La Sábana Santa (II): la coronación de espinas

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Detalle de la Santa Faz en la Síndone, donde se aprecian las marcas de la corona de espinas.

La coronación de espinas a Jesús llama la atención porque es el único caso que se conoce en un crucificado. Todos los evangelistas, salvo Lucas, contemplan el episodio de la coronación de espinas.

La corona de espinas que colocaron sobre la cabeza de Jesús, era un elemento de burla, ya que Jesús se había definido como Rey de los Judíos en medio de dos realidades, una la judía que no tenían más Rey que Dios y la otra la romana, que sólo consideraba merecedor de tal título al César. En este momento, se ha de recordar que en el momento en el que el reo había sido condenado y entregado a la soldadesca, éste perdía todo tipo de derechos. Así, encontramos autores que incluso hablan de que el motivo por el cual, Jesús fue coronado de espina se trata como una práctica de un juego, a pesar de que éste estaba prohibido por la Ley Talia. Un juego llamado Juego del Rey grabado en el Lithostrotos. Pero esto no deja de ser una teoría más.

Siguiendo las pautas que nos marca la Síndone, y a la vista de las disposición de las manchas de sangre del rostro del Hombre de la Sábana Santa, la corona que le colocaron a Jesús, consistió en un casquete de ramitas trenzadas y no en una corona en forma de anillo alrededor de la cabeza. En este punto, hemos de observar que las coronas reales en Oriente tenían forma de casco y no de anillo. Los tres evangelistas que se hacen eco de este momento, no describen, ni dan detalles de cómo era la corona que colocaron sobre la cabeza de Jesús.

En el siglo V, San Vicente de Lerins escribió “Le impusieron sobre su cabeza una corona de espinas. Tenía forma de pileus, de manera que ella recubría y tocaba la cabeza por todas partes”. El Dr. Barbet, explica que pileus, era un tipo de gorro que se utilizaba durante el trabajo.

No hay dudas. La profusión de manchas de sangre que se observa en la nuca del Hombre la Sábana Santa, sólo hace pensar que la cabeza del mencionado Hombre fue cubierta por un casquete repleto de púas que se incrustaron en la piel produciendo gran cantidad de heridas.

Reconstrucción de la corona de espinas en forma de pileus, siguiendo los datos aportados por la Síndone.

Hay que seguir profundizando en el tema de la “corona”. Jesús, además de sufrir la burla de la corona, fue vejado y agredido durante su Vía Crucis, con golpes en la cabeza, entre otros sitios. Además, en la cruz, Él movía la cabeza, lo que le producía más heridas y la consiguiente profusión de sangre, la cual ha quedado estampada tanto en la Síndone como en el Santo Sudario de Oviedo.

Abundando más en el tema de las heridas producidas por el casco “real” que a modo de corona le colocaron al Hombre de la Síndone, hay una mancha en forma de epsilon griega que ha sido definida por muchos especialistas como una de las pruebas irrefutable de que el Hombre de la Sábana Santa es Jesús. En este punto el Dr. Barbet, decía refiriéndose a esta mancha “Una de las manchas es especialmente sorprendente y de un realismo tal, que yo no he visto jamás cosa semejante imaginada y realizada por un pintor”.

Un argumento esgrimido por los que niegan la “coronación de espinas” es el que resulta difícil imaginar a soldados romanos trenzando una corona a la par que se pinchaban los dedos. Pero este argumento se cae al saber que en Jerusalén abunda un arbusto espinoso llamado ziziphus, muy utilizado para hacer hogueras y que también es llamado Spina Christis, con lo que se presupone que este fue el tipo de ramaje espinoso utilizado. Para producir con la coronación de espinas el daño descrito en la Síndone, la corona tuvo que ser puesta con mucha fuerza, por lo que la forma en la que tuvo que ser colocada es tal y como se describe en muchos grabados, donde de la misma corona cuelgan unos cordeles, con los cuales, el o los soldados encargados en realizar esta acción podían hacerlo con fuerza sin recibir daño alguno.

Vista de la parte posterior de la cabeza del Hombre de la Síndone, donde se aprecia el área de sangre marcada, correspondiente a la nuca.

También se ha discutido el saber si la corona fue quitada una vez crucificado Jesús. La Síndone nos afirma que no, ya que la profusión de sangre que se sitúa en la nuca hace pensar que la corona estuvo sobre la cabeza incluso cuando pendía de la Cruz, produciendo un dolor terrible. En este sentido hemos de ver cómo la parte occipital de la cabeza del Hombre de la Síndone está profusamente marcada por puntos producidos con la severa agresión que sufrió en el momento de apoyar la cabeza sobre el stipe.

José Antonio Vieira Roldán

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