Solemnidad de Jesucristo Rey del universo

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Detalle de Cristo, la Santísima Virgen y San Juan Bautista en el Políptico de la Adoración del Cordero Místico, tabla gótica de Jan Van Eyck (1432). Catedral de San Bavón de Gante, Bélgica.

Un año que se cierra
El año litúrgico se cierra con una solemnidad con un claro sentido escatológico y triunfal: la celebración de Cristo como Rey de todo el Universo. No podía acabar mejor el recorrido que hemos hecho durante todo el año, pues si el sentido de todos los domingos, fiestas y solemnidades es mostrarnos los misterios del nacimiento, vida pública, pasión, muerte y resurrección de Nuestro Señor, no puede acabarse todo sin una mirada final a la centralidad y señorío que Cristo debe tener en nuestros corazones, en nuestra historia personal y comunitaria y la llegada de su Reino presente y futuro.

El Reino: la “obsesión” de Jesús, el mandato del Padre
Desde el comienzo del ministerio público de Jesús la predicación del Reino se convierte en su declaración programática. A ello puso todo su empeño, tiempo, mensaje, vida y muerte. “El núcleo de la predicación y conducta de Jesús no es su persona, sino la llegada del reinado de Dios” [1]. Desde su temprana predicación en Galilea (Mc 1, 15) hasta su declaración ante Pilato (Jn 18, 33ss) todo el mensaje de Jesús se ve permeado por la presencia constante del anuncio del Reino. Y todo ello por voluntad del Padre, que quiere que los hombres participemos de la vida divina [2].

Pero este “Reino” que Jesús anuncia, ¿es el esperado por el pueblo de Israel? Desde antiguo los judíos esperaban al Mesías-rey (Dn 7, 14, Miq 5, 2 ss), pero éste no parece corresponder a lo que Jesús es y a lo que sus palabras anuncian. ¿O sí?

Jesús arrestado y conducido ante Poncio Pilato. Detalle de la Maestà de Duccio di Buoninsegna. Catedral de Siena, Italia.

Entonces, ¿qué es ese Reino que Jesús anuncia? ¿Quién pertenece a él?
1. Es una invitación a la conversión y a la reunión con Él: Cuando yo sea levantado de la tierra, atraeré a todos hacia mí (Jn 12, 32)
2. Es una liberación de todo lo que oprime al hombre, ya presente en pasajes del Antiguo Testamento: … Me ungió para evangelizar a los pobres; me envió a predicar a los cautivos la libertad… (Lc 4, 18)
3. Es una acogida a los pobres y los pequeños, propietarios preferentes de ese Reino: Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los cielos (Mt 5, 3)
4. Es una oportunidad redentora para los pecadores, pues la liberación no es sólo “física”, sino que va a la raíz de todos los males: el pecado. No he venido a llamar a los justos sino a los pecadores (Mc 2, 17)
5. Es una derrota del reino de Satanás: Si por el Espíritu de Dios expulso yo a los demonios, es que ha llegado a vosotros el Reino de Dios (Mt 12, 26)
6. Es una comunidad, Iglesia, semilla del Reino, imagen presente del Reino, familia de Jesús, que cumple la voluntad del Padre: Quienquiera que hiciere la voluntad de mi Padre, que está en los cielos, ése es mi hermano, y mi hermana, y mi Padre (Mt 12, 50).

Destacan en la enseñanza de Jesús sobre el Reino las bienaventuranzas y las parábolas del capítulo 13 de Mateo, aunque es mencionado en muchos otros lugares de los evangelios. Sobresalen las parábolas del sembrador, de la cizaña, del grano de mostaza, del fermento, del tesoro escondido, de la perla preciosa, de la red. Mediante palabras sencillas al alcance de todos, incluso de los más pequeños (Mt 11, 25), invita a todos al Reino (Mt 22, 2 ss), describe cómo acoger su palabra y la actitud a seguir ante el Reino (Mt 13, 3ss) y las exigencias de introducirse en el Reino (Mt 13, 44).

Monumento a Cristo Rey, obra del escultor Constantino Carvajal (1932). Donmatías, Antioquía (Colombia).

Reino que está, Reino que viene
Pero, ¿el Reino está aquí entre nosotros o es una idea utópica? ¿Es algo del presente entre nosotros o algo del futuro a lo que hay que aspirar? Podemos traer aquí a colación las palabras del doctor F. García Cadiñanos: “Una característica del Reino es su carácter dialéctico entre presente y futuro. El Reino ya está aquí pero todavía no ha llegado plenamente. Se constituye como un presente proyectado hacia el futuro y, al mismo tiempo, como ese futuro adelantado. El Reino de Dios, del que la Iglesia es instrumento, se realiza ya aquí en la tierra de una manera imperfecta, pero real. (…) Pero ligado a ello, este Reino de Dios, que es escatológico, nos interpela en nuestro actuar social. Sin identificarse con ningún sistema social establecido, se inserta en todo interrogándolos y criticándolos: el Reino impone una nueva ley de convivencia, basada sobre todo en la caridad, que encuentra su fuente y cumplimiento en la propia Trinidad”.[3]

El Reino de Dios posee por tanto una doble dimensión. Por un lado es un mundo nuevo creado por Dios y recapitulado en Cristo, supremo rey. No es una utopía histórica ni política, ningún reino terreno ideal: “Mi reino no es de este mundo” (Jn 18, 36). Por otro lado, es un horizonte apocalíptico, plenitud del anhelo de Israel, comienzo que trasciende toda realidad, toda historia, toda la creación. Por eso esperamos a esa obra de Dios colaborando con ella para llevarla a plenitud, pues el Reino es acción de Dios y acción del hombre. Su culmen será en la segunda venida de Cristo, donde podrá cantarse: “Alabad al Señor sus siervos todos, los que le teméis, pequeños y grandes. Porque reina el Señor, nuestro Dios, dueño de todo, alegrémonos y gocemos y démosle gracias” (Ap 19, 5-7) [4].

Y algo que no hay que olvidar es que del reinado de Cristo somos partícipes de alguna forma todos los hijos de Dios. En el Padrenuestro pedimos: “venga a nosotros tu Reino”. Ese “a nosotros” se podría traducir como “que seamos parte de tu Reino”. Ya le escribía San Pablo a Timoteo al respecto: ”Si con Él sufrimos, reinaremos con Él” (2 Tim 8, 12a). Es famosa también la cita de San Cipriano de Cartago sobre este tema: ”porque resucitamos con Él, puede ser también el Reino de Dios porque en él reinaremos” [5].

Detalle de un lienzo del padre José Gras i Granollers.

El sentir del reinado de Cristo se convierte en fiesta litúrgica
Se cuenta que, en la génesis de esta fiesta litúrgica, tuvo un papel muy importante el venerable sacerdote ilerdense José Gras i Granollers. Sus escritos sobre el reinado de Cristo en varias revistas teológicas, la promoción de la sociedad literaria Academia y Corte de Cristo, la celebración de culto a Cristo Rey en su parroquia y la fundación de la congregación Hijas de Cristo Rey en 1876 fueron semillas que difundieron el sentir y devoción sobre Jesucristo Rey del Universo en los últimos años del s. XIX y comienzos de XX. Ya en este mismo siglo XX, en 1925, Pío XI, aprovechando el año jubilar del XVI centenario del Concilio de Nicea y la publicación de su Encíclica Quas primas, instituyó esta fiesta litúrgica:

“Habiendo, pues, concurrido en este Año Santo tan oportunas circunstancias para realzar el reinado de Jesucristo, nos parece que cumpliremos un acto muy conforme a nuestro deber apostólico si, atendiendo a las súplicas elevadas a Nos, individualmente y en común, por muchos cardenales, obispos y fieles católicos, ponemos digno fin a este Año Jubilar introduciendo en la sagrada liturgia una festividad especialmente dedicada a Nuestro Señor Jesucristo Rey” [6].

Aunque se celebraba esta solemnidad en el domingo anterior a Todos los Santos, fue trasladada al último domingo del Tiempo Ordinario tras la reforma del Vaticano II, momento parece más oportuno dado el matiz escatológico que el tiempo litúrgico posterior, el Adviento, tiene en el año litúrgico. Por curiosidad, este Año de la Fe que estamos celebrando los católicos concluirá el 24 de noviembre de 2013, festividad de Cristo Rey.

Monumento a Jesucristo, conocido como Cristo de Corcovado, en Río de Janeiro (Brasil).

Testimonios del reinado de Cristo
En todo el recorrido histórico de la Iglesia en dos mil años hay innumerables testimonios de aquellos que han consagrado su vida al reinado de Cristo de una forma heroica, bien por su entrega diaria a la expansión del Reino, vocación de todo cristiano seglar o religioso, o bien por su entrega martirial en las muchas persecuciones que la Iglesia ha sufrido. Morir defendiendo la fe al grito de “¡Viva Cristo Rey!” se convirtió en todo un lema a raíz de la guerra civil contrarrevolucionaria francesa (guerra de La Vendeé), la guerra cristera de México y de la guerra civil española. La centralidad de Cristo en la vida ejemplar de estos mártires, expresada en este grito, sólo pudo ser acallada por los disparos asesinos.

David


[1] W. Kasper.El Dios de Jesucristo, pág. 197.
[2] Lumen Gentium, nº 2-3.
[3] F. García Cadiñanos. Teología Moral Social, pág. 10.
[4] Este cántico se reza en las II Vísperas de esta solemnidad.
[5] San Cipriano de Cartago. De Dominica Oratione, 13.
[6] Pío XI. Quas primas nº 5.

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14 pensamientos en “Solemnidad de Jesucristo Rey del universo

  1. Saludos a todos y bendiciones.

    ¡Vaya conmigo! Pensé que la celebración de Cristo Rey había sucedido ya, qué memoria la mía -aunque no soy de asistir a estas ceremonias-. Cristo Rey, o sea, el Ungido de Dios coronado como soberano del universo entero, que no de este mundo aunque tiene completo dominio sobre éste y los otros. No dudo que Jesús dijo que su reino no era de este mundo, y eso entra en contradicción con los anhelos nacionalistas de los judíos del siglo I que deseaban ver restablecido el trono de David -dudo que Jesús sea su descendiente por el comentario que hizo: “Si en el salmo le llama Señor, ¿cómo puede entonces ser su hijo?”- y exaltado Israel sobre las naciones paganas y en específico, el Imperio Romano -quien haya leído el Evangelio “según Juan”, Jesús huyó de establecer el reino en este mundo después de la multiplicación de los panes, y contrario a lo dicho en la curación de la hija de la fenicia, el reino era y es para todos -judíos y “paganos”.-

    Me pregunto si el reino de Dios que predicó es la iglesia, como ya hizo mención Alfred Loisy: “Esperaban el reino y lo que vino fue la iglesia”. Al buen entendedor…

    Nos vemos en el siguiente. Felicidades a su autor.

  2. La primera imagen del articulo David. La tiara que lleva Nuestro Señor ¿Es como una tiara papal? Recuerdo que alguien, si mal no recuerdo Salvador, publicó hace unas semanas la imagen de un Cristo y llevaba una tiara. ¿Seguimos hablando de la misma tiara? ¿O qué razón de ser tiene esa tiara?

  3. Sí, Alejandro, la imagen del Reino de Dios presente es la Iglesia, instrumento suyo para llevarlo a plenitud.

    La tiara la llevaban los Papas hasta Pablo VI. Su triple corona significa la triple realeza del papado: gobernador del mundo, vicario de Cristo, padre de reyes. Ya está en desuso, y desde entonces no se ha coronado a ningún Papa, aunque creo que los sucesivos han tenido alguna por regalos que les han hecho. Iconográficamente se ha usado en algunas representaciones de Cristo rey y en la persona del Padre en las representaciones de la Trinidad.

  4. Con respecto a Loisy, esa expresión suya va con mal uva. Dada sus teorías teológicas y su historia personal, no me extraña que le tuviera tirria a la Iglesia.

  5. Muchísimas gracias, David, por este maravilloso artículo.
    Para mi, esta es una de las festividades litúrgicas que más me dicen, sobre todo por la contradicción que supone a nuestros ojos humanos el ver como el Rey del Universo, el centro del Cosmos y de la historia humana, cuando estuvo aquí, vivió en la más absoluta de las pobrezas, sin tener nada propio.
    Pero está claro el por qué, ya que El mismo lo dijo: mi Reino no es de este mundo. Su Reino, es un Reino de verdad y de vida, Reino de santidad y de gracia, Reino de justicia, de amor y de paz. ¡Qué distinto a lo que por aquí abajo vemos!
    En su conjunto, todos los reyes de la tierra, habidos y por haber, no le llegan ni a las suelas de sus sandalias, aunque muchas veces, por ser tan pobre, andaría descalzo.
    Señor, venga a nosotros tu Reino.

  6. Qué contradicción. Jesús vestido de escarlata, con tiara y cetro, sentado en un trono de oro, cuando en vida no tuvo ni en donde reclinar su cabeza y los anteriores atributos le fueron puestos como burla por los soldados romanos. A mi criterio, prefiero una imagen donde aparece sonriendo, sentado en un trono de nubes, vestido con túnica blanca, el planeta en sus manos cerca de su pecho y los atributos reales a sus pies, lejos. La realeza de Cristo Jesús está más allá de nuestras concepciones y de nuestras imágenes de reyes y emperadores de este mundo. Y quizás el mensaje transmitido por la iglesia sobre la venida del reino está incompleto, con perdón de aquellos que se sientan ofendidos: El reino no viene, ya está aquí, pero no enfrente de nosotros -o sea, la iglesia-, ni es un sistema -la iglesia-… Su verdadero lugar lo dejo en el misterio.

    Saludos y bendiciones.

    • Sí, de acuerdo, pero la imagen de Cristo en un trono es simbólica. No hay que sacarlo de ahí.
      El Reino tiene un horizonte escatológico, un “ya, pero todavía no”. La Iglesia, comunidad de bautizados en Cristo rey, es el instrumento querido por Él para el triunfo de ese Reino, para su puesta en marcha, para su plenitud futura.

  7. Hola, bien por el articulo sobre Cristo Rey. Solo recordar que la Solemnidad fue instituida por Pío XI el último domingo de Octubre, por lo que quienes seguimos el calendario romano tradicional ya celebramos la fiesta hace algunas semanas, para nosotros hoy es el último domingo verde, donde se hace memoria en el evangelio de la venida del hijo de Dios de regreso a la tierra… acaba el tiempo y hay que esperar la parusia… queda todo en suspenso hasta que el proximo domingo comience el año liturgico.
    Sobre el cambio de la solemnidad de octubre hasta el ùltimo domingo del año liturgico hay muchas teorías. Nadie sabe las intenciones del controvertido Bugnini.
    La fiesta originalmente invita al reflexionar en el reinado social de Cristo y asì el himno de la liturgia eso da a entender. Les invito a que lo vean y comprueben que las estrofas que hablaban del reinado social y el sometimiento de todos los poderes ante Cristo Rey han sido suprimidas. AVE REX NOSTER!

    • De acuerdo con ese reinado social de Cristo. Fíjate que he puesto en el artículo una nota de un profesor de Teología Moral Social. ¡Claro que lo social es importante!, pero el Reino que Cristo anuncia tiene además otros matices de tipo escatológico, antropológico,… Bien visto.

  8. Gracias por tan buen articulo David.
    Aunque el compañero Emmanuel te ha preguntado por el sicnificado de la tiara yo quisiera saber su origen,cuando comenzo a utilizarse…

  9. Aunque a algunos escandalice la visión de Cristo entronizado y coronado en la soberbia obra maestra de Van Eyck, debo recordar que ya existen precedentes aún más terribles e impresionantes en el arte románico, aunque no fuese coronado con la tiara, se entiende. El Cristo mayestático ya era una constante en el arte religioso europeo y Van Eyck tan sólo adaptó el tema al arte, la estética y la técnica del momento, magistralmente, por cierto.

    Si me preguntáis por mi gusto personal, a mí la iconografía de Cristo Rey tampoco me apasiona. Prefiero al Salvador de a pie, humilde y pobre como debió ser en carne mortal. Pero no podemos juzgar el arte según gustos personales, cayendo en planteamientos gratuitos y poco profesionales.

  10. Muchas gracias David por este interesante artículo sempre había tenido dudas sobre los orpigenes de esta fiesta y ahora me han quedado claros, además que debo mencionar que Cristo Rey es el patron de mi diócesis.

  11. Siendo pobre, desde pequeño, recibio honores de Rey por los hombres estudiosos que vinieron de Oriente
    Dios Padre lo ungio para predicar a los pobres…….
    Solamente se ungia en la antigua alianza a los reyes, como David, de quien dice la Biblia, se sentaba en el trono de Yahwe, de ahi que el Arcangel Gabriel le dice A Maria, su Reino no tendra fin.

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