San Alberto Hurtado, sacerdote chileno y apóstol entre los obreros

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Lienzo contemporáneo del Santo inspirado en una fotografía suya.

Su nombre completo fue Luís Alberto Miguel Hurtado Cruchaga. Nació en Viña del Mar (Chile), el día 22 de enero del año 1901 en el seno de una familia aristócrata, siendo hijo de Alberto Hurtado Larraín y Elena Cruchaga Tocornal.
Cuando solo tenía cuatro años de edad quedó huérfano al ser asesinado su padre por unos bandidos, por lo que su madre se vio obligada a vender en condiciones muy desfavorables las propiedades que tenía a fin de pagar las deudas de la familia. Consecuentemente, Alberto y su hermano menor tuvieron que marcharse a vivir con unos parientes, no pudiendo estar juntos en numerosas ocasiones. Por eso, desde pequeño experimentó en si mismo la pobreza, el no tener casa y el depender de los demás.

Una bolsa de estudios le dio la posibilidad de frecuentar el colegio de los jesuitas en Santiago de Chile y así, en el año 1908, entró en el colegio San Ignacio. Trabajó en un Patronato vinculado a la parroquia de Nuestra Señora de Andacollo, ayudando a los más pobres de la feligresía y se hizo miembro de las Congregaciones Marianas; todos los domingos por la tarde, visitaba los arrabales más pobres. También estuvo trabajando en un periódico de Santiago llamado “El Diario Ilustrado”, pero aunque el ambiente en el mismo era un ambiente conservador, gracias al padre jesuita Fernando Vives, nunca perdió su conciencia social y su responsabilidad con los pobres.

Terminó los estudios secundarios en el año 1917 y quiso hacerse jesuita, pero tuvo que encargarse de su madre y de su hermano menor por lo que se vio impedido a entrar en la Compañía fundada por San Ignacio de Loyola. Trabajando por la mañana y por la tarde, pudo costearse los estudios de derecho en la Pontificia Universidad Católica de Chile, obteniendo el título de abogado a principios del mes de agosto del año 1923, realizando la tesina de fin de carrera sobre el “Trabajo a domicilio”; en ella estudió a fondo las penosas condiciones del trabajo que las costureras hacían a domicilio. Tuvo que hacer por obligación el servicio militar interrumpiendo esporádicamente sus estudios. Por fin, el 14 de agosto del año 1923 ingresó en el noviciado que la Compañía de Jesús tenía en Chillán, al sur de Chile. Estuvo en Argentina y en el año 1927 fue enviado a España para realizar los estudios de filosofía y teología, pero por motivo de la supresión de los jesuitas en el año 1931, tuvo que marchar a Bélgica a fin de terminar los estudios teológicos en Lovaina.

El Santo entre los niños de su feligresía.

En Lovaina, fue ordenado sacerdote el día 24 de agosto del año 1933 por el cardenal Jozef-Ernest Van Roey, que era el primado belga. En Alemania, se doctoró en pedagogía el día 10 de octubre de 1935 y en enero del año siguiente, regresó a Chile.
En Santiago, enseñó religión en el colegio de San Ignacio y pedagogía en la Universidad Católica. Como seguía muy vinculado a las Congregaciones Marianas, se dedicó a trabajar con los jóvenes más pobres, dando catequesis, organizando ejercicios espirituales, dirigiéndolos espiritualmente, pero compaginando todo esto con su total dedicación a ayudarles también a solucionar sus problemas materiales.

El 9 de octubre de 1938 puso la primera piedra de la Casa de Ejercicios de un pueblo que en la actualidad lleva su nombre. Tres años más tarde fue nombrado asesor de la Acción Católica de la archidiócesis de Santiago de Chile; allí trabajaría con un antiguo compañero suyo de colegio: el obispo de Talca, Manuel Larraín. En la Acción Católica, hasta el año 1944, se dedicó a trabajar por la defensa de los derechos laborales de los obreros basándose en la doctrina social de la Iglesia, pero fue tanto el empeño que puso en esta tarea que llegó a tener un conflicto con otro compañero de juventud pero que entonces era obispo auxiliar de la archidiócesis: Mons. Augusto Salinas. Este forzó que nuestro santo tuviera que dejar la Acción Católica, cosa que aunque le dolió profundamente, acató por santa obediencia. Perdonad mi sarcasmo, pero este es un buen ejemplo de obispo comprometido… con los poderosos, no con los pobres. Por algo, a San Alberto se le conocía como “el cura rojo” o “el cura comunista” y el obispo estaba con quienes tenía que estar: con los que tenían el dinero. De ese grupo de militantes de Acción Católica salieron muchos de los dirigentes del futuro Partido demócrata-cristiano de Chile.

El Santo hablando al pueblo.

En octubre de aquel mismo año, mientras daba unos ejercicios espirituales apeló al sentimiento de quienes lo recibían para que pensaran en las condiciones de vida de los muchísimos pobres que habitaban en la ciudad; esto provocó una rápida respuesta de generosidad, consiguiendo algo detrás de lo cual llevaba mucho tiempo: la fundación del “Hogar de Cristo”, donde pudieran vivir la gente que no tenía un techo donde cobijarse. El 21 de diciembre colocó la primera piedra en unos terrenos de la calle Bernal del Mercado, en la zona de la Estación Central. Mediante la contribución de numerosos benefactores y con la colaboración de muchos seglares comprometidos, abrió esta primera casa que acogería a jóvenes, mujeres y niños. Por fin, los pobres encontraban un hogar en la Casa de Cristo. Detrás de esta primera vinieron otras, siendo algunas de ellas, casas de rehabilitación y otras, talleres artesanales. Atendía materialmente a los necesitados pero también les inculcaba los valores religiosos.

En el año 1945 visitó los Estados Unidos para estudiar el movimiento de los “Boys Town” y cómo adaptarlo a su país. Los últimos seis años de su vida los dedicó al desarrollo de esta causa. Ese mismo año fundó la Acción Sindical y Económica Chilena, aun con las reticencias de los obispos del país que veían en aquella organización una fuente de cobijo del comunismo dentro de la Iglesia; finalmente, los obispos tuvieron que ceder y la reconocieron en el año 1950. El Papa Pío XII, en octubre de 1947 lo recibió en audiencia; él le solicitó ayuda para preparar a dirigentes sindicales obreros y a jóvenes patrones chilenos según la doctrina social de la Iglesia y el Papa se la concedió.

Trabajando con los chicos jóvenes.

En este tiempo, o sea, entre 1947 y 1950 escribió tres importantes libros sobre los sindicatos, sobre el humanismo social y sobre el orden social cristiano: “Historia, Teoría y Práctica sobre el Orden Social Cristiano en los documentos de la Jerarquía Católica”. Asimismo, en octubre de 1951, comenzó a editar la revista “Mensaje” dedicada a explicar la doctrina social de la Iglesia.

Un cáncer de páncreas lo llevó a la muerte el día 18 de agosto de 1952, cuando solo tenía cincuenta y un años de edad. Durante varios meses soportó los atroces dolores producidos por el cáncer sin dejar de repetir: “Estoy contento, Señor”. Pero con su muerte no acabó su obra, porque el “Hogar de Cristo” se convirtió en la mayor institución de beneficencia chilena. Fue sin duda un líder para todos, jóvenes y mayores, hombres y mujeres, obreros y patronos y por eso, el gobierno chileno declaró el día de su muerte como el “Día de la solidaridad”.

Pronto se inició su Causa de canonización y pronto fue elevado a los altares. El 16 de octubre del año 1994, el papa San Juan Pablo II lo beatificaba en la plaza de San Pedro; previamente había decretado el reconocimiento del milagro por el cual la Señora Maria Alicia Cabezas Urrutia, que había sufrido tres hemorragias cerebrales masivas y dos infartos cerebrales había sido curada por su intercesión. Y pronto se verificó un segundo milagro consistente en la salida milagrosa de una muerte cerebral, ocurrida como consecuencias de un accidente a la señorita Viviana Marcela Galleguillos Fuentes, a quién, después de una intervención quirúrgica, los médicos daban por desahuciada. El Papa Benedicto XVI lo canonizaba solemnemente en la plaza de San Pedro el día 23 de octubre del año 2005. Juntos con él, fueron canonizados los beatos José Bilczewski, Cayetano Catanoso, Segismundo Gorazdowski y Félix de Nicosia.

Tumba actual del Santo, junto a una imagen suya.

Sobre su vida y obra, la Corporación de Televisión de la Pontificia Universidad Católica de Chile ha realizado una miniserie televisiva llamada “Crónica de un hombre Santo”. Asimismo se ha rodado una película titulada: “Alberto: cuánto cuesta hacer un ojal” en alusión al trabajo de su tesina de final de carrera.

Antonio Barrero

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

16 pensamientos en “San Alberto Hurtado, sacerdote chileno y apóstol entre los obreros

  1. Antonio

    Pero que santaso. San Alberto fue un hombre que tomó en serio las palabras de Leon XIII con la Rerur Novarum; si bien ya tenía sus años esta encíclica, la aplicó como debería de ser.

    Como muchas veces Antonio. La jerarquía interviene no siempre por prudencia en las cosas, sino muchas veces actúan bajo su conveniencia. Hace algo de tiempo que conocí a un chileno y este me decía que mucha gente habla de San Alberto como si hubiese muerto ayer. Ciertamente es un santo de nuestros tiempos pero aún sigue muy presente entre los católicos chilenos.

    Yo tengo conociendo a este santo desde que era beato aproximadamente como e 1998 y me llamaba la atención su caridad hacia con los pobres.

    En lo personal admiro mucho la valentía de los Jesuitas en las intervenciones que hacen para luchar contra diversos problemas sociales. Antonio la organización jesuita AJAN, El Hogar de Cristo, El Centro Prodh en México y muchos mas a nivel mundial donde ayudan siempre a los necesitados; y tan criticados que son los pobres jesuitas.

    Bueno, que ruegue por nosotros San Alberto Hurtado.

    • Fíjate, Emmanuel, cómo no todos los santos son iguales, ni en sus vidas interiores, ni en sus actividades. Aquí tenemos a un santo reciente, comprometido de verdad con la clase obrera y llevando a la práctica lo que se ha llegado a denominar “doctrina social de la Iglesia”, que es muy poco aplicada en el seno de la misma.

      Fíjate la actitud del obispo Salinas, que se alineó con las clases pudientes y lo obligó a dejar la Acción Católica. Eso pasa ahora y lo vemos casi como cosa normal.
      Aquí, en España, estamos pasando por unos momentos económicos y sociales muy difíciles, provocado por los poderosos del dinero y se pueden contar con los dedos de una mano a los obispos que critican esta situación por la que atraviesa el pueblo de Dios, porque el pueblo llano, el de los pobres y necesitados, el que posiblemente se acuesta muchas noches sin comer, sea creyente o no lo sea, ese es el verdadero pueblo de Dios. Y la alta jerarquia eclesiástica española, tan propensa en otras ocasiones a manifestarse, hace ahora mutis por el foro.

  2. Gracias mil y una veces porque hemos tenido Santos como el sacerdote de hoy. A pesar de que muchas veces hayamos hecho canonizaciones dudosas de personajes que tienen de Santos lo que yo de irlandesa, Dios es bueno y de vez en cuando nos manda Santos de verdad, personas ante las que quitarse el sombrero y que no necesitan para nada una aureola o una imagen una encima del altar para ver que son Santos de la cabeza a los pies.

    Gracias, Señor; por los curas obreros, por los que se ocupan del pueblo, por los mal llamados sacerdotes “rojos”, “comunistas” y demás, que es como llama la alta jerarquía acomodada a los que les ponen delante de las narices las contradicciones de la Iglesia de antes y la de ahora.

    • Amén.
      Yo, por mi trayectoria personal, he tratado a fondo con tres sacerdotes obreros (casualmente los tres eran jesuitas) y después de echar nuestra jornada laboral, nos hemos recorrido en moto o en un “seita” toda la provincia implantando la HOAC y las Congregaciones Marianas Obreras, de las cuales, también con nuestro trabajo salieron los primeros sindicatos de mediados de los años sesenta.

      Grandiosas en vivencia las asambleas obreras en los pueblos, algunas en el fondo de una mina, muchas de las cuales finalizaban con la Eucaristía celebrada en medio del campo con un trozo de pan y un vaso de vino. Eso era levantar las conciencias a los trabajadores y eso era predicar con el ejemplo.
      Se te ponían los pelos de punta, cuando tíos hechos y derechos, no solo exponían sus problemas laborales, sino que proponían soluciones a los mismos y finalmente participaban activamente en la Eucaristía.
      Para mí, esa era la Iglesia y no otra.

  3. Muchas gracias Antonio. Cada vez que escucho a algún “purista” proferir la expresión “cura rojo” o “cura comunista” esbozo una sonrisa y ya me pongo a la defensiva. Es curiosos que todos a los que se atribuye esto hayan sido los que han estado al lado de los más pobres compartiendo con ellos injusticias y calamidades. ¿Con quién estaría Jesucristo? ¿Con los del templo o con los pobres? Yo lo tengo claro.

    • Salvador, el Espíritu de Dios provee a la Iglesia de cientos de miles de personas santas, como San Alberto, sacerdotes y seglares, mujeres y hombres, de toda edad y raza, pero casi siempre de la misma condición social, que jamás serán canonizados, pero que son los que hacen crecer el Reino de Dios aquí abajo.

      No te preocupes que quienes tienen que buscarnos modelos de santidad se encargarán de que no los encontremos entre estos santos anónimos sino entre otro tipo de personas, seguro que no menos santas, pero desde luego si que menos comprometidas con los necesitados. Y claro que hay excepciones, porque si no, sería demasiado “descarado”.

  4. Que vida mas ejemplar y comprometida la de San Alberto Hurtado con las diferentes causas sociales de los Chilenos en aquellos años tan dificiles.
    La personalidad y carisma de este Santo sacerdote me recuerdan mucho a la del San Juan Bosco.
    ¿ Antonio, llego a venir a nuestro país a exponer algún trabajo o a asistir algún congreso?, no estoy muy seguro pero hace algún tiempo creo que leí su nombre en algún libro relacionado con estos temas de la España de los años 40 – 50.

    • David,
      Cuando lo enviaron a España en el 1927 fue para que estudiara aquí filosofía y teología antes de ordenarse, pero como ya digo en el artículo, tuvo que terminar los estudios en Lovaina, donde se ordenó. Seguro que aquí participaría en algunos actos organizados por los jesuitas, como por ejemplo en algún congreso, pero a ciencia cierta, no te lo puedo afirmar.

      Hombre, San Juan Bosco es San Juan Bosco (me entiendes), pero en Chile desde luego, seguro que es más conocido San Alberto. Es un santo más reciente, aun viven muchos de los que lo conocieron personalmente y es el patrono de los obreros chilenos.

  5. Yo conoci a este Santo por el numero de “Vidas Ejemplares” dedicado a el,cuando aun no era ni Santo ni Beato.
    Desde luego ganado tiene su nombre de santo,aunque estoy en desacuerdo en terminos de llamar a curas o cardenales “rojos”,me parece un topicazo y creo que queda feo.
    Como al Cardenal Tarancon,llamado el “cura rojo”,cuando solo comulgaba con algunas ideas y que fue de una ayuda inestimable durante la transicion.
    Todavia recuerdo verlo en la terraza de su chalet paseando o tomando el sol cuando yo era pequeño.(Veraneaba en Vila-real,mi chalet estaba no muy lejos del suyo).

    • Abel, pero ten en cuenta que el apelativo de “curas rojos” lo dan quienes no están de acuerdo con su forma de actuar.
      Yo conocí personalmente al cardenal Tarancón, figura clave en la transición española y te puedo decir que además de ser un hombre de Dios, era de una afabilidad y humanidad extraordinarias. Y fíjate lo que decían de él algunos de los que no estaban de acuerdo con su forma de actuar: “Tarancón al paredón”. Yo creo que la expresión no puede ser más canalla.

  6. Antonio una vez mas muchas gracias por este artiuclo, ya conocia al santo desde que era beato y me obsequieraon una estampa de él que me trajeron de Chile y además que eh visto la pelicula que mencionas, la vida y la obra de San Alberto Hurtado es algo que muchos sacerdotes deberian de repetir, aqui en México hay casos similares con obreros, pobres y migrantes y lo unico que encuentran en su mayoría es un tope con la jerarquía católica que quiere detenerlos a mas no poder, debido a esto muchos sacerdotes, religiosas y religiosas han decidido dejar su estado eclésiastico para seguir con sus obras como seglares donde ya los Obispos no pueden detenerlos, actualmente hay un caso parecido con un sacerdote muy comprometido con el caso de los migrantes, además que en su mayoría son además amenazados de muerte por los carteles de la droga, asi que esperemos que este gran hombre que fue San Alberto Hurtado ruegue por todos nosotros y por todas estas obras en los diferentes oaíses que a veces encuentran un bloqueo en la Iglesia en lugar de una ayuda.

    • Por desgracia, André, entre los jerarcas católicos abundan infinitamente más los que están al lado de los poderosos que los que están al lado de los pobres, eso pasa ahí y aquí.
      Y para muestra, un “enorme” botón: mira cómo se ha combatido la teología de la liberación en hispanoamérica, desde las altas instancias vaticanas. Mientras se amonestaba públicamente a Ernesto Cardenal en Nicaragua, se le daba públicamente la comunión al canalla del Pinochet en Chile.
      Si San Alberto se hubiera topado con Pinochet, seguro que habría sido detenido y quizás martirizado.

  7. A San Alberto Hurtado lo conozco por haber habitado un tiempo en Chile y es verdad, goza de gran veneración debido a su activo papel con los más necesitados, ojalá que más sacerdotes tomaran su ejemplo en lugar de estar trayendo chismes y ocupándose de cosas vanas.

    Muy bello el artículo querido amigo, sobre todo las fotografías que nos compartes. Me gustó especialmente en la que trabaja con unos niños y se ve sonriente, es una escena que nos muestra su calidad humana y lo que siempre predicó en vida. Enhorabuena 🙂

    • En internet hay muchas fotos de él; la verdad es que en todas ellas se comprueban su carácter alegre, jovial, humano, servicial…. ¿A que “otro gallo cantaría” si la mayoría de los sacerdotes se parecieran solo un poquito a él?

      • Definitivamente que a algunos les falta bastante calidad humana…no lo entiendo, somos humanos pero si vives por y para Dios, eso debe ser el centro de tu vida y se debe proyectar al prójimo…

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