San Juan de Ribera, arzobispo de Valencia

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Retrato del Santo realizado por Juan Sariñena.

San Juan de Ribera, santo controvertido y testigo de una de las etapas más convulsas de la historia de la Iglesia, nació en Sevilla en diciembre del año 1532; hijo de un poderoso noble y huérfano de madre desde bien temprano. Su infancia transcurrió rodeada de actos de piedad protagonizados por familiares directos de su entorno que fundaron allí un hospital de la época. El joven Juan sería enviado por su padre tiempo después a la Universidad de Salamanca donde asistiría a la solemnidad de las clases de Francisco de Vitoria, llegando a ser catedrático de la misma.

Y sucedió que en los albores del Concilio de Trento el papa Pío IV escogió para el obispado de Badajoz al joven maestro sin haber cumplido aún los treinta años. No renunciaba en su nueva situación a administrar personalmente los sacramentos a los enfermos y ser confesor ordinario en su iglesia, durmiendo en muchas ocasiones sobre sarmientos. También destacó en la fama de sus predicaciones que los muchos bustos que se le esculpieron reflejan con facciones de alta nobleza y finos modales.

Habiendo sido nombrado por el Papa Patriarca de Antioquia, fue llamado para regir la archidiócesis de Valencia y dio a los pobres antes de partir a su nuevo destino todas sus alhajas, dinero y bienes que su padre reponía con frecuencia. Gran madrugador, estudioso empedernido de la Biblia y otras disciplinas, ingería apenas algunos higos secos, uvas o fruta del tiempo y bebía muy poco cuando no ayunaba, mortificándose con penitencias y cilicios.

Quedaba fresca en la memoria del pueblo de Valencia el arzobispado del limosnero Santo Tomás de Villanueva, que tan profunda huella dejó por su caridad y amor de su gente y que no hacía aún quince años que había fallecido. Juan de Ribera, aunque llegaba a esta sede a los treinta y seis años, infundió el respeto de quien transmite sabiduría y poder. Y tenía ante sí el reto de imponer la doctrina reformatoria del Concilio de Trento que acababa de ser aceptado en España y el apaciguamiento y evangelización de los moriscos, cuestión que no había sido resuelta y que causaba grandes tensiones sociales.

Los moriscos valencianos pidiendo auxilio al Santo. Óleo historicista de Francisco Domingo Marques (1864).

En estas tierras convivían por tanto cristianos viejos con conversos oprimidos que eran los moros bautizados muchas veces por la fuerza y realizó frecuentes visitas pastorales a todos los rincones de su amplia diócesis organizando siete sínodos. Como su evangelización no tuvo el éxito deseado, finalmente se resolvió el problema mediante el decreto del rey Felipe III que los expulsaba del suelo español en el año 1609 y no falta quien sostiene que el santo tuvo un decisivo protagonismo en esta decisión.

Hay quien prefiere ver a nuestro personaje como un verdadero humanista y mecenas y no como el típico Arzobispo contrarreformista que en muchos casos se le ha señalado. No era extraño tampoco verle sentado en una silla en la plaza de Burjassot, pueblo cercano a la capital, y enseñar doctrina cristiana a los niños por lo que hoy existe en el mismo lugar un busto que lo recuerda.

Pero se dice que su experiencia pastoral había convencido al santo de la conveniencia de empuñar juntamente el báculo y la espada y Felipe III le nombró Virrey y Capitán general, un compendio de santo y político donde los haya, Canciller de la Universidad y Justicia Mayor, que reprimió con contundencia el bandidaje y la corrupción.

Juan de Ribera será también perseverante en la reforma de las órdenes religiosas y será devotísimo amigo de grandes santos de su época como San Ignacio de Loyola, San Juan de Dios, San Pedro de Alcántara, San Juan de Ávila, San Francisco de Borja, Santa Teresa de Jesús, San Luís Bertrán y los Beatos Gaspar de Bono, Nicolás Factor y Andrés Hibernón. Incluso San Carlos Borromeo, que no le había visto nunca, pedía consejo a Ribera para el buen gobierno de su diócesis de Milán.

Urna con el cuerpo del Santo en la iglesia del Colegio del Patriarca, Valencia (España).

Uno de los edificios más emblemáticos de la ciudad de Valencia, el Colegio y Seminario de Corpus Christi, fue fundado por él para dar clases de Teología y atender a la formación del clero y en él se halla una capilla donde se honra al Santísimo Sacramento, del que fue muy devoto, con un ceremonial y una liturgia majestuosa que se celebra aún en nuestros días. Falleció finalmente en su Colegio el 6 de Enero de 1611 y allí está sepultado.

Salvador Raga Navarro
PRESIDENTE
Asociación Cultural VIA VICENTIUS – GOGISTES VALENCIANS

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21 pensamientos en “San Juan de Ribera, arzobispo de Valencia

  1. Salvador

    San Juan de Ribera un hombre sencillo y lleno de caridad. Y los valencianos recordaban la reciente muerte de Santo Tomás de Villanueva un hombre también de caridad.

    Parece ser que se salvaron sus reliquias de la destrucción de la España del pasado reciente. ¿Se ocultó su cuerpo Salvador para salvarlas?

    • Gracias Emmanuel. El Colegio del Patriarca no fue saqueado durante la Guerra Civil, gracias en gran parte a las presiones que pudo hacer el entonces rector de la universidad Sr.Puche. Esto no evitó, no obstante, que el clero vinculado a ella fuera asesinado en la persecución religiosa en distintas circunstancias. Es por ello por lo que la magnífica colección de reliquias con que cuenta el Colegio, y que tan bien conoce nuestro amigo Antonio Barrero, no pereciese, como tampoco el cuerpo del Patriarca y el del martir romano San MAuro que es el patrón de la institución.

  2. Aunque el Patriarca fue hombre de mucho prestigio y sigue siendo de ilustre memoria en Valencia, nunca será santo de mi devoción ni lo considero un ejemplo de caridad, al ser el artífice de la expulsión de los moriscos valencianos.

    Está claro que formaba parte de la mentalidad de la época la obsesión del clero y la monarquía por obligar a convertirse al cristianismo a esta minoría musulmana, pero aún así fueron crueles cuando, al no conseguirlo y viendo que seguirían fieles al Islam, los arrojaron de sus casas, de sus tierras, les arrebataron a sus hijos y los condenaron al exilio y a morir en el mar.

    Lo siento, pero en nombre de todos esos desdichados, yo no veo nada,cristiana la actitud del Patriarca, por más que lo hayan pintado haciendo de “padre bueno” para los moriscos (el título de la segunda pintura es la ironía más cruel que se me puede ocurrir, el “auxilio” que les dio fue ninguno). Decidió la expulsión como último recurso, intentó hasta el final evangelizarlos, pero al final los segregó y los expulsó y no tenía ningún derecho a ello, ellos eran tan valencianos y los demás eran tan españoles como cualquier cristiano viejo; no por ser musulmanes tenían menos derecho a vivir donde siempre habían vivido sus ancestros.

    • Ana María, estoy esencialmente de acuerdo contigo. Como tantas veces nos ocurre en el blog, nos encontramos con personajes que vivieron en un ambiente poítico propio de su época y puede ser un error eljuzgar hechos pasados con los ojos y la mentalidad del S.XXI. Es cierto que la obsesión imperante era la de cristianizar a toda costa y que , en ese empeño, casi cualquier método se consideró como legítimo. Criticable o no, es lo que había …

      • Amén a lo dicho por Ana Maria; sería la mentalidad de la época pero esas actitudes tenían y tienen de cristiana lo que yo tengo de arzobispo. Lo siento, será un santo famoso, pero a mi tampoco me inspira ninguna devoción. Aun así, entiendo y estoy de acuerdo en que sus vidas deben aparecer en este blog, para que veamos que, aun en el santoral, hay de todo como en botica.
        He visto su urna dos veces: una cuando vino a Sevilla y salió procesionalmente por las calles de la ciudad y otra, en una de mis visitas a Valencia.

        • No pretendo juzgar con criterios actuales un hecho del pasado, como historiadora no sería adecuado por mi parte. Pero la expulsión de los moriscos ya fue vista como un acto extralimitado por algunos en ese mismo momento y considerar Santo a quien ideó eso me sigue pareciendo el colmo de la hipocresía y el mal gusto, como muy bien habéis apuntado.

          • Ana María , otorgar la responsabilidad exclusiva de la expulsión de los moriscos, ni siquiera la más importante, hay algunso historiadores que lo ponen en suspenso. Obviamente él fue el principal consejero de Felipe III en estos temas y seguro que su opinión fue fundamental. Pero seguro que hubo otros atizadores del fuego y he leído que él intentó hasta el último momento que esto se produjera y que hubieron “otras presiones” dominantes…

  3. Estoy de acuerdo, Salvador, él no fue el único responsable, el rey puso mucho más empeño, pero es al Patriarca a quien tenemos por Santo, y no al rey. Yo cuestiono la santidad y la caridad de tal acción, no a la persona. El rey no hizo nada que no hubieran hecho antes los Reyes Católicos con los judíos y ciertamente el Patriarca no es más ni menos censurable que el cardenal Cisneros, por ejemplo. Pero es al Patriarca a quien tenemos por Santo, no a los otros. Contradicciones de la Historia…

    • Raúl , gracias por tu valioso comentario y aportación. Ni una coma que añadir a que San Juan de Ribera se propuso reformar la vida monástica femenina para conducirla a un grado mayor de pureza fijándose en las reglas de Santa Teresa de Jesús para establecer sus constituciones.

  4. Ya sólo por el hecho de la magnífica fundación de su Colegio Seminario en Valencia y de la importancia histórica que ha tenido vale la pena el colgar un artículo sobre San Juan de Ribera , aunque sus méritos como santo, que no como mecenas, puedan quedar en entredicho por todo lo que se ha comentado. En definitiva, un personaje troncal para la historia de Valencia cuya estatua sedente en el patio del Colegio sigue impresionando por más veces que se contemple.

  5. Salvador, gracias por tu interesante artículo.

    Confieso que a este santo lo conocí hace poco que tuve la oportunidad de visitar Valencia y me sorprende saber que se conserve el cuerpo, gracias por el apunte en los comentarios.
    Quisiera saber si el acceso a las reliquias es limitado, ya que por ningún sitio escuché hablar del Colegio del Patriarca.

    • Estimada Montse: Gracias por tu comentario y decirte que las reliquias existentes en el Colegio del Patriarca son de las “más visitables” de Valencia. Los de San Mauro y el Patriarca Ribera en sus altares y capilla correspondientes y los de la sacristía se abren todos los viernes en horario matinal para presenciar ese maravillosos conjunto de relicarios de los que proporcioné fotografías al amigo Antonio. Recomiendo por tanto fervientemente su visita.

  6. Gracias Salvador.
    Tengo pendiente de visitar el Colegio del Patriarca y obviamente el sepulcro de San Juan de Ribera y de San Mauro.
    Sobre el tema de la importancia que pudo tener o no en la expulsion de los moriscos que voy a decir??
    Eran obras de mentalidades de otras epocas que creian hacer lo correcto (aunque no fuera asi),eso si creo que se ha exagerado “tragicamente” en algunos comentarios el destino de los moriscos expulsados.

    Por cierto,¿sabrias decirme donde se encuentra en Valencia el cuerpo de Santa Maria Micaela?.

    • Si lo dices por mí, Abel, yo no he exagerado para nada el destino de los moriscos. Fueron embarcados hacia el exilio y les quitaron a los niños. Al llegar a las costas de África, muchos no fueron recibidos y cuando regresaron a España, no les recibieron tampoco: fueron arrojados al mar. Se ahogaron.

      Los más afortunados pudieron desembarcar en Argel o pusieron rumbo hacia Turquía, como había ocurrido con los judíos españoles expulsados por orden de los Reyes Católicos.

      Los niños que se quedaron fueron criados por familias cristianas, pero ya me dirás, separados de sus padres, qué vida tendrían. Los cultivos de los que los moriscos se ocupaban quedaron abandonados y no llegaron a reemplazarse del todo con labriegos cristianos, que no eran suficientes para todas las hectáreas que quedaron vacías. Una de las razones por las cuales los nobles, a diferencia del rey y del Patriarca, se oponían rotundamente a la expulsión de los moriscos: gran parte de sus tierras se quedaron sin trabajadores.

      Así que de exageración, nada.

    • Estimado Abel , en relación con tu pregunta sobre Santa MAría Micaela, conocida como la Madre Sacramento, decirte que vino a Valencia en el año 1865 para auxiliar a su congregación por una epidemia de peste y que esta se hallaba en la Calle de San Vicente Mártir, junto al Teatro Olympia y el Convento de San Gregorio. Actualmente y con la exclaustraciós se marcharon a su sede de la Calle Isabel la Católica donde tienen su cuerpo.

  7. Aunque conocia de nombre a este Santo no habia leido sobre él, aunque tengo una duda, porque si era Patriarca de Antioquía, su sede era como arzobispo de Valencia? no entiende muy bien ese pnto y me gustaria que me explicaran y realmente si me parece muy poco santo lo de la expulsion de los musulmanes.

  8. Dícen algunas crónicas que el Arzobispo Juan de Ribera, propagó por la archidiócesis, por sí o por sus Obispos, Sacerdotes y/o Religios@s, la devoción al Cristo de Zalameda y/o Zalamea como hoy se le conoce, por ser éste valedor ante enfermos, cojos, etc., que importó de Badajoz de donde fue Obispo.
    He leído algunos de sus sermones; no he encontrado ninguna referencia sobre el paticular, ¿me podrían responder sobre ello?. Existen tallas, cerámicas, etc. en poblaciones de Valencia, Alicante y Murcia, entre otras y todas ellashacen referencia a que las invocciones que recibian de los fieles se referían a enfermedades y males humanos y materiales.
    Gracias anticipadas por la respuesta que reciba sobre el particular.

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