Santa Emerenciana, mártir romana

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Pintura decimonónica de la Santa, portando en la mano su instrumento de martirio: una piedra. Obra de Eugenio Cisterna (1892), capilla de la Santa en la basílica de Sant’Agnese Fuori le Mura, Roma (Italia).

Con el nombre de Emerenciana – en latín, “aquella que será recompensada”- se conoce a una virgen mártir romana cuya memoria se celebra hoy, día 23 de enero, apenas dos días después de aquella niña mártir romana celebérrima a cuya sombra ha tenido la suerte de convivir, Santa Inés. Digo esto porque la radiante aura de esta última ha contribuido a enaltecer a la que hoy vamos a tratar, pese a que ambas son mártires muy antiguas, a las que se ha dado culto desde muy temprano y de las que no existe la menor duda acerca de su existencia histórica, pero que, a diferencia de lo que dice la tradición, no están relacionadas en absoluto. Pero la brillante fama de una ha contribuido sin duda a que la otra sea muchísimo más conocida de lo que hubiese sido sin su atribuida compañera de martirio.

Antes que embarcarse a conocer a Santa Emerenciana, recomiendo leer el artículo que hace dos años dediqué a la niña mártir romana Santa Inés. La passio, que como ya dije no tiene valor histórico, menciona que tras el martirio, el cadáver de Inés fue llevado a la Vía Nomentana para ser sepultado, pero que hubo una refriega entre paganos y cristianos durante los funerales de la mártir y Emerenciana, una muchacha catecúmena que había sido hermana de leche de Inés -o sea, que a ambas las había amamantado la misma nodriza- increpó severamente a los paganos y éstos, en venganza, la lapidaron, matándola en el mismo sepulcro de Inés, por lo que sus padres la enterraron junto a ella.

Este relato procede única y exclusivamente de un autor anónimo que, en el siglo V, añadió al final de la passio latina de Santa Inés -escrita por un pseudo-Ambrosio- un capítulo tercero que habla de Emerenciana. Este capítulo dice que Inés se apareció ocho días después de su martirio a sus padres, que la lloraban, con objeto de consolarlos. También menciona la edificación de una Basílica sobre su sepulcro por parte de Constantina -mal llamada “Constanza”- hija del emperador Constantino, en agradecimiento a una enfermedad curada.

Pues es en este capítulo donde se dice que, entre quienes acudieron a los funerales de Santa Inés, había una joven llamada Emerenciana: Emerentiana, quae fuerat collactanea eius, virgo sanctissima, liceo cathecumena. Es decir, el texto afirma que era hermana suya de leche –collactanea-; que era virgen y catecúmena, es decir, que estaba siendo instruida como cristiana, pero aún no había sido bautizada. Cuando la comitiva cerraba el sepulcro de Santa Inés, se organizó una agresión imprevista de un grupo de paganos y Emerenciana, en lugar de huir, se enfrentó a la turba para recriminarles su actitud y ellos la mataron a pedradas. Los padres de Santa Inés sepultaron su cuerpo in confinio agelli beatissimae virginia Agnetis, dentro de unos terrenos que poseían, o sea, sepultaron a una junto a la otra. El autor concluye diciendo que, según la doctrina del “Bautismo de sangre”, no hay dudas de que Emerenciana fuera bautizada en su propia sangre, pues murió en defensa de la justicia confesando su fe en Cristo. Aún no siendo bautizada, su martirio fue válido.

Lapidación de la Santa. Pintura de Eugenio Cisterna (1892), capilla de la Santa en la Basílica de Sant’Agnese Fuori le Mura, Roma. Fotografía: Alvaro de Alvariis.

Sin embargo, todo este tercer capítulo de la passio de Santa Inés ha sido juzgado muy severamente por los hagiógrafos más críticos. Fue ignorado por San Máximo de Tours (423), el cual utilizó muchas veces esta passio y nunca menciona el martirio de Emerenciana. Además, este añadido comete tantas inexactitudes con respecto a la época de Constantino que se piensa que, además de ser un añadido tardío, es descabellado, es decir, legendario, sin reflexión por parte del autor.

Los únicos elementos de este relato sobre Santa Emerenciana, documentados por otras vías, que podemos considerar certeros, son su nombre -indudablemente latino-, su martirio -aunque se desconoce cómo fue, ya que el relato de la lapidación, al ser un añadido tardío, no ofrece garantías de autenticidad- y su sepultura junto al sepulcro de Santa Inés, donde sí estaba realmente, pues de allí se recuperaron sus reliquias. Según algunos críticos, quizás también pueda aceptarse que fuera simplemente una catecúmena en el momento de morir como mártir. Este último añadido no es normal en las passio legendarias de la época y pudiera ser un dato que existiera según una tradición oral. Es completamente imposible precisar la fecha del martirio, aunque pudiera haber ocurrido en tiempos de Diocleciano. Por lo tanto, aunque el relato sea legendario, la mártir sí es real y además lo prueban muchas fuentes documentales y arqueológicas.

Independientemente de esta passio e incluso antes de ella, Santa Emerenciana aparece en el Martirologio Jeronimiano, que en su redacción más antigua la recuerda perteneciendo a un grupo de mártires del Coementerium Maius, situado en la Vía Nomentana y que aparece en un epígrafe proveniente de dicha catacumba romana.

El Martirologio Jeronimiano dice el 16 de septiembre: “Romae, via Nomentana ad Capream, in cimitero maiore, Victoris, Felices, Alexandri, Papiae, Emerentianetis” y el mismo elogio, aunque con algunos nombres menos, aparece el día 20 de abril.

El epígrafe que antes hemos mencionado y que fue encontrado roto por De Rossi cerca del Ponte Rotto, recientemente ha sido completado por un fragmento que había desaparecido y que ha sido recuperado en unas excavaciones realizadas en ese cementerio de la vía Nomentana. Este epígrafe, más que confirmar el día de la sepultura de los mártires, de los que ni siquiera se dice si murieron juntos, se presenta como el recuerdo de una celebración litúrgica común de todos ellos, celebración que se realizada en el propio Coementerium Maius en honor de los santos allí sepultados. Dicho epígrafe dice así: XVI. kal. oct. Marturoro. Hic. in CimiTeru maiore. Victoris. Felicis. Papiantis. Emerentianetis et Alexandri.

Entierro de la Santa. Pintura decimonónica de Eugenio Cisterna (1892). Capilla de la Santa en la Basílica de Sant’Agnese Fuori le Mura, Roma. Fotografía: Alvaro de Alvariis.

Como podemos comprobar, Emerenciana no aparece como cabeza del grupo, sino que aparece Víctor. Ella debe su preeminencia a la influencia que ha tenido la passio de Santa Inés, de cuya extraordinaria popularidad ella también participa, como decía al principio del artículo. Un signo evidente de esto es que ha conseguido una conmemoración litúrgica especial en su nombre el día 23 de enero, dos días después de la festividad de Santa Inés, apareciendo ya en esa fecha en el siglo VIII, registrándose así en el Martirologio de Beda y en los códices posteriores al Martirologio Jeronimiano, Sacramentario Gelasiano y posteriormente, en el Misal y en el Martirologio Romano.

En la iconografía existente en este Coementerium Maius, ella aparece representada desde muy antiguo dentro del grupo de estos mártires que hemos mencionado. Así está en dos antiquísimos frescos conservados de manera muy defectuosa y en una especie de “obstáculo votivo” descubierto en el año 1855, donde están estos cinco mártires juntos. Quizás este obstáculo debía ser para proteger el epígrafe anteriormente mencionado, que estaba en el ábside de una cripta dentro del mismo cementerio y que fue descubierta en el año 1873, siendo considerada la primitiva sepultura de la Santa.

Más tardíamente se la representó a ella sola, exactamente como una santa doncella, con dos devotos a sus pies, en una pintura que fue descubierta en el año 1933 en un pequeño cubículo dentro del mismo cementerio del que estamos hablando.
En los mosaicos de San Apolinar Nuevo de Rávena, que pertenecen a la primera mitad del siglo VI, ella aparece entre las vírgenes Paulina y Daría, mártires romanas como ella.

Una prueba más de que la passio de Santa Inés influyó en el culto de la santa es que en los itinerarios del siglo VII se la recuerda ya como la cabecilla del grupo de los mártires del Coementerium Maius, -sustituyendo, pues, a Víctor- en los cuales ya también se menciona la basílica construida sobre su sepulcro. Por ejemplo, el Itinerarium Salisburgense cuando habla de la Vía Nomentana, dice: Et postea vadis ad orientem, quousque pervenies ad sanctam Emerentianam martyrem, quae pausat in ecclesia sursum et duo martyres in spelunca deorsum, Victor et Alexander.

Vista del sepulcro donde reposan los restos de las mártires Inés y Emerenciana. Basílica de Sant’Agnese Fuori le Mura, Roma (Italia).

Guillermo de Malmesbury, hablando de ella, dice: Iuxta víam s. Agnetis et ecclesia et corpus, in altera ecclesia s. Emerentiana et martyres Alexander, Felix et Papias. El sepulcro de la santa debía estar al nivel del suelo y sobre él fue erigida la iglesia que, según el Liber Pontificalis fue restaurada por el Papa Adriano I (772-795).

En el siglo IX, las reliquias de Santa Emerenciana fueron transferidas a la basílica de Sant’Agnese Fuori le Mura. Pablo V, en el año 1615, ordenó construir una hermosísima caja de plata donde puso los cuerpos de las dos santas -Inés y Emerenciana- que fue colocada bajo el altar mayor de la basílica. En otras iglesias romanas también se han erigido altares en su honor, como por ejemplo en Sant’Agnese in Agone, San Pietro in Vincoli (donde se conserva su cráneo), Santa Maria in Campitelli, etc. Existen ciudades españolas, alemanas, belgas y francesas que presumen de tener reliquias suyas. Es el caso de Teruel (España), de donde es patrona y el día de su fiesta se la honra sacando en procesión un hermoso busto-relicario que la representa.
Me consta que en Tlaxcala y Guadalajara (México) hay también culto a esta mártir, en unión con Santa Inés.

La iconografía de la Santa es ciertamente curiosa. La mayoría de veces aparece como una joven doncella con las faldas recogidas en el regazo y sosteniendo en ellas un puñado de piedras, símbolo de su martirio legendario. Así es ciertamente fácil reconocerla, y de hecho, como decía, es su representación más habitual.

Pero no es la única. En Francia, es muy frecuente que aparezca con el vientre abierto y los intestinos desparramándose a través de los labios de la herida, de modo que ella intenta sostenerlos con ambas manos. Esta iconografía horrible, que comparte con San Erasmo -obispo mártir que fue eviscerado- me trajo de cabeza durante mucho tiempo pues no encontraba relación alguna con el martirio de la Santa, que sería la lapidación. Me preguntaba si acaso una de las consecuencias del apedreamiento sería la rotura del peritoneo y el derrame de las vísceras, como sí ocurre con la fractura del cráneo; pero aún así no me lo explicaba. Tanto más cuanto en Francia, se la invoca contra los males de estómago, al tenerlo ella abierto y desparramado. Incluso pensaba si no era un error iconográfico, confundiendo intestinos con piedras, pues el gesto que usa la Santa para sostener unos y otras es prácticamente idéntico.

Detalle de la Santa en una pintura barroca del artesonado de madera, techo de la capilla de Santa Noyale, en Pontivy (Francia). Aunque la obra es de dudosa calidad, permite documentar la curiosa iconografía de la Santa sujetando el paquete de vísceras que sale de su vientre abierto, muchas veces confundido con una enorme piedra.

Finalmente, gracias al volumen I del manual Iconografía del Arte Cristiano de Louis Réau, he podido saber que esta desagradable representación de la Santa se debe a que existe otra versión del añadido a la passio de Santa Inés que dice que Emerenciana, en lugar de lapidada, habría muerto destripada por los paganos. De ahí que aparezca con el vientre abierto y mostrando las vísceras. Este patronazgo fue muy importante en Francia, pues no sólo se la invocaba contra el mal de estómago, sino contra el miedo. Yo veo una relación clara que Réau también remarca: a veces, el miedo nos provoca dolor de estómago, de modo que si Emerenciana fue valiente y no sintió miedo al enfrentarse a los paganos que la mataron, debía ser invocada para superar el miedo y con él, el mal de vientre. Esta explicación tiene mucho más sentido que la de la evisceración, que al no constar ni en el añadido oficial del s.V, tiene todavía menos visos de ser auténtica que la lapidación.

El mismo Luis XI, rey de Francia, en 1427 edificó una capilla en honor a la Santa en el bosque de Longué (Anjou) después de que fuera a cazar y le acometiera un terrible dolor de estómago que le desapareció apenas invocó a la Santa.
En Chanteau (Loiret) había dos fuentes, una dedicada a San Remigio y la otra a Santa Emerenciana. Se decía que si bebías de la primera, te daban cólicos; y si bebías de la segunda, te los curaba.
Así que ya sabéis, si os duele el estómago u os morís de miedo, invocad a Santa Emerenciana, además de ir al médico, por supuesto.

Lapidación de la Santa. Lienzo de autoría y procedencia desconocidas.

Desde luego, no haría falta decirlo, otra representación habitual de la Santa es su martirio: aparece como una joven abrazada o acurrucada junto al sepulcro de Santa Inés, siendo apedreada por una turba furiosa. Sólo hay una variación curiosa que he podido documentar en un fresco gótico de ámbito lombardo: la Santa está metida dentro de un pozo y un hombre está dejando caer una enorme roca sobre su cabeza.

Además, decir que en modo alguno debe confundirse a Santa Emerenciana con Santa Emerencia, quien sería la legendaria madre de Santa Ana y por tanto, bisabuela de Jesucristo. Digo “legendaria” porque todo lo que concierne a la llamada Santa Parentela es más apócrifo que otra cosa. Es importante no mezclar a la mártir romana, Emerenciana, con la presunta bisabuela de Cristo, Emerencia. En francés se las confunde constantemente, hasta el punto de que a ambas se las acaba llamando indistintamente Emèrance o Emerentiènne. Pero que quede claro que no tienen nada que ver una con la otra.

Tampoco debe confundirse a nuestra mártir de hoy con otra mártir de idéntico nombre, compañera de Santa Flaviana, que fue ejecutada con ella en Uta (Cerdeña) por atender en las cárceles a los cristianos prisioneros, en tiempos de Diocleciano, siendo Bárbaro pretor. Si Dios quiere, algún día hablaré sobre ellas.

Por último, también existe otra Santa Emerenciana, cuyo esqueleto se venera en la abadía de Ochsenhausen (Alemania); la cual, como algunos ya habréis deducido, es una mártir de las catacumbas y seguramente ese nombre le haya sido atribuido de modo totalmente arbitrario. Es posible que exista alguna otra.

Lapidación de la Santa junto a la tumba de Santa Inés, que se le aparece para consolarla. Relieve barroco de Ercole Ferrata, basílica de Sant’Agnese in Agone, Roma (Italia).

Y hablando de personas que no tienen nada que ver entre sí, me dejo para el final la cuestión clave: ¿era Santa Emerenciana hermana de leche de Santa Inés? Si has prestado atención al artículo, ya sabrás que la lógica respuesta es NO. Aunque el añadido del siglo V lo mencione, ya hemos dicho que este texto no tiene valor histórico. ¿Por qué, entonces, hermanar a dos mártires que no tienen parentesco familiar alguno, que probablemente no compartieron momento de martirio y quizá ni época? Pues simple y llanamente, por la sencilla y pura casualidad de que estaban enterradas una al lado de la otra en las catacumbas de la Nomentana. No hay más.

Quienes hayan leído mis artículos sobre Santa Balbina, Santa Cecilia; u otros artículos de mártires romanos, no encontrarán ninguna novedad en esta afirmación. Pero así ocurría: a mártires que eran encontrados enterrados cerca o juntos, sin ningún criterio se les hacía familiares entre sí y se redactaban passio totalmente fabulosas donde eran hechos esposos -Cecilia y Valeriano- padres e hijos -Balbina y Quirino– hermanos o hermanas -Inés y Emerenciana- sin el menor fundamento. Aunque hay que admitir que a nuestra querida Emerenciana le ha venido de perlas el ser infundadamente relacionada con una mártir de la fama y prestigio de Inés. A saber si, de no ser por ello, sería tan conocida y venerada.

Para acabar, ya que os habéis detenido amablemente a leer este artículo, os animo a que visionéis este estupendo vídeo de la diócesis de Teruel donde se habla con más detalle del culto a la Santa en esta ilustre ciudad española. Además de algunos detalles de bellas obras de arte dedicadas a la Santa, tendréis ocasión de aprender un poco más sobre su culto local a través de las palabras del Deán de la catedral. Sólo dejo una pregunta en el aire: ¿era Santa Emerenciana bicéfala? Lógicamente no, ¿verdad? Entonces, si desde su traslado de las catacumbas a Roma, su cráneo siempre ha quedado en la Basílica de San Pietro in Vincoli, ¿cómo va a estar en Teruel? Ahí lo dejo.

Santa Emerenciana from Diócesistv Teruel on Vimeo.

Meldelen

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

22 pensamientos en “Santa Emerenciana, mártir romana

  1. Ana María, me da gusto que hables sobre esta santa. Como bien dices, tiene una parroquia dedicada en la ciudad de Zapopan, en esta arquidiócesis de Guadalajara, en recuerdo de su segundo Cardenal: José Salazar López, cuyo título cardenalicio era Santa Emerenciana in tur Fiorenze. Gracias a este templo pude obtener una estampita para mi colección.
    Por otro lado, en mis catequesis sobre el bautismo para la confirmación, siempre he puesto este ejemplo como otro tipo de bautismo, el de sangre, aparte del sacramental y de deseo. Tal vez solo deba referirme a los santos mártires de Uganda en Adelante.
    Finalmente en este día 22 en que escribo este comentario, la Familia Salesiana comienza el novenario en honor de San Juan Bosco.
    Saludos desde Guadalajara, Jalisco.

    • Claro, Humberto, hay que tener en cuenta, como se ha dicho en el artículo, que no sabemos cómo fue el martirio de Santa Emerenciana y que sí podría haber sido catecúmena, pero tampoco se puede afirmar rotundamente. No sabemos con certeza más que su nombre, que es mártir y que estaba enterrada junto a Santa Inés.

      El bautismo de sangre se menciona también en el caso de los Santos Inocentes -pero ellos, ni eran cristianos, ni eran conscientes del martirio, además de que se ha cuestionado rigurosamente que este pasaje evangélico sea cierto-, de Santa Afra -aunque ella sí estaría bautizada, se entiende su martirio como una forma de purificarse de sus pecados anteriores que, como ya vimos, son inexistentes- y en general, todo aquel que sufre el martirio sin estar bautizado, por las razones que sean. Yo creo que es mejor no dar ejemplos porque uno se puede quemar: no sabemos ni la mitad de cosas que creíamos que sabíamos.

      • Con todo respeto y admiracion para esta excelente pagina , el martirio de los Santos Inocentes es historicdo.(Vease al gran exegeta Jose. Maria Bover y a Giuseppe Ricciotti entre otros. Todo lo demas es fruto del hipercriticismo que llega a negar la historicidad de los Evangelios Conc. Vat. II Dei Verbum. Otra cosa son las leyendas hagiograficas magistralmenteestudiadas por Delehaye.
        Felicidades de nuevo por la Pagina que me ayuda mucho . Un cordial saludo. Francisco Javier

  2. Que curioso el caso de Santa Emerenciana. Jamás había escuchado hablar de ella, ni de el ‘‘Bautismo de Sangre’’ o de su relación con Santa Inés.
    Lo que si me parece algo curioso y raro es la cuestión de los ‘’cráneos’’ de Santa Emerenciana, Si tenemos en cuenta que la iglesia en su mayoría reconoce que los restos de la santa reposan junto con los de Santa Inés en la Basílica de Sant’Agnese fuori le mura. Como es posible que una ciudad e España proclame tener el Cráneo de la Santa desde hace siglos??? Acaso esto no ha levantado sospechas entre las autoridades Eclesiásticas o entre los mismos devotos??? Es triste cuando a veces la gente se hace los de la vista gorda en temas como estos, pues se esta jugando con la fe del pueblo!!!. Pienso que lo correcto seria dejar por el momento a un lado las tradiciones y leyendas de la ciudad sobre la santa y que las autoridades Eclesiales tomen cartas en el asunto y que sometan el cráneo a pruebas científicas para ver de que época es haber si coincide o no. No creo que sea gran cosa, al fin y al cabo ya lo ha hecho en otras partes y menos mal porque o si no pasa como en Francia donde estuvieron a punto de colocar los huesos de un gato y una momia como ‘’Reliquias de Santa Juana de Arco’’. Hay que verlo para creerlo!!!

    • Existe la posibilidad de que lo que hay en Teruel sea un fragmento del cráneo de la Santa, en cuyo caso, siendo reliquia insigne pero no un cráneo completo, practicándole las pruebas pertinentes o consultando documentación, habría que demostrar que esa reliquia procede de Roma, del cráneo que hay en San Pietro In Vincoli. Sólo así, la reliquia venerada en Teruel podría considerarse auténtica.

      El problema es que de todos los sitios que he consultado, e incluso de las propias palabras del Deán en el vídeo, ¡se infiere que lo que tienen es un cráneo completo! En cuyo caso, no puede ser el de Santa Emerenciana, que como ya se ha dicho, ha quedado en Roma siempre, en San Pietro In Vincoli.

      Los cuerpos que hay en Sant’Agnese Fuori le Mura, tanto el de Inés como el de Emerenciana, están descabezados. El cráneo de Inés está en Sant’Agnese In Agone y el de Emerenciana, pues ya lo he dicho.

  3. Muchas gracias, Ana Maria, por este artículo, muy bien estructurado, que aclara perfectamente quién fue la santa y qué posible vínculo tuvo con Santa Inés.
    La verdad es que después de leerlo, no se me ocurre comentar nada que pueda aclarar algo, salvo el tema de la reliquia de Teruel.
    El cráneo está en Roma, en San Pietro in Vincoli y no hay más vueltas de hoja. Lo que hay en Teruel es una minúscula partícula ósea – que puede ser del cráneo – y que se ve perfectamente que va en una teca, en el pecho del busto relicario de la santa.
    Quiero decir también algo: en Aragón abundan los cráneos-relicarios de diversas santas “presuntas” compañeras de Santa Ursula. Sobre la autenticidad de ellas ya sabeis lo que pienso y no sería nada raro que en la catedral de Teruel pudiera existir alguno; yo desde luego, no lo puedo afirmar aunque si de otros pueblos maños.

    • Pues ya está, amigo mío, tú lo has aclarado de sobra. Lo que no sé es por qué se habla de cráneo cuando sólo es un trocito. Lo dicho: podría ser auténtico, pero necesita un estudio cotejado con el cráneo en Roma para confirmar su autenticidad.

      Lo gracioso es que yo miraba el busto y veía esa minúscula teca en el pecho y pensaba, ahí desde luego un cráneo entero no hay… Pero por no hacer conjeturas me he esperado a la confirmación de nuestro lipsanotecario oficial. 🙂

  4. Hola Srita Meldelen un gusto el leer su articulo acerca de Santa Emerenciana. Pero quede mas intrigado cuando citó a Santa Emerencia. Aqui en mi localidad hay una pintura acerca de ella y en los escritos que narran su origen (si es que aun se conservan por que cuando yo era peque;o si existian) mencionan que Santa Emerencia es Hermana de Santa Ana. Despues de la muerte de Santa Ana quedaría acargo de la Virgen María por eso ella sostiene a una Virgen María como de 4 o 5 a;os mientras que Santa Ana sostiene una virgen maría bebé. Podría ser esto? Ojalá y puedas escribir sobre ella , si gustas podría facilitarte unas fotografias de dichas pinturas ya que esta expuestas para devoción de las personas.

    • Me temo que no puedo decirte más sobre Santa Emerencia de lo que ya he dicho en el artículo. La Santa Parentela y los Evangelios apócrifos no son tema de investigación para mí.

      Lo que sí debe quedar claro es que, según los apócrifos, Santa Emerencia es la madre de Santa Ana, no su hermana. Su madre. Ahora, cómo va esa historia, es algo que ignoro, pero sí que diría que es una Santa inexistente porque si no sabemos nada con certeza de los padres de María, mucho menos de sus abuelos. Además, el nombre es latino… ¡toma ya!

      Normalmente se representa a Santa Emerencia llevando a Santa Ana y Santa Ana llevando a la Virgen que a su vez lleva al Niño. Eso es todo cuanto sé. Para mí, lo único relacionado con mi centro de interés es que en modo alguno debe ser confundida Santa Emerencia con Santa Emerenciana, cosa que en Francia hacen mucho.

  5. Ana María te doy mi enhorabuena por el articulo de Santa Emerenciana, de veras que me ha gustado mucho leerlo y te has adelantado a una petición que yo mismo te iba hacer para que escribieras sobre Ella, desde que en la pagina wed de la diócesis de Teruel la vi no he parado de preguntarme quien era.
    No sabia que tenia tanta relación con Santa Ines y referente al martirio, si supuestamente no se sabe como fue su martirio, ¿ como es que se le presenta con una roca en las manos y las vísceras fuera?, ¿se tiene alguna pequeña constancia de que fuera apedreada?
    Referente a la reliquia de Teruel yo que la e visto en esta ultima semana varias veces en diferentes sitios, puedo decir que no es para nada un cráneo entero , sino un pequeño fragmento ( por cierto ,muy bonito el busto relicario )

    • La iconografía de los Santos, David, sigue la passio y las leyendas que se cuentan del Santo o Santa en particular, porque en otras épocas se dieron por ciertas. Si un añadido del s.V se inventa que Santa Emerenciana murió lapidada; y otro texto menciona que fue eviscerada, pues se la representa así.

      ¿Por qué San Lorenzo y Santa Fe aparecen quemándose en la parrilla, cuando sabemos que ese tormento no se documenta en la Antigüedad? ¿Por qué San Sebastián aparece flechado, si es poco probable que muriese así? ¿Por qué Santa Águeda aparece con los dos pechos cortados, si la passio dice que fue sólo uno y para más inri, ésta tampoco tiene valor histórico? ¿Por qué Santa Quiteria lleva su cabeza cortada bajo el brazo, si sabemos que los muertos no se levantan y caminan por ahí? ¿Por qué Santa Cecilia aparece con instrumentos musicales, si no tiene nada que ver con la música? Por la leyenda, siempre por la leyenda.

      Una cosa es la realidad histórica, o más bien, lo que de ella sabemos; y otra los relatos devotos y legendarios que se construyen a lo largo de los siglos, alimentados fabulosamente por la devoción de los fieles.

      No sabemos cómo fue martirizada Emerenciana, pero como un añadido del siglo V se inventa que fue apedreada, pues apedreada se ha dicho. No hay más.

      Gracias también por la aclaración de la reliquia de Teruel. Si le has echado fotos o has logrado alguna estampa o postal de ella, acuérdate de esta servidora 🙂

  6. gracias Ana María por la respuesta, ya sabes que yo aun estoy un poco verde en esto de las leyendas y hay cosas que no entiendo.
    En mi opinión no fue lapidada porque si no lo primero que le hubieran destrozado a pedradas hubiese sido el cráneo y según dices se conserva gran parte de el.

    jaj No he tenido oportunidad de echarle fotos, pero en cuanto a estampas estoy en ello, confío en que pronto pueda tener alguna y no te quepa duda que irán para ti.

    • En eso tienes razón: una persona que ha sido lapidada tiene el cráneo fracturado. Pero yo no he visto ese cráneo; puede que presente marcas o fracturas, y aún estando fracturado, eso no significa que la muerte haya sido violenta: puede ser una fractura post-mortem, por el paso del tiempo o el deterioro en el traslado (caso del cráneo de Santa Inés, que está partido a la altura del puente nasal). Necesitaría un estudio forense para determinar que la fractura es la causa de la muerte.

      De todos modos, lo más probable es que muriese decapitada, como fueron ejecutados la mayoría de mártires. Y casi mejor, menos doloroso que verse machacada a pedradas, como les sigue pasando hoy día a tantas mujeres en el mundo. Eso suponiendo que no tuviese que pasar por la tortura.

  7. Ana pues que decir como siempre un artículo muy interesante, la verdad que aunque conoco a Santa Inés a Santa Emerenciana no la conocía alguna vez escuche su nombre mencionado pero nada más no tenía idea de su leyenda, y el video muy interesante la catedral de Terual se ve que es muy hermosa.

    • La verdad es que es un vídeo muy bello e interesante, por eso lo he incluido a modo de propuesta didáctica y así me he ahorrado hablar del culto turolense de la Santa, que de todos modos conocía mal, ya que jamás he estado en Teruel.

      En general, los vídeos sobre Santos no se pueden ni poner.

    • Estimada Paqui, ese dato lo tienes en el vídeo. Ana María lo ha incluido para que sirva de apartado dedicado al culto turolense de la Santa.

  8. Hola! tengo 33 años,soy mexicana,de niña no me gustaba mi nombre porque las personas y mis profesores siempre se comian una letra,y yo vivia peleando con mis padres les preguntaba porque a mi me habian puesto ese nombre. Hasta la edad de 25 años investigue un poquito del significado de mi nombre y empeze a aceptarlo,y este dia queriendo conocer mas sobre el significado encontre la historia completa y hasta un video. por mucho tiempo fue ignorante y hoy aprendi una gran historia y me siento orgullosa de llamarme Emerenciana naci un 23 de enero. Soy humanitaria me gusta ayudar y mi mision en la vida es servir. Gracias por compartir esta historia,abrazos y saludos!

    • Gracias a ti, Emerenciana, por venir a contarnos tu historia. Me siento muy feliz de haberte dado a conocer esta Santa y haber contribuido, de alguna manera, a que te reconciliaras con tu nombre. Me alegro de que por fin estés orgullosa de tu nombre, como corresponde a tener el nombre de una mártir cristiana indudablemente histórica. Saludos y felicitaciones 🙂

  9. Hermana, me impresiona siempre la capacidad extraordinaria que tienes de unir datos, casi cual arqueólogo, para reconstruir y disipar las dudas en torno a los complicadísimos cultos de los mártires, y ya ni se diga de sus passios. ¡Felicidades como siempre!

    Me pareció muy curiosa la leyenda del pozo de Chanteau jaja, como si uno fuera el complemento del otro, qué historias…y bueno del video, qué obras más maravillosas, mi favorita es por supuesto el relicario de la santa con la teca.

    • ¡Gracias, hermana! El mérito de los datos contrastados lo tiene la bibliografía consultada más que yo, pues la Bibliotheca Sanctorum es una herramienta indispensable de consulta y aporta muchas referencias combinadas que, sin ella, tendríamos que ir rastreando de forma más lenta a lo largo de numerosas fuentes. El dato de los manantiales tóxicos y curativos se lo debo a Louis Réau y a su parca Iconografía de los Santos.

      El vídeo es una preciosidad, rico no sólo en imágenes e información sino también muy hermosa la música; he de decir que tienes muy buen gusto, pues sin duda el busto-relicario turolense es la pieza más fina y bella de las exhibidas. Es una suerte haberlo encontrado y un detalle por parte de la Diócesis de Teruel y Albarracín el haberlo realizado.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

CAPTCHA

*