Los villancicos y sus orígenes

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Detalle de una tabla de transición que representa la Adoración de los Magos, obra del Maestro de Perea. Museo de Bellas Artes Pío V de Valencia, España.

Cuando pensamos en la música más típica de la Navidad, indefectiblemente aparecen en nuestra mente los entrañables villancicos. Y eso a pesar de que antiguamente eran más populares los cantos que hacían alusión al periodo litúrgico de la Pascua pero, como vamos a ver, aquellos fueron imponiéndose lenta pero contundentemente.

En España, especialmente en Castilla, los villancicos surgieron en el siglo XV y eran unos cantos de contenido alegre y desenfadado compuestos por estribillos, estrofas, versos de enlace y una vuelta que era parte del estribillo para acabar. Su contenido en un principio era de tipo profano o popular  y cantaba las vivencias cotidianas de la gente. En castellano por ello la palabra “villancico” deriva del término “canción de villa”.

Como este género era tan usado, las autoridades eclesiásticas vieron en él una buena oportunidad para que el pueblo pudiera meditar sobre algunos episodios de la vida de Jesús. Por eso, ya hacia el siglo XVI y para introducir en la liturgia composiciones en castellano como una forma de acercar al pueblo a los misterios de la fe católica, el villancico poco a poco va cambiando su temática sobre el amor cortés para ir centrándose en temas de tipo religioso. Además se van introduciendo distintas voces cuando originariamente estaba destinado para un solista con el acompañamiento de un instrumento musical.

Adoración de los Magos (ca. 1540), óleo sobre tabla de Juan de Juanes. Colección Lacave, actualmente en subasta.

No hay que olvidar que, aunque el origen del villancico sea español, existen otros cantos navideños que se crean e interpretan en otros países desde muy antiguo. Por ejemplo a estos se les denomina “carols” en inglés, que viene del francés caroler, que significa bailar haciendo ronda. La tradición popular llevó después a que el género musical navideño, no sólo a nivel litúrgico, alcanzara una enorme producción y creatividad y sus efectos los podemos ver en nuestros días.

Ya durante el siglo XVII, los maestros de capilla musicalizaron miles de cancioncillas religiosas y sacralizaron otras para ser cantadas en los maitines de las festividades litúrgicas. En estas composiciones sus letras hablaban en lenguaje popular sobre el misterio de la Encarnación y estaban inspirados en la liturgia de la Navidad. Con ellas, los campesinos que no sabían leer podían tomar parte en los festejos navideños y honrar por tanto el Nacimiento de Cristo.

Durante el siglo XVII la interpretación de villancicos se hizo cada vez más frecuente a pesar de las prohibiciones de las instituciones más conservadoras ya que algunos temas se convertían en pretexto para realizar parodias o burlas hacia determinados personajes. El éxito de estas composiciones fue tal que muchas se imprimieron y gozaron de gran difusión, llegando a ser consideradas el sonido ineludible de la Navidad. Aún muchos de nuestros mayores recuerdan como habitual durante las fiestas navideñas el asistir a escenas callejeras donde niños y jóvenes iban en grupo con panderetas y zambombas cantando villancicos y pidiendo el aguinaldo. Y parece ser que en algunos puntos de Iberoamérica pervive aún esta costumbre.

De entre las canciones de Navidad más antiguas que registra la historia de la música hay que señalar el “Iesus refulsit omnium”, (Jesús, luz de todas las naciones) que data del siglo IV y su letra se le atribuye a San Hilario de Poitiers. Pero hablar del más conocido es referirse al “Noche de paz”. Su título original es “Stille nacht, heilige yach” y fue escrito casi por casualidad por el sacerdote austriaco Joseph Mohr quien, al ver que se había malogrado el órgano de su parroquia, la capilla de San Nicolás, ubicada en la pequeña población de Oberndorf, decidió escribir un canto que pudiera interpretarse con guitarra en la misa de gallo. Fue así como la navidad de 1818 se cantó por primera vez. Entre nosotros, hay que mencionar el “Campana sobre campana”, “el tamborilero”, “los peces en el río”, “el burrito sabanero”, “Blanca Navidad”, “la marimorena” o el “Ya vienen los reyes”.

Adoración de los Magos, obra de Nicolás Borrás. Museo de Bellas Artes Pío V de Valencia, España.

Referirnos hoy a lo que aceptamos como “villancico” es hacer referencia necesaria por evolución a la canción de navidad que tiene sus orígenes en distintas culturas populares de cualquier nacionalidad. El villancico que estamos acostumbrados a oír en estas fechas tiene una estructura melódica y armónica sencilla y normalmente suele estar interpretado en las voces por coros de niños y niñas que suelen tener melodías poco complicadas y elaboradas armónicamente. Actualmente y por desgracia para su origen entrañable, el uso del villancico está ligado al fomento del consumismo típico de las Navidades y la publicidad se aprovecha de ello.

Pero olvidarnos en este artículo del sempiterno “Adeste fideles” sería hacerle un flaco favor a todo lo dicho hasta ahora. Esta es la pieza por antonomasia usada en la bendición durante la Navidad en los países de nuestro entorno desde fines del siglo XVIII. Existe aún hoy una gran controversia al respecto de quién fue su autor, incluidos aquellos que lo atribuyen a San Buenaventura, aunque es más que  probable que su autor fuera el rey Juan IV de Portugal. Conocido con el sobrenombre de “El Rey Músico”,  se sabe que fue un gran mecenas de la música, las artes y un sofisticado autor durante el siglo XVII, poseyendo mientras reinó una de las mayores bibliotecas del mundo. En cuanto al contenido del texto, esta pieza invita a los fieles a acudir a Belén a adorar al Salvador recién nacido.


Adeste fideles laeti triumphantes
Venite, venite in Bethlehem
Natum videte, Regem angelorum
Venite adoremus, venite adoremus
Venite adoremus Dominum.

Aeterni Parentis splendorem aeternum,
Velatum sub carne videbimus
Deum Infantem, pannis involutum.
Venite adoremus, venite adoremus
Venite adoremus Dominum.

En grege relicto, humiles ad cunas,
Vocati pastores adproperant;
Et nos ovanti gradu festinemus.
Venite adoremus, venite adoremus
Venite adoremus Dominum.

Pro nobis egenum et foeno cubantem,
Piis foveamus amplexibus:
Sic nos amantem quis non redamaret?
Venite adoremus, venite adoremus
Venite adoremus Dominum.
Acudid fieles alegres, triunfantes,
venid, venid a Belén,
ved al nacido, Rey de los ángeles.
Venid y adoremos, venid y adoremos
Venid y adoremos al Señor.

El esplendor eterno del Padre Eterno
lo veremos oculto bajo la carne
Al Dios Niño envuelto en pañales
Venid y adoremos, venid y adoremos
Venid y adoremos al Señor.

Ved cómo, dejando el rebaño, humildemente hacia la cuna
rápidamente se acercan los pastores al ser llamados,
Y nosotros apresurémonos con paso alegre.
venid y adoremos, venid y adoremos,
venid y adoremos al Señor.

Por nosotros pobre y acostado en la paja
Démosle calor con nuestros cariñosos abrazos
A quien así nos ama ¿quién no le amará?
Venid y adoremos, venid y adoremos
Venid y adoremos al Señor.

Salvador Raga Navarro

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

11 pensamientos en “Los villancicos y sus orígenes

  1. Muchas gracias, Salvador, por este artículo sobre el origen de los villancicos, canciones tan populares al menos en España, aunque es una pena que en muchos lugares se esté perdiendo la tradición de cantarlos.
    Yo recuerdo que, cuando era pequeño, se formaban coros de campanilleros que iban por las calles, de casa en casa, cantando villancicos y si el coro estaba formado por niños, esperando ser recompensados con alguna golosina. Hoy en día, para escucharlos o pones la tele o esperas a la Nochebuena para cantarlos en familia.

    Quiero aprovechar la ocasión para felicitar las Navidades a todos los que, de una forma u otra, se sienten ligados a este blog. Y quiera el Niño Dios traernos un poco de pan a muchas mesas hambrientas y un poco de paz a muchos lugares en conflicto.

    Quiero añadir la oración propia del día hoy, Vigilia de la Navidad:
    Deus, qui nos redemptionis nostrae annua exspectatione laetificas: praesta; ut Unigenitum tuum, quem Redemptorem laeti suscipimus, venientem quoque iudicem securí videamus, Dominum nostrum Iesum Christum Filium tuum. Amen.

    • Amigo Antonio, es una triste realidad que el canto de lso villancicos es un uso que no se mantiene con el mismo vigor en todos los lougares donde antaño era forma ineludible de celbrar la Navidad, He tenido la suerte de asistir esta semana a tres conciertos corales en tantas iglesias de Valencia donde hemos acabado elpúblico cantando en pie de forma emocionada villancicos junto con el coro correspondiente. Ni que decir tiene que la emoción que se siente en esa situación desborda lo previsto y por eso creo que, sólo con un poco de estímulo, emerge fácilmente el deseo de cantar estas piezas tan populares.

  2. Vaya que padre ver algo de los origenes de esta forma de cantos religiosos… me pregunto si solo era para la epoca de navidad pues en el siglo XVII Sor Juana Inés de la Cruz escribio gran cantidad de ellos pero dedicados a la Asuncion o Concepcion de Maria y a varios santos en sus festividades…. Saludos

  3. ¡Saludos!

    Este fue un artículo bastante ilustrativo sobre el origen de las canciones típicas de la Navidad -mal llamada, debería ser Natividad-. Yo recuerdo cuando era niño que mis padres me enseñaron a cantar “Los peces en el río”, “La marimorena”, “El niño del tambor” y otros que en este momento no recuerdo. Crecí y me di cuenta de lo jocosos y hasta, a mi criterio, “clasistas” que son algunas de estas melodías (todos hemos oído: “Sus cabellos son de oro y el peine de plata fina”, cuando en realidad María fue pobrísima y no creo que fuese rubia 😉 ) pero es la imaginación del artista y de la época, por lo tanto lo respeto y cuando tenga hijos les enseñaré a discernir el significado jocoso y lo que en realidad es evangélico: si exalta el amor de Dios por nosotros y nuestra intención de amarlo, para mí lo es todo.

    Esperaré a la misa de Nochebuena televisada desde el Vaticano para escuchar los hermosos cantos en latín que año con año me deleitan.

    A todos, desde México donde se viven las tradicionales posadas -que lamentablemente están perdiendo mucho de su naturaleza religiosa- y ha florecido la nochebuena roja y blanca, les deseo una Feliz Navidad por el nacimiento de nuestro hermano mayor y que papá Dios los bendiga y ustedes sigan con este maravilloso blog en el cual me gustaría participar. ¡Feliz Navidad! Merry Christmas!
    Buon Natale!

    Et Verbum caro factum est, et habitavit in nobis. Amen.

  4. Aqui en Colombia los villancicos son parte indispensable de la navidad junto a la novena de Aguinaldos. Desde niño uno crece con Noche de Paz, Tutaina, Anton Tiru riru riru, Zagalillos, el burrito sabanero, campana sobre campana etc. Que los villancicos aun sean parte de la cultura del pais en gran parte es gracias a la Iglesia, que impulso el rezo de la novena con los villancicos y que hasta el dia de hoy se siguen cantando en casas y Parroquias.

  5. Salvador excelentes artículo de gran interés y más aun el deleite que fue escuchar el Adeste Fideles, es muy interesante el origen de estos villancicos la verdad que poco era lo que sabía al respecto así que me ha sido de gran provecho, aqui en México también aun es común escuchar los villancicos en misa y a veces en las calles el tradicional canto de la rama o el de las posadas pero aun asi se va perdiendo poco a poco la tradición, cabe destacar que la mayoría de villancicos entonados aqui son los que entonan en España. Aprovecho también para desearles a todos una muy Feliz Navidad y que la Sagrada Familia tenga posada en sus corazones y ahi se quede por siempre.

  6. Muy adecuado el articulo excelente para la temporada. Una lastima que tambien se esten perdiendo los himnos liturgicos y paraliturgicos navideños como el puer natus, el adeste fideles y sobre todo el canto solemne de la Kalenda (al suprimirse la hora Prima, las kalendas desaparecieron). Los villancicos al menos persisten donde las novenas de aguinaldos (posadas) aun se cantan, o en los conciertos navideños.

  7. Precioso y adecuado artículo Salvador, aunque he echado mucho de menos alguna referencia a los villancicos en las otras lenguas que se hablan en España (catalán, gallego, vasco). Se hace únicamente referencia a los villancicos en castellano y a sus orígenes de Castilla y en el extranjero -tal y como se sigue haciendo en los manuales escolares de Lengua y Literatura- y se obvia que hay una riquísima aportación en este campo en las otras lenguas que tenemos el orgullo y riqueza de compartir con el castellano.

    Así a bote pronto, de villancicos en mi lengua materna recuerdo el famoso “Camina Maria”, “Penqueta i cigró”, “Santa Nit”, el bellísimo “El desembre congelat” -al que hago referencia en mi artículo de mañana- y algún otro que seguro se me escapa, pero que sin duda entonaremos esta noche en la Misa del Gallo.

    También decir que aunque has reproducido fielmente todas las estrofas del Adeste Fideles que normalmente se cantan, el villancico en realidad es mucho más largo, creo que le faltan dos o tres estrofas. Pero nunca se canta entero sino cortado, así como lo reproduces. Una lástima.

    • Cierto es que el fenómeno popular de los villancicos tiene igual raigambre en las lenguas vernáculas (valenciano, euskera, gallego, catalán) de otros territorios de España. Por motivos de falta de información sobre las peculiaridades que tienen en estas lenguas es por lo que me he ceñido a su tradición castellana. En todo caso, es muy pertinente apuntar que este fenómeno “lírico-devocional” está extendido como una mancha de aceite en la forma más entrañable de cantar la Navidad. Respecto a la versión completa del Adeste Fideles la reproduzco a continuación:
      Adeste fideles laeti triumphantes

      Venite, venite in Bethlehem

      Natum videte, Regem angelorum

      Venite adoremus, venite adoremus

      Venite adoremus Dominum.

      Cantet nunc io Chorus angelorum ,

      Cantet nunc aula caelestium

      Gloria, gloria in excelsis Deo

      Venite adoremus, venite adoremus

      Venite adoremus Dominum.

      Aeterni Parentis splendorem aeternum,

      Velatum sub carne videbimus:

      Deum Infantem, pannis involutum

      Venite adoremus, venite adoremus

      Venite adoremus Dominum.

      Ergo qui natus die hodierna

      Jesu, tibi sit gloria

      Patris aeterni Verbum caro factum

      Venite adoremus, venite adoremus

      Venite adoremus Dominum.

      En grege relicto, humiles ad cunas,

      Vocati pastores adproperant:

      Et nos ovanti gradu festinemus.

      Venite adoremus, venite adoremus

      Venite adoremus Dominum.

      Pro nobis egenum et foeno cubantem,

      Piis foveamus amplexibus:

      Sic nos amantem quis non redamaret?

      Venite adoremus, venite adoremus

      Venite adoremus Dominum.

  8. Salvador cuantos recuerdo me trae el leer tu articulo.
    Al menos en mi poblacion,cuando yo era pequeño era costumbre que los niños fueramos por las casas a pedir el arguinaldo cantando villancicos.
    La navidad del año 1988,siempre la recordare,junto con un amigo y una amiga con una pandereta,una campanilla y una chincharra nos dimos un largo paseo y conseguimos reacudar mas de 3000 pesetas de la epoca (18€),aquello era una fortuna para nosotros,ademas de darnos turrones y varios productos mas de la epoca navideña.

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