Beato Sebastián de Aparicio: el fraile de las carretas

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Óleo/tela, Beato Sebastián de Aparicio, cuadro que se conserva en la Catedral Metropolitana de la Ciudad de México. Foto de Alonso Osorio.

El 20 de enero del año de 1502 nace Sebastián de Aparicio y del Prado en Gudiña, Orense, Galicia, España; hijo de Juan de Aparicio y de María Teresa del Prado. Se cuenta que siendo pequeño, una terrible peste asoló la ciudad y Sebastián fue contagiado y el niño tuvo que ser llevado a un lugar despoblado debido a que, por orden de las autoridades, todos los apestados tenían prohibido ser atendidos en sus casas. Su madre, muy preocupada, llegaba a visitarlo todas las veces que podía; se dice, según contó el mismo Aparicio, que por la noche entró al cuarto una loba y le reventó el tumor al niño y le sorbió toda la pus, quedando curado con esto.

Sebastián no aprendió a leer y se dedicó al oficio de pastor; a los quince años de edad abandonó su pueblo y se trasladó a Salamanca, donde entró a trabajar de sirviente en la casa de una señora viuda, joven y de mucho dinero. La señora, al ver la dedicación de Sebastián, quedó prendada por él y una noche le ordenó a este que la acompañara a su recámara y esta al llegar a la habitación comenzó a desnudarse delante de Aparicio. Ante tal suerte, Sebastián decidió salir de la habitación para no perder su castidad y algún tiempo después decidió dejar el empleo.

Posteriormente se trasladó a Sanlúcar de Barrameda, donde entró a trabajar con un señor el cual tenía una hija que quedó prendada por Sebastián, llegando a tirarse desnuda sobre la cama en la que dormía Aparicio; lo que hizo que esté decidiera dejar este empleo e ir a la ciudad de Zafra, donde la hija de su amo quiso que la tomara por esposa; pero Sebastián declinó la oferta y regreso a Sanlúcar de Barrameda a trabajar en el campo.

A la edad de 31 años, en 1531, Sebastián decide embarcarse hacia el Nuevo Mundo; en el barco tuvo algunas dificultades debido a que, al ser gallego, le costaba hablar correctamente el español lo que atraía la burla de los marineros. Al desembarcar en Veracruz, Aparicio se dirigió a Puebla, donde se dedicó al cultivo del maíz y del trigo. Pero como las cosechas no le fueron muy productivas, comenzó a amansar novillos y a formar yuntas de bueyes y mandó a construir carretas para trasladar las mercancías de Veracruz a Puebla y a México, con lo que se convirtió en uno de los pioneros en el uso de las carretas para trasladar mercancías en la Nueva España y en el constructor del primer antecedente de la actual carretera Puebla-Veracruz. En Puebla estuvo nueve años.

“La aparición de San Francisco de Asís al Beato Sebastián de Aparicio”, Convento de los Cinco Llagas de San Francisco, Puebla. Foto: Enrique López Tamayo.

Hacia 1542 Aparicio decide cambiar de residencia y se traslada a la ciudad de México. Realiza la construcción de una carretera de México a Zacatecas para transportar metal de las minas. Se dice que Aparicio tenía una gran paciencia y nunca se irritaba, ni cuando sus carretas se descomponían. Cuando andaba por los caminos aprovechaba para hacer obras de caridad con los indios pobres y socorriendo a todo a quien pudiera, logrando hacer amistad con los temidos chichimecas.

Después de trabajar por dieciocho años con sus carretas compró una hacienda en Tlalnepantla, cerca de la ciudad de México, donde estuvo trabajando en el campo por veinte años. Nunca tuvo problemas con sus vecinos y cuando veía que alguien maltrataba a los indígenas los defendía y les decía: “Tened, por Dios, lástima de estos pobrecitos antojadizos, que no tienen más voluntad que la de serviros, según los tratéis”.

En Tlalnepantla, Sebastián tuvo un vecino que tenía dos hijas pero que al ser muy pobres no tenía como pagar la dote para que sus hijas se casaran, y para que las muchachas no cayeran en desgracia, Aparicio les dio todo el dinero que necesitaban para la dote, para que ambas pudieran casarse. Otra ocasión, un amigo de Sebastián fue a la cárcel por una deuda y Sebastián pagó esa deuda para que su amigo quedara en libertad.

Cumplidos sus 55 años, Sebastián abandonó Tlalnepantla y se trasladó a vivir a Azcapotzalco; después de contraer una terrible enfermedad, un vecino de pocos recursos que residía en Chapultepec le ofreció a su hija en matrimonio y Aparicio aceptó esta vez, y trató a la muchacha como si fuera una hija más que su esposa y guardando por completo la castidad; tiempo después le vino una enfermedad a la joven y murió. A los 67 años regresó a Tlalnepantla donde contrajo segundas nupcias con una joven de nombre María Estéfana, pero tiempo después al caerse de un árbol de albaricoque, falleció también su segunda esposa.

En varias ocasiones Sebastián fue atacado por el demonio, unas veces en forma de un negro, otras en forma de un toro bravísimo que se tiraba contra Sebastián, pero este, tomándole de los cuernos, lograba vencerle; y en otras ocasiones como hermosa mujer tentándolo a perder su castidad.

Rueda de una de las carretas del Beato Sebastián de Aparicio, que se conserva en el Convento franciscano de San Gabriel, Cholula, Puebla. Foto: Tacho de Sta. María.

En Sebastián nació el deseo de servir a Dios en algún convento y consultó con su confesor Fray Juan Bautista de Lagunas, quien le dio el visto bueno a sus deseos y Sebastián entonces fue a donar todas sus pertenencias y fortuna al Convento de Santa Clara de la ciudad de México. Tiempo después fue admitido como postulante en la orden Franciscana y fue enviado para servir de sacristán en el mismo Convento de Santa Clara.

El nueve de junio de 1571, a los sesenta y nueve años de edad Sebastián vistió al fin el hábito de los frailes menores en calidad de hermano lego en el Convento Grande de San Francisco de la ciudad de México, debido a que Sebastián nunca pudo aprender a rezar las oraciones completas y confundía unas con otras; nunca pudo completar su noviciado.

Mientras estaba en el noviciado el demonio atacó nuevamente a Aparicio, golpeándole, quitándole las sábanas para que se muriera de frio y arrastrándole por los pasillos.

Cuando a Sebastián se le llegó el tiempo para emitir sus votos perpetuos, los frailes comenzaron a especular sobre que no debería ser admitido debido a su avanzada edad y por lo mismo la imposibilidad de cumplir la regla a cabalidad, como el ayunar o caminar descalzo. Mientras estos debates se daban, se narra que Aparicio recibió la visita de San Francisco de Asís, quien le dijo que si todos en el convento le negaban la profesión, el mismo se la daría. Poco tiempo después Sebastián fue admitido para profesar el 13 de junio de 1572, a los setenta años de edad y fue enviado al Convento de Tecali en Puebla, hacia el cual, para sorpresa de los demás frailes, hizo el viaje caminando descalzo.

Ya en el convento de Puebla realizó varios oficios como cocinero, portero, hortelano. Hacia 1574 Sebastián fue enviado al convento de Puebla de los Ángeles, a donde también se dirigió caminando y descalzo y donde al llegar se le dio el oficio de limosnero. Sebastián pidió permiso al Padre Guardián para pedir de limosna unos bueyes para transportar las limosnas en carretas, los dueños de los animales no se lo negaron puesto que el mismo Sebastián les había enseñado a amansarlos y a usarlos para transportar mercancías, estas mismas artes que tan bien conoció el Beato le han ganado ser considerado por muchos como “el primer charro mexicano”. Siendo un hombre de 90 años de edad, siempre andaba solo con sus carretas acarreando las limosnas al convento, la leña o el maíz y no le importaba tener que dormir a campo abierto si era necesario; cuando pedía limosnas se dirigía de esta forma a la gente: “¿Hay algo que dar, por amor de Dios, a San Francisco?”.

Cuerpo incorrupto del Beato Sebastián de Aparicio. Foto: Enrique López Tamayo.

También del Beato Sebastián se narra un milagro similar al de los panes convertidos en flores pero a la inversa y por generación espontanea, pues estando con un amigo caminando por la sierra, su compañero ya desfallecía de hambre y Sebastián metió la mano en la otra manga del hábito y sacó un pan caliente y vaporizado como si acabara de salir del horno y de la otra manga una lechuga en la que aún se veía el rocío de la mañana.

En una ocasión, bajando leña, se le rompió el eje de la rueda a la carreta del beato; al llegar al convento el Padre Guardián ya lo esperaba para mandarlo a Tepeaca para buscar unos sacos de maíz que les habían ofrecido de limosna. Sebastián le hizo ver a su superior que era imposible ir debido a que la carreta estaba descompuesta, pero el Padre Guardián le ordenó ir a Tepeaca como fuera y Sebastián obedeció y fue a buscar la carga a Tepeaca. Algunas personas que veían el estado en el que se encontraba la carreta, sorprendidos le preguntaban “¿Qué hay que decir de esto, fray Sebastián?” y el Beato les respondía: “Qué hemos de decir, sino que mi padre San Francisco va deteniendo la rueda para que no se salga”.

Sebastián siempre usaba hábitos viejos y remendados y si le daban uno nuevo se lo regalaba a alguno de los otros frailes que veía que tenían sus hábitos ya muy gastados. En los días de invierno a los pobres que veían por las calles los cubría con su manto y se descalzaba para regalarles sus sandalias; del mismo modo los milagros que obraba siempre se los atribuyó a las oraciones de todos los religiosos, al rezo del rosario o a San Francisco de Asís. Mientras habitó el convento nunca quiso tener una celda donde dormir, siempre dormía debajo de las escaleras o en el suelo teniendo por almohada una piedra o trozo de madera.

Rostro del Beato Sebastián de Aparicio con máscara de cera.

Nunca quiso desobedecer a sus superiores aun en una ocasión en que este le ordeno que no le diera a nadie su manto, pero al ver a un mendigo le dijo “No puedo dártelo porque me lo prohíbe la obediencia, pero si tú me lo quitas no lo defenderé”, y al llegar al convento y preguntarle el Padre Guardián donde estaba su manto, fray Sebastián le respondió: “Si así como vuestra reverencia me impuso por obediencia que no lo diera, le hubiera impuesto al pobre por obediencia que no me lo quitara, aquí lo traería yo”.

Varios enfermos que le pidieron al Beato que rogara por su salud al poco tiempo quedaron sanados y a otros enfermos que el mismo visitaba les hacía se ciñeran su cordón y con esto quedaba curados.

Estando por la sierra de Tlaxcala sintió que su muerte estaba próxima y se dirigió de inmediato al convento donde le dijo al portero: “Hermano, vengo a morir” al entrar al convento pidió que le dejaran descansar en el suelo como solía hacerlo, le empezaron unos terribles dolores por un hernia que le aquejaba dándole vómitos. Al día siguiente el médico ordenó que fuera llevado a una cama lo que desconsoló al beato quien prefería seguir en el piso. Al llegar el Padre Guardián y ver el estado de Sebastián, le exhortó a buscar la reconciliación y amistad de Jesús, a lo que Aparicio le respondió: “¿Ignoráis acaso que hace mucho tiempo nos conocemos Jesús y yo y somos viejos amigos?”.

Al quinto día de estar postrado pidió ser bajado de nuevo al suelo pues decía que “La tierra estará mejor sobre la tierra” y después de recibir los últimos sacramentos como a las ocho de la noche del 25 de febrero de 1600, a la edad de 98 años, mientras le daba un beso al crucifijo y repetía el nombre de Jesús falleció Sebastián de Aparicio.

“La Glorificación del Beato Sebastián de Aparicio”. Capilla del Beato en el templo del ex convento de San Francisco, Puebla. Foto: Tacho de Sta. María.

Cuatro días estuvo expuesto el cuerpo del Beato en el templo de San Francisco sin mostrar corrupción alguna y manteniéndose flexible su cuerpo, y se realizaron varios milagros por su intercesión, entre ellos resucitar a varios muertos y una mujer que recobró la vista de un ojo. Muchos le arrancaron pedazos del hábito y hasta dedos para llevárselos como reliquias.

A pesar de que al iniciarse su causa tuvo algunos problemas debido a sus dos matrimonios y cómo constatar que Sebastián guardó la castidad, después de despejadas estas dudas, fue beatificado por S.S. Pío VI, el 17 de mayo de 1789. Su cuerpo incorrupto se encuentra expuesto en la antigua capilla de Nuestra Señora de la Conquista y actual capilla del Beato Sebastián, en una urna de plata que fue construida con los milagros y piezas de playa que le llevaron sus devotos y donaciones de los mismos, su festividad se celebra el 25 de febrero.

En 1915, durante el periodo revolucionario en México, un grupo de soldados, movidos por una falsa leyenda de que en el convento de San Francisco se escondía un tesoro, profanaron el templo abriendo agujeros por todas partes y al no encontrar nada, tomaron un puñal y le abrieron el pecho al cuerpo del Beato, esperando encontrar en las entrañas de este el tan codiciado oro.

Se le considera abogado para el acierto en la elección de estado, para no tener acreedores y obtener el sustento necesario de la vida, es patrón de los emigrantes, los caminantes, viajeros, conductores y chóferes de vehículos y de los que construyen caminos. Es muy común que las personas, sabiendo estos patronazgos del beato, lleven a bendecir su auto nuevo al templo donde se veneran sus reliquias; del mismo modo el gremio de los taxistas le tiene por su patrón.

André Efrén

BIBLIOGRAFÍA
– Saucedo Zarco, Carmen, Historias de Santos Mexicanos, México, Planeta, primera edición, 2002.
– Schneider, Luis Mario, Cristos, Santos y Vírgenes, México, Planeta, primera edición, 1995.
– Torres, Fray Alejandro, Vida del Beato Sebastián de Aparicio, México, s/Ed, tercera edición, 1975.

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

17 pensamientos en “Beato Sebastián de Aparicio: el fraile de las carretas

  1. Mi querido amigo,
    Muchas gracias por este artículo que de verdad esperaba porque este es un beato que siempre me ha atraído de manera especial. Un hombre de Dios, trabajador en exceso, humilde y obediente: un auténtico hijo de San Francisco.

    Podría decir algunas cosas más de él pero quiero comentar un hecho especial: el que le pasó de niño cuando una loba le reventó un tumor ¡producido por la peste! Y sorbiéndole el pus lo dejó curado.
    Yo no soy médico, pero creo que la peste no producía ese tipo de dolencias y parece mentira que siendo un beato del siglo XVI, o sea, relativamente reciente, se haya visto también contaminado con las dichosas leyendas de siempre.

    Para mí, esas leyendas ni le dan ni le quitan, porque basta leer su biografía para que veamos que nos sirve perfectamente como modelo de vida.

    • Estoy contigo Antonio, yo pienso y opino lo mismo que tu y que Ana sobre esa dichosa peste, que no es más que un invento legendario a mi también me parecio demasiado fantastico esa parte de su vida, pero quice ponerlo porque vamos eso es lo que dicen todas las bibliografías sobre su infancia y como ven esta repleto de leyendas hubo muchas que decidi no poner porque eran repetitivas, yo con lo que me quedo como tu es con su humildad, su obediencia y lo mucho que México le debe por ser el pionero de la charrería y constructor de caminos. muchas gracias Antonio

  2. Ahora que Antonio lo dice, es cierto que la peste no produce “tumores de pus”. El tumor es una acumulación maligna o benigna de células y no tiene nada que ver con el pus, que como mucho, provoca abcesos. Además, la peste lo que provoca son bubones, si es de la variedad bubónica, y reventarlos era malísimo, no sólo no mejoraba el enfermo, sino que empeoraba al generar una sepsis o infección de los ganglios limfáticos. Por no hablar que las mandíbulas de un animal carnicero como un lobo eran un nido de gérmenes, nada recomendable para un tratamiento médico, jajaja.

    Es decir, que más invento no puede ser. Pero además, eso de que las mujeres se volvían locas por él y le perseguían para poder llevárselo a la cama también me parece una patochada de mucho cuidado. Me estoy acordando de José y la mujer de Putifar, el mismo caso que pretende resaltar el vicio y la malignidad de la mujer en contraste con la virtud del varón piadoso.

    Al igual que Antonio, me quedo con sus actos humildes de franciscano y su ejemplo de hombre sencillo y trabajador.

    • Hay Ana si supieras como me rei leyendo lo de las mujeres que se volvian locas por él y lo que puse fue poco, en una de los bibliografías abarca casi todo un capitulo narrando episodios de mujeres que lo acosaban de diferentes maneras jajaja, además que no concuerda que antes le huia a las mujeresy de repente decide casarse nada mas porque sí, muy apesar de que se sabe que conservo la castidad , pero no concuerda una idea con la otra lo que hace notar que es sólo un añadido más quiza pueda ser que haya sucedido en alguna ocasión pero no tantas como lo ponen sus biografos. Sin duda algunas es un hombre que hay que admirar su humildad y su persistencia para demostrarle a todos que a pesar de su edad podía ser un excelente fraile de San Francisco.

  3. Estimado Efrencito:
    Que padre articulo sobre nuestro Beato. Estando en el Convento de Cholula cuando tome la foto de la rueda de la carreta, me comento uno de los frailes que dentro de las cronicas del Convento se habla que en algun momento el fue parte de la comunidad y que tambien tuvo una aparición de la Virgen en el presbiterio del Templo Conventual, quiero pensar que su precencia en Cholula fue tan estimada que aun se cuentan entre las personas de mayor edad historias de milagros que hizo el beato, relatos orales que han pasado de generacion en genertacion, relatos piadosos quiza pero con una enseñanza de caridad al projimo que dejo como ejemplo que dejo este santo Fraile. Para todos en Puebla nos es el Beato es SU SAN SEBASTIAN DE APARICIO poco a la gente le intersa la canonización oficial para ellos ya tiene canonizacion popular y local y eso basta.
    Una aclaracion en la fotos Efrencito, la foto de la Glorificacion se encuentra en la Capilla de la Virgen Conquistadora hoy del Beato, del Templo Conventual de los Franciscanos en la Cdad. de Puebla … es decir sigue siendo convento. Saludos!

    • Si asi es amigo, encontre varios sucesos que ocurrieron en Cholula más no los agregue aqui para no extender más el artículo que ya es de por si bastante extenso, sin duda alguna con o sin canonización oficial este hombre es un Santo, y gracias por la aclaración no estabamuy seguro porque aunque conozco el templo, el convento no entonces no sabía si aun seguía funcionando como tal. Muchas gracias.

        • Para nada André, no me pidas disculpas 🙂 no era la intención. No soy nadie para que me digas eso…

          Es que luego es difícil leer comentarios largos sin perderse, solo hice una recomendación. No lo tomen a mal, de verdad.

      • Con todo respeto te digo, que la ortografía es importante para que nos demos a entender correctamente. Creo que además es una muestra de respeto para quienes tienen la amabilidad de leernos.

        Es un comentario nada más, todos son libres de escribir como les venga en gana. No dije nombres ni señalé a nadie en particular, así que no creo que sea ofensivo.

  4. Andre,te doy la enhorabuena por este articulo.
    Apenas habia leido en otros sitios algunas lineas resumidas sobre la vida del Beato.
    Si que lo conocia porque su cuerpo incorrupto es de los mas habituales en las paginas web de cuerpos incorruptos y demas.
    Me ha fascinado su vida y como entro en la vida religiosa a tan avanzada edaduna gran persona con una gran corazon,noble y sencillo.

  5. Gracias André por regalarnos este artículo del Beato Aparicio como solemos decirle en la Orden Franciscana, desafortundamente me entero que no hay esperanzas para su beatificación desafortunadamente, eso es una gran tristeza, pero sí que es un español de origen pero mexicano por elección. Me diste el honor que no tuve (por razones que tu sabes) de poder escribir sobre él en este blog, ya dará Dios otras oportunidades, por cierto encontré entre los libros del noviciado unas obras antiguas del santo fraile de la carretera, paz y bien amigo mio.

    Fray Eddy L. González J., ofm

  6. Hola

    Gracias por el articulo, yo vivo en la junta auxiliar de San Sebastia de Aparicio perteneciente a la ciudad de Puebla, en nuestra cuasi parroquia se le venera por lo que les invito a que visiten la Iglesia ya que en ella encontraran unos retablos y pinturas dedicadas al beato Sebastian de Aparicio.

    adicional ah ello se dice que el Beato pasaba a pernotar en la comunidad, adonde ahora se encuentra un ex-convento y la Iglesia ahí se encuentra un árbol donde se cree que pasaba las noches.

    espero se den la oportunidad de conocer la Iglesia la cual se encuentra ubicada en la zona norte de la ciudad de Puebla a unos 5 minutos del estadio Cuauhtemoc.

    excelente día.

  7. hola que tal soy diego alguno de ustedes me puede ayudar quiero consagrarme ante dios pero o se adonde acudir alguno de ustedes me puede dar informes de donde y como le puedo a ser para ingresar como fraile o monje la verdad no se cual que tenga de diferente lo único que se es que quiero ingresar a mi familia no le párese la decisión que estoy tomando pero yo quiero seguir con lo que mi corazón siente

  8. Mi madre unos años antes de morir, me comento que cuando yo estaba recién nacido. Estuve muy mal de salud debido a una pésima atención en el.parto, no había doctor que me curara. Y desesperada escucho que el beato Sebastian de aparicio era muy milagroso, fue a la iglesia donde reposan sus restos. Y afuera del templo. Me llevaba tapado con un reboso. Lo extraño es que se acercó una señora a preguntarle que tenia el bb o sea yo.y le tecomendo un medicamento. Pronto me alivie. Honestamente a veces me olvido de esto. Y cuando tengo un problema fuerte, le pido a el que interceda por mi ante dios y de inmediato se resuelve el problema. Ayer estuve en un problema por el que mi trabajo estaba en riesgo. Podía perderlo, y una vez mas me acorde de el, y le pedi ayuda, de inmediato me llegaron ideas, y dormí bien. Al día siguiente se solucionó en problema. Y hasta recibi un dinero que me debían. Ahora si quiero subir a mi face por gratitud mi historia. Y por eso estoy investigando Sobre Sebastiano de Aparicio.

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