertos. El cuerpo del cristiano es templo del Espíritu Santo y aun después de muerto, merece todo respeto y consideración que, desde luego, yo hago extensivo a todo cadáver humano, sea cual sea su procedencia.

  2. indeed, the difference between Sacraments and Sacramentalia, i.e., in the Orth. Church the 7 Mysteries (russ. Tajna) and the Holy Hierourgies (hiero-ourgeia – sacred actions, such as: sanctification of the water, consecration of a house, but also the funeral or the tonsure as monk) is quite old and probably a catholic influence. Face to the contact with the protestantism, the orthodox bishops needed to specify their attitude about the sacred ceremonies. So, they classified in the same manner which the Catholic Church accepted. That’s why sometimes there are some “greater” hierurgies as even the Sacraments. If the Sacrament of the Unction is not the most important, i would say that the tonsure was looked all the time as a mirror to the Matrimony, even if not officially. The same happens with the Burial service. Theoretically there is said that the Sacraments are applied only to the living Christians. So, the Burial cannot be a Sacrament. But even like that, the cult for honoring the dead is so widespread, that even sometimes the days celebrating the dead are more important than some Christian feasts.
    The example of St. Daniel is a beautiful way to respect the commandments of Our Lord, who praised the ones who visit the sick and the ones in lack of food, drink, home. Saint Daniel, pray for us!

    • Yo estoy de acuerdo contigo, Dumitru, en que una cosa es un sacramento y otra cosa es un sacramental y que por supuesto, los sacramentos solo se administran a personas vivas.
      En la Iglesia Católica, los sacramentos son siete: Bautismo, Confirmación, Penitencia, Eucaristía, Orden sacerdotal, Matrimonio y Unción de los enfermos.

      Los sacramentales, que proceden del sacerdocio bautismal y que han sido instituidos por la Iglesia, no tienen el poder de la gracia de los sacramentos y son varios: las bendiciones (de los oleos, del agua…), la consagración de las vírgenes, la profesión religiosa, el rezo del rosario, la dedicación de un altar, el dar sepultura cristiana, el exorcismo, las reliquias, determinadas procesiones, el escapulario, etc. Todos son objetos o signos sagrados, pero que jamás conceden la gracia del Espíritu Santo que si recibimos con los sacramentos, que son de institución divina.

      Esa es la gran diferencia: los sacramentos son de institución divina, mientras que los sacramentales, no lo son.

      • Si pero en la tradición ortodoxa, se considera la profesión monástica como un segundo bautismo, la Bendición de las Aguas del Día de la Epifanía como instituida por Cristo pues santifico las aguas descendiendo al Jordán y el funeral por la Resurrección de Lázaro. Estás son distintas a las accciones eucológicas como la bendición de una casa, la bendición menor de las aguas que se hace normalmente los primeros domingos de més o la bendición de frutos o campos.

        Algunas tradiciones dentro de la ortodoxia como la rumana o la ucraniana se cierran demasiado en los siete sacramentos, quizás por los resto de influencia tomista del siglo XVIII en las escuelas teológicas de Kiev y Transilvania. De hecho en la tradición ortodoxa nunca se habla de sacramentos o sacramentales, sino de Misterios y euloguias (bendiciones).

        Por lo que cita Dumitru, precisamente el Obispo Agustín de Florina (Grecia) dice que la acción mistérica del servicio de funeral (no los responsos por los difuntos) es un Misterio precisamente porque no se aplica a un muerto, los cristianos no morimos, nos dormimos en el Señor esperando la resurrección y aunque el cuerpo no tenga el aliento vital el alma sigue viva con todas su actividad.

        • Nicolás,
          Entonces, según la tradición ortodoxa ¿cuales y cuantos serían realmente los sacramentos? Me refiero en el sentido en el que en Occidente concebimos un sacramento.

          • 10: Bautismo, Crismación y Eucaristía que son administrados juntos por el sacerdote. Los niños comulgan desde que son bautizados, Confesión de los pecados, Eucaristía, Gran Bendición de las Aguas, Unción de los Enfermos, Profesión Monástica, Matrimonio, y Funeral.

  3. ¿Y qué es Crismación? ¿Es como Orden sacerdotal? O ¿el sacerdocio no es concebido como un sacramento?

    Sinceramente a mi me enreda el tema de Ortodoxos y Católicos de rito latino. En lo personal un funeral ¿Es un sacramento? Pero si uno ya está muerto. No comprendo eso. Nicolás mencionas dos veces la Eucaristía como sacramento. ¿Es un error al escribirlo? ¿O hay dos tipos o especies de Eucaristía?

    ¿Y qué es gran bendición de las aguas?

    • Metiendo la cuchara, como decís en América latina.
      Está claro que San Daniel nos está dando un debate interesante y supongo que Nicolás te aclarará lo que preguntas, pero yo supongo que la Crismación es lo que nosotros llamamos Confirmación y que si no ha mencionado el sacramento del Orden es simplemente porque se le habrá olvidado.

      • Antonio

        Pero el Crisma no solo se usa en la confirmación a menos eso tengo entendido.

        Pues lástima que entré demasiado tarde ya han de ser las 12 de la noche en España. Pero espero que siga abierto este debate.

        • El Crisma es un aceite consagrado el Jueves Santo que se utiliza, al menos en Occidente, en tres sacramentos: Bautismo, Confirmación y Orden.
          Pero yo creo, y si no que me corrija, que cuando Nicolás habla de Crismación, no habla del óleo en si, sino de un sacramento en el que se utiliza dicho oleo o crisma y que es el que nosotros llamamos Confirmación.

  4. Solo queda que Nicolás nos explique y aclare bien todo esto.

    Lo que no entiendo es por qué hay diferencia entre nuestros sacramentos y los de la Iglesia Ortodoxa. ¿Cuándo se definieron los 7 sacramentos Antonio? Antes del 1054 me supongo yo.

    • Emmanuel,
      Los únicos sacramentos admitidos por toda la Iglesia Universal antes de la separación del Gran Cisma del 1054, son los siete mencionados:
      Bautismo (que es el rito de la iniciación cristiana).
      Confirmación o Crismación (por el que se recibe el Espíritu Santo).
      Eucaristía ó Comunión (recepción del Cuerpo y Sangre de Cristo).
      Penitencia ó Confesión.
      Matrimonio.
      Orden Sagrado y
      Unción ó Santa Unción.
      Solo esos siete son los sacramentos reconocidos por la Iglesia cuando estaba unida. El resto, son sacramentales. Lo dice el mismo Mitrut que es un teólogo ortodoxo.

      • De acuerdo con todo lo que se dice, pero la declaración formal de los siete sacramentos no se hizo hasta Trento, en respuesta a Lutero que eliminó varios. Desde varios siglos antes se admitían y se había ya elaborado la lista “oficial” (me suena que en el concilio de Florencia), pero no una declaración formal. Había discrepancias teológicas en algunos sectores para admitir alguno, como fue el caso del matrimonio, pues en aquella época se daba mucha importancia a que hubiera un “momento fundacional de Cristo” en la Escritura, o sea un momento claro donde Cristo inagurase sicho sacramento. Luego se vio que no tenía que ser así.

        En cuanto a los sacramentos admitidos por la teología ortodoxa es un poco lío porque hay muchos patriarcados con un concepto distinto de lo que es “sacramento”, con una lista distinta y con una práctica sacramental también distinta (en la confirmación y la eucaristía, por ejemplo).

        Sin ánimo de molestar a quien crea en ello. Estoy con Enmanuel que funeral nunca puede ser sacramento, porque los sacramentos es un asunto de vivos, pues conceden la gracia para que en “esta” vida nos vayamos asemejando más a Cristo. En la “otra” nos acogemos a la misericordia de Dios y a la oración de los vivos.

        • Y otra cosa que me gustaría saber que me he dejado en el tintero por despiste. Es la primera vez que oigo eso de la Gran bendición de aguas y me encantaría conocer en qué consiste con más detalle, por favor. Y sobre todo aclaración con lo del funeral, que me he quedado intrigado.

        • David,
          En el tema de la Eucaristía, que yo sepa, la diferencia está en que mientras que nosotros afirmamos que la Transustanciación se da en el mismo momento en el que el sacerdote pronuncia las palabras de la consagración, ellos afirman que se da posteriormente, en el momento de la Epíclesis.

          • Bueno, también en que ellos afirman que el pan sólo es el Cristo durante la duración de la Eucaristía. Por eso han de consumir todo el pan consagrado durante la misma y no tienen reserva y, por tanto, adoración o culto eucarístico alguno fuera de la misa.

            Pero ya digo que, como hay patriarcados distintos independientes, los matices teológicos varían de unos a otros.

          • Yo siempre creí que era en el momento de la Epíclesis.

            Y aún en lo personal eso creo Antonio. Puesto que dice “TE PEDIMOS QUE ENVÍES TU SANTO ESPÍRITU +”

            Según yo por eso ahi se daba la consagración

  5. Antonio la verdad que solo el preocuparse por los restos mortales de personas fallecidas cuyos cuerpos eran abandonados o arrojados ya le gana al cielo a este santo.
    Parece mentira que los cadaveres fueran abandonados asi como asi,no solo por una falta de humanidad y misericordia,sino por la fuente de enfermedades que podria traer consigo.
    Que gran hombre darles cristiana sepultura y rezar por ellos o mencionarlos cuando celebraba la Divina Liturgia.

    • Abel,
      Quizás San Daniel sea más conocido por ese hecho de sepultar a los muertos, pero toda su vida fue un ejemplo de santidad, austeridad, laboriosidad, paternidad afectuosa con todos… Trataba con mucho amor a los difuntos, pero aun lo hacía más con los vivos. La verdad es que a mi personalmente, es uno de los santos monjes de Oriente que más me ha impactado.

      Y desde luego que es una falta de humanidad abandonar a los muertos, pero ¿y abandonar a los vivos? Estamos tan acostumbrados a ver a los niños, huerfanos o no, abandonados en las calles del Tercer Mundo, a los niños muriéndose de hambre en los brazos de sus madres, a los recién nacidos abandonados en las calles, a ancianos tirados por las esquinas…, que todo eso, que es infinitamente más terrible, ya no nos impacta. Nos hemos insensibilizados ante estas tragedias de hermanos nuestros y miramos para otro lado cuando nos topamos con ellos. Eso si que es realmente inhumano y anticristiano.

      • Diste la talla en la Petanca Antonio.

        Exacto. Bien dices que nos acostumbramos a ver a los vivos sufrir. Y sin ofender a Abel. En las epidemias y pandemias; existió un miedo de contagiarse, de ahí que los cuerpos hasta de moribundos eran arrojados a fosas o quemados para evitar que se expandiera más la enfermedad. Recuerdo que un maestro nos decía que el miedo a las enfermedades surgiría después de el siglo XVIII me refiero a un gran temor. Ya que comienza el hombre a sentirse el centro del universo y deja a un lado a Dios. El hombre no recurre a Dios.

        Si hoy surgiese una nueva epidemia mortal que acabe con la vida de un hombre en cuestión de días, no dudo que se haga lo mismo como se ha hecho en otras etapas de la historia.

        ¿Hay que preocuparnos por los muertos? Claro que si, pero creo que aún mejor debemos de preocuparnos de los vivos.

        “Los vivos son los que te alaban Señor”.

  6. Ciertamente todo cuerpo o resto humano merece un tratamiento respetuoso y una sepultura digna; no sólo por cuestión de cariño, respeto o religiosidad, sino también por una elemental cuestión de higiene.

    La humanidad lleva enterrando a sus muertos prácticamente desde los Neanderthales, documentándose en ellos los primeros ritos de enterramiento. Antes de ellos hay documentada alguna acumulación de cadáveres o incluso consumición de los mismos – antropofagia- pero sin unos ritos específicos que revelen una espiritualidad creyente en un mundo trascendental a la materia. Pero es a partir de los Neanderthales y posteriormente nuestra propia especie, los Sapiens, cuando se inician unos ritos funerarios propiamente dichos.

    Hay miles de ritos funerarios distintos; los hay quienes incineran a sus muertos, quienes los entierran, quienes los entregan al río o al mar y hasta quienes los exponen a las aves carroñeras. Por lo general, los cristianos hemos optado por el enterramiento, ya que procedemos de una síntesis de culturas (griega, romana, judía, árabe) que efectivamente, entierra a sus muertos. Pero lo hubiésemos hecho de otro modo, si hubiésemos procedido de otro sustrato cultural. Eso está más claro que el agua.

    En cualquier caso procesar y tratar adecuadamente los restos humanos es un gesto humano, que revela que creemos en un mundo trascendental o que, al menos, le tenemos respeto a la muerte. Sólo los desalmados dejan un cadáver expuesto a la intemperie. En eso, alabo la tarea del Santo; no sólo como gesto de piedad, sino también de humanidad, higiene y sentido común.

    • Me ha parecido perfecto el comentario que has hecho y creo que has ayudado a completar este tema de los enterramientos. Se nota que eres historiadora y que sobre este tema habrás estudiado y trabajado.

      • Gracias, Antonio. 🙂 Efectivamente el tema de los enterramientos y mundo simbólico es un campo obligatorio de estudio y trabajo para quienes escogemos la especialidad en Prehistoria, Arqueología y Antigüedad, como fue mi caso. Y eso que no he querido enrollarme con datos y ejemplos porque entiendo que no es la finalidad del artículo.

  7. David,
    Te contesto aqui porque ya no puedo hacerlo “más arriba”.
    Eso que has dicho de que según la tradición ortodoxa, Cristo está en la Eucaristía solo durante la celebración de la Divina Liturgia, creo que no es correcto y te diré el por qué.
    En la llamada Liturgia de los Dones Presantificados, que se celebra durante algunos días de la Cuaresma y en la que no existe el rito de la consagración, se da la comunión con las Especies Eucarísticas consagradas el domingo anterior. Asimismo, estas Especies son reservadas en una especie de sagrario llamado artophorio, y aunque no se veneran públicamente como lo hacemos nosotros, si se utiliza como viático con los enfermos. Luego esto da a entender de que aunque la costumbre generalizada sea consumir todas las Especies al finalizar la Liturgia, no por eso piensan que en ellas deja de estar Cristo al finalizar la misma.

  8. Emmanuel,
    Ayer preguntabas sobre el rito de la Gran Bendición del Agua. Como veo que no te contesta nadie, lo voy a hacer yo, aunque desde luego la contestación es larga porque voy a relatar el rito aunque “me he comido” el texto de las lecturas y las letanías:

    La Gran Bendición de las Aguas se celebra dos veces en la festividad de la Epifanía, después de la Liturgia de la víspera (es decir del 5 de enero) y después de la Liturgia de la fiesta misma (el 6 de enero) Se comienza con los himnos (idiomelos) de la fiesta y la incensación de la pila de agua colocada en el centro de la iglesia, la que esta rodeada de cirios encendidos y de flores. A veces se celebra la bendición de las aguas cerca de un lago o de un río.

    Terminada la Divina Liturgia, todos los concelebrantes se trasladan al lugar donde se celebrará la bendición, mientras el coro canta los siguientes idiomelos:
    “La voz del Señor sobre las aguas clama, diciendo: Venid todos y recibid al Espíritu de sabiduría, al Espíritu de inteligencia, al Espíritu del temor de Dios, del Cristo que se ha manifestado”, “Hoy es santificada la naturaleza de las aguas, y el Jordán es partido, deteniendo las corrientes de sus aguas al ver lavarse en ellas al Dueño de todo”, “Cristo Rey, has venido al río como hombre, y en tu bondad te apresuras a recibir el bautismo propio de un siervo de manos del Precursor, por causa de nuestros pecados, Amante de los hombres” y “Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén. A la voz del que clamaba en el desierto, ‘Preparad el camino del Señor,’ has acudido, Señor, tomando la forma de siervo, y tú que no conoces pecado pides ser bautizado. Viéndote las aguas temieron; el Precursor temblando exclamo: ¿Como podrá el candil iluminar la Luz? ¿Como podrá tocar el siervo al Dueño? Salvador, que quitas los pecados del mundo, santifícame a mí junto con las aguas”.

    Luego se leen las siguientes lecturas: Lectura de la Profecía de Isaías (35, 1-10), Lectura de la Profecía de Isaías (55, 1-13) y Lectura de la Profecía de Isaías (12, 3-6).

    A continuación se canta un proquimeno y se lee el texto de la Primera Carta a los Corintios, 10, 1-4, después el aleluya y a continuación el Evangelio (Marcos, 1, 9-11). Después vienen unas letanías cantadas o rezadas por el diácono mientras el sacerdote recita en voz baja la siguiente oración:
    “Señor Jesucristo, Hijo unigénito que permaneces en el seno del Padre, Dios verdadero, Fuente de vida e inmortalidad, Luz de Luz, que viniste al mundo a iluminarlo, ilumina nuestras mentes con tu Espíritu Santo, y recíbenos al ofrecerte gloria y gratitud por todas tus grandes obras maravillosas, que son por siglos de siglos, y por tu salvadora dispensación en estos últimos días, en la que te has revestido de nuestra naturaleza pobre y débil, condescendiendo hasta tomar la forma de siervo, Tú que eres Rey de todo, y te dignaste ser bautizado en el Jordán por la mano de un siervo, para que, habiendo santificado la naturaleza del agua, Tu que eres impecable, nos indicaras un nuevo nacimiento por el agua y el Espíritu, y nos restauraras a nuestra prístina libertad. Celebrando la memoria de este misterio divino, te suplicamos, Señor que amas a los hombres, que nos rocíes, a tus siervos indignos, de acuerdo con tu promesa divina, del agua purificadora, el don de tu entrañable misericordia; y que te agraden las suplicas de nosotros pecadores sobre esta agua en tu bondad, y que por ella sea concedida tu bendición a nosotros y a todo tu pueblo fiel, para la gloria de tu santo y adorable nombre. Porque a ti pertenecen toda gloria, honor y adoración, con tu Padre que es sin origen, y con tu santísimo Espíritu bueno y vivificador, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.”

    Al terminar el diácono las letanías, el sacerdote dice en voz alta por tres veces: “Grande eres, Señor, y maravillosas tus obras, y ninguna palabra es suficiente para cantar tus maravillas” y sigue diciendo: “Porque Tú, por tu propia voluntad, de la nada has traído todas las cosas a la existencia, y por tu poder mantienes toda la creación, y por tu providencia ordenas el mundo Constituiste con los cuatro elementos la creación; coronaste el ciclo del año con cuatro estaciones. Ante ti tiemblan todas las potestades razonables. El sol canta tus alabanzas, y la luna te glorifica; las estrellas interceden contigo. Te obedece la luz. Ante ti se estremecen los abismos; los manantiales te sirven. Extendiste los cielos como una cortina. Estableciste la tierra sobre las aguas. Rodeaste los mares de arena. Derramaste el aire para el aliento. Las potestades angelicales te sirven. Los coros de arcángeles te adoran. Los querubines de múltiples ojos y los serafines de seis alas, estando en derredor y volando, se cubren de temor ante tu inaccesible gloria. Porque Tú, el Dios incircunscrito, sin comienzo e inefable, descendiste a la tierra, tomando la forma de un siervo y haciéndote a semejanza del hombre. Pues no toleraba tu entrañable misericordia, Dueño ver a la raza de los hombres bajo la tiranía del diablo, porque viniste a salvarnos. Confesamos tu gracia; proclamamos tu misericordia; no escondemos tu beneficencia. Libertaste a los hijos de nuestra naturaleza; por tu nacimiento santificaste el seno de la Virgen. Toda la creación canta tus alabanzas, Tú que te manifestaste. Porque Tú, Dios nuestro, apareciste en la tierra y habitaste entre los hombres. Santificaste las corrientes del Jordán, enviando desde el cielo a tu santísimo Espíritu, y aplastaste la cabeza de los dragones que allí habitaban.

    A continuación hace la señal de la cruz tres veces sobre el agua diciendo cada vez: “Por tanto, Rey que amas a los hombres, está presente ahora, por el descenso de tu Espíritu Santo, y santifica esta agua” y continúa diciendo: “Y concédele la gracia de la redención, la bendición del Jordán. Haz de ella una fuente de incorrupción, un don de santificación. una remisión de pecados, un remedio de enfermedades, una destrucción de demonios, inaccesible a las potestades hostiles, llenada de poder angelical, a fin de que sea para los que la reciban y la tomen para purificación de sus almas y cuerpos, para curaci6n de las pasiones, para santificación de sus hogares y para todo buen propósito. Pues Tú eres nuestro Dios, que por el agua y el Espíritu, renovaste nuestra naturaleza envejecida por el pecado. Tú eres nuestro Dios, que por el agua ahogaste el pecado en los días de Noé. Tú eres nuestro Dios, que por el mar, por medio de Moisés, libertaste a los hebreos de la esclavitud de Faraón. Tú eres nuestro Dios, que partiste la roca en el desierto de modo que las aguas brotaron y se desbordaron los arroyos, y saciaste a tu pueblo sediento. Tú eres nuestro Dios, que por agua y fuego, por medio de Ellas, volviste a Israel del error de Baal”.

    Tú mismo, Señor, santifica ahora esta agua por tu Espíritu Santo (tres veces).

    Concede a todos los que la toquen, con ella se unjan, y participen de ella, santificación, bendición, purificación y salud. Salva, Señor, a nuestros gobernantes fieles y guárdalos en paz bajo tu amparo. Somete bajo sus pies a todo enemigo y adversario; concédeles todas sus peticiones que sean por la salvaci6n y la vida eterna. Acuérdate, Señor, de nuestro Metropolitano, de nuestro Obispo, de todo el presbiterio, del diaconado en Cristo, y de toda orden sacerdotal, y de todo el pueblo aquí presente, lo mismo que de nuestros hermanos que están ausentes por causa justa, y ten piedad de ellos y de nosotros, según tu gran piedad. Para que por los elementos, por los ángeles, y por los hombres, por todas las cosas visibles e invisibles, sea glorificado tu santísimo nombre, juntamente con el Padre y el Espíritu Santo, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Y el pueblo y coro contestan: Amen.

    El sacerdote da la paz y el pueblo le contesta. A continuación, el sacerdote recita en voz baja la siguiente oración: “Inclina tu oído y escúchanos, Señor, que te dignaste ser bautizado en el Jordán y santificaste las aguas. Bendícenos a todos, quienes por la inclinación de nuestras cabezas señalamos nuestra sumisión, y haznos dignos de ser santificados por participar de esta agua y por ser rociados con ella, para que sea, Señor, para la salud de nuestras almas y cuerpos”. Y en voz alta: “Porque Tu eres la santificación de nuestras almas y cuerpos y te rendimos gloria, gracias y adoración, con tu Padre que es sin origen, y tu Santísimo Espíritu Bueno y Vivificador, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amen.

    Luego bendice el agua trazando la señal de la cruz con la propia cruz que el sacerdote lleva en sus manos, la cual sumerge en el agua y la levanta y mientras la mantiene levantada con las dos manos, canta el tropario: “En el Jordán, al ser bautizado, Señor, se manifestó la adoración de la Trinidad; pues la voz del Padre dio testimonio de ti, nombrándote su Hijo amado. Y el Espíritu, en forma de paloma, confirmó la verdad de su palabra. Cristo Dios nuestro, que te manifestaste e iluminaste el mundo, gloria a ti.

    El coro lo repite. El sacerdote realiza esta última ceremonia dos veces más, cantando el tropario y el coro lo repite de nuevo. A continuación echa un poco de agua en un aguamanil y se pone de cara a occidente y teniendo la cruz en la mano izquierda y el asperges en la derecha, todos se acercan, besan la cruz y el sacerdote los bendice rociándolos con el agua bendita.

    Al final se canta el siguiente idiomelo: “Alabemos, fieles, la grandeza de la dispensación de Dios por nosotros, porque el que se hizo hombre por causa de nuestras transgresiones, y es el único puro y libre de mancha, para purificarnos se purificó en el Jordán, para santificarme a mi y las aguas y aplastar las cabezas de los dragones del agua. Tomemos las aguas con gozo, hermanos, porque sobre los que las tomen con fe, se concede invisiblemente la gracia del Espíritu por Cristo el Dios y Salvador de nuestras almas”.

    Y se dice tres veces: “Bendito sea el nombre del Señor desde ahora y para siempre” y se canta o reza el salmo 33. Finalmente, el sacerdote despide al pueblo diciéndole: “El que en el Jordán se dignó ser bautizado por Juan por nuestra salvación, Cristo, verdadero Dios nuestro, por la intercesión de su inmaculada Madre, y de todos los Santos, tenga piedad de nosotros y nos salve, porque es bueno y ama a los hombres”.

    Aunque comprendo que ha sido un poco largo de contar, como se ha hecho esta pregunta, he querido yo contestarla. Por lo que veo, en algunas iglesias ortodoxas, a este rito se le considera sacramento. Desde luego, en otras, no.

  9. Todo un ritual. Mucho simbolismo. Y se nota la importancia enorme que tiene para ellos.

    Pero…

    Antonio el considerarlo por algunas Iglesias como Sacramento (Hablando de la Iglesia Ortodoxa) y por otras Iglesias no se considera como tal. ¿Por qué esa heterodoxia dentro de la Iglesia Ortodoxa? Lo creo así porque un Sacramento es un signo visible de la multiforme gracia de Dios; no es cualquier cosa yo lo veo como algo esencial en la Iglesia. ¿Esto no impide una unidad con los Cristianos Católicos? ¿El que exista esta especie de heterodoxia dentro de la Iglesia Ortodoxa hace unida a la Iglesia Ortodoxa entre si?

    • Emmanuel,
      Bien es verdad que entre las Iglesias Ortodoxas existen algunas que son consideradas por las demás como “no ortodoxas” y no voy a poner ejemplos. Pero las Iglesias Ortodoxas bizantinas tienen una unidad teológica, ritual, cultural muy fuerte, independientemente de pequeñas discrepancias. Ten en cuenta que los patriarcados son independientes unos de otros y las iglesias nacionales también son independientes entre si, aunque con unidad de doctrina.

      Yo hoy he recibido un e-mail de un buen amigo ortodoxo, bien formado y al que no voy a mencionar porque no viene al cuento y en su idioma, me decía:
      Los únicos, originales y auténticos sacramentos de la Iglesia Ortodoxa son el Bautismo y la santa Eucaristía. A partir de estos dos, más tardíamente aparecieron los otros cinco sacramentos: el sacramento de la crismación, la confesión, el sacerdocio, el matrimonio y la unción. Esta ampliación de los sacramentos es considerada como una influencia del catolicismo romano.

      En cuanto a los funerales, oficialmente no son un sacramento, como son los siete sacramentos mencionados. Es un acto de oración que se hace siempre sobre un cristiano fallecido, pero no es un sacramento sagrado. Lo mismo pasa con respecto a la Bendición del Agua. Estos son momentos importantes en la vida espiritual de los cristianos ortodoxos, pero no son un sacramento. Todo esto: oraciones, las oraciones fúnebres y la bendición del agua, antiguamente eran inseparables de la Sagrada Liturgia, así como también el bautismo y el matrimonio. Aun hoy en día, la ordenación sacerdotal no se puede hacer fuera de la Sagrada Liturgia.

      Así que en resumen, todos estos sacramentos y las oraciones fueron una vez parte de la Sagrada Liturgia, que es hasta hoy, el primero y el más importante sacramento (la eucaristía). Durante el paso de tiempo algunos de ellos se han ido realizando fuera de la Sagrada Liturgia, y se convirtieron, por así decirlo, en sacramentos independientes, como el matrimonio, el bautismo, la confirmación, la confesión y la unción. Sólo el sacramento del Orden ha permanecido hoy en día, como parte de la Sagrada Liturgia. Actualmente, hay intentos en todas las Iglesias ortodoxas para introducir de nuevo esta vieja práctica: administrar los sacramentos dentro de la Divina Liturgia, como por ejemplo, las bodas.

  10. Vaya, regresa uno de unos días de descanso y con lo que se encuentra¡¡¡ Doctrina teológica de altura ¡¡¡ Como no puedo aportar mucho a lo dicho sirva mi comentario para dar la enhorabuena a todos los intervinientes que han dado una verdadera lección sacramental.

  11. Pues muy interesante todo el debate sobre los sacramentso se aprende mucho al respecto que algo que yo desconocía, me surgen dos dudas en especial, una que momento es el de la epíclesis?? y la otra si se supone que los ortodoxos no aceptan la existencia del purgatorio ¿las oraciones por los difuntos que función tienen? porque de no existir este lugar intermedio como es el purgatorio me eh de suponer que entonces la creencias es que el alma va directo al cielo o al infierno y de ser asi pues las oraciones no tendrian mucha función, me gustaria mucho que me explicaran esto porque si me dejo con la gran duda, muchas gracias.

    • André,
      Dentro de la Plegaria Eucarística, en la Misa (o en la Liturgia Divina), la Epíclesis o Invocación, es el momento en que el sacerdote, con las manos extendidas sobre las ofrendas, suplica a Dios que envíe el Espíritu Santo sobre el pan y el vino para que sean consagradas, es decir, se conviertan en el Cuerpo y la Sangre de Cristo.

      En cuanto a la segunda pregunta referente al por qué se reza por los difuntos si no se cree en el purgatorio, te tendría que responder un ortodoxo, porque yo no sabría hacerlo. Solo te recuerdo lo que Nicolás dice en uno de los comentarios anteriores: “Los cristianos no morimos, nos dormimos en el Señor, esperando la resurrección y, aunque el cuerpo no tenga el aliento vital, el alma sigue viva con toda su actividad”.
      Y el rezar por los muertos viene de antiguo. Le aconsejo que leas: “Et facta collatione, duodecim millia drachmas argenti misit Jerosolymam offerri pro peccatis mortuorum sacrificium, bene et religiose de resurrectione cogitans (nisi enim eos qui ceciderant resurrecturos speraret, superfluum videretur et vanum orare pro mortuis), et quia considerabat quod hi qui cum pietate dormitionem acceperant, optimam haberent repositam gratiam. Sancta ergo et salubris est cogitatio pro defunctis exorare, ut a peccatis solvantur”. (Segundo Macabeos, 12, 43-46).

  12. Dear Antonio,
    1. – Is it true that some Orthodox churches regard the funeral as a sacrament?
    I don’t know any orthodox church to teach some other than the 7 Sacraments. As I told you before, I think the idea of the 7 Sacraments is anyway relatively new. In Romania only in the 17th century, the Metropolitan Varlaam of Moldova published two books against the Calvinists: “About the 7 Mysteries of the Church” and “Answer against the Calvinist Catechismus”. As I know, this is the first mention of the seven sacraments. I personally believe that God doesn’t work differently in the Mysteries and differently in the hierurgies, because all are God’s work. But my position is not the official orthodox, I would say it’s only a poit of view. I just believe that also the Funeral, tonsure as monk, blessing the waters, the fields, the houses, are also works of God’s mercy, a way how the Holy Spirit comes into our lives.
    2. – Is it true that according Orthodox doctrine Christ is present in the Eucharist “only during the celebration of Divine Liturgy” and there’s no reservation to give Viaticum to the sick?
    The Eucharist is normally given during the liturgy. Though in the Great Thursday the priest put an “extra bread” and sanctify it. After that, this is used for the communion of the sick, and is given in different moments, even at the home of the sick and not inside the church.
    I don’t know exactly what means “Viaticum”, is the Sacrament of the Anointing the sick? If yes, the orthodox position is that, there are not only sick people in their body, but also in their spirit. That is why the Sacrament of the Anointing is celebrated for the sick and for all the ones who feel sinner and wants to be blessed by God. Usually this sacrament is celebrate at the home of the sick, but also in the fasting days, Wednesdays and Fridays in the Church, a kind of “communitarian” celebration.

    • Thanks, Dumitru, for your explanation.
      Viaticum is a term used especially in the Roman Catholic Church for the Eucharist (communion) administered, with or without Anointing of the sick, to a person who is dying.

    • Tacho,
      El concepto que tenemos nosotros de las “ánimas del purgatorio” no es el que tienen los ortodoxos. Ten en cuenta que ellos no creen en el dogma del Purgatorio, que fue definido en los Concilios de Florencia y Lyon, celebrados después del Gran Cisma del 1054.

      La Iglesia Ortodoxa no acepta la existencia del purgatorio, pero sin embargo reza por los difuntos pidiéndole a Dios que sea misericordioso con ellos.

  13. Tremenda clase me he llevado! No sabía que los ortodoxos consideraban otros sacramentos, es muy interesante porque corresponden a otro tipo de tradiciones, que aunque son similares a las nuestras, consideran manifestaciones diferentes.

    ¡Uy estos debates dan para hacer más artículos! Antonio, deberías dedicar algún artículo a rescatar estas conversaciones 🙂

    • Montse, no des más trabajo que el programar un artículo diario no es “moco de pavo” y si no que lo digan los miembros del Equipo de Redacción.
      Y si que es verdad que el debate ha sido interesante pero en algunas cosas lo veo aun “algo cojo”; no soy yo quien deba insistir en algunos detalles.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*