Nuestra Señora de la Leche: exaltación de la maternidad de María

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

“Virgen del cojín verde” (ca. 1507), lienzo de Andrea di Solario que representa a María lactante. Museo Nacional del Louvre, París (Francia).

“¡Dichoso el vientre que te llevó y los pechos que te criaron!”
(Lc, 11, 27)

En este día 25 de diciembre, en el que con gozo celebramos el nacimiento de Nuestro Señor y Salvador Jesucristo, he querido hacer un artículo en honor a su Santísima Madre y también para mostraros la que es mi advocación mariana favorita: la Virgen de la Leche. Como se trata de otra incursión particular fuera de mi especialidad personal -las mujeres mártires- apelo a vuestra indulgencia por si esta redacción no cumple con las expectativas esperadas.

La Virgen de la Leche -también llamada Virgen del Buen Parto, del Buen Reposo, de Belén o Maria Lactans– es una advocación que seguro conocéis, pues es tan antigua, universal y adquiere tantos aspectos y denominaciones diferentes, que en todas partes se la puede encontrar. Constituye en la simple pero bellísima representación de la Virgen María amamantando al Niño Jesús. Un acto tan sencillo y tan natural pero que, en mi opinión, contribuye, más que ninguna otra advocación mariana, a exaltar a María como madre, pues su naturaleza materna es físicamente visible por el mismo acto de la lactancia.
Sin embargo, a pesar de su aparente sencillez, esta advocación mariana tiene unos orígenes y un desarrollo complejos y considero que no está de más que hagamos un recorrido histórico-artístico por este culto mariano particular, tan universal y tan familiar a la vez.

La lactancia materna
Sólo unas breves líneas para definir lo que es la lactancia, a riesgo de pecar de obviedad. La lactancia materna o amamantamiento constituye el acto de nutrir, alimentar, al recién nacido con la leche que procede de las mamas de la madre. Esto se da en todas las especies animales perteneciente a la gran familia de los mamíferos -de ahí su nombre, “los que maman”- y como parte de ellos, los seres humanos también.
La lactancia tiene su origen de forma biológica tras el parto, en el que debido a la segregación automática y natural de la hormona llamada prolactina, se genera leche en los pechos maternos, que son succionados por el neonato. La lactancia materna es esencial para la supervivencia del neonato; de hecho, se ha demostrado que la leche materna es el mejor alimento para el bebé, y especialmente la primera fase de la lactancia es esencial para que el recién nacido adquiera las defensas inmunológicas básicas para salir adelante. Privar a un neonato de la leche materna es comprometer seriamente su salud y supervivencia y ninguna leche de sustitución incorporada a partir del siglo XX – momento en que la lactancia materna se ha ido abandonando por cuestiones de comodidad y estética – es capaz de llegar al nivel de la calidad y beneficios que tiene la leche materna. Por eso, actualmente se incentiva de nuevo la lactancia materna y se aconseja su prolongación, al menos, durante el primer año de vida.

La diosa Hera amamanta al niño Heracles. Lécito griego datado en 360 a.C.

Así pues, si el embarazo y el parto son procesos biológicos que han maravillado a la humanidad desde sus orígenes por ser la fuente de toda vida, la lactancia lo ha sido también al ser la clave de la supervivencia de esa vida. Por lo que no debe extrañarnos que la lactancia haya sido motivo habitual de representación y veneración por los seres humanos, desde las religiones y cultos más antiguos, hasta la actualidad. Vamos a hacer un recorrido.

Dea Mater
Como decía, la figura de la mujer lactante ha sido objeto de representación y veneración desde antiguo, por lo trascendental que tiene en sí el acto de la lactación. Así, desde tiempos prehistóricos, y en particular durante el Paleolítico, destacan esas representaciones de mujeres obesas, con pechos, vientres y nalgas sobredimensionados, a las que se han dado el nombre de Venus paleolíticas, para hacer referencia a la veneración de la maternidad en sí. Actualmente la mayoría de expertos coinciden en que estas figuras son la representación de una diosa madre, o la alegoría de la maternidad en sí, que ya era querida, admirada y venerada por nuestros ancestros como fuente, origen y supervivencia de toda vida.

En el Neolítico, Edades de los Metales y Antigüedad, este culto a la madre conocerá un gran desarrollo y expansión. Prácticamente todas las culturas veneran a la madre en forma de diosas que paren y amamantan a sus hijos; y cualquiera podría mencionar a muchas. La diosa madre es una constante en todas las religiones, incluso en las más androcéntricas, como la grecorromana. Ningún ser humano escapa a la fascinación que produce la mujer que gesta, da a luz y nutre con su propio cuerpo una nueva vida. Ninguna cultura obvia este tema: bien para exaltarlo, bien -según épocas- para despreciarlo, pues no faltarán quienes vean este acto como algo sucio e impuro.

Pero como no quiero extenderme demasiado, voy a centrarme únicamente en las representaciones de diosas lactantes de la Antigüedad. Destaca ante todo el mito griego de la formación de la Vía Láctea: según este mito, Hera, esposa de Zeus, padre de los dioses, estaba enfurecida con su esposo porque éste le había sido infiel con una mortal llamada Alcmena, que había engendrado y dado a luz un hijo llamado Heracles. Este héroe semidiós fue tomado por Zeus y, aprovechando que Hera dormía, se lo puso al pecho para que lo amamantara y al tomar la leche de la diosa, se hiciese inmortal. Cuando la diosa despertó al notar la succión del bebé en su seno, reconoció al hijo de la infidelidad y se lo apartó del pecho, furiosa. Un chorro de leche manó de su pezón, salpicó el cielo, y dio origen a toda una galaxia, que en honor a tal suceso fue llamada Via Lactea (“camino de leche”).

Capilla de la Gruta de la Leche en Belén, Palestina. Santuario de María lactante.

Este mito ha tenido gran representación en el arte, así como representaciones de la diosa egipcia Isis amamantando a su hijo Horus (las figurillas entronizadas de la Isis lactante han inspirado, de forma indirecta, las Vírgenes románicas); o la diosa fenicia Astarté-Tanit, cuyas figurillas documentadas traían los pezones perforados para que los fieles pudieran verter leche o perfume en su interior y pudieran ver aflorar el líquido a través de sus pechos. Sirva esto como ejemplo para ver el gran culto que tuvo la diosa madre, en todas sus manifestaciones, durante la Prehistoria y Antigüedad. Irremediablemente me quedo corta y seguro que podéis citarme mil ejemplos más, pero como ése no es el objetivo del presente artículo, lo dejaré aquí.

La Virgen María, Madre de Dios
Y por fin entro en el auténtico objetivo del artículo, que es analizar la figura de la Virgen María como madre y en particular como lactadora. No me extenderé en hablar de los orígenes del culto a la Santísima Madre de Dios, ya que nuestro compañero Antonio Barrero lo ha hecho mucho mejor que yo en su serie de artículos. Simplemente decir que, en el cristianismo, la figura de la Virgen María vino a sustituir la de la antigua diosa madre, absorbiendo Ella todas sus advocaciones y manifestaciones, con el agregado de la virginidad y la concepción milagrosa, que únicamente comparte con la Isis egipcia. Pero aquí me centraré sólo en su faceta de madre, no de virgen.

Como he dicho, es lógico pensar que, tras el parto en el establo de Belén, María amamantó inmediatamente a su Hijo, y lo seguiría haciendo por muchos años, tal como era costumbre en la época. Con gran cariño y cierto encanto y gracia lo recuerda un precioso villacinco catalán, El desembre congelat:

Quan l’Aurora hagué parit
lo Sol que ja eixia
ab gran amor li ha dit:
“Veniu, vida mia,
preneu-me diví Senyor
aquest caldo de licor
d’una mamelleta
que per Vos és plena”
.

Icono de la Panagia Galaktotrophousa (Virgen lactante) venerado en el monasterio Chelandariou del monte Athos, Grecia.

Esta visión de la Virgen lactante ha tenido muchas representaciones y avatares durante la Historia de la cultura cristiana, y yo sólo voy a poder entrar brevemente en cada uno de ellos, sin ser exhaustiva. Por de pronto, decir que en Belén existe una llamada “Gruta de la Leche”, cercano a la Basílica de la Natividad, donde según la tradición la Virgen amamantó al Niño y una gota de su leche cayó en una roca, tornándola completamente blanca. En este lugar se levantó un santuario en el que, aún hoy, las mujeres -tanto cristianas como musulmanas- acuden a suplicarle a la Virgen que mejore la calidad de su leche materna, tan crucial para la salud de sus hijos.

El simbolismo de la diosa lactante, como decía, se incorporó automáticamente a la representación de María y no en vano la imagen de Ella más antigua que se conserva -un fresco en las catacumbas romanas de Priscila, s.II- la representa dando el pecho a Jesús. Algunos ritos antiguos fueron incorporados a la cultura cristiana conservando esta rica simbología de la leche, pues no en vano, a los neófitos se les daba a beber leche mezclada con miel.

Panagia Galaktotrophousa
Ésta es la denominación que en el arte bizantino recibió la representación de la Virgen lactante, el nombre (Παναγια Γαλακτοτροφουσα), en griego original, significa “la Santísima (Virgen) que alimenta con leche”. El monasterio Chelandariou, en el monte Athos (Grecia) tuvo entre sus iconos más venerados a una Galaktotrophousa. Otro icono, datado en el siglo IX, procedente de Constantinopla y actualmente conservado en la ciudad siria de Saydnaya, tenía fama de segregar un aceite milagroso, conocido como “leche de la Virgen”, que fue ampliamente distribuido por los Cruzados a partir de su control de Tierra Santa.
Otros relicarios conteniendo presunta leche de la Virgen experimentaron gran difusión y veneración por toda la Europa medieval. Actualmente, son poco más que una curiosidad: es obvio decir que naturalmente, se trata de reliquias totalmente falsas: la leche que no es consumida experimenta putrefacción en muy poco rato y despide un olor muy desagradable. Incluso aunque se defendiera una conservación “milagrosa” de la misma, nada hace creer que María guardara su propia leche en tarros, por el mismo motivo. La extracción y conservación de la leche materna para su donación o análisis es un fenómeno exclusivamente reciente (ss.XX-XXI).

En Rusia, la Galaktotrophousa es conocida como Mlekopitatelnitsa (Млекопитательница), con idéntico significado y representación artística.

Virgo Lactans
La representación de María lactante fue mucho más popular en la cristiandad occidental que en la oriental; y experimentó mayores variaciones y difusión por la plasticidad y versatilidad del arte occidental, no sujeto a los estrictos cánones bizantinos que, hasta la actualidad, ha mantenido el arte cristiano ortodoxo.

Ampolla-relicario con presunta leche de la Virgen. Museo de la catedral de Mallorca, España. Fotografía: Ana Mª Ribes.

Así, en la Edad Media, la figura de la Virgen que amamantaba empezó a llamarse Virgo Lactans, Maria Lactans o Madonna Lactans (“la Virgen que lacta”). Todavía muy escasa en el arte románico, la Virgen dando el pecho experimentó un auge a finales de la Edad Media, con el arte gótico, y aún más durante el Renacimiento. Fue particularmente utilizado por la Escuela de Siena del Trecento (siglo XIV). Hasta tal punto era demandada esta iconografía, que se incorporaba como elemento central de escenas evangélicas como la Huida a Egipto (representada habitualmente en un entorno natural, donde el grupo familiar se toma un “descanso” para que el Niño se amamante -de ahí la denominación “reposo” y “Virgen del Reposo”-) o de composiciones que incluyen a la Sagrada Familia o de la Virgen con santos.

Sin embargo, a partir del Concilio de Trento (1563) y en un marco de lucha contra la Reforma protestante, la Iglesia optó por restringir notablemente el culto y la representación de la Virgen dando el pecho, por considerarla impúdica e indecente (!!!). Al parecer, se había vuelto del todo inapropiado que la Virgen apareciese mostrando un pecho o los dos, a pesar de lo natural del acto en sí. Esto hizo que pintores como Luís de Morales se vieran obligados a seguir representando la escena, pero ingeniándoselas para cubrir el pecho de la Virgen, o mostrando tan sólo un pezón -cosa que, en la práctica, hace imposible la lactancia-, o incluso, haciendo que la cabeza del Niño lo tapase. Estrategias para eludir una prohibición tan ridícula como mojigata, pues es difícil percibir algo impúdico en la visión de una madre que amamanta a su hijo. O al menos eso creo yo.

A pesar de estos “piadosos” reparos, afortunadamente la representación de la Virgen lactante prosiguió durante el Barroco y la era contemporánea, hasta la actualidad, dando bellos ejemplos de la representación de la Madre de todos mostrando al mundo que Ella, como cualquier otra mujer, amamantó a su Hijo hasta que estuvo en edad de poder comer sólidos.

Lactación mística de San Bernardo, tabla del Mestre de Borbotó (s.XVI). Iglesia de Sant Feliu, Xàtiva (Valencia, España).

Las lactaciones místicas
Indirectamente, en la Historia del arte cristiano apareció un tema relacionado con la Virgen lactante, pero ocasiones en que la leche de María no va destinada a su Hijo, sino a un Santo. Estos episodios son conocidos como “lactaciones místicas” y van rodeados de una simbología muy compleja en la que no entraré, por no considerarme lo suficientemente experta en el tema.

Las lactaciones místicas representan a María amamantando a un Santo o Santa, en una experiencia mística que busca una unión más íntima con lo sagrado. Son episodios, legendarios o no, pertenecientes a vidas de Santos como Bernardo de Claraval, Pedro Nolasco, Cayetano de Thiene o Domingo de Guzmán. La más relevante de todas es la primera, el caso de San Bernardo, gran defensor de la maternidad divina de María y uno de los teólogos marianos más importantes de la cultura cristiana; a él se habría aparecido la Virgen tras ser invocada con la frase Monstra te esse matrem (“Muéstrame que eres madre”) y Ella le habría mostrado un pecho, del cual, tras presionarlo, surgiría un chorro de leche que iría a parar a la boca del Santo. En fin, ¿qué muestra más clara de que Ella había sido madre, sino la leche de sus propios pechos?

Aunque ésta es la representación más frecuente de las lactaciones místicas -el chorro lácteo a distancia- otras, más atrevidas, representan al Santo mamando directamente del pezón de la Virgen o incluso amamantándole a la vez que el Niño: éste en un pecho, el Santo en el otro. Por razones ya mencionadas, estas representaciones también sufrieron la censura de la Reforma católica.
Existe un curioso equivalente de las lactaciones místicas que consiste en un Santo o Santa bebiendo de la sangre que brota de las llagas de Cristo, especialmente la lanzada del costado (las receptoras de la sangre divina suelen ser Santas como Catalina de Siena o Rosa de Lima). Estas representaciones, que lógicamente no son lactaciones, tienen el mismo significado místico y teológico que éstas; y habiendo llegado algunas obras de arte a dotar a dichas escenas de connotaciones claramente sensuales, se entiende que también sufrieran cierta censura.

San Bernardo y el Niño Jesús maman simultáneamente de los pechos de María. Lienzo barroco (1680) en Perú.

En última instancia, la leche mariana, en estas lactaciones místicas, adquiere una dimensión salvífica y renovadora. Ya en la Edad Media la leche de la Virgen fue objeto de curiosas representaciones en las que los fieles, o incluso las almas del Purgatorio, se arremolinaban en torno a María lactante intentando recoger alguna gota suelta que cayese de sus pechos, como un preciado tesoro. Sin embargo, no caigamos en el error de interpretar de que el objeto de devoción es la leche mariana en sí: a quien se venera es a la Madre de Dios, más madre que nunca, invocándola como la más poderosa intercesora ante el Padre.
Y si se quiere, se puede interpretar lo siguiente en clave teológica: María engendra, pare, nutre y cría a un Hijo que, siendo Dios, Ella ayuda a hacerlo hombre y ese Dios-Hombre que nos salva y que ha recibido su naturaleza humana de María, lo mismo que comió-bebió de su Madre, se nos da como comida a nosotros. De alguna forma, nosotros también nos alimentamos con la leche materna de María al alimentarnos con el Cuerpo de Cristo.

En Italia las advocaciones marianas más conocidas que nos muestran a María lactante son la Madonna delle Grazie (Nuestra Señora de Gracia) o la Madonna della Libera (Nuestra Señora de los Libres). En casi todas ellas la Virgen aparece de pie, sosteniendo al Niño apoyado en su cadera y sacándose un pecho para mostrarlo al fiel; a similitud de lo que vemos en las lactaciones místicas.

Conclusión
Lejos de la sorpresa, curiosidad o escándalo que nos pueda suscitar la imagen de María mostrando su(s) pecho(s) repleto(s) de leche, lo mejor es ceñirse a la visión más básica y natural, que es la de una madre amamantando a su hijo. Como ya decimos, una representación más antigua que el cristianismo y casi la más ancestral de la feminidad humana; que en la cultura cristiana se encarna en María, la Madre por excelencia: Madre de Dios, pero también madre de todos los cristianos.

Actualmente el culto de la Virgen lactante, en sus distintas denominaciones, es universal y está en expansión, libre de ataduras, reticencias y censuras mojigatas. Es muy importante el culto de este tipo de Vírgenes para las madres cristianas, que la invocan para tener un buen parto y una feliz lactancia, tan esenciales para la supervivencia de los hijos, como ya apuntábamos. También la invocan las mujeres que quieren ser madres, que tienen dificultades varias con sus hijos o, simplemente, quienes se enternecen ante la maravillosa visión de María nutriendo a su Hijo como lo hace cualquier otra mujer.

Virgen de la Leche y Buen Parto -llamada la “Madre de madres”- venerada en Las Piñas (Filipinas).

Las representaciones de María lactante son infinitas en el arte hasta hoy, donde prosiguen, incluso en el campo de la fotografía. Es imposible abarcarlas o reseñarlas todas. Pero esta advocación, como decía al principio, constituye la iconografía que nos muestra más claramente que nunca la maternidad de María, en un gesto simple, natural y sencillo, que exalta la maternidad de Ella y de todas y cada una de las mujeres: la lactancia.

Madre de Dios y Madre nuestra, tú que pariste a Nuestro Señor y Salvador y lo nutriste con la leche de tus pechos, protege a todas las madres del mundo; ayúdalas con tu poderosa intercesión y no apartes la mirada de tus hijos amados en el transitar por este mundo tan hermoso y terrible a la vez.

FELIZ NAVIDAD A TODOS

Meldelen

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

28 pensamientos en “Nuestra Señora de la Leche: exaltación de la maternidad de María

  1. Precioso artículo sobre una de las facetas casi obviada de María en la vida de Jesús, obviada porque es natural y de haber sido incluida en los evangelios, sin duda nos habría dado una imagen mucho más cercana de quien se hizo humano como nosotros, en todo menos en el pecado.

    Se observa en la imagen de pintura roja la molestia de Hera al amamantar a Heracles, que supuestamente la mordía al momento de mamar. Y sí, esta iconografía mariana viene -tú me puedes confirmar o no- de las representaciones de las diosas madres -María en cierto modo, “es” la diosa madre-.

    Cuando leí el párrafo sobre la reliquia-leche de la Virgen me acordé de una escena de la película “La Pontífice” donde una adolescente Johanna contradice al vendedor sobre la calidad de la leche “santa” después de 800 años ( 😀 ). Y recuerdo que hace muchos años, en un monasterio franciscano, vi una pintura de María Virgen y Madre lactando a Jesús y un chorro escurriendo a los santos arrodillados y a las almas del purgatorio. En su momento no lo comprendí y hoy me parece la escena que debería ser más representada junto con el nacimiento de Jesús, tan hermosa si cabe.

    Muchas gracias por tan valiosa información. ¡Feliz Natividad!

    • La pobre Hera, pese a ser la madre y reina del panteón olímpico, mucho tuvo que sufrir y aguantar del crápula de su marido, entre otras cosas el ser castigada siendo suspendida de la bóveda del cielo porque se vengó de sus constantes infidelidades, el tener que amamantar al bastardo de una de sus amantes, etc… vamos, que la diosa “de ojos de ternera”, como dice Homero, era la reina de todos los dioses; lo era en Grecia y lo siguió siendo en Roma como Juno, pero menuda paciencia tuvo que tener con semejante marido.

      Yo también he visto la película que mencionas -en España se comercializó como “La Papisa”- y me parece brillante, además con una adaptación histórica que haría palidecer de envidia a no pocas superproducciones de cine; y precisamente esa escena de la leche de la Virgen es una de las más interesantes. La había buscado para este artículo pero no la había encontrado aislada, una pena.

  2. Muchísimas gracias, Ana Maria, por este precioso y magnífico artículo sobre un tema tan apropiado para el día de hoy.
    ¿Te imaginas en la realidad cuando por primera vez, Maria le dio el pecho a Jesús? Jesús era un bebé, que sentiría como siente un bebé, pero al mismo tiempo no olvidemos que era Dios aunque quizás ese bebé, en ese momento, no tenía conciencia de eso y Maria era una chiquilla adolescente que si que tenía conciencia de lo que le estaba ocurriendo. Junto con la leche, ¿qué intercambios de sentimientos no habría entre esa Madre y ese Hijo? Solo con pensarlo, se me pone la carne de gallina y me imagino a San José – que también tenía conciencia de lo que estaba pasando – cayéndosele literalmente la baba.

    Maria es la Madre que literalmente alimenta a Dios y es la Madre que también de manera mística, nos alimenta a todos los hombres y cuando digo a todos, digo a todos sin hacer distinción alguna de credo, etnia, lengua… Como tu nos lo recuerdas, algunos santos lo han sentido en sus carnes, pero es que esa es una realidad tan real – valga la redundancia – como el hecho de que la tierra gira alrededor del sol. Ojala nosotros tomemos conciencia sobre este estrecho lazo que nos une con Ella, que también ayudó a que su Hijo se quedara con nosotros incluso como alimento en la Eucaristía.

    Esta es una de las advocaciones más tiernas que podemos tener de nuestra Madre y creo que “has dado en el clavo” hablándonos hoy de ella y haciéndolo de manera tan documentada, como lo has hecho.
    Sobre el tema de las reliquias y sobre la postura restrictiva del Concilio de Trento, mejor que no me pronuncie porque ya sabéis como pienso y ¡estamos en Navidad!

    Feliz Navidad a todos y que “la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guarde nuestros corazones y nuestras mentes en Cristo Jesús” como les decía San Pablo en su carta a los Filipenses.

    Disculpa, Ana Maria, pero se me olvidaba darte las gracias por terminar el artículo con el himno del Oficio de Laudes de este santo día.

    • Gracias, amigo, por estas hermosas reflexiones en el día de hoy que compartes y con las que estoy totalmente en sintonía. 🙂 Bien sabes también que el himno gregoriano lo he incluido a petición tuya y que estoy encantada de hacerlo, porque el gregoriano me encanta y no sólo para cantarlo, sino para darlo a conocer.

  3. Feliz Navidad. Muy buen artículo.
    En especial las imagenes que ilustran y que son de una riqueza mística y de meditacion casi olvidada.
    Ciertamente las prohibiciones de Trento fueron por los abusos del finales del gótico y principios del renacimiento que en la libertad artística no siempre respetaban cánones como en oriente cristiano.
    Hay una representación de Ntra. Sra. mostrando su seno pero sin razón, sin la lactación, por este típo de obras es que Trento respondió con las sanciones. Llamada la Virgen del Díptico de Melum o la Virgen con Ángeles , de Jean Fouquet.
    http://artclefebvre.blogspot.mx/2012/04/jealous-side-of-me.html
    En este link esta la foto.
    Sobre la gruta de la lactación. Aún se pueden conseguir en la iglesia franciscana bolsitas con de polvo de la gruta, tierra blanca debido a que allí amamantó la Virgen al Señor. Tambien tienen registro de los testimonios de las familias que han dado testimonio por alumbramiento y parto feliz debido a la intercesión de la Virgen lactosa.
    En el medioevo se tenia una vision mas sobrenatural de la lactación de María Santísima que esta intimamente ligada a la humanidad del Mesías y a la maternidad real de la Virgen.
    Una de las cantigas de Alfonso X el Sabio recuerda esta devoción mariana: Da que Deus mamou o leite do seu peito, cantiga 77.
    http://www.youtube.com/watch?v=x1YVYpAGzt8

    • La Virgen de Jean Fouquet, para la cual sirvió de modelo la bella Agnès Sorel, la “Dame de beauté” amada del rey Carlos VII de Francia; es una bellísima obra maestra del gótico y sinceramente no comparto tu visión de que ese seno esté siendo mostrado “sin razón”, como tampoco comparto para nada el calificar de “abusos” las incursiones del gótico y el Renacimiento en la belleza de la anatomía humana, de la cual nada tenemos que avergonzarnos.

      El cuerpo humano es creación de Dios y cada órgano tiene una función indispensable, pero los pechos de la mujer son si acaso uno de los más bellos y no sólo en apariencia sino en función, así que de poco tenemos que avergonzarnos al contemplarlo y más tratándose de la Virgen María, cuyos pechos alimentaron a Nuestro Señor. Sinceramente, condeno toda censura en este aspecto, esté el Niño visiblemente mamando o no, porque el arte es el arte, no es pornografía.

      • Los abusos no fueron en cuanto al arte sino a la cuestión devocional.
        La razón por la cual se retrató a Agnes Sorel como la virgen fue el abuso, ya que bajo imagenes sacras se hacian retratos de damas y cortesasn, ya no en sentido de piedad sino para tapar con simbologia otra realidad. No estoy en contra del arte, pero hay arte profano con tintes de sacralidad el cual no podemos negar que exista. Trento fue extremo, una realidad del tiempo.

        • Lo que dices es cierto, pero yo a lo que voy es que esa censura, aparte de negativa, es hipócrita; pues los mismos que prohibieron representar los pechos de la Virgen son los mismos que tenían amantes y que pagaban a grandes artistas para que las pintaran camufladas de Vírgenes y Santas.

  4. Muy precioso e interesante el articulo Ana Maria,gracias.
    Conocia la advocacion,pero jamas habia visto una pintura de un santo siendo amamantado al mismo tiempo que el niño Jesus,como en el lienzo barroco en el que esta representado San Bernardo.
    Una pregunta desviandome un poco del tema,antiguamente no era costumbre que las reinas amamantaran a sus hijos,a las mujeres que los entregaban para tal menestar…¿serian madres tambien de algun recien nacido,no?
    ¿A que se debia que no los alimentaran directamente?
    He leido que era porque les quedaban los senos feos esteticamente,despues de estar tanto tiempo amamantando el niño.
    Menos mal que han habido reinas que se opusieron a ello y ellas mismas amamantaron a sus hijos.

    • Como comprenderás, en la Antigüedad, Edad Media y Moderna no existían de una forma tan obvia esas absurdas concepciones estéticas que tanto rigen hoy en día y que fuerzan a mujeres de poco carácter a modificar sus senos con implantes de silicona o a negar el pecho a sus hijos, esclavizadas por la tiranía del bisturí y el qué dirán de mis tetas (con perdón).

      Sí es cierto que seguían siendo considerados más hermosos los senos firmes y turgentes que los caídos y blandos propios de mujeres que ya han dado el pecho o tienen una cierta edad; y siempre había mujeres presumidas que le concedían excesiva importancia a este tema, pero lógicamente no había lugar ni contexto donde lucirlos a menos que posaras para un pintor así que… sinceramente, el argumento de la estética es banal para la época.

      Si las reinas -no sólo ellas, las damas nobles y las señoras ricas también- no amamantaban a sus hijos, era -se ha dicho- porque había la absurda creencia -derivada de la imperfecta medicina cristiana, cómo no- de que era más adecuado que tomaran la leche de otra mujer. Esto, en realidad, ha quedado demostrado que es totalmente al revés, pero mayores barbaridades se han cometido en la medicina de la época, vaya. De todos modos a mí esto me suena a excusa: creo que si rehusaban amamantar, era porque la lactancia tiene ciertas incomodidades que ellas, como mujeres ricas, podían eludir. Más al no tener vinculación afectiva con hijos que eran fruto de matrimonios impuestos y embarazos no deseados.

      Por ello, buscaban nodrizas, mujeres que fueran conocidas por la calidad de su leche y por haber criado diversos niños con buenos resultados, y les pagaban por alimentar a sus hijos. A veces el que viniesen de familia honorable, fueran cristianas viejas, tuviesen una vida respetable y demás variables que no tienen en realidad nada que ver con la lactancia sino con la reputación de la nodriza, eran consideradas muy estrictamente, pues se creía que las malas costumbres “se mamaban” también.

      Y por supuesto que las nodrizas tenían que ser madres de hijos; ya que si una mujer no da a luz, sus pechos no segregan leche -salvo desórdenes de la hormona prolactina que no vienen al caso-. Algunas llegaron a alcanzar posiciones respetables en la corte y estuvieron muy unidas a sus “hijos de leche” durante toda la vida. Debes entender que no sólo eran como segundas madres, sino que ejercían de madre más que las propias reinas, damas y señoras, y no sólo por el hecho de amamantar.

  5. Gracias Ana María. La única imagen patronal que tenemos en la comunidada valenciana con la advocación de la Virgen de la Leche es la de la Villa de Torres Torres en la comarca del Camp de Morvedre. Existe allí la tradición de la aparición a un pastor de una imagen de la Virgen con esta advocación. Entonces debió construirse en ese lugar una capilla, sobre el S.XVII, que sería destruida en el S.XIX por las tropas carlistas. Entonces pasó la imagen a laParroquia de Nuestra Señora de los Angeles. Por otro lado, tenemos una importante imagen en el Castillo de Cullera y, desaparecidas, la del Convento de San Bernardino de Bocairent y la de una de las capillas que rodeaban el magnífico claustro del Convento de Predicadores de Valencia. De un retablo dedicado a esta Virgen en este convento procede la obra que podemos contemplar en la actualidad en el Museo de Bellas Artes, obra del cordobés Bartolomé Bermejo.

    http://gogistesvalencians.blogspot.com.es/2010/12/gozos-nuestra-senora-de-la-leche.html en Torres Torres
    http://gogistesvalencians.blogspot.com.es/2012/08/gozos-nuestra-senora-de-la-leche.html en Cullera
    http://gogistesvalencians.blogspot.com.es/2012/02/gozos-nuestra-senora-de-la-leche.html del Convento de Predicadores.

    • Y en el artículo habrás visto también que he enlazado un retablo gótico de la Mare de Déu de la Llet en el Museu Pius V que yo misma he fotografiado, y además algún otro más podemos ver en el mismo; no únicamente la obra de Bermejo que, si bien dotada de la bella y detallista técnica hispanoflamenca, carece del encanto de otras obras que podemos admirar respecto al tema, incluyendo a Juan de Juanes.

  6. Ana me ha parecido un artículo muy interesante, aunque había escuchado hablar de estas advocaciones y de la gruta de la leche realmente lo has explicado de una forma muy accesible y fácil de entender, el caso de las lactaciones misticas siempre ha sido de las que más me ha sorprendido, por ejemplo en Puebla existe un óleo de Santa Rosalía de Palermo con María a un lado lazandole un chorro de leche y el niño Jesús del otro lanzando un chorro de su sangre a la boca de la santa, sin duda alguna esta faceta de la Virgen es una de las más bellas porque es madre de Dios y de todos nosotros y también cada uno de nosotors católicos debemos alimentarnos de esta maternidad de María Santísima, muchas gracias y feliz Navidad

  7. Solo una mujer podía haber escrito de manera tan clara y natural sobre este aspecto tan obviado de la Virgen María: la materialidad de su maternidad. Los creyentes, especialmente los varones, tenemos nuestras dificultades al respecto, así que siempre se refiere al aspecto virginal de maría y a una seríe de abstracciones teológicas que si bien no niego, desafortunadamente a veces nos hacen olvidar que se trató de una mujer de carne y hueso, tan cotidiana en su vida diaria como cualquiera de nuestras madres, hermanas, amigas o esposas. Ella como cualquier madre, tuvo el privilegio y el deber de alimentar a un recien nacido, el cual siendo Dios, para sobrevivir como humano necesitó de la leche materna. La sencillez de este hecho me conmueve mucho más que las abstracciones teológicas y las fabulas milagreras, me hacen sentir a María más viva que cualquier otra consideración más abstracta sobre su persona. Muchas gracias Ana María por este bello texto. Este día mi pensamiento está con las madres que tienen que pasar estas fechas solas, especialmente las madres de un grupo de presos políticos de cuyos casos he estado muy atento. Ojalá la Theotokos, madre de las madres, las acompañe, las fortalezca y les de la alegría de ver a sus hijos volver al hogar. Un saludo a todxs los colaboradores y lectores del blog por Navidad.

    • Amén, Moisés, que la Madre de madres esté con sus hijas y ruegue por ellas, siempre.

      Gracias por tu precioso comentario que revela que has captado perfectamente lo que yo quería expresar. Es cierto que, como mujer, aunque aún no soy madre, veo el tema con una visión distinta y esperaba ser comprendida, me alegro de que así sea.

      Ella fue mujer como nosotras y salvo la concepción virginal y la gracia, fue como una más. No fue ninguna diosa. Y se nos olvida constantemente.

  8. Anita me encanto tu articulo:
    Comprendo ahora la obra de una monja novohispana del siglo XVIII Sor Maria Agueda de San Ignacio Religiosa del Convento de Santa Rosa de Puebla cuando escribio un ejercicio piadoso en devocion a la leche de la Virgen Maria, en fin. Tambien quiero compartir en mis galerias algo relacionado con tu articulo: http://www.flickr.com/photos/tachidin/4622249625/ aunque tambien tengo algunas lactaciones de San Cayetano y Sto Domingo Saludos y felicidades a todos

    • Bueno, si el título de la devoción es tal cual lo enuncias, esa religiosa incurrió en un grave error, pues no es a la leche a quien debe tributarse honor sino a la Virgen. La leche es sólo leche, todas las mujeres lactantes la tienen. A que parece tonto tener que razonar esto?

  9. El articulo como siempre completo de la A a la Z, lo que mas me impresiono fue el tema de ” las lactancias misticas”, yo me daba por un catolico muy mariano, pero hoy me doy cuenta de que me falta conocer mucho mas acerca de nuestra Madre, me parece muy logico que los artistas pintaran de esta forma a la virgen, con Jesus o con los Santos pues es algo tan normal como la vida misma. y pensandolo bien ¿ a quien no le gustaria por lo menos poder mojar el meñique con una gota de la Santa Leche con la que se alimento nuestro Dios? Felicitaciones por este Articulo que en mi parecer es uno de los mas Hermosos dedicados a la Madre de Dios, La Reina de todos los Santos.

    • Estimado Jhonatan, mil gracias por tu amabilísimo comentario, pero debo insistir en que nuestra veneración debe ir encaminada a la misma Virgen María y no a su leche. Aunque mojáramos, como tú dices, nuestro dedo meñique en su leche materna, no veríamos nada especial, sólo fue leche materna como la de cualquier otra mujer. No es eso lo especial en Ella.

  10. Estaba buscando precísamente representaciones gráficas históricas de madres lactantes y he caído en este maravilloso post que recoje más de lo que pretendía encontrar reunido en una sola página.
    Solo añadir al comienzo de lo que escribes, en relación a la descripción de lo que es la lactancia materna. Lo cierto es que ofrecer el pecho no solo es una acción mecánica de alimentación (las mujeres lactantes, por ejemplo, cuando intentan sacarse leche con un sacaleches mecánico no suelen obtener su “oro líquido” con facilidad, porque todo ello conlleva una serie de mecanismos instintivos y sentimentales que lo hacen posible). Para las crías (incluidas las humanas) es un alimento espiritual y personal. La neurociencia ha descubierto que durante la etapa en que el bebé no sabe hablar (desde su macimiento) desarrolla la parte del cerebro que de adultos irá ligada a la empatía. También desarrollan la seguridad, la autoestima. La teta es para un bebé su seguridad, su confort.
    Todo ello creo que de una manera intuitiva y práctica lo sabían antes los seres humanos que plasmaron en sus pinturas la maternidad lactante, pero esa sabiduría se esfumó en el sXX y es en el sXXI que la neurociencia tuvo que venir a recordárnoslo con demostraciones científicas para creérnoslo.
    Gracias por el post.

    • Gracias a ti, María, por tu amable comentario. Sí, lo que añades lo conozco también, pero éste no es un artículo de neurociencia ni de biología, por lo que yo, que soy licenciada en Historia, no soy quién para explayarme en ello. Es un artículo ante todo de arte e iconografía, de ahí que me haya centrado en ese aspecto del tema. Seguramente alguien que sepa más de ciencia, como tú pareces ser, nos puede dar la puntilla a lo que le falta a este tema. Gracias por ese aporte. Saludos.

  11. ¡Tu publicación me a cautivado! Siento mucha pena al ver que en muchos países se juzga a las mujeres que alimentan a su hijo a la vista de otras personas. ¿Por qué este hecho natural que nos da la vida a todas las personas, es visto como una obscenidad por tanta gente?
    Gracias por tu post!!!

Deja un comentario