Más sobre la lápida de Santa Filomena

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

“Madonna con Niño y Santa Filomena”, lienzo de Antonio Falzon. Nótese que la Santa ofrece su propio vas sanguinis y que a sus pies, un ángel sostiene su epitafio, al que le falta una baldosa. Museo de Bellas Artes de La Valletta, Malta.

Pregunta: Dicen que la lápida de Filomena (ya volvió el pesao con lo mismo) estaba al revés porque se acostumbraba a empezar a pintar por la del medio… vale. Pero si te fijas, ¿o me equivoco yo?, todas las lapidas de los corposantos que he visto ¡son una sola piedra! A veces se nota que intencionadamente son una sola piedra porque escriben todo amontonado, casi sin espacio… ejemplo: nuestra querida Munditia. Soy devoto de su lápida. España.

Respuesta: Volvemos con la querida Filomena, sin la cual, una parte de lo que es el blog no sería ni tan interesante ni tan polémico para más de uno. La tipología de lápidas es tan variada en lo que concierne a las catacumbas, que es difícil en realidad establecer una pauta o canon más allá de la repetición de símbolos paleocristianos o fórmulas conocidísimas como el “pax tecum”. Tenemos lápidas para todos los gustos, desde la extensa narrativa de la lápida de Mundicia, donde se nos da mucha información, hasta aquellas en las que sólo aparece el nombre, como la de Grania. Y desde luego que hay variedad de tamaños en cuanto a estas lápidas. Dentro de esa diversidad hay que aceptar que no hay una norma fija y que por eso la de Filomena, dentro de lo especial que es, no es menos buena por ser diferente.

Normalmente, como tú has dicho, suelen ser de una sola pieza y esto se observa por el abigarramiento de la inscripción, concentrada para aprovechar el máximo espacio posible. Pero no son las únicas, y ahí están no sólo la de Filomena, sino también la de Noeti –de la cual hablaba el Dr. Miravalle- que también estaba fragmentada en piezas. Además, tienes que tener en cuenta que estas lápidas han sido intervenidas en procesos de recuperación que poco tienen que ver con una metodología arqueológica rigurosa y respetuosa con el patrimonio. El período de extracción de estos cuerpos en las catacumbas abarca los siglos XVI-XIX y no había los conocimientos que ahora se tienen para realizar una adecuada excavación que no dañara el material extraído y recogiese la mayor cantidad posible de información. Así, muchas lápidas fueron rotas, estrelladas, tratadas con poco cuidado y hasta rayadas y pintarrajeadas por encima. La lápida de Mundicia, por ejemplo, parece estar recortada artificialmente, y se ha eliminado el resto de la piedra, algo impensable hoy en día para un arqueólogo serio, aun cuando los restos eliminados no contengan texto. Otros ejemplos: la lápida de Minia, que fue grabada por detrás, y la propia lápida de Filomena, que ha sido rayada con lápiz al lado de cada uno de sus símbolos. Vamos, que de lo que había, a lo que hay ahora, muchos tumbos y chapuzas se han dado. No hay que olvidar que se trabaja sobre un material que ya ha sido dañado e intervenido.

Urna de Santa Mundicia, iglesia de San Pedro, Munich (Alemania). Se observa la lápida con la prolongada inscripción.

Pero volviendo a tu pregunta, ya sabes que el Dr. Mark Miravalle habló en su informe acerca del presente estatus eclesial de la Santa (disponible en este blog) acerca de la controversia arqueológica, y ya expuso que la probabilidad de que la lápida fuera reutilizada era nula. Que se trate de una lápida sorprendentemente grande y alargada –en comparación con otras, se entiende- no es frecuente pero tampoco es imposible, ni por ello se ha de pensar que sea falsa o reutilizada. Para muestra, un botón: ahí tenemos la lápida de Santa Vibiana, mártir de las catacumbas, que se venera en la iglesia de Nuestra Señora de los Ángeles en LA (USA): aproximadamente es igual de larga e igual de ancha que la lápida de Filomena, aunque en este caso la inscripción es más larga –y NO ocupa todo el espacio disponible- y los símbolos se reducen a una sola corona. Esta lápida se rompió y las líneas de fractura vienen a caer, casualmente, más o menos por las mismas zonas por donde se fractura en tres la lápida de Filomena. La inscripción de Vibiana abarca prácticamente toda la longitud de la piedra, por lo que fue concebida como una unidad, pero que después fue fracturada, a juzgar por la limpieza del corte, por los que la extrajeron o durante el traslado de la misma.

El caso de Vibiana y de Filomena viene a indicar que existían diversos tamaños de cubículos y que su aprovechamiento fue diverso, existiendo lápidas pequeñas y grandes, cuadradas y rectangulares. Que en el caso de Filomena ésta viniese a fragmentarse es algo que el Dr. Miravalle ya ha explicado y a él me remito: la lápida de Filomena fue también concebida como una unidad –por la inscripción, que empieza por la mitad y acaba por el principio- pero probablemente fue necesario fragmentarla en tres para su adecuación al lóculo. Es un caso difícil de explicar, realmente, pero no tanto como para que ello comprometa la autenticidad de la lápida. No olvidemos que el vaso con sangre se había pegado a la argamasa de las piedras y al ser separadas fueron los excavadores –imposible llamarlos arqueólogos- quienes lo rompieron, haciendo necesario trasladar posteriormente esa sangre a un nuevo recipiente: esto vino a desmentir que el vaso estuviera ya roto, y fue otro de tantos argumentos válidos para demostrar que el lóculo no fue reutilizado.

Vista de la lápida de Santa Vibiana (obsérvense las líneas de fractura). Catedral de Nuestra Señora de los Ángeles, LA (EEUU).

Estando demostrado que lápida, huesos y sangre de Santa Filomena son auténticos y que ello prueba su martirio, enredarse en cuestiones y argumentos retorcidos sobre tipologías de lápidas me parece un poquito forzado. También hablamos de una lápida que es muy rica en símbolos, pero eso es también normal –en la lápida de Grania se cuentan también siete símbolos- y las inscripciones indistintamente pueden ser largas o cortas –compara por ejemplo el MINIA IN SOMNO PACIS con el larguísimo epitafio de Mundicia o, por poner otro ejemplo, el de Inbenia, también algo extenso-.

A esto súmale que quienes escribían las lápidas –los lapidatores– no eran precisamente Cicerón ni Tito Livio, y de ahí que sea más que frecuente que la letra que ellos emplean –la capital cursiva en su mayoría- sea mala, se tuerza, se amontone, cometan faltas de ortografía, calculen mal el espacio o hasta tracen auténticos garabatos.

A modo de conclusión: sin ningún problema se puede admitir que la lápida de Santa Filomena es especial, curiosa, llamativa, pero a fin de cuentas, auténtica y perteneciente a su dueña, por decirlo de algún modo. Aquí lo que nos falta es disponer de un corpus con todas las inscripciones y lápidas de los mártires de las catacumbas –probablemente exista, pero lo desconozco- y empezar a verlos uno por uno. Definitivo es, haya lo que haya en la lápida, que había una mártir tras ella. No hay que olvidar tampoco la infinidad de cuerpos cuya lápida no tenía nada, no traía su nombre, o aquellas que fueron rotas por la torpeza de los currantes (más de una habrá). En ese sentido es una suerte que la de Filomena haya llegado para suscitar todas estas controversias, porque donde no hay nada, nada se discute, y siempre es mejor tener algo, que no tener nada.

Relieve neoclásico que representa el episodio mítico de la Santa rescatada de las aguas del Tíber. En el suelo, mosaico con el epitafio reconstruido. Basílica de San Jean-Marie Vianney, Ars (Francia).

En fin, pax tecum, Filumena.

Meldelen

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

12 pensamientos en “Más sobre la lápida de Santa Filomena

  1. De nuevo interesante lo que dicen de Santa Filomena, celeste patrona de este blog (Creo que es la santa que aparece con mas frecuencia en los articulos).
    Me parecio interesante que se mencione a Santa Vibiana, titular de la proto catedral de Los Angeles, California antes del super aggiornamento post conciliar. Esta santa fue rescatada de ir a parar al cementerio local solo gracias a presiones, ya que el arzobispo y clerigos la querian hacer desaparecer (como hicieron con todo en la nueva catedral, menos la imagen de Ntra sra de Guadalupe).
    Ciertamente no quedan dudas de que santa Filomena con su lapida, vas sanguine, leyenda y popularidad siempre dará que decir. Personalmente le tengo devoción pero no creo ni un ápice de la leyenda y las visiones que le hacen una megalomartir superpoderosa. Basta saber que fue testigo de Cristo, que murio por la fe y que esta en el cielo; las piadosas historias basadas en visiones, aunque bellas, no son la medula de su devoción.

    • Yo no puedo estar más de acuerdo contigo en este punto.

      Es una pena saber que Santa Vibiana, que en su día presidió gloriosamente el altar de la catedral de LA hasta que el terremoto -o incendio, no me acuerdo- vino a destruirla; actualmente haya sido relegada a una humilde arca en un sobrio rincón de la catedral, pero definitivamente eso es mejor que haberla mandado al cementerio, tanto más cuanto seguro que hay otras iglesias o diócesis interesadas en tener las reliquias de una mártir y sería muy poco caritativo no haber dado la oportunidad de obtenerlas.

  2. Interesantísimo artículo, que hay que leer muy detenidamente para comprender bien todo el trasfondo de lo que en él se dice.
    Independientemente “del expolio bienintencionado de las catacumbas” realizados en el primer milenio, sobre todo para poner a salvo los cuerpos de los mártires, lo que se hizo a partir del siglo XVI si que fue un expolio en toda regla. Había tal ansia de reliquias, que prácticamente las catacumbas fueron desvalijadas con más o menos aciertos.
    Muchos, solo querían cuerpos de mártires, importándoles poco si dañaban los lóculos, destruían lápidas o rompían objetos que acompañaran a los restos.
    Incluso hubo quienes, por el simple hecho de estar sepultado en una catacumba, consideraba de un mártir los restos que allí se encontraban. Es verdad que, poco a poco, la Santa Sede puso orden nombrando a clérigos responsables que estuviesen al frente de aquellos trabajos, pero en muchos casos, el daño ya estaba hecho.
    Las catacumbas deberían haber sido excavadas por personas cualificadas y eso casi nunca ocurrió. Hoy en día, un arqueólogo trata con sumo cuidado, cualquier cosa que encuentra y entonces, no se hizo. Por eso nos encontramos ahora con estos problemas.
    Y en cuanto a los nombres de los mártires, ni me pronuncio porque si lo hago, habría para confeccionar una nueva serie monotemática.
    Muchas gracias, Ana Maria.

    • Gracias, amigo, por encontrar mi artículo interesante; especialmente a estas alturas en que muchos ya estarán hartos de oír hablar de Santa Filomena y no entenderán a qué narices viene seguir dándole vueltas al tema. Aunque como puedes ver por la persona que preguntó, aún después de leer toda esta larga serie de artículos hay quien sigue dudando de la autenticidad de la lápida y los restos de la Santa.

      No puedo estar más de acuerdo con todo lo que expones, y fíjate que aún digo más: aún hoy en día, en ciertos puntos y respecto a ciertas cuestiones, la Iglesia no sigue haciendo lo que debe respecto a temas arqueológicos: muchas veces cierta jerarquía local en ciertos lugares, sigue empeñada en mantener ignorancias y supercherías, antes que encargar investigaciones rigurosas a expertos científicos por el simple engorro de “molestarse” en ello, haciendo mal a su feligresía. Que conste que no lo digo por todos los casos, gracias a Dios.

  3. Una pregunta que voy a hacer: Aunque los símbolos de la lápida de Santa Filomena no necesariamente se pueden tratar de instrumentos de martirio, ¿consideran que de todos modos la santa debería llevarlos en sus representaciones, más que todo escultóricas? Yo pienso que sí, porque fíjate que de alguna manera hay que representar a la Santa, y que mejor con los símbolos que aparecen en su lápida así se traten de martirio o no, porque si le colocamos la palma sola como símbolo de martirio nada más como la gente va a saber que es Santa Filomena?, entonces se pondrían a inventar nombres para saber de que Santa se trata ya que no hay elementos iconográficos que la diferencien de las demás…

    • Yo creo que no, Allan, porque la experiencia me ha demostrado que, aunque se represente iconográficamente a Santa Filomena con esos falsos atributos de martirio, ello no garantiza que sea adecuadamente reconocida e identificada por la gente. Te pongo el ejemplo que me lo confirma.

      Tú sabes que, en la iconografía cristiana, la virtud teologal de la Esperanza aparece alegóricamente representada como una dama con un ancla, ¿no? Pues en todas partes, muy a mi pesar y esto incluye a museos de relevancia y sitios especializados, se confunde constantemente a la Esperanza con Santa Filomena, y a ésta con la primera, al revés. Constantemente.

      ¿Moraleja? No es vinculante la iconografía de Santa Filomena para que sea adecuadamente identificada para los fieles. Lo que hay que hacer es instruir adecuadamentey estudiar la iconografía cristiana; que es así como realmente se aprende, y en definitiva, ya se ve que dicha iconografía, no cumpliendo su función básica casi nunca al inducir a error con la Esperanza, y además fomentando la creencia en la falsa leyenda, es totalmente prescindible.

      • Gracias por tu respuesta, si sabía que la Esperanza se representa con un ancla, pero eso de confundirla con la Santa no me lo había imaginado pero es seguro que pase por parte de la gente… Me parece que lo correcto es enseñar y catequizar a la gente sobre las imágenes de quienes se tratan, y en algún santo quizás poner un grabado con su nombre para que sea más fácil…

  4. A la iconografía de los santos, permitanme intervenir, se le pueden aplicar los atributos de las virtudes. A Sta Filomena por las insignias de su lápida, a pesar de que no correspondan a una ´leggenda´ historicamente sustentable, si se le pueden colocar estas insignias para identificación y en recuerdo de las virtudes cristianas. A los corpos santos se les da un culto local por lo que cualquier estatua o pintura que tenga nexo con el santo y con la debida aprobación puede ser la representación iconografica. En el caso de Santa Filomena de Mugnano su devoción cruzó fronteras y hoy es muy popular en la cristiandad por lo que una identificación seria de la santa es necesaria y los atributos de la lapida son adecuados. En cambio la aplicación de estos atributos dentro del contexto de las supuestas visiones de su vida y martirio en los albores del siglo XXI es irrelevante. Las imagenes del siglo XIX que se basaban exclusivamente en estas visiones son aceptadas en el contexto de la epoca, basta hechar un vistaso a los bellos murales de la Basilica de Ars. Pero en nuestros días creer y sustentar que le amarraron un ancla al cuello y presentarla asi es irrisorio. Prefiero la tipica estampa de una adolecente con vestido de la epoca, sin ningun atributo pero con la convicción de que no se necesita mas que la seguridad de su martirio para venerarla aunque se ignoren los detalles, que al fin y al cabo son meramente secundarios.

    • Estoy de acuerdo, pero incluso iría más allá: no me contentaría con la niña -es una niña, no una adolescente- con la palma del martirio, sino que le añadiría el vaso de sangre y el epitafio, como se ve en la pintura que encabeza el artículo; ya que, al menos, esos atributos SÍ son suyos y nos evitaría confusiones interesadas, de las que nos previene Allan.

  5. Ana Maria a mi me ha parecido muy interesante este tema de las lapidas.
    Me he quedado impresionado con la lapida de Santa Mundicia.
    A lo largo de los años habras visto lapidas de todo tipo.¿cuales son las que mas te han sorprendido?(ya sea por su forma,por la cantidad de datos que aportan,como en el caso de Santa Mundicia …)

    • Con la mano en el corazón, te digo que las lápidas que más me han impresionado no son las de los cristianos -mártires o no-; sino la de los paganos, por la sencilla razón de que suelen ser más extensas, líricas y trabajadas que la sobriedad cristiana -no siempre virtud, sino a veces, simple ignorancia del que graba la piedra-.

      Los epitafios griegos y romanos son bellísimos, como la de aquel marinero griego que dice: “Soy la tumba de un marireno/pero tú sigue navegando/pues cuando nosotros morimos/las demás naves siguieron su curso”; o la de aquel niño romano en Valencia, que se lamenta diciendo “se equivocaron las Parcas al llevárselo a tan temprana edad”; o algunas muy emotivas, en Roma, donde directamente el muerto habla al viajero “… deténte un momento, y hazme compañía, que estoy solo aquí”… u otras que dicen “tanto le amaron los dioses/que nos lo arrebataron tan pronto…”

      Es lógico que las más emotivas sean paganas, porque el nivel literario que alcanzaron es de sobra conocido por todos. Ahora, también hay alguna muy bonita entre las cristianas, aunque sus alusiones nos sean más familiares. A Vibiana la llaman “alma inocente y pura”, recordemos a Euskia, “irreprensible cristiana, vivió santa y pura, y murió en la fiesta de mi Santa Lucía, para la cual no hay elogio suficiente”; y cómo no, muchas “beneméritas” como la misma Mundicia, o Benedicta, etc…

      Podría seguir, pero aquí lo dejo, con sólo una recomendación más: cuando vayas a Valencia, no dejes de visitar el Museu de Belles Arts Pius V y en el patio del claustro, deténte a leer las estelas funerarias y sus inscripciones. Vale la pena.

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