Miércoles de Ceniza: pórtico de la Cuaresma

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Preceptos de la Cuaresma: limosna, ayuno, abstinencia y penitencia. Grabado del s.XIX para una Biblia católica.

Preceptos de la Cuaresma: limosna, ayuno, abstinencia y penitencia. Grabado del s.XIX para un Misal católico.

Comienza hoy el peregrinaje de la Cuaresma. De ella nos ocuparemos expresamente en el artículo de mañana. Hoy hablaremos de su pórtico y resumen, el miércoles de ceniza, “caput quadragesimae”, un día especial en el año litúrgico porque se realiza en él un gesto cargado de gran riqueza teológica: la imposición de la ceniza. En efecto, esta liturgia y los gestos que la caracterizan forman un conjunto que anticipa de modo sintético la fisonomía misma de todo el período cuaresmal [1]. Es un austero signo de gran hondura penitencial, que nos expresa la caducidad de nuestra vida terrena, de la caducidad de las cosas materiales, de la necesidad de convertirnos al único que puede salvarnos y dar sentido a nuestra vida pasajera aquí en la tierra y a la definitiva y plena allí en el Cielo. Este gesto subraya la conciencia del hombre pecador ante la majestad y la santidad de Dios. Al mismo tiempo, manifiesta su disposición a acoger y traducir en decisiones concretas la adhesión al Evangelio [2].

Una costumbre bíblica
En varios lugares de la Sagrada Escritura aparece la ceniza o el polvo como signo de caducidad, signo cultual, de penitencia, dolor o luto, por lo que vemos que era una práctica antiquísima en Israel. Era común unirlo a otros gestos penitenciales o dolor como rasgarse las vestiduras o vestirse de saco (andrajos). Acá y allá encontramos en los textos bíblicos pasajes de gran calado teológico. Por poner algunos ejemplos:

– En Gen 18, 27 Abrahám, en su petición de indulto a Dios de Sodoma y Gomorra, se considera como el “polvo y la ceniza”
– En Num 19, 9ss aparece en el rito del agua lustral
Job, al enterarse de todas sus desgracias, se sienta, en señal de luto y dolor, sobre ceniza (Job 2, 8).
– El libro del Eclesiástico (Eclo 10, 9ss) previene al hombre del orgullo: “¿de qué te ensoberbeces polvo y ceniza?…Hoy rey, mañana muerto” Y también en 17, 31 donde se nos dice que “el hombre es polvo y ceniza”.
– También los libros proféticos, a veces con palabras duras, usaban esta imagen con los mismos significados que venimos diciendo. Aparece la ceniza en Is 33, 12; Jer 6, 26 (“Vístete de saco, …, revuélcate en la ceniza,…”) y en la penitencia de los ninivitas en Jon 3, 6.
– La encontramos como signo de dolor en la cabeza de Tamar ante el oprobio sufrido en 2 Sam 13, 19
– En el libro de Judit todo el pueblo de Israel se cubre la cabeza con ceniza ante la llegada de los ejércitos asirios a su tierra (Jdt 2, 11)
– También Mardoqueo (Est 4, 1) cubre su cabeza con ceniza, así como la reina Ester (Est 14, 2), que cambia sus perfumes por esta sustancia ante la carta del rey Artajerjes.
– Tampoco en Nuevo Testamento es ajeno a la ceniza. Jesús, en Mt 11, 21, increpa a las ciudades infieles y las amonesta por no haber hecho penitencia.

La ceniza, símbolo del inicio de la Cuaresma.

La ceniza, símbolo del inicio de la Cuaresma.

Vemos por tanto que es un signo extendidísimo en la antigua tradición judía, adoptado después por el cristianismo, sobre todo en el culto penitencial y en prácticas ascéticas. En los primeros años de la comunidad eclesial era signo usado en el sacramento de la penitencia. Los que solicitaban entrar en el “orden de los penitentes” se presentaban vestidos de saco y con la cabeza cubierta de ceniza ante la comunidad presidida por el obispo en la festividad del Jueves Santo (Viernes Santo en la liturgia mozárabe). Así continuaban en el primer paso de su conversión, “los flentes”. Recordemos que en estos siglos la reconciliación sólo podía recibirse una vez en la vida tras el bautismo y era un proceso de años.

Con los cambios en este sacramento la ceniza quedó en desuso y sólo se reservó para el inicio de la Cuaresma. Ya desde el siglo XI estaba plenamente arraigada la imposición de la ceniza al inicio de la Cuaresma, aunque las fórmulas empleadas entonces eran distintas a las de ahora.

Carnaval, ¿una fiesta cristiana?
Tal y como se vive ahora, a muchos se les olvida que la fiesta del carnaval es una fiesta de origen cristiano. La palabra “carnaval” significa “valle de carne” o “adiós a la carne” (si aceptamos que viene del castellano antiguo “carne vai”). Con la próxima llegada de la Cuaresma, y la consiguiente imposición de la abstinencia de comer carne durante este período, el pueblo cristiano de siglos atrás vaciaba sus despensas de este alimento. Recordemos que, los métodos de conservación no eran como ahora, por lo que era necesario acabar con todo lo almacenado para evitar que se echase a perder algo tan preciado entonces. Para ello se organizaron fiestas comunales en los días previos al miércoles de ceniza, aunque nunca se separó su sentido del vivir cristiano y la liturgia. De hecho, aún hay en algunos lugares fiestas litúrgicas muy locales para festejar el carnaval, pero repito, no con el sentido que ahora se le da. Aunque no es muy conocido, un ejemplo de ello es Sevilla, donde los seises bailan en la Catedral en estos días de carnaval.

Más tarde la fiesta del carnaval degeneró en lo que conocemos hoy: pretexto para exaltar la carne en todas sus dimensiones y excusa para consumar todos los excesos de los que uno se “convertirá” en la Cuaresma. Nada que ver con su origen, como vemos.

Fotografía de Su Santidad Benedicto XVI, Papa, recibiendo la ceniza.

Fotografía de Su Santidad Benedicto XVI, Papa, recibiendo la ceniza.

Liturgia de la ceniza
Hay un cambio radical en la liturgia de este día con respecto al de ayer. El nuevo tiempo litúrgico llena de nuevos signos el templo: color morado penitencial, ausencia de flores, repertorio propio de cantos, desaparición del aleluya,… Las lecturas del día invitan a la conversión y nos introducen en la Cuaresma.

El signo propio de este día, del que ya venimos hablando, es la imposición de la ceniza en la cabeza de los fieles. Es uno de los que ha calado en la comunidad cristiana, y puede resultar muy pedagógico si se hace con autenticidad, sin precipitación; con sobriedad, pero expresivamente [3].

La ceniza es un signo material que introduce el cosmos en los ritos litúrgicos. No es del rango de los que se usan en los sacramentos: agua, vino, pan y aceite, que son verdaderos instrumentos con los cuales la gracia de Cristo llega a nosotros. La ceniza no es un signo sacramental, pero está unido a la santificación del nuevo pueblo de Israel, la Iglesia. Por tanto, hay que tener en cuenta que la imposición de la ceniza es un gesto lleno de significado, pero en modo alguno perdona los pecados ni sustituye al sacramento de la reconciliación. Eso sí, puede ayudar a predisponer el corazón para la conversión cuaresmal.

La costumbre litúrgica es imponer la ceniza en la cabeza en forma de una pequeña señal de la cruz. Eso es lo correcto, aunque puede realizarse en la frente sólo si está justificado (por ejemplo en religiosas con velo), pero no por motivos estéticos ni de otro tipo. Mal comenzamos la Cuaresma si nos preocupamos más por no manchar nuestro pelo que por el signo de conversión.

Imposición de la ceniza en Colombia.

Imposición de la ceniza en Colombia.

Se debe acompañar la imposición de la ceniza con una de las dos fórmulas: “Convertíos y creed en el Evangelio” (a veces se dice en singular), o bien “Acuérdate de que eres polvo y al polvo volverás”. La primera fórmula es nueva desde la reforma del Vaticano II y son las primeras palabras de Jesús en el Evangelio de Marcos (Mc 1, 15). La última es la tradicional desde la Edad Media y expresa nuestro origen (creación de Adán en Gen 2, 7) y la caducidad de nuestra vida terrena, aunque actualmente suele usarse más la primera. Algunos liturgistas actuales son de la opinión de ir alternativamente usando las dos para que el sentido completo del signo sea asimilado por los fieles: conversión y caducidad. También se sugiere que los fieles, tras haber recibido la ceniza, besen un Evangelio que otro ministro sostenga al lado del principal.

Sentido teológico
El pórtico de la Cuaresma es de una profundidad teológica que nos sobrepasa. Es una primera toma de contacto con la Cuaresma, pero, casi sin querer, las lecturas, los signos y la liturgia nos obligan a zambullirnos de lleno, arrastrándonos a las ideas propias de este tiempo tan importante. Si la Cuaresma es tiempo de penitencia y conversión, el miércoles de ceniza es un toque de trompeta para convocar a la comunidad. Decimos: ¡Adelante, emprendamos con ilusión, con pasión, el camino de los cuarenta días que son esfuerzo y lucha, milicia, para hacer, junto con Cristo y con su gracia renovadora, el paso, la Pascua, del hombre viejo al hombre nuevo! [4] Hoy se oye un grito urgente del profeta para este noble propósito: “Vuelvan a mí de todo corazón, con ayuno, llantos y lamentos. Desgarren su corazón y no sus vestiduras, y vuelvan al Señor, su Dios, porque Él es bondadoso y compasivo” (Jl 2, 12). También el salmo 50 se hace hoy nuestro, se pone en la boca de todo bautizado y, junto al rey David, clamamos: “Misericordia, Señor, hemos pecado. Tengo siempre presente mi pecado. Crea en mí un corazón puro. Renuévame por dentro, con espíritu firme. Devuélveme la alegría de tu salvación”.

Montaje fotográfico que establece un paralelismo entre la imposición de la ceniza, el milagro evangélico del ciego curado y la Pasión.

Montaje fotográfico que establece un paralelismo entre la imposición de la ceniza, el milagro evangélico del ciego curado y la Pasión.

Y para ello la Iglesia nos propone este signo de la ceniza tan enriquecedor. Si de la ceniza, el polvo, materia creadora, fuimos formados (Gn 2, 7), a la ceniza, materia destructora, volveremos (Gn 3, 19). La creación se une en esta materia con la muerte, origen y destino del hombre. Si la desobediencia de Adán introdujo el pecado, nuestra obediencia a Dios, nuestra vuelta a Él, nuestra conversión, nos introduce, con su gracia, en la redención y el paraíso perdido.

David Jiménez


[1] Benedicto XVI. Homilía en el Miércoles de Ceniza. 21 de febrero de 2007
[2] San Juan Pablo II. Miércoles de Ceniza, 25 de febrero de 2004
[3] J. Adazábal. Misa Dominical 1993, nº 3
[4] Pere Llabrés. Misa Dominical 1995, nº 3

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

12 pensamientos en “Miércoles de Ceniza: pórtico de la Cuaresma

  1. Muchísimas gracias, David, por este artículo dedicado a la liturgia del día de hoy, Miércoles de Ceniza.

    En mi casa, este día era día de ayuno y del típico potaje de garbanzos con bacalao, pero en estos tiempos, en los que comer carne o incluso comer, es un lujo para muchísimas familias, no creo yo que el ayuno y la abstinencia tengan la validez de otros tiempos, en los que, al menos en nuestro país, había más abundancia. Por desgracia hay millones de personas que, a su pesar, hacen ayuno y abstinencia todos los días del año. Yo creo que nuestro Señor, a todos esos hijos suyos, les permitiría darse hoy un buen atracón si pudieran y llegase el caso. La conversión del corazón es más importante que el abstenerse de comer ciertas cosas que, por desgracia, cada vez más está solo al alcance de unos pocos.
    Hoy es día de conversión y de renovar nuestro compromiso de ayuda a quienes nos rodean y lo necesitan más que nosotros.

    Un fraile franciscano que estuvo muchos años como misionero con los cholos de Bolivia, me decía que en aquellas tierras, en Cuaresma, cuando se terciaba y fuera el día que fuera, si podían comer pollo o conejo lo hacía y la excusa era que para ellos, comer carne era comer de ternera hacia arriba. Al pollo tenían acceso escasamente, pero a la ternera, nunca. Eso, ya está pasando en nuestra tierra y nosotros debemos plantearnos individual y colectivamente el poner remedio a esta situación a la que nos ha llevado la ambición de una clase muy particular.

  2. Muchas gracias David. Uno de mis recuerdos litúrgicos de juventud en el colegio fue precisamente la “imposición” de la ceniza y aún resuena en mi mente aquella frase que tanto me impactaba: “Polvo eres y en polvo te convertirás”. Aquello causaba en mí un cierto recelo pues bien sabido es nuestro deseo de supervivencia pero, con el paso del tiempo, esa máxima nos puede ayudar a darnos cuenta de que poco es el tiempo que tenbemos para hacer el bien y mucho el privilegio que se siente haciéndolo.

  3. Me da gusto que escribas hoy sober el inicio de la Cuaresma. Me doy cuenta de que estás bien documentado y que compartes información que todos los católicos deberíamos saber perfectamente. Por ello, qué bueno que tomas este tema.
    Solo quiero compartirte un corrección: la ceniza no es sacramento, es un sacramental. Utilizaste estos términos y considero oportuno hacértelo notar. No es sacramento (porque solo son siete) y sí es sacramental, signo piadoso que te ayuda a entrar en una realidad espiritual.
    Sobre la segunda parte que dices que es para mañana y es sobre la Cuaresma, la espero confiadamente, porque allí debe tratarse la finalidad de este tiempo litúrgico que es la Pascua, y si la Cuaresma y el Miércoles de Ceniza no orientan a ese vértice, de nada sirve su vivencia.
    Considero oportuno hablar sobreel ayuno y la abstinencia, sobre su normatividad y su tremanda violación que se hace en muchos lugares, por lo menos en mi entono:
    La abstinencia de carnes (cuadrúpedos y aves incluidas) es obligatoria todos los viernes del año, para quien ha cumplido los 14 años. En México, los obispos han permitido desde hace mucho tiempo que la abstinencia se observe solamente los viernes de Cuaresma. Si en uno de estos viernes se me ocurre comer carne, se puede hacer una permuta para abstenerme de otra vianda o por ejemplo de no fumar, evitar ciertas bebidas o hace una obra de caridad (visitar y atender un enfermo por ejemplo) o visitar al Santísimo o acercarse a confesar y comulgar. Si no desea hecer esta permuta, entonces, me abstengo de comer carne. Hay que respetar el espíritu de penitencial de la Cuaresma, porque luego, hay comida a vastedad: camarones, pesacado zarandeado, filetes, postres como la capirotada, que invitan más a la gula que a la frugaidad. Solamente el Miércolas de Ceniza y el Viernes Santo no se puede permutar la abstinencia.
    Sobre el ayuno: obliga desde los 18 a los 59 años. Consiste en hace una sola comida al día, por practicidad, al medio día. Por la mañana un refrigerio y por la noche una colación. (un vaso de leche y un pan, una fruta, uan gelatina). El ayuno es un signo pedagógico que educa al cristiano: para poder abstnerse del hacer el mal: criticar, odiar, cometer el pecado, se debe prescindir de lo material. No se puede corregir y evitar los defectos espirituales, si no se enseña antes a evitar lo material superfluo, aún lo necesario, para poder hace el bien. Con lo que se ahorra económicamente al no gastar en ciertas comidas, se debe comapartir con el hemano más necesitado.
    Es triste que muchos católicos, por ignorancia violan el ayuno y la abstinecia (“se puede comer carne blanca: pollo”, ya no es obligatoria la abstinencia, “no yuno porque trabajo y me mareo” cuando muchas veces la jornada laboral se la malpasan y no desayunan y comen bien entrada la tarde. “Lo que se debe de no comer es carne humana” etc.)
    Ojalá que con la mirada en la Pascua, nosotros también podamos en esta Cuaresma, reconociéndonos pecadores y caducos como la ceniza, pasar de la muerte del pecado a la vida nueva de hijos de Dios.

    • ¿Dónde digo que la ceniza es sacramento? Todo lo contrario. Digo que no. En el apartado de Liturgia de la ceniza está (vuélvelo a leer, por favor). Pero bien que se recalque y lo recuerdes. Sobre el ayuno y la abstinencia se habla mañana.
      Por cierto, lo de la carne humana es una anécdota genial. Nunca oí esa excusa.

  4. Muchas gracias David por darnos una explicáción tan detallada de este día tan importante como inicio de la Cuaresma, de verdad que este tipo de información debería darse más en las parroquias para que la gente lo conozca.

  5. David muy bueno este articulo en el que me recuerdas cosas que no deberian ser olvidadas.
    Y estoy con Salvador en lo referente a que poco es el tiempo que tenemos para hacer el bien.
    Pensamos,sobre todo los jovenes,que la vida es larga y el final lo ves como algo lejano e incluso irreal,pero a medida que creces y vas viendo como van pasando las cosas a tu alrededor esto cambia.

    • Es una reflexión interesante a tuya. Sí, al principio uno ve cómo gente mayor a su alrededor va muriendo, pero no se termina de creer que eso va con él: “se mueren los demás, pero eso no va conmigo”. Y llega el momento en que se empiezan a morir alguna gente de tu edad que conocías de siempre, y te das cuenta que sí, que eso de la muerte va en serio, y que también te tocará a ti. “Vanidad de vanidades, todo es vanidad”.

  6. David, me queda una duda ¿de qué se fabrica la ceniza? porque me han dado varias opciones, unos dicen que de las palmas benditas del domingo de ramos del año pasado y otros de madera indistinta ¿tendrás tú el dato? ¡gracias!

  7. No pongo objeciones al artículo que me ha parecido muy ilustrativo al respecto de la cuaresma como cabeza de la cuaresma. De hecho el miércoles de ceniza, según la liturgia tradicional, no es el inicio de la cuaresma sino la puerta de entrada. El inicio “liturgico” comienza con las I Vísperas del 1er. Domingo de Cuaresma, con los himnos y antífonas propias para el oficio y las celebraciones.
    El grabado que aparece al principio, permitan me la corrección, no es de una Biblia sino de un Misal.
    Como estudioso de la liturgia romana, y crítico, el hecho de añadir “signos” a la liturgia según los sentimientos o gustos del celebrante, o por opción dada por algún liturgista x, me parece por demás abusiva. El besar el Evangeliario, el llenarse de ceniza la cabeza, y otros gestos, aunque bien intencionados, no son propios. La liturgia se desarrolla y florece, no se improvisa o inventa.
    El como recibir la ceniza. De ordinario los seglares la reciben en la frente en forma de cruz, los clérigos en la cabeza, por la “tonsura” aunque no la lleven.
    Feliz cuaresma… aprovechemos esta oportunidad de reflexión.

  8. se realiza la imposición de la ceniza a los fieles que asisten a misa . Estas cenizas se elaboran a partir de la quema de los ramos del Domingo de Ramos del año anterior, y son bendecidas y colocadas sobre la cabeza de los fieles como signo de la caducidad de la condición humana; como signo penitencial, ya usado desde el Antiguo Testamento ; y como signo de conversión, que debe ser la nota dominante durante toda la Cuaresma.

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