Santa Agatha Lin Zhao y compañeros, mártires en China

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Estampa devocional italiana de la Santa, perteneciente a la serie del ilustrador Bertino.

Estampa devocional italiana de la Santa, perteneciente a la serie del ilustrador Bertino.

Aunque existen una gran cantidad de mártires en Asia, víctimas de las persecuciones desatadas por el choque cultural entre el cristianismo y las diferentes religiones, tradiciones e idiosincrasias asiáticas, siempre es muy complejo escribir sobre ellos, pues los datos que tenemos de cada uno son muy escasos. Eso ocurre especialmente con los mártires chinos, de los cuales hay muy poca información y desde luego, ésta es prácticamente inexistente en español.

Pero a pesar de ello, en este blog hemos intentado superar las barreras de la desinformación y la lengua, y gracias a la generosidad y esfuerzo de los compañeros, hemos podido saber ya de Santa Lucía Yi Zhenmei, Santa Magdalena de Nagasaki, los mártires coreanos; y muchos otros de los que -espero- seguiremos hablando. Hoy os presento a Santa Agatha Lin Zhao (o Tchao), una virgen catequista que sufrió martirio durante la rebelión de los boxer (1899-1901).

Es difícil explicar en pocas líneas el contexto histórico de las persecuciones contra los cristianos en China, que en modo alguno deben ser extrapoladas a otras persecuciones conocidas, al menos, fuera del ámbito asiático. El pueblo y la cultura chinas, que desde siempre han manifestado una gran convicción de lo elevado y moralmente superior de sus creencias y costumbres y una desestimación de lo ajeno y extranjero rayano en el desprecio, no tomó a bien la injerencia occidental en su mundo particular. Desde muy pronto mostraron una enorme resistencia a la llegada de toda influencia occidental -y, considerando los fenómenos de colonización y neocolonización a largo de la Historia, ¿quién podría culparles?-. Por desgracia, cometieron el error de extender su persecución a quienes eran sus mismos compatriotas, haciendo pagar justos por pecadores. La rebelión de los boxer, movimiento contra la influencia comercial, política, religiosa y tecnológica foránea en China durante los últimos años del siglo XIX; incluyó la lucha contra una religión occidental: el cristianismo. Y por tanto, convirtieron en víctimas a los cristianos, incluidos, y de modo especial, los cristianos chinos. Éstos eran vistos como traidores a ojos de los rebeldes, culpables de trastocar la cultura china y el carácter nacional del país. Hubo muchas víctimas entre laicos y religiosos, sobretodo catequistas. Ése fue el caso de nuestra Santa de hoy.

Lin Zhao nació en 1817, en el pueblo de Qinglong, provincia de Ghizou, en una familia china de religión cristiana católica. Pocos días después de su nacimiento, su padre fue arrestado a causa de su fe, por lo que la niña no fue bautizada hasta tres años después, cuando él fue liberado. En su bautismo, a Lin le impusieron el nombre de Agatha (Águeda), en honor a la mártir de Catania, a la que imitaría en su virginidad y martirio.

Ilustración de la Santa. Destaca el velo blanco, símbolo de su virginidad.

Ilustración de la Santa. Destaca el velo blanco, símbolo de su virginidad.

A diferencia de como solía hacerse con las niñas de su época, Agatha aprendió muy pronto a leer y a escribir, pues era una muchacha inteligente. A pesar de ello, como solía hacerse entre las familias chinas, sus padres la prometieron en matrimonio, sin su consentimiento, al heredero de la vecina familia Li. Ella no lo descubrió hasta que cumplió 18 años de edad, momento en que le fue revelado su compromiso. Agatha reaccionó con gran disgusto, revelando a sus padres que había hecho voto de virginidad a Cristo y que no podía entregarse a otro hombre. A pesar de que cancelar el contrato matrimonial les supondría un gran conflicto con la familia Li y una pérdida de respetabilidad social en su entorno, Agatha ganó la batalla con su insistencia y fortaleza: finalmente, sus padres la dejaron estar y anularon los planes de matrimonio. Ese mismo año, el padre fray Matthew Liu, franciscano chino, la animó a entrar en un colegio femenino en Guiyang, donde cultivó su avispada inteligencia.

Pero dos años después, se vería obligada a regresar a casa. Su padre fue de nuevo arrestado, encarcelado y torturado. Su familia se quedó sin posesiones a causa de ello, de modo que no podían seguir viviendo en tan paupérrimas condiciones. Agatha y su madre se vieron obligadas a trabajar para ganar algo de dinero y mantener a la familia. De nuevo, fray Liu la visitó y la animó a que enseñara el catecismo a los niños cristianos de la zona, lo que hacía en sus ratos libres.

Cuando el padre nuevamente fue liberado, su salud estaba destrozada a causa de las torturas y era ya incapaz de trabajar. Acabó muriendo a causa de este deterioro físico, y en ese momento, la madre de Agatha se retiró a vivir con un hijo suyo que había tenido de un matrimonio anterior.

Eso liberaba a Agatha de todas las responsabilidades para con su familia y le daba la oportunidad de seguir su vocación. Tenía 25 años de edad en aquel momento, y a pesar de su juventud, se convirtió en la directora de la nueva escuela femenina de fray Liu, donde realizó formalmente su voto de pureza.
Apenas un año después, el nuevo Adminsitrador Apostólico de la diócesis de Guizhou, monseñor Bai, la nombró superiora del convento de Guiyang. Allí mantuvo una vida austera y entregada completamente al cuidado de los pobres y de los niños.

Ilustración de la Santa perteneciente a una serie de estampas devocionales italianas. Fuente: www.tuttocollezioni.it.

Ilustración de la Santa perteneciente a una serie de estampas devocionales italianas. Fuente: www.tuttocollezioni.it.

En 1857, Lawrence Puang Wang Bin y Jerome Lu Tingmei, dos cristianos, fueron encarcelados, y con ellos también fue encarcelada Agatha -quien entonces tenía 39 años de edad-, pues se había convertido en un personaje relevante. Durante el juicio al que fueron sometidos, el mandarín -magistrado de la provincia- de Maokou, Dai Luzhi, no vaciló en burlarse de ella, haciendo especial hincapié en el voto de virginidad, que era visto como incomprensible por la idiosincrasia china. El interrogatorio de Agatha se desarrolló de la siguiente manera:[1]
“¿Cómo te llamas?”
“Me llamo Lin”.
“¿Ése es tu nombre de soltera o es el apellido de tu marido?”
“No estoy casada”.
“¡Qué! ¿Por qué no te has casado?”
“He consagrado mi castidad”.
“¿Qué estás diciendo? ¡Eso va en contra de las relaciones humanas! ¿Quién te ha enseñado esas cosas? ¿Para qué estás aquí?”
“Para instruir a las niñas”.
“¿Instruirlas en qué? Para eso ya están los mandarines”
“Las niñas no entienden el mandarín
[2], entienden el dialecto Han [3], de ahí que me necesiten para instruirlas”.
“Eres una Han, y estás enseñando cosas de bárbaros
[4]. Estás embrujando a ciudadanos inocentes con las supersticiones de tu culto. Dices que las enseñas a leer, ¿pero quién sabe si más tarde no las arrastrarás a ese maligno culto del que no te arrepientes de pertenecer?”
“No me arrepiento, pero no soy más que una mujer insignificante. Sólo respeto la supremacía de Dios, que no puede ser abandonada”.
“No te has casado, lo que demuestra que predicas la extinción de las relaciones humanas, ¿y aún dices no pertenecer a una secta?”

Y a continuación se burló de ella, de su virginidad consagrada y empezó a cuestionar que, a su edad, todavía fuese virgen, lo que parecía poco probable a sus ojos. Agatha no quiso seguir el juego de tan degradante insulto. Simplemente respondió:
“¿Es una falta de respeto a las autoridades el hecho de ser un templo a la castidad?”
Wang Bing y Lu Tingmei, al oír sus palabras, empezaron a aplaudirle. Eso enfureció al mandarín, que dando un golpe sobre la mesa, gritó:
“¡No tienes ni idea de lo que estás diciendo! El gobierno ha ordenado a tu descarriada secta que se marche, que vuelva por donde vino. Si tú no escuchas ni acatas las órdenes del gobierno, éste puede ordenar inmediatamente tu muerte, ¿o es que no lo sabes? ¿Reconocerás que estás equivocada?”
Pero Agatha no respondió. Entonces Dai Luzhi se dirigió hacia los otros dos inquiriéndoles sobre el asunto, pero ellos únicamente respondieron:
“¡Ella tiene razón!”
Por lo que, perdiendo la paciencia, el mandarín los condenó a muerte a los tres.

Al día siguiente, 28 de enero de 1858, Agatha y sus compañeros fueron decapitados en la ribera de un río. Llevada al lugar de ejecución, ella no iba atada, sino que acompañó de buen grado a los guardias. El verdugo le arrancó bruscamente el velo blanco de la cabeza, liberando la cabellera oscura. Mientras el tribunal observaba desde el otro lado del río, ella se arrodilló en el margen izquierdo. Le ataron bruscamente los pequeños pies, y aunque pidió a quienes la maniataban que fueran despacio, no le hicieron caso.
El verdugo fue considerablemente torpe y cruel con la víctima. El primer golpe de hacha, que debía haberla decapitado, le dio en la cara, lo que la derribó en el suelo. Luego tomó un cuchillo y procedió a cortar para desprenderle la cabeza de los hombros, pero, no se sabe si por mero entretenimiento o por orden expresa del mandarín, se detuvo para sacarle rápidamente el abrigo que llevaba puesto. Entonces le sorprendió la voz de la mártir, que seguía viva:
“Prefiero que me cortes cien veces con tu cuchillo antes que me quites las ropas”
Entonces, en medio de un caos sangriento, el verdugo descargó siete golpes con el cuchillo sobre el cuello de Agatha, pero ni aún así lograba separar la cabeza del cuerpo. Lo logró al vigésimo golpe (!!!!). Era la mañana del 28 de enero de 1858, como decía, a las nueve de la mañana, y ella tenía casi cuarenta años de edad.

Vista del cofre que contiene las reliquias de la Santa: huesos y cabellos. Casa-Museo de la Venerable Pauline Jaricot, Lyon (Francia)

Vista del cofre que contiene las reliquias de la Santa: huesos y cabellos. Casa-Museo de la Venerable Pauline Jaricot, Lyon (Francia)

A pesar de la oposición de la mártir, cuando estuvo muerta desnudaron su cadáver y lo examinaron, confirmando que, ciertamente, era virgen. Ante esta evidencia, el mandarín se vio obligado a admitir que había cometido un error al burlarse y cuestionar la virginidad de la mártir.
Hubo testigos no cristianos del martirio que afirmaron posteriormente haber visto tres luces esféricas en el cielo en el momento en que los mártires eran decapitados. También dijeron haber visto tres rayos de luz flotar sobre los cadáveres expuestos de los mártires, dos de color rojo por los dos varones, y uno blanco por Agatha.

Otro prodigio se cuenta sobre el momento inmediato a la muerte de la Santa, que a mí, personalmente, me parece una leyenda. Se dice que un barbero que pasaba por allí vio los cadáveres expuestos, y, acercándose a las cabezas cortadas, vio las trenzas negras colgando de la cabeza de Agatha y le pareció un cabello tan bonito, que lo cortó para poder venderlo. Al llegar la noche, sin embargo, los lugareños oyeron la voz de la mártir gritando: “¡Me han robado mi cabello! ¡Devolvédmelo!”, por lo que el barbero, aterrado, se apresuró a devolver las trenzas al lugar de la ejecución. Personalmente esto me parece un cuento chino -nunca mejor dicho- ya que a la Santa, que había sacrificado generosamente su vida por su fe, sometiéndose a un martirio lento y horrible, poco le iba a importar lo que hiciesen con su cabello después de muerta; por mucho que sea propio de las mujeres chinas el enorgullecerse de su cabello.

Las reliquias de la Santa, que constituyen unos pocos huesos y, por cierto, las negras trenzas de su cabello, se conservan en la Casa-Museo de la Venerable Pauline Jaricot en Lyon (Francia).
Agatha Lin Zhao, Lawrence Wang Bing y Jerome Lu Tingmei, mártires de Maokou, fueron beatificados el 2 de mayo de 1909 por el papa San Pío X y canonizados por el papa San Juan Pablo II el 1 de octubre de 2000, dentro del grupo de 120 mártires chinos. Aunque hemos publicado su artículo hoy, día de su martirio, se la celebra dentro de su grupo el 9 de julio y el 18 de febrero a título personal.

Fuente: http://www.chinesemartyrs.ca/Saints/ViewSaints.aspx?id=13

Meldelen


[1] La traducción es aproximada y orientativa, pues he tenido que traducir y abreviar del original chino y los traductores automáticos de Google todavía no saben captar todos los matices y particularidades de la expresión china. Pido disculpas por las posibles malinterpretaciones y alteraciones que puedan darse en el texto. Ojalá en el futuro tengamos disponibles traducciones al inglés o a otro idioma de alfabeto latino para poder captar mejor su esencia.
[2] El chino mandarín es el dialecto más hablado en China actualmente, pero en principio, era la lengua culta, la lengua de los sabios, que no todos dominaban.
[3] Los Han son la etnia más numerosa en China, constituyen la mayoría de la población, aunque históricamente han estado sometidos por minorías que ostentaban la cultura y el poder, como los manchúes.
[4] Los chinos, al igual que los griegos y los romanos, llamaban “bárbaros” (extranjeros) a todos los que no pertenecen a su cultura. Aquí, “bárbaro” es sinónimo de extranjero, pero también de cristiano.

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

21 pensamientos en “Santa Agatha Lin Zhao y compañeros, mártires en China

  1. Vaya que fue muy valiente esta mujer para afrontar un martirio tan sangriento y doloroso. Por cierto tengo una pregunta al respecto. Se que en los pueblos de Asia durante siglos se ha marginado a la mujer, dado su contexto cultural el machismo y la misoginia son, por así decirlo, parte de su cormogonía. Mi pregunta va en relación al tipo de martirio de la santa, sabemos que fue decapitada por odio a la fe y por conservar su virginidad, el relato cuenta que murió después de 20 golpes (horror!!) en la ley romana me parece recordar que solo se podía acestar cierto número de golpes y ya, tal como sucedió con Santa Cecilia, ¿la ley China no tenía alguna consideración al respecto o fue mera saña del verdugo? ah y ya de paso felicidades por tu artículo que mira que traducir del Chino al Castellano es un grandísimo mértio 🙂

    • Mérito ninguno, simplemente copié la caterva de ideogramas chinos en el traductor de Google y obtuve un galimatías en inglés infumable. El galimatías era peor en español, así que en conformé con el inglés. El resultado es esta chapuza de traducción insuficiente, ya que seguro he perdido mucha información y matices que eran necesarios. ¡Quién me iba a decir que lamentaría no haber estudiado chino mandarín! Y es que la web tiene una versión en inglés, pero es resumida y cortísima y no valía la pena. Me pregunto si habré hecho bien o me he pasado de lista.

      Sobre lo que preguntas: realmente no conozco mucho las leyes chinas respecto a la ejecución, así que no sé si había un límite de golpes, pero al parecer, por el proceder del verdugo, parece que no. Parece que era obligatorio desprender la cabeza aunque fuese veinte minutos después.

      Personalmente no creo que el verdugo fuese así de torpe a propósito, tuvo un mal día, era primerizo, el hacha y el cuchillo eran enclenques o el cuello de Agatha muy fuerte. No sabemos. Pero dudo que lo hiciese con saña porque eso iría en contra de su prestigio. Aunque parezca una perogrullada recordarlo, los verdugos son profesionales de la ejecución y cuanto más rápida y limpia fuese su tarea, más prestigio, buena fama, respeto por su habilidad y mejor pagados. Las chapuzas siempre están mal vistas, incluso en algo tan sucio como la tortura y la muerte.

  2. Impresionante la historia de esta martir, no conocia muchos ejemplos de Santidad Asiatica, espero que en el futuro podamos ver mas casos como este. Felicitaciones por tan bonito Articulo.

    • Ya tenemos algunos casos que he mencionado al principio del artículo, te recomiendo que los leas, Jhonatan 🙂 Y al menos por mi parte, es mi intención seguir hablando de muchas mártires asiáticas, de sus esposos, hijos y familiares. El problema es que la información disponible de cada una es poquísima -a no ser que esté en chino y que yo, encima, tenga la suerte de encontrarla- y seguramente no dan cada una para un artículo como hoy, sino que habrá que agruparlas.

      Parece ser que los cristianos de Asia son de “segunda fila”, es indignante la poca información que hay sobre esos mártires. Y no hablemos de imágenes: ni fotos… la mayoría ilustraciones de escasa calidad y totalmente estereotipadas, caso del artículo de hoy.

  3. Ana Maria,
    Trabajo te ha tenido que costar hacer este artículo y aunque no te sientas del todo satisfecha, a mi si que me parece un artículo estupendo, que nos narra suficientemente la vida de esta gran mártir china. Es verdad que sobre ella hay muy poco publicado, incluso en la Bibliotheca sanctorum, pero con lo poco que hay, te ha salido un trabajo espléndido, de veras.

    Aun así, yo te quiero hacer una apreciación: no todos los santos mártires chinos son de finales del siglo XIX, sino que muchos de los que iban en la larga lista de santos canonizados el 1 de octubre del 2000, lo eran de tiempos anteriores; por ejemplo, el protomártir en China, San Francisco Fernández de Capillas, fue martirizado en el 1648.

    Es verdad que de los ochenta y siete santos de origen chino tenemos muy poca información y hay que hacer malabarismos para poder escribir sobre ellos, pero no así de los treinta y tres que eran de origen europeo, como las Franciscanas Misioneras de Maria, San Juan de Triora, San Francisco Serrano, San Joaquín Royo, San Juan Alcober, San Francisco Díaz, San Antonino Fantosati, San Gregorio Grassi, San Elías Facchini, San. Teodorico Balat, San Cesidio Giacomantonio, etc. De todos estos, si que hay muchísima información y ya iremos escribiendo sobre ellos, por ejemplo, por familias religiosas: dominicos, franciscanos, sociedad de las Misiones Extranjeras de París,…
    Yo te animo a que nos escribas sobre Santa Maria Herminia de Jesús y seis compañeras mártires Franciscanas Misioneras de Maria, que como bien sabes, fueron canonizadas también en este numeroso grupo

    • Sí, de los occidentales siempre hay muchísima información, de los asiáticos, poquísima. Es una discriminación claramente eurocentrista.

      Y por supuesto que hablaré de las Franciscanas Misioneras de María, un día de éstos, aunque es cierto que hay más información, se habla mucho de sus vocaciones personales y muy poco de los detalles de su martirio. A ver si se puede ampliar.

  4. Ana María, me da gusto que escribas sobre una santa de China. En lo particular, sobr los santos de China, de Coera o de Vietnam, creo que nos ofrecen a lso católicos occidentales un ejemplo muy llamativo a seguir.
    A mi me ha interesado sobre este tema por lo numeroso de sus miembros. Tengo entendido que en los tres casos se hizo la dispensa del milagro correspondiente para la coninación. ¿Sabes tú algo al respecto?
    Estos tres casos han sido las canonización más numerosas de la historia, hasta la próxima de San Antonio Primaldo y cerca de 800 compañeros ¿es correcto?
    Aún en estas canonizaciones las mujeres brillas por su ejemplo, si mal no recuerdo en el caso de los mártires de Vietnam no hay ni una sola mujer. En el caso Corea y de China, si las hay pero los varones salen despuntando.
    En el caso de los 205 beatos de Japón, beatificados por el Beato Pío IX, así como en un grupo numeroso de màrtires de este pais, beatificados por Benedicto XVI, también hay presencia de mujeres, muy significativo. Ojala pudieras poner algo sobre la Beata Tecla Hashimoto.
    Me da gusto saludarte y que bueno que te esfuerces por que se conozca la santidad femenina.

    • Que yo sepa, aunque eso mejor que te lo confirme Antonio, en el caso de martirio no se precisa milagro para la beatificación. Pues yo creo que para la canonización tampoco debería requerirse, pues el martirio es la heroicidad más grande. Si en este caso se dispensó, bien hecho, pues no hay milagro como dar la vida por la fe.

      Sí que hay más de una mujer entre los mártires de Vietnam, como la Beata Agnes Le Thi Than, que murió en prisión, pero canonizadas creo que ninguna.

      Por otra parte puedes dar por hecho que seguiré hablando de mártires asiáticas y de todas partes, para seguir demostrando que eso del “sexo débil” no existe y de que esa Iglesia y esa religión que tanto nos ha ninguneado bien pueden sentirse orgullosas de la gran cantidad de heroínas que la adornan.

  5. Ana María, ami también me ha gustado mucho leer este articulo, con el yo y mucha gente como yo podemos saber algo acerca de estos Santos asiaticos, que como dices son muy numerosos y aquí en Europa se sabe muy poco acerca de ellos, de todas las iglesias que he visitado de Europa, incluso de America no he visto nunca ni una estampa de ellos, ni un cuadro, ni que decir tiene una imagen.
    Te animo a que sigas escribiendo articulos de estos Santo/as, ( aunque tengas que contratar un traductor 🙂 🙂 )

    • Pues estuve a punto de irme a un comercio regentado por chinos y pedirle a alguno que me tradujese el texto, pero al final no lo hice porque la mayoría de chinos son budistas y no sé cómo se hubiesen tomado el relato de una mártir compatriota ejecutada por sus propias autoridades por ser de una religión occidental…

      Estampas, dibujos y cuadros hay, pero es difícil encontrarlos. Yo, después de muchos años buscando, he logrado reunir muchas, pero digitalizadas la inmensa mayoría.

  6. Ana un articulo excelente por lo difícil que es escuchar sobre estos santos de China y aun más por el trabajo de ponerte a traducirlo, una duda ¿que hacen las reliquias de la Santa en la casa museo de Paulina Jericot en Francia? y al estar en Francia ¿tendra algún tipo de devoción?.

    • Qué hacen allí? Pues no sé… Ser veneradas, espero, o más bien tenidas como objeto de museo, me temo. No sé cómo llegaron allí pero supongo que las traerían los misioneros franceses. Es una suerte porque de la mayoría de mártires asiáticos no quedan reliquias, al ser sus cuerpos sistemáticamente destruidos para evitar el culto, aunque mucho me temo que tampoco tenga ningún culto en Francia.

  7. Me gustan este tipo de articulos dedicados a las martires cristianas chinas,de las que tan poco sabemos por los motivos que comentas.
    Lo de comprobar su virginidad despues de muerta es escabroso y repulsivo,gracias a Dios ella ya habia abandonado el cuerpo mortal,pero auna si me sigue pareciendo una de las cosas mas repugnantes que puedan existir,y eso por no hablar cuando se vejan y ensañan con los cuerpo,como tu misma nos has relatado en muchos articulos,sobre todo en las martires de la persecucion española.

    Las fotos de las reliquias me han impresionado,deberia tener un cabello muy abundante la martir.

    • El cabello es motivo de orgullo para las mujeres de todas las culturas orientales, de ahí que lo cuiden y protejan con tanto cariño: las chinas lo peinan y trenzan, las indias, además, lo aceitan y perfuman, y las musulmanas lo ocultan con un velo para que sólo sea visible para sus familiares más próximos. Aunque estoy segura de que Agatha, como cristiana, no daría una importancia especial a su cabello, lo cierto es que como se puede ver lo tenía largo y hermoso, como propio de las mujeres de su etnia.

      Estoy de acuerdo en que comprobar la virginidad después de la muerte es escabroso, pero más escabroso es comprobar la virginidad en vida y a este humillante examen eran sometidas todas las mujeres que iban a ser entregadas en matrimonio o que debían probar su inocencia en tribunales públicos o privados por los motivos que fuesen, como acusaciones de incesto, adulterio o brujería. Y peor aún, reducir la virginidad al estado de un himen, aparte de ser inexacto, lograba la estigmatización y condena de mujeres que era inocentes.

  8. Inés Le Than es la única mujer de entre los 117 santos mártires de Vietnam. Atención: fueron canonizados todos ellos hace ya años, el 19 de junio de 1988.

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