Los Santos de Canzo

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Montaje fotográfico con las imágenes de los Santos de Canzo: fray José María Longhi, San Miro Paredi y la Beata Simona Catulli. Fotografías: Damiano Grenci.

Introducción
Buscar la santidad quiere decir constatar la existencia de una vida buena al igual que lo sueña Dios cuando mira a su Hijo. La santidad, de hecho, significa construir la propia madurez humana a la luz de aquella humanidad del Hijo. En la santidad, la criatura, con sus limitaciones y con sus culpas, no se disuelve en una suerte de aura sagrada, sino que queda libre y se recrea.

“La santidad es dar testimonio y ser signo del misterio de la Iglesia. Dios mismo, sumamente bueno, fuente, corona y gloria de toda santidad, siempre suscita en la Iglesia nuevos modelos de virtud y, en las vidas de aquellos que participando de nuestra naturaleza, lo hicieron más conforme a la imagen de Cristo…. (Dios) claramente manifiesta su rosto y su presencia a los hombres, ofreciéndoles un signo fulgidísimo de su reino para estimularnos eficazmente lográndolo por medio de un gran número de testimonios” (Sanctitas Clarior 1).

La diócesis de Milán, en su inmensidad, tiene un gran número de testigos del Evangelio que han guiado son su ejemplo el camino de la fe del pueblo ambrosiano. Incluso Canzo, en la provincia de Como pero que pertenece a la diócesis de Milán, tuvo entre sus hijos a algunos “que han lavado sus vestiduras y las han blanqueado en la sangre del Cordero”. (Apocalipsis, 7, 14).
Son tres los hijos que han seguido a Jesús pobre y casto en la escuela del Santo de Asís (San Francisco de Asís): José María Longhi, Miro Paredi y Simona Catulli.

Nuestro cardenal Angelo Scola, en su carta pastoral “Al descubrimiento del Dios cercano”, escribe: “Para vivir adecuadamente el Año de la fe, debemos tener la humildad de perdernos en la escuela de Cristo y pedirle lo que es la fe. El hombre creado por el don del Espíritu, vive la fe: su persona adquiere las características de la conformación con la humanidad de Jesús. La fe en Cristo es acogida llena de estupor: la iniciativa es siempre de Dios que intercepta el deseo de felicidad en el corazón de toda mujer y de todo hombre. La fe en Cristo es adhesión confiada: es la decisión de orientar hacia Dios las fuerzas de la propia persona (inteligencia, voluntad, afectividad), en una palabra, el ego, el “corazón”. La fe en Cristo es pertenencia: no se puede reducir la fe a una opinión personal o a una convicción de sepultar privadamente (….) los que siguen a Cristo demandan siempre pertenecer a la Iglesia (….) a través de la comunidad cristiana, que en concreto tiene los rasgos de nuestra iglesia local, que hemos recibido como herencia de nuestros padres, que nos ha convertido en herederos – como así lo ha recordado el Papa – de un patrimonio inestimable”.

Lienzo manierista de San Miro Paredi repartiendo comida a los pobres, junto a San Miguel y la Virgen con el Niño. Iglesia del Santo en Sorico, Italia.

José María Longhi de Canzo
Laico Profeso de los Frailes Menores Conventuales (1694 – 1756)
Fray José Longhi nació en Dolzago, en la Brianza, el día 13 de mayo del año 1694, siendo hijo de Jacobo y Cecilia Ripamonti, cuarto de una larga lista de hermanos. De niño, lo pasó con su familia en el vecino pueblo de Ello, donde bajo la dirección de un excelente párroco, el padre Juan Antonio Fioroni, cultivó la piedad, guardó el candor de la inocencia bautismal y maduró su vocación hacia el convento. De hecho, fue acogido entre los Frailes Menores Conventuales de Canzo, el último pueblo de la Alta Brianza, en la entrada de la Vallassina, al norte de la ciudad de Erba en la provincia de Como. Esta ciudad está situada en el extremo norte del lago Segrino, encerrada en los bosques de los montes: Cornizzolo, Corni, Barzaghino y Scioscia.

La ubicación de la iglesia y del convento de San Francisco estaban en la plaza que lleva su nombre. El complejo conventual de San Francisco se remonta a las últimas décadas del siglo XIV; estaba constituido por una iglesia de modestas dimensiones dedicada a la Virgen además de la zona de servicio prevista para la vida de los frailes. Los altares originales eran tres y estaban dedicados a María, San Miro y el Corpus Christi. La iglesia fue dedicada originariamente a la Virgen; seguidamente, en una fecha no muy bien precisada aunque anterior al 1532, se le dedicó a San Miro, año en el cual existe un acta en la que se menciona explícitamente la iglesia de San Miro. En el 1722 se realizaron trabajos para consolidar el ábside y el campanario, mientras que en el 1748 la estructura fue ampliada con la creación de cinco altares que aun hoy son visibles. Controvertida es la fecha que marcó el fin de la presencia de los Frailes Menores Conventuales en Canzo; probablemente fue en 1778, dado que los bienes del convento fueron vendidos un año antes y el Privilegio del Perdón de Asís, reservado hasta entonces a la iglesia de San Miro, pasó a la iglesia de San Esteban el 27 de noviembre del 1778.

En 1839, con el legado del preboste don Angelo Sala y la sustancial contribución de Juan Bautista Gavazzi, el convento fue transformado en hospital civil para convertirse mucho más tarde, después de la gran guerra, en casa de reposo para los ancianos, función a la que se ha dedicado hasta el año 1979. Entretanto, la iglesia tomó el nombre de San Francisco a pesar de que en la mente de los ancianos seguía dedicada a San Miro (gésa da san Mirètt).

En el convento de San Francisco en Canzo, siguiendo los impulsos de la gracia, fray José María, caminaba por las vías de la más ardua perfección, destacando especialmente en la oración continua y en la penitencia más austera. Y el Señor lo favoreció con especiales gracias y comunicaciones, por lo que a sus plegarias recurrían confiados las buenas personas del pueblo, cosa que es atestiguada por el párroco y el médico de Canzo. A su muerte, acaecida el 17 de enero del 1756, el pueblo comenzó a venerarlo aclamándolo como santo.

Su tumba, en la iglesia de San Francisco –donde se encuentra a la izquierda del presbiterio – siempre fue tenida en consideración incluso después de la supresión del convento y especialmente, por las madres que llevaban allí a sus niños para que dieran sus primeros pasos sobre la piedra que contenía los sagrados restos.

El siervo de Dios, además de estar representado en un óvalo pintado sobre la lápida de la tumba, aparece también en un fresco, con pintura monocromática, en la ermita de San Miro al Monte, bajo cuya imagen puede leerse: “Siervo de Dios fray José, muerto en Canzo con fama de santidad, el 17 de febrero de 1756”. La causa de canonización de fray José María no está actualmente incluida en las causas examinadas por la Congregación para las Causas de los Santos, por lo cual está en suspenso.

Novena para obtener gracias mediante la intercesión de fray José Longhi de Canzo
¡Oh Corazón de Jesús! Estamos convencidos de que nos amas. También sabemos que nuestras miserias son muchas. Te rogamos nos perdones y con toda la humildad con la que pueda ser capaz nuestra extrema debilidad, te pedimos la gracia… Te lo pedimos por la intercesión y por la glorificación de tu siervo bueno y fiel, fray José Longhi. Pater, Ave. Gloria.

Te rogamos, ¡Oh Corazón de Jesús!, por el amor que tu has querido sea el vínculo entre nosotros, pobres pecadores, escuches nuestra humilde e insistente plegaria. Señor, si tu quieres, puedes oirnos y darnos la gracia… Te lo pedimos por la intercesión y para la glorificación de tu humildísimo siervo, fray José Longhi. Pater. Ave. Gloria.

¡Oh Corazón de Jesús!, tu que has dicho: llamad y se os abrirá, muéstrate grato ante nuestra insistencia. Glorifica a este ardiente serafín de Tu Eucaristía: fray José Longhi, por intercesión del cual, te pedimos la gracia…
Te lo pedimos con la fe de nuestra Señora y de tantas almas atribuladas que han recurrido a ti y que fueron escuchadas. Pater. Ave. Gloria.

Estampa devocional italiana que reproduce una imagen de San Miro de Canzo.

Miro (Paredi) de Canzo
terciario franciscano y eremita

San Miro nació en Canzo alrededor del año 1253, (aunque algunos dicen que en el 1306 o 1336?), siendo sus padres Erasmo Paredi y Drusilla (o Drusina), que eran muy piadosos y que tuvieron al hijo siendo ya ancianos, por lo cual lo llamaron “Miro”, tal vez para expresar la maravilla de un don tan grande. San Miro que quedó en primer lugar huérfano de madre y posteriormente de padre, donó todos sus bienes a los pobres y llevó vida eremítica bajo la guía de un maestro, primero en Canzo y posteriormente en Sorico, en la diócesis y provincia de Como, en la Riviera del Lario. Algunos estudiosos dicen que fue terciario franciscano, aunque hay otros que lo niegan.

Después de la muerte de su maestro y con treinta y dos años de edad, San Miro, guiado por un sueño, inició una larga peregrinación por los Santos Lugares, retornando después a su lugar de origen donde se retiró como ermitaño en el lugar donde hoy se erige el eremo a él dedicado en el valle del torrente Ravella. Aquí vivió en continuo ayuno y oración. Se le apareció la Madre de Dios para consolarlo y para apoyarlo en su vocación de ermitaño. Su lecho era la desnuda tierra, se alimentaba con frutos silvestres y bebía en una fuente que brotaba de la roca gracia a sus oraciones.

Se dice que antes de partir de Canzo a Sorico, donde murió, tuvo un discurso de despedida a sus compatriotas; así es como nos lo contó Tam: “Esto es lo que vuestro Miro empezó aqui hace años: peregrinó a los Santos Lugares y a continuación, de vueltas, no fue reconocido por vosotros: ahora ya, que debo abandonaros para siempre, pido al Señor que lo bueno que hayais hecho a este pobre, os traiga un poco de gracias. Decidme qué gracias deseais”. Dice Tam que de entre la multitud se oyó la voz de una niña que gritaba: “¡Agua, agua!”“Y agua tendrás”, respondió Miro. Este episodio hizo que se eligiera a San Miro para invocarle solicitándole agua o como protector contra los desastres de las avenidas. Incluso hoy en día, en Cazzago Brabbia (VA) lo invocan contra la sequía.

Así que San Miro, próximo a la muerte, desde Canzo marchó a Onno y despues a Mandello atravesando el lago usando su propia capa a modo de barca. Finalmente, llegó a Sorico donde murió con cuarenta y cinco años el día 11 de mayo del año 1308 (o 1381?). Fue sepultado en la iglesia de San Miguel (llamada ahora San Miro), que está situada en una colina cercana.

La primera “Vita” escrita en italiano parece ser la traducción de una anterior latina actualmente perdida. En el santuario de San Miro al Monte, en Canzo, la vida del santo eremita está ricamente ilustrada en los frescos que lo decoran. El santo aparece vestido con un hábito gris de ermitaño o de peregrino.

El 10 de septiembre del 1452 se realizó el reconocimiento de las reliquias y posteriormente se hizo otro tanto en 1837 y en 1932. La festividad liturgica se celebra el segundo viernes de mayo, mientras que el padre Tatti, de la Congregación de los Padres Somascos, en su “Martirologium Novocomiensis” lo colocó el día 10 de mayo. Es recordado también el 21 de mayo, que probablemente sea el día de uno de esos reconocimientos. En el Santuario de San Miro en Sorico y en la parroquia de Canzo se guardan sus santas reliquias y son sus principales lugares de culto. San Miro es un santo histórico y que además ha tenido un culto secular y sin embargo no está inscrito en el Martirologio Romano; habría que supervisarlo.

Vista del Santuario de San Miro al Monte, en Canzo (Italia).

Santuario de San Miro al Monte en Canzo
Ignacio Cantù escribe en su “Guía sobre las montañas de Brianza y sus tierras circunvecinas” de 1837: “San Miro es un lugar de devota peregrinación visitado por los vecinos del lugar y donde en los días festivos se celebra el sacrificio cuando la temporada no es muy fría o no está cubierta por la nieve. El pobre convento y la humilde iglesia construidos en honor del santo, están construidos en un lugar eminentemente pintoresco: poco horizonte, delimitado por rocas desnudas alteradas por la rápida corriente del Ravella y algunas manchas de árboles muy antiguos. El primer domingo de agosto, en el profundo silencio de aquel retiro, se suceden las canciones festivas, los sonidos monótonos aunque queridos de las fístulas y de la gaita; el cerro está lleno de gente festiva que, al terminar los oficios divinos, bajan desde arriba y se detienen a merendar felizmente en ese ameno valle, alrededor a las bocas de la ya mencionada fuente de Gajumo”.

La construcción comenzó el 6 de septiembre del 1643 y se terminó en el 1660. La tradición dice que el lugar donde hoy se encuentra este santurio pequeño pero interesante, era el mismo donde estaba la ermita donde San Miro vivió en soledad, oración y penitencia.

Anexo a la iglesia había un pequeño edificio de dos plantas que en alguna ocasión albergó a un ermitaño; en el 1723 los ermitaños eran dos según aparece en el “Compendio de la vida del beato Miro” escrito por el padre somasco José Maria Press. Es probable que los hermanos pertenecieran al monasterio situado en el pueblo junto a la iglesia de San Francisco – el lugar donde se santificó fray José Maria Longhi – y que vivían cerca de la ermita para asegurar la acogida y asistencia espiritual. En la empinada ladera, aun son visibles al otro lado del rio, algunas paredes de piedra que sostenían las terrazas en la que los hermanos cultivaban verduras para cubrir sus necesidades.

Vista del interior del Santuario de San Miro al Monte, Canzo (Italia).

Los religiosos permanecieron alli hasta finales del siglo XVIII y posteriormente, con el cese de la actividad en el convento de San Francisco, se abandonó el culto. Desde mediados del siglo XIX estuvo casi abandonado y los trabajos de restauración comenzaron en el 1950 terminándose en 1966. En las décadas siguientes, con mucho trabajo pero con pausas muy largas, se siguió manteniendo y restaurando todo, hasta la terminación de la iglesia en el año 2005. Los locales anexos a la iglesia se han mantenido y mejorado, sobre todo en los últimos años para que facilite hospedaje a todos los grupos organizados que intenten dedicar algunos días a la oración y a la meditación.

El culto de San Miro está relacionado con el agua y durante siglos la ermita es lugar de peregrinaciones, ya que es la fuente de la que fluye el agua en la que muchos confían para mantener su bienestar y curar algunas enfermedades. Es un lugar de peregrinación desde finales del siglo XVII, así como la cueva del santo ermitaño, que está delante de la iglesia. El agua, en períodos de sequía ha sido como un regalo para la gente de Canzo, que han apreciado siempre el bien recibido. El don del agua también está presente en Sorico: el Gesiolo es una capilla renacentista construida para proteger la fuente de San Miro en el sendero que lleva a la iglesia. Fue erigida en el 1598.

Vista exterior del Santuario de San Miro en Sorico, Italia.

El santuario de San Miro, antes iglesia de San Miguel en Sorico (Como)
El edificio está situado a una altitud de 282 metros sobre el nivel del mar, en la colina de San Miguel y solo se llegar a pie a lo largo de un antiguo camino de mulas que se desvía de la Antigua Via Regina. El camino de subida a la iglesia se caracteriza por la Torre Nueva, la cueva donde según la tradición murió San Miro y donde está situada la fuente dedicada al santo, que también se llama Gesiolo. De origen románico, el edificio presumiblemente es del siglo XII y es recordado por primera vez en un documento del año 1286 conservado en la Colegiata de Chiavenna. En la nave derecha de la primitiva iglesia de San Miguel se conservan unos frescos del siglo XIV y una lanceta.

La iglesia del siglo XV fue dedicada a San Miro, cuyo cuerpo fue encontrado el 10 de septiembre de 1452 en su interior, en la capilla de San Antonio. San Miro, cuando murió había sido sepultado en la iglesia y su tumba se había convertido muy pronto en meta de peregrinación de quienes solicitaban la lluvia contra la sequía o para detener los desastres ocasionados por el agua. En el 1452 se inició un largo período de ampliaciones y enriquecimiento artístico de la iglesia, que fue reconsagrada en el año 1456. En el 1526, Segismundo de Magistris completó un ciclo pictórico de finísima factura en la nave de la derecha, dedicado a San Antonio y a San Miro. En el 1637, la ciudad de Milán que siempre tuvo una especial devoción a San Miro, lo definió “abogado de los milaneses en tiempos de sequía”, y financió nuevos trabajos que conformaron la actual estructura del santuario.

Vista del interior del Santuario de San Milo en Sorico, Italia.

En 1987 se inició una importante fase de estudio y restauración que en poco años sacó a la luz diversos frescos de origen medieval tardío y que estaban ocultos en la nave izquierda, bajo seculares estratos de cal. En 1990 derribando un muro perimetral, apareció el antiguo arco de acceso a la capilla de la tumba del santo, que había sido demolida en el siglo XVII.

Todos los años, el primer domingo de mayo es dedicado a la festividad de San Miro con solemnes celebraciones y una comida en un claro cercano al santuario. El mes de mayo, la iglesia de San Miro es visitada por grupos de oración provenientes de Canzo (localidad nativa de Miro), de Stazzona y Pognana ya que están relacionadas con el milagro del agua y de Prata Camportaccio, localidad donde nació la madre de San Miro.

Simona Catulli de Canzo
terciaria franciscana

En el Santuario de San Miro al Monte, en Val Ravella, entre los frescos que lo decoran, existe uno monocromático que representa a la Beata Simona. En la leyenda que existe bajo la figura se puede leer: “Beata Simona Catulli, llamada de la Caña, nacida en Canzo y muerta en Parma el 26 de junio de 1474”.

Pero ¿quién es la Beata Simona? En el libro titulado “El Año franciscano, o sea, las vidas de los hermanos y hermanas de la Tercera Orden de San Francisco de Asís, compiladas por el padre Fulgencio Maria Riccardi de Torino, menor observante” (1789), en la página 39 se lee:
“Esto escribe de esa sierva de Dios el autor de las memorias históricas de la Provincia de Bologna de los Menores Observantes: Juan Catulli, de noble estirpe y Maria de Carpi fueron los padres de la Beata Simona, que nació en Parma (¡sic!) y siendo niña y quedando huérfana de padre, marchó con su madre a Carpi, donde profesó en la Tercera Orden de San Francisco. Siempre iba vestida con áspera lana y siempre llevó en su mano una caña larga en recuerdo de aquella dada a Jesús, por lo que fue comunmente llamada Simona de la Caña. Después de un fatigoso viaje realizado a Roma en el Año Jubilar de 1450 para visitar las sagradas Basílicas y después de la muerte de su madre, se estableció en Parma, su patria, donde vivió una vida humilde y penitente. Era amable devota del glorioso San Bernardo obispo y protector de la ciudad, delante de cuyo altar fue muchas veces encontrada y al que accedía a menudo aunque las puertas estuvieran cerradas, siendo admirable por su gran paciencia ya que tuvo que soportar las graves denuncias de impostores. A la santidad de su vida le correspondió una santa muerte el día 26 de junio de 1474, la cual no le vino de forma inesperada, pues ella misma con la sabiduría que le venía de lo alto, había prevenido y predicho”.

Vista de la inscripción funeraria en honor de la Beata. Catedral de Parma, Italia.

Este texto ilustra bien las virtudes de la beata, contradiciendo al fresco del que hablamos en el que se decía que había nacido en Canzo. ¡Permanece el dilema!

La inscripción funeraria de la beata Simona de la Vara es aun visible en los muros de la catedral de Parma, ya que un devoto suyo, Pedro Maria Rossi, quiso que la beata fuera sepultada en la Catedral.

Damiano Grenci

BIBLIOGRAFIA Y SITIOS
* AA. VV. – Biblioteca Sanctorum (Enciclopedia dei Santi) – Voll. 1-12 e I-II appendice – Ed. Città Nuova
* C.E.I. – Martirologio Romano – Libreria Editrice Vaticana – 2007 – pp. 1142
* Cantù Ignazio – Guida pei monti della Brianza e per le terre circonvicine (1837)
* Grenci Damiano Marco – Archivo privado iconografico y hagiografico: 1977 – 2012
* Riccardi Fulgenzio Maria – L’Anno francescano, ossia vite de’ fratelli e sorelle del Terz’Ordine di San Francesco d’Assisi – Stamperia Mairesse, Torino, 1789
* Sito web di altabrianza.org
* Sito web di comune.canzo.co.it
* Sito web di wikipedia.org
* Tam Giovanni – Santi e Beati in Valtellina. Biografie popolari. Memorie storiche. Tradizioni – Scuola Tip. Casa Divina Provvidenza, Como 1923.

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

3 pensamientos en “Los Santos de Canzo

  1. Gracias, Damiano. Me ha encantado el elenco artístico exhibido en este artículo, especialmente el bellísimo lienzo manierista de San Miro.

    Es una pena que no se sepa más de la Beata Simona, tengo entendido que tiene un fresco dedicado a ella en su iglesia pero no hay una buena imagen disponible, lástima.

  2. Muy bueno el articulo Damiano,sobre la vida de estos diferentes franciscan@s.
    Y muy hermoso el Santuario de San Miro al Monte,en Canzo.

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