San Juan XXIII, “el Papa bueno” (II)

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

El Santo fotografiado cuando todavía era cardenal Roncalli.

En octubre de aquel mismo año moría el Papa Pío XII y en un cónclave muy breve, el día 28 de octubre de 1958, el cardenal patriarca de Venecia, que ya tenía setenta y siete años fue elegido Papa asumiendo el nombre de Juan XXIII. En la elección fue determinante la posición de los cardenales franceses.

El día 4 de noviembre, festividad de San Carlos Borromeo, fue coronado solemnemente y el día 23 tomó posesión de la Basílica Lateranense. Todo el mundo pensó que, dada su edad, sería un Papa de transición, destinado a preparar un posterior pontificado a la altura del de Pío XII, pero el escenario cambió el mismo día de su coronación, cuando pronunció una homilía en la que decía que el Papa, además de ser un hombre de Estado, diplomático, científico y árbitro entre los conflictos, tenía que estar abierto al progreso de las ciencias y de la técnica, tenía que actualizar la Iglesia a los nuevos tiempos y diciendo que sólo la figura del Buen Pastor describiría cual iba a ser su misión papal. Todo su pontificado no fue más que el desarrollo de este principio.

Desde el primer momento comenzaron a vérsele pequeños detalles que calaron entre los fieles, que lo veían como un Papa sencillo, cariñoso, humano, cercano: sería llamado rápidamente “el Papa bueno”. Circulaba libremente por todos los departamentos vaticanos, no estaba recluido en sus aposentos papales, conversaba con cualquier persona con la que se encontrase, se acercaba a la cabecera de quienes estaban enfermos o moribundos como si fuera un simple sacerdote que va a visitar a un amigo, no leía al pie de la letra los discursos que le preparaban sino que, con la mayor naturalidad, sobre la marcha improvisaba contando vivencias personales, especialmente cuando se encontraba entre los jóvenes…

Pero además, empezó a cambiar determinadas normas vaticanas. Por ejemplo, desde los tiempos de Sixto V el número de cardenales estaba fijado en setenta, norma que se saltó en su primer consistorio del 15 de diciembre de ese mismo año de su elección. Entre ellos, nombró cardenal a quien sería su sucesor, el arzobispo de Milán, Giovanni Battista Montini, futuro Beato Pablo VI. En las Navidades hizo dos visitas: al hospital del “Niño Jesús” y a los presos de la cárcel “Regina Coeli”, ganándose a la opinión pública mientras que al mismo tiempo, machaconamente, recordaba a los obispos y sacerdotes que el Primado estaba en la caridad y en la acción pastoral. Como he dicho antes, pronto se le llamó el “Papa bueno”, el “Papa de los humildes”, el “Papa de la gente pobre”. En sólo dos meses, consiguió que la prensa universal comenzara a interesarse cada vez más por las cuestiones de la Iglesia.

El todavía cardenal Roncalli fotografiado mientras entraba al Cónclave donde sería elegido Papa.

La culminación de todo esto fue cuando el 25 de enero del año siguiente, dos meses y medio más tarde de tomar posesión de la Cátedra de Pedro, se difundió por todo el mundo la noticia de que había manifestado a los cardenales reunidos con él en la abadía de San Paolo fuori le Mura, su intención de convocar un Concilio Ecuménico, de reunir un Sínodo para la diócesis de Roma y de revisar a fondo el Código de Derecho Canónico. Estos tres objetivos, sobre todo el primero de ellos, tenían como finalidad principal el facilitar el acercamiento entre todos los cristianos, dedicando a esta tarea todas sus energías, demostrando que se acababa la época en la que había dominado la doctrina emanada del Concilio de Trento.

Cuando inauguró el Concilio el 11 de octubre de 1962 afirmaba: “Al iniciarse el Concilio Ecuménico Vaticano II, es evidente como nunca que la verdad del Señor permanece para siempre. Vemos, en efecto, al pasar de un tiempo a otro, cómo las opiniones de los hombres se suceden excluyéndose mutuamente y cómo los errores, luego de nacer, se desvanecen como la niebla ante el sol. Siempre la Iglesia se opuso a estos errores. Frecuentemente los condenó con la mayor severidad. En nuestro tiempo, sin embargo, la Esposa de Cristo prefiere usar la medicina de la misericordia más que la de la severidad. Ella quiere venir al encuentro de las necesidades actuales, mostrando la validez de su doctrina más bien que renovando condenas. No es que falten doctrinas falaces, opiniones y conceptos peligrosos, que precisa prevenir y disipar; pero se hallan tan en evidente contradicción con la recta norma de la honestidad, y han dado frutos tan perniciosos, que ya los hombres, aun por sí solos, están propensos a condenarlos, singularmente aquellas costumbres de vida que desprecian a Dios y a su ley, la excesiva confianza en los progresos de la técnica, el bienestar fundado exclusivamente sobre las comodidades de la vida. Cada día se convencen más de que la dignidad de la persona humana, así como su perfección y las consiguientes obligaciones, es asunto de suma importancia. Lo que mayor importancia tiene es la experiencia, que les ha enseñado cómo la violencia causada a otros, el poder de las armas y el predominio político de nada sirven para una feliz solución de los graves problemas que les afligen. En tal estado de cosas, la Iglesia Católica, al elevar por medio de este Concilio Ecuménico la antorcha de la verdad religiosa, quiere mostrarse madre amable de todos, benigna, paciente, llena de misericordia y de bondad para con los hijos separados de ella. Así como Pedro un día, al pobre que le pedía limosna, dice ahora ella al género humano oprimido por tantas dificultades: “No tengo oro ni plata, pero te doy lo que tengo. En nombre de Jesús de Nazaret, levántate y anda”. La Iglesia, pues, no ofrece riquezas caducas a los hombres de hoy, ni les promete una felicidad sólo terrenal; los hace participantes de la gracia divina que, elevando a los hombres a la dignidad de hijos de Dios, se convierte en poderosísima tutela y ayuda para una vida más humana; abre la fuente de su doctrina vivificadora que permite a los hombres, iluminados por la luz de Cristo, comprender bien lo que son realmente, su excelsa dignidad, su fin. Además de que ella, valiéndose de sus hijos, extiende por doquier la amplitud de la caridad cristiana, que más que ninguna otra cosa contribuye a arrancar los gérmenes de la discordia y, con mayor eficacia que otro medio alguno, fomenta la concordia, la justa paz y la unión fraternal de todos”.

Panorámica del Concilio Vaticano II, en la nave central de la Basílica de San Pedro del Vaticano, Roma (Italia).

Su compromiso con la paz se encontró de golpe con un hecho inesperado: la crisis de Cuba, que pudo ser la causa de un nuevo conflicto mundial que fue evitado gracias a su labor mediadora entre las dos superpotencias mundiales: la U.R.S.S. y Estados Unidos. En este empeño se involucró personalmente. Al tema de la paz y a la superación de los dos bloques militares que dividían a la humanidad desde hacía más de veinte años, le dedicó su encíclica “Pacem in terris” publicada el 11 de abril de 1963, que fue el primer documento pontificio dirigido a “todos los hombres de buena voluntad”. Entretanto fue galardonado con el premio internacional por la paz concedido por la Fundación Eugenio Balzan, que le fue solemnemente otorgado en el Palacio del Quirinal, por el presidente de la República Italiana Antonio Segni, el 10 de mayo de ese mismo año.

Pero sólo siete días después celebraría su última misa, sucumbiendo ante un mal incurable que soportaba desde hacia meses: un cáncer de estómago. Murió la tarde del día 3 de junio, lunes de Pentecostés, después de manifestar por última vez la voluntad de Cristo: “Que todos sean uno”. Sus últimos pensamientos fueron para la unidad de la Iglesia. En aquellos momentos, la plaza de San Pedro estaba llena por una inmensa multitud de personas de todos los credos y razas rogando por la salud del “párroco del mundo” durante una misa que era celebrada por el cardenal pro-vicario de Roma, Luigi Traglia, el cual en su homilía resumió maravillosamente las palabras del evangelio: “Hubo un hombre enviado por Dios, llamado Juan” (Juan, 1, 6). Su muerte fue definida como una muerte ecuménica porque todo el mundo tenía el sentimiento de haberse quedado huérfano; era la primera vez que la muerte de un Papa había suscitado una condolencia universal. Muchas naciones, que pocos años antes se mostraban hostiles con la Santa Sede, participaron activamente en el luto oficial de la Iglesia.

El Santo, fotografiado atendiendo a un franciscano durante una de sus audiencias.

Durante su breve pontificado (28 de octubre de 1958 – 3 de junio de 1963), publicó las siguientes encíclicas: “Ad Petri Cathedram” (29 de junio de 1959), “Sacerdotii Nostri Primordia” (1 de agosto de 1959), “Grata Recordatio” (26 de septiembre de 1959), “Princeps Pastorum” (28 de noviembre de 1959), “Mater et Magistra” (15 de mayo de 1961), “Aeterna Dei Sapientia” (11 de noviembre de 1961), “Paenitentiam Agere” (1 de julio de 1962) y “Pacem in Terris” (11 de abril de 1963).

Desde el primer momento el pueblo lo proclamó santo y su tumba en las Grutas Vaticanas, así como su casa natal, se convirtieron en meta de peregrinación de millones de personas venidas de los cinco continentes. En la apertura de la II Sesión del Concilio Vaticano II, su sucesor el Beato Papa Pablo VI se dirigió a los padres conciliares en unos términos moralmente equivalentes a una canonización: “¡Oh, querido y venerado Papa Juan, gracias y alabanzas sean dadas a ti que, por inspiración divina, como así creemos, quisiste y convocaste este Concilio a fin de abrir a la Iglesia nuevos derroteros y hacer brotar sobre la tierra nuevas venas de aguas escondidas y fresquísimas de la doctrina y de la gracia del Señor Jesús!”. Al finalizar el Concilio se corrió la voz de que la asamblea de padres conciliares habían pedido por aclamación a Pablo VI la canonización de su predecesor, pero que el Papa, previendo esta iniciativa, había anunciado en el curso de la octava sesión pública del Concilio, que había dispuesto abrir oficialmente el proceso de canonización de sus dos predecesores: Pío XII y Juan XXIII, cosa que se hizo en 1965 en la diócesis de Bergamo, después de clausurado el Concilio.

Traslado de los restos del Beato a la urna actual. Ceremonia oficiada por el Beato Juan Pablo II, plaza de San Pedro del Vaticano, Roma (Italia).

Los dos milagros atribuidos a Juan XXIII se analizaron en dos procesos llevados a cabo por las diócesis de Ragusa y Nápoles, mientras que el proceso ordinario sobre las virtudes y fama de santidad fue oficialmente abierto en Roma el 21 de diciembre de 1974. Fue beatificado por el Papa San Juan Pablo II el día 3 de septiembre del año 2000. En el mismo año su cuerpo fue exhumado y se corrió la voz de que estaba incorrupto, cosa incierta porque había sido embalsamado ante de su sepultura. Actualmente está sepultado en la Basílica Vaticana y su festividad se celebra el 11 de octubre.

En la homilía de la Misa de su beatificación, el Papa Juan Pablo II, dijo: “Contemplamos hoy en la gloria del Señor, al Papa que conmovió al mundo por la afabilidad de su trato que reflejaba la singular bondad de su corazón. En el recuerdo de todos ha quedado la imagen del rostro sonriente del Papa Juan y de sus brazos abiertos para abrazar al mundo entero. ¡Cuántas personas han sido conquistadas por la sencillez de su corazón unida a una amplia experiencia de hombres y cosas! Ciertamente, la ráfaga de novedad que aportó no se refería a la doctrina, sino más bien al modo de exponerla; era nuevo su modo de hablar y actuar y era nueva la simpatía con que se acercaba a las personas comunes y a los poderosos de la tierra. Con ese espíritu, convocó el Concilio Vaticano II, con el que inició una nueva página en la historia de la Iglesia: los cristianos se sintieron llamados a anunciar el Evangelio con renovada valentía y con mayor atención a los “signos de los tiempos”. Realmente, el Concilio fue una intuición profética de este anciano pontífice, que inauguró, entre muchas dificultades, un tiempo de esperanza para los cristianos y para la humanidad. En los últimos momentos de su existencia terrena, confió a la Iglesia su testamento: “Lo que más vale en la vida es Jesucristo bendito, su santa Iglesia, su Evangelio, la verdad y la bondad”. También nosotros queremos recoger hoy este testamento, a la vez que damos gracias a Dios por habérnoslo dado como Pastor”.

El día 27 de abril de 2014 ha sido canonizado por el Papa Francisco.

Vista de la figura de cera que contiene el cuerpo embalsamado del Santo. Grutas Vaticanas, San Pedro del Vaticano, Roma (Italia).

Para realizar estos dos artículos me he basado en los trabajos del padre benedictino Giovanni Spinelli, secretario general del Centro Histórico Benedictino Italiano, en Pontida (Bergamo), Italia.

Antonio Barrero

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

31 pensamientos en “San Juan XXIII, “el Papa bueno” (II)

  1. He preferido dejar el tema del Concilio Vaticano II para este segundo artículo.

    Yo considero que dicho Concilio, su espíritu y las cosas que en él se debatieron y aprobaron son de lo mejor que ha hecho la Iglesia Católica en los últimos tiempos. Definitivamente, un aire renovador, progresista, ecuménico y reconciliador que bien le iba haciendo falta y que ya era imperdonable que no se asumiese a esas alturas de la era contemporánea. Es una lástima que ese espíritu, como decía, se haya marchitado con los dos últimos Papas, cuya dignidad y cargo respeto profundamente, faltaría más, pero cuyos pontificados me parecen una triste involución respecto a los pasos dados previamente. La Iglesia no debe retraerse y apalancarse sobre sí misma, sino abrirse a la realidad y mirar hacia el futuro como hacen todos los actores del presente, o volverá a quedarse definitivamente estancada y desfasada, con el descrédito que ello supone para creyentes y no creyentes.

    Claro que, entrando en el tema de la misa de rito tridentino y la misa actual, que es un tema que he tratado a menudo en conversaciones con mi amigo Harold, he de reconocer que cada diócesis y parroquia ha interpretado el tema a su manera. Hay quien sigue apalancado en las misas donde el cura sigue mostrando su noble espalda al pueblo y donde la profusión de latinajos debe soporizar a más de un sencillo creyente -no es mi caso al estar familiarizada con el latín, pero entiendo que a la pobre señora de pueblo o al obrero sencillo le puede dar un soponcio de oír toda la misa en latín- y hay quien se ha pasado de moderno, introduciendo en la misa ritmos y tintes realmente raros. Y ojo, que yo soy más amiga de las misas con guitarra que de las misas con órgano, pero ambas me gustan y me parece que están bien que estén. Hablo de cosas más raras como el padre Johnny amenizando la comunión con sus ritmos rockeros -y que conste que en el fondo, tampoco tengo nada en contra del buen hombre- y lo que es el colmo, que se baile la cumbia o algún otro ritmo latino en misa. Rarito rarito, sí que es. Pero bueno, cada cual… en África bailan en misa y me parece genial, pero África es así, el ritmo corre junto con la sangre por las venas de esos excelentes cristianos.

    Lo que ya llevo peor es que las decisiones del Concilio Vaticano II hayan sido puestas como excusa por más de un cura u obispo local para tomar la sartén por el mango y “aquí yo hago y deshago como me dé la gana”. Altares antiguos retirados o desmantelados, imágenes de Santos “impopulares” desterrados al trastero de la sacristía y sustituidos por imágenes modernas de dudoso gusto o iconos que ni iconos son, sino pósters pegados a tablas de madera, relicarios que se mueren de risa en los armarios, misas desterradas del altar mayor y reducidas a capillas secundarias mientras al resto del templo se lo come la roña… yo esto lo he visto, y la verdad, me parece lamentable. Ojo, que defiendo el arte contemporáneo a capa y espada porque es tan arte como el gótico o el barroco; pero si hay una imagen anterior, ¿para qué mandarla al trastero, hombre? ¿Quién eres tú para decidir por el fiel la estética de la parroquia? El Concilio Vaticano II no es excusa para que ciertos próceres de orgullo sobrecrecido hagan lo que les venga en gana.

    Pero eso sí, el Concilio nos trajo también grandes aportaciones como el que la misa -¡por fin!- pudiera ser libremente celebrada en la lengua materna -bueno, aquí en España se tuvo que esperar casi a la muerte del dictador-; los fieles pudimos finalmente mirar a la cara al sacerdote y no sólo lo bonita que le queda la casulla por detrás, comulgar en la mano y de pie y así evitar arrear mordisco en esos sacerdotales dedos o destrozarse las rodillas malamente… en fin. Y eso sin renegar del órgano, del canto gregoriano y del latín. Creo que todo puede convivir y lo mejor es huir de los radicalismos y del todo por la parte. Diversidad es riqueza, aunque no acabe yo de digerir eso de bailar cumbia en misa…

    En fin, que me enrollo. Gracias, Señor, por habernos dado al Papa Roncalli y por el Concilio Vaticano II. Ilumínanos también a nuestro Santo Padre actual para que sea fiel a sus antecesores y no se estanque tanto en el conservadurismo… que sinceramente, hace más mal que bien a la Iglesia. Amén.

    • Ana Maria,
      A alguien que yo me conozco y que está en la cumbre habría que decirle: ¡Ay, amigo; quien te ha visto y quién te ve! De todo un teólogo progresista en el Concilio Vaticano II a……. y me callo.

      Quien haya leido los documentos emanados del Concilio – y están al alcance de todos – sabe que muchos abusos cometidos por algunos en algunas diócesis jamás podrán justificarlo en un documento conciliar. Si la Iglesia oficial pusiera en marcha o practicara la mitad de la mitad de lo que el Concilio dispuso, el pueblo llano y sencillo se acercaría en masa a la Iglesia y si está pasando lo contrario – que por desgracia es lo que está pasando – es porque se está desmontando poco a poco y muy sutilmente todo lo dictaminado por el Concilio. Quedarán algunas cosas exteriores, como la liturgia, pero la puesta en práctica de la verdadera doctrina conciliar, cada vez se ve más lejana.
      De veras que aconsejo leer detenida y tranquilamente, al menos, los principales documentos conciliares: http://www.vatican.va/archive/hist_councils/ii_vatican_council/index_sp.htm
      Aqui están todos, en todos los idiomas.

      • No comparto del todo la opinión aunque si en una aplicación que lleve el mensaje de Cristo a los que no están en la Iglesia… y ahora a los que se fueron.
        La liturgia no es secundaría pues lex orandi lex credendi aun aplica.

        En la cuestión de la gente que apelaba, y aun apela, al Concilio para legitimar sus barbaridades de destrucción y mal gusto estoy totalmente de acuerdo. La Iglesia conciliar fue culpable de la destrucción ad intra que ni la revoluciòn Francesa puede compararse.

        No abordo las cuestiones del concilio pastoral, no dogmático, que están bien explicada en los libros “El Rihn desemboca en el Tiber” del Padre Ralph M. Wiltgen y “El concilio del Papa Juan” de Michael Davies. El concilio fue tomado por un grupo de obispos europeos que terminaron por tomar la rienda e imponer sus ideas. Esto esta en los libros y testimonios de la época. A pesar de ello hay elementos que ayudan al desarrollo de la fe y de la vivencia cristiana en cada aprte del Mundo. Aca en hispanoamérica estos buenos deseos fueron destruidos por Medellín, Santo Domingo y en menor grado por Puebla.

        Los padres conciliares pidieron la condena del comunismo en aras de los millones de víctimas de la Unión Soviética. Esto no se pudo porque el Concilio ya habia pactado con Rusia la no condena del comunismo. Pablo VI en varias ocasiones tuvo que intervenir para que la alianza del Rin no llegara a mas.

        En general los textos del Vaticano II no son contrarios a la tradición anterior, el problema es las bombas de tiempo puestas en el que luego se detonaron en el postconcilio y las reformas que acabaron por afectar a la cristiandad toda en contra de la autentica renovación pedida y deseada por los padres conciliares.

        Respecto a la misa es bien sabido que Pablo VI se basó en la Liturgía de Taizé y los rituales luteranos de la Santa Cena, además de que Anibal Bugnini, un bien conocido masón ideó toda la reforma litúrgica.

        Nada hay de malo en que la misa sea celebrada hacia Dios como en las liturgias orientales. Cierto es que debía introducirse una reforma litúrgica pero no tan drástica y hecha a “ojo de buen cubero”. Todo se tocó, todo se transformó. La misa que siguió al Concilio, me refiero a los misales de transición – 1964, 1966, 1967 – aún mantenían el ambiente sagrado y respondían a las exigencias de revisión.

        El Misal de 1969 que presento Bugnini fue una nueva creación sobre escombros del Missale Romanum. Aun hoy ese Misal bugniniano tiene huecos que no parecen hechos por liturgistas en especial los cambios de fiestas y la falta de opciones b y c cuando no hay a.
        La aplicación de la Nueva Misa o Novus Ordo de Bugnini cayo como balde de agua a la Iglesia ya que algunas parroquias hicieron transición de un domingo a otro de Misal.

        Aunque se oiga mal la reforma parece un monstruo de Frankeinstein hecho con recortes de aquí y de allá. Yo apoyo ideas como la lengua vernácula, el leccionario, introducción de vernáculo en el canto, apertura al espacio sagrado y sustitución de algunas rubricas (los confiteor, por ejemplo). Hay otras cosas que no se pasan como la sustitución de una mesa por un altar, la simplificación de ornamentos, la puerta abierta a los abusos y la reducción al mínimo de aquello que recuerda el santo sacrificio y la presencia real.

        En el ritual bien podian convivir el vernáculo y el latín, la aclamación y el silencio, la contribución local y la riqueza universal… pero no!!! Hay que rehacer todo y avergonzarnos de 20 siglos!!!

        Brincando los años… Juan Pablisss II, el adorado por las multitudes, alentó este caos no ayudando a que la Iglesia siguiera en tiempos modernos fiel a su misión dentro del mundo. Puro marketing en torno a su figura, los problemas reales que esperaban respuesta de la Iglesia no fueron abordados. No solo cuestiones de abusos litúrgicos y sacrilegios, sino también perdida de fe, abusos del clero, apostasía en masa, falta de integración de la iglesia en el mundo… todos saben que el sistema parroquial en las grandes urbes ya no funciona!!!… ya no le sigo que me queman en leña verde.

        Tengo años que no “participo” en una de estas misas del novus ordo, asisto a la Misa Tridentina, en ocasiones a la Divina Liturgia con greco católicos o al Qurbono maronita, donde la acción pastoral y la aplicación del concilio es mas notoria sin el caos oficial que aun quiere levantarse.

        Año tras año… sinodos, reuniones de obispos, nuevos documentos…Aparecida… y seguimos entre azul y buenas noches… Pío XII y Jhonny XXIII seguro estarán moviendo la cabeza al ver la situación.

        Conocí campesinos de Brasil que en su sencillez viven la misa en latin con una preparación y piedad que sorprende, una diocesis entera, Campos cerca de Rio de Janeiro. La cuestión no es el latín o el español, es la esencia misma del culto… hablando desde la liturgia y pastoral.
        La diversidad trae riqueza pero el caos solo trae desorden.
        70% de los sacerdotes de rito latino no creen en la Eucaristía como presencia Real de Cristo ¿Qué se puede esperar?

        Ya pueden excomulgarme, anatemizarme, lanzar injurias y maldiciones… pero no me expulsen del Blog!!!

        Felicidades Antonio por estos artículos que nos manifiestan la faceta y el espiritu del buen Roncalli!!!

        • Poncho, ¿Y dónde acudes a misa en rito tridentino? ¿Sabes de algun lugar en Df? Yo aún no he tenido el gusto, y tan joven no soy, pero no tengo noticias de donde las celebren ni de a quien le interesen. Vaya, tengo hasta un primo sacerdote que tiene mi edad y desprecia el latín como algo del pasado…
          Sobre el concilio no discuto, eso si lo dejo a quienes están más versados al respecto. Pero aún así, abusos hay de sobra, los más evidentes en liturgia, pero no los únicos. Si la gente aún acudiendo por su propio pie a misa los domingos y valorando la eucaristía, sun asi percibe a la Iglesia como un pesado lastre por algo será…

          • En El Paso Texas hay a diario Misa Tridentina. Habia tres misas dominicales en dos diferentes iglesias, pero el obispo corrio a uno de los sacerdotes y lo mando literalmente al desierto. Hay mucho sedevacantista en el D.F.(que no reconocen a los actuales papas por su apostasía!). Fuera de ellos hay algunas opciones de la Misa “Una cum”, es decir con el papa. Atrás de la Basilica, por Santa Isabel Tolá esta un monasterio de mínimas franciscanas, todos los días tienen misa en latín y los domingos creo que dos veces. Hay que ir “bien” vestido: Damas con vestido o falda, sin escotes. Caballeros no jeans, despues no dejan entrar al convento.
            Por la calle Miguel Schultz, cerca de la funeraria Galloso esta la Iglesia de la Hermandad San Pío X. Todos los días hay misa y los domingos dos.
            La Fraternidad San Pedro creo que celebra una vez al mes en una de las Iglesias atrás de la Catedral metropolitana.
            He oído de otros padres diocesanos, pero no tengo datos concretos.
            Saludos desde Chihuahua.

        • Reconozco tu conocimiento de este tema pero sólo quisiera comentarte que tengas cuidado con la manera en la que te expresas de los Santos Padres. Expresiones como “Juan Pablisss II” o “Jhonny XIII” no hablan del respeto que te merecen los hombres que el Espíritu Santo puso al frente de la Iglesia; los cuales, aunque no te parezca su proceder, tienen la confianza del mismo Dios.

          • Lo siento pero son de confianza. De cariño lo cual no implica nada mas. Si se siente ofendida mil disculpas. A proposito y solo para futuros comentarios, siempre en confianza: Padre Pío es Padre Piolas, de cariño para uno de misa santos preferidos. La forma nominal de referirse a alguien depende y no siempre es peyorativo.

  2. No entiendo porque hay tantas personas que dicen que Juan XXIII fue el culpable de la ”caida” de la Iglesia Catolica, este Hombre fue un Santo de nuestros dias, El Espiritu Santo lo ilumino para que llevara a la iglesia al nuevo mundo, pero sin ser del mundo.
    Nadie puede dudar sobre la Santidad de este pontifice ni la de su predecesor Pablo VI, hombres que se entregaron a la Iglesia y que la iglesia se complace al verlos elevados a los Altares. Ahora que Pablo VI fue declarado Venerable es solo cuestion de tiempo para que la Iglesia cuente con otro Pontifice entre los beatos.
    Felicitaciones por el Articulo!!!

    • Yo no dudaría de su santidad, creo que fue uno de los papas que más bien le hicieron a la Igesia en el siglo XX. El problema es lo que ALGUNOS hicieron con su legado. Sí, han habido grandes avances a partir de él y del concilio, pero yo que soy un absoluto ignorante del tema, he oido decir desde diversos frentes y en voz de gente que consideró muy informada porque han dedicado años a estudiar el tema, de que los últimos dos papas se han dedicado a liquidar poco a poco el legado del concilio. Tristemente la beatificación que me escandalizó no fue la de JXIII, sino la de JPII, porque la sentí como un acto mediático, de marketing y al vapor o por lo menos inoportuna; bueno habría sido que nuestros ojos se recuperaran de la luz de los reflectores que permanentemente lo alumbraban para que así puedieramos valorar adecuadamente su figura y sus aportes, con la distancia de los años. Pero esa es otra historia… Ojalá y la potencia renovadora que espera florecer del concilio convocado por JXXIII encuentre modos de florecer todavía.

      • Moises, como entiendo tu comentario, al cual me adhiero, hay perplejidad en la Iglesia a raiz del Concilio y a pesar de cosas buenas que hemos recibido por el Espíritu Santo aun no llegamos al balance.

        Comparto igualmente tu idea de la beatificación de JPII (espero que escribirlo así no sea ofensivo). No quisiera ver tampoco a Pablis, perdon Paulo VI en los altares por el momento. Ya hay alerta entre quienes estan en contra de la beatificación por el año de la fe y estan investigando y sacando datos de Montini y Pablo VI para presentar en contra, mientras la postulación no los desmiente y se mantienen en el sentimentalismo del Papa en la tormenta.

        Juan XXIII a pesar de su corto pontificado logro impregnar y transmitir a la Iglesia una visión bondadosa en tiempo e borrasca e incertidumbre. Cada Papa tiene lo suyo, lo de Roncalli era el ser bonachón y afable.

        Que le hayan tachado de masón rosacruz y enemoogo de Dios me ha parecido una calumnia y un chisme inaudito porque no hay datos que justifiquen tal infamia contra ¨il Papa buono¨.

        • Bueno, bueno… Está claro que con vuestra diferencia de horario, os habeis despachado a gusto, jaja.
          Cuando un artículo sale publicado, aqui es medianoche y ahí media tarde y por eso los latinoamericanos podeis cogernos la delantera con vuestros comentarios y réplicas. Si lo se, me quedo despierto hasta las cuatro de la mañana.

          Dicho esto, por supuesto que en este blog “hay libertad de prensa”, no hay censura y cada compañero puede expresar libremente lo que piense. El único límite es la falta de respeto de unos a otros, cosa que generalmente no se da.

          La verdad es que no se por donde empezar dando mi opinión personal, ya que se han comentado tantas cosas… En plan telegrama decir solo que el Concilio, para mi, fue providencial, que en el postconcilio se han cometido errores de interpretación en algún pontificado y se han dedicado a desmontarlo en los siguientes, que también para mi la liturgia es fundamental porque comparto el “lex orandi, lex credendi”, que admito que en algunos lugares se cometen abusos en las celebraciones litúrgicas, que es verdad que aunque la liturgia cuando es simple y sencilla le llega más al pueblo – aunque tengo que decir que a mi, que soy un apasionado liturgista, me gusta la pomposidad de las liturgias orientales – , que nunca dudaré de la santidad personal de los pontífices aunque no comparta y denuncie algunas de las actuaciones de su pontificado, etc. etc. etc.

          Centrándome en el Papa bueno, pues a él están dedicados estos dos artículos, decir que yo vivía durante su pontificado y ya tenía el suficiente uso de razón como para comprender la profundidad del berenjenal en el que se había metido, que creo que su sucesor – el para mi santo, Pablo VI – sabiendo que era lo que suponía, siguió adelante con este desafío y que desde luego transformó a la iglesia. Yo, aunque parezca simplón, por lo que supuso solo a nivel de acercamiento con las otras confesiones cristianas, ya me doy por satisfecho y lo dice uno que desde hace muchos años ha tenido contactos muy estrechos con cristianos ortodoxos y ha participado innumerables veces en sus rituales.

          Yo soy un apasionado del latin y, contando una intimidad, diré que diariamente me acerco al breviario -de hecho vereis que en este blog salen muchos vídeos de himnos, antífonas, etc. en gregoriano – pero no por eso dejo de comprender que si volviéramos a la Misa Tridentina, el pueblo quedaría descolocado. Comprendo que haya personas que participen en ella; yo, si tuviese oportunidad, quizás también alguna vez participara, pero sería exporádicamente y que conste que, como en algunas cosas tengo buena memoria, recuerdo perfectamente todo el ritual latino desde el “Introivo ad altare Dei” del principio hasta el “plenum gratiae et veritatis” del final.

          • Pocos saben que el mejor documento en defensa del latin fue hecho por Juan XXIII, aunque correctamente seria Juan XXII. El latin no debería de haber desaparecido al 100% de la liturgia romana, creo que fue uno de los errores mas catastroficos. Las liturgias orientales tienen el idioma propio y la lengua liturgica, en occidente se perdio la lengua liturgica.
            Culpar a Juan XXIII de las fechorías que otros cometieron bajo su nombre es infantil.
            Creo que quien leyó estos dos artículos puede darse cuenta de la calidad humana del Papa bueno. Como he dicho, hay algunas cosas de su vida en las que no estoy de acuerdo, pero en otras, las mas generales me siento identificado con un papado, ciertamente breve, que se acerco al cristiano promedio con elcarisma personal del papa, no solo de hechos sino de vida y palabra edificante. Me gusto, y eso hace la diferencia, de que en el articulo aparezcan textos y frases del papa, para conocer a una persona nada mejor que sus palabras al lado de su vida. Mil felicidades…
            Seguir en la polemica…

  3. Antonio gracias por esta segunda parte.

    Del tema del Concilio no comento pues como le dije a Antonio no estoy muy informado,gracias por los enlaces Antonio,aunque no me gusta leer mucho texto frente a una pantalla le echare un vistazo,cuando pueda me buscare un buen libro sobre el tema del Concilio.
    Me parece que aqui voy a ser el unico que defienda a Juan Pablo II,que fue un gran papa,cercano a la gente y por eso gozo de tanta popularidad,amen de sus viajes que me atrevo a decir,que si no vuelve a haber un pontificado tan largo como el suyo,sera el papa que mas viajes haya realizado fuera de su pais.

    Antonio una duda respecto al cuerpo del Beato Juan XXIII.
    Que esta embalsamado ya lo se,pero…¿que su cuerpo se haya dentro de una figura de cera?(como se comenta al pie de la ultima foto)
    ¿No sera que esta recubierta con una ligera capa de cera,como tantos otros cuerpos?

    • Vamos a ver, Abel. Que no esté de acuerdo con muchas de las actuaciones y decisiones del largo pontificado del Beato Juan Pablo II, no quiere decir que dude de su santidad personal. ¿Quién soy yo?, pero entenderás que las canonizaciones y beatificaciones a mansalva, las han “devaluado”, que el compadreo con determinados dictadores y la intolerancia con algunos de los pastores que más se acercaban al pueblo y algunas otras cosas más, como el ocultismo a que eran sometidas las violaciones cometidas por eclesiásticos, etc., hacen que en su pontificado, yo personalmente, vea muchísimas más sombras que luces.
      Eso es así, era lo que vulgarmente podríamos decir un Papa populista, que no un Papa popular (para mi hay diferencia en la terminología).

      Pero hablando de nuestro Papa bueno, su cuerpo, como el de casi todos los Papas, fue embalsamado, lo que quiere decir que se conserva perfectamente. Está expuesto, revestido con los hábitos pontificales, dentro de la urna y tiene sobre la cara y las manos unas mascarillas, pero no es que el cuerpo esté dentro de una figura de cera.

  4. Estimados usuarios:
    Desde este blog agradecemos profundamente vuestra participación en este debate -¡ojalá todos los artículos generaran siempre esta expectación!- y desde luego, respetamos profundísimamente vuestras opiniones y os animamos a compartirlas siempre con total libertad.

    Pero, por favor os lo pedimos, absteneos a partir de ahora de deformar los nombres de Santos, Papas y demás personas de las que tratemos en este blog. Aun cuando no se haya hecho con mala intención ni con ganas de ofender, lo que desde luego sabemos, el caricaturizar los nombres mediante deformaciones, diminutivos y demás que no sean estrictamente pertenecientes a la propia historia del Santo o el Papa en cuestión, no sólo es poco respetuoso y de mal gusto, sino que además no da una buena imagen de las personas que aquí debatimos.

    Como cristianos nuestra primera meta es ser respetuosos con las personas con las que tratamos y aun cuando no estemos de acuerdo con las aseveraciones del otro, de cierto Papa, Santo… ya que en nuestro derecho está el discrepar, no caigamos en infantilismos ni en el humor fácil de deformar nombres. Seguro que tenemos mejores formas de expresar nuestro desacuerdo y el nombre es algo muy serio, así como la respetabilidad que todo ser humano merece.

    Muchas gracias y cordiales saludos.

  5. Yo comparto mucho con Ana María. Mas sin embargo difiero en algo. La comunión en la mano en lo personal no me agrada. Creo que deberíamos de tener mayor cuidado sobre este sacramento. No me opongo a ministros extra ordinarios, que bien que existen pero que tampoco pase como en parroquias donde el cura se sienta a cantar mientras los ministros dan la comunión. El arte es hermosísimo y comparto toda tu opinión Ana María y quien como tu que siempre nos ilustras en estos temas.

    Conforme al rito Poncho creo que exageras un poco ya que tengo entendido (o que alguien me desmienta) que el Rito más Antiguo de la Iglesia es el Rito Copto. San Pio V no es un pontífice de el siglo I para hablar de 20 siglos. Yo como Antonio comparto mucho la simplicidad del Rito porque para mi Cristo fue un hombre sencillo, mas sin embargo me encantan las misas solemnes, con incienso, ministros un excelente coro, comprendo algo el latín y me encanta el canto gregoriano, no estaría mal que en cada celebración algún canto fuese gregoriano y no tan popular (pero hay que enseñar al pueblo).

    Criticar el Novus Ordo y hasta llegar a dudar de la presencia real de Cristo en este sacramento deja mucho que hablar y conste que me he encontrado con grupos que así lo creen más no lo afirman del todo. Recordemos el articulo reciente sobre San Ciprinao de Cartago que defendió su postura ante el Papa San Esteban I si mal no recuerdo. Creo que hace falta un diálogos serio sin posturas condenatorias y gente terca hacia los tradicionalistas y hacia la liturgia actual. Pero yo espero que no retrocedamos con respecto al Concilio, ni retroceder, ni opacarlo y menos ocultarlo.

    Antonio nos hablas de las relaciones con la Iglesia ortodoxa por parte del Beato Juan XXIII. Cómo ves estas relaciones actuales en comparación con las del tiempo del B. Juan XXIII y el Venerable Pablo VI?

    • Bueno, a mí la comunión en la mano sí me agrada y no veo que esté faltando a la reverencia de este sacramento por tomarlo en la mano. Las manos no son más impuras que la lengua, todo hay que decirlo.

      Pero dejémonos de tonterías: yo estoy muy escarmentada de la comunión en la boca desde que, hace unos años, la recibí así y accidentalmente mordí los dedos del cura (por eso lo mencionaba más arriba). Fue sin querer, porque cerré la boca antes de que él retirara los dedos; y no le hice daño, pero nos asustamos él y yo sobre todo porque creí que le había hecho daño. Quedó en una anécdota y seguro que al día siguiente él ni se acordaba, pero a mí no se me ha olvidado.

      Esto puede parecer surrealista, pero ocurrió así y desde entonces la recibo siempre en la mano, salvo cuando me presentan las dos Especies, claro. Es una cuestión práctica para mí y realmente no creo estar siendo irreverente y más siendo autorizado por el Papado.

      Otra ventaja: nos libramos de echarle el aliento al pobre sacerdote o ministro. Siempre he cuidado que no sea mi caso, pero existen alientos poco celestiales por ahí y me parece también muy considerado evitarlo. Claro que ésta es mi opinión y quien quiera que comulgue en la boca y quien quiera en la mano; pero que no vengan a obligarme algunos panfletistas que tanto les gusta poner el grito en el cielo sobre la comunión en la mano. En tanto que no se prohíba, está permitido.

      Ah, y para acabar: quien busque dignificar la misa con cantos solemnes, bien haría en aprender un poco de canto, solfeo e interpretación de las partituras, como hacen los fieles protestantes desde niños. ¡¡Porque da pena cómo cantan la mayoría de los católicos!!

      • Yo estoy de acuerdo con la comunión en la mano aunque debo decir que hay que tener muchísimo cuidado porque por un descuido, alguna partícula del Sagrado Pan puede caer al suelo y ser profanado. Yo, estando de acuerdo y sabiendo que los alimentos se cogen con las manos – y la Sagrada Comunión es el principal alimento – sin embargo, comulgo a la antigua usanza.

        Y es verdad lo que dices, Emmanuel; el rito más antiguo y más simple es el copto.

        Las relaciones con nuestros hermanos ortodoxos van así, así. Con algunas Iglesias mejor que con otras y por supuesto considero que es una metedura de pata descomunal el que el actual Pontífice haya dicho nuevamente que “fuera de la Iglesia Católica no hay salvación”. ¡Como si solo la Iglesia católica fuera la Iglesia de Cristo! La Iglesia de Cristo la forman el conjunto de todos los cristianos y por supuesto, aun fuera de ella, también hay salvación, ¿o es que un judio, un musulmán, un hindú… no puede salvarse? Somos intransigentes con avaricia.

        • No comparto esta opinion pero si su justificante.
          Los musulmanes, budistas, etc… que se salvan se salvan no por su religion, sino a pesar de ella.
          Ciertamente es soberbio pensar que en el cielo hay solo católicos, pero no hay que olvidar que la salvación solo puede venir por medio de Jesucristo, directa o indirectamente. Una pertenencia visible o invisible al cuerpo Místico de Cristo.
          Personalmente si creo en el Extra ecclesiam nullam salus, pero en el sentido verdadero y no en una interpretación que excluya al no bautizado por agua.

          • Cristo derramó su sangre para salvar a todos los hombres sin excepción y, si bien es verdad que algunos lo siguieron y seguimos como discípulos suyos, otros por ignorancia, buena fe, cultura, procedencia geográfica, etc. no han tenido oportunidad de conocerlo y seguirlo. A todos ellos, indirectamente si quieres, Cristo los salvará porque ni una sola gota de su Sangre ha podido ser derramada en balde.

            Y aunque soy cristiano y católico convencido, creo firmemente que en todas las religiones – monoteistas o no – se veneran y adoran a un Ser Superior, llámenle como le llamen, pero que es Unico, que Es el que Es; sobre todo, Padre-Madre.

        • Bueno, esto último no lo comparto. Yo creo en la salvación de hombres y mujeres de buena voluntad. No sólo porque en otras religiones y hasta en el ateísmo encontramos personas que, salvando las distancias, pueden ser literalmente calificadas de santas, grandiosas, maravillosas… sino porque los seres humanos que no han tenido ocasión o han nacido en contextos y entre circunstancias que no les han permitido conocer a Cristo, no son culpables de no haberlo conocido.

          Es como creer que todos los que antes de Cristo vivieron, han ido a la condenación, buenos y malos, por no estar Él presente. Sinceramente, para mí, este argumento carece de toda lógica. Sobretodo cuando imaginas entre las llamas del infierno a filósofos y científicos de la Antigüedad que han sido imitados por tantos pensadores y científicos cristianos, a los que han inspirado. Por no hablar de grandes pacifistas que nos podrían dar más de una lección a los cristianos sobre cómo actuar con el prójimo.

          Fuera de la Iglesia y fuera de Cristo existen modos de vida y enseñanzas que son perfectamente acordes con el ideal cristiano. Y sinceramente, no acepto la condenación de los hombres y mujeres de buena voluntad. Existe moral y existen enseñanzas en otras religiones que, de todo corazón, nos haría mucho bien conocer sin movernos un ápice de nuestra fe cristiana. Y no estoy hablando de frikadas en plan New-Age, sino enseñanzas de bien.

          Pero me he ido demasiado del tema y creo que mejor lo dejo aquí.

          • En algo concuerdo… Aristóteles esta en el cielo a pesar de ser “pagano”.

          • ¿Aristóteles sí, y Platón, Epicuro, Hipatia, Pitágoras, Euclides, Tales, Arquímedes, Sócrates, etc etc etc… no? ¿Y cuál es la diferencia, que uno caía simpático a los doctos medievales y los otros no? No me parece un criterio para entrar en el cielo.

  6. San Pío V no es del siglo I. Y los mejores ritos no son los mas antiguos, eso es arqueologismo. En general el rito romano antiguo tiene sus bases en tiempo poco anterior a San Gregorio, no hay mucha diferencia entre estos ritos y el codificado por Trento.
    Lo de la validez del Novus Ordo Bugniniano nadie lo niega, hay sacrificio, pero tambien en algunas frecuentes ocasiones la transubstanciación se hace dudosa, en eso compartimos.
    Tradicionalistas serios con sustento teologico bien saben que el Concilo no se debe ignorar ni 50 años de postconcilio, eso seria estancamiento no solo liturgico sino de vida eclesial. Quienes añoran los años 50 no merecen entrar a este dialogo que propugnas, la Iglesia trasciende tiempo.
    Los ministros extraordinarios, hablando estrictamente, solo son los diáconos. Las señoras y señores que dan la comunion, en el 99.99% de los que he conocido, no saben lo mas minimo no solo en cuestion de rubricas, rituales y teologia eucaristica basica, sino tambien en el sentido comun sobre el manejo de la eucaristía. No dudo que las necesidades pastorales impliquen lo de llevar la eucaristía a los enfermos, pero si los curas fueran un poco mas estrictos en la formación de estas personas y saber en quien manos dejan el tesoro de la eucaristía otro gallo cantaría.
    Extrapolando lo que mencionan las liturgias orientales: Sancta Sanctis. Las cosas santas para los santos.

  7. Antonio sobre el tema de la comunion,yo opini que en caso de darse en la mano deberia hacerse sobre una servilleta,porque me resulta un poco “limosnero” que a alguien le den el cuerpo de cristo y pare la mano.
    Por otra parte decir que deberian renovar la sagrada forma y volver al pan original.
    A mi,cuando he comulgado se me ha quedado pegado al paladar y sinceramente te quita el sentir que estas tomando el cuerpo de Cristo por las molestias.
    Por otra parte entiendo el comentario de Ana Maria sobre dar la comunion en la boca..¡¡nunca he mordido los dedos del cura como ella hizo!!.
    Pero he visto personas abrir la boca y sacar una lengua kilometrica,que mas parecia que estaban poseidas e iban a realizarles algun exorcismo que a tomar el cuerpo de Cristo.

    • Abel,
      Yo doy por supuesto que todo aquel que se acerque a comulgar y reciba el Cuerpo de Cristo en sus manos, estas estarán limpias y qué privilegio más grande puedes tener que tocar al mismo Cristo con tus propias manos. El miedo que a mi me da esta práctica, que por supuesto apruebo, son las posibles profanaciones involuntarias, aunque yo creo que nuestro Señor, está por encima de todo ésto.

      En cuanto a lo de utilizar o no el pán ácimo, ya es harina de otro costal pues para eso habría que reformar las normas litúrgicas y la tradición nos dice que eso no se hará así como así. Ten además en cuenta que con este tipo de formas con las que comulgamos los de rito latino, también lo hacen los maronitas, malabares y caldeos (todos católicos) y los armenios (católicos y ortodoxos).

  8. El “apodo” que si no me equivoco se puso el mismo de PARROCO DEL MUNDO, describe su carácter familiar y entrañable como ningún otro.
    Admiro sus incansables fuerzas a pesar de su edad para renovar la Iglesia, yo estoy a favor del Concilio Vaticano II, pero como opinan otros compañeros también yo pienso que muchos dieron rienda suelta a su forma de entenderlo y se han ido en decadencia muchas cosas buenas que tenia la Iglesia antes del concilio.
    También en sus numerosas y ricas enciclicas vemos las ganas que como Buen Pastor tenía de conducir al rebaño por el buen camino, sobre todo en Pacem in Terris.

  9. Antonio gracias por estos dos hermosos artículo, hace algunos años alguien me obsequio por el 6 de enero la biografía de Juan XXIII de quien antes no sabía mucho y después de leerme su biografía quede sorprendido de la vida tan maravillosa que tuvo y me sume a admirarlo como muchos ya lo hacían porque en verdad que era “el Papa Bueno” a cuantos pastores actuales les hace falta esa humildad que tuvo Juan XXIII.

    • ¡Cuanta razón llevas, André!
      Nada más que hay que verle en la foto que publicamos cuando entraba al cónclave donde sería elegido Papa, para ver la bondad que irradiaba su rostro.

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