San Sefirio, eremita

Lienzo contemporáneo del Santo en la parroquia de Sueglio, Italia.

El culto a los santos está muy arraigado en todas partes del territorio italiano y a menudo, las pequeñas iglesias de montaña son las custodias de cultos profundamente arraigados en aquellos alrededores, pero desconocidos para la inmensa mayoría. Este es el caso de una pequeña iglesia situada en el Monte Legnoncino (1714 metros de altitud).

Poco antes de llegar a la cima, se pasa por una pequeña capilla dedicada a San Sfirio (o Safiro o Sefirio), que es celebrado el día 17 de julio. La pequeña iglesia, varias veces reconstruida, data del siglo XIII y, como digo, está situada casi en la cima del monte. El santo pertenece al grupo de los llamados “Siete hermanos”, cuya leyenda se encuentra en diversas versiones en muchas localidades italianas alpinas.

La leyenda narra el hecho de que estos siete hermanos decidieron vivir como ermitaños en lugares visibles los unos de los otros, con el fin de así poder comunicarse entre ellos sobre sus estados de salud, usando grandes fuegos como señalización. Es un hecho que las iglesias de los “Siete santos”, están todas alrededor de una cierta zona y todas ellas son como centinelas de los grandes valles. Evidentemente, el Monte Legnoncino por su situación privilegiada y estratégica en Valtellina, Valchiavenna, Valvarrone y el lago Como era como un puesto de control de diferentes vías de comunicación.

El nombre de los “Siete hermanos” varía de una zona a otra y, a veces, incluso dentro de una misma zona. En el caso de San Sfirio de Legnoncino, según qué versión tomemos, fue “hermano” de los santos Amato, Fidel, Margarita, Eufemia, Ulderico, Miro, Roque, Gotardo, Bernardino, Eusebio, Jorio (Jorge), Jerónimo, Grato, Calimero y Defendente.

San Sfirio, el de la leyenda de los “Siete hermanos”, es un santo lariano, elevado al honor de los altares por la devoción popular. Su culto se limita a Colichese, al valle Varrone, a la zona de Valsassina y a la ribera oriental del Lago Superior, pero aun así, su nombre es conocido en todo el Lario ya que la iglesia a él dedicada se encuentra en la cima del Legnoncino, en una posición que domina con un maravilloso abrazo al lago en su integridad y a los valles circundantes.

Se dice que Sfirio era un joven patricio del sur de Italia en tiempos del emperador Enrique II, que se retiró a hacer penitencia como pastor en el Monte Legnoncino, que Godofredo de Bussero identifica con el nombre de “Piza” (tal vez Pizzo, que está bien adaptado a la forma de la montaña) en la Pieve de Dervio. Y nada más se sabe de él.

Iglesia dedicada al Santo en la cima del monte Legnoncino, Italia.

Sobre el frontal de la iglesia existen en el muro dos lápidas con las inscripciones: “MCC DIVO SEPHIRIO ABB. PASTORUM” y “SANCI SYRI DIE XVII AUGUSTI MDCCIX”. Los lugareños insisten en que su nombre es Sfirio, pero en un documento que existe en la parroquia de Dervio y que está fechado en el año 1500, el arzobispo decretaba que el nombre era Sefiro, versión que fue confirmada por el Beato cardenal Schuster en su visita en 1935. De otros documentos se desprende que en 1661 se celebró la Santa Misa en la pequeña iglesia el último viernes de mayo a fin de invocar su protección sobre las zonas rurales. Sin embargo, en el siglo XVIII, la fecha fue pospuesta al 17 de julio y lo sigue siendo hasta el día de hoy.

También, según diversas fuentes archivísticas, se dice que en el siglo XVIII el pequeño templo fue destruido por un rayo. El párroco, llamado Merlino, no tenía ganas de reconstruirlo, tanto por el desembolso económico que suponía como para no verse obligado a tener que subir a pie a la montaña para tener que celebrar la Misa, argumentando que la fiesta siempre terminaba con una juerga inmoral. El alcalde de Sueglio se quejó al arzobispado para que obligara al sacerdote y ante la invitación del obispo, el sacerdote se puso manos a la obra. Con donaciones recogidas en los pueblos ribereños del lago, en el Valle del Varrone y en la Valsassina, reconstruyó la iglesia en el año 1709. En 1869, el párroco Angelo Mornico buscó el cuerpo del santo; descubrió solo unos pocos huesos, un mechón de lana y un medallón con las palabras “IMPERATOR HENRICI MEDIOLA”. Todo, lo guardó en una teca sellada de cristal y así es conservado en la parroquia de San Martín en Sueglio.

El culto de San Sfirio es muy popular y sigue aún vivo. El 17 de julio, es paseado por la carretera que se construyó durante la Primera Guerra Mundial y es llevado a hombros por una multitud enfervorecida.

Huesos del Santo. Parroquia de San Martín de Sueglio, Italia.

En lo referente a la iconografía del santo, en la pequeña iglesia de la montaña se guarda una curiosa estatua, con vestido corto, cabellos largos y un pájaro en el brazo; se puede suponer que representa al santo como si fuera un caballero del emperador Enrique II. En la parroquia de Sueglio hay un fresco que lo representa de una forma más clásica: como un ermitaño barbudo, con un cráneo junto a una piedra.

Desde la cima del Monte Legnoncino, el santo eremita despierte en todos nosotros la nostalgia de Dios.

Damiano Grenci

8 pensamientos en “San Sefirio, eremita

  1. Me encanta leer sobre devociones particulares!

    Gracias Damiano por compartir datos que de otro modo no sabríamos.
    Me parece notable esa tradición de los siete santos, ojalá pudieras hablarnos un poco más sobre los otros seis.
    La foto de las reliquias es excepcional!

  2. No conocía en absoluto a este santo eremita, ha sido toda una sorpresa para mí. De hecho el paisaje donde se enclava esa ermita es precioso y debe ser una maravilla subir allí. Como bien dices al final del artículo, este tipo de entornos y de espiritualidades en la naturaleza realmente despiertan la nostalgia de Dios. :)

  3. Vaya pues en verdad que tampoco habia escuchado antes de este santo, aunque me gusto su nombre sera cual sea, Sfirio o Sefiro me parece muy bonito el nombre, lástima lo poco que se sabe de él pero sin duda fue un hombre imbuido en el conocimiento de Dios.

  4. No conocia nada sobre estos siete hermanos santos,y aunque hoy nos hayas hablado de uno,desearia que mas adelante nos comentaras lo que se sabe acerca de los otros seis,

    Por cierto,que con la fachada de la ermita no es que se hayan lucido mucho tras tantas reformas,parece una caseta de campo cualquiera :(

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