Beato Juan Bueno de Mantova, eremita

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Tabla gótica del Santo (s.XV) obra de Giovanni Mazzone.

Pregunta: Hola, soy de Santa Fe, Argentina. Estoy dentro del movimiento juvenil de la orden de los Agustinos Recoletos y mi pequeña comunidad lleva el nombre de Beato Juan Bueno de Mantua (o Giovanni Bono di Mantova). Escribo para preguntarles si conocen algo sobre su vida y obra, como así también para preguntar si tienen alguna imagen de su cuerpo incorrupto que descansa en el Duomo Di Mantova, Italia. Muchas gracias. Dios los bendiga.

Respuesta: Hemos conseguido una foto del cuerpo del beato para reproducirla en el artículo que, como te contestamos en su día, ya estaba hecho y con fecha de publicación puesta para hoy.

El nombre de Juan Bueno, ermitaño, aparece en algunos documentos antiguos bajo los seudónimos de “Jambonus, Zanebonus o Zanibonus”. Que perteneciera o no a la noble familia de los Bonimi, ya es una aseveración más tardía y no aceptada por todos los hagiógrafos.

Nació en Mantova (Mantua) en el año 1168, siendo sus padres Juan y Bona y de los nombres de sus padres, deriva el suyo: Juan Bueno. San Antonino de Florencia, de quien escribiremos en otra ocasión, entre los años 1440 al 1459, nos da algunos datos sobre su vida. Estos datos fueron publicados en las “Acta SS. octobris” IX, en el 1858 en Bruselas. En este documento, entre las páginas 693 a la 886, se examinan todas las fuentes que hablan del Beato tanto en lo referente a su vida, como a su culto, textos litúrgicos, inscripciones, etc. y de manera muy particular, a esta vida escrita por San Antonino de Florencia, que ya fue publicada por Agustín Clemente en el año 1483 y por Ambrosio Calepino, a principios del siglo XVI. Existe también la información aportada en las Actas del proceso de beatificación que fue autorizada por el Papa Inocencio IV, inmediatamente después de su muerte, ocurrida entre los años 1251 al 1254.

Pero sigamos con su vida. Quedó huérfano de padre y con quince años de edad se dedicó a vaguear por casi toda Italia haciendo de malabarista, dejando abandonada a su madre, la cual rezaba continuamente para que su hijo retornara a casa. En este punto, San Antonino intenta realizar un cierto paralelismo entre lo ocurrido a Juan y su madre, con lo ocurrido a San Agustín y Santa Mónica.

Detalle del Beato en una ilustración contemporánea de Janòs Hajnal.

Con cuarenta años de edad y obligado por una promesa que había realizado estando enfermo, Juan dejó completamente su vida mundana y se dedicó a hacer penitencia. Eligió como morada la ermita de Santa Maria de Butriolo, que está como a dos millas de la ciudad de Cesena y en ella se dedicó a la contemplación y a la penitencia.

Como no sabía ni leer ni escribir, no hacía más que repetir de memoria las pocas oraciones que conocía, llorando al mismo tiempo junto a un crucifijo que llevaba consigo, soportando durísimas privaciones, comiendo sólo pan y agua y mortificándose físicamente con las disciplinas más ásperas que tenía a su alcance.

Su fama de santidad se corrió por los alrededores y se le acercaron algunas personas a fin de imitarle. A finales del año 1217 se formó en torno a él un pequeño grupo que se puso bajo su dirección, aunque sólo ocho años más tarde vestirían hábito. Es en esta misma fecha, 1225, cuando él solicitó a la Santa Sede el que pudieran acogerse a la Regla de San Agustín. Este dato es recordado en la bula “Admonet nos” del Papa Inocencio IV, que como dije antes, autorizó el inicio del proceso de beatificación.

En una carta fechada el día 17 de agosto del 1231 y que se conserva en el archivo notarial de la ciudad de Faenza, se menciona una donación de tierras a un tal Bartolo, que era su hombre de confianza. La carta dice así: “In nomine Fr. Zaniboni prioris haeremi de Cesena ordinis S. Augustini”, luego ya en 1231 se consideraba que pertenecían a la Orden de San Agustín. Era tal su fama de santidad que en ese mismo año fue llamado para que actuara de árbitro en unas disputas entre Ravenna y Cervia.

A partir del siglo XVI aparecen algunos autores que afirman que a él se acercaron San Francisco de Asís y sus primeros discípulos en los años precedentes a la fundación de la Orden Franciscana, pero estas afirmaciones se basan en una cronología inexacta de la vida del Beato Juan Bueno, anticipándose estos datos en casi treinta años. No ocurrió así; San Francisco no solicitó el consejo del Beato Juan Bueno.

Vista de la catedral de Mantua (Italia), donde reposa el cuerpo del Beato Juan Bueno.

Pero como el número de los que se acercaban a Juan seguía creciendo tuvo que fundar otros eremitorios, estando ya documentada la existencia de once de ellos en el año 1251.

Las Actas del proceso de beatificación se encargaron de dar a conocer su extraordinaria vida de penitencia, la devoción con la que asistía a Misa y recibía la Comunión, la ayuda que prestaba a los demás ermitaños en la realización de las tareas domésticas, su espíritu de humildad, su celo por la salvación de todos y los milagros que realizó para confirmar en la fe a quienes tenían dudas. Se llegan a relacionar hasta noventa milagros realizados por él durante su vida y en los años posteriores a su muerte.

El 8 de octubre de 1249, se marchó hacia su ciudad natal para morir en ella; eso produjo la consternación de todos sus discípulos y de todos los habitantes de Cesena y en Mantova vivió los últimos días de su vida en la ermita de Santa Inés donde murió el día 23. Fue sepultado en el suelo de la misma ermita, pero fue exhumado dos años más tarde y puesto en una urna de piedra. A sus restos se le realizaron varios reconocimientos canónicos: 1451, 1543, 1585, 1775 y 1798. Siempre se han encontrado intactos e incorrupto continúa. En la catedral de Mantova está y esa foto que aparece de su cuerpo fue realizada por mí, lo que pasa es que para publicarla hemos tenido que escanearla.

Vista del cuerpo incorrupto del Beato. Catedral de Mantua, Italia. Fotografía: Antonio Barrero.

Tanto en Cesena como en Mantova, su festividad se celebra con oficio propio. Su proceso de canonización lo inició el Papa Inocencio IV en el año 1251, o sea, solo dos años después de su muerte, pero quedó interrumpido a la muerte del Papa. Sixto IV, mediante la bula “Licet Sedes Apostolica” autorizó su culto proclamándolo beato y aunque en el 1585 se solicitó su canonización, ésta quedó solo en un deseo debido a los obstáculos y perturbaciones que caracterizaron el pontificado de Sixto V.

Desde el año 1922 aparecía su festividad en el Martirologio Romano el día 23 de noviembre, pero últimamente se celebra el día 23 de octubre, que fue el día de su muerte.

Antonio Barrero


O Emmanuel,
Rex et légifer noster,
Expectatio Géntium et Salvador earum:
Veni
Ad salvándum nos,
Dómine, Deus noster.
Oh Enmanuel,
Nuestro rey y legislador,
Esperanza de las naciones y Salvador de los pueblos,
Ven
A salvarnos,
Señor, Dios nuestro.

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

14 pensamientos en “Beato Juan Bueno de Mantova, eremita

  1. Muchas gracias Antonio. Estamos acostumbrados a transiciones de santos y beatos desde vidas mundanas a vidas de retiro espiritual, pero esta en la que el Beato Juan Bueno de Mntua pasó de malabarista callejero a eremita me ha hecho gracia y causado sorpresa. Me pregunto sobre el hecho de las fotografías que realizas a urnas, relicarios y otros si alguna vez te lo han impedido o si te han llamado la atención. Ya se sabe que hay cada “guardián” en las iglesias ….

    • Pues de todo ha habido, Salvador.
      Yo he realizado personalmente muchas, unas veces sin problemas y otras veces a hurtadillas y casi queriéndome pegar el sacristán o quién fuera, como me pasó en una iglesia de Lisboa y en otra de Praga. Pero aunque puedo haber hecho varios miles de fotos, ten en cuenta que en mi colección tengo fotos de sepulcros y relicarios de más de quince mil santos y beatos distintos, lo que quiere decir que muchísimas me las han enviado y otras las he captado en Internet.
      Ha habido casos curiosísimos y de agradecer y te pondré varios ejemplos:
      Los abades de Montevergine y Cava, me enviaron fotos individuales de más de cincuentas urnas, con los restos de los santos y beatos custodiados en dichas abadías.
      Un canónigo de Compostela, aprovechando que se estaba haciendo limpieza del inmenso altar de las reliquias, me facilitó fotos individuales de cada urna y relicario existentes en la catedral.
      El obispo de Braga me autorizó a que realizase fotos individuales a las urnas y relicarios existentes en la Catedral y son muchísimos. Según quienes allí me ayudaron, eso nunca se había permitido. Algo parecido me sucedió en las catedrales de Toledo, Sevilla, Burgos, etc.
      El deán de la Catedral de Ancona, después de mucho insistirle, me sacó de un armario un bellísimo relicario de oro con el cráneo de Santiago Alfeo. El se resistía porque me decía que en Compostela y en Venecia también había otros cráneos del mismo apóstol y a saber cual era el verdadero.
      En las Lauras de las Grutas de Kiev me permitieron hacer fotos individuales de cada urna y son más de doscientas (es verdad que tenía un buen enchufe: un amigo monje, jaja).
      De Roma y del Vaticano, ni te cuento: entre las que me han enviado Felice y otro amigo y entre las que he hecho yo en las cinco veces que he estado en la ciudad, tengo de casi mil relicarios, urnas y sepulcros.
      Te podría poner muchísimos otros casos, pero ya me he enrollado bastante.

        • El tema está en que son tantísimos los álbumes y las fotos que no siempre las reconozco a simple vista, pero para eso se mira el fichero y punto. A muchísimas si que las distingo desde lejos, jaja.
          Ten en cuenta que son más de cuarenta años con estos trajines y cuarenta años, dan para mucho.
          Todo ese inmenso material: álbumes con fotos, archivos, libros, cartas, etc. irán al departamento de Historia de la Universidad de Huelva.
          ¡Y podría contarte infinidad de batallitas más!

  2. Vedo che nell’imma del beato disegnata da J. Hajnal, credo tratta dal libro di Rojo Martìnez Fernando (a cura) – Il fascino di Dio. Profili di agiografia agostiana – Ed. Agostiniana, Roma 2000 (possiedo versione in spagnolo e in italiano), c’è un CERVO: sai come mai?
    E’ come per altri santi simbolo della conversione, cioè dell’incontro con Gesù Cristo?
    Nemmeno il libro citato porta spiegazione.
    GRAZIE.

  3. Gracias Antonio.
    Dos dias seguidos con articulos de eremitas,uno realizado por Damiano y otro por ti.
    Me han hecho gracia algunas de las anecdotas que le has contado a Salvador,a la hora de realizar fotografias de relicaris y sepulcros,pero..¿realmente han tenido intencion de pegarte en una iglesia de Lisboa y en otra de Praga?
    Por que eso es un hecho gravisimo,de ser verdad.

    Aprovecho desde aqui estas lineas y me adelanto en felicitar a todos mis compañeros colaboradores y a todos nuestros lectores del blog.
    Deseo que paseis unas hermosas Navidades acompañados de vuestros seres queridos y feliz entrada al 2013
    ¡¡Un fuerte abrazo a todos!!

    • Abel,
      Si nos ponemos a escribir diariamente un artículo sobre un santo o santa eremita, ya sea católico u ortodoxo, tenemos artículos para más de un año.
      No es broma lo que he contado de Lisboa y Praga.
      En Lisboa estaba haciendo una foto a un cuerpo santo y el sacristán a voz en grito y con un palo, me hizo salir corriendo y en Praga, concretamente en una iglesia que está muy cerca del Puente de Carlos, uno que había allí vendiendo estampitas y cosas por el estilo, me dijo que para hacer fotos tenía que darle a él dinero y como me negué, quiso pegarme, no lo consiguió y las fotos las hice.

  4. Antonio

    No nos cuentas ¿y volvió a ver a su madre? digo, San Agustín se re encontró con Santa Mónica.

    A veces he pesando en esos santos que han dejado ahí a sus madres todas mortificándose por no saber de sus hijos no me agradaban. Pero bueno, muchos que no son santos y siguen de “cabrones” (perdonen la expresión) se quedan igual; por lo menos San Juan de Mantova y otros hasta santos llegaron a ser. Todo un ejemplo para nosotros y más para esos “cabrones” jejeje 🙂

    Antonio lástima que sigue de Beato. ¿Quién se encarga de su proceso? ¿Los Agustinos o la Iglesia Diocesana? O de plano ya murió el proceso….

    • Pues dudo de que su madre viviera después de haber estado él danzando tanto tiempo por esas tierras de Dios. La comparación con Santa Mónica está más por las lágrimas que derramó su madre para que volviera al redil, cosa que ocurrió, la viera o no.

      A mi entender, ese proceso está más parado que un reloj de dulce y desde luego, quién tiene que moverlo y debería estar interesada en hacerlo, es la Orden Agustina.

  5. Yo no tengo palabras para calificar al sacristán que salió detrás de ti con un palo. Me lo llega a contar otro y me río en su cara, pero de ti me lo creo, aunque parezca una cosa digna de una peli de Berlanga. Ese sacristán tenía de cristiano lo que yo de irlandesa.

    Del guardia de seguridad que se cabrea sí que he tenido más ejemplos, pero vamos… a todos les falta un buen ejemplo de humildad. Tendré que hacer como mi suegro, en paz descanse, que cada vez que visitaba una iglesia, quería tomar fotos y tenía algún problema al respecto, se giraba indignado a quien le molestaba y le soltaba en toda la cara: “¿CÓMO? ¿Que me vaya? ¿Usted quién se ha creído que es para echarme de LA CASA DE MI PADRE?”

    • Pues ahí va otra batallita. En Budapest, cuando estuve en la catedral viendo el puño incorrupto de San Esteban I quise hacerle una foto y el guarda que estaba al tanto me dijo que tururú (en húngaro, claro). Yo, con zalamerías, me lo camelé pero me hizo jurar y perjurar que la hiciera sin flash. Como soy un manazas, se me olvidó quitarlo – de verdad que fue un olvido – y al hacer la foto: ¡catapún, el flash que salta! No me mató de milagro, pero tuve que ir corriendo desde Budapest hasta Praga para evitarlo, jaja.

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