San Mercurio de Cesarea

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Fresco ortodoxo griego del Santo, ataviado como soldado.

Los soldados mártires conforman, según la tradición cristiana de los primeros siglos, una categoría especial de santos. Junto con los más famosos de todos ellos: San Jorge, San Demetrio y San Teodoro Stratelatos, San Mercurio es considerado como un modelo de soldado romano que se convirtió en soldado de Cristo contra el politeísmo.

La vida de San Mercurio
Existen muchos relatos sobre la vida de San Mercurio y así, podemos hacer mención de la “Pasión de San Mercurio bajo Decio”, un texto griego que se encuentra en la colección “vitae” del bolandista Hippolyte Delehaye, bajo el número BHG (Bibliotheca Hagiographica Graeca) 1274. Una versión corta de esta “passio” se atribuye a Acacius de Cesarea, que sobre él escribió un panegírico en el siglo IV. A todo esto hay que añadir la tradición copta sobre la temprana vida del santo. Esta versión se inicia de la siguiente forma: San Mercurio nació en el año 225 en Eskentos (Capadocia, en el Asia Menor), en el seno de una familia pagana, siendo su nombre original Philopater, que significa “amante del padre”. Su padre era un oficial escita en el ejército romano, llamado Yares, aunque según otras fuentes su nombre era Gordiano. La conversión de la familia ocurrió después de que a su padre, de manera milagrosa, un ángel del Señor lo salvara de la muerte durante una campaña de caza. Todos ellos fueron bautizados tomando los nuevos nombres de Noah (antes, Gordiano), Safina (su madre) y, respectivamente, Mercurio (antes Philopater). Su vida continuó normal pero recibiendo una educación cristiana.

Más tarde, Mercurio, al parecer con solo veinte años de edad, reemplazó a su padre en su posición militar uniéndose al ejército romano y ganándose una buena reputación en el manejo táctico de la espada luchando en Armenia en la cohorte de los Martenses (de Martes, el antiguo dios de la guerra), bajo el mando de Saturnino.

La “Pasión griega” comienza con el momento en el que al parecer, no estando ya en Capadocia sino cerca de Roma, Mercurio participó en una lucha, junto al emperador Decio (249-251) contra unos bárbaros que atacaron la capital. Después de varios días de lucha, el arcángel Miguel se apareció a Mercurio sosteniendo una espada resplandeciente y diciéndole: “Mercurio, siervo de Jesucristo, no tengas miedo. Toma esta espada de mi mano y lucha con ella contra los bárbaros. Cuando regreses victorioso, no te olvides de tu Dios. Yo soy Miguel, el arcángel, a quién Dios ha enviado para que te informe de que debes sufrir por el nombre del Señor. Yo estaré contigo, apoyándote hasta que completes tu testimonio. El nombre de nuestro Señor Jesucristo será glorificado en ti”. Hay que hacer mención de que Mercurio no entendía en aquel momento qué persona era la que le estaba ayudando. Un texto más ampliado de esta “passio”, que es utilizado en los sinaxarios ortodoxos, dice que Mercurio se asustó y pensó que aquella persona podría ser alguno de los hombres notables de Roma. El santo cogió la espada del arcángel y luchó contra los bárbaros de tal manera que mató a muchos de ellos. Debido a que llevada dos espadas – la suya y la de San Miguel – a Mercurio se le conoce en el mundo árabe con el nombre de Abi-Seifein (el padre de dos espadas).

Icono bizantino del Santo blandiendo las dos espadas y atacando a Juliano el Apóstata. Sobre él, San Miguel y en el fondo, San Basilio.

Cuando Decio se enteró de esta victoria triunfal, nombró a Mercurio general de su ejército y dejó que los soldados descansaran en la ciudad. Aquella misma noche, el ángel lo despertó y le dijo quién era. También le predijo su muerte martirial: “Mira, no te olvides del Señor, tu Dios, porque deberás competir en su nombre como tu acostumbras a hacerlo y ganarás la corona de la victoria en el reino celestial, junto con todos los santos”. En ese momento, Mercurio se acordó del Dios de su padre y de la manera en la que su padre solía orar y se comprometió a confesar al Señor delante de todos.

Al segundo día, Decio quiso dar las gracias a los dioses por esta victoria y llamó a Mercurio para que participara en un consejo. El consejo decidió hacer un sacrificio en el templo de Artemisa, más el día del sacrificio, Mercurio se deslizó entre la multitud para evitarlo, pero de todos modos, no pudo evitar tener una reunión con el emperador al que le habían hecho llegar información de que Mercurio no quería participar en el sacrificio. En ese momento, Mercurio confesó que era leal servidor en la guerra, pero que su único Dios era Jesucristo y ante todos, confesó que era cristiano. Debido a esto, fue degradado de su cargo militar y deshonrado.

Decio lo envió a la cárcel hasta el momento en que decidiera que sanción imponerle, pero en esta ocasión, Mercurio fue animado nuevamente por un ángel. De acuerdo con esta “passio” griega, Mercurio comunicó al emperador que su padre era un escita llamado Gordiano y que su nombre original era Philopater. Que había recibido el nombre de Mercurio y que solo el tribuno del ejército lo llamaba así. Dijo que no tenía miedo a las torturas porque “el escudo y la coraza de la fe me protegerán contra todo lo que se decida contra mí”. Ante estas palabras, Decio decidió extenderlo por los brazos y piernas sobre el fuego, pero su sangre lo apagó y de vueltas a la cárcel, fue curado milagrosamente por un ángel que al mismo tiempo lo reconfortó. Al día siguiente, al verlo curado, Decio lo acusó de brujería y ordenó a sus soldados que colgaran a Mercurio boca abajo amarrándole una piedra al cuello. Fue golpeado y quemado con un hierro al rojo vivo. Finalmente, Decio decidió que tenía que morir decapitado pero en su tierra, Capadocia, para que sirviera de ejemplo a los demás. En Capadocia se le apareció el mismísimo Señor y lo llamó al eterno descanso otorgándole la corona del martirio. Fue decapitado el día 25 de noviembre. En el “Acta sanctorum” del mes de noviembre (publicado en la versión del “Synaxarium Ecclesiae Constantinopolitanae”), se dice que tenía veinticinco años de edad, era de estatura alta, de rostro hermoso y pelo rubio. “Luego, después de haber sido bendecido, Mercurio estaba tan feliz que corrió hacia sus verdugos rogándoles que de inmediato ejecutaran las órdenes del Rey. Luego se arrodilló y dijo: “Señor, no tengas en cuenta este pecado”. Mercurio fue decapitado el 4 de diciembre del año 250. Tenía solo veinticinco años”.

Vista del altar lateral consagrado al Santo, bajo el icono se veneran sus reliquias. Iglesia copta del barrio viejo de El Cairo, Egipto.

La veneración de San Mercurio y sus reliquias
Supuestamente, las reliquias del santo permanecieron en una iglesia de Capadocia, pero su culto se extendió rápidamente por Egipto, donde existen muchas iglesias a él dedicadas, entre ellas la de Qas al-Sham, en el Cairo Viejo, iglesia que data del siglo VI.

Un catholicós armenio visitó Egipto durante el patriarcado de Juan XIII (1484-1524) y se llevó parte de las reliquias de San Mercurio a fin de colocarlas en la iglesia antes mencionada situada en el Cairo Viejo. Este acontecimiento es celebrado en el Calendario Copto el día 9 de Baounah (16 de junio). Algunas otras reliquias están distribuidas por otras iglesias, como en el monasterio de Montevergine (Campania) y en la iglesia de San Mercurio en Serracapriola, cerca de Foggia, en Italia. Otras reliquias fueron llevada al monasterio de Vatopedi y a otros diez monasterios del Monte Athos y algunas otras a Grecia. Según la tradición, desde el año 1767, la reliquia del cráneo de San Mercurio se encuentra en la catedral de Râmnicu Vâlcea (Rumanía). Otras están en el monasterio de Horezu, a unos cien kilómetros de Râmnicu Vâlcea y en la iglesia de San Mercurio de Bucarest. La Iglesia Copta posee muchas pequeñas reliquias en muchos templos, especialmente en El Caizo, Giza y Alejandría, en la iglesia copta de Frankfurt y en el monasterio copto de Kröffelbach, ambos en Alemania.

Los milagros acaecidos junto a su cuerpo comenzaron inmediatamente después de su muerte. El se volvió blanco como la nieve emitiendo un dulce olor a mirra e incienso. Fue sepultado en el lugar donde murió y la mencionada “Vita” acredita muchos milagros alrededor de su tumba. De esto se hace mención en “La Vida de Basilio” de Anfiloquio de Iconio, (siglo IX, Bibliotheca Hagiographica Graeca 247) y en las Crónicas de Juan Malalals (del siglo V). Unos cien años más tarde, San Basilio de Cesarea estaba rezando para que los cristianos fueran protegidos de la persecución de Julián el Apóstata (361-363). Ante él tenía dos iconos, uno de la Madre de Dios y otro de San Mercurio. En ese momento el emperador Julián estaba en guerra contra los persas y mientras oraba San Basilio, vio la lanza de San Mercurio ensangrentada, informándole el santo que en aquel mismo instante había muerto el emperador, asesinado por la lanza de un soldado desconocido. De todos modos, esta historia difiere de la historia oficial, según la cual, Julián el Apóstata murió a causa de una flecha. Esta historia está pintada sobre todo en los iconos coptos del santo, donde se le representa con dos espadas y matando con una lanza a Julián; al fondo, aparece San Basilio orando.

Pequeño relicario con un hueso del Santo. Monasterio Hurezi, Rumanía.

De acuerdo con dos fuentes de origen sirio, “El romance de Julián el Apóstata” y “La vida de Eusebio de Samosata” (Bibliotheca Hagiographica Orientalis 294), el verdugo de Julián el Apóstata fue Mar Qurus, uno de los Cuarenta mártires de Sebaste. Esta identificación realizada después de algunas investigaciones nos hace pensar que la historia de San Mercurio bajo el emperador Decio, puede ser una historia apócrifa.

La Iglesia Occidental conmemora a San Mercurio el día 11 de noviembre, mientras que en Oriente se festeja el 24 de noviembre. La Iglesia Copta lo celebra el 9 de Baounah (16 de junio), fecha del traslado de las reliquias y el 25 de Abib (1 de agosto) cuando se conmemora la consagración de la primera iglesia que lleva el nombre del gran San Mercurio Abi Saifain. Mencionemos también que en la víspera de su conmemoración del 9 de Baounah (15 de junio) del año 2007, fueron cerca de un millón de peregrinos al monasterio copto Abi Seifein en El Cairo.

Troparion (himno) del Santo
“Tu santo mártir Mercurio, ¡oh Señor! a través de sus sufrimientos ha recibido de ti, Dios nuestro, la corona incorruptible. Para tener tu fuerza, estuvo bajo sus adversarios haciendo añicos la impotente audacia de los demonios. Por su intercesión, ¡salva nuestras almas!”.

Mitrut Popoiu

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

9 pensamientos en “San Mercurio de Cesarea

  1. Muy interesante la historia de este santo, sobre todo la imagen en la que lleva las dos espadas. Claro que la idea de San Miguel mandándolo a matar al prójimo es una idea ya muy discutida en este blog juajua

  2. Gracias, Dumitru, por este artículo sobre el veneradísimo mártir San Mercurio de Cesarea. Me consta especialmente su profunda veneración en todo el mundo copto.

    Tenemos ante nosotros otro caso más de un santo histórico, militar, mártir y muy venerado desde los primeros siglos. Al menos en algunas zonas del Imperio, las legiones romanas debieron están plagadas de soldados cristianos, pero no llego a comprender cómo sabrian compaginar su condición de cristiano – cuyo principal mandato es el amor – con su entrega a las milicias que muchas veces les obligarían a luchar y matar a sus enemigos. Eso no me cabe en la cabeza, aunque está claro que el derramiento de la sangre por la fé borra todas las culpas anteriores.

    Quiero destacar también que el ser soldado (“miles” en latín) ha hecho que se confundan a multitud de cuerpos santos con soldados romanos por aquello de que fueron “Miles Christi”.

  3. dear Antonio,
    this latin confusion I didn’t observe before: thanks, that is revelatory. I believe that they had at that time another image of the love for Christ. Yes, indeed. killing is a sinn. and though there are saints who killed in the battle. I think we may see the idea of killing in the was as opposite to the christan love in our contemporary situation. The antiquity is not so “humanist”… Matter fact already in the Old Testament God gave to Moses one of the 10 Commandments, as “you shall not kill”. And what do we see in the Bible? Slander, killing, destroying whole cities in Canaan, even without the citizens to have any guilt. God knows exactly how is to see this thing, but I really believe that the situation may be a little bit more mit nouances to see. The saints are saints in the position they live. The soldiers in their military job, the monks in the monastery, the kings doing well their job (even that sometimes it means punishing the adversaries) etc. I have ask my confessor the same problem about St. Demetrius. How the saint could bless Nestor to kill Lias? and he told me that even God cannot stand the inequity that Lias have made to the christians. He asked me: “what would you do if your country is in war and your whole people is in danger of extinction, would you kill the ennemies, or die like a sheep?” I answered: “better die”, but I was not convinced of my answer. Then, he told me that sometimes we may fight for country, people, innocent human beings. So Mercurius has fought in a just battle against the invaders…
    I don’t know, i doubt that I have convinced you, but in essence, the ethos of the antiquity, middle ages, and even of the last century is another than today. We see today any killing from an absolute humanist perspective. I don’t say it’s wrong, but it’s somehow not the same like the one before. Anyway st. Mercurius is an example of offering all what he had: priviledges, youth, fame, beauty – to Christ, when Christ called him to confess.

    • Querido Mitrut,
      Sabes que no me has convencido. Yo se que los tiempos son distintos y que los conceptos que tenemos hoy sobre cómo ser humanos, no son los mismos que existieron en los primeros siglos de nuestra era, pero nuestro Maestro lo dejó muy claro: “Si te golpean en una mejilla, pon la otra” y “Quién a hierro mata, a hierro muere”.

  4. Saludos y bendiciones.

    Ya había leído sobre este santo más conocido en el oriente cristiano que entre los occidentales, y desde que vi el segundo icono me pregunté cómo pudo conciliar su fe cristiana que efectivamente le vedad el matar, con su deber de soldado. Según algunas investigaciones, los cristianos se rehusaban a realizar el servicio militar o en caso de ser descubiertos entre las filas, obligados a sacrificar, a lo que se sabe se negaron y pagaron con sus vidas. No olvidemos que prevalecían los cultos mistéricos de Mitra entre los miles, que exaltaban el combate y el derramamiento ritual de sangre. Y en la época de Juliano el Apóstata los cristianos estaban ya muy divididos desde el edicto de Milán, consolidándose la iglesia ortodoxa -hasta entonces indivisa, con toda justicia “universal”- y llevándose a cabo persecuciones de los cristianismos disidentes por parte de los ortodoxos, con la casi indiferencia de Juliano. Si su historia se desarrolló con el Emperador Decio, o estamos frente a una interpolación o el relato es apócrifo.

    Un detalle sobre el rango que pudo ocupar Mercurio dentro del ejército romano: En la primera imagen aparece con capa y un bastón de madera, y en la segunda con dos espadas y una lanza. El bastón de madera y las dos espadas eran atributos de los centuriones y soldados más altos en el escalón militar romano, lo que habla de la capacidad del santo para cumplir con su deber -demostrado al máximo con su martirio-.

    Eso era todo. Muchas felicidades al autor.

  5. Thank you. I must also add, that St. Philopater Mercurius “remembered” about the faith of his father only after the battle. St. Michael discovered who he was. We might say, that Philopater started to act as a christian only after this moment. From then on he stopped killing and confessed Christ. On the other hands, he saint for his martyrical death. And saintness means not the lack of the sins: this is an attribute only of God himself. Saintness in the Church means a special merit of a person, who is now an example for us, the one who are living in the church.

  6. Aportando un poco más al debate y sin interés especial en rebatir lo dicho, decir que estoy de acuerdo con las aportaciones y reflexiones sobre la mentalidad y el contexto histórico en que vivió el Santo; pero nuevamente he de insistir en que lo que valió en el pasado, no tiene por qué valer ya en el presente. Y precisamente cuando hablamos de belicismo, no sólo no tiene, sino que no debe valer para el presente.

    En el pasado la mentalidad religiosa de cada pueblo y comunidad se rigió por el “o estás conmigo, o estás contra mí”, y de ahí que se justificase el matar por Dios, por la religión, se venerasen santos guerreros de acciones reprobables o gobernantes de políticas piadosas, pero dudosas.

    Hoy en día eso ya no vale; tenemos que aspirar a la convivencia pacífica y al respeto máximo por las ideas y creencias de los demás. Así, con todo respeto a San Mercurio y a su martirio indudablemente histórico, he de decir empero que su ejemplo no es ya válido actualmente y tenemos que mirar a otros Santos para tomar ejemplo del que debe ser un cristiano digno en el siglo XXI. Y lo mejor es que Cristo, en el s.I, y San Francisco, en la Edad Media, ya tenían esto muy claro; entre muchos otros, por supuesto.

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