San Buenaventura de Bagnoregio, cardenal franciscano y Doctor de la Iglesia (I)

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Tabla gótica del Santo, obra de Vittorio Crivelli (s.XV).

Pregunta: Muchísimas gracias por contestarme y por lo que sus palabras me aportan para el conocimiento del relicario de San Buenaventura, cuya foto le envié. ¡Muchas gracias! Ya sabe que todo lo referente a este santo, me interesa mucho ya que es el Patrón de mi pueblo: Alcudia de Guadix-Valle del Zalabí, (Granada-España) y que si tiene más información que me la envíe  cuando buenamente pueda. Que San Buenaventura le bendiga. Le envío una foto del Santo. ¡Gracias!

Respuesta: Nos alegra el haberte sido útil. Escribir sobre San Buenaventura y pretender hacerlo en sólo tres artículos, supone que hay que saber manejar las tijeras mejor que un sastre. Veremos a ver qué nos sale.

Su vida
Nació en el siglo XIII en Civita, perteneciente hoy a Bagnoregio, siendo hijo de Juan de Fidenza y María de Ritillo; en el bautismo se le impuso el nombre de Juan. Tradicionalmente se dice que nació en el año 1221, pero como su doctorado en teología en París lo consiguió en 1253 y la edad estatutaria era de treinta y cinco años, esto supone que habría de nacer antes de 1218.
Él mismo nos cuenta que siendo niño fue curado milagrosamente de una enfermedad gracias a un voto que había hecho su madre a San Francisco de Asís. Fue educado en el convento franciscano de su ciudad natal, marchando en 1238 a la ciudad de París, a fin de estudiar filosofía, obteniendo su licenciatura en Artes en el año 1243 e ingresando el mismo año en la Orden Franciscana donde tomó el nombre de Buenaventura. Hizo el noviciado, estudió cinco años de teología siendo “su padre y venerado maestro” el insigne teólogo franciscano inglés Alejandro de Hales. Por su amplia y variada preparación, quedó como profesor en el mismo convento donde él se había preparado.

Pero como ya hemos escrito en algún que otro artículo, por aquel entonces, los maestros parisinos estaban en lucha con las órdenes mendicantes, cuyos docentes sólo consiguieron el título y el derecho corporativo a enseñar el 12 de agosto de 1257 bajo el pontificado de Alejandro IV. En aquel tiempo, San Buenaventura era Ministro General de la Orden, habiendo sido elegido estando él ausente y con apenas cuarenta años de edad, en el Capítulo General de la Orden, celebrado en Roma el día 2 de febrero de aquel mismo año, sucediendo al Beato Juan Burali de Parma.

Su generalato duró diecisiete años, de 1257 al 1274 y coincidió con un difícil período dentro de la Orden, porque mientras que unos se empeñaban en seguir severamente la Regla, otros solicitaban una cierta flexibilidad en su aplicación, por lo cual tuvo que utilizar sus mejores dotes de inteligencia, prudencia y fidelidad al espíritu del santo fundador, siendo conscientes de las exigencias que se le imponían a una Orden que estaba en continuo desarrollo tanto en el número de frailes que la componían, como en las obras que realizaba tanto dentro de la Iglesia como en el seno de la sociedad civil.

El Santo es curado de niño gracias a la intercesión de San Francisco. Lienzo barroco de Francisco de Herrera, 1628.

Los que mantenían las posiciones más rigurosas, los llamados “espirituales”, cayeron en la desobediencia interna dándoles argumentos a los parisinos opuestos a las Órdenes mendicantes. Contra las oposiciones de los maestros parisinos y del mismo clero y siempre en contacto con los superiores provinciales de la Orden, San Buenaventura reivindicó el derecho de los franciscanos a tener su propia vida disciplinaria, su libertad de ministerio pastoral, sus estudios y actividades académicas, aunque sin solicitar para su Orden, ningún tipo de privilegios ni de favores papales y siempre recomendando a sus frailes que fueran moderados, que colaborasen armoniosamente con todos, que defendieran la plena validez de la vida mendicante y especialmente, el ideal evangélico de la Regla de su Orden. Son importantísimos sus escritos en este sentido: “Quaestiones disputatae de perfectione evangelica”, “De paupertate”, “Determinatio circa Regulan et Apología pauperum” y otros.

Presidió cinco Capítulos Generales, el primero de ellos en Narbona en el año 1260 y a instancia de los miembros de este Capítulo comenzó a escribir la vida de San Francisco. Se cuenta que estando en esta tarea, un día fue a verlo Santo Tomás de Aquino y se lo encontró absorto en su celda y para no interrumpirlo comentó: “Dejemos que un santo escriba sobre otro santo”.

Pero dejando aparte esta anécdota que parece que es real, digamos que en algunas de sus cartas, corrigió y denunció algunos abusos y defectos y justificó el uso de iglesias más grandes a las originales franciscanas a fin de poder celebrar mejor los oficios divinos. Con una serie de providencias disciplinarias, ascéticas, devocionales y litúrgicas, que fue sacando adelante en cada uno de los Capítulos Generales que presidió, dio a la Orden un conjunto de normas y directrices espirituales, que fueron fundamentales para su crecimiento espiritual y material, como por ejemplo, “las Primeras Constituciones Generales”, que salieron del capítulo de Narbona de 1260 o la “Legenda maior Sancti Francisci”, producto del capítulo general de Pisa en el 1263.

El Santo ingresa en la Orden franciscana. Lienzo barroco de Francisco de Herrera.

Secundó y promovió al mismo tiempo tanto las actividades intelectuales (los estudios), como las pastorales: predicación, misiones y ecumenismo a fin de conseguir la unión de las Iglesias latina y griega. Con su sabio gobierno, autoridad y santidad mantuvo unida a la Orden franciscana que en aquellos momentos tenía la friolera de más de treinta mil frailes. No fue tanto un gran organizador como un sabio legislador y un santo moderador en lo disciplinario, un padre y un maestro, un modelo perfecto de vida franciscana tanto en la acción como en la oración; una especie de unión entre las actividades de las hermanas Marta y María, por lo que se le ha definido como el segundo fundador de la Orden de los Frailes Menores.

Aunque como consecuencia de su delicada salud estuvo durante mucho tiempo en París, viajó muchísimo para atender las necesidades de la Orden, especialmente por Italia y Francia, aunque visitando Inglaterra en dos ocasiones, Flandes, Alemania y España, predicando tanto al pueblo como al clero y los monjes, en las universidades y en las cortes e incluso ante algunos Papas en Orvieto, Perugia, Viterbo y Roma.

En el año 1265, el Papa Clemente IV intentó nombrarlo arzobispo de York, pero el santo consiguió disuadirlo. Lo que no pudo evitar es que el 28 de mayo de 1273, el beato Papa Gregorio X lo nombrara cardenal obispo de Albano pues se lo impuso por “santa obediencia”, llamándolo urgentemente a Roma. Los legados del Papa que le llevaban el capelo cardenalicio, le salieron al encuentro y lo encontraron en el convento de Mugello lavando los platos y como él tenía las manos sucias, les rogó que colgaran el capelo en un árbol y que, mientras terminaba su tarea, ellos pasearan por la huerta del convento. Sólo entonces los atendió.

Como San Buenaventura había trabajado a favor de la unión entre griegos y latinos, el Papa Gregorio X le encomendó preparar los temas que iban a tratarse en el concilio de Lyón en el que se intentó conseguir la unión entre las dos Iglesias. Aunque al concilio asistieron los teólogos más famosos de la época, el padre conciliar más notable fue el propio San Buenaventura, siendo denominado “lingua loquebatur angelica, peregrinus in terris”. En el concilio tuvo dos importantes intervenciones el 26 de mayo y el 29 de junio del año 1274 y aprovechando el intervalo entre la segunda y la tercera sesión del concilio, convocó el Capítulo General la Orden, donde renunció a la responsabilidad de Ministro General. El beato Francisco de Fabriano dijo de él que era: “Vir eloquentissimus fuit, pulcherrimus sermocinator ad clerum et praedicator ad populum, in cuius praesentia ubique terrarum omnis lingua silebat”.

El Santo en el Concilio de Lyon. Lienzo del pintor barroco español Francisco de Zurbarán (s.XVII).

Participó activamente en las conversaciones con la delegación de la Iglesia Griega y conseguida la unión entre las dos Iglesias, en la celebración de la misa de acción de gracias el día de los santos apóstoles Pedro y Pablo, donde los textos de la epístola, el evangelio y el credo fueron cantados en latín y en griego, tuvo su famosa predicación de la que he hablado anteriormente. Extenuado y fatigado por los trabajos conciliares, durante la celebración de la cuarta sesión, que fue la más laboriosa por la cantidad de cánones aprobados y por otros actos, el día 7 de julio cayó gravemente enfermo y al cabo de una semana, al alba del domingo 15 de julio, con cerca de cincuenta y seis años de edad, moría en Lyon.

En sus funerales participaron el Papa y todos los padres conciliares siendo sepultado en la sacristía de la antigua iglesia de San Francisco. El panegírico sobre el santo fue pronunciado por el dominico Pedro de Tarantasia que posteriormente sería elegido Papa tomando el nombre de Inocencio V, el cual dijo de él: “Cuantos le conocieron, le amaron y le respetaron. Simplemente con oírle predicar, uno se sentía motivado a seguir sus consejos, ya que era un hombre muy afable, humilde, comprensivo y cariñoso; estaba adornado por todas las virtudes”. Su muerte le ahorró la pena de ver cómo el Patriarcado de Constantinopla rechazó el acuerdo conseguido entre griegos y latinos en el concilio de Lyon.

Canonización
De San Buenaventura casi podríamos decir que fue canonizado en vida; me explico: la bula por la cual el Papa Clemente IV lo nombraba arzobispo de York, elogiaba de tal manera su inocencia, el esplendor de su vida religiosa, su prudencia y demás virtudes, que era el equivalente a los elogios que sobre una persona se hacen en las bulas de canonización. Después de su muerte, el beato Papa Gregorio X hizo otro tanto ya que era palpable que la vida de San Buenaventura era un continuo ejercicio heroico de todas las virtudes, como hemos dicho más arriba, el propio Santo Tomás de Aquino lo denominó santo en vida y el estudio de su obra, asimismo lo atestiguaba. Sus objetos personales eran guardados como reliquias y su fama permanecía en el tiempo, pero pasaba el tiempo y la canonización oficial no llegaba.

Entierro del Santo. Lienzo del pintor barroco español Francisco de Zurbarán.

San Bernardino de Siena y otros eclesiásticos ilustres se quejaban de esto. Los tiempos de abandono por los que atravesaba la iglesia, el descuido de su cuerpo que prácticamente estaba abandonado en una iglesia antigua de Lyon, la falta de una biografía escrita y otras muchas cosas más, hicieron que hasta principios del siglo XV, la Iglesia que tanto lo había elogiado en vida, no se tomara en serio su canonización oficial después de su muerte. Pero en 1450, su cuerpo fue trasladado a la nueva iglesia de San Francisco de Lyon, se multiplicaron los milagros que se atribuían a su intercesión, el pueblo francés empezó a exigir su santificación y el capítulo general de la Orden en el año 1475, así como los príncipes de Florencia, Siena, Perugia y otras ciudades italianas empujaron al Papa Sixto IV, que era muy devoto del santo, para que ordenase la incoación del proceso.

Este fue complejo en tanto en cuanto tuvieron que examinarse sus escritos, así como comprobar que todo lo que de él se decía era absolutamente histórico. De hecho, podríamos decir que hubo dos procesos paralelos: uno llevado a cabo en Roma por una comisión compuesta por tres cardenales y otro realizado en Lyon. Aunque los tres cardenales romanos recabaron todo tipo de información y examinaron exhaustivamente su vida y obra, fue el propio Papa quién para darle más solemnidad al proceso, ordenó mediante una bula fechada el 7 de agosto de 1478, que se reabriese el segundo en Lyon. En él, además de examinarse de nuevo toda su obra, se interrogaron a cincuenta y cuatro personas consiguiéndose numerosos testimonios de milagros atribuidos al santo. Las actas, finalmente se enviaron a Roma donde de nuevo fue sometido a un severo examen desde el punto de vista teológico y jurídico, concluyendo dos años más tarde con el voto unánime de todos los cardenales reunidos en un consistorio y con la Bula “Superna caelestis” promulgada el 14 de abril de 1482, que era domingo “in albis”. Ese mismo día tuvo lugar la solemne canonización en la basílica vaticana, estando presentes veintitrés cardenales, numerosos obispos y príncipes, clérigos y religiosos y una enorme multitud de peregrinos llegados principalmente de Francia e Italia.

Panorámica de la ciudad de Cività di Bagnoreggio, Italia, conectada por un puente a la patria natal del Santo.

Mañana trataremos sobre su festividad, culto y reliquias y en el último artículo, lo haremos sobre su obra, su doctrina y su proclamación como Doctor de la Iglesia.

Antonio Barrero

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

31 pensamientos en “San Buenaventura de Bagnoregio, cardenal franciscano y Doctor de la Iglesia (I)

  1. Se me hacía tarde que no escribieras sobre San Buenaventura Antonio. Yo tenía un dato erróneo que me aclaras hoy. Tenía entendido que ambos santos (Santo Tomás de Aquino y San Buenaventura) nunca llegarían al concilio de Lyon, sino que morirían antes de llegar. Lo bueno que ya me quedó claro.

    Lo que me sorprende es que más pronto fue canonizado Santo Tomás de Aquino que San Buenaventura. De ambos con los dominicos estudié sus escritos pero a mi me gustó más la corriente de Santo Tomás que las de San Buenaventura, pero ojo, que no le quito la importancia de los escritos de San Buenaventura. Ciertamente le tocó a San Buenaventura un periodo difícil para organizar a la OFM pero para mi lo hizo bastante satisfactorio para la propia orden.

    Me gustaría que me hablaras sobre su trabajo como Obispo. ¿Por qué el papa lo elegiría obispo de Albano? ¿Se sabe qué hizo en su diócesis? ¿Se conoce su trabajo pastoral?

    • Emmanuel,
      ¿Por qué tardó tanto su canonización? El tema es complejo de explicar porque influyeron muchos factores, algunos de los cuales menciono en este artículo y lo seguiré haciendo en el de mañana. También posiblemente los dominicos fueron más pragmáticos que los franciscanos. El tema de las canonizaciones y beatificaciones de sus miembros no ha sido uno de las prioridades en la Orden Franciscana y eso que quizás sea la Orden que más santos y beatos tiene.

      Como obispo de Albano fue consagrado por el mismo Papa el Beato Gregorio X, pero el Papa lo retuvo junto a sí a fin de preparar el Segundo Concilio de Lyon, en el cual él dirigió los debates. Luego el título de obispo de Albano fue más un título dado para ayudar al Papa que para atender una diócesis concreta, sobre todo teniendo en cuenta que esta diócesis es suburbicaria, sufragánea de Roma. Estas diócesis están localizadas en los suburbios de Roma y siempre han estado reservadas para los cardenales del orden de los obispos.

  2. Aunque conocía a San Buenaventura por su representación en el arte, no tenía ni idea de que este cardenal fuese franciscano, tampoco Doctor de la Iglesia. Creo que de verlos revestidos de la púrpura cardenalicia ya se me olvida que pueden estar dentro de una Orden perfectamente. Cosas de los atributos y la iconografía, vaya.

    El nombre es también muy curioso y poco convencional. ¿Sabes por casualidad por qué lo tomaría?

    • ¿Por qué escogió el nombre de Buenaventura? Realmente no lo se.
      Buenaventura es un nombre compuesto por Bona y Ventura. Como santos individuales si han existido con anterioridad a él pero con el nombre completo de Buenaventura no existe ningún santo o beato anterior.

      En cuanto a su representación iconográfica tengo que decir que en nada se parece a cómo iría él vestido en realidad. Llevaría a secas el hábito franciscano y si no, fíjate en la cuenta que echa cuando van a llevarle el capelo y él estaba lavando los platos.

      • Metiendo un poco, Antonio yo en varias biografías de San Buenaventura eh leído que dicen que cuando San Francisco lo curó, le impuso las manos y le dijo, buena ventura, como deseandole un buen augurio y sus padres debido a esto, en honor a San Francisco decidieron llamar al niño Buenaventura, como agradecimiento a su benefactor.

  3. La foto del borgo, non è Bagnoregio, ma il famoso borgo medievale di Civita di Bagnoregio, collegata a Bagnoregio dal quel ponte che si vede anche in foto.

  4. Muchas gracias Antonio. También San Buenaventura tiene un merecido homenaje en la ciudad de Valencia en forma de representación cerámica en una bella hornacina que aparece en la fachada principal de la histórica iglesia de Santa Catalina Mártir. Esta hornacina contuvo una escultura de busto redondo de la Virgen de la Paz, dedicada por sus devotos de la localidad de Villar del Arzobispo y hoy desaparecida, y que es coronada por la imagen del santo. Adjunto sus gozos devocionales http://gogistesvalencians.blogspot.com.es/2012/01/gozos-al-serafico-doctor-san.html

  5. Y a mi me habían dicho que la OP era la orden con más beatos y santos; y los benedictinos dicen que es la OSB.

    ¿Cómo ahí que?

    ¿A quién le creo?

    • Vamos a ver, yo no los he contado uno a uno, pero contando los canonizados o beatificados individualmente o reconocidos por “culto inmemorial” más los canonizados y beatificados en grupos numerosos, los franciscanos son más que los dominicos, que tampoco se quedan a la zaga.

      Otro tema es el de los benedictinos, porque son más si metes a los Premonstratenses, Camaldulenses, Trapenses….. ¿Cuantas ramas no han salido del tronco inicial de los benedictinos? Además, es una Orden mucho más antigua, así que en este tema puedes llevar razón.

  6. Que ganas tenia de que se hablara en este blog de este gran santo teólogo, yo desde hace tiempo le tengo mucha estima por ser de la Orden Franciscana. Con este articulo Antonio me quedan muchas cosas claras respecto al concilio de Lyon y también sobre los primeros años de su vida cuando estudiaba.
    Yo personalmente creo que podría haber llegado a ser Papa de no ser por la inesperada muerte.
    En cuanto a su iconografía casi siempre se le suele presentar con el hábito franciscano y con la vestiduras típicas cardenalicias cubriendo los hombros, también con el capelo cardenalicio tendido en los pies.
    De este Gran Santo puedo decir que junto con el también nombrado Santo Tomas de Aquino, es el santo que más devoción le tiene el Papa Benedicto XVI ( yo supongo por esta vinculado/os sus patronazgos a la teología).

  7. Yo tambien esperaba que se hablara ya de el gran Buenaventura.
    No conocia mucho de su vida,pero creia que habia llegado a conocer a San Francisco.
    Esperare mañana el articulo en el que tocas el tema de las reliquias entre otros.

    • Abel,
      San Buenaventura no conoció personalmente a San Francisco pero no hizo falta, pues llevaba su espíritu metido hasta el tuétano. Tal es así que se le llama el segundo fundador de la Orden.

      En el tema de las reliquias te vas a decepcionar porque como leerás mañana, fueron destruidas.

      • Yo tenía entendido que el papa Benedicto XVI le era más devoto a San Agustin. Es el Padre de la Iglesia que más cita.

        En cuanto a las reliquias de San Buenaventura que pena que se hayan destruido. Espero que hayan conservado algo del cuerpo en alguna teca o altar.

  8. Antonio muchas gracias por este articulo ya hacia falta que escribiesen sobre este gran Doctor de la Iglesia, estare pendiente de los siguiente artículos, es curioso lo que dice Ana por lo visto en Europa es más común ver a San Buenaventura vestido como cardenal, y al menos aqui en México lo suelen vestir con el hábito franciscano pero con la muceta roja y el bonete o el capelo cardenalicio encima nada más.

    • Tienes razón, aquí lo habitual es verlo de cardenal o doctor; pero ahora que me fijo en la tabla gótica de Crivelli, lleva el hábito franciscano bajo los ornamentos cardenalicios. Corta de vista que estoy 😀

      • Pues yo me atrevería a jurar que se podría contar con los dedos de una mano las veces que se pondría la mitra. Era franciscano químicamente puro y el episcopado le fue impuesto por santa obediencia. El jamás lo hubiera aceptado de no haber sido así.

        • Si, lo creo Antonio, aqui en México los templos franciscanos que tienen imágenes de este Santo como ya dije siempre va con el hábito franciscano, mueta y bonete o capelo, pero con mitra casi nunca, solo en el caso de imágenes de vestir y que la verdad no son muchas, supongo que quizas se deba a la influencia de que los que evangelizaron estas tierras eran los franciscanos descalzos y quizá mas cercanos a este sentir de san Buenaventura

  9. Estimado Antonio:
    Estoy escribiendo acerca de San Buenaventura. Hay una información que no he podido encontrar en ninguna parte. Talvez puedas ayudarme a encontrarla:
    ¿San Buenaventura fue ordenado presbítero? Si Sí, ¿en qué oportunidad? Si No, ¿cómo fue obispo?
    De antemano, muchas gracias.

    • Amigo Gonzalo,
      Aunque no te puedo decir la fecha exacta de su ordenación, lo que si te puedo confirmar es que San Buenaventura fue ordenado de sacerdote, después de licenciarse en Paris y siendo ya fraile franciscano. Era ya sacerdote cuando fue nombrado Ministro General de la Orden.

      Desde la Edad Media para ser consagrado obispo es necesario estar ordenado de presbítero, pero eso no ha sido siempre así porque, como tu bien sabes, en los primeros siglos de la Iglesia, fueron consagrados como obispos simples laicos (ejemplo: San Ambrosio), ya que al ser el episcopado el sumo grado del Orden Sacerdotal, al recibirlo, se recibe el sacerdocio en su integridad.

      Pero yendo de nuevo a lo que preguntas: San Buenaventura era sacerdote cuando fue consagrado obispo.

  10. Estoy tratando de encontrar el escrito de las constituciones de Narbona de 1260, pero no aparece por ningun lado; alguien podria enviarme algun enlace para localizarlas; de antemano muchas gracias.

  11. Como una pequeña colaboración ilustrativa les podría dejar una imagen que no conocen. Es un cuadro de final del XVII en el que se representa la muerte de San Buenaventura, con la presencia del Papa Gregorio X y del arzobispor de Lyon. Es un cuadro de 165 x 165 cm que está en una colección particular, y que estuvo durante muchos años en la ciudad de Jaén. Si me dicen como poder mandarles una foto del cuadro lo haré encantado.
    Un saludo

    • Muchas gracias, Manuel, por tu oferta.
      Ponte en contacto con el blog (pincha en contacto) y te facilitarán el e-mail donde puedes enviar la foto. Permíteme que por prudencia, yo no quiera publicar el e-mail del blog.

    • Por tratarse del Santo Patrón de mi pueblo Alcudia de Guadix (Granada) – España, me agradaría mucho poder tener una foto de esa obra de la que Usted habla. ¡Muchas gracias!

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