Santa Clara de Asís, virgen fundadora

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Tabla gótica de la Santa (s.XIII) con escenas de su vida. Basílica de la Santa en Asís, Italia.

Pregunta:¿Se conoce la bula de canonización de Santa Clara de Asís?España

Respuesta: Hoy había que hablar de Santa Clara y reconozco que esta pregunta me ha venido muy bien porque así me he ahorrado escribir sobre ella, pero la realidad es también que estamos ante un documento maravilloso, que explica con claridad cómo fue su vida y qué motivos existen para que la veneremos como santa.

Bula de canonización de Santa Clara, promulgada por el Papa Alejandro IV, el 26 de septiembre de 1255
“Alejandro, obispo, siervo de los siervos de Dios, a todos los venerables hermanos arzobispos y obispos establecidos en el reino de Francia: salud y apostólica bendición.

Elogio de la “claridad” de Clara
Clara, preclara en claros méritos, brilla clara en el cielo con claridad de insigne gloria, y con esplendor y sublimes milagros en la tierra. Brilla aquí abajo la estricta y excelsa religión de Clara, irradia en lo alto la abundancia de su premio eterno y su poder deslumbra a los mortales con magníficos signos.

Esta Clara fue diplomada aquí con el privilegio de la máxima pobreza; en el cielo la recompensan con abundancia de inestimables riquezas; y los fieles católicos le rinden el más alto honor, con devoción cumplida.
Aquí, sus obras luminosas hicieron brillar a Clara. La plenitud de la luz divina la ilumina en las alturas. Sus espléndidos prodigios la esclarecen admirablemente ante el pueblo cristiano.
¡Oh Clara!, dotada de tantos y tales títulos de claridad. Fuiste clara de verdad antes de la conversión, más clara desde aquella hora, preclara en tu vida claustral y, finalmente, clarísima, una vez apagada tu vida en el tiempo
.

A nuestro tiempo se le mostró en Clara un claro espejo de conducta; en el jardín celeste ella aporta el delicado lirio de la virginidad; por ella, en la tierra experimentamos la ayuda de los auxilios divinos.
¡Oh admirable y dichosa claridad de Clara! ¡Cuanto más es el amor y la atención con que se estudia esta claridad en los hechos concretos, tanto más luminosa la descubrimos en cada uno!

Detalle del rostro de la Santa en un fresco de Giotto di Bondone. Basílica della Santa Croce, Florencia (Italia).

Brilló cuando vivía en el mundo, resplandeció aún más en la vida religiosa, en su hogar fue un rayo de luz, en el claustro, fulgor resplandeciente. Brilló en vida, resplandece radiante tras la muerte. Fue clara en la tierra, y en el cielo inmensa claridad.
¡Cuán viva es la fuerza de esta luz, y qué vehemente su claridad! Mas esta luz permanecía cerrada en el secreto de la clausura, e irradiaba fuera destellos luminosos; se recluía en el estrecho cenobio, y se difundía por todo el mundo. Se recogía dentro y se extendía fuera. Porque Clara moraba oculta, mas su conducta era notoria. Clara callaba, mas su fama era un clamor. Se recataba en su celda, mientras su nombre y su vida se pronunciaban en las ciudades.

Y no es extraño, pues una lámpara tan inflamada, tan reluciente, no podía quedar oculta sin iluminar y dar clara luz en la casa del Señor. Ni podía ocultarse un vaso de tales esencias sin emanar aromas, llenando de suave fragancia la casa del Señor. Es más, rompiendo en el angosto encierro de su celda el alabastro de su cuerpo, inundaba con los aromas de su santidad todo el edificio de la Iglesia.

Infancia y conversión
Siendo niña aún en la vida seglar, desde su más tierna edad buscó la manera de atravesar por un sendero de pureza este mundo frágil e impuro. Guardando el precioso tesoro de su virginidad con intacto pudor, se dedicaba asiduamente a obras de caridad y de piedad, de modo que su fama se extendía, agradable y digna de elogio, entre vecinos y extraños. Hasta que San Francisco, oyendo alabar su virtud, se puso a exhortarla, dirigiéndola al servicio perfecto de Cristo.

Y ella, siguiendo con diligencia sus santos consejos, deseosa ya de renunciar del todo al mundo y a los bienes de la tierra, para servir al Señor en pobreza voluntaria, puso en práctica enseguida su ardiente deseo. Y, por último, enajenó todos sus bienes y los repartió en favor de los pobres, para emplear en limosna, por amor de Dios, todas sus pertenencias.

Los Santos Francisco y Clara de Asís. Fresco gótico de Giotto di Bondone. Basílica de San Francisco, Asís (Italia).

Deseando luego retirarse del ruido del mundo, huyó a una iglesia rural, donde el mismo San Francisco le hizo la sacra tonsura. De allí se refugió luego en otra iglesia. Sucedió allí que, al querer llevársela con ellos sus parientes, ella resistió con fortaleza y constancia; se abrazó enseguida al altar y, sin soltar los manteles, descubrió ante ellos su cabeza rapada, para que viesen que no podía permitir que la arrancaran de servir a Cristo, habiéndose desposado, de todo corazón, con Cristo.
Por último, el mismo San Francisco la condujo a la Iglesia de San Damián, en las afueras de Asís, donde ella nació. Allí el Señor, deseoso de amor y culto perseverante a su nombre, le asoció muchas compañeras.

Aquí tuvo su saludable origen la noble y santa Orden de San Damián, extendida ya por todo el orbe. Aquí Clara, animada por el mismo San Francisco, dio comienzo y auge a esta nueva observancia. Ella fue el primero y seguro fundamento de esta excelsa vida religiosa, la piedra angular este encumbrado edificio.

Noble por su estirpe y más noble por su conducta, bajo esta regla de admirable santidad, mantuvo la virginidad que ya antes había guardado. Después, también su madre, llamada Hortelana -mujer entregada a obras de piedad-, siguió los pasos de su hija, profesó devotamente la vida religiosa en esta religión, y en ella acabó felizmente sus dias la muy hábil hortelana, que produjo tal planta en el huerto del Señor. Unos años después, la dichosa Clara, cediendo a las insistencias de San Francisco, aceptó el gobierno del monasterio y de las hermanas.

Virtudes y santidad de vida en el monasterio
Ella fue el árbol alto y esbelto, de ramas frondosas, que produjo frutos suaves de vida religiosa en el campo de la Iglesia, y a cuya sombra amena y deliciosa acudían en tropel de todas partes, y aún acuden hoy, muchas almas engendradas en la fe, a saborear tan dulce fruto.

Ella fue la mujer nueva del valle de Espoleto, que nos ha alumbrado una nueva fuente de agua vital, para refrigerio y beneficio de las almas; agua que, dividiéndose en arroyuelos por el campo de la Iglesia, ha hecho próspero el plantío religioso.

Consagración de la Santa. Lienzo contemporáneo de J.Benlliure.

Ella fue el candelabro cimero de santidad que alumbra con vivacidad en el tabernáculo del Señor, a cuya luz esplendorosa acudieron, y aún se apresuran a venir muchas almas, a encender sus lámparas en esa llama.

Ella, ciertamente, plantó y cultivó en el campo de la fe la viña de la pobreza, donde se recogen frutos pingües y abundantes de salvación.

Ella dispuso en la heredad de la Iglesia su huerto de humildad, adornado de toda clase de pobrezas, donde florece abundantemente toda virtud.

Ella levantó en la ciudadela de la vida religiosa una fortaleza de estricta abstinencia, donde se suministra abundante comida de manjares espirituales.

Ella fue primicia de los pobres, guía de los humildes, maestra de los castos y abadesa de las penitentes.

Ella gobernó su monasterio y la familia que se le encomendó con toda discreción y diligencia, en el temor y servicio del Señor y en la perfecta observancia de la Orden.

Vigilante en el deber, hacendosa en sus oficios, cauta en el exhortar, amorosa al amonestar, moderada en el corregir, con mesura en el mando, admirablemente compasiva, discreta en sus silencios, sensata en el hablar y hábil en todo lo relativo al buen gobierno, prefería servir antes que mandar, y honrar a las demás, antes que ser honrada.

Basílica y protomonasterio de la Santa en Asís, Italia.

Este estilo de vida era, para las demás, enseñanza y escuela de sabiduría. En este libro de vida aprendieron su regla de conducta, en este espejo de vida se miraron, para conocer el sendero de la vida.

Estaba, sí, con el cuerpo en la tierra, mas con el alma moraba en el cielo. Vaso de humildad, joyero de castidad, ardor de caridad, dulzor de bondad, vigor de paciencia, lazo de paz y comunión de familiaridad, afable en la conversación, dulce en la acción y en todo y siempre amable y agradable.

Y como quiera que uno se hace más fuerte cuando más domina a su enemigo, Clara, con el fin de vigorizar su espíritu abatiendo la fuerza de la carne, tenía por lecho el suelo desnudo o, a veces, unos duros sarmientos, y un duro leño como almohada para reclinar la cabeza. Se contentaba con una sola túnica y capotillo de paño basto, vil, áspero y vulgar. Con esta humilde indumentaria cubría su cuerpo, ciñendo, a veces, su carne desnuda con un áspero cilicio, tejido de cordelillos de crines de caballo.

Parca en el comer y sobria en el beber, era tal la austeridad de su abstinencia, que por mucho tiempo, tres días a la semana -lunes, miércoles y viernes- no probaba alimento; y aún los demás días lo reducía tanto, que sus compañeras se admiraban de que pudiera subsistir con un rigor tan excesivo.

Dada también a frecuentes vigilias y oraciones, dedicaba primordialmente a ello las horas del día y de la noche.

Clara besa y amortaja el cuerpo de Francisco en su entierro. Fresco gótico de Giotto di Bondone. Basílica de San Francisco, Asís (Italia).

Aquejada, por último, de prolijas dolencias que no le permitían levantarse por sí misma para las ocupaciones domésticas, se incorporaba con ayuda de las hermanas y, recostada sobre almohadones, trabajaba con sus manos, a fin de no permanecer ociosa ni siquiera en las enfermedades. De ese modo consiguió que, de la tela de lino fruto amoroso de su labor y arte, se hicieran muchos corporales para el sacrificio del altar, y que los repartieran a distintas iglesias del valle y de los montes de Asís.

Amante singular y celosa cultivadora de la pobreza, tanto arraigó en su alma esta virtud, tanto se dejó llevar por el anhelo de poseerla, que la amó cada vez más firmemente, la abrazaba cada día con más ardor y jamás se separó por nada del mundo de su estrecho y gozoso abrazo. Y jamás nadie, de ningún modo, pudo convencerla para que aceptara que su monasterio tuviese alguna propiedad, por más que el papa Gregorio (IX) de grato recuerdo, predecesor nuestro, que deseaba abastecer al monasterio de lo necesario, estuviese dispuesto a dotarlo de posesiones suficientes y adecuadas para el sustento de las hermanas.

Milagros, antes y después de su muerte
Y en verdad, puesto que una luz grande y clarísima no se puede ocultar sin que difunda su claridad, así la fuerza de su santidad resplandeció, aún en vida, con muchos y variados milagros.

En efecto, a una de las hermanas de su monasterio le devolvió la voz que había perdido casi completamente mucho tiempo antes. A otra, totalmente privada del uso de la lengua, la hizo capaz de hablar.

A otra le abrió el oído, una oreja aquejada de sordera. Con una simple señal de la cruz curó a otra de la fiebre, a otra hinchada de hidropesía, a otra llagada con una fístula y a muchas otras oprimidas por diferentes males. Y curó a un fraile de la Orden de los Menores, enfermo de locura.

Una vez faltó completamente el aceite en el monasterio, y ella mandó llamar al fraile encargado de pedir limosna para el monasterio, tomó una pequeña vasija y, después de lavarla, la dejó, vacía, en la puerta del monasterio, para que el fraile la llevase consigo, para pedir aceite. Mas, cuando dicho fraile fue a cogerla, la encontró llena de aceite, concedido por gracia de la caridad divina.

Tabla gótica de la muerte de la Santa. National Gallery of Art, Washington (EEUU).

Y también, otro día que no había más que medio pan para la comida de las hermanas, mandó que lo cortaran en trozos y lo dieran a las hermanas. Mas Aquél que es el pan vivo y da de comer a los hambrientos, lo multiplicó de tal manera entre las manos de la que lo desmenuzaba, que resultaron cincuenta trozos abundantes, que se repartieron entre las hermanas, que ya estaban sentadas a la mesa.

Por esos y otros admirables prodigios manifestó, aún en vida, la excelencia de sus méritos. Cuando ya se encontraba en las últimas, vieron entrar en el lugar donde yacía la sierva de Cristo una resplandeciente multitud de vírgenes santas adornadas con espléndidas coronas, entre las cuales una más majestuosa y bella que las demás. Llegaron hasta su lecho y, rodeándola, casi le dieron, con premuroso cuidado, alivio y consuelo.

Después de su muerte llevaron a su sepultura a un enfermo de mal pasajero, que no podía caminar, por la contracción de una pierna; y su pierna dio un sonoro chasquido allí delante, y quedó curado de ambos males.

Se vieron a personas con la espalda doblada, agarrotadas por la enfermedad, y a dementes furiosos, presa de ataques de locura, recuperar completamente la salud ante el sepulcro de Clara.

Uno que había perdido el uso de la mano derecha por un fuerte golpe recibido, hasta el punto de no poderla utilizar para nada, se curó completamente por los méritos de la Santa, recuperando su mano como la tenía antes.

Otro que había perdido la vista y estaba ciego desde hacía mucho tiempo, vino a la sepultura en compañía de otro, recuperó la visión y regresó sin necesidad de que lo guiaran.

Por estos hechos y admirables milagros, y por muchísimos más, esta dichosa virgen difundió luminosa claridad, de modo que se vio cumplida en ella aquella profecía que su madre oyó, según se dice, mientras rezaba, estando encinta de ella: que de ella nacería una luz tan grande que iluminaría todo el universo.

Vista del cuerpo incorrupto de la Santa, revestida con el hábito de las Clarisas. Monasterio de la Santa en Asís, Italia.

Canonización, fiesta e indulgencias
Alégrese, pues, la madre Iglesia, que ha engendrado y formado a tal hija, madre fecunda de virtudes, que ha engendrado con sus ejemplos a una multitud de alumnas para la vida religiosa y las ha formado a la perfección, en el santo servicio de Cristo. Se alegre también el pueblo fiel y devoto, porque el Señor y rey de los cielos ha introducido, con tanta gloria, en su altísimo y resplandeciente palacio, a su hermana y compañera, que él se eligió como esposa. Así como saltan de júbilo los coros de los santos, al celebrarse en su patria celestial las nuevas nupcias de la esposa del Rey.

Ahora, porque conviene que una virgen de Dios exaltada en el cielo sea venerada en la tierra, por la Iglesia universal, puesto que, tras una diligente y atenta investigación y examen riguroso de la santidad de su vida y de sus milagros, aunque sus claras gestas son ya bien conocidas en regiones de cerca y lejanas, Nos, con el consejo y el asentimiento común de nuestros hermanos y de todos los prelados que se encuentran actualmente en la Sede apostólica, fiados en la omnipotencia divina, con la autoridad de los santos apóstoles Pedro y Pablo, y con la nuestra, determinamos inscribirla en el catálogo de las vírgenes santas.

Por tanto, os lo anunciamos a todos vosotros y os exhortamos expresamente, mediante estas cartas apostólicas, a celebrar con toda devoción y solemnidad la fiesta de esta virgen el 12 de agosto, y a mandar que la celebren vuestros fieles con la misma devoción, a fin de que podáis merecer tenerla ante Dios como vuestra buena y solícita protectora.

Vista de la urna con el cuerpo incorrupto de la Santa. Monasterio de la Santa en Asís, Italia.

Y Nos, por la misericordia de Dios todopoderoso, confiando en la autoridad de los santos apóstoles Pedro y Pablo, para que la multitud del pueblo cristiano acuda a su venerable sepulcro con más ardor y más numerosos, y su fiesta se celebre con mayor afluencia de gente, concedemos para cada año la indulgencia de un año y cuarenta días a todos aquellos que con humildad y devoción, bien contritos y confesados, se acerquen al sepulcro de esta virgen el día de su fiesta o también dentro de la octava, para pedir su protección.
Dado en Anagni el 26 de septiembre, en el año primero de nuestro pontificado”
.

Aconsejo visitar esta web: http://www.fratefrancesco.org/clara/crono.htm

Antonio Barrero

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21 pensamientos en “Santa Clara de Asís, virgen fundadora

  1. Es la primera vez que leo el texto completo de una bula de canonización y me sorprende su profundo lirismo y lo literario del texto. Es una bellísima redacción y he disfrutado leyéndola, pero, para mi gusto, incide poco en la vida personal de la Santa y se pierde en el elogio de sus muchas virtudes, que como estructura textual en sí es tan estereotipada que serviría para cualquier virgen consagrada. Ojo, no niego que Santa Clara fuese así y lo creo de corazón, pero digamos que esperaba más detalles sobre su vida.

    No se mencionan algunas cosas curiosas como el hecho de que mostrara la custodia a los sarracenos, o viera reflejada una misa a la que no podía asistir en la pared de su celda -de ahí que sea patrona de la televisión- ni dichos personales suyos… es decir, creo, y corrígeme si me equivoco, que podría decirse mucho más de esta admirable mujer. Acaso su vida no es tan conocida como creo, pero siempre me ha parecido que sabemos mucho sobre Francesco (está claro que él fue un hombre extraordinario y lo merece) y muy poco sobre Chiara. Quizá la figura de esta fundadora dé para más de un artículo; lo mismo que su hermana Agnese, que tengo entendido, también está canonizada.

    • Mi intención era escribir sobre Santa Clara, pero al hacernos esta pregunta y siendo este texto tan bello, he preferido reproducirlo.
      Yo creo que el Papa Alejandro IV en la bula de canonización no relata su vida al detalle, aunque si que menciona numerosos milagros, porque Santa Clara era muy conocida en su tiempo y la canonización se efectuó muy poco después de su muerte, pero escritos biográficos contemporáneos si que existen.
      Si Dios nos da salud, el año que viene escribiremos también sobre ella y sobre su hermana Santa Inés y sobre algunos familiares suyos también beatificados.

  2. Muchas gracias Antonio. También a mí me parece que el texto de la bula de canonización se centre más en el lirismo laudatorio que en aspectos concretos de la vida de la santa. En todo caso , uno de los conventos intramuros más importantes que tuvo la ciudad de Valencia se dedicó a la santa de Asís y, tras su demolición, se trasladó su comunidad al actual de la Avenida Perez Galdós.
    Os adjunto el gozo correspondiente http://gogistesvalencians.blogspot.com.es/2011/03/gozos-la-gloriosa-virgen-y-madre-santa.html

    • Gracias por el gozo, Salvador.
      Ya sabes que Santa Clara, junto con San Francisco, son los dos santos a los que tengo más predilección y especial devoción. De hecho, de todas las reliquias que tenía y que doné a una parroquia de Huelva, solo me quedé con las reliquias “ex ossibus” de ellos dos.

  3. Antonio

    Lo primero que conocí de Santa Clara era el hecho de presentarles la Custodia a los Sarracenos. Creo que los franciscanos la llaman “nuestra madre”. Al igual que Ana María esperaba tener mayores datos sobre su vida.

    Antonio. ¿Nuestra santa fue tratada bien en sus largos años de enfermedad por parte de las monjas? o existió alguna especie de desprecio o indiferencia por parte de las monjas hacia Santa Clara; algo así como San Juan de la Cruz por parte de los descalzos.

    • No te preocupes, Emmanuel, que escribiremos en otras ocasiones sobre ella.
      La relación entre Santa Clara y sus monjas era muy maternal. Ella les servía la mesa, las lavaba, se levantaba de noche para taparlas, se mostraba como una madre con sus hijas y ellas siempre le correspondieron. Cuando murió, estaba rodeada de todas sus monjas y de los Beatos Angel, León y Junípero, compañeros de San Francisco.
      Un dato curioso: el Papa Inocencio IV la visitó en su lecho de muerte y asistió a su entierro y estuvo a punto de canonizarla antes de ser sepultada. Le aconsejaron que no lo hiciera, aunque fue canonizada solo dos años después de su muerte

  4. Antonio me alegra que a raiz de la pregunta que formularon hayas publicado la bula de canonizacion de Santa Clara de Asis.
    ¿El cuerpo incorrupto de la Santa no ha sido sometido a ningun proceso para preservarlo? (en la actualidad me refiero).

    En el lecho de su muerte se cuenta (como dice la bula) que se aparecieron un grupo de santas y entre ellas destacaba una mas majestuosa que las demas,¿no se hace referencia en ningun sitio a su nombre o quien pudiera ser?

    • Abel,
      Es normal que un cuerpo incorrupto sea sometido de vez en cuando a algún tipo de examen o limpieza. En cuerpo de santa Clara estuvo siete años en el mismo lugar donde fue sepultado San Francisco. Desde el 1260 hasta el 1850 estuvo debajo del altar mayor de la Iglesia. Cuando se construyó la cripta en el 1872, el cuerpo estuvo expuesto a la veneración de los fieles en una urna de bronce dorado que en 1988 fue cambiada por otra más sencilla, cubriéndose el rostro y las manos incorruptas de la santa con mascarillas de cera.

      En cuanto a la segunda pregunta, dice la leyenda que estando Santa Clara en su lecho de muerte, miró hacia la puerta de su celda y vio una procesión de vírgenes vestidas de blanco y con una corona de oro sobre la cabeza de cada una. Pero entre ellas, había una de destacaba más que las otras y que era la Virgen Maria. La Virgen entró en la celda, se acercó al lecho e inclinándose le dio un abrazo a Santa Clara.

  5. Esa lectura ocuparon en la Celebracion del Tránsito de nuestra santa que celebramos en Cholula, es un texto bello…. una preguta en verdad esta incorrupto el cuerpo de la Santa lo pregunto por que hace años en México andaba de peregrinacion una reliquia de ellla que se suponia era un pedazo de craneo, ojala nos pudieras aclarar el punto Antonio.
    En lo particular para mi la figura de Santa Clara no solo la admiro si no en mi opinión es la Heroína de la espiritualidad cristiana. Saludos a todos!!!

    • Tacho,
      El cuerpo de santa Clara está incorrupto. Lo que pasa es que cuando se ha limpiado, las pequeñas partículas que siempre se caen son usadas como reliquias, como por ejemplo, la que yo tengo.

      Si has visto un relicario con parte del cráneo, es más falso que el rey Miguel.

  6. La reliquia que estuvo en México no es del cráneo, sino de otra parte del cuerpo, tuve la oportunidad de venerarlo y pregunté al hermano que la custodiaba sobre su origen. Entonces me dijo que parte era, ahora no lo recuerdo, pero coincide con lo que dice el Sr. Barrero, que el cuerpo incorrupto va soltando pedazos de tejido o huesos y esos son los que se muestran en la veneración.

  7. Antonio que bueno que al fina salga un articulo sobre Santa Clara más completo eso si aun se queda corto como bien han dicho todos, pero me ha parecido un texto muy hermoso y que yo desconocía.

  8. Mi cumpleaños es el 11 de Agosto, precisamente la fiesta de Santa Clara de Asís, a la cual junto con San Francisco, y todos los santos de la Orden, le tengo más cariño que a otros, claro que no me pondrían de nombre Claro, ya son palabras mayores, pero a Santa Clara le tengo mucho cariño, y más porque se festeja el día de mi cumpleaños

    • Pues en eso nos parecemos. Tu sabes que yo siento debilidad por la gran familia franciscana.
      A lo largo de mi vida he recibido – sin pedirlas -, numerosas reliquias de primera clase. Todas las he regalado a una parroquia excepto dos que las tengo junto a mi: de San Francisco y de Santa Clara.

  9. Yo tengo mucho interes en el cuerpo incorrupto de la santa… cuantos años tiene? y porque se le ha puesto la carita negra? he visto fotos donde la tiene normal, porque si lleva tanto tiempo, hasta hace poco se le empezo a cambiar de color?
    Saludos y Bendiciones!

  10. Viendo una película de Francisco y Clara, me interesé más en su vida, y quisiera saber si como se representa la Santa tuvo en brazos al Niño Jesús, fue alguna visión que tuvo, cómo fue por favor me gustaría saber ese pasaje de su vida. Muchas gracias y bendiciones.

  11. Me encanta toda la historia relacionada con San Francisco de Asis y Santa Clara, yo tambien tuve la suerte de ver una pelicula donde cuenta la vida de San Francisco de Asis y un poco la de Santa Clara. Estuve en el 2015 de vacaciones en Italia y fui a visitarlos, pero poco tiempo y no me pude recrear ni estudiar todo lo que yo deseo saber de sus vidas. Que bonitas historias. Desde entonces me considero un admirador de estos dos Santos. Actualmente tengo el deseo de visitarlos en peregrinación desde mi tierra que me separa 2307 km, he pensado que los haré andando. Mi pregunta es: puedo ir desde Marbella España durmiendo de albergue en albergue hasta Asis?. GRACIAS A TODOS LOS PARTICIPANTES POR COMPARTIR VUESTRAS EXPERIENCIAS, ESPERANZAS Y FORTALEZA.

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