San Juan XXIII, “el Papa bueno” (I)

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Fotografía del Santo en su atuendo de Pontífice.

Angelo Giuseppe Roncalli nació en Sotto in Monte (Bergamo), el día 25 de noviembre de 1881 en el seno de una modesta y tradicional familia que aunque allí habitaba desde hacía algunos siglos, procedía de Valle Imagna, situada en la misma provincia. Era el hijo mayor de un matrimonio formado por Gianbattista Roncalli y Mariana Mazzola. Fue bautizado el mismo día de su nacimiento por parte del párroco Francesco Rebuzzini, siendo su padrino un pariente que después sería quien lo educó.

En la casa donde nació vivían también otros miembros de la gran familia Roncalli por lo que la “casa de los Roncalli” era una de las más numerosas de la localidad, pues había que alimentar y sostener diariamente a más de treinta personas. Podían vivir así porque tenían algunas tierras donde cultivaban frutales, cereales y viñedos, así como animales que les proporcionaban leche, lana y carne. El ambiente era acogedor, la vida familiar era muy sencilla y tranquila y jamás hubo ningún tipo de discordia a nivel familia.

Todas las tardes cantaban el rosario en familia, dirigido por quien había sido su padrino y al que todos contestaban cantando, cosa que el mismo Angelo Giuseppe recordaría años más tarde en “Il giornale dell’anima”. Hay que referirse inevitablemente a este ambiente familiar para comprender su simpatía y las sencillas, simples y auténticas virtudes que siempre le rodearon, incluso cuando llegó a ser Papa.
Recibió el sacramento de la Confirmación de manos de Monseñor Gaetano Camillo Guindan, obispo de Bérgamo, el día 13 de febrero de 1889 y unas semanas más tarde recibió la primera Comunión.

Frecuentó la escuela local, aprendiendo al mismo tiempo la lengua latina, que le enseñaba el párroco de Carvico (Bergamo). En noviembre del año 1891 prosiguió sus estudios en el colegio episcopal de Celana, que había sido fundado por San Carlos Borromeo. Cuando vio por primera vez la imagen de San Carlos impresa en la puerta del colegio quedó tan impresionado, que siempre quiso imitarle.
Entró en el seminario menor de la diócesis en el otoño del año 1892, pasando al año siguiente al seminario mayor y vistiendo la sotana el 24 de junio de 1895, con sólo catorce años de edad.

Casa de los Roncalli, donde se crió el Santo.

A partir de unos ejercicios espirituales que realizó en el año 1896 comenzó a escribir un diario en el que detallaba sus propósitos, y sus reflexiones espirituales, diario que finalmente se convirtió en un verdadero texto del que hemos hablado antes, “Il giornale dell’anima”, que incluso siguió escribiendo hasta el día de su muerte. A pesar de su ingenuidad y de una cierta inclinación hacia el misticismo, este diario es el testimonio de un excepcional esfuerzo de auto-conocimiento a la luz del Espíritu Santo, confrontando siempre su actividad diaria con el evangelio y los Santos Padres, por lo que de hecho, San Juan XXIII se ha convertido en uno de los grandes escritores espirituales del siglo XX.

En el otoño del año 1900, con ocasión de la celebración del Año Santo, peregrinó a Roma y en enero del año siguiente fue de nuevo a la Ciudad Eterna como alumno del Seminario Romano, disfrutando por primera vez de una beca de estudio, facilitada por una fundación fundada en el siglo XVII y que consiguió por sus propios méritos. Pero en noviembre de ese mismo año tuvo que interrumpir sus estudios teológicos por culpa del servicio militar, que prestó en el batallón de infantería número 73, cerca de la estación Humberto I de Bérgamo: “Fueron doce meses de los que conservo un grato recuerdo como experiencia de una férrea disciplina, tomando conciencia de que era hijo de Italia y por las maneras tan prácticas de verme atraído hacia el bien y a sentir y vivir como hombre y como cristiano”. Se licenció como sargento y el día 10 de diciembre de 1902 retomaba sus estudios teológicos en el Seminario Romano, bajo la firme pero suave guía espiritual del padre redentorista Francesco Pitocchi, del que siempre conservó un gratísimo recuerdo: “En la sencilla celda del padre Francisco se respiraba el espíritu de San Alfonso Maria de Liguori, como si fuera un perfume embriagador. Desde los primeros años de nuestra formación eclesiástica, nos era muy familiar su vida y sus obras. ¡Qué gran santo es San Alfonso, que debe ser objeto de estudio y de veneración por parte de todo el clero italiano!”.

Grupo escultórico dedicado al Santo frente a su casa natal, donde aparece visitando a los lugareños.

En abril del año 1903 fue ordenado de subdiácono en la Basílica Lateranense por parte de Cardenal Vicario de Roma, Pietro Respighi, quién el 18 de diciembre, en el mismo lugar, le confirió el diaconado. Se doctoró en Sagrada Teología el día 13 de julio de 1904, estando como profesor en el tribunal que lo examinó, el profesor Eugenio Pacelli, futuro Pío XII, a quien él mismo sucedería en la Cátedra de Pedro.

Fue ordenado sacerdote el 10 de agosto de 1904 en la iglesia romana de Santa Maria in Monte Santo, celebrando su primera misa al día siguiente sobre la tumba de San Pedro en las Grutas Vaticanas y siendo recibido en audiencia especial ese mismo día por el Papa San Pío X, a cuya canonización asistió cincuenta años más tarde como sucesor suyo en la sede patriarcal de Venecia.

El 15 de agosto, festividad de la Asunción de Nuestra Señora, cantó su primera misa en la parroquia de su pueblo, pero ese mismo otoño volvió a Roma a fin de seguir estudiando. Ya siendo Papa, en una de sus primeras encíclicas – Sacerdotii nostri primordia – escribirá: “Las primicias de Nuestro sacerdocio abundantemente acompañadas de purísimas alegrías, van para siempre unidas, en Nuestra memoria, a la profunda emoción que experimentamos el día 8 de enero de 1905, en la Basílica Vaticana, con motivo de la gloriosa beatificación de aquel humilde sacerdote de Francia que se llamó Juan María Bautista Vianney. Elevados Nos también pocos meses antes al sacerdocio, fuimos cautivados por la admirable figura sacerdotal que nuestro predecesor San Pío X, el antiguo párroco de Salzano, se consideraba tan feliz en proponer como modelo a todos los pastores de almas. Pasados ya tantos años, no podemos menos de revivir este recuerdo sin agradecer una vez más a Nuestro Divino Redentor, como una insigne gracia, el impulso espiritual así impreso, ya desde su comienzo, a Nuestra vida sacerdotal”.

El Santo -señalado con flecha roja- fotografiado cuando era secretario de Monseñor Tedeschi, obispo de Bérgamo.

Aquel mismo día de la beatificación de Juan María Bautista Vianney, se enteró del nombramiento como obispo de Bérgamo, de Monseñor Giacomo Radini Tedeschi, que era un hombre intransigente con quien ya se había encontrado anteriormente. Después de asistir a la ceremonia de su consagración en la Capilla Sextina, fue nombrado secretario particular del nuevo obispo de Bérgamo, por lo que tuvo que abandonar Roma para volver a su diócesis, donde durante diez años participaría en toda la actividad pastoral del obispo, yendo con él a los numerosos viajes que realizó por el extranjero.

Estando de secretario con Monseñor Radini Tedeschi, contactó con el Beato cardenal Andrea Carlo Ferrari, arzobispo de Milán y con el futuro Papa Pío XI, que entonces era el Prefecto de la Biblioteca Ambrosiana, atrayendo poderosamente su atención el imponente trabajo gráfico allí existente relativo a la visita apostólica que en el año 1575 había realizado San Carlos Borromeo a su diócesis de Bergamo. A la publicación de todo este material gráfico dedicaría los pocos momentos libres que le quedaban y que terminaría con la publicación de cinco volúmenes que aparecieron entre 1936 y 1958.

En noviembre de 1911 se inscribió como miembro externo de la Congregación Diocesana de los Sacerdotes del Sagrado Corazón, que había sido fundada dos años antes y en el verano de 1912 se dedicó a la redacción de una carta pastoral colectiva de todo el episcopado de Lombardía, que llevaría por título “El XVI centenario del Edicto de Milán y la libertad religiosa en las escuelas”, la cual disgustó al obispo de Cremona, Monseñor Geremia Bonomelli porque según él, esa carta pastoral no ayudaba a la conciliación entre la Iglesia Católica y el Estado Italiano.

Vista de una escultura moderna dedicada al Santo frente a una iglesia de Estambul (Turquía), donde trabajó un tiempo como delegado apostólico.

En agosto de 1914 murieron los obispos Bonomelli de Cremona y Radini Tedeschi de Bergamo; y el Papa San Pío X. Como Angelo Giuseppe Roncalli era sospechoso de ser demasiado moderno y fue apartado por el nuevo obispo, se dedicó a estudiar Historia, dedicándose de manera especial a escribir una biografía de Monseñor Tedeschi, que terminaría en el segundo aniversario de su muerte, el 22 de agosto de 1916. Entretanto estalló la Primera Guerra Mundial y el sargento Roncalli tuvo que volver al ejército, prestando servicio como capellán militar en los hospitales de Bérgamo, compaginándolo al mismo tiempo con la asistencia religiosa a los militares. Cuando terminó la Guerra abrió una casa para estudiantes en Bérgamo y el obispo le confió la dirección espiritual de los seminaristas de la diócesis. Pero eso duró sólo un año porque el Papa Benedicto XV lo nombró presidente nacional de la “Obra Pontificia de la Propagación de la Fe”.

Con esta nueva responsabilidad tuvo que viajar por toda Italia dando conferencias misionales e impulsando las actividades que el nuevo Papa Pío XI había confiado a dicha obra pontificia. De manera imprevista, el 3 de marzo de 1925 fue nombrado arzobispo titular de Areópolis con el encargo de visitador apostólico en Bulgaria, recibiendo la consagración episcopal el día 19 de marzo en la iglesia romana de San Carlos al Corso, por parte del cardenal Giovanni Tacci, que era el secretario de la Congregación para las Iglesias Orientales, bajo cuya jurisdicción estaban los pocos católicos existentes en Bulgaria.
En Sofía, el arzobispo Roncalli permaneció casi diez años estando en continuo contacto con el mundo ortodoxo y con las comunidades católicas balcánicas y eslavas, las cuales abrieron en su corazón los primeros horizontes de su inmensa actividad ecuménica.

En el año 1931 pasó de ser visitador apostólico a primer delegado apostólico en Bulgaria, lo que significó una recompensa por los grandes frutos que había conseguido gracias tanto a su actividad pastoral como a su actividad diplomática, siendo transferido a la delegación apostólica de Estambul en el mes de noviembre de 1934. Esta delegación apostólica abarcaba tanto los territorios de Turquía como los de Grecia y anexo a ella estaba la responsabilidad pastoral de administrador apostólico del Vicariato de Estambul de los Latinos, que estaba formada por una pequeña comunidad de católicos europeos de rito latino inmersos en un mundo islámico y ortodoxo.

Su vocación ecuménica la manifestaba siempre que podía y lo hacía con gestos muy significativos como por ejemplo la eliminación del “Filioque”, que estaba escrito con letras grandes en la entrada de la delegación apostólica y que era causa de una de las grandes polémicas existentes entre las comunidades católicas y ortodoxas. Asimismo, introdujo la utilización del turco en algunas celebraciones litúrgicas y la catequesis dominical de tipo parroquial en la catedral latina de Estambul. Visitó numerosos monasterios ortodoxos en Grecia y en la Anatolia turca, peregrinando también a algunos lugares famosos de los primeros siglos del cristianismo, como Esmirna, Éfeso, Patras, Nicea, Corinto, etc., entrevistándose con importantes jerarcas ortodoxos, abriendo así las puertas a nuevos contactos fraternos entre Oriente y Occidente. Este sería posteriormente uno de los principales objetivos de su pontificado.

Fotografía de los padres del Santo poco antes de su fallecimiento, que aconteció mientras él estaba de delegado apostólico.

Mientras estaba en Estambul murió su padre (en 1936), el Papa Pío XI y su madre (en 1939) y poco tiempo después se declaraba la Segunda Guerra Mundial. En el verano de 1941 visitó Grecia – que estaba ocupada por las tropas italianas – y se encontró con el arzobispo ortodoxo de Atenas, Damaskinos. El día anterior a la Navidad de 1944 tuvo que abandonar definitivamente Estambul porque de manera imprevista, el Papa Pío XII lo nombró nuncio apostólico en Francia, llegando a París el 30 de diciembre, presentando sus credenciales ante el general De Gaulle y consiguiendo así el derecho al título de decano del cuerpo diplomático.
La situación religiosa en Francia, que estaba inmersa en plena guerra, era muy compleja, presentaba numerosos y delicados problemas que él siempre solucionaba con las dotes que tenía de simpatía, diplomacia y humanidad. Obtuvo del gobierno francés que solo se redujesen a tres, los treinta obispos que fueron obligados a dimitir como consecuencia de su colaboración con el gobierno filonazi del general Pétain.

En septiembre del año 1945 visitó a los prisioneros alemanes en el campo de confinamiento de Chartres. Estos prisioneros, muchos de los cuales lo eran sólo por el hecho de ser alemanes, eran asistidos por el generoso y heroico capellán Franz Stock, con el cual cooperó en la organización de cursos de teología a impartir entre los seminaristas alemanes que allí estaban encerrados.

Esta experiencia francesa fue determinante para su definitiva formación pastoral. Después el impacto con el mundo oriental – ortodoxo y musulmán – de su trabajo intenso en Estambul, salvando de una muerte segura a miles de judíos, a los que facilitaba partidas de bautismo que les servían de pasaportes para no ser deportados a campos de concentración nazis, ahora se encontraba que una nación profundamente cristiana estaba marcada por las terribles heridas morales y materiales de una guerra que, además, llevaba abocada a la sociedad a una segura secularización.

El Santo, como cardenal Roncalli, junto al papa Pío XII.

Los obispos más previsores, empezando por el cardenal Emmanuel Célestin Suhard, arzobispo de París, ya se referían a Francia llamándola “tierra de misión” y comenzaron a surgir experiencias pastorales nuevas como las de los sacerdotes obreros, el replanteamiento de los teólogos de retornar a las fuentes bíblicas y patrísticas y la experiencia del jesuita Teilhard de Chardin que buscaba nuevas vías mediante los estudios paleontológicos para reconciliar la ciencia y la fe. Todo esto era visto como sospechoso por Roma y el propio nuncio, que casi nunca era consultado ni por unos ni por otros, no siempre sabía cómo resolver las dificultades planteadas por ambas partes. Esta experiencia fue providencial para el cardenal Roncalli y lo preparó para llevar a cabo la mayor obra de su pontificado: el Concilio Vaticano II.

A finales del año 1952 se supo que el Papa Pío XII tenía previsto incluirlo en la lista de los cardenales de próxima creación, destinándolo a la sede patriarcal de Venecia que estaba vacante por la muerte del cardenal patriarca Carlo Agostini. El consistorio se celebró el día 12 de enero de 1953 y Roncalli fue creado cardenal con el título de Santa Prisca. Tomo posesión del patriarcado de Venecia el domingo 15 de marzo conquistándose inmediatamente la simpatía de todos los venecianos. Como el mismo escribe: “Es interesante que la Providencia me recondujera a mi verdadera vocación sacerdotal, encontrándome yo ahora en pleno ministerio pastoral. Es verdad que yo siempre pensé que para un eclesiástico, la diplomacia – por llamarla así – tiene que estar impregnada de un espíritu pastoral y que para nada cuenta el hacer el ridículo si la misión a desarrollar es santa”.

Durante su estancia en Venecia es destacable el trato distendido que tuvo con el partido socialista en el año 1957, que era preludio de lo que posteriormente sería un nuevo clima en el trato entre católicos y marxistas. En el plano estrictamente religioso vale la pena destacar su intervención en el Congreso eucarístico nacional de Turín en 1953, en el de Lecce tres años más tarde, la celebración del V Centenario de la muerte de San Lorenzo Giustiniani, el XXXI sínodo diocesano del año 1957 y la misión pontificia a Lourdes en el 1958 donde fue en representación del Papa Pío XII con ocasión de la celebración del I Centenario de la aparición de la Virgen a Santa Bernardita Soubirous, inaugurando la impresionante basílica subterránea dedicada a San Pío X.

Antonio Barrero

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41 pensamientos en “San Juan XXIII, “el Papa bueno” (I)

  1. Este Papa siempre me ha sido muy familiar. Cuando era pequeña y subía al primer piso de casa de mi abuela a visitar a mi tío, siempre presidía su recibidor un enorme tapiz que reproduce la misma foto que encabeza este artículo. No solía decir nada porque ya entonces me reñían por preguntona, pero un día me harté de esperar y señalándolo dije: “¿Quién es este señor?” Mi madre me respondió: “Pues es Juan XXIII, el Papa Bueno.” Y yo: “¿Bueno? ¿Por qué?” (En menudos apuros metía yo a mis mayores). Ella dijo: “Pues era muy buena persona, a todos trataba con cariño y respeto, incluso tenía un momento para detenerse y hablar con quienes le servían en el Vaticano, hasta con los jardineros que le podaban los setos en los jardines”.

    El Papa Bueno, ya se ve, es muy querido en mi familia. Con el tiempo fui sabiendo más de él, como que fue un soplo de aliento fresco para la Iglesia, el iniciador de un impulso renovador, reconciliador, pacifista y ecuménico; seguido fielmente por su sucesor Pablo VI y echado al traste en su mayor parte por los dos últimos Papas.

    En fin, todavía sigue presidiendo el recibidor de mi tío, como Pablo VI preside el cuarto de costura de mi abuela. Pero ésa es otra historia.

    • Ana Maria,
      Como alguien dijo refiriéndose él: “Fuit homo missus a Deo, cui nomen erat Joannes” (Juan, 1, 6), fue realmente el hombre enviado por Dios, llamado Juan que necesitaba y pedia la Iglesia a gritos . Fue un verdadero soplo del Espíritu Santo, un Padre con mayúsculas que, si hubiera tenido tiempo, hubieran temblado los cimientos del montaje vaticanista. Cambió a la Iglesia y tuvo un valeroso sucesor, el Venerable Pablo IV, que siguió su obra sacudiendo toda la hojarasca vieja y separando el trigo de la cizaña. ¡Qué pena, que casi todo lo conseguido por el Concilio Vaticano II haya sido desmontado por dos de los tres que le sucedieron.

      Qué verdad es lo que decía el Papa bueno: “A veces, el dedo de la Iglesia está vertical y el Espiritu Santo (representado por una paloma) no puede asentarse cómodamente, pero cuando la Iglesia le pone el dedo en posición horizontal, el Espíritu Santo, se posa fácilmente sobre ella y la ilumina”. Entonces, el Espíritu Santo estaba realmente presente mientras que ahora parece que se abstiene, que está como ausente, ¿verdad?

  2. Juan XXIII no es un santo de mi devoción pero me gustó que promovierá el doctorado de San Lorenzo de Brindisi y la inclusión de San José en el Canon.
    Muchos mencionan que era iniciado en la masonería rosacruz. Eso no me importa.
    Solo un detalle gracioso cuando era nuncio:
    En una ocasion en una reunion chic, mons. Roncalli comia lo que ofrecian pero tambien iba guardando botanas y aperitivos en la manga de su sotana. A cierta hora le pidieron la bendición y cuando trazó la cruz de arriba – abajo los canapé salieron volando de la sótana…
    Su cuerpo expuesto bajo el altar de san Jerónimo fue conservado químicamente y cubierto con cera. No es incorrupto.

    • Amigo Poncho,
      Respeto profundamente que el Beato Juan XXIII no sea santo de tu devoción, pero la anécdota que cuentas de los bocadillos, sin desmentirla porque no tengo argumentos para hacerlo, si que creo que te podría asegurar que eran para alguien necesitado porque él rebosaba bondad por los cuatro costados.
      ¿Por qué no contamos lo que hizo en Turquia para salvar a miles de judíos que estaban destinados al exterminio? Eso si que fue un acto y una actitud heróicas y no solo anecdótica.

      Y en cuanto a la incorruptibilidad de su cuerpo, estoy de acuerdo contigo, ya que todos los Papas son embalsamados después de morir.

      • Esa anecdota la lei en una biografía, se me ha hecho tan chistosa y creo que va con la personalidad de Roncalli. Pensaría tal vez que sería bueno llevarse unos bocadillos para disfrutarlos despues en la nunciatura, esto no mengua su figura como tampoco el hecho de que el Cardenal Sarto fumara tabaco. O tambien para compartirla, lo que va en linea con su habitual comportamiento bonachon.
        Lo de Turquía esadmirable ya que el nuncio antepuso todo con tal de ayudar al prójimo. Estos hechos son los que los detractores de la fe ocultan o minimizan.

        • Tu sabes, Poncho, que de él se cuentan multitud de anécdotas y ahí va una: En Andalucia hay un vino muy famoso y muy bueno que es el “vino de Jerez” y, por lo que se, todos los años, las bodegas jerezanas enviaban al Vaticano una partida de vinos para usarlos en la Misa. Se comenta que él decía que con vino de Jerez no le importaba decir varias misas diarias.

          • Un jerez, que bien¡¡¡… Hace dos semanas tuve oportunidad de volver a probar este vino.
            Habria que hacer un articulo sobre anecdotas jocosas de los santos…
            Padre Pío respondio a aquellos que le preguntaban como habría que llamarlo: Me incavocareis con un buen plato de pasto.
            Dom Columba Marmion dormía en los sermones de Dom Schuster y luego al final comentaba lo interesante y el gran contenido teologico de la predicación.
            Los santos son de carne y hueso.

  3. Antonio, me da gusto leer nuevamente algo sobre este gran Papa y hoy beato. En lo particular desde niño le tengo mucho cariño, cuando fue beatificado me dio mucho gusto. Este papa nombró al primer cardenal mexicano: el arzobispo de Guadalajara don José Garibi Rivera, precisamente el 18 de diciembre de 1959.
    Siempre que leo sobre él, nunca me canso ni acabo de conocerlo. Tengo un ejemplar de su Diario del Alma.
    A Cristo sean dadas las gracias por habernos dado a un pastor cuya obra es actual y no deja de trascender.

    • En la elección de este Papa, si que creo que actuó de pleno la acción del Espíritu Santo, porque fue un Papa providencial que abrió las puertas y ventanas de la Iglesia para que se ventilara por dentro y entrara aire fresco. En otras elecciones papales, da la impresión de que el Espíritu Santo, se abstiene.

        • Bueno, ahora que has sacado este tema, he buscado en mi biblioteca y se que existe un libro de WILLIAMS, PAUL L. , editado en el año 2003 titulado “The Vatican Exposed. Money, Murder and the Mafia”, en el cual se dice que en el conclave donde fue elegido Juan XXIII, los cardenales más conservadores de la curia apoyaban al cardenal Siri, que defendía una interpretación más conservadora y que incluso quería corregir las reformas del Concilio Vaticano II y que incluso Siri fue elegido y escogió el nombre de Gregorio XVII, pero que fue obligado a renunciar debido a las represalias que podría generar al otro lado del Telón de Acero.

          Sinceramente, esto me huele a fantasias de alguien que debió beber mucho vino de Jerez antes de escribir este texto. Si eso hubiese sido verdad y el cónclave se hubiese amañado, en el siglo XX hubiera saltado el Vaticano por los aires.
          Sinceramente, no me lo creo.

          • Hay otros libros y testigos, al parecer si eligieron a Siri, incluso por segunda vez en el conclave de Pablo VI, que es al conclave que te refieres.
            Es decir elegido dos veces!!!
            No me parece absurda la posibilidad ya que de todo hay en la viña del Señor.
            Siri a pesar de tener fachada conservadora era muy popular y amado entre los fieles, considero que Gregorio XVII hubiera llevado a cabo el Concilio de manera mas pastoral y sin dejar que malas interpretaciones y abusos acaecieran como ocurrio con el controvertido Montini

          • Disculpen el no escribir con acentos…
            Naci en el 75 ya con Juan Pablo II de papa.
            No conoci la iglesia antes del Concilio. Doy gracias a Dios por ¨El Papa Bueno¨ aun asi tengo Fe en que Cristo conduce a su Iglesia y que el Espiritu Santo no falla. JPII es ya santo de igual manera, el Papa viajero nos hablo a los jovenes, y su Santidad Benedicto XVI es admirable no dudo que sera beatificado y sera reconocido Santo tambien. La ortodoxia de ninguna manera esta desvinculada al mensaje evangelio.La enciclica Dios es Amor es bellisima…al igual que la dedicada a la Esperanza y junto con ahora el Papa Fco. Spe Salvis realmente alentadoras y nutritivas. La sana doctrina expuesta por Benedicto da certeza y paz en el camino. La verdad esta definitivamente unida al amor. Cada Papa ha sido el buen pastor necesario en su momento para servir. La liturgia precedida. Doy gracias por que la Iglesia ha sabido escuchar al Espiritu Santo y nos ha dado Papas Buenos, Papas Santos…

  4. Antonio me alegra que te hayas decidido a publicar estos articulos dedicados al Beato Juan XXIII,al que se que tienes en gran estima por como era y todo lo que realizo,tanto antes de su pontificado (gran labor la que realizo en los diferentes puestos y paises que estuvo),como durante el mismo pontificado.

    Yo,aunque he liedo una breve biografia de su vida,no se exactamente todo lo que quiso realizar con el Concilio Vaticano II,que tuvo que continuarlo su sucesor debido a su fallecimiento.
    Se de personas que aseguran que la Iglesia actual esta perdida por culpa del Concilio que convoco este Papa y lo que surgio de alli.
    Yo como en este tema no me mojo,no me pronuncio,para mi fue una bellisima persona que solo quiso hacer el bien alli donde estuvo y de todas las formas posibles.
    Que su sucesor “limpiara” el santoral ya es otra historia.
    Por cierto Antonio,Mariana Mazzola tiene su numero a ella dedicado en los famosos comics de “Vidas Ejemplares”,¿como esta su proceso?

    • Abel,
      Aunque se que no es nada fácil, yo te aconsejo que leas los documentos emanados del Concilio Vaticano II. Todos los puedes encontrar en internet. Leyéndolos, te darás cuenta de que fue un concilio renovador, de actualización de la Iglesia a los nuevos tiempos sin renunciar a sus esencias, de apertura a todos los pueblos y culturas, de tolerancia con quienes puedan pensar de manera distinta, de apertura de diálogo con el resto de las religiones, especialmente con nuestros hermanos ortodoxos y protestantes…, en fin, un Concilio que si se desarrollara como quisieron los padres conciliares, otro gallo nos cantaría. Tendríamos una Iglesia más sencilla, más comprometida con los problemas de los pobres, más misionera, más ecuménica,…, infinitamente mejor.

      En cuanto a su proceso de canonización, se que sigue adelante y que se están estudiando los milagros presentados al efecto. Yo la veo relativamente próxima.

      • Tambien pienso que el Concilio trajo mas desastres que provechos. Estoy a favor de una apertura sin traición y en un acercamiento misionero con las religiones cristianas mas cercanas. El postconcilio volteo a la Iglesia de cabeza y los nietos del Concilio ya no nos identificamos ni con la iglesia catolica actual ni con el concilio. Lo que es la Iglesia católica en general esta en el plano de las ideas y en antiguas anecdotas… Si culpamos a alguien no es tanto Juan XXIII sino su sucesor, que ese si es polemico en su vida privada y en sus acciones papales.
        En mi opinion hay que trascender al Concilio sin menguar su parte en la historia de la Iglesia, el concilio no es un super dogma intocable.

        • Estoy en completo desacuerdo contigo. Se que tus modelos son Pio IX y Pio XII porque así lo diste a entender el otro día en otro comentario, pero si nos ponemos a hablar de luces y sombras en cada pontificado, tendríamos para rato, así que por mi, lo dejo. Respeto tu opinión pero no la comparto en absoluto

          • Yo tampoco estoy a favor de tu opinión Alfonso. Yo considero al Beato Juan XXIII como un auténtico papa y pastor de la Iglesia que envió el Espíritu Santo a la Iglesia, la Iglesia pedía a gritos un Pontífice así. Yo recuerdo mi estancia en el seminario y habia quienes afirmaban de que el Venerable Pablo VI era un mazon. Nada que ver. Pablo VI fue un hombre que amó mucho a la Iglesia. Lastima de los pontificados últimos que han opacado en muchas cosas al Concilio Vaticano II

          • A nivel devocional sí. Pero Juan XXIII no tuvo culpa de lo que hiceron despues de su muerte. Un problema muy serio en la Iglesia contemporanea es que al parecer la Iglesia católica comenzó con Juan XXIII. Esto es cierto. Sobre las luces y sombras en todos los pontificados ha habido y de ellas no se escapan ni los mas santos papas en especial si tuvieron largo pontificado.

  5. Muchas gracias Antonio. Yo creo que para aquellos que no hemos sido coetáneos de Roncalli el haber visto varias veces la película que sobre su vida se filmó le convierten en un personaje entrañablemente familiar. No cabe duda de que rezumaba bondad por los cuatro costados y que era alguien cercano y opuesto a tantos extremismos ideológicos incomprensibles que hemos visto en el papado. Lo dicho, alguien que se jugó el tipo por aquellos que más sufrían… Quería incidir en el hecho que también refleja su película de haber actuado decididamente para evitar una muerte segura a tantos judíos como hubieron en los campos de exterminio del Tercer Reich. Este hecho para mí le encumbra definitivamente.

    • Salvador,
      Me alegra que hayas mencionado el tema de la ayuda a los judíos durante la Segunda Guerra Mundial. En pleno apogeo de esta Guerra, cuando los nazis estaban masacrando a los judíos, el Papa Roncalli estaba de Nuncio Apostólico en Turquía y tuvo una importantísima idea para intentar salvarles la vida a miles de personas. Un día, estando reunido con el delegado en Estambul de la Organización de Embarque de los Refugiados de Guerra, el norteamericano Ira Hirschmann, le preguntó a bocajarro: “¿Usted cree que, para salvar sus vidas, los judíos estarían dispuestos a someterse voluntariamente a la ceremonia del bautismo? El americano, desprevenido, tardó unos segundos en responderle hasta que apeló al sentido común: “Mire, si eso pudiera llegar a salvar sus vidas, creo que estarían dispuestos a hacerlo”. Entonces Roncalli le respondió: “Pues ya sé lo que voy a hacer”.

      Ideó lo que algunos han llamado “Operación Bautismo”, que era un plan para bautizar a judíos húngaros. Gracias a estos certificados de haber recibido el sacramento, cerca de ochenta mil judíos evitaron ser enviados a los campos de concentración y salvaron sus vidas.

      Pero esto en realidad no supuso una conversión forzada porque para recibir el certificado, a quién no quería bautizarse, no se le bautizaba aunque si se le daba el certificado de haber sido bautizado y es más, a quienes aceptaron ser bautizados, no se les obligó a profesar el culto católico. Según la fórmula elegida por los dos diplomáticos – Roncalli y Hirschmann lo eran – de los judíos bautizados dependería después decidir si deseaban permanecer o no en la Iglesia Católica.

      El futuro Papa no estaba improvisando sino que este era un plan que tenía perfectamente concebido para salvar las vidas de aquellas personas que estaban condenadas a una muerte segura en los campos de concentración. El sabía que algunas religiosas de la Congregación de las Hermanas de Sión, habían facilitado estos certificados a judíos húngaros y que los nazis habían reconocido como válidos estos documentos y dejaban que los judíos pudieran salir de Hungría y salvarse. Así que dispuso que miembros de la Comisión de Refugiados contactasen con algunos obispos húngaros y organizaron conjuntamente los bautismos de judíos a gran escala, muchas veces celebrándose en lugares tan poco apropiados, como los refugios antiaéreos de Budapest.
      Con esta estratagema, este hombre bueno, salvó miles de vida.

      • Esta acción nos habla de la grandeza de su espíritu. Dios quiera que asi actuaramos en la vida diaria en las oportunidades de hacer el bien sinmirar a quien.
        Sobre las peliculas del Papa Juan XXIII no comparto la opinion de quienes las ven como excelentes:
        Tachar de lo peor a San Pío X, poner como blancas palomitas a los modernistas, colocar como el demonio encarnado al anciano cardenal Alfredo Ottaviani, cuya memoria ha sido ofendida sin escrupulos. Ojala tambien se conociera la historia de este cardenal de origen humilde (panadero del Trastevere) y ver en el las virtudes que Dios le concedió. Las peliculas a pesar de que si nos muestran al papa bonachon no amplian los orizontes de sus virtudes mas alla de su bondad (sus milagros, sus palabras reales, etc..)

        • Tal y como están las cosas, el que la cinematografía te de una visión personal de este pontífice y lleguemos a la conclusión de que su vida estuvo llena de entrega a los más desfavorecidos ya me parece en sí un hecho altamente destacable. No entro en la percepción que el cineasta o el guionista hayan dado de otros personajes colaterales pues me ciño a lo que se muestra allí de Roncalli. Y a mí me basta.

        • Alfonso

          No te exaltes. Es una película. Recuerda que en el Concilio el cardenal Ottaviani fue uno de los que luchó para rescatar el sacramento de la Eucaristía ya que andaba algo mal el asunto (cosa que no conozco, eso me lo dijo un historiador de la Iglesia). De este problema la otra película que habla sobre el Papa Juan existe un compañero de seminario el Cardenal Matías si mal no recuerdo (El cual no existió para evitar problemas).

          Alfonso simplemente es una Película. No me vayan a salir con que creen en el Avatar, o lo que se dijo y pasó en Titanic ….

          • Es una simple pelicula… pero los menos informados se la tragan como dogma… Ottaviani y el malo… buhhhh!!!!
            Muy cercano a Juan XXIII y a Montini, hizó lo que pudo, sufrió y espero este en el cielo. Recomiendo leer la Intervención de Ottaviani.

      • Sin duda este tipo de ideas brillantes consiguieron que la masacre judía estuviera llena de heroicidades personales. Cruento y reciente episodio de los más abyecto de la naturaleza humana. No aplicaría en este caso aquello de “París bien vale una Misa” pues queda claro que la intención de Roncalli era la de salvar la vida de estos judíos que estaban condenados a más de una segura ejecución. Cristo, donde estuviera, seguro que contemplaba con orgullo la acción de Roncalli…

      • Hablar de Judíos como dijo un maestro mio puede ser algo peligroso sobre todo por el hecho del holocausto.

        Yo he llegado a leer algunas lineas del diario de Juan XXIII por parte de un amigo diácono. Y se ve lo que llegó a ser como bien comentas Antonio nuestro Obispo Juan XXIII. No solo el Venerable Pio XII y el Obispo Roncalli salvaron judíos, sino sacerdotes, religiosos, laicos ¿Cuántos no se jugaron su propia vida por salvar a gente que prácticamente estaba condenada a morir? Yo creo que uno “quizá” pueda salvar a algún amigo o conocido ¿pero a extraños? y ¿con ese peligro latente?

        ¿Antonio conoces más sobre estos acontecimientos o estrategias que usó el Beato Juan XXIII para salvar a judíos?

        ¿Antonio tienes idea sobre si la comunidad Judía reconoció la labor de Juan XXIII?

        • Emmanuel,
          En uno de los comentarios anteriores, respondiendo a una pregunta de Salvador, explico como organizó la Operación Bautismo para salvar a los judios.

          Un grupo de personalidades de origen judío, encabezadas por un argentino llamado Tenenbaum y que ha sido un pionero del diálogo judeo-católico, han lanzado una campaña mundial en favor del reconocimiento de Juan XXIII.
          Esta campaña incluyó la creación de una distinción que llevará el nombre de Roncalli, destinada a los diplomáticos que se destaquen por sus obras humanitarias, entre otras iniciativas.
          En su día, la campaña fue presentada al secretario de Estado del Vaticano, cardenal Angelo Sodano, con ocasión de la última visita que el purpurado hizo a la sede de la ONU, en Nueva York y otro tanto hicieron los organizadores en Alemania ante el presidente de ese país, Johanes Rau.

  6. Antonio

    Escribes sobre un beato a quien amo profundamente, lo venero y admiro. Tanto el como el Venerable Pablo VI son auténticos pastores de la Iglesia; tuvieron errores como todo hombre puede cometerlos, que sus responsabilidades fueron inmensas, claro que si. Perfecto solo Dios.

    Me atrevo a tocar dos temas.

    En su tiempo como Delegado en Turquía conocería al ministro y vicecanciller Franz von Papen que era en aquel tiempo un embajador en Turquía si mal no recuerdo por parte de la Alemania Nazi. Y a quien el Beato Juan XXIII salvó en los juicios de Núremberg al finalizar la guerra.

    Las generaciones actuales mencionan mucho al Beato JPII como el pontífice que salió del Vaticano, pero Juan XXIII ya había salido como pontífice. Pablo VI tambien lo hizo, incluso Pio VI si mal no recuerdo en tiempos de Napoleón. Y otros pontífices mas. Las generaciones actuales ven grande a JPII pero tenemos pontífices recientes que han hecho en mi juicio personal mas bien a la Iglesia como lo fue el Beato Juan XXIII

    • ¿Que quieres que te diga? Que estoy completamente de acuerdo.
      Para mi, en los últimos cincuenta años, los pontificados más fecundos y que más bien han hecho a la Iglesia y al mundo, fueron los de Juan XXIII y Pablo VI, que no utilizaron tanto teatro como utilizó y utiliza los dos últimos pontífices.

      • En mi opinión fueron Pío XII y Juan XXIII, ellos de diferente perspectiva fueron pastores y no actores. El primero consolidando con el magisterio autentico y el segundo con una experiencia de mundo y de trato con las almas. Ambos son dos facetas del mismo trono.
        Sobre los últimos dos papas, en especial el de Polonia, concuerdo en que presentan un cristianismo de teatro. Una iglesia de eventos y no de hechos.

        • Para mi los mejores papas de los últimos tiempos, son Juan XXIII, Pío XII, Pablo VI y Juan Pablo I (el efímero) de ahí Pío XI, Juan Pablo II, Pío X, y Benedicto XVI no me convencieron incluso en mi lista negra pongo de cabeza a Pío XI por su controvertido papel en el gobierno de Mussolini, Pío X aunque tenga la aureola de Santo porque su reconocimiento al gobierno golpista de Victoriano Huerta (en mi país) se ve que la Iglesia en México ha sido mas evidente que ha actuado en política y ya he expresado mi opinión sobre la Cristiada

  7. Antonio te agradezco que hayas escrito un articulo tan bueno y detallado, sobre el gran Papa Bueno, para mí fue un gran mediador, buscador de la Paz, conciliador, y hombre de Fe; dotes que lo llevaron a ser un gran Pastor Universal, cierto es que los cambios que impulso no fueron bien aceptados por todos, pero para mi si que fue el Papa que necesitaba la Iglesia Universal en ese tiempo y en ese momento, el Concilio fue una renovación por dentro y por fuera de la Iglesia ( en mi humilde opinión todos sus sucesores hasta ahora están siguiendo bien la herencia del concilio).
    Cuando fue elegido Papa la mayoría de los creyentes pensaban que seria un Papa de transición y que seguiría la misma linea del Papa Pio XII, pero como en recientes ocasiones a mi parecer dio una gran sorpresa a la Iglesia.
    Beato Papa Juan XXIII ruega por nosotros y por tu sucesor !

    • Muchas gracias, David.
      Menudo chasco se llevaron quienes creyeron que era un Papa de transición, jajaja. Anda que si llega a vivir más de cinco años……

      • de verdad Antonio, su pontificado duro mas bien poco, si hubiera sido mas largo le habría dando tiempo de desarrollar reformas mas significativas, aunque yo no me quejo de sus sucesores.

    • Pues ya sabes, Tacho: a incluirlo entre tus santos preferidos.
      Feliz Nochevieja y que 2013 te sea más fructífero que este año que está terminando.

  8. Antonio…qué tanto has investigado sobre JXXIII y del 1 all 100 que tan objetivo eres? Estoy interesado en conocer la más cercana y fidedigna biografía para difundirla. Pertenesco a un Movimiento católico que lleva su nombre.

    • David,
      Perdona, pero me ha sido imposible contestarte antes.
      Sobre San Juan XXIII hay mucho y bueno escrito. Es fácil encontrar docuentación fidedigna. Te pongo algunas.
      Hay una obra que trata de su biografía antes del Pontificado, escrita por A. Lazzarini, publicada en Roma en el 1958 y que se titula “Angelo Giuseppe Roncalli”.
      N. Franetti escribió “Giovanni XXIII e il Concilio”, publicado en Vicenza en el 1963.
      “La révolution de Jean XXIII” fue escrita por X. Rynne y publicada en París en el año 1963.
      “Un uomo chiamato Giovanni”, fue publicada en Milán en el 1964, siendo su autor A. Hatch.
      J. Gritti publicó en París en el año1967 una buena obra titulada “Juan XXIII en la opinión pública; su imagen a través de la prensa y en los sondeos de opinión pública”.
      Importantísimo es el “Testamento d’amore del Papa Buono”, obra de A. D’Onofrio, publicada en Nápoles en el año 1963.
      “El Papa Juan en sus primeros pasos en Sotto il Monte”, publicado en Bérgamo en el año 1965, obra de D. Cugini.
      Te podría poner mucha más bibliografía, pero estoy seguro que si vas a una librería religiosa especializada, encontrarás material y del bueno.
      Aprovecho la ocasión para desearte unas felices fiestas navideñas y de año nuevo.

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