Santa Kateri Tekakwitha, virgen

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Detalle de la Santa en su pintura más antigua (ca.1690), pintada por el padre Claude Chauchetière, SJ. Sacristía de la iglesia de San Francisco Javier en Kahnawake, Québec (Canadá).

Hoy, la Iglesia Católica canoniza a la beata Kateri Tekakwitha y junto a ella, a los beatos Pedro Calungsod, Ana Schäffer, Jacques Berthieu, Mariana Coppe, Juan Piamarta y Maria del Carmen Sallés Barengueras. Hoy, la Iglesia Católica tiene en su elenco a siete nuevos santos y desde este blog queremos felicitar a las familias religiosas a las que ellos pertenecieron, a los países donde nacieron y a los países donde ejercieron su misión apostólica.
Dicho esto, tal como prometimos en su día, queremos dedicar nuestro artículo a Santa Kateri Tekakwitha, la virgen canadiense llamada popularmente como “el lirio de los mohawks”.

Nació en el año 1656 en el poblado Mohawk de Ossernenon, cerca de la actual ciudad de Nueva York, siendo hija de un jefe Mohawk llamado Kenneronkwa y de Tagaskouita, mujer católica de Algonquin, que había sido bautizada y educada por unos misioneros franceses y que había sido capturada durante una guerra con los indios iroqueses y llevada a la patria de los Mohawk, casándose con el padre de Kateri, que era pagano. El nombre de Tekakwitha, que significa “aquella que pone las cosas en orden”, le fue impuesto durante la infancia, lo que hace suponer que era muy ordenada.
Cuando tenía cinco años de edad, durante una epidemia de viruela que duró dos años, murió la totalidad de su familia y su salud quedó muy resentida. Fue adoptada por un tío materno que era el jefe de otro clan y que le quitó las ganas de hacerse cristiana como su madre. En casa de su tío fue muy bien cuidada, ayudaba en las faenas domésticas y en la confección de esteras y cestas.

Creció en la inocencia, era una chiquilla tímida y modesta, a la que no le gustaban mucho las reuniones y que solía llevar siempre una manta sobre su cabeza, pues la viruela le había hecho daño en la piel. Cuando sólo tenía trece años de edad le propusieron contraer matrimonio, pero ella se escapó a fin de evitarlo.
En el año 1666 los franceses atacaron a su pueblo, saqueando y quemando sus aldeas y después de duras luchas, lograron un forzado tratado de paz, en el que, entre otras cosas, impusieron la presencia de los misioneros jesuitas y es entonces, en el año 1675, cuando teniendo dieciocho años de edad, después de que los franceses derrotaran a los guerreros de su tribu, Tekakwitha contactó definitivamente con los jesuitas, aunque anteriormente había tenido un contacto esporádico cuando sólo tenía once años.

Detalle de una escultura en bronce de la Santa, obra de Estella Loretto, que reproduce más fidedignamente sus rasgos mohawk. Catedral de San Francisco de Asís, Santa Fe, New Mexico (EEUU).

Estando enferma en la cama, fue a visitarla el sacerdote jesuita francés Jacques de Lamberville, que fue quien la instruyó en la fe de su madre y quien la bautizó el domingo de Pascua del año 1676, imponiéndole el nombre de Kateri, por Santa Catalina de Siena. El hecho de que el Padre Lamberville la bautizara fue debido a que el jesuita observó la firme voluntad de Tekakwitha en hacerse cristiana, pues en aquellos tiempos, los jesuitas sólo bautizaban a quienes estuvieran en peligro de muerte y a quienes demostraban sobradamente que su conversión era irreversible.
Como quería alcanzar la santidad, aunque fue amonestada por los jesuitas, se impuso severas mortificaciones que en numerosas ocasiones la hacían sangrar, cosa que la alegraba porque así sentía que estaba imitando a Cristo en sus sufrimientos.

Allí estuvo unos seis meses después de recibir el bautismo. En parte por las amenazas de su tío y porque la acosaban sexualmente, a sugerencias del padre Lamberville se marchó a la misión jesuita de San Francisco Javier en Sault, cerca de Québec, donde profundizó en sus creencias cristianas. Allí recibió la Eucaristía y dio abundantes muestras de una extraordinaria piedad. Se enteró de que existían conventos femeninos y quiso dedicarse a la vida religiosa, pero los jesuitas la hicieron desistir; y aunque no le faltaron proposiciones de matrimonio, vivió en virginidad los dos años que le quedaron de vida e incluso hizo voto perpetuo de castidad el 25 de marzo de 1679. Escribiéndole al jesuita padre Pierre Cholenec, le dijo: “Me han hecho recapacitar y he tomado mi decisión: me consagro a Jesús, a quien he elegido como esposo y Él solo me tendrá por esposa”. Este sacerdote, junto con el padre Claude Chauchetière, fueron quienes escribieron la primera biografía de nuestra santa.

El padre Chauchetière llegó al territorio Mohawk de Kahnawake en el año 1677, quedando muy impresionado por la piedad de Kateri y en la práctica, considerándola como una santa; pero siguiendo las costumbres de los misioneros franceses, tampoco llegó a abrirse del todo ante los iroqueses que se habían convertido al cristianismo, guardándose algunos “secretos” que no aparecían desapercibidos sobre todo entre las mujeres, que eran quienes en mayor número se convertían.

Kateri Tekakwitha, lirio de los mohawk. Ilustración contemporánea de la pintora Janet McKenzie para una serie de estampas religiosas.

Allí, en 1678, Kateri conoció a María Teresa Tegaiaguenta y ambas, para perfeccionarse más en su fe, comenzaron a utilizar la flagelación mutua como forma de penitencia. Una flagelaba a la otra y viceversa; eso a nosotros nos parece una forma de auto-torturarse, pero entraba en su mentalidad, porque el hecho de derramar su sangre las hacía considerarse más fuertes como iroquesas y más unidas a Cristo como cristianas. Pero en sus ansias de mortificación, no se quedaba sólo en eso, sino que ayunaba asiduamente, andaba sobre brasas y dormía sobre un lecho de espinas.

También acostumbraba a internarse en el bosque donde, junto a una cruz que ella había trazado en la corteza de un árbol, se llevaba horas enteras en oración, aunque sin abandonar jamás sus obligaciones con la familia que le daba cobijo, su ayuda a su comunidad indígena y su asistencia a los servicios religiosos.

Extenuada por su mala salud y por las mortificaciones a las que se sometía, murió en los brazos de María Teresa Tegaiaguenta, con veinticuatro años de edad, asistida por los padres Cholenec y Chauchetiére, quienes le administraron los últimos sacramentos, el 17 de abril del año 1680. Fue extraordinario el cambio que experimentó el cadáver de Santa Kateri inmediatamente después de su muerte. El padre Cholenec escribió: “Aquel rostro de piel morena señalado por la viruela cambió de repente un cuarto de hora después de morir y se convirtió en tan blanco y tan hermoso que todos los presentes quedamos sorprendidos”. Semanas después de su muerte, se les apareció a su amiga Anastasia Tegonhatsiongo, a María Teresa Tegaiaguenta y al propio padre Claude Chauchetiére. Éste hizo construir una capilla cerca de su tumba y cuatro años después de su muerte, dicha capilla ya era meta de peregrinaciones. En la lápida de su primitiva tumba se lee: “Kateri Tekekwitha, la flor más bella que haya florecido entre los hombres de piel rojiza”.

El milagro del cambio de su rostro después de muerta, su aparición post mortem a las tres personas que he mencionado antes y la curación milagrosa de algunas personas que acudieron a su sepelio, hicieron que el proceso de canonización se iniciara en el año 1884, siendo declarada Venerable por el Papa Pío XII mediante decreto del día 3 de enero de 1943 y beatificada por el papa San Juan Pablo II, el día 22 de junio del año 1980. En el Consistorio del 18 de febrero de este año fue anunciada oficialmente su canonización que se celebra el día de hoy. Como dije al principio, se la conoce como “el lirio de los mohawks”, pues el lirio es una flor que simboliza tradicionalmente la pureza.

Vista del sepulcro de la Santa, rodeado de exvotos y ofrendas dejadas por los peregrinos. Iglesia de San Francisco Javier de Kahnawake, Québec (Canadá).

El milagro reconocido para su canonización ha sido el siguiente: En el año 2006, el niño indio lummi, Jake Finkbonner, de seis años de edad, estuvo a punto de perder la vida. Teniendo una herida en los labios, comió carne en malas condiciones y una bacteria antropófaga le infectó la cara produciéndole una desfiguración facial. Teniendo que ser operado de urgencia y temiéndose por su vida, sus padres se encomendaron a la beata Kateri Tekakwitha y le pusieron encima una reliquia de la misma mientras el muchacho estaba recibiendo los últimos sacramentos. Inmediatamente después, la madre del niño se dio cuenta que la infección se había detenido, desapareciendo toda la deformación facial. Dejo la web donde se relata el milagro y fotos de la cara del niño.

Antonio Barrero

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

32 pensamientos en “Santa Kateri Tekakwitha, virgen

  1. Gracias, Antonio, por escribir sobre esta nueva Santa mohawk, un caso atípico pero verídico en un pueblo generalmente orgulloso de sus raíces y aferrado a sus tradiciones y creencias animistas.

    Hay que puntualizar un par de datos y es que el niño curado por la Santa no se infectó comiendo carne en mal estado sino que cayó de bruces haciendo deporte y se hirió la boca, causando la infección. Y el otro dato es que aunque está totalmente curado, su cara sí que se ha quedado totalmente desfigurada de por vida. Pero está vivo, que más se puede pedir?

    Santa Tekakwhita, ruega por tu pueblo semiexterminado, arrinconado, abandonado y olvidado. Que Dios les haga justicia por sus sufrimientos, causados por el “hombre blanco”.

    • Ana Maria no se si has echado un vistazo a las ultimas fotos del niño,pero si eso es estar desfigurado de por vida…..
      Las anteriores si que son terribles,ademas seguramente aun le queden mas operaciones,y aunque como antes no quede,esto es todo un milagro de la fe y de la ciencia.

      • Ana Maria,
        Gracias. Mira lo que digo en el artículo sobre la curación del niño: “teniendo una herida en los labios, comió carne en malas condiciones”. Está claro que si no hubiera tenido esa herida, posiblemente no se hubiera producido esa infección. ¿Que la herida se produjo cayéndose mientras hacia deporte? Pues si y ¿cómo quedó después de salvarse? Pues también. Por algo remito a esa web y a esas fotos.

        Santos Kateri y demás canonizados hoy, rogad por nosotros.

      • He mirado muy bien las fotos antes de comentar, gracias. Conocía muy bien el caso mucho antes de la publicación de este artículo, pues he leído al detalle los textos en inglés.
        El niño se ha quedado muy desfigurado porque fue necesario introducirle balones bajo la piel para que ésta creciese más y pudiese reemplazarse la carne necrotizada por carne nueva y sana. Lógicamente, aunque le han salvado la vida gracias a esta hábil estrategia médica -y la intercesión de la Santa, ¿cuándo he cuestionado yo eso?- la cara de la criatura se ha quedado muy desfigurada. Y no se va a curar, a menos que se le hagan reparaciones mediante cirugía estética. Él mismo dice conformarse con eso, dando gracias por estar vivo.

        A las fotos me remito yo también: http://www.jakefinkbonner.com/images/mk_wa._dc_226.jpg

        No hay que inducir error a la gente y hacerle pensar que el niño se ha quedado con la carita nueva que tenía antes de la enfermedad. Los milagros existen, pero no son como creemos que son. Este milagro es la vida, no la reparación estética.

        • Esta claro que es cuestion de opiniones,yo animo a los demas,a que vean las fotografias y piensen si realmente ha quedado “totalmente desfigurado”.

          • Lo que yo no pretendía era ofender a nadie, como deduzco de vuestra actitud defensiva. Creo que me he expresado con claridad, pero, por si no he sido entendida, concluyo: no he cuestionado para nada el milagro de la Santa, no he dicho en ningún momento que se haya tratado de inducir a error a propósito; simplemente creo que PUEDE inducirse a error con eso de “desapareciendo toda la deformación facial” porque, como se ve en las fotos, lo que es toda toda, no ha desaparecido.

            Lo que no pienso es perder el tiempo debatiendo si es poca o mucha deformación facial; creo que ya es cuestión de semántica y de la opinión de cada uno. No tengo nada más que decir sobre el tema.

  2. ¡Primer comentario! (?)

    Enhorabuena, demos gracias a Dios por la canonización de Kateri. Leí un esbozo de su biografía en uno de esos cómics de “Vidas ejemplares” y particularmente no me llamó la atención en aquél entonces. Y hoy es diferente porque conociendo las circunstancias terribles que han sufrido los pueblos originarios del continente americano, empiezo a entender que Dios elige a sus santos entre los olvidados de la sociedad y son auténticamente santos. Kateri no llamó la atención con polémicas doctrinales, pero dejó testimonio de caridad cristiana y de compasión hacia sus prójimos y eso “hizo más ruido” que el milagro de su reconstrucción facial postmortem. Una vez más, doy gracias a Dios por la canonización de esta hija originaria de América.

    Santa Kateri Tekakwitha, ruega por nosotros.

    • ¿Qué hicimos los europeos con los nativos de norte y sudamérica? Esquilmarlos, expoliarlos, explotarlos….. Lo único bueno, darles participación en otra cultura (muchas veces imponiéndola) y hacerles partícipe de nuestra fe (a veces también con la espada). Fíjate que los misioneros franceses tampoco querían enseñarles demasiado como digo en el artículo.
      Aun así, salieron en el norte y en el sur personas que hoy veneramos en los altares. Santa Kateri, ruega por nosotros.

  3. El Evangelio llegó a América y nacen inmediatamente los primeros santos en estas nuevas tierras de Misión.

    Ahora gracias a Dios tenemos en los altares a Santa Kateri, pero también no olvidemos a los Beatos Tlaxcaltecas (Cristobal, Antonio y Juan) de quienes ya nos habías hablado Antonio. Tenemos además a San Juan Diego entre otros.

    Que rueguen por Nosotros

    • Hay muchos más, Emmanuel, y de algunos de ellos ya hemos escrito. Próximamente lo haremos de otra que, siendo europea, se nacionalizó estadounidense: Madre Cabrini.

  4. Quiero darles la noticia (con una semana de atraso) de que la Diócesis de San Juan de los Lagos inauguró el Año de la Fe con la consagración del nuevo santuario de Santo Toribio Romo, realizándose el traslado de sus restos con solemnidad y ante varios miles de fieles. La traslación de reliquias en otro tiempo dieron lugar a la celebración de una fecha en el santoral del santo trasladado. Hasta donde sé, es el primer caso de traslación de un santo en México. Consideré oportuno informarles sobre el tema, por motivos de salud hasta hoy me fue posible. Saludos a todo el equipo.

    • Humberto pues en Colima ya hemos trasladado las reliquias del padre San Miguel de la Mora de la Catedral de Colima a la parroquia de la Merced y eso fue en enero del 2003 por causa del terremoto del 21 de enero de 2003 que sacudió a Colima y dañó por 4 años a la catedral (tiempo que se llevó en repararla y permaneció cerrada).

    • Humberto y Emmanuel, os rogaría me facilitaseis algunas fotos de esos traslados (de Santo Toribio Romo y de San Miguel de la Mora). Sabeis que ese es mi tema predilecto y del cual conozco un poquito.

  5. Hace muchos años leí sobre la vida de Tekakwitha y me pareció impresionante. Me alegra que tenga un lugar tan especial en la Iglesia Universal, y ojalá la canonización vaya de la mano con un mayor compromiso de justicia por parte de la Iglesia con los pueblos no europeos, especialmente en los lugares donde la violencia colonial redujo a culturas enteras a pequeños rincones donde permanecen sin posibilidades autodeterminación, como piezas de museo ante la mirada del hombre civilizado, el hombre urbano, el hombre blanco (o casi blanco). Y ojalá no pase con la nueva santa, lo que a muchos indígenas llamados a la escena social, en calidad de escenografía para aparentar hermandad e inclusión (justo de ello se quejaba se quejaba una mujer indígena en un encuentro internacional, pues se sentía usada solo para la foto en eventos oficiales, sin que nada cambie en realidad para ell@s). Y a propósito del relato, no dudaré de la santidad de Tekakwitha, ni de los signos que la Iglesia ha interpretado como constatación de que ella goza de la visión beatífica; pero aquello de que “aquel rostro de piel morena señalado con la viruela…. se convirtió en tan blanco y tan hermoso” me parece de cierto racismo; ¿ser santo equivale a parecerse a Cristo, o en volverse (física y culturalmente) blanco? Bien se que son las palabras del biógrafo y el blog solo las transmite, pero la Iglesia quizás deba de acentuar otros signos de la santidad de Kateri que reivindiquen mejor su pertenencia mohawk. Saludos.

      • Cierto estimado Antonio, Cristo no pudo haber sido rubio, de ojos azules y todo lo demás. Debio ser como nuestros hermanos palestinos, de piel tostada por el sol, al igual que su madre; ellos y la santa de hoy, situados en un pueblo particular, y no personajes de una belleza “mundana” idealizada. Lo que ellos nos enseñan es justamente que la belleza a la que deben aspirar los cristianos es de otro orden; espiritual digamos, aunque encarnada en ese tesoro que llamamos cuerpo, que no hemos de odiar, sino de valorar, cuidar y agradecer, en todas sus presentaciones (género, color, edad, condición de salud, etc.), justo porque es gracias al cuerpo que podemos disfrutar de esta bella tierra, y por medio de su cuerpo los santos se han hecho santos (andando, subiendo, bajando, obrand, hablando, etc.) Entonces, de hecho lo que yo pretendí poner sobre la mesa es que ser santo pasa por parecerce espiritualmente a Cristo (aunque eso se termine manifestando mediante los actos concretos ejecutados por el cuerpo), y no por renegar de las propias raices etnicas y culturales. Si entendieramos eso, a lo mejor pudieramos barrer de la Iglesia cierto racismo que todavía anda agazapado por ahí, pero muy activo.

    • Tienes toda la razón, Moisés, y para mí que eso de que el rostro de la Santa se volvió blanco es una descripción sugestionada de quienes estaban contemplando un cadáver.
      Que se le fueran las marcas de la viruela, bueno; pero, ¿que se vuelva blanca, cuando nunca lo había sido? Debe ser cosa de la palidez cadavérica.
      Definitivamente, el lienzo original que hoy es tapiz de canonización, no le hace justicia. Son las otras imágenes, especialmente la preciosa escultura de Loretto, las que probablemente se acerquen mucho más a su aspecto real.

  6. Ya habia leido sobre Kateri Tetakwitha,lo que no sabia lo que se flagelaban mutuamente ella y su compañera,cosa que como siempre he dicho me horroriza.
    El milagro reconocido para su canonizacion es increible,y una vez realizado el milagro ahora ha sido la ciencia la que se ha encargado(y se encargara) de tratar de dejarle el rostro lo mejor posible.

    • No te extrañes Abel, del comportamiento de Santa Kateri. Sabes que eso de flagelarse aun se sigue haciendo en algunos conventos y monasterios. Quienes lo hacen piensan que así se acercan más a la Pasión de Cristo y, aunque no se comparta esa opinión – yo tampoco la comparto -, pues tendremos que aceptarla.

      Seguro además que ella hizo lo que vió hacer a algún que otro misionero. Y además fíjate en el otro aspecto del hecho, del cual hablo en el artículo: derramando su sangre, se consideraban más fuertes.

      • Eso tiene un enlace directo con los terribles ritos de iniciación a la edad adulta que realizaban algunas tribus de indios norteamericanos, en los que se derramaba gran cantidad de sangre y en tanto que sobrevivían a ello y aprendían a imponerse sobre el dolor, creían volverse más fuertes. Es curioso que en el caso de Tekakwitha esto le fuese familiar con la penitencia cristiana como identificación con la pasión de Cristo.

        • Pues llevas mucha razón Ana, tanto aqui en las culturas mesoamericanas como en vaias de norteamérica como el caso de Santa Katheri era común el derramamiento de sangre ritual, pues consideraban que la sangre aparte de hacerlos más fuetres los comunicaba directamente con la divinidad, aqui en México por ejemplo los hombres aztecas se perforaban el pene con una espina de maguey de lado a lado y el que derramara más sangre sería el “más agradable a los dioses”, y era común qe los naturales se retiraran a hacer este tipo de penitencias, claro que al llegar el cristianismo se identificaron muy bien con la penitencia cristiana debido a que ya era algo común en sus antiguas creencias.

    • Gracias, Damiano. Realmente Santa Kateri es una gran santa muy accesible a todos nosotros.
      Creo que el Equipo de Dirección tiene previsto publicar inmediatamente un artículo sobre San Gaspar del Bufalo.

  7. Gracias Antonio. Me ha sorprendido de verdad la vida de esta ya santa aunque ya se nso había anticipado que se escribiría sobre ella en un futuro. Incidir de nuevo en los desmanes que el colonialismo produjo en las tribus autóctonas de los lugares esquilmados y que en tiempos de violencia hay semillas fértiles de santidad.

    • Pués de entre los beatos canonizados hoy hay dos sobre los que me gustaría escribir y son los misioneros Jacques Berthieu y Marianne Cope. Si Dios quiere, lo haré.

  8. La primera foto que aparece en este artículo ha sido también utilizada esta mañana como tapiz en la ceremonia de canonización. Buen acierto de la persona que ha montado el artículo.

    • Ciertamente la administración ha considerado adecuado incluir la imagen más antigua de la Santa. En la medida de lo posible, tratamos de ajustarnos a los gustos, criterios y consejos de nuestros colaboradores para que nuestro blog tenga un buen repertorio de representaciones artísticas significativas de los Santos.

  9. Una gran mujer y con una espiritualidad como las de las demas santas americanas durante la dominacion europea en America. Confieso que supe de ella por Vidas Ejemplares que editaban en Mexico Buena Prensa, en fin me encanto el articulo ! Saludos!

  10. Antonio muchas gracias por acercarnos a la vida de esta nueva Santa Kateri Tekakwitha, tenia ganas de saber más sobre Ella, porque a pesar de que sabia datos puntuales no tenia ni idea de lo tanto que buscaba la santidad mortificandose de esa manera.
    Me parece que tenia cierto “misticismo” por el hecho de que nos cuentas, de que oraba tantas horas delante de la sencilla cruz en la corteza del arbol.
    Hace como cosa de un año visite la bella ciudad de Québec y una cosa que no me perdono es no haber visitado su sepelcro, espero que desde hoy sea su devoción más extendida por todo el mundo y que desde el cielo y como nueva Santa ruegue por nosotros!.

  11. Ha ce varios años que conozco a esta santa gracias a una web donde leí su vida y desde que la conocí me parecio, admirable y una gran gran santa, esperaba ansioso a que algún día fuera canonizada esta mujer tan ejemplar y me da un gran gusto que ya lo haya sido, como dicen las imágenes no le hacen justicia a como debió verse en realidad la Santa, pero por lo general con los indígenas de vida ejemplar sucede eso casi siempre, el caso de San Juan Diego por ejemplo se dice que el cuadro tan famoso que se uso en su canonización parece que se baso en cuadros de Hernán Cortés y otros españoles y solo le dieron rasgos indígenas que tan cieto sea esto, no lo se, pero es curioso, y no olvidemos el reciente caso de la beata Laura Vicuña con quie sucedio algo semejante, quien diria que hasta en los santos hay este tipo de “racismo” para sus cuadros y estampas, muchas gracias Antonioo por el artículo me encanto conocer aunque sea por foto la tumba de esta gran Santa

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