Santa Fabiola, viuda romana

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Detalle de la escultura de la Santa en la columnata de la plaza de San Pedro del Vaticano, Roma (Italia).

Detalle de la escultura de la Santa en la columnata de la plaza de San Pedro del Vaticano, Roma (Italia). Fuente: wwww.saintpeterbasilica.org.

Pregunta: Hola, ¿podrías orientarme acerca de si Fabiola es mártir o no? He leído sobre ella porque ahora tenemos una expo con más de 400 imágenes suyas, pero no encuentro el si fue canonizada como mártir o no. Sé que dedicó su vida a los enfermos e hizo obras de caridad, que se divorció de su marido, volvió a desposarse y luego enviudó, de ahí se convierte y dedica su vida a la religión. ¿Por qué Wisemann la relaciona con la vida de los cristianos en la época de las catacumbas? Gracias!

Respuesta: Mártir desde luego no es, aunque de Santa Fabiola poco puedo decirte pues la única fuente biográfica es la Epístola 77 de San Jerónimo dirigida a Océano en el año 400 y algún otro escrito del mismo Jerónimo. Él dice que era de la noble familia de los Fabios (Gens Fabia) y que siendo joven la casaron con un hombre muy vicioso del cual, como le estaba permitido por la ley romana, se divorció para casarse de nuevo. Contrajo segundas nupcias y su segundo esposo, que se llamaba Mortales, tampoco era muy virtuoso que digamos y murió pronto. Ella eso lo interpretó como un castigo divino, pues quedó al mismo tiempo viuda y divorciada.

Un año indeterminado, durante la Vigilia Pascual, se presentó ante el Papa en la Basílica Lateranense pidiendo públicamente perdón a todos. Parece que el perdón era solicitado por el hecho de que se había casado después de divorciarse, pero estando vivo aun su primer marido, cosa que planteó un problema en aquella incipiente comunidad cristiana.
Obtenido el perdón, Fabiola se retiró a vivir una vida silenciosa en su casa y se dedicó a cuidar de los pobres, fundando un hospicio y distribuyendo sus bienes entre los menesterosos y los monasterios.

En el año 394 fue a Palestina y estuvo viviendo cerca de San Jerónimo, dedicándose al estudio de las Escrituras. Sería conveniente que leyeras los artículos publicados en este blog sobre San Jerónimo y Santa Paula. Allí, en Belén, estuvo un año, aunque sin someterse a la disciplina monástica del Santo y de nuevo, huyendo de la invasión de los hunos, se marchó a Roma donde vivió pobremente muriendo alrededor del año 400. A sus funerales asistieron todos los romanos, clero y pueblo, cantando el Aleluya.

San Jerónimo se dirigió a ella en el año 397, enviándole una disertación sobre las vestimentas sacerdotales y a ella le destinó en el año 400 el “Liber exegeticus de XLII mansionibus Israelitarum in deserto”. También existe una carta dirigida por San Jerónimo en el año 376 a un monje llamado Heliodoro, en la cual elogia la vida solitaria de Fabiola. De ella llega a decir: “Laudem christianorum, miraculum gentilium, luctum pauperum, solatium monachorum” (“Alabanza de los cristianos, milagro de los paganos, duelo de los pobres y consuelo de los monjes”).

El nombre de Fabiola se incluyó en los Martirologios a partir del siglo XV el día 27 de diciembre, pero sin embargo, Baronio no la incluyó en el Martirologio Romano.

Estampa devocional italiana de la Santa, perteneciente a la serie del ilustrador Bertino.

Y con respecto al por qué Wisemann la relaciona con la vida de los cristianos en los tiempos de las catacumbas, tengo que decirte que, efectivamente, el cardenal Wisemann escribió un famoso romance titulado “Fabiola, la Iglesia de las catacumbas”, publicado en Londres en el año 1855. Hay que tener en cuenta que la Fabiola que aparece en esta novela no es la Santa que venera la Iglesia Católica, sino un personaje ficticio creado por Wiseman. Este romance representa a una Fabiola que es “espectadora simpática de las últimas persecuciones” y no “una matrona penitente de finales del siglo IV” e incluso llega a relacionarla con San Sebastián y con San Pancracio, o sea, que no tiene nada que ver con Santa Fabiola, a quien conoció San Jerónimo.

Antonio Barrero

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23 pensamientos en “Santa Fabiola, viuda romana

  1. Vaya pues nunca antes había escuchado hablar sobre esta Santa, Antonio, y vaya que conozco varias mujeres con el nombre Fabiola. Una duda ¿existen reliquias o sepultura de esta santa? ¿hay probabilidad de que sea una santa real?. Muhcas gracias Antonio siempre nos das a conocer a santos de los que no teníamos ni idea de su existencia.

  2. Buen punto sobre esta santa. Y más porque la pintura mostrada de Fabiola, que yo conocía desde los 12 años, siempre tuve la duda si era la santa o la heroina de Wisseman. Ahora, Antonio, se me aclaró el panorama. Gracias Antonio.

    • Amigo Humberto,
      Cuando nos hicieron esta pregunta hace unos meses, poco sabía yo sobre Santa Fabiola y menos aun sobre la novela escrita por Wisseman, pero claro, para poder contestar tuve que ponerme al día y fue entonces, con la ayuda de Ana Maria, cuando comprobamos que una era la santa y la otra solamente un personaje ficticio.

  3. Gracias por el articulo Antonio.
    Yo si sabia de la novela del Cardenal Wisemann,aunque aun he tenido la oportunidad de leerla (es otro libro pendiente en mis prioridades).
    Eso si,recomiendo el film realizado por los italianos (si no me equivoco) sobre la novela de Wisemann,que aunque ya tiene sus decadas es interesante,sobre todo ver a San Sebastian junto con San Tarsicio que tambien aparece en el film.

  4. Yo sí he leído la novela de Wiseman, de hecho, hace muy poco tiempo; y antes de leerla yo también creía que la Fabiola de la novela era Santa Fabiola de Roma. Pero luego, cuando vi que el personaje vivía en tiempos de Maximiano; me di cuenta de que esto no podía ser porque la Fabiola de la que habla San Jerónimo vivió mucho tiempo después. Así que, claramente, es un personaje ficticio inventado por el autor que no tiene nada que ver con la Santa del calendario.

    Del film no he visto más que unas pocas escenas y he leído la sinopsis, lo que me ha permitido darme cuenta que no tiene casi nada que ver con el libro. El director se ha inventado un romance entre Fabiola y un gladiador que ni siquiera existe en la novela, así como escenas truculentas en la arena que tampoco aparecen en el libro. Por otra parte, podría decir mucho sobre la novela también, pero es que no es el lugar para hacerlo. Es de la Santa de quien habría que hablar.

    Es una pena que se sepa tan poco de ella y parece que fue una mujer admirable y virtuosa, para ganarse los elogios de San Jerónimo, que tan estricto era con la piedad. Pero como bien dices, Antonio, si él habla así de ella, sin duda es que existió y donde hay un elogio tan hermoso, se compensa la ausencia de tumbas y reliquias.

    Por cierto, el nombre latino “Fabiola” es diminutivo de Fabia y alude a una mujer perteneciente a la gens Fabia, llamada así porque algún antepasado suyo debió hacer fortuna vendiendo habas.

    • ¡Como se nota que te gusta la novela y el cine y que además las lees y ves con sentido crítico! Yo al cine ni te cuento desde cuando no voy y en la tele, solo me gustan las películas de juicios o de naturaleza.

      Y en cuanto al origen etimológico de los nombres romanos, como dices, es bien cierto que en gran medida estaban relacionados con la agricultura. Creo recordar que hemos publicado algo al respecto, quizás un artículo de Damiano, pero no recuerdo cual

  5. Muchas gracias Antonio. Muy ilustrativo tu artículo sobre la vida de Fabiola que también yo tenía identificada como la de la novela de Wiseman. Por cierto, el lienzo de Henner me parece de una belleza y serenidad exquisitas. Por otro lado , me llama mucho la atención que lainstirución del divorcio ya estuviera presente en su época y que, pidiendo perdón al Papa, su situación estuviese “purgada”. No sé porqué pensaba, como en épocas mucho más recientes, que el matrimonio era un vínculo indisoluble y “hasta que la muerte os separe”….

    • Sobre el tema del divorcio debo decir que, en efecto, estaba permitido por la ley romana para seguir a conveniencias políticas y familiares; y también porque, no lo olvidemos, la mujer romana gozaba de ciertos derechos que la griega no podía ni soñar.

      Lo habitual era que las matronas de alta alcurnia estuviesen divorciadas y casadas varias veces, pero ojo, esto no era lo más deseable según la moral romana. Ésta, en cambio, exaltaba a la mujer “univira” (la que ha tenido un solo marido), poniéndola de ejemplo de todas las virtudes. Pero ya digo que por ser muy escasos los ejemplos de univiras, estaban tan bien consideradas.

      Sinceramente, desde mi punto de vista anacrónico y personal, no puedo culpar a la Santa de haberse divorciado de un marido vicioso. No se puede soportar un matrimonio donde el esposo te maltrata, falta a sus deberes maritales, se porta mal o lo que sea. Y viceversa.

      • Salvador, Ana Maria,
        Yo creo que sobre el divorcio “hay mucha tela que cortar”. Decimos que el matrimonio es indisoluble y el divorcio supone exactamente lo contrario. Eso sería lo normal cuando en el matrimonio se ha conseguido de verdad crear una familia, aunque no se tengan hijos, pero la realidad es muy distinta y muchas veces, el amor se pierde e incluso el respeto (por no decir algo muchísimo más grave) del uno al otro.
        En estos casos, ¿por fuerza hay que seguir casados? De hecho, existe la Rota para las llamadas nulidades matrimoniales (distingo esto del divorcio) y en esos casos lo que se intenta es demostrar que el sacramento no ha existido. Pero en el matrimonio cristiano, a mi manera de ver, además del sacramento existe un contrato ¿o qué es lo que firman los contrayentes, padrinos y testigos después de la ceremonia? y cuando hay motivos, los contratos se rompen, ¿o no?

        Es verdad que Cristo dijo: “Pues bien, lo que Dios unió no lo separe el hombre” (Mateo, 19, 6), pero también dijo: “Todo el que repudia a su mujer, excepto el caso de fornicación, la hace ser adúltera; y el que se case con una repudiada, comete adulterio” (Mateo, 5, 32). Ya en este otro texto está poniendo una excepción.

        Ademas ¿quién no recuerda el llamado “privilegio paulino” basado en la Primera Carta de San Pablo a los Corintios?
        O sea, que es normal que el caso de Santa Fabiola provocara un cierto conflicto a aquella primitiva comunidad cristiana y de hecho lo resolvieron porque “la perdonaron” pero siguió divorciada y recibiendo los sacramentos.

        • Antonio

          Respecto al matrimonio. Creo que también existe la posibilidad de que si de plano no se resuelve la situación conyugal, se les recomienda a los dos simplemente separarse y no divorciarse. No he comprendido nunca esto, porque al final es lo mismo, es decir, no viven los dos en unión como una sola carne.

          Entonces Santa Fabiola a parte de ser de la alta sociedad era “cristiana”. Me pregunto qué tanto pudo haberla conocido San Jerónimo en un año.

          • Claro, separarse pero no divorciarse.
            La Iglesia admite la separación: cada uno se va a vivir por su cuenta, pero como oficialmente siguen casados, no pueden casarse nuevamente con otras personas. Para que eso pueda ocurrir – siempre hablando desde el punto de vista eclesiástico y no civil – el Tribunal de la Rota tiene que declarar la nulidad del sacramento y eso es harina de otro costal. Verás que prácticamente, solo lo consiguen los famosos y es porque hay mucho dinero de por medio…….

            Y en cuanto a si San Jerónimo pudo conocer bien a Santa Fabiola, por lo escrito por él, parece ser que si. Ten en cuenta que San Jerónimo “era más listo que el hambre”.

  6. Gracias Antonio,
    Para mi como para tantos otros esta Santa me era totalmente desconocida como otras que tampoco conocía y que gracias a ti ( y a todos) podemos conocer con estos artículos tan bien documentados.
    Yo estoy de acuerdo contigo y si San Jerónimo dice que tenia virtudes de ser Santa, yo no lo pongo en duda.
    Ambos dos San Jerónimo y Santa Fabiola rogar por nosotros!!

    • David, sabes que el objetivo principal de este blog es dar a conocer las vidas de los santos a fin de tener modelos a los que imitar. Pero también sabes que intentamos colaborar con quienes hacen una hagiografía seria y por eso no somos dados a dar crédito a lo que son consideradas leyendas fantasiosas, que por desgracia, incluso empañan las vidas de los santos reales.

      Otro objetivo importante es promover debates sobre estos temas y yo, en este objetivo no me siento satisfecho porque aunque tenemos miles de visitantes diarios muy pocos son los que dan el paso y se atreven a comentar. Espero que vayamos a más, poco a poco.

  7. Bueno. Y que pasaría si se declara la nulidad de un matrimonio o se que no hubo sacramento cuando hay dinero por delante y digamos que si es válido canónicamente hablando, o moralmente hablando o sacramentalmente hablando; espero que me entiendas lo que trato de decirte.

    Pero qué le van a hacer al curita encargado del tribunal o de quien esté a cargo prestándose para esos intereses.

    • Emmanuel,
      Está claro que solamente Dios y los contrayentes son los únicos que saben si van al matrimonio libremente, sin coacciones ni engaños y sabiendo realmente lo que quieren.
      Lo que pasa es que cuando una pareja casada por la Iglesia, se quiere separar también por la Iglesia, es muy fácil alegar que fue con engaño o coacción.
      Si recurre al Tribunal de la Rota, el tema se estudia y – dependiendo del Poderoso Caballero – se hace más o menos diligentemente o con abogados buenos o regulares.
      Tu sabes que un buen abogado sabe defender perfectamente una cosa y la contraria – que 2+2=4 o que 2+2=7 – y claro si “demuestra” que por ese motivo hubo defecto de forma, pues se puede declarar la nulidad del Sacramento y si este es declarado nulo, pues puedes casarte de nuevo.

      ¿Cuántos abusos y declaraciones de nulidad erróneas habrá habido? Pues miles o cientos de miles. Eso solo Dios lo sabe y las parejas que han recurrido, si lo han hecho con engaño. El Tribunal puede también haber sido engañado.

  8. Yo he leído en varios libros “Fabiola” (uno de ellos para niños) y se cuenta que se encontrón en donde estaba San Pancracio, igual que lo decía el autor y Wisemann, dándole la razón.

    • No sé muy bien qué quieres decir, María Begoña, pero “Fabiola” es una novela de ficción, escrita en el siglo XIX por el cardenal Wisemann, y la protagonista, aunque se llame Fabiola, no tiene nada que ver con Santa Fabiola de Roma. De hecho, aunque use algunos mártires cristianos como Pancracio, Sebastián, Inés, el relato es enteramente ficticio, no es real, y desde luego, no encontrado en ninguna catacumba.

    • Estimada Adriana, creemos que la mejor oración es la que tú le puedas dedicar a la Santa con tus propias palabras. No existe nada mejor y de hecho, la mayoría de las oraciones que conocemos las compuso alguien en un momento determinado, ¿por qué no ibas a poderlo hacer tú también?

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