El mito de Santa Wilgefortis

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Detalle de la Santa en el Tríptico de Adriaan Reins, obra de Hans Memling (1480). Museo de San Juan del Hospital, Brujas (Bélgica).

Quizá hoy en día ya no muchos la conozcan, pero durante la Edad Media y Moderna, y especialmente en Alemania y el centro de Europa, fue una de las santas más conocidas y veneradas, estando presente en no pocas iglesias y atribuyéndosele incluso algunos milagros. Hablo de Santa Wilgefortis, quien adopta en la iconografía la forma de una mujer crucificada con una espesa barba y coronada. Lo cierto es que su culto hoy día prácticamente ha desaparecido y sólo resta como leyenda, porque es lo que realmente fue siempre: un mito, nacido de la total malinterpretación iconográfica de una imagen muy diferente.

Barbada y crucificada
El Martirologio Romano, que la recuerda el día 20 de julio, lo hace con la siguiente anotación:“In Lusitania sanctae Vilgefortis, virginia et martyris, quae pro cristiana fide ac pudicitia decertans in cruce meruit gloriosum obtinere triumphum”. Es decir, que simplemente la hacía oriunda de Lusitania -actual Portugal- y que por la fe cristiana y por conservar la pureza sufrió el martirio siendo crucificada.

Este mismo nombre se encuentra de igual manera el día 20 de julio en un martirologio holandés redactado en el año 1476, así como el día 12 del mismo mes en martirologio de Usuardo, consultado por el bolandista Sollier, el cual hace la observación de que mientras el martirologio de Usuardo es del siglo XV, esta nota sobre Wilgefortis es bastante posterior.

En el martirologio de Greven, muerto en el año 1477, se dice siempre el día 20 de julio: “Wilgefortis, regine” (la hace reina); a la que posteriormente otro le añade la anotación “filie regis Portugalie virginis et martyris” (haciéndola hija del rey de Portugal). Esta anotación ha sido revisada palabra por palabra por los editores del Martirologio del monje Usuardo, editado en Colonia en el año 1515 y en el año 1521 en una segunda edición. Esta nota, también revisada por Molano en el año 1568, pasó al Martirologio Romano en el 1583 y fue conservada en todas sus ediciones, incluso en la última revisión del año 2001. (!!!) Esta nota es la que incorpora la leyenda conocida de la Santa, que data de la época de Greven.

Y así, esta leyenda nos cuenta que Wilgefortis era hija de los reyes de Portugal y que fue convertida a la fe cristiana y bautizada sin que lo supieran sus padres, que eran paganos. Ella también habría hecho voto de castidad desde muy joven. Sin embargo, su padre la prometió en matrimonio a un rey de Sicilia y para evitar casarse, ella oró a Dios y le suplicó que destruyese su belleza y la volviese bien fea, para que así el rey no la quisiese como esposa. El Señor, complaciente, oyó sus ruegos y milagrosamente hizo crecer en el rostro de su escogida una espesa barba. (!!!!). Al ver esto, el padre de Wilgefortis montó en cólera y la hizo crucificar.

A lo largo de estos siglos, XV en adelante, a Wilgefortis se le han atribuido varias biografías, muchas de ellas estudiadas por diversos autores. Vamos a recordar algunas: la narración más antigua está en lengua holandesa. De ella se conocen tres redacciones: la de Utrecht, que es atribuida a los benedictinos de Oostbroek, la versión de Deventer que es de la misma época y otra de Bruselas, que es de finales del siglo XV y que posiblemente fue escrita por un fraile agustino. Todas escritas en holandés.

Crucifixión de la Santa. Lienzo de Leopold Püllacher (c. 1820-30) Capilla de San Vito en Telfs (Austria).

De este original holandés, se realiza una traducción al latín que, Cuypers incluye en las “Acta sanctorum” y que es traducida a su vez al francés en los inicios del siglo XVI y al alemán en el año 1607 por el capellán de Eching Neufahn, llamado Gregorio Hörll.
Rápidamente, la literatura piadosa se puso en marcha a gusto de todos, existiendo una especie de “subasta” para ver quién contaba más maravillas, incluso añadiendo hechos absolutamente ridículos como hacerla hermana de otras ocho hijas, todas mártires, lo que indica una terrible confusión con Santa Librada, como veremos.

No es necesario decir que, entre tantos cuentos, los errores históricos son innumerables. Sin embargo, en alguna pequeña localidad portuguesa se le ha festejado el día 20 de julio, confundiéndola con Santa Comba, otra mártir que también aparece crucificada, pero en un árbol. Hay incluso quien ha llegado a decir la barbaridad de que Wilgefortis es Santa Parasceve de Roma, lo que no tiene el menor fundamento.

Una malinterpretación iconográfica
En su comentario al Martirologio Romano, el hagiógrafo e historiador H. Delehaye dice sin rodeos: “Esta santa nunca existió”. Sin embargo, ya en el siglo XVIII, fue otro bolandista, G. Cuypers, quien dice: “Hactenus magis implexa me legere non memini”, admitiendo por primera vez que en su origen, esta mártir llamada Wilgefortis es el resultado de la malinterpretación del llamado Volto Santo de Lucca, una antíquisima imagen-relicario de Cristo Crucificado, a medio camino entre el Christus Triumphans y el Patiens, que se venera en Lucca, Italia. De éste, como de tantos otros Crucificados antiguos, se dice que fue esculpido por San Nicodemo y que tiene la auténtica faz de Cristo, ya que fue esculpido siguiendo las directrices de San Lucas.

Vista del Cristo crucificado conocido como Volto Santo de Lucca (Italia), cuya malinterpretación dio origen al mito de Santa Wilgefortis.

Es de nuevo Delehaye quien nos dice que los peregrinos que iban a Italia, al retornar a sus países de origen, reproducían en sus iglesias esta imagen del Crucificado, vestido con una túnica larga y con una diadema preciosa en la cabeza. El modo insólito de vestir de esta figura del Crucificado habría hecho olvidar que se trataba de un Cristo, sustituyéndose a Jesús por una mártir ficticia de nombre Wilgefortis.

Me explico mejor: al proceder de Oriente y seguir la influencia bizantina, este Volto Santo de Lucca presentaba la imagen propia de la zona: Jesús llevaba túnica, como la mayoría de varones orientales. En Occidente, eso jamás se había visto: los hombres siempre habían llevado pantalones. Cuando la imagen empezó a ser copiada y a circular por Europa, se produjo la metamorfosis: en la mente de los europeos sólo una mujer podía llevar túnica, por lo que creyeron que aquello que veían no era Cristo, sino una mujer crucificada. Irónicamente, eso prevaleció sobre la más que evidente barba, y prevaleció porque ya existían de antiguo viejas leyendas sobre vírgenes cristianas que pedían a Dios la fealdad física con tal de verse libre de los acosos de los mortales, por lo que Él les hacía crecer barba. Así nació el mito de Santa Wilgefortis que ya he relatado: inventaron una mártir cristiana, hija del rey de Portugal, que pidió a Dios que la deformara para escapar a un matrimonio indeseado. Cuando le creció una enorme barba, su padre lo tomó por brujería y la hizo crucificar. Semejante absurdo tuvo mucho éxito y, como decía, el culto de la Santa se extendió por Centroeuropa. Posteriormente daré más detalles acerca de la expansión de este culto.

Este tema es estudiado muy a fondo en la obra de G. Schnüder y J. Ritz, publicada en Dusseldorf en el año 1934 y titulada: “Sankt Kümmeris und Volto Santo; Studien und Bilder”. Por lo tanto, no cabe dudar en ningún momento de que Santa Wilgefortis jamás existió, porque no es más que esto: la imagen de Cristo crucificado que, por llevar túnica, fue confundido con una mujer y a nadie se le ocurrió otra cosa que concluir que se trataba de una mártir barbada y crucificada. (!!!)

Bellísimo altar dedicado a la Santa en la iglesia de Nuestra Señora de Loreto, Praga (República Checa).

La Santa de los mil nombres
Como si no fuera suficiente con ser fruto de un error iconográfico, además Santa Wilgefortis resulta confusa en cuanto a su nomenclatura, pues esta Santa legendaria es llamada de muchas forma. Es J. Gessler quien señala este fenómeno curioso: el nombre de la Santa varía según la región donde es venerada. Mientras su primer nombre, como decía, era Wilgefortis, la devoción popular recordando el hecho de que la misión de la Santa era consolar a los fieles, le atribuye los nombres de Ontkommer (Oncomena), Untkümmeris, Kümmernis, Liberatrix, Débarras, Uncumber, Eutropia, Regilfledis, Dignefortis, Virgo Fortis, Liberata, Livrada, etc.

Estos dos últimos nombres son el resultado de una confusión de Molano con la mártir española venerada en Sigüenza (Guadalajara), cuyo culto ya es atestiguado en Aquitania en el siglo XII. Los nombres de Libortis, Alovene, Onlevene e Illeforte son errores de traducción de una lengua u obra a otra.

El tema de su confusión con Santa Librada, y también con Santa Julia, trae tela que cortar. Son risibles muchos estudios que pretenden demostrar la autenticidad de la Santa, asociándola a Santa Librada o a Santa Julia, mártires crucificadas por excelencia, o hablando de una posible anorexia nerviosa que hubiese provocado el nacimiento de la barba. Todo ello es absurdo. Santa Julia es una mártir africana, Santa Librada es una de las pretendidas nueve hermanas de Santa Quiteria (ver artículo enlazado); y Santa Wilgefortis es el mismo Jesús Crucificado. La anorexia nerviosa es una enfermedad del siglo XX y aunque es posible, por alteraciones hormonales gravísimas, que a una mujer le saliese barba, nadie la haría crucificar ni quemar, sino que tales mujeres eran exhibidas en las ferias y en los circos, como muchos saben.

Culto y devoción
Según Schnürer y Ritz, tanto la leyenda de la Santa como su culto tienen su origen en el siglo XV, concretamente en la ciudad de Steenbergen. Pero Gessler hace observar que ya en el año 1419 su culto estaba difundido en el ducado de Kleve y que unas Actas del año 1400 establecían que en una iglesia de Gent (Bélgica) anualmente se la celebrase delante de su propio altar. Así pues, la veneración de esta Santa, cuyos orígenes están ligados a Flandes, está ya documentada desde finales del siglo XIV, aunque no se conoce ningún documento anterior. Esta época tan tardía prueba como fantasiosa la tesis de algunos autores que quieren ver en Wilgefortis a una antigua divinidad pagana, de origen celta o germano, siendo más lógica y plausible la hipótesis del Cristo malinterpretado.

Ejemplo de escultura la Santa -aquí llamada “Kumerana”- donde aparece sin barba. Iglesia de la Ascensión de Cristo, Deilingen (Alemania).

Esta Santa crucificada fue venerada en Flandes, en Brabante y en todos los Países Bajos. Tal fue la difusión de su culto, que se puede decir sin exagerar que una imagen de la santa estaba prácticamente en todas las iglesias de aquellas regiones. Esto se extendió al Norte de Francia, especialmente a Pas-de-Calais, llegando hasta Beauvais. Pasó a Inglaterra, se extendió por Alemania, especialmente en Rostock y en otras regiones germánicas especialmente en los siglos XVII y XVIII. De ahí, su culto pasó a Suiza, Austria, Bohemia, Polonia y hasta Praga, donde se le llama la “santa flamenca crucificada” (Flàmskà Svatà Starosta).

Es curioso que sin embargo, su culto es absolutamente desconocido en el sur de Europa: España, Portugal e Italia; donde predomina el culto a otras Santas crucificadas que son confundidas con ella por algunos, pero que no son ella: Librada y Julia de Cartago.
Durante los siglos XIX y XX, sobre todo después de las dos Guerras Mundiales, su culto va decayendo, tanto que, en algunos lugares donde con anterioridad era veneradísima, hoy es totalmente desconocida.

Es muy interesante destacar el carácter popular de esta veneración a Wilgefortis, la cual es invocada con intenciones muy diversas: se recurría a ella para la curación de todas las enfermedades, tanto en los niños como en los adultos. Se recurría asimismo a ella cuando existía algún otro tipo de problema en las familias, para la protección de los animales domésticos, protección de los agonizantes, etc. Incluso para solicitar del cielo que a una joven soltera encontrara novio, para ser liberada de un marido maltratador… todos estos puntos extraídos de la leyenda.
Gessler llega incluso a decir que Santo Tomás Moro le rendía culto con el nombre de Uncumber, pero esto lo niegan Schnürer y Ritz en su obra antes mencionada.

Aunque popularmente era muy venerada, jamás se le da dado culto litúrgico generalizado, aunque hay que señalar que en el Missale Trajectense completissimun de Utrech, editado en París en el año 1513, contiene una misa con el título “De sancta Vilgeforti, virgine et martyre”. Es curioso que en la oración de esta misa se dice textualmente: “Sicut ad preces ipsius quam concupivit barbam acreceré fecisti, ita desideria cordis nostri supernae gratiae digneris beneficiis augmentare”. Es decir, que del mismo modo que Dios respondió a las oraciones de la Santa haciéndole crecer barba, quiera Él responder a nuestras oraciones con gracia y beneficios (esperemos que nadie salga milagrosamente barbado de esta singular plegaria).

Es habitual que la Santa acabe adoptando la vestimenta tradicional de las mujeres de la región donde es venerada, tanto nobles como plebeyas. Museo diocesano de Graz, Austria.

Aun sin recibir culto, el nombre de la santa se encuentra actualmente en el calendario de la Iglesia de San Juan en Mechelen (Bélgica), en Hoogstraten, en Amberes, en la Iglesia de Santa Gúdula en Bruselas, etc. En esta última iglesia desde 1645 hasta 1651 se llegó a celebrar misa en su honor el día 12 de julio, pero se suprimió posteriormente.< Se ha dicho que existió un Misal en Maastricht en 1495 que contenía un Oficio de la santa, pero en realidad es el mismo de Utrech del que hemos hablado anteriormente. A principios del siglo XX, aun en Bavegem (Flandes oriental) se la festejaba como Oncomene el día 8 de octubre.

Hemos visto que la veneración a Wilgefortis no tiene su origen, como en la inmensa mayoría de los Santos, en la existencia de una tumba donde se conservase su cuerpo. En ningún lugar de Europa existe una urna, sarcófago o relicario que indique que contiene su cuerpo, aunque sí existen pequeñísimas reliquias sin ninguna importancia, por ejemplo, en Bruselas, en Velzeke-Ruddershove, en Blauwput, en Kruishoutem y en Bavegem. Por supuesto no existe ningún documento oficial en ninguno de estos lugares que autentifique estas supuestas reliquias. Entendiéndose que la Santa es ficticia, es de sentido común concluir que esas reliquias son absolutamente falsas.

Conclusión: una Santa legendaria
Resumiendo todo lo que tenemos hasta ahora, la primera mención a esta Santa se hace en el siglo XV, nace de la confusión con un Crucificado vestido con larga túnica y de ahí se deriva todo lo siguiente: se le ponen mil nombres, se le asigna la categoría de virgen y mártir, se inventa la leyenda de que era hija de un rey portugués, se la pinta y esculpe con barba – y sin barba también, cuando al artista le daba la gana-, no existen, lógicamente, ni su tumba ni sus reliquias y sobre todo, nunca recibió culto litúrgico de manera generalizada.

Finalmente, se puede admitir que el culto a Santa Wilgefortis está en relación con el llamado Volto Santo, el Crucifijo vestido atribuido a San Nicodemo y San Lucas. Efectivamente, esta veneración al Santo Volto ha tenido una importante influencia en la veneración de esta santa barbuda.

Se llega a decir que un famoso violinista mientras tocaba su violín delante de este Crucifijo recibió en compensación una preciosa zapatilla. De ahí que alguna vez a Santa Wilgefortis se la ha representado a veces con un pie calzado y otro descalzo; y con un violinista a sus pies recibiendo la zapatilla. Este milagro se repite en otras muchas imágenes de gran veneración, como es el caso de Santa Cecilia y del Jesús de la Buena Esperanza.

La Santa entrega su zapatilla al violinista. Lienzo en la iglesia de Hilgertshausen, Alemania.

Estudiando todo esto seriamente, actualmente nadie da credibilidad alguna a la historicidad de esta santa; pero, inexplicablemente, aún sigue en el Martirologio Romano (!!!!) mientras que otros santos y mártires de mayor credibilidad histórica han sido retirados.
Éste es un ejemplo de los desastres que se derivan de las malinterpretaciones de la iconografía y la confusión de la imaginería propia de cada zona del mundo. Hay algunos más. Lo importante, insisto una vez más, es no confundir a esta mártir ficticia con Santa Librada o Santa Julia, lo que se hace actualmente en demasía.

Hoy en día, la presencia de esta Santa en las iglesias centroeuropeas es poco más que una curiosidad. Se puede decir que sigue ahí por su valor artístico, por su interés cultural y quizá, como recordatorio de una lección que sería mejor no olvidar: se han inventado más Santos por errores de traducción o de iconografía, que por intencionalidad pura y dura.

Meldelen

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23 pensamientos en “El mito de Santa Wilgefortis

  1. Muy buen artículo Ana María, sirva de esto hermanos para ver la cantidad de leyendas falsas que abundan en nuestra Iglesia dadas por una malinterpretación. Ana María una pregunta que me gustaría hacerte: Como ya dices que el culto a esta falsa santa está prácticamente olvidado y ya se ha reconocido casi de manera general que no existe ¿que opinas sobre las imagenes y retablos que existen en torno a ella? ¿deberían ser eliminados o quitados para evitar que los feligreses crean en algo que no existe?, sería bueno saber tu opinión y la de alguien más por supuesto.

    • Como bien dice Antonio más abajo, el arte es el arte. Toda obra de arte merece y se le debe exigir un respeto, pues forma parte del patrimonio cultural de la humanidad. Eliminarlas, quitarlas, dañarlas aunque sea superficialmente, es un delito patrimonial que en algunos países, como España, se pena con la cárcel. Además, hacerlo con el pretexto de que esa Santa nunca ha existido, es una barbaridad porque también tenemos bellísimas esculturas, cuadros, obras de arte menor que representan seres mitológicos o dioses antiguos, y también sabemos de sobra que todos esos motivos no existen en la realidad.

      En general, el proceder adecuado es que las esculturas, lienzos, “relicarios” de esta mártir ficticia pasen a los museos, donde sean debidamente cuidados y expuestos para disfrute de la ciudadanía, para que conozca esta curiosa leyenda sólo por eso, por curiosidad y por cultura general, pero JAMÁS dañando en lo más mínimo las obras de arte, y mucho menos tirándolas a un trastero.

      Por ejemplo, sería un crimen desmantelar ese bellísimo altar que tiene la Santa en Praga. Como las dos Santas que la flanquean, Bárbara y Catalina, sí que son mártires reales, bastaría con retirar a Wilgefortis de en medio y poner cualquier otra cosa -un Crucificado, para no cambiar mucho el tema, jajaja- y a Wilgefortis llevarla al museo. Pero lo demás, sería criminal tocarlo.

  2. Felicidades, Ana Maria.
    Creo que has realizado un magnífico artículo que colabora en desmontar esta estrafalaria leyenda; aun así seguro que hay personas que creen en ella y prueba de ello es que, sin existir como es lógico ni sepulcro ni reliquias insignes, a mi desde Todi me enviaron una vez una pequeña teca (con autentica y todo) que mejor no digo lo que hice con ella. Sin embargo, en mi colección de fotos si conservo las de los relicarios de Kruishoutem (Bélgica) y Praga (Chequia), aun a sabiendas de que solo Dios sabe qué contendrán.

    Y en cuando a lo que comenta Allan, yo creo que el arte es el arte, por lo cual las imágenes deben ser respetadas, pero quitándolas de lugares donde puedan seguir recibiendo culto y confundiendo al personal. Que pongan en museos las que así se lo merezcan.

    • Exacto. Y por el amor de Dios, que alguien la retire YA del Martirologio, que estamos haciendo el ridículo con este texto, pero de lo lindo. Es decir, retiraron a Catalina, a Cristóbal, a Apolonia… ¿y han dejado a Wilgefortis? Un poco de seriedad, por favor.

  3. Ciao! Interessante articolo.

    Non capisco il riferimento al M.R. del 2001: non è segnata la Santa, cosa vuoi dire?

    Nel mio testo in italiano del Martirologio Romano del 2004 (traduzione del testo latino del 2001) non c’è Santa Wilgefortis in data 20 luglio.
    Mentre Caterina, Cristoforo e Apollonia sono riportati.

    Hai immagini di Santa Comba?
    Hai foto delle “sorelle” di Santa Quiteria? Oltre quella dell’articolo citato?

    Smantellare un culto non vero è un vero problema. Spesso è meglio non dargli peso e pian piano si spegne. Hanno fatto così con molti corpi santi in un recente passato, ma anche per alcuni santi e beati del Martirologio sono stati abbandonati nel culto in alcune località solo perché soppiantato da altro a causa di fatti miracolosi, ad esempio.

    Infine si può dire che la Santa Liberta in croce – venerata in Italia – è la martire spagnola o è una confusione con la Wilgefortis oppure è sia una che l’altra nella confusione agiografica?

    Io ho sempre avuto una simpatia per al martire Liberata, fin da bambino, perché dove anndavo in vacanza c’era un suo quadro, di cui ti ho inviato foto.

    Grazie!

    Anna,
    Due immagini molto belle quella di Deilingen e di Graz
    GRAZIE!

    UNA ANNOTAZIONE GENERALE.
    Ogni tanto mi da errore quando inserisco un commento e siccome poi perdo il testo del post, rinuncio a scriverlo.

    • Damiano;como ya le he explicado a Humberto, actualmente sí están incluidos los tres mártires mencionados pero en su momento fueron extraídos. Las fuentes que he consultado datan de cuando Wilgefortis aún estaba incluida, parece que ya la han quitado, lo cual celebro.

      Y sí, la Santa Liberata crucificada que veneráis tanto en Italia es la mártir de Sigüenza, una de las presuntas nueve hermanas de Santa Quiteria.

    • Estimado Damiano, hemos constatado que no existe ningún problema con la mecánica de los comentarios, puesto que no hemos recibido ninguna queja de ningún otro usuario y hemos renovado al formulario hace poco.
      Para evitar incomodidades, te recomendamos que te registres en el blog, pero con un único usuario, por favor. Gracias.

  4. Ana María, con todo respeto, yo también coincido con Reggio: el actual martirologio no hace referencia de Santa Wilgefortis y si lo hace, en cambio, de Santa Apolonia, San Cristóbal y Santa Catalina. De esta ùltima es un caso especial, pues ademàs volvió a ser insertada en el calendario litúrgico en la fecha tradicional del 25 de noviembre como memoria opcional. Tiene textos propios tanto de la misa como de la Liturgia de las Horas. Esto sucedio luego de que el Beato Juan Pablo II venerara su sepulcro en el Monte Sinaí en su peregrinación por Tierra santa en el Año Santo del Gran Jubileo en el 2000.

    • Sí, Humberto, a ver: ya sé que Apolonia, Cristóbal y Catalina han regresado y que Juan Pablo II veneró el cráneo de esta última; tengo fotos del feliz acontecimiento. A lo que me refiero es que fueron sacados del texto; aunque ya hayan regresado, fueron sacados mientras que a Wilgefortis no se la sacó. Eso es lo que critico.

      Dicho esto, creía que Wilgefortis aún permanecía en el texto como dicen todas las fuentes que he consultado, que deben ser anteriores al año 2001 del cual data la última edición del Martirologio. Se ve que desde entonces, sí ha sido sacada del mismo. ¡¡Menos mal!!

  5. Gracias Ana María. Desde luego, un verdadero recorrido regional sobre las vestimentas que se utiñlian en lso distintos lugares de culto a la esta santa de nombre irreproducible y de existencia más que dudosa. Al menos, nos consolamos con que el arte haya dadopiezas tan valiosas como las que se nuestran en las fotos que habéis tenido la amabilidad de exponer.

    Disculpad mis palabras pero mi teclado falla un montón y hay caracteres ilegibles.

  6. Ana muchas gracias por este curioso artículo ya algo hab+ia escuchado antes de esta Santa “falsa” que se derivo de una confusión eso sí no dudar que inspiro bellisimas obras de arte como el altar en Praga. Opino como Antonio y tu sobre estas obras de arte que deben ser conservadas asi como arte, aqui en México sucedió algo similar con las imágenes de “San Pascualito rey” que eran veneradas en la época colonial en muchos templos, dig veneradas por los indios que mal entendieron , porque solo era un esqueleto representación del Viernes Santo, de la muerte de Cristo, y los indígenas pensaron que era otro santo nombrandolo “San Pascualito rey” o el “Justo Juez”, la mayoría de representaciones la Iglesia por obvias razones decidio enviarlas a los museos, una que otra es que quedaron en manos equivocadas y siguen siendo veneradas como en Chiapas que hasta tiene su “catedral” y dicen que es copia de las reliquias de San Pascual Bailón, esta “catedral” esta a cargo de la iglesia cismatica mexicana. Y pues por absurdo que suene pero no se puede destruir estas piezas por falsas que sean estas devociones deben ir a los museo como curiosidad y como patrimonio nuestro que es. Y otra cosa es que ojalá en los templos donde aun se venerase a estas Santa pues se explicara a la feligresía esta verdad.

    • Hay que cuidar el patrimonio e informar a los fieles, eso siempre; y muchas veces se peca por omisión, especialmente en lo segundo. De todos modos, en el caso de Santa Wilgefortis el asunto es tan obvio que con sólo mirarla, la mayoría de la gente hoy en día suelta la carcajada, y no es para menos.

  7. Saludos.

    ¡Por fin pude aclarar mis dudas del por qué algunas imágenes de Jesús crucificado tienen túnica y atributos de la realeza! Ahora sé que corresponden a la mentalidad de la época como en transición entre el Cristo Triunfante y el Cristo doliente. Bien recuerdo una escena de Brother Sun, Sister Moon donde una figura de este tipo abre los ojos horrorizada ante semejante idolatría ante un alterado Francisco. Muchas gracias, Ana María.

    Y en lo que respecta a la barba en una mujer, bien es cierto que se presenta lanugo en aquellas que padecen anorexia -aunque desconozco (y eso que soy psicólogo) si se vuelve tan espesa como barba masculina- y con los trastornos hormonales y endócrinos es un signo de las alteraciones -en la Edad Media se elogiaba a la mujer que dejaba de menstruar, no sé qué sucedería en los otros casos-. En fin, otro valioso aporte a mi cultura hagiográfica.

    • Veo que has tenido la amabilidad de leer mis artículos enlazados sobre Christus Triumphans y Christus Patiens, que realicé a raíz de una conferencia de arte religioso en la Facultad de Geografía e Historia, Universidad de Valencia. Me alegro de que te hayan gustado y sobre todo, que te hayan sido útiles. 🙂

      El lanugo de la mujer anoréxica no llega a ser barba espesa, por lo que tengo entendido; otra razón por la cual la teoría de la Santa anoréxica es ridícula in extremis. En cambio, las alteraciones hormonales sí pueden producirla, de ahí que en no pocos circos se exhibiese cruelmente a estas mujeres barbudas. Hay lienzos que las representan, algunos muy impactantes, como éste de Ribera: http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/d/d7/Mujer_barbuda_ribera.jpg

      • Muchas gracias por responder. ¡Y la pintura sí que me impactó! Si he visto casos, pero no tan extremos O_O Aunque más de alguna santa o santo, bajo los criterios médicos y psicológicos actuales sería diagnosticado con anorexia nerviosa y, quizá, con algún otro trastorno. ¿Qué tal la sugerencia para posteriores artículos? Nuevamente, muchas gracias.

        • La mujer del cuadro, Maddalena Venturi, era originaria de los Abruzzos (Italia), estaba casada -su marido es quien la acompaña en el cuadro- y era madre de muchos hijos. Le salió la barba a los 37 años; en el momento en que Ribera la pintó, ya tenía 52. Todo apunta a un grave desajuste hormonal.

          Ésa es la única explicación lógica y coherente para la época y todo apunta que algo parecido pudo sucederle a tal o cual Santa o Beata que se excediese con ayunos. Pero definitivamente no es anorexia nerviosa: como psicólogo, sabes sin duda que es un transtorno psicológico relacionado con la obsesión por la figura delgada. Ese tipo de aspiraciones no han existido hasta el siglo XX: antes, la mujer hermosa era la mujer con carnes, no la flaca.

  8. Yo despues de haber leido el articulo,que ha sido interesantisimo,y ya sabiendo con anterioridad sobre el tema de la “supuesta” confusion con el Cristo Crucificado Volto Santo de Lucca,opino que dudo que lo transformaran los peregrinos y todas esas historias de que la mentalidad europea solo podia ver en la imagen a una mujer con falda¿?
    En cuanto a retirar las imagenes de los altares no me parece apropiado,si tuvieramos que hacer revisionismo…..

    • Como he dicho en el artículo, el tema está estudiado de sobra por expertos muy especializados y es la explicación más lógica y plausible. Cosas más raras se han visto; y de algunas de ellas ya hemos hablado en el blog.
      Además, lo corrobora la realidad de que el vestir con túnica era considerado extremadamente exótico y no faltaban quienes se tronchaban de la risa en la Europa norteña y central al ver llegar mercaderes de Oriente con estas túnicas. Hasta que se acostumbraron a verlos, claro.

  9. Muchísimas gracias por este trabajo. Solo soy un aficionado a la iconografía católica. Entré a esta pagina para buscar información de esta santa y me voy con toda una tesis. Aprender de quien sabe es muy gratificante.

    • Estimado Ricardo, eres muy amable, pero esto no es una tesis ni nada que se le parezca. Es simplemente una breve síntesis de fuentes más especializadas y trabajadas -citadas a lo largo del artículo-, que son las que realmente saben. Pero me alegro mucho de que te haya sido de ayuda. Cordiales saludos. 🙂

  10. Esta es una prueba muy clara para saber que cuando las cosas son de Dios no tienen fin, en cambio cuando no vienen de él no pasan, el culto a esta <> desapareció, al contrario de las que sí son reales, como Santa Librada.

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