San Luis María Grignon de Montfort

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Detalle del Santo en una escultura de la galería de los Fundadores en la nave principal de la Basílica de San Pedro del Vaticano, Roma (Italia).

Fundador de las congregaciones de los Misioneros Montfortianos, las Hermanas de la Sabiduría y los Hermanos de San Gabriel. Hijo de Jean Baptiste de oficio abogado y de Jeanne-Robert. Nació el 31 de mayo de 1673 en Montfort, no muy lejos de Rennes, en Bretaña (Francia); crecería cerca de ahí en La Bachelleraye en una granja y era el segundo de los dieciocho hijos de este matrimonio.

Su familia era de profundas raíces religiosas; su madre tenía a tres hermanos sacerdotes, uno de ellos era el Padre Alaín Robert con quien vivió como huésped en 1684 con once años de edad, en Rennes, para estudiar en el colegio jesuita de Santo Tomás Becket, donde realizaría allí los estudios humanísticos de tipo clásico. Un primer ciclo de cinco años –la gramática– conducía al año de retórica y después al bienio de filosofía. Era considerado por los maestros como piadoso, talentoso, buen estudiante y un tanto tímido, con excepción cuando se trataba de ayudar a los demás; ayudaba a enfermos y a indigentes.

En la iglesia del Santo Redentor (santuario carmelita) se convencería de su vocación al sacerdocio. Tenia el gusto y el talento para el arte, en su tiempo libre se dedicaba al dibujo y a la pintura, alguna vez tomó lecciones y siempre guardó una atención especial al arte figurativo. También la práctica del teatro dejará huellas en el futuro misionero, cuando organizará espectaculares procesiones y liturgias o cuando hará construir calvarios. Su formación literaria era sólida y lo podemos ver en la facilidad que tuvo para componer versos, su estilo para escribir, siempre claro, sintético pero no seco. Su director espiritual sería el padre Philippe Descartes, que lo guió por un camino de pobreza evangélica, la importancia de un apostolado activo y una necesidad primaria de la búsqueda de Dios.

En 1692 se le presentó la ocasión de estudiar en París, en el Seminario de San Sulpicio. Para este momento ya tenía algunas ideas precisas, obtenidas de las enseñanzas y de los ejemplos de sus maestros: ser sacerdote para poner a Dios en el primer lugar y para estar al servicio de los pobres. En la congregación mariana del colegio había comprendido el valor de la fe, la urgencia del apostolado y una constante referencia a María, Madre de Cristo y de cada uno de los fieles cristianos. Eran los inicios de una meditación que habría de continuar toda su vida: el amor de la Sabiduría de Dios, Jesucristo, hacia la humanidad y la búsqueda de tal Sabiduría por parte del hombre.

El Santo predicando ante sus feligreses. Vidriera decimonónica en la iglesia de Montfort-sur-Meu, Francia.

Peregrinaba generalmente los sábados a la Catedral de Nôtre-Dame. San Luis era un hombre influenciado por la espiritualidad de María. Cuando Montfort habla de la fe de María dice que ella nos dará esta fe, una fe verdadera, una fe valerosa que es como la clave de los misterios de Cristo, “Jesús viviente en María”.

Fue ordenado sacerdote el 5 de junio de 1700, teniendo lugar la ceremonia en el arzobispado cerca de Nôtre-Dame; en la iglesia de San Sulpicio celebraría su primera Misa. Su gran anhelo era convertirse en misionero de los pobres y por eso en Nantes vivió en la comunidad de San Clemente para trabajar con los pobres. San Clemente era una comunidad de sacerdotes de clero diocesano, pero se vio obligado a salir por desilusión pues no le ayudaba para su trabajo misionero. Se sentía atraído por la vida escondida, un enorme fervor para que todos conocieran el amor de Dios y enseñar el catecismo. Aquí comienza a tener ideas de formar a un grupo de sacerdotes pobres para que le ayudaran a hacer este tipo de trabajo.

Ya en Poitiers trabajaría en un hospicio de pobres; es aquí en Poitiers donde conocerá a la Beata María Luisa Trichet quien será la primera de las “Hijas de la Sabiduría” una congregación fundada más tarde por San Luis María. Ya tenía poco mas de tres años de haber sido ordenado sacerdote y no encontraba su sitio, su lugar; de Poitiers regresaría a París y de París de nuevo a Poitiers. Se preguntaba si su camino era estar con los pobres o dedicarse a las misiones formando un nuevo catecismo, mas sin embargo también le llamó la atención el hacerse contemplativo (recordemos que sentía a la vez una atracción especial hacia la vida escondida).

San Luis fue un hombre siempre en busca de la voluntad de Dios, un hombre misionero y un eterno peregrino; llegó el punto de que, como no lo comprendían y hasta había sido expulsado de la diócesis en Poitiers, hizo una peregrinación a Roma. No se sabe con certeza la ruta que siguió nuestro Santo, pero sí que el 6 de junio de 1706 lo recibiría su Santidad Clemente XI a quien el papa lo llamaría “Misionero Apostólico” y le confió la misión de evangelizar el pueblo.

Regresando a Francia, San Luis trabajaría como misionero sobre todo en el oeste de Francia (Bretaña, Rennes, Nantes, Saint-Brieuc, Luçon, Saint-Maló, La Rochelle…) Fue de parroquia en parroquia predicando; le siguieron laicos y religiosos como franciscanos, dominicos, jesuitas. Conocerá a Maturino Rangeard, de Poitiers, que le seguirá por el resto de su vida. Después conocería a más sacerdotes, entre ellos a Renato Mulot, quien sería el ejecutor de su testamento y a Adrián Valet. De ellos y de un grupo de laicos nacería la “Compañía de María”.

El Santo, fundador de las Hijas de la Sabiduría. Lienzo decimonónico en la iglesia de Saint-Laurent-sur-Sèvres, Francia.

Montfort utilizaría todo un proceso y esquema bien definido sobre una organización para procurar guiar a las personas y que tuviesen así una auténtica conversión. Para ello utilizaría mucho la religiosidad popular y las devociones, tales como procesiones, erección de calvarios, construcción de una cofradía… y sobre todo la confesión y la comunión como sacramentos. Siempre consigo la propuesta de “a Jesús por María”. En plena actividad misionera, se presentaron varias dificultades para Montfort. Perduró clamoroso e inexplicable el episodio del calvario de Pontchâteau, construido por todo el pueblo de la región durante varios meses de trabajo y demolido repentinamente  por las autoridades, con una orden que llegó en la vigilia misma de su inauguración, el 13 de septiembre de 1710.

San Luis María es considerado un santo predicador, misionero, un hombre de caridad, un peregrino, eucarístico y muy devoto a la Madre de Dios. De hecho una de sus obras es “Tratado de la verdadera devoción a la Santísima Virgen”. Pero dado su extremo respeto, veneración y amor a la Virgen María, condujo a pensadores católicos a considerarla como una obra que exagera el culto a la Madre de Dios, el culto de hiperdulía que se debe sólo a la Virgen María. Para lo cual la Iglesia como Madre y Maestra no encontró ningún error en las obras del santo misionero.

En 1842 fue hallado el manuscrito del Tratado de la verdadera devoción a María, que lo hizo famoso en todo el mundo. La idea central de este tratado es: como Jesucristo ha escogido a María para venir al mundo y realizar nuestra salvación, así nosotros tenemos que recurrir a María y tomarla como modelo para llegar a ser plenamente conformes a Jesucristo. De ahí la propuesta del santo misionero para consagrarse a Jesús por medio de su madre la Virgen María. “Dios Padre juntó todas las aguas, y las llamó mar; juntó a todas sus gracias, y las llamó María. Este gran Señor tiene un tesoro o almacén riquísimo en la que ha encerrado cuanto tiene de más hermoso, refulgente, raro y preciso, hasta su mismo Hijo; y este inmenso tesoro es María, a quien los santos llaman “el Tesoro de Dios”, y de cuya plenitud se enriquecen los hombres” (Tratado de la verdadera devoción a la Santísima Virgen María).

Santo Tomás de Aquino dice que Nuestra Señora recibió de Dios todas las cualidades que sería posible que Dios diera a una criatura. De manera que ella se encuentra en el ápice de la creación, asentando su trono sobre los más altos coros angélicos, siendo inferior solamente al propio Dios.

Vista actual del Calvario de Pontchâteau, Nantes (Francia), reconstruido tras su demolición, originariamente alzado por iniciativa de San Luis María.

No sólo dejó este hermoso tratado sino que también nos dejaría “los Cánticos”“El amor de la Sabiduría eterna”, la obra que nos habla del amor apasionado de Dios por nosotros, manifestado sobre todo en Jesucristo; “El secreto de María”, que es la síntesis del Tratado. Otras obras tales como: una “Carta a los amigos de la Cruz”, “la Súplica ardiente”“El secreto admirable del S. Rosario”, las Reglas para sus misioneros y para las Hijas la Sabiduría, cartas y apuntes.

Trabajó mucho en La Rochelle y consiguió buena respuesta por parte del pueblo. En la iglesia de los Dominicos tuvo varias y el contacto con los ambientes dominicos contribuyó en hacerle intensificar la predicación del Rosario y a promover las cofradías del mismo.

San Luis María Grignon de Montfort recibiría de manos del padre Renato Mulot la unción de los enfermos y bendijo San Luis a todos los que estaban en su lecho, firmó su última voluntad y testamento y moriría el 28 de abril de 1716, en Saint-Laurent-sur-Sèvre, en Vandea, por una pulmonía en plena misión, por grandes fatigas a la edad de 43 años. Fue sepultado en la iglesia de Saint-Laurent. Sobre su tumba ha sido construida una basílica, meta de peregrinaciones. El papa San Juan Pablo II, el 19 de septiembre de 1996, quiso honrar con su visita a Saint-Laurent al Santo que fue su guía espiritual desde los años de la juventud. Fue proclamado beato por S.S. León XIII el 22 de enero de 1888 y canonizado por el Venerable Pío XII el 20 de julio de 1947.

Sepulcro del Santo en la iglesia de Saint-Laurent-sur-Sèvres, Francia. Como se puede observar, la tumba es doble, pues junto a él está enterrada la Beata María Luisa Trichet.

Sobre su tumba está escrito:
“¿Qué miras, caminante? Una antorcha apagada, un fuego a quien el amor consumió, y que se hizo todo para todos, Luis María Grignon Montfort. ¿Preguntas por su vida? No hay una más íntegra. ¿Sus penitencias indagas? Ninguna más austera. ¿Investigas su celo? Ninguno más ardiente. ¿Y su piedad mariana? Ninguno a San Bernardo más cercano. Sacerdote de Cristo, a Cristo reprodujo en su conducta y enseñó en sus palabras. Infatigable, tan sólo en el sepulcro descansó, fue padre para todos, defensor de los huérfanos y reconciliador de los pecadores. Su gloriosa muerte fue semejante a su vida. Como vivió, murió. Maduro para Dios, voló al cielo a los 43 años de edad”.

Como dato curioso, María Luisa de Jesús murió el mismo día, a la misma hora, en el mismo lugar que Montfort, exactamente 43 años después de la muerte del Santo, que había muerto a la edad de 43 años. Sería enterrada al lado de Montfort. El 16 de mayo de 1993, sería beatificada María Luisa de Jesús por el papa San Juan Pablo II.

Emmanuel

Enlaces web:
http://regnummariae.org/espiritualidad_san_luis/un_santo_para_nuestros_tiempos.htm
http://www.ewtn.com/spanish/saints/Luis_Monfort_4_28.htm

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

14 pensamientos en “San Luis María Grignon de Montfort

  1. A mi me llama la atención cómo un hombre tan culto en ciencias y en artes, al mismo tiempo fue tan entregado a los demás y tan santo. Estamos muy acostumbrados (o al menos eso nos parece) a ver a los artistas y “sabios” muy alejados de la realidad, como si vivieran en otro mundo, tratados como ídolos a los que se admiran o de los que se es fans.
    San Luís Maria es todo lo contrario, un hombre culto y un artista con los pies en el suelo y entregado completamente. Es verdad que existen otros santos modernos del mismo tipo y yo me pregunto ¿cuántos artistas y hombres cultos existirán que realmente son santos, que no lo sabremos nunca y que nos parecen que están “en las nubes”? ¿Seremos siempre justos con todos ellos?
    Gracias, Emmanuel, por este interesante artículo.

    • Antonio

      Se me viene a la mente el llamado “Arquitecto de Dios” Antoni Gaudi. O también no dudemos de la basta cultura de la recién nombrada Doctora de la Iglesia Santa Hildegarda de Bingen entre otros. ¿Pero cuántos serán santos? Solo Dios lo sabe y sin duda muchos lo han de ser. Aunque los mencionados solo Antoni Gaudi es más cercano a nuestro tiempo, no dudo en nada en que en la vida oculta de muchos de estos hombres cultos y artistas vivan una espiritualidad profunda.

  2. A este Santo sólo lo conocía porque muchas estampas o novenas a la Virgen traen invocaciones o reflexiones de su autoría. Me gustaría saber si ese “Tratado de la auténtica devoción a la Santísima Virgen” es una obra cumbre de la mariología, o simplemente un rollito devoto. Quisiera leer textos buenos sobre mariología; no rollitos devotos. Ya me entendéis.

    Y con todo respeto al Santo, pero el tema de los calvarios en plena naturaleza me parece prescindible. No hablo de los via crucis, esos casetones blancos con sus tejaditos y sus cerámicas de los pasos del Calvario hasta la cruz que corona la montaña; que son preciosos y ojalá se conserven siempre. Hablo de las figuras grandes al estilo de la foto. Calvarios de éstos hay en muchas partes y sinceramente, salvo alguna excepción que quizá exista, pero que no conozco; todos brillan por la ausencia de su valor y gusto artístico; y hay algunos que son totalmente espantosos. Personalmente considero que sólo estropean el paisaje natural, que es obra de Dios y además una obra totalmente insuperable, que le alaba como ninguna obra de arte jamás llegará a igualar.

  3. En lo personal yo nunca he estudiado la Mariología, respecto al tratado de San Luis María te recomiendo que lo leas aunque sea un libro devocional, no te hará ningún daño. Pero a mi ver está por demás estudiar a María para mi una verdadera devoción a ella es ser sencillos y serviciales como ella lo fue, recordemos su disposición en atender a su prima santa Isabel. Yo lo que se de María es lo que han hablado de ella los Concilios y los Santos. Espero que alguien te pueda ayudar en recomendarte un buen libro de Mariología. 🙂

    Respecto a los via crucis si bien se estropea el paisaje natural como bien dices, tampoco los encontramos en todos los cerros, lomas y paisajes. Dañamos estos lugares con cuestiones más absurdas y para colocar un via crucis en lo personal no me afecta en nada. Además jamás yo he visto uno, pero cuando vea uno me acordaré sin duda de ti y ya te daré mi opinión jejeje

    🙂

    • En eso tienes razón, hay muchas prácticas que son cien mil veces más dañinas con el entorno natural. Yo simplemente hablaba de la perspectiva estética y artística en la contemplación del paisaje.

  4. Gracias Emmanuel,ha sido un articulo muy interesante el que has realizado sobre la vida de San Luis Maria Grignon de Montfort.
    Yo descubri a este santo (como con tantos otros) leyendo los comics de “Vidas Ejemplares” de la editorial mexicana “novaro”.

    Cuanta verdad hay en las palabras ..”a Jesus por Maria”.
    Todos los dias le dedico varias oraciones a Nuestra Madre Santisima,a la que siempre pedimos interceda ante su hijo,quiza por verla mas cercana diria yo.
    No es lo mismo dirigir las suplicas al Altisimo,Dios Todopoderoso y Omnipotente que a su madre,que fue como nosotros.

  5. Abel

    Yo también conocí la vida de varios santos por medio de esas revistas que dices. Sobre todo a Santa Isabel de Hungría, San Daniel Comboni entre otros.

    Bien dices que no es lo mismo en dirigir las suplicas a Altísimo que a su madre. Creo que San Luis María descubrió un especial afecto y amor a la madre de Dios. En mi pueblo suele decirse que lo que uno le pida a María es más fácil de obtener que por medio de otro santo. Y la respuesta que da la gente sencilla de donde soy es que; ¿Qué hijo no quiere tener contenta a su madre? De ahí que Nuestro Señor trate con mucha delicadeza y atención a las súplicas de su Madre Santísima.

  6. Exelente articulo:
    Emanuel creo que la obras sobre mariologia es precisamente llevar a una sana piedad a la Madre de Cristo, me viene a la mente las Obra de san alfonso como las Glorias de Maria o los mismo textos del Concilio Vaticano II que habla de María.

      • Las Glorias de Maria de mi padre Alfonso Maria de ligorio mas que un tratado sobre la Mariologia es un documento que escribio el santo sobre todo lo que se sabia y se pensaba de Maria en el siglo XVIII, y ponerlo al alcance del pueblo es de ahi el exito de la obra incluso en nuestros dias…. Pero creo que despues de mi padre Alfonso y con todo respeto a los demas santos mariologos San Luis merece toda mi admiracion jejeje… tambien estoy de acuerdo contigo el Concilio es muy claro y no se anda con piadosidades y medias tintas….

  7. Emmanuel gracias por este tan bonito articulo sobre este Santo del que aunque habia escuchado hablar no sabia nada de su vida, una duda ¿cuando es su festividad? el 28 de abril?, no eh tenido la suerte de leer las obras de este santo pero se not que deben ser de los mas interesantes y hermosas, muchas gracias

  8. De San Luis María solo había oído que fue evangelizador de la zona de la Vendée, donde en la época de la revolución hubo una espantosa guerra entre los católicos ultraconservadores y el ejército revolucionario, de ahí justificaron la devoción al Sagrado corazón y a la Virgen María del padre Monfort para su alzamiento ¿hablando de la Vendée, que puedes decir sobre los niños mártires de esta zona? Había oído que tienen causa de beatificación

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