Martyrium: dolor de muelas

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Martirio de Santa Apolonia. Lienzo barroco a partir del original de Jacob Jordaens (ca.1648). Wellcome Library, Londres (Reino Unido).

La dentadura, ese precioso mecanismo para alimentarnos tan útil como frágil, fue también víctima de atroces torturas a lo largo de toda la Historia. Al estar hechos de esmalte, los dientes son más delicados y se rompen con más facilidad que cualquier hueso, no era raro que se recurriese a destrozarlos para causar dolor, y hecho esto el daño era irreparable. Además desfiguraba la belleza de una sonrisa, aunque tampoco vayamos a creer que el mundo antiguo –y el medieval, y el moderno- estaba plagado de boquitas celestiales, la salud y la higiene dental son cosas del siglo XX y no antes, ciertamente.

Los santos que fueron torturados en la boca se invocan para los dolores de muelas y otros males bucales, pero la tradición quiso que esta intercesión se confiara únicamente a una sola Santa, la mártir Apolonia de Alejandría, que en todo caso no deja de ser una figura muy especial por sí sola.
La tradición nos dice que era una virgen de avanzada edad cuando, en el contexto del motín de Alejandría en tiempos de Felipe, fue torturada en la boca y quemada viva. El arte nos ha legado la imagen de diversos rufianes arrancándole los dientes con tenazas, pero sabemos por la misma carta de Dionisio de Alejandría que esto no fue así. A Santa Apolonia le destrozaron, no sólo los dientes, sino las mandíbulas y la parte inferior de la cara a golpes de piedra, lo cual es más horrible si cabe. Algunas versiones sostienen que ella era diaconisa y que probablemente habría predicado por la tumultosa Alejandría, sede de odios raciales y querellas religiosas, por lo que a juicio de aquellos salvajes, a cada golpe de piedra estarían castigando aquella boca que les había predicado. Otras versiones, menos creíbles, hablan de un juicio y de una sentencia a ser flagelada en la boca, por esto de la predicación, pero realmente estaba prohibido azotar en la cara y antes se sacaba un ojo que se rompía un diente de este modo. El dolor que debió experimentar sólo lo podemos imaginar, sabiendo que antes prefirió arrojarse a una pira que exponerse a seguir siendo torturada.

Al igual que Santa Apolonia, en la passio de las Santas Digna y Emérita se menciona que fueron castigadas siendo golpeadas con piedras en la boca, porque se entendió que habían blasfemado al afirmar que los dioses paganos no eran más que estatuas.

Lo mismo le ocurrió a Santa Áurea de Ostia (20 de mayo), a la cual, según la passio, le destrozaron mandíbula y dientes con una piedra por haber increpado a su juez.

Sin embargo, ellas no fueron las única mártires que padecieron este horrendo trato. Así pues, a Santa Devota de Córcega también le rompieron los dientes y la mandíbula, probablemente a puñetazos, como sí que sabemos que hicieron con Santa Dorotea de Capadocia.
Del mismo modo, a Santa Julia de Córcega la abofetearon con tanta violencia que también le rompieron muchísimos dientes. Fueron abofeteadas, también, Santa Águeda y Santa Benedicta de Origny, aunque no sabemos si con lesiones mandibulares o dentales.
El padre de Santa Augusta de Serravalle dio orden que le rompieran a su hija los dos dientes delanteros, para destrozar su sonrisa y afearla para siempre. Esperaba así escarmentarla, pero fue en vano.
A Santa Febronia de Nisibe le rompieron diecisiete dientes durante el tormento, antes de que se desmayara. No está claro el cómo, es probable que usaran un cincel y un martillo para ir hundiendo y desprendiendo las piezas dentales como se labra una piedra.
La extracción de los dientes con unas tenazas sí que ocurrió en los casos de Santa Anastasia la Romana y a Santa Caritina. También se menciona respecto a Santa Eufemia, mártir de Calcedonia; y a Santa Sotera, mártir romana, siendo ambas abofeteadas hasta que arrojaron sangre por boca y nariz. Pero en general este proceder de usar tenazas era algo costoso y demasiado sofisticado, por lo que era más fácil recurrir a la violencia pura y dura, a puño descubierto, como le ocurrió a San Andrés Bobola.

Martirio de Santa Apolonia. Relieve neoclásico tallado en madera de una iglesia francesa.

Huelga decir que los dientes, al tener una función en el habla, al romperse o perderse influía notablemente en la capacidad para expresarse de una persona, lo cual tenía sus serias consecuencias en los procesos judiciales, sobretodo en la Edad Media, cuando no poder responder a las acusaciones por tener la boca destrozada, era como aceptar la culpabilidad.

Meldelen

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

17 pensamientos en “Martyrium: dolor de muelas

  1. Que curioso martirio, nunca me imaginé algo parecido.

    Acá en México solemos decir que todo dolor nos aguantamos con tal de no ir con el médico. Pero nadie se aguanta un dolor de muelas; vas porque vas con el dentista.

    Pobres mártires, mas que dientes mandíbula y rostro.

    • Yo, gracias a Dios, nunca he tenido dolor de muelas, será porque siempre he ido asiduamente al dentista y al higienista y tengo hecha la ortodoncia. Lo que sí me duele horrores es la limpieza y el blanqueamiento del esmalte, porque tengo las encías muy delicadas y cada vez que voy, sangro como un cerdo. ¡Miedo me da la próxima visita!

      Pensándolo bien, Emmanuel, no es tan raro como forma de martirio porque ni siquiera tienes que “currártelo”… puñetazo y te saltan todos los dientes. Pasmosamente fácil.

  2. ¡Ay! El dolor de muelas es terrible y a diferencia de otros dolores de martirio que has presentado en tu serie, es uno que casi todos hemos sufrido (aunque claro, sin compararlo con el destrozamiento de mandíbulas y demás).

    Santa Apolonia es una de las pocas mártires que aún posee culto en Puebla, siempre ligada al oficio del dentista. Recuerdo que hace tiempo te envié una estampa moderna con ella -como siempre- con unas pinzas sosteniendo un diente.

  3. Cuando mensualmente leemos el artículo de esta serie, de antemanos no sabemos que barbaridades nos vamos a encontrar descritas y esta es de aupa.
    Yo, que he tenido la desgracia de pasar en numerosas ocasiones por el sillón de un odóntologo y que prefiero la camilla de un quirófano a ese sillón, me imagino lo terrible de ese martirio en sus diferentes formas.
    Esos santos y santas mártires gozan ya de la presencia de Dios, pero ¡cúantos hermanos nuestros aun hoy en día sufren el martirio de pedradas en países que parecen que viven en la Edad Media! Dios ayude a estos mártires de hoy, aunque algunos de ellos sufran ese martirio en aplicación de leyes salvajes que castigan determinados delitos que hayan podido cometer.

  4. Al igual que Ana, nunca he sufrido de dolor en los dientes, es más, ni las cordales me dolieron y aún las tengo… eso no evita que uno se imagine el terrible dolor que sufre quien padece este tormento, Por acá en Antioquia, no he visto que prevalezca mucho el culto a Santa Apolonia, a diferencia del caso de Puebla que nos menciona Montse, pero creo que lo tuvo alguna vez. En fotografías antiguas de la facultad de odontología de mi universidad puede verse un cuadro de la santa presidiendo el salón. ahora creo que ese cuadro se encuentra en el museo universitario. Cosas del Laicismo…

    • Pues mira, Luchito, yo no habría quitado el cuadro de la Santa de su sitio, pero lo prefiero cien mil veces en el museo, que quemado o hecho astillas en la calle… ¿me entiendes, no? 😉

      Ojalá la gentuza que destruyó nuestro patrimonio durante la guerra se hubiese conformado con su traslado a los museos.

        • En España ha habido una reciente polémica con el tema de la retirada de crucifijos de los espacios públicos laicos; cosa por la que algunos han puesto el grito en el cielo. Yo, siendo católica, entiendo que si esos espacios son aconfesionales -como las escuelas públicas- es más que lógico que se quiera retirarlos; pero que vayan a museos o a iglesias, no a trasteros o a la basura.

          En cambio si se tratase de espacios religiosos, lógicamente tal petición no tiene el menor sentido.

  5. Ana Maria no me puedo imaginar que con las mujeres martires de la antiguedad fueran a puñetazo limpio,vamos,yo no se que heredaron los romanos de los griegos.
    Para mi es preferible la cultura griega a la romana,¡si hasta los dioses se agenciaron!.

    • Bueno, eso no es cierto, Abel. Los romanos no se agenciaron los dioses de nadie; ellos tenían su panteón propio. Lo que pasa es que como la romana es una civilización de gran capacidad sincrética, lo que hicieron fueron asociar sus dioses con los dioses extranjeros a los que se parecían. Así, vieron que su Venus se parecía a la Afrodita griega, su Júpiter al Zeus griego, su Mercurio era como el Hermes griego… y los fueron asimilando y fusionando hasta que parecieron que eran los mismos, pero no lo eran: los griegos tenían sus dioses y los romanos los suyos. Algo parecido hicieron con los dioses celtas, pero no me enrollo.

      Tampoco es cierto que la cultura griega sea mejor respecto al tema de la mujer que la romana; de hecho, los griegos fueron muchísimo más brutales con las mujeres que los romanos, hasta puntos que te sorprendería conocer: los romanos no encerraban a sus mujeres en el gineceo a languidecer de por vida, como los griegos; ni las convertían en una propiedad que se vendía junto con los muebles, como los griegos; ni les prohibían salir a la calle, tener relaciones sociales, ejercitar el arte o incluso heredar o echar una firma como persona jurídica, cosas que las romanas podían hacer y hacían, y las griegas ni de lejos. Digo las griegas que querían ser respetables, que no quisieran ser automáticamente equiparadas a prostitutas y tratadas como tales.

      No sigo por no aburrir, pero que conste que tenemos una visión idealizada de la cultura griega que para nada casa con la realidad. En el arte y en la filosofía fueron maestros, pero la forma en que trataban a la mujer es totalmente repulsiva.

      Yo lo tengo claro: entre griegos y romanos, me quedo con los romanos. No tienes más que citar a mujeres romanas que lograron su lugar en la Historia, y son muchas; griegas, poquísimas, y la mayoría prostitutas.

  6. Pues yo que también en varias ocasiones eh sufrido molestias en los dientes, realmente admiro la fuerza de estas santas eo si eh de decir que solo conocía a San Apolonia en referencia a este martirio, una duda Ana ¿existen hombres mártires que haya recibido martirios de sacarles las muelas o los dientes?

    • Desde luego que existirán, pero yo, pobre de mí, con las mujeres ando suficientemente atareada como para acordarme de los varones. Pero por supuesto que también a más de un mártir varón lo habrán abofeteado y le habrán roto los dientes. Si algún lector puede aportar un nombre o dos, lo agradeceré.

Deja un comentario