San Marcelo, mártir en Tánger

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Icono ortodoxo griego de los Santos Marcelo, mártir africano; y Casiano, mártir romano.

Pregunta: Quisiera hacerles algunas preguntas. En mi ciudad (León) veneramos a nuestro paisano San Marcelo y a sus hijos, pero es verdad que he leído que este santo era africano y que sus supuestos hijos, no lo son. ¿Qué hay de verdad en todo esto? (España).

Respuesta: Este tema es muy complejo aunque está muy bien estudiado. Ya de él dijimos algo cuando publicamos el artículo sobre sus presuntos hijos, los Santos Emeterio y Celedonio y más diremos aun, cuando publiquemos sobre los mártires gaditanos Servando y Germán, sobre los cordobeses Fausto, Jenaro y Marcial y sobre los gallegos, Primitivo y Facundo.

Pero hablemos del santo por el que nos preguntas. De la “passio” de San Marcelo existen dos versiones que nos han llegado a través de diversos documentos que se custodian en algunas importantes bibliotecas europeas: Roma, Londres, Burdeos, León, etc. y que fueron publicadas por primera vez por parte de Ruinart, Allard, Delehaye, Garcia Villada, B. De Gaiffier y otros, o sea, que su difusión ha sido grande.

El núcleo de la misma es considerado como auténtico y contiene los interrogatorios a los que se vio sometido nuestro santo en el transcurso de tres meses, en dos tribunales situados en dos localidades distintas. Posteriormente, alrededor del siglo XI, a esta “passio” se le hicieron algunos añadidos diciendo que San Marcelo era esposo de Santa Nonna y padre de los santos Claudio, Lupercio, Victorico, Facundo, Primitivo, Emeterio, Celedonio, Servando, Germán, Fausto, Jenaro y Marcial, todos ellos santos hispanos, venerados en diferentes lugares de la península Ibérica y que en realidad no fueron contemporáneos entre si.

El orden y la evolución de esta leyenda está profundamente arraigada en la tradición cristiana de tu pueblo y ha sido estudiada a fondo por De Gaiffier en su obra “Saint Marcel de Tánger ou de Leon?: evolution d’une légende”, publicada en la Analecta Bolandista LXI, en el año 1943.

Vista de la iglesia dedicada a San Marcelo en León, España.

Según la “passio”, el 21 de julio del año 298, cuando se celebraba la fiesta de los augustos emperadores, Marcelo, que era un centurión romano tiró sus armas delante de su tropa que se encontraba reunida con motivo de dichas fiestas, renunciando a su vida militar para dedicarse a la propagación del cristianismo. Siete días más tarde, fue interrogado por el prefecto Fortunato el cual, considerando la gravedad del delito decidió enviárselo a su superior jerárquico, Aurelio Agricolano de Tánger. El 30 de octubre, San Marcelo fue nuevamente interrogado en Tánger y condenado a muerte.

Según los estudios de De Gaiffier a los que hemos hecho referencia, San Marcelo es un auténtico mártir africano al cual, mediante los posteriores añadidos realizados por autores hispanos, lo hacen ciudadano de León sobre el falso fundamento de que pertenecía a la Legión de Trajano que fue la presunta fundadora de tu ciudad. A partir de ahí, en el siglo XVI se pretendió identificar la casa natal del mártir junto a la Puerta Cauriense, hoy transformada en capilla dedicada al Cristo de la Victoria. Según esta misma tradición, al llegar la paz de Constantino, a San Marcelo se le construyó una primitiva iglesia en León.

El código XI del archivo de la catedral de León dice que en el siglo IX, el rey Ramiro I de Asturias restauró la antigua iglesia del siglo IV dedicada al mártir en el suburbio de la Puerta Cauriense, fuera de los muros de la ciudad. Junto a esta iglesia, que fue posteriormente destruida por Almanzor, existía un monasterio, en el que vivió San Martín de León, que era canónigo regular de la Orden Agustianiana y que está actualmente sepultado en la colegiata leonesa de San Isidoro y en el siglo XII, se levantó un hospital que también llevó su nombre.

Vista del altar mayor de la iglesia de San Marcelo en León (España), donde se aprecia la enorme imagen del titular y la urna de sus reliquias bajo el altar.

La devoción que los leoneses mostraban por San Marcelo hizo que fuera declarado patrono principal de la ciudad, pero sus restos mortales estaban lejos, en Tánger al norte de Marruecos, por lo que al ser liberada dicha ciudad por parte del rey de Portugal en el siglo XI, León solicitó las reliquias de su conciudadano, aunque también Sevilla y Jerez de la Frontera querían tenerlas. La disputa se zanjó cuando el rey Fernando el Católico las llevó personalmente a León el día 29 de marzo del año 1493. Allí fueron colocadas en una nueva iglesia construida al santo, iglesia que fue reedificada en el año 1588 por los maestros Juan del Ribero y Baltasar Gutiérrez, aunque las obras finalizaron en el año 1628. Como sabes, las reliquias de San Marcelo se encuentran en una urna de plata que está colocada en el altar mayor. En el retablo barroco de Santiago Velasco están las esculturas de San Marcelo, de Santa Nona y de sus doce hijos. Según algunos documentos del siglo XV que se conservan en el archivo del Ayuntamiento, la acogida que tuvieron las reliquias fue la mayor manifestación de júbilo de la ciudad (!!!).

En esta iglesia, se conservan además en otras urnas, las reliquias de sus presuntos hijos Claudio, Lupercio y Victorico y las del abad San Ramiro mártir leonés, así como un pergamino en el que se narran los numerosos milagros atribuidos al santo en la época del traslado de las reliquias, otro que atestigua que una reliquia quedó en la iglesia de San Gil de Sevilla y algunas cartas del rey Enrique IV de Castilla y de Isabel la Católica al Papa Sixto IV comentándole el traslado del cuerpo del mártir.

Antiguamente, las reliquias de San Marcelo junto con las de San Froilán eran sacadas en procesión cada vez que la ciudad sufría algún tipo de calamidad pública. Todos los años, el 9 de octubre, el capítulo catedralicio y junta municipal leonesa acudían al templo de San Marcelo para asistir a la misa solemne.

Vista del altar mayor de la iglesia de San Marcelo de León (España), donde se aprecia la escultura enorme del titular, las de sus hijos y la urna de reliquias bajo el altar.

Como la vida del santo es legendaria aunque este sea real, la iconografía es variada y está inspirada en la misma. La imagen del santo que se conserva en la iglesia es obra del escultor Gregorio Fernández y está en la parte central del altar, aunque rodeada por las de sus hijos y esposa, como ya dije antes y en el Museo provincial de tu ciudad se conserva una pequeña pintura gótica policromada del siglo XIV en la que aparecen él, su esposa e hijos.

De San Marcelo no te puedo contar nada más porque no me parece oportuno entrar en los supuestos diálogos de los interrogatorios a los que en realidad fue sometido y sobre la supuesta filiación de los otros doce santos, mejor ni te cuento, porque no es cierta y ya lo iremos demostrando cuando hablemos de ellos, aunque de dos ya lo hemos hecho.

Antonio Barrero

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